Casa de los gemelos
Ventus siente una gran alegría invadirle al entrar de nuevo a su hogar, el lugar no era nada comparado al mediodía, Roxas y Axel habían hecho un gran trabajo, todo volvía a la normalidad a pesar de ciertos percances como la ausencia del jarrón chino y de las cortinas. Para mayor alivio su hermano le había hablado de su charla con su padre y que este les buscaría el tiempo necesario, no obstante, sigue un poco ansioso debido a las últimas palabras que le dedicó el pelirrojo minutos antes, por lo mismo no ha despegado su vista de este vigilando todos sus movimientos en busca de una pista.
Vanitas sigue siendo ignorado por el rubio a pesar de haber corrido con todos los gatos, que desde su punto de vista es la forma perfecta de disculparse pero al no hacerlo en voz alta no lograba su cometido. La tela que cargaba segundos antes sería entregada al día siguiente a la abuela de Kairi para que la confeccione, por suerte había conseguido la misma tela que la anterior por lo cual no se notaría que había sido remplazada por una nueva. Y el pelinegro sin ánimos de entablar una conversación toma la tarea instalar la cerradura de la puerta que él mismo había inutilizado.
Los ánimos de Sora no han cambiado mucho, sigue en su mudo generando preocupaciones a sus mayores, quienes no saben si es mejor dejarlo solo y esperar que hablara o empezar a interrogarlo hasta que explote, siendo de preferencia unánime la primera opción.
Los gemelos y Axel tienen diferentes emociones envolviéndoles, la preocupación, la culpa, el miedo y el rencor no podía dejarlos tranquilos, quitándoles el interés de realizar algún juego o tan siquiera ver la televisión, solo se dedicaban a conversaciones banales que terminaban en puros monosílabos sin intenciones de profundizar.
—Quiero confesar que sé lo que ocurrió anoche —habla en voz alta el pelirrojo atrayendo la miradas intrigantes de todos, hasta del mismo Sora.
—¿A qué te refieres? Hace unos minutos que me dijiste todo lo contrario— reclama de inmediato su mejor amigo.
—En ese momento no mentía. Got a memorice? —Señala su sien con la mano—. Justo después descubrí en mi teléfono las pruebas contundentes de lo que puede estar aquejando a ustedes principalmente— se dirige a Sora y a Roxas quienes se miran entre sí.
Sora por un momento palidece con miedo al ser descubierto por el pelirrojo, era imposible que hubiera pruebas de ese recuerdo de hace muchos años… a menos que en su estado metal con falta de raciocinio le hubiera confesado tales cosas al platinado y este mismo se ha asustado debido a la situación comprometedora, ese pensamiento tendría sentido si ese chico no fuese Riku, pero no era así, su mejor amigo lo máximo que haría sería burlarse de él pero no se alejaría de su lado.
En cambio Roxas no deja de imaginar qué tipo de situación le habría tocado pasar para que saliera malherido, buscando así a un posible culpable. Además, le invade un sentimiento de vergüenza y culpa cada vez que ve al castaño a su lado.
—Creo que es algo que nos compete a todos pero principalmente a ustedes dos. Antes de comenzar quiero recordarles que ante todo somos amigos y no hay que odiarnos por los errores que cometamos, debemos actuar de forma madura y superar...
—¿Vas a dar un discurso sobre el amor y la paz o vas a mostrarnos esas tales "pruebas" de una vez? —Interrumpe el pelinegro harto de tanta palabrería sin sentido.
Sin más que decir Axel conecta el teléfono al televisor, todos se tesan exceptuando el pelinegro que siendo sincero no le importa ni medio todo el drama que se estaban armando los demás. El día había sido agotador y lo que más quería era dormir en su cómoda cama hasta el día siguiente sin ser interrumpido por tales estupideces.
Va hasta el asiento libre más cercano a su persona, que en este caso era justo al lado de Ventus, quien se levantó y se sentó en otro sillón lo más alejado del pelinegro todo bajo la atenta mirada de esos ojos dorados.
Por descarte Axel se termina sentando al lado de Vanitas mientras le da a reproducir los videos de su galería. No quiere ir al grano todavía así que muestra primero los pequeños videos inofensivos de ellos cantando y bailando, generando algunos flashes de lo sucedido al momento del karaoke.
