Disclaimer: ni Lucifer Morningstar ni los personajes aquí mencionados me pertenecen en absoluto. Pertencenen a Neil Gaiman, a DC, a Fox y a Netflix y a la bíblia si queréis, jejejeje.
Aunque mi historia es rated M por alto contenido sexual, en este capi no hay ninguna advertencia.
Mi fic tiene lugar antes de que se estrenara la quinta temporada y ya lo he seguido. Básicamente va a llevar mi propio guión aunque puede que añada cosas de la serie en mi favor, como el anillo de Lilith más adelante, por ejemplo.
Michael aquí es mellizo de Lucifer y tiene el aspecto del cómic y de la biblia. Un ángel rubio, así que no os lo imaginéis como mi adorado Tom Ellis.
Espero que disfutéis de la lectura! nos vemos abajo! ^^
CAP.11: DIABLO ES EL QUE HACE DIABLURAS
Lucifer no paraba de dar vueltas por el salón de la casa de Linda mientras escuchaba las noticias en la televisión. Todas las cadenas del país hablaban del inesperado terremoto sufrido en la última media hora. Decenas de incidentes poblaban la pantalla mostrando edificios derrumbados, gasolineras que habían explotado, las calles asfaltadas, algunas con metros de separación entre su superficie, cortando el tráfico de las principales avenidas. Toda la ciudad se había sumido en el caos; eso sin contar que las almas supervivientes de los condenados que habían escapado del Infierno ahora vagaban por la tierra como fantasmas iracundos y malditos, dejando de nutrir con sus ciclos infernales las raíces que alimentaban al mismo. Si a eso le añadía que Michael había exterminado a los demonios superiores que quedaban con vida, incluso a los del Pandemónium, el resultado era que una de las nueves raíces que sostenían el equilibrio de la vía Láctea se había secado, dañando el flujo del Yggdrassil.
Junto a él, Amenadiel, Remiel, Gaudium, Chloe, Maze y Linda no paraban de ver la tele y observar la catástrofe.
-"Debería ir a la comisaría. Dan ya ha dejado a Trixie con mi madre. Todas las estaciones de policía, de bomberos y los hospitales deben estar a tope de trabajo. Necesitarán toda la ayuda posible" puntualizó Chloe, poniéndose de pié y refiriéndose en concreto a Lucifer.
Él la miró con evidente disconformidad, mostrándose reacio a su proposición.
-"No voy a dejarte ir a ningún sitio, Chloe. Es más, deberíamos decirles a todos que se reúnan aquí, en la casa de Linda. Dan y Trixie, la señorita López e incluso tu madre. Los humanos creen que esto es un simple terremoto, pero no lo es. Es un desequilibrio energético que pone en peligro la creación."
-"Pero quiero ayudar!" insistió, a pesar del miedo que las palabras de su novio despertaron en ella -"Sabes que no soy de las que se quedan de brazos cruzados, Lucifer" le tomó de los hombros, insistente.
-"No hay nada que un ser humano pueda hacer, Chloe!" le levantó el tono, dejándose llevar por un momento por el miedo de que le ocurriera algo, a ella o a su cría. Al ver en sus ojos la molestia por la forma de hablarle, Lucifer se corrigió de inmediato. -"Esto no es un caso a resolver de la policía, qué quieres hacer? ir conmigo a cazar fantasmas?" ironizó, acariciándole el rostro a modo de disculpa.
-"Hablando de eso, deberíamos irnos ya" insistió Amenadiel.
-"Id vosotros si queréis. Yo llevo demasiado tiempo aquí ignorando el aviso de Gabriel. Padre nos ha convocado y tú, hermano, deberías subir conmigo al cielo" intervino Remiel, recolocándose la armadura, recogiendo su lanza y refiriéndose a Amenadiel.
-"Quiero ir con Lucifer" se negó Amenadiel, a sabiendas de que estaba desobedeciendo una orden directa de su Padre. -"Proteger a la humanidad siempre ha sido nuestro trabajo y ahora que tengo un hijo con una madre humana y un hogar, pienso defenderlo a toda costa". Linda le dedicó una dulce sonrisa de agradecimiento y comprensión.
-"Ja! es increíble, sólo has necesitado unos años para dejarte corromper por nuestro hermano. Si de mí dependiera, no habrías recuperado ni si quiera las alas, Amenadiel" le atacó, enfrentándose a él, rostro con rostro.
