Disclaimer: Personajes inspirados de la obra de Jane Austen "Orgullo y Prejuicio/Pride and Prejudice". Laina Lee es quien posee los completos créditos por la creación de esta increíble historia.
Título al español: La Redención de un Hombre Honorable: Ganar su corazón
Traducción: Serendipia Efímera cuenta con la autorización de la autora de "Vindicating a Man of Consequence: Gaining Her Heart" para su traducción al español.
Link de la Historia Original: s/12973663/1/
Historia Original: Este trabajo se encuentra completo en su versión original (inglés), el cual se puede encontrar en el perfil de la autora.
Adicional: La historia se mantendrá contada mayormente por nuestro Sr. Darcy, desde niño, joven, en su tiempo para la historia original, etc. Además, aunque haya eventos que sucedan en el presenta habrá muchos relatos contados del pasado.
.10.
INTERLUDIO – Señorita Bingley
"Perder"
En la noche del baile supe que había perdido a Darcy. Quizás nunca lo tuve, pero pensé que sería mío, como un pez en una red que aún no ha sido sacado del agua que sin embargo era atrapado. Pero de alguna manera, se había salido de mi red y aterrizado en el regazo de Eliza, a pesar de que ella no había hecho nada e incluso ahora no lo estaba tomando de su falda. Quizás, eventualmente, el Sr. Darcy se deslizaría de su regazo y se retorcería hasta que él se arrojara de nuevo al mar que lo esperaba, o tal vez ella lo dejaría tirado y jadeando en su regazo, nunca realmente atrapado pero apto para nadie más. Vi pocas posibilidades de atraparlo mientras Eliza aún lo tuviera, y él deseara estar con ella.
Anteriormente sospeché de la atracción de Darcy por Eliza cuando asistimos a una fiesta en Lucas Lodge. Lo vi parado cerca de ella y luego incluso los vi a los dos hablando con Sir William. Darcy casi nunca desea hablar con alguien que no conoce bien, pero parecía estar haciendo un esfuerzo con ella, aun así, él parecía incómodo, la conversación de seguro también lo era.
Cuando Darcy se quedó solo, aproveché la oportunidad para ver cómo estaba. Charles quiso que uno de nosotros siempre esté cerca para ayudarlo en caso suceda algo similar que en la asamblea. No había consternación en su expresión cuando me acerqué a él, solo una pequeña sonrisa de desconcierto y una mirada suave en sus ojos.
Jugamos algo que habíamos hecho antes, en el que yo debía dar sugerencias extravagantes sobre lo que estaba pensando. Esta vez no jugué a lo mejor posible; aunque esa noche cuando estaba en la cama, pensé en sugerencias mucho más extravagantes que podría haber hecho, "estabas pensando en que podría ser un percebe en el barco de un capitán, navegando juntos en todas sus grandes exploraciones, pero sin saber nada más que su propia y tenue existencia" o "usted estaba pensando en cómo decir los nombres de famosos astrónomos, exploradores, filósofos o similares, y convencer a esta estúpida multitud de que estos eran en realidad los nombres de miembros del parlamento: Copérnico podría ser nuestro primer ministro, Sócrates el segundo". Supongo que me irritó ver que mi presa se me escapaba de las manos.
En cambio, le dije: "Está considerando lo insoportable que sería pasar muchas noches de esta manera, en tal sociedad...". Sabía lo arrogante que sonaba mientras desarrollaba este comentario. Esperaba que Darcy me llamara la atención por mi falta de imaginación, él nunca se avergüenza de compartir conmigo lo que piensa, incluso si en ocasiones pisoteara mis sentimientos.
Sin embargo, para mi horror, Darcy respondió: "Su conjetura es totalmente incorrecta, se lo aseguro. Mi mente estaba más agradablemente ocupada. He estado meditando en el gran placer que un par de hermosos ojos en el rostro de una mujer bonita pueden otorgar." Luego confesó que el objeto de su fantasía era la señorita Elizabeth Bennet.
Buscando una respuesta le pregunté cuándo iba a felicitarlo (por la boda). En lugar de darme una respuesta ridícula en la que pudiera hacerme saber que solo me estaba molestando, me dio una respuesta en la que se burlaba de mí por la rapidez de mi pensamiento, sin embargo, se negó a informarme si de hecho podría tener intenciones matrimoniales. Bromeé diciendo que todo era un hecho y él no dio ninguna pista sobre lo que estaba pensando mientras su rostro permanecía anodino. Seguí riéndome, esperando inspirar una reacción que finalmente determinara cómo se sentía, pero no reveló nada. En ese momento, pensé que lo estaba disuadiendo, pero ahora creo que ya estaba en un camino fijo de pensamientos sobre ella que lo llevaría a su corazón.