Roxas se avergüenza por actuar tan descaradamente con el castaño.
A su lado Sora no despega sus ojos del platinado detallando que fruncía su entrecejo cuando él se acercaba mucho a Roxas o actuaba muy empalagoso. El gemelo menor se oculta tras sus manos mientras Vanitas se ríe a carcajadas por la empalagosa propuesta de matrimonio y un inocente Sora no pudo evitar ponerse rojo al recordar a su yo de niño junto a Riku.
Vanitas se tensa en el asiento al verse sostener el micrófono pero su cuerpo se relaja al escucharse desafinado.
Roxas de tanto en tanto observa de reojo al castaño quien lleva su vista a sus zapatos esquivándolo, era muy obvio que lo está evitando.
¿Desde cuándo su presencia incomodaba al honesto chico?
—Yo también puedo besar a Sora sin problemas.
Todos los presentes centran su atención al video, siendo el castaño el primero en sobresaltarse incómodo. Palabras que ninguno se esperaba.
Esto se está poniendo mejor que cualquier novela mala que ve su madre, y es que sí, para los ojos de Vanitas la situación le resulta graciosa y muy divertida, pues no puede evitar no burlarse de los ataques de celos de ambos chicos que tienen por su hermano. Él mismo no entiende que le han visto al mocoso, es demasiado infantil, escandaloso y llorón. ¿Quién en su sano juicio quiere eso? Es por eso que le parece interesante el encontrar a dos personas que son capaces de pelear por obtener un poco de atención de su atolondrado hermano.
Seamos sinceros, Sora es tan atolondrado que durante todo este tiempo todavía no es consiente del trato especial que le da el platinado.
Roxas frunce el ceño molesto, ahí iba de nuevo Riku a quitarle todo el protagonismo. Le genera una rabia interna que no sabía cómo expresarlo. Él suele ser muy celoso con sus amigos y su gemelo, así que tendía a ser muy impulsivo cuando se tratara de ellos, no era consciente de sus actos ni de lo posesivo que podía llegar a ser.
—Mis besos son mucho más delicados.
—Los tuyos lo que dan es asco.
No quería escuchar más, una cosa muy distinta es hacerlo en el momento y otra es en su sano juicio verse diciendo esas cursilerías.
—¡Yah! ¡Creo que vimos suficiente!— espeta Roxas claramente con las intenciones de detener el video más el pelirrojo no se lo permite—N-no es necesario seguir viendo e-estos tontos videos.
—¿De qué hablas? Esto es lo segundo más interesante que ha pasado desde que llegué. — Suelta a carcajadas Vanitas quien se acomoda para ver mejor (Por supuesto, lo primero fue lo que sucedió esa tarde en la tienda de música pero nadie tiene por que saberlo).
El pelirrojo alza el brazo con el teléfono en la mano para evitar ser alcanzado, era una ventaja en este preciso momento que fuera tan alto y el rubio tan bajo.
—¡Dame el teléfono poste de luz! —exige el rubio desesperado, comenzando una persecución hacia dicho aparato, era vergonzoso que los demás estuvieran viendo eso, él no es así tan cursi y empalagoso.
Un mutismo incómodo reina de un momento a otro, Sora y Ventus abren sus ojos sorprendidos ante la escena que se proyecta en frente, el rubio menor detiene sus acciones al percatarse de esto, tuvo que voltearse lentamente hacia el televisor ya que le daba la espalda. Se le erizó la espalda, una corriente fría recorre su completo ser. Puede ver perfectamente como sus labios rosados están juntos a los de Sora que torpemente corresponde.
La sangre se le acumula en su rostro, sin creerse por completo lo que está presenciando.
Terror…
Un completo terror siente Roxas en el instante que de reojo ve la mueca de decepción de su gemelo por un lado y por el otro el ceño fruncido del pelirrojo. Lo estaban juzgando y tenían todo el derecho, había metido la pata hasta el fondo.
Las escenas continuaron en el desmayo de Sora quién es socorrido por Ventus verificado el estado del menor. No pasan ni dos segundos cuando se escucha un golpe, a alguien tropezar y un objeto quebrarse contra el suelo. Los gritos y los insultos se hacen presentes, la cámara enfoca a Riku y a Roxas dar vueltas en el suelo mientras se lanzan puños sin algún tipo de compasión.