-"Cuida tus palabras, Remiel" intervino Lucifer, mostrando unos desafiantes ojos rojos que la hicieron sentirse pequeña de inmediato. En dos zancadas, la apartó de Amenadiel como si su cuerpo fuera de papel. El mero hecho de saber lo fuerte que Lucifer era, incluso sin ser un Arcángel, la enfureció aún más. -"Eres una ciega ignorante y ahora mismo no tenemos tiempo, ni él ni yo, de enseñarte la verdad sobre los Ángeles. Casi das pena con lo poco que sabes sobre tu propia especie", la miró de arriba a abajo con su típico desdén.
-"Es cierto, pero por lo menos yo le soy leal a Padre. No puedo soportar ver cómo otro ángel cae por tu culpa, Lucifer. Michael, Michael ha caído por tu culpa!" le acusó, atacándole de inmediato con su lanza. Lucifer ya lo esperaba y la esquivó de inmediato, colocándose delante de Chloe para protegerla.
Remiel era una soldado leal y Michael era su Comandante. Si siempre le enseñaron que todo lo malo pasaba por su culpa, era lógico para su angelical cerebro pensar que él tenía algo que ver con aquél cambio de actitud en su mellizo. Remiel aún era pequeña cuando Lucifer se rebeló. Nunca llegó a conocerle bien ni a tratar con él de ningún tema que fuera artes de combate o curiosidades sobre la creación. Siempre lo veía entrenar a sus hermanos y lo admiraba; como líder, como luchador. Incluso había querido ser como él cuando fuera mayor...
-"Remiel yo no soy culpable de las decisiones que toman los demás! mi libre albedrío me afecta sólo a mí. No sé qué planea Michael ni por qué demonios quiere matarme y poner en peligro la creación de esta manera, pero te aseguro, que yo no he influenciado en nadie" argumentó, colocando un brazo protector por delante de Chloe al ver que su hermana los rodeaba en posición ofensiva.
-"Ni si quiera entiendo por qué Padre te ha indultado del infierno! todo empezó por tu culpa!" volvió a arremeter, provocando que Lucifer la bloqueara con el antebrazo. La lanza le desgarró la piel y con el brazo izquierdo la golpeó en el pecho, con la palma abierta, con la suficiente fuerza para lanzarla varios metros y estamparla contra la pared.
Chloe se asombró. El salón entero tembló. Nunca había visto a Lucifer pelear de cerca, si es que aquello podía considerarse una pelea. Hasta ahora él tan sólo había rechazado y bloqueado los ataques de su hermana. Aún estaba recuperándose mentalmente de haber sido llevada en brazos por un Ángel hasta casa de linda. Alas de Ángel! su prometido la había llevado volando literalmente por toda la ciudad. Oh, dios, más vale que se acostumbrara a todo esto del rollo celestial cuando antes o su cerebro explotaría.
Remiel se reincorporó tosiendo y limpiándose un hilillo de sangre de la boca al igual que Lucifer chasqueó la lengua al observar su antebrazo, con la manga de su camisa destrozada y su piel cortada. -"Otro Armani a la basura" se quejó.
-"Ya basta Remi!" recuerda que los celestiales tenemos prohibido interactuar entre nosotros aquí en la tierra, la amonestó Amenadiel.
-"Ya veo que no has olvidado tu técnica de Hapkido**. Sigues siendo igual de prepotente, conservando tu estilo con las palmas abiertas" le escupió, ignorando a Amenadiel. Remiel recordaba perfectamente como Lucifer era el mejor en esa técnica tiempo atrás, cuando entrenaba con todos sus hermanos. Era tan fuerte que nunca necesitaba cerrar su puño para derrotarlos a todos. Aunque claro, eso era cuando aún era un Arcángel...
Sin embargo algo la hizo detenerse. Con asombro, se fijó en el brazo sangrante de su hermano, quien, de nuevo, mostraba sus ojos marrones en señal de no querer enfrentarse a ella.
-"Jamás creí que sería capaz de hacerte sangrar, Diablo" volvió a intentar provocarlo, testaruda como era.
-"No has sido tú, angelita desbocada, esta herida insignificante que ves es provocada por mi vulnerabilidad cuando estoy junto a Chloe. Un regalito de Padre" le aclaró, con un tono mordaz, con su otro brazo aún extendido protegiendo a su detective.
-"Te parece que eso es algo que el Diablo que tú crees que conoces haría? Luci ha cambiado, Remi. Él sólo quiere ayudar y proteger a todos los humanos, incluida la mujer que ama." intervino Amenadiel entre los dos.
-"Esto es de lo más interesante...Mi Lord, había oído rumores en el Infierno. Dromos nos contó cómo habías elegido a una humana como compañera pero hasta a mí me resultaba difícil de creer. Sólo cuando Caín me lo confirmó, fue cuando me lo tomé en serio. Eres de lo más rarito, rubita..." apuntó Gaudium con sus ojos saltones y negros, esnifando y revoloteando alrededor de Chloe, incomodándola.
