Capitulo nueve

Sesshomaru vio correr a Jaken en su dirección y lo primero que pensó, es que ya se había metido en problemas, perturbando a alguna criatura en el bosque. Salvar a Jaken de demonios más grandes que él, se había convertido en parte de su rutina diaria y ya le extrañaba que hubiera pasado tanto rato del día sin que no necesitase su auxilio.

-¡Amo bonito!- exclamó Jaken agarrándose con fuerza a su estola mientras lloraba- ¡Amo bonito! ¡Ha pasado algo terrible! ¡Es una verdadera tragedia! ¡Kohaku secuestró a Rin! ¡Vi que se la llevó al bosque! ¡Tiene que ir a buscarla!

-Kohaku conoce a Rin hace años- apuntó Sesshomaru, pensando que quizás su sirviente se había vuelto loco-, son amigos y no creo que haya habido una extorsión de su parte.

-¡Es que no lo entiende!- sollozó el diablillo antes de sonarse- ¡Kohaku no ha sido bueno con ella!: Cuando usted se fue, él trató muy mal a Rin frente a toda la aldea ¡Le dijo cosas muy feas sobre usted y sobre ella misma!: dijo que usted le estaba haciendo cosas malas en el bosque, porque ella era una niña inocente y que con su hermana, deberían hacer algo para que usted no haga lo mismo con otras chicas de la aldea... ¡Yo le habría cortado la lengua en aquel mismo instante, amo bonito!, ¡pero ella le perdonó de inmediato!... Me va a tener que disculpar, pero Rin es muy ingenua ¡Nadie en su sano juicio le habría perdonado, pero ella lo hizo en cuanto él le pidió disculpas! ¡Siempre he dicho que ella es muy loquita! ¡Es tan buena que es verdaderamente frustrante!

-¿Por qué no me dijiste esto antes?- Sesshomaru sostuvo una piedra en su mano al tiempo que miraba con desprecio al pequeño diablillo.

-¡Porque ella me amenazó!- protestó Jaken mientras lloraba- ¡Dijo que si le decía a usted y lo preocupaba por estas cosas, ella no me iba a hablar mientras estuviera viva! Ahora que es grande, Rin es muy injusta conmigo... ¡Amo bonito, la situación es grave! ¡Kohaku está encaprichado con ella y se la llevó a la fuerza! ¡No me hizo caso y quizás que va a hacer con la pobre Rin!

-¿Por qué dices que está encaprichado con ella?

-¡Porque yo lo vi!- exclamó Jaken con el ceño fruncido- ¡La mira como si ella fuera comida y él estuviera con inanición! ¡Es muy incómodo y perturbante! ¡Rin no es ningún plato de comida y creo que él realmente puede comérsela!... ¡A lo mejor está poseído y quiere matar a la pobre Rin!

Sesshomaru encontró el rastro de Rin a los pocos minutos de iniciar el vuelo. Se sentía muy enfadado, pero no con ella: el objeto de su ira solo podía ser Kohaku y sabía que, si se encontraba con una situación en la que él le estuviese haciendo daño, no dudaría en romper el cuello del muchacho o destrozar su cuerpo con sus garras. No quería terminar con la vida del joven, pero no iba a contenerse; si algo le había pasado a Rin, pronto el bosque se iba a teñir de sangre.

Aterrizó con Jaken agarrado de su estola, cerca de donde, al parecer, Kohaku y Rin estaban conversando. A simple vista, parecía estar todo en orden y que Rin tenía todo controlado, pero sintió pronto el aroma de su sangre y los restos de una conversación que no le parecía agradable.

- ¿Por qué no subes a mi espalda? Puedo llevarte.

-No, gracias, estoy bien- el demonio percibió la sonrisa en la joven, pero había algo diferente en ella, aunque no podría definir,exactamente, el qué.

-Vamos, - Sesshomaru vio la sorpresa en los ojos de Rin cuando el joven exterminador sujetó sus manos- llegaremos más rápido a la aldea si lo hacemos así... es como un juego.