Axel quien se encontraba grabando deja caer el teléfono boca abajo teniendo como vista únicamente el techo. Los gritos y forcejeos no se hicieron esperar, pues al parecer el pelirrojo hacía su mayor esfuerzo para alejar a Roxas del otro.
—¿Sora estás bien? —se oye preguntar Ventus al castaño que había vuelto en sí preguntado que le había sucedido.
—Deténganse— murmura como puede debido a que aún sigue mareado.
—¡Suéltame Axel! Le voy a partir esa cara de niño bonito — chilla el rubio furioso.
Un golpe sonoro y un quejido ahogado de Roxas llevan a reaccionar a Sora que grita con todas sus fuerzas.
—¡DETÉNGANSE!
Pasos apresurados fueron lo único que sonaron después del pequeño silencio que reinó en ese momento. Nuevamente la voz de Sora se hace presente siendo evidente que se ha impresionado por el estado físico del rubio.
—¿Por qué le hiciste eso a Roxas? —pregunta dolido con un nudo en la garganta, el platinado calla asimilando lo que había provocado—¡Mira cómo le has dejado el ojo! —Sale en defensa de Roxas quien iba a hablar pero es impedido por el castaño también dirigiéndose a su persona— ¡Ustedes dos siempre están peleando! ¡ESTOY HARTO DE ESTAR EN EL MEDIO PIDIENDOME QUE ELIJA A ALGUNO DE LOS DOS! —Explota sacando todo lo que ha llevado durante todo este tiempo sin poder expresarlo de algún modo por miedo a herir los sentimientos de sus mejores amigos. Da paso a las lágrimas iniciando un sollozo pero ya no podía más seguir guardando ese sentimiento que lo consumía poco a poco y en su ebrio estado pudo decirlo todo sin reservarse nada— ¡¿SABÉN QUÉ?! No escojo a ninguno… ¡LOS ODIO! Los odio por hacerme elegir.
Sora cae al piso sin ser capaz de calmar su llanto al escuchar como una puerta se cierra con fuerza, Riku había huido, lo que produjo que la mente del castaño se volviera un completo caos arrepintiéndose de sus palabras, pues no sabía por qué había dicho eso último sin pensarlo, solo salió de su boca. Su llanto empeora al llamar a Riku pidiendo que regrese, que realmente no lo odiaba, nunca fue escuchado porque ya se había ido.
—¡No huyas cobarde! —brama Roxas tratando de escapar del agarre del pelirrojo ignorando al castaño pues está cegado por su ira y quería moler a golpes al platinado.
—¡Roxas basta! Se acabó— determina su gemelo con firmeza— Axel llévalo a su habitación, está fuera de sí.
Axel lleva a Roxas como un saco de papas escaleras arriba seguido por el rubio mayor que trata de razonar con las rabietas de su gemelo, mas no para de maldecir a ambos exigiendo que lo liberen.
—¿P-por qué Riku no re-regresa? —logra gesticular desconsolado a pesar de ser un mar de lágrimas.
Vanitas que en ningún momento intervino se dirige a su hermano menor sin un deje de compasión, siendo lo más directo y sincero.
—Porque un tonto mocoso le ha roto el corazón.
Sin más nada que agregar toma el teléfono y detiene la grabación.
—Comprendo cómo te debes sentir, hasta a mí me cuesta creer que ha pasado todo eso en cuestión de horas.
Dice la pelinegra entregándole una taza de té caliente a su amigo de ojos rojos e hinchados por haber estado llorando sin contenerse mientras ponía al día a la pelinegra acerca sobre sus sentimientos y como estos fueron destrozados en pedazos.
—Necesitas algo caliente después de andar por las calles con este frío, me preocupa mucho que cojas un resfriado.
La chica le regaló una sonrisa triste, pues aunque hace su mayor intento de reconfortarlo lo cierto es que ella no era la mejor para ello, siempre cerrada sin ser capaz de abrirse siendo contadas las veces que lo hizo con el mismo Roxas, quizás por eso el chico había acudido a ella, de alguna forma ambos son muy parecidos.
—¿Quieres dormir aquí? Mis padres nunca entran a mi cuarto así que no tienes nada que preocuparte.
Asiente y murmura.