-"Mira quien fue a hablar" se defendió, intentando apartarla con los brazos como si se tratara de una molesta mosca. -"Qué clase de Demonio eres tú? y, espera, has dicho Caín?"
-"Al final se sintió culpable por asesinar a Charlotte y fue a parar al Infierno" le aclaró Lucifer, al ver cómo ella le cuestionaba con aquellos enormes ojos azul zafiro.
-"Yo soy Gaudium, un Ángel querubín. Era una chica preciosa y curvilínea hasta que participé en la rebelión y caí. Mi Padre me transformó en esto que ves y me desterró al Infierno" se explicó, llevando tanto tiempo en aquella forma que Chloe incluso notó que lo tenía perfectamente asumido, es más, hasta parecía sentirse cómoda con su apariencia. Por qué seria?
-"Tampoco exageres, eras una enana revoltosa y lo de curvilínea, te refieres a ahora, no?" bromeó mordaz Lucifer para enfadarla, señalando su extraña forma de medio foca.
-"Mi lord, no me cabrees o te pincharé el trasero con una daga del infierno! seguro que ahora que estas enamorado puedo hacerte algún arañazo y me quedaré tan a gusto!" le amenazó, revoloteando, con su sorprendentemente voz aguda y femenina en comparación con lo atroz de su aspecto, haciendo reír a Lucifer y dejando a Chloe estupefacta con la relación de ambos...para qué le llamaba "Mi Lord" cuando luego quería clavarle un puñal? al final ella también sonrió, recordandole a Maze.
-"Ama? amor? él sólo conoce el amor por sí mismo. Por su culpa existen los pecados! por su culpa los humanos fueron expulsados del Edén! Es un insulto a lo sagrado y a lo divino!" volvió a cortarles el rollo Remiel, sin calmar su temperamento. Sus palabras, llenas de rencor, penetraron de nuevo en el corazón de Lucifer. A penas aún se había perdonado así mismo por su pasado y su autoestima estaba tan frágil que esta acusación podía romperle las barreras rápidamente. Una cosa era haber aceptado que era digno de Chloe, pero otra era sentirse digno del Cielo...
Chloe se percató de inmediato y lo tomó del rostro.
-"Lucifer mírame, recuerda todo lo que hemos hablado. No dejes que te derrumbe, vale? ya has sufrido demasiado con esas acusaciones. Yo sé quién eres, todos aquí lo sabemos" le animó, intentando transmitirle su fuerza a través de su intensa mirada azul zafiro. Él dejó caer su frente en la de ella, conectando sus ojos y sonriendo con gratitud. Su dulce Chloe...
De nuevo Remiel se quedó estupefacta al ver a Lucifer de esa forma: le daba igual mostrar su vulnerabilidad, había visto dolor reflejado en sus ojos cuando le había acusado, miraba a Chloe Decker como si fuera lo único por lo que querría seguir vivo, trataba a Gaudium con cariño, quería quedarse en la tierra para ayudar a la humanidad cuando "supuestamente" la despreciaba y, para colmo, una exorbitante aura de amor emanaba de él junto a aquella humana que, según su Padre, debía estar a su lado. Para añadir más confusión a su cerebro, Lucifer había sido indultado y liberado de regentar el Infierno a pesar de que había ido por su propio pie de nuevo, cuando los demonios se alzaron contra él meses atrás. Con un gesto contrariado, retrocedió y bajó su lanza, confusa.
-"Ya veo que lo vas entendiendo, hermana. Te lo iremos explicando poco a poco, pero tienes que creerme cuando te digo que Lucifer no es ese que Michael nos vendió a todos. Eres una gran guerrera y una semi Arcángel. Necesitamos tu ayuda" la hizo razonar Amenadiel, haciendo un gesto pacificador con sus manos.
-"Ahora no importan nuestras disputas familiares. Importa salvar la ciudad. No soy un Arcángel pero todavía tengo poder sobre los demonios y las almas de los condenados. Intentaré restaurar lo que pueda del Infierno" intervino Lucifer, acercándose a ella despacio.
-"Gaudium quiero que te concentres en reunir a todas las almas condenadas en un sólo lugar. Puedes utilizar tu poder Ilusorio aunque estés en este plano?* necesito que recolectes a todas las almas de los condenados y las encierres en una ilusión, de manera que piensen que siguen en sus ciclos infernales personales. Luego Amenadiel, tú y yo podemos arrastrarles de nuevo al Infierno." le volvió a pedir ayuda, bajando los brazos y mirándola a los ojos.