-No, estoy bien, no es necesario jugar así: he comido demasiado arroz y podría dañar tu espalda...

-Rin...

Sesshomaru observó el rostro de Rin, la incomodidad de sus ojos y de su postura corporal. Para cualquiera, el cambio en el semblante de la joven habría pasado desapercibido, pero no para él: podía leer cualquier variación en los ojos de la chica y le resultaba evidente que ella no se sentía conforme con la situación.

-Kohaku, - el demonio se acercó seguido muy de cerca por su sirviente- Rin ya te dijo que no quería jugar de esa forma... además, quiero saber ahora, por qué huele a su sangre

Sesshomaru se había decidido a intervenir porque no iba a tolerar que alguien obligara a Rin a hacer algo que ella no deseaba. Eso era, precisamente, el principal motivo que tenía para sentirse furioso: llevar a la chica a la fuerza al interior del bosque, tomar sus manos sin su voluntad y obligarla a iniciar un juego en el que ella no quería participar... si Kohaku insistía en seguir faltando el respeto a Rin, tendría que dejar de ser amable. Además, estaba aquella sensación extraña y totalmente desagradable, al imaginar a la chica siendo cargada por el exterminador y la forma llena de deseo en que el mismo se atrevía a mirarla. Definitivamente, los motivos para perder la estima por Kohaku, no hacían más que acumularse en una lista de su mente...

-¡Eres un tonto!- exclamó Jaken, incapaz de contenerse, amenazando con golpear a Kohaku con su báculo y, traduciendo lo que, en términos generales, a Sesshomaru le habría gustado decirle- ¡¿Por qué no te detuviste cuando lo exigí!? ¡No puedes llevarte a Rin de esa forma, muchacho imprudente! ¡Rin no tiene permiso para estar a solas contigo!

-¡Señor Sesshomaru!- exclamó la joven soltándose del chico, que aún tomaba sus manos y en un intento de aligerar la tensión en el ambiente- ¡Que alegría que está aquí! Estoy segura que no ha visto a Kohaku hace mucho tiempo... ¡Es un adorable reencuentro, ¿verdad?!

-¡No es adorable!- exclamó Jaken mirando a la chica enfadado- ¡Kohaku te acaba de secuestrar y tú dices que esto es adorable! ¡Tú estás loca!

Kohaku evaluaba en silencio a Sesshomaru, sin lugar a dudas, seguía siendo tal como lo recordaba: alto, poderoso, silencioso, de apariencia fría, pero letal. El joven notó que los ojos dorados del demonio estaban fijos en Rin, pero se desviaron para mirarle a él con cierta desconfianza.

-Jaken tiene razón- sentenció Sesshomaru, mirando a Kohaku y evaluando su actitud desafiante-, no debiste traer a Rin al bosque en contra de su voluntad, así como tampoco está bien que insistas en un juego en el que ella no quiere participar.

-¡Pero no es un secuestro! Es solo...algo sin importancia : - exclamó Rin mirando suplicante a Sesshomaru- Kohaku quería que yo jugara un momento con el columpio, pero me caí, por eso huele a sangre, y ahora se estaba ofreciendo para ayudarme a llegar a la aldea ¡Eso es todo! ¡De seguro el señor Jaken dramatizó más de la cuenta!

-Rin, ven aquí...- la chica suspiró ante el llamado de Sesshomaru y caminó a paso lento a su lado- si tú no quieres hacer algo, esa decisión debe ser respetada por todos: independiente de quién se trate, no quiero saber que te están obligando a hacer algo que tú, en el fondo de tu corazón, no quieres... así como tampoco quiero saber, que alguien se siente con el derecho de humillarte frente a la aldea.

Rin entrecerró los ojos antes de dirigirle una mirada acusadora a Jaken. Ya le extrañaba, a ella, que el diablillo no estuviera de chismoso con las cosas que le ocurrieron durante la ausencia de Sesshomaru.