—No quiero regresar. El primer lugar donde buscará Sora será en mi casa y justo ahora no tengo la fuerza para enfrentarlo… —Se detiene con la mirada fija en la tasa caliente de sus manos, aunque esta echara humo no podría sentir algún tipo de confort con su calidez, es como si su cuerpo estuviera tan congelado que no permite sentir otra un poco de calor—. Fui un tonto al imaginar que algún día Sora podría corresponder lo que siento.
—Riku… —Se acerca un poco al rostro del joven quien levanta la mirada a los ojos azules de la chica que inmediatamente le dejan un sabor amargo recordándoles a los azules de Sora, mas estos nunca serían iguales al castaño, pues poseen un brillo totalmente diferente a la pelinegra y al de los gemelos. Siendo los de Sora como surcar en un cielo despejado sin rastros de una nube que indicara la aproximación de una tormenta.
—No creo que sea correcto que yo te lo diga, dejaré que la persona indicada lo haga, pero puedo asegurarte que Sora no te odia, él te aprecia mucho, puedo confesar que mucho más que a Roxas o a Ventus, hasta la misma Kairi. —Se aleja un poco al darle espacio—. Tanto a Sora como a ti los une un lazo muy fuerte, lo sé, es algo que he presentido desde el mismo momento que Roxas me los presentó en la escuela. Sé que sueno como una loca llenando todo de palabras cursis, pero es mi verdad.
—Y sobre Roxas… él mismo no lo dice pero le afecta mucho cuando las personas se alejan de su lado, por eso sé que sufrió en silencio cuando Axel se mudó debido a la universidad, nunca veía lágrimas en su rostro pero sí lo sentía roto. —Recordó la chica aquellos momentos donde el rubio había dejado de ser el de siempre—. Se quedaba viendo el atardecer añorando algún recuerdo, permanecía callado todo el tiempo perdido en su mente. Creo que por eso le desagrada cuando tú estás cerca de Sora porque acaparas toda su atención y se olvida de Roxas.
— No es cierto, Sora lo defendió en incluso correspondió su beso… hasta en las películas dicen que los borracho dicen y actúan con la verdad, así que es más que claro que Sora me odia. —Se hunde en un aura depresiva.
—Pero puede ser una verdad a medias.
Para Riku aceptarlo no es fácil, no es simplemente agarrar una barita y resolver todo, quizás para los demás las palabras del castaño fueron inofensivas o incluso tontas si lo piensas de forma objetiva, pero para Riku no es así, esas palabras calaban en todo su ser sin permitirle estar tranquilo, y es que las escuchó tantas veces que perdió la cuenta, siendo un principio irrelevantes pero ahora le representan a su familia rota.
Hace tiempo atrás cuando sus padres fueron conscientes del adulterio que cometía cada uno, se convirtió en una batalla de gritos e insultos que iban de parte y parte, declarándose la guerra entre ambos. Su madre odiaba a su esposo por haberla traicionado y su padre la odiaba por haberse ido a buscar consuelo en los brazos de otro hombre. Cuando la situación los empezó a ahogar y veían cuanto afectaba a su único hijo decidieron separarse más nunca pudieron perdonar las acciones del otro.
Por eso, el "te odio" son palabras fuertes que representan el principio de una ruptura. Sabe que el castaño las dijo es por algo, Sora no suele decir ese tipo de cosas, no las toma a la ligera; por eso mismo deduce que es lo que realmente piensa este de su persona. Y si lo odia siendo solo su amigo, o solía serlo, ya no sabe realmente que son, no puede imaginar un futuro feliz con el castaño si le confiesa lo que siente por él.
De cierta manera no tiene idea de qué momento empezó a sentir eso por él, un día era un extrovertido mejor amigo y al otro el chico que con una sola sonrisa cálida entibiaba su frío corazón, pasaron los meses hasta que su mente le gritó lo enamorado que está de Sora, agradeciendo que no lo dejase solo cuando más perdido se sentía, cuando sus padres formalmente se divorciaron y terminó viviendo solo con su madre. Sora nunca lo dejó, estuvo ahí siempre pidiéndole ir a ver películas, jugar videojuegos solo para que no se hundiera en su miseria.