Más tarde, después de que la querida Jane se enfermara y Eliza viniera a reunirse con ella en Netherfield, Louisa me preguntó: "¿Cómo te sientes con la llegada de tu principal rival? No puedo dejar de pensar que esa señora Bennet la envió aquí con la misión que Jane se asegure con nuestro hermano, porque ¿quién enviaría a su hija a caballo cuando va a llover?, Eliza podría hacer lo mismo con Darcy."
No estaba segura de que la Sra. Bennet tuviera los medios para emprender tal estrategia, parece tan vacía, pero me preocupaba que el hombre que había elegido para ser mi esposo pudiera casarse con una mujer así. Le respondí: "¿Qué hay que hacer? Charles ya la invitó a quedarse y pronto tendrán que estar en compañía."
Quizá endurezcamos su corazón contra ella si le ayudamos a ver lo inadecuada que sería Eliza como Señora de Pemberley; una dama adecuada nunca caminaría tan lejos ni se enlodaría tanto. Así que Louisa y yo iniciamos con la difícil tarea de hablar, en presencia de Darcy, para que admitiera que él no querría que su hermana hiciera tal exhibición, incluso cuando le susurré cuidadosamente, inclinándome más cerca de lo que era estrictamente apropiado, con la esperanza de que pudiera ver el más mínimo indicio de mi escote. "Me temo, Sr. Darcy, que esta aventura ha afectado bastante su admiración por sus hermosos ojos".
Sin embargo, Darcy golpeó un puñal en lo profundo de mi corazón cuando insistió, con una mirada distante en sus ojos, ojos que ni siquiera parecían ver la recompensa que le había puesto ante él, que podría poseer con el matrimonio hasta que yo hubiera producido un heredero o dos, "Para nada, el ejercicio los hizo que brillen más".
Vi entonces sus verdaderos sentimientos y guardé silencio, mientras Louisa todavía trataba obstinadamente de influir en su opinión sobre Eliza con otro tacto, atacando las profesiones de sus familiares. Aunque obtuvo un éxito moderado cuando Darcy admitió que tales conexiones disminuían las posibilidades de que las hermanas Bennet se casaran bien, no me apacigüé. Una y otra vez vi durante la estancia de la señorita Eliza que el señor Darcy no podía evitar mirarla. No pude distraerlo caminando por la habitación, porque mientras ella y yo lo hacíamos él solo se quedaba viendo a Eliza mientras giraba conmigo, y me atrevo a decir que en realidad estaba coqueteando cuando dijo que podía admirarnos mejor a los dos desde su posición sentada.
Pero el momento en que supe con absoluta certeza que lo había perdido, fue cuando Louisa le rogó que bailara conmigo y, en cambio, Darcy se fue para ir a hablar con ella. Por la forma de la postura de Eliza, me di cuenta de que no estaba nada complacida. Pero él, ¿podría estarlo?
La respuesta fue un rotundo no. Observé mientras Darcy caminaba por la franja oscura de madera que formaba un rectángulo en el piso del salón de baile y permanecía en ese camino tanto como podía. ¿Alguien más se dio cuenta, alguien más que yo y Charles lo conocían tan bien?
Vi como Darcy bailaba con Eliza, deseando que fuera yo frente a él. Deseando que me quisiera.
Traté de decirme a mí misma que no importaba. Ciertamente, su riqueza me habría facilitado las cosas y podría haber hecho grandes cosas con el dinero, como mejorar las circunstancias de las mujeres desafortunadas al encontrarles un nuevo empleo donde serían respetadas, pero sería más fácil ubicarlas con dinero en efectivo y el prestigio de encontrarme en matrimonio. Aun cuando me dije que realmente no me importaba Darcy, que simplemente había tomado una decisión conveniente al decidirme por él, sentí ganas de llorar cuando lo vi sonreír a Eliza.
Estaba demasiado cansada tras el baile para tener una discusión con Louisa sobre mi situación después de que los Bennet nos mantuvieran despiertos tanto tiempo, pero por la mañana, me desperté con más determinación de ganar a Darcy como mi esposo. Si bien podría no tener un amor romántico hacia él, aunque era de lejos mi mejor perspectiva matrimonial, y me gustaba fingir estar enamorado de él solo para no verme tan mercenaria, sabía que todo era una fantasía… Solo una fantasía.
Sin embargo, me di cuenta de algo que debería haber sido evidente hace mucho tiempo; lo amaba a mi manera. Era como un hermano para mí, un hermano pequeño que necesitaba ser guiado y ayudado. Eliza no era adecuada para él; ella nunca lo entendería y solo rompería su corazón.
Fue entonces cuando decidí que después que Charles se fuera a la ciudad cerraríamos la casa. Si pudiera conseguir que Darcy regrese a Londres, no todo estaría perdido. Pero resultó que todo lo que hice fue retrasar lo inevitable.
¿Qué piensan de esta Caroline?
Nota de la traductora: Sigue la historia para sus actualizaciones. Puedes comentar aquí o en la versión original. Me disculpo si hay algún horror ortográfico que se me haya pasado.
Queda prohibida su reproducción sin autorización de la autora original.