Por su parte, Kohaku recibió aquella advertencia observando la nueva dinámica entre Sesshomaru y Rin: ella permanecía a su lado, sujetaba la manga de él, mientras la estola blanca del demonio descansaba por delante de ella, en una actitud que al exterminador le pareció un modo de protección... sin lugar a dudas, se habían vuelto más cercanos de lo que le habría gustado admitir.

-Ya le pedí disculpas a Rin- se defendió el joven Kohaku, intentando esbozar una sonrisa amable- y no fue mi intención obligarla a hacer algo que ella no quisiera, creo que el señor Jaken se preocupa mucho por Rin y ocasionó un mal entendido...

-No me interesan tus explicaciones.- Sesshomaru estaba haciendo un esfuerzo para no comenzar a gruñir ni enseñar sus colmillos- No quiero que ambas situaciones se vuelvan a repetir, Kohaku, porque te aseguro que la próxima vez, no tendré consideración contigo.

- ¡Entendido!...Rin, yo regresaré a la aldea. Recuerda que nos vamos durante la noche, para que vuelvas pronto ¿está bien?...- Kohaku les dirigió una última sonrisa antes de despedirse con la mano- Quizás podamos reunirnos todos en una siguiente ocasión, Rin realmente quería hacer un reencuentro y este fue bastante... extraño... Señor Jaken, me alegra que esté tan bien; señor Sesshomaru, fue un gusto volver a verle...

Sesshomaru fue consciente que aquella última frase no era del todo honesta, pero supuso que Kohaku solo estaba cayendo en una profunda desesperación, causada por los sentimientos o el deseo que Rin provocaba en él.

Rin, por su parte, suspiró una vez que se quedaron solos. Miró el semblante de Sesshomaru y observó que sus ojos aún eran algo hostiles.

-¿Está enojado conmigo?- se atrevió a preguntar, temiendo un poco a aquella respuesta.

-No. Yo confío en ti, conozco tus sentimientos y sé que me quieres- Sesshomaru la miró sintiéndose mucho más tranquilo-, pero me preocupa que quieran hacerte daño.

-Kohaku no me haría daño...

-Rin, nadie puede tratarte de la forma en que él lo hizo: quizás no te hizo daño físicamente, pero no voy a olvidar que hirió tus sentimientos... No me enoja que vinieras a jugar con él en el columpio, me enoja que él te trajo en contra de tu voluntad y que no respetó tu decisión al no querer que te cargara... Con lo que ha hecho demuestra que no es digno de mi confianza y que tengo que cuidarte de él- Sesshomaru guardó silencio un momento para mirar a la joven-... sé que no te agrada la idea, pero quiero que Jaken te acompañe a la aldea a la que tienes que ir, ¿está bien?

-Yo lo entiendo, dejaré que el señor Jaken me acompañe, si así puede estar más tranquilo...

-Rin, ¿puedes prometerme algo?

-¿Qué cosa?- ella se atrevió a mirarle a los ojos sintiéndose curiosa.

-Confía en mí siempre: no quiero que me ocultes nada.- Sesshomaru tomó ambas manos de la joven- Sea lo que sea, bueno o malo, quiero que me lo digas, ¿puedes prometerme eso?

-Sí, lo prometo...

- También, cuida tu herida- le instruyó el demonio antes de acariciar una sola vez su mejilla-, tu cuerpo no es lugar apropiado para cicatrices...


La aldea vecina era un lugar tranquilo, con personas dedicadas principalmente al comercio y la agricultura, donde todos parecían curiosos por los nuevos visitantes. Kagome portando su arco y algunas medicinas, Kohaku y Rin volaban sobre el lomo de Kirara, aunque la última joven llevaba en su regazo a un quejumbroso señor Jaken, que no paraba de murmurar sobre lo horrible que era ir a un lugar con más humanos que antes y que se sentía mareado por no tener a nadie bonito a quien mirar...

-¡Anciana Kaede!- exclamó Kagome en cuanto le vio cerca de una mansión bastante lujosa .