"Es imposible pedirme que no me enamorara de ti"
—El Riku que yo conozco jamás se rendiría tan fácilmente sobre todo si se trata de Sora. Ese chico es tan bueno y bondadoso que le es imposible odiar algo, solo lo dijo porque el momento lo agobió.
—Puede que tengas razón pero… ¿Y si no es así? ¿Si realmente se entera de lo que siento por él y me aleja?
—Entonces debemos hacer algo para que eso no suceda.
Sora se levanta rápidamente del sofá, necesita huir, no puede quedarse ahí, su corazón bombea más rápido de lo normal pero al mismo tiempo duele con cada latido. Nunca imaginó todo eso, y sin ser capaz de enfrentar la realidad hace su huida hacia el patio trasero de la casa.
El sueño que tuvo se repite una y otra vez en su mente, la voz dolida de Riku, así como también la escena del beso con Roxas y las palabras que le dedicó a ambos. Esto lo supera en medida, nunca en la vida se había sentido el peor amigos de todos, los había herido a ambos.
"Nunca debí ingerir nada de esa tonta botella, tonta idea de ser adulto… Dios como me arrepiento de todo esto"
Había recibido su primer beso y no era ni siquiera capaz de recordarlo, una espina desagradable se instaló en su interior al reconocer que su primer contacto íntimo fue con el rubio.
Lo único que quería era estar en su cuarto acurrucado bajo su manta favorita de hércules llorando desconsoladamente, siendo el único testigo la luz de la luna y su lámpara de estrellas.
Roxas es detenido por Axel con el plan de perseguir al castaño e intentar aclarar las cosas.
—Necesita tiempo a solas, ya has hecho suficiente daño-Le corta Ventus con su mirada de decepción, pues entiende todo lo que está pasando. Roxas fue más allá del límite en romper la relación de Sora y de Riku. Había metido la pata hasta el fondo. Y todo sin dudarlo es culpa suya.
Roxas iba a reclamar pero desiste de su idea al sentir mayor fuerza en el agarre de Axel en su hombro.
—¿Por qué lo hiciste? —pregunta el más alto en voz queda.
El gemelo solo baja la cabeza apenado, realmente no sabe que decir, no entiende bien porqué había llegado a ese extremo. Ahora entendía porque su mente no le dejaba tranquilo, lastimó a una de las personas que más aprecia, todo por sus celos. Deseaba tanto a Sora para sí mismo que se cegó y actuó de forma egoísta.
Ahora Sora debía estar odiándolo así como se lo había confesado.
—¿Puedes por unos segundos dejar de ser insoportable? — exaspera Ventus con desprecio hacia el pelinegro que trata con todas sus fuerzas disimilar su risa, pues le causa gracia la seriedad con que toman el asunto, que a su humilde opinión no es nada grave para hacer tanto escándalo.
Tanto Axel y Roxas se descolocan de su actitud, no comprenden porque desde que llegaron Ventus ha mirado con desagrado al hermano mayor de Sora. Es una sorpresa que el alma bondadosa de Ventus se dirija de esa forma a una persona.
Una carcajada desquiciada fue lo que obtuvo como respuesta irritando aún más a Ventus. El pelinegro se retuerce de la risa golpeando un par de veces el mueble.
Axel y Roxas se miran mutuamente preguntándose de qué se habían perdido, pues no entienden que les pasa a aquel par.
—Que idiota… —murmura Ventus volteando los ojos y los termina posando en su gemelo quien se encoge en su lugar esperando el regaño de su vida. —Necesito hablar seriamente contigo, en la cocina. ¡Ahora!
Los gemelos se dirigen al lugar antes mencionado, siendo liderado por los pasos firmes del mayor, haciendo un notable contraste con el andar dubitativo de Roxas.
Roxas sabe que su hermano está muy molesto, Tanto Ventus como él siempre han sido un libro abierto en cuanto a las emociones, la rabia, alegría, tristeza y demás siempre podías sentirlo en cada uno de inmediato, más la dificultad venía en que ninguno le gustaba hablar del motivo que lo tiene así, por lo que entonces para llegar al fondo del asunto tendrías que esperar que ellos por su cuenta fueran los que hablaran.
—Muy bien ¡Habla! —espeta Ventus cruzado de brazos, repicando la punta de su zapato con el piso. Ventus podría dar mucho más miedo que su propia madre, he ahí el parecido entre ambos.