-Kagome, Rin, gracias por venir tan rápido. Kohaku, muchas gracias por traerlas... Jaken, menuda sorpresa que haya decidido acompañarnos.

El diablillo dio un respingo mientras refunfuñaba en voz baja, que aquella había sido una orden de su amo.

-¿Cuál es el problema?- preguntó Kagome entrando al cuarto donde la mujer se estaba esforzando por dar a luz.

-Acabamos de empezar el parto, tuve que darle un té de hierbas para que comenzara porque el bebé podría quedarse ahí para siempre si quisiera...estaba todo bien, pero ahora le duele mucho el vientre y tiene fiebre- explicó la anciana mientras las dos mujeres observaban la situación- Es posible que podamos sacar al bebé, pero temo por la vida de la madre.

Rin cerró la puerta de la habitación, ya que aunque Kohaku y el señor Jaken se habían quedado en la entrada de la mansión, no confiaba en que este último no quisiera ir a velar más de cerca por su seguridad y terminara convirtiendo el parto en todo un desastre.

Kagome por su parte, evaluó el trabajo realizado hasta el momento con una evidente preocupación en su rostro.

-¡Tenemos que darnos prisa! - exclamó de pronto, Kagome.

-¿Por qué?- preguntó Rin- ¿Qué ocurre? ¿Hay algo mal?

-El líquido que protege al bebé se está desprendiendo antes de tiempo, por eso le duele tanto y tiene fiebre- explicó la joven sacerdotisa con la disposición de comenzar a trabajar-. Si no sacamos al bebé pronto, se quedará sin oxígeno y no podrá respirar...

Las mujeres comenzaron a trabajar rápidamente, intentando bajar la temperatura en la mujer y sacar al bebé mientras ella recuperaba la consciencia.

Rin era la encargada de intentar mantener despierta a la mujer y bajar su temperatura, mientras Kagome y la anciana Kaede trataban de ayudarla a empujar.

-No, no, no Hana- murmuró Rin golpeando suavemente las mejillas de la mujer-¡por favor, no te duermas!... ¡Kagome, ¿Qué hacemos? Hana se desmayó! ...

-Aún no veo al bebé- añadió la anciana Kaede frunciendo el ceño-, quizás debamos buscar la forma de despertarla...

-No vamos a sacarlo por parto natural- sentenció Kagome-... ¡Rin ve donde está Kirara y saca uno de los cuchillos de Kohaku! Trata que sea el cuchillo más limpio que tenga ¡Ve rápido!

-¡Sí!

Rin corrió hacia la entrada de la mansión lo más rápido que pudo. En el lugar, Kohaku esperaba apoyado contra un árbol en compañía solo de una pequeña Kirara; por un momento la joven se preguntó dónde se había metido el señor Jaken, pero supuso que había preferido esperar en el bosque para no tener que estar cerca de tantos humanos.

-¡Kohaku, pronto! ¡Dame el cuchillo más limpio que tengas!

-¿Ocurre algo?

-La señora Kagome lo necesita...- señaló brevemente la muchacha mientras esperaba que su amigo terminara de buscar sus armas en su equipaje.

Kohaku asintió antes de mirar a la chica por un momento. Aún usaba su yukata en tonalidades violeta ya que el viaje a la aldea había tardado casi todo un día, pero su cabello estaba atado con un adorno en forma de flor y caía delicadamente sobre su hombro.

-Hoy te ves muy bonita- murmuró Kohaku mirando de reojo el sonrojo en ella-, tanto, que casi no puedo concentrarme en los cuchillos.

-Este no es el momento, ¡Tienes que concentrarte!- protestó Rin frunciendo ligeramente el ceño- ¡La señora Kagome y la anciana Kaede me están esperando!

-Lo siento... Rin, yo... creo que he cometido muchos errores contigo desde que ocurrió nuestro primer beso y... aprovechando que está la anciana Kaede, quiero hablar con ella para hacer las cosas bien entre nosotros...

-Kohaku... yo...