—No sé realmente de qué quieres que hable.
Ventus bufa molesto porque su hermano le está evadiendo el tema.
—No te hagas el tonto. Dime ¡¿Acaso te gusta Sora?!
La pregunta lo descolocó, no esperaba que su hermano fuera directo al punto que los había metido en eso.
—Yo… No, no lo sé. —Se rasca el brazo esquivando los replicantes ojos azules.
—Sí, sí sabes. Ahora mírame a los ojos y dime si te gusta Sora o no.
Roxas no tenía nada claro que decir, se ha cuestionado un par de veces porqué había llegado a besar al castaño y como lo hace sentir, le agrada mucho Sora, lo aprecia y lo ama como un amigo, desea que esté siempre a su lado pero… sentir una atracción por el castaño ya de un aspecto romántico le confundía. Es cierto que moría de celos cuando Riku se le acercaba u obtenía la atención del menor, por eso se le vino a la mente el tonto plan, pero llegar al punto de besarlo era algo que nunca en su mente planeó.
—¡Roxas, respóndeme! ¡¿Te gusta sí o no?! ¿Realmente querías besar a Sora o solo querías alejarlo de Riku?
—Yo… Yo… No recuerdo.
—Todo este tiempo has actuado como un egoísta, anteponiendo tus sentimientos ante los de Sora ¡Y no me vengas a decir que lo de ayer fue por el efecto del alcohol! —objeta sin darle oportunidad de excusarse—. Llevas meses tratando de alejar a Sora de Riku y en tu desespero pensaste que la única forma de lograrlo es romperlos a ambos. Felicidades Roxas, lo lograste. La borrachera de ayer solo fue el impulso que te faltaba para llevar a cabo tu estúpido plan, pero tarde o temprano pasaría. Te dije varias veces que no es bueno jugar con los sentimientos de las personas pero tú tan terco y cabezota que eres no meditaste en ningún momento tus acciones. Tienes que responsabilizarte, ayer te comportaste como un loco. Primero besas a Sora, luego golpeas a Riku y terminas haciendo una gran rabieta que ahora recuerdo tuve yo mismo que esposarte a la cama porque no podías calmarte y desistir de ir a perseguir a Riku con la excusa de una revancha ¿Qué demonios te sucede?
Aunque doliese quería que su gemelo de una vez por todas entienda que no puede seguir con ese tipo de pensamientos o actitudes.
—Comprendo que no quieres que Sora te deje de lado, pero de eso se trata la amistad. No podemos atarlas como si nos pertenecieran, ellos también tienen su vida, sus metas, preocupaciones y miedos. No siempre puedes proteger a Sora.
—¡YAAAHH! —Grita exasperado moviendo ambos brazos — ¡YA SÉ QUE ME EQUIVOQUÉ!... ¡Y NO… NO ME GUSTA SORA! —Saca por fin lo que tanto su conciencia le ha repetido pero que nunca ha querido aceptar— ¡PERO NO ENTIENDES!...
—¡Entonces explícame! No puedo ayudarte si no me dices nada.
—No puedes entenderlo...
Roxas siente como le quema la garganta y como sus ojos empiezan a aguarse, así que en un intento de no quedar en evidencia le da la espalda a su gemelo.
—No quiero que me olvide... No quiero volver a quedarme solo… No podría soportarlo — expresa con voz rota haciendo su mayor intento de no romper en llanto.
Eso alarma a Ventus decidiendo ser más comprensivo, en un principio estaba muy molesto y le haría ver a como dé lugar la verdad a su hermano, más no esperó que Roxas se abriera de una vez por todas. Ya tenía suficiente de estar aguantándolo y encerrándolo para sí mismo, por lo que esa confesión remueve muchos sentimientos a Ventus.
Ventus quiere ayudar poder ayudar a su hermano.
—Rox no estás solo, yo siempre voy a estar para ti —Su lado maternal y dulce sale a flote, consolado esos pensamientos oscuros.
Roxas se voltea y lo enfrenta sin importarle sus visibles lágrimas que resbalan de sus tersas mejillas.
—¡Hasta que te cases y me abandones! —Ventus se asombra de ver a su hermano tan roto, nunca imaginó que eso fuera lo que pensara todo ese tiempo— ¿No lo recuerdas? En varias ocasiones me plantaste en idas al cine o al árcade solo para estar una tarde con esa chica que realmente detestaba.