-Rin, sé que me dirás que no me quieres de la forma en que me merezco, pero eso a mí no me importa- Kohaku miró a la joven a los ojos con una tímida sonrisa-. Cuando nos besamos, supe que no te soy del todo indiferente y sé que podrás desarrollar un mayor afecto por mi en el futuro... Sé que puedo hacerte feliz, Rin y solo necesito saber si tengo una oportunidad...

Rin suspiró, había llegado el momento de ser honesta y aunque sabía que probablemente iba a perder a un viejo amigo de la infancia, lo mejor era decirle la verdad a Kohaku para que no siguiera tan aferrado a ella. La joven sospechaba que si no cortaba aquella situación, de la forma más sana y directa posible, el joven terminaría odiándola producto del daño causado. No esperaba que siguieran siendo amigos después de revelar su compromiso, pero sí esperaba que él la comprendiera y respetara su decisión.

Sin embargo, Rin no alcanzó a esbozar respuesta alguna, debido a que un gran ruido proveniente de las otras casas de la aldea les sorprendió, alertando que algo sucedía. Kohaku observó, a lo lejos, como un grupo de hombres extraños que, portaban antorchas y espadas, comenzó a sacar a las mujeres de sus casas para empujarlas hacia algún punto de la aldea y luego incendiar, cruelmente, las cabañas.

Rápidamente, el muchacho empujó a Rin dentro de la mansión para que no fuera vista por los bandidos.

-¡¿Qué sucede?!- preguntó ella confundida mientras intentaba ver por sobre el hombro del chico.

-Creo... ,¡creo que están saqueando la aldea y se están llevando a las mujeres!... ¡Rin, dense prisa con el parto! Yo intentaré detenerles aquí en la entrada y nos iremos con Kirara a nuestra aldea para buscar ayuda y prevenir que los bandidos están cerca...¡En cuanto terminen, tenemos que salir de aquí!

-Pero... si Kirara es rápida, de todas formas, tardará casi todo un día ¿No es mejor enviarla con el señor Jaken para que busque al amo Sesshomaru? Debe estar por alguna parte del bosque y ¡estoy segura que él nos puede ayudar a llegar, seguros y con tiempo, de regreso a la aldea!

Kohaku frunció el ceño. La verdad es que no creía necesario involucrar al demonio en aquella situación: solo se trataba de un grupo de bandidos y él, como exterminador, había enfrentado a monstruos mucho más peligrosos y salido airoso.

-Rin, hazme caso- le ordenó el joven entregándole su cuchillo-, llegaremos a salvo a casa ¡De seguro ya debe haber un mensajero en camino para pedir ayuda en nuestra aldea!... Tú sólo debes confiar en mí y darte prisa con el parto: mientras antes terminen, antes podremos escapar...

-Kohaku...- los ojos de Rin se volvieron llorosos a raíz del miedo- por favor, ten mucho cuidado...

-¡Estaremos bien!

Rin le dirigió una última mirada a su amigo, pensando en que si no tenían suerte, aquella podía ser la última vez que lo viera. No le parecía justo tener como último recuerdo de Kohaku, uno que estaba tan relacionado con la sensación de miedo y pérdida inminente. Solo esperaba aquella tarde contar con suerte y que todo les saliera bien...

En cuanto entró a la habitación en la que estaban las tres mujeres que la esperaban, Rin miró a Kagome sintiendo el miedo recorrer cada centímetro de su cuerpo.

-Rin... ¿Qué tienes?- preguntó la sacerdotisa quitándole el cuchillo de las manos.

-Es que... estamos en peligro- murmuró la joven al borde de las lágrimas-... Kohaku está en peligro... ¡Están asaltando la aldea!

-¡¿Qué dices?!- Kagome dejó de lavar el cuchillo, al tiempo que no podía evitar sentirse muy nerviosa- ¡Tenemos que darnos prisa! Si Kohaku está en la entrada, sé que no podrá resistir mucho tiempo.

Aquella era la primera vez que Kagome practicaba un parto en el que la mujer estaba inconsciente y había una situacióntan peligrosa afuera. Aunque había visto una serie en la que realizaban una cesárea, era su primera experiencia con algo así. Sin embargo, no tenía otra opción: debían darse prisa,ya que esperar a que Hana pudiera empujar, ahora no solo ponía en riesgo la vida del bebé.

Kagome respiró profundamente antes de realizar el corte apropiado en el vientre de la mujer. Necesitaba calma, pero pronto el ruido del exterior comenzó a oírse más cercano y supo que estaban en una carrera contra el tiempo.

Una vez que Kagome pudo sacar a la bebé, se la entregó a Rin para que la limpiara y la envolviera en una manta y así, ella pudiera terminar de curar a la madre.

-Hana, tenemos que salir de aquí- murmuró Kagome una vez que la mujer había recuperado, en algo, sus fuerzas- ¡Están saqueando la aldea y en cualquier momento van a entrar a tu casa!

-¡¿Mi marido?! ¿Dónde está mi marido?- preguntó la mujer en medio de un sollozo- ¡¿Por qué no viene?!

-No lo sé- confesó Kagome, entendiendo su preocupación- ¡Solo sé que aquí corremos peligro y que no vamos a dejarte! Hana, tienes que reunir todas tus fuerzas ¡Tenemos que llevarte a un lugar seguro!

-Solo tenemos que ir hasta la entrada- murmuró Rin entregando la niña a su madre-, Kohaku nos debe estar esperando con Kirara y el señor Jaken... Hana, ¿Crees que puedes caminar? Si duele mucho, encontraremos la manera de llegar...

-¡Sí, puedo!

La anciana Kaede se dedicó a ayudar a Hana a levantarse, mientras Kagome se acercó a Rin para entregarle el cuchillo ya lavado y quitarle el adorno que tenía en su cabello.

-Rin, guarda esto bien- murmuró Kagome entregándole los objetos y mirándola a los ojos-, no sabemos con qué nos vamos a encontrar afuera, no sabemos si Kohaku está bien y tampoco sabemos si vamos a poder llegar a nuestra aldea a tiempo para advertirles, así que quiero que tengas esto para protegerte...

-¡Señora Kagome, yo... yo no sé! - el pánico se apoderó de Rin, al tiempo que su corazón comenzaba a latir más rápido por los nervios y la ansiedad de aquel momento- ¡Solo he usado los cuchillos para cocinar y cortar los tallos de mis plantas! De verdad que yo no...

-Rin, te va a sorprender mucho lo que puedes hacer solo por instinto... ¡No me mires con esos ojos llenos de miedo! Solo te lo estoy dando para que estés preparada: si te quedas sin el cuchillo y estás en peligro, recuerda que las horquillas tienen una punta filosa, ¿está bien?... Guarda todo, ya nos vamos...

Kagome tomó su arco para comenzar a guiar a las tres mujeres fuera de la mansión, con la esperanza de que pronto pudieran emprender la huida de regreso a casa.


Hola! Espero que estén todos muy bien y que hayan tenido una gran semana n.n les agradezco mucho por leer y les cuento que estoy a una semana de por fin estar de vacaciones e.e y bueno espero tengan un muy lindo fin de semana ¡Feliz viernes!

Ahora voy a responder los comentarios de quienes no tienen cuenta aquí:

-Guest: muchas gracias n.n me hace feliz escribir y hacer historias nuevas de la forma más original posible. Me alegra que te guste lo que he hecho hasta ahora :D

-ddaisyaguilar52: Hola! muchas gracias por leer n.n el amo bonito en modo estos celos me hacen daño, me enloquecen jijiji Uhhh yo igual lei fics asi y puedo decir que si me hace sentido, aunque espero que la serie desarrolle bien aquella idea... yo solo espero que Rin despierte, tenga más interacciones y se resuelvan las preguntas pendientes uwu A ver que sucede mañana con la serie...

-thereceiv3r : Hi! Thank U for reading n.n I think Sesshomaru just wants to protect Rin and he in guard dog mode jijiji I hope you are fine!