Quiere comprender a su hermano, no entiende porque dice esas cosas y cómo no las había expresado antes. Una parte de él se siente culpable por no haber notado eso.
—Lo siento mucho, realmente no tomé en cuenta tus sentimientos… Pero cada persona tiene un camino que recorrer, es cierto que un día yo me casaré y formaré una familia, al igual que tú también lo harás, los tendrás a ellos. Así es la vida, es parte de crecer.
Roxas cierra sus puños con fuerza y desvía la mirada, era cierto, todo eso es cierto, pero aun así duele.
—Roxas por favor, dime… ¿A qué le tienes tanto miedo?
Ventus espera en silencio que su gemelo esté listo para hablar.
Le dirige una mirada de consuelo.
—¿Recuerdas el día del parque? —Asiente recordando aquel día hace muchos años atrás
"¿Qué tendría eso que ver con todo?"
—Ese día fuimos a Disneyland porque le habías rogado a nuestros padres que nos llevaran. Lo estábamos pasando bien y disfrutando de las pocas atracciones en las que nos podíamos montar. Esa tarde me alejé de ti por irme por un helado de sal marina y cuando volteé no encontré a nadie, mamá y papá no estaban a mi vista y mucho menos tú a quien siempre yo cuidaba para evitar que te perdieras, sin embargo esa vez fui yo extraviado.
—Lo recuerdo… —comenta con una mano en su labio tratando de recordar—. Mamá lloró todo el día y más papá que se echaba la culpa por no haber vigilado bien a uno de sus hijos. Se hizo noche y los de seguridad te encontraron en un puente viendo los fuegos artificiales. Tú estabas tan tranquilo como si nunca te hubieras perdido, hasta papá alabó que de todos fueras el que no estuviera en completo ataque de pánico. Yo hasta tuve celos porque habías caminado solo por el parque a tu gusto como un adulto.
—No tuviste porqué sentir celos, realmente no estuve tranquilo. Todo fue una mentira. —confiesa dejándose caer en el piso, no tiene suficiente fuerza para mantenerse de pie. Confesaría su mayor secreto al igual que su más grande miedo.
Ventus se sienta a su lado dándole el tiempo suficiente a su hermano para proseguir.
—Al yo ser consiente que no estaban ahí empecé a buscarlos pero me asusté mucho cuando personas extrañas se me acercaban para intentar ayudarme, salí corriendo huyendo de todos. Realmente pasé todo el día llorando escondido entre arbustos deseando que mágicamente llegaras y me encontraras… —cierra los ojos mientras se esconde entre sus piernas— Pero no fue así… Me sentí solo y con mucho miedo. Un hombre de seguridad me encontró y tomó del brazo, le mordí hasta que me soltó. Tenía miedo de ser llevado a un orfanato, pensé que nunca podría encontrar a mis padres. Pensamientos aterradores vinieron a mi cabeza, imaginarme una vida sin ellos, sin ti… eso me aterró y paralizó… por eso cuando empezaron los fuegos artificiales eso fue lo único que me consoló, porque me recordaron a tu sonrisa y lo tanto que te gustan…
Rompe en llanto sin importarle más retenerse. Se siente como un niño pequeño y asustado nuevamente.
—Confieso que tengo miedo Ventus… —Hipa— No quiero que las demás personas se alejen de mí de nuevo. Sabes lo tanto que me costó socializar de nuevo después de ese día. No hablaba con nadie, no tenía amigos y solo me pegaba a ti como una sombra como si no fuera nada más allá que una copia sin vida de ti. Todo estaba frío, oscuro y era Muy aterrador… Por eso nuestros padres deciden mudarse, para cambiarme de escuela, ellos creían que era víctima de bullying por nuestros compañeros de clase. Al llegar aquí todo fue diferente, todo cambió cuando conocí a Sora y a Axel, ellos pudieron adentrarse en mí como nadie más lo hizo y me volvieron un chico sociable, mucho más que un zombi sin corazón con en el cual sentir. Volví a ser feliz y por eso mamá aprecia a Sora y a Axel como otros dos hijos porque fueron ellos los que me sacaron de mi propia oscuridad. Por eso no puedo soportar la idea que Sora se vaya, que me deje por Riku. La universidad me arrebató a Axel y Riku se está llevando a Sora, y si no está ninguno de ellos siento que volveré a caer en esa misma miseria de hace 8 años.
Escuchar todo eso le ha derrumbado por completo, jamás pensó que su hermano sufriera tanto por eso. Se arrastró hasta poder rodearlo con sus brazos en una búsqueda de su perdón, se siente responsable de no haber hecho nada por su gemelo, por no ser capaz de leer entre líneas, por no ser el causante de devolver ese brillo en Roxas que Sora y Axel lograron.
—Debiste decirlo antes, te habríamos ayudado… Yo te habría ayudado ¿Por qué estuviste aguantando tanto dolor tu solo?
—Para seguir siendo el hermano capaz de protegerte.
Ventus niega con la cabeza a la par que limpia sus lágrimas con el dorso de sus manos
—No quiero que me protejas si vas a salir lastimado. No debes aparentar ser fuerte cuando por dentro te caes a pedazos.
Hasta este punto ninguno puede detener su llanto. Necesitan desahogarse por completo.
—Lo siento tanto… —repite reiteradas veces mientras estruja más a Roxas—. Perdóname. Prométeme que más nunca te callarás tu dolor, prométeme que no aparentaras ser fuerte cuando es todo lo contrario.
—Yo… haré mi mejor intento…
Los llantos de ambos hermanos se unieron en un coro desconsolado pero al mismo tiempo reparador. Después de tanto tiempo aún quedaba mucho por aprender del otro, sin embargo, siempre se apoyarían mutuamente.
Quiero aclarar algunas cosas por si no entienden la actitud de Riku ante las palabras de Sora.
Como han visto a lo largo de la historia Riku es un chico reservado que tiene unos sentimientos muy profundos hacia su mejor amigo pero no le ha dicho nada a este debido a sus miedos, siendo su miedo principal alejar a Sora y no poder ser al menos su amigo. La palabra "Te odio" tiene un significado más profundo para el platinado que viene relacionado a una herida de su familia rota.
¿Recuerdan en el primer capítulo que Riku trata de consolar a Ventus? Hay un momento que Riku le dice al rubio que cuando se sienta herido no actué como él al alejarse de todos ya que es más doloroso, bueno en este capítulo después de ahogar y reservar todo su sufrimiento Riku no pudo reprimir más sus emociones por lo que explotó y sitió esa necesidad de buscar a alguien con el cual desahogarse.
Por otra parte, podemos comprender un poco más a Roxas, su necesidad de estar con Sora lo llevó a tomar medidas extremistas, todo porque su miedo a quedarse solo lo consumió, miedo a volver a ese hueco que tanto le costó salir. Al final podemos ver que Roxas y Riku se parecen más de lo que ellos suelen creer, ambos aprecian a Sora, así como comparten su miedo a que este se aleje de sus vidas. (Nuestro querido Sora suele llegar a todos los corazones que toca) (Por eso él representa esa luz en una gran oscuridad) Todavía me duele el final del Kingdom Hearts 3
Aunado a esto, lo quiero decir es que nosotros muchas veces no expresamos lo que sentimos para así no preocupar a las personas de nuestro alrededor o porque simplemente no sabemos cómo hacerlo o nos da miedo el ser juzgados. La verdad que por muy pequeño o grande sea lo que nos afecte, son cosas que nos atormentan que vamos acumulando y estas sombras no tratadas nos seguirán por el resto de nuestras vidas, es por esto que les aconsejo que siempre es bueno buscar formas de expresarlo ya sea hablándolo con un familiar, amigo, desconocido o profesional, escribiéndolo o dibujándolo, sean libres y sinceros con lo que sientan y acéptenlo, ya que ese es el primer paso.
Yo confieso que aunque tarde mucho en actualizar escribir esta historia es parte de un hobby y de una terapia, ya que soy una persona con mucha falta de disciplina debido a mi poca confianza. Yo considero que no soy buena escribiendo y por eso tardo mucho en solo escribir un solo capítulo lo que me termina frustrando, sin embargo, a pesar de todo me alegro de mí misma por haber tomado la confianza de publicarlo y de no haberlo abandonado.
Sin más nada que decir, lo siento por la tardanza. Los amo y nos leemos en un siguiente capítulo.