-"Yo ayudaré también!" escucharon aparecer de repente la voz de una joven con aspecto de friki. Nada más lejos de la realiad, pues aquella aparentemente inocente chica escondida tras una capa tipo alumna de Hogwarts era nada más y nada menos que el Ángel de la muerte, Azrael.
-"Rai?" se sorprendieron todos.
-"Quien es?" preguntó Linda a Amenadiel.
-"Es el ángel de la muerte, Azrael" les aclaró.
-"Hay que ver, no sólo he tenido que seguir haciendo mi trabajo después de que Uriel me robara la espada sino que ahora también perdéis a las almas que recolecté. Sois unos desconsiderados!" bromeó, acercándose a ellos.
-"El ángel de la muerte y legítima dueña de la espada de Azrael es una chica?" se aclaró Chloe, con los ojos como platos.
-"Yo pregunté los mismo cuando me enteré" le quitó importancia Linda.
-"Qué te esperabas? una calavera siniestra de ojos vacíos y una túnica raída? la literatura gótica del romanticismo os hizo tanto daño..." apuntó Lucifer, divertido.
-"Oh, perdone, señor del Infierno, pero aquí no todos tenemos una master Class en seres celestiales, el árbol de la creación, querubines caídos y condenados y de todas las locuras que has traído a mi vida!" ironizó Chloe, haciendo con los brazos los mismos aspavientos que hacía cuando imitaba sus "Luciferadas". Demasiado para su cerebro, otra vez.
-"Oh, muy bien, estupendo, págala conmigo! yo sólo quería disfrutar de mi indulto, volver a mi antigua vida y estar a tu lado tranquilamente! yo sí que estoy harto!" Lucifer estaba realmente molesto. No era el mejor momento para aquello, pero ambos estaban nerviosos y a él no le resultaba fácil actuar como un Ángel delante de ella. Sabía lo que tenía que hacer como Diablo, reinar como el Demonio; pero...liderar Ángeles? resucitar aquel mundo que lo había torturado durante eones? Todo era tan nuevo para él! tener que pelear por la creación, eso...era muy distinto a lo que había hecho prácticamente durante toda su existencia y más cuando su Padre todavía ni le había hablado ni una vez!
-"Lucifer..." se entristeció, al percatarse de los nervioso que estaba. Él no sabía lo que se esperaba de él, llevaba tanto tiempo allí abajo encerrado. Tenía tantas dudas todavía. Ella le conocía mejor que nadie y supo leer sus pensamientos.
-"Lo siento, amor, lo siento. Ven aquí" se disculpó, abrazándola de inmediato y dándole besos en la frente. -"Yo sólo quiero protegeros y no meter la pata" se disculpó, rozando sus narices.
-"Shhh! lo sé, y no te centres en nada más. Tu plan es bueno. No subas al cielo si no quieres. Arregla el Infierno y luego ya veremos. Yo creo en ti y tus hermanos creerán cuando te conozcan" le calmó, besando suavemente sus labios, llenando los ojos de Lucifer de fe y esperanza.
-"Y quién dices que es ella?" inquirió de nuevo con ojos curiosos Gaudium a Amenadiel, al notar en aquella mujer algo diferente al resto de las mujeres humanas. Chloe volvió a incomodarse, apartándola con las manos y con el ceño fruncido. Es que no sabía lo que era el espacio personal?
-"Chloe Jane Decker. Creada por la mano de Dios para ser la pareja de Lucifer. Humana, mortal y su futura esposa." resumió Mazikeen, con los brazos cruzados.
- "Qué? no,no,no...si ha sido creada directamente por la mano de Dios, esta mujer es inmortal. Todas lo son! Lilith, Eva y luego ella, todas las hembras creadas para ser compañeras de seres celestiales han sido siempre inmortales" afirmó convencida, sacando una pequeña daga de su cinto y dispuesta a clavársela a la rubia para demostrar su punto.
-"Ella es distinta, hermana. Es un milagro que Padre me encargó para ponerla en el camino de Lucifer" quiso aclarar Amenadiel, puesto que Chloe era mortal.
-"Ya veras! déjame probar mi punto" insistió, apuntando al gaznate de Chloe y provocando un gruñido en Lucifer.
-"Da un paso más y te incinero, Gaudium, no es broma. Te aseguro que es mortal. Ya ha estado a punto de morir varias veces. Créeme: Sangra, enferma y envejece." contradijo Lucifer, quien se colocó desafiante delante de ella, con los ojos de nuevo color carmesí.
-"Lo de envejecer sobraba...ejem..." puntualizó ella, rascándose la mejilla y frunciendo los labios.
-"Sip..." concordó Linda.
-"Oh, cariño, vamos, si estás estupenda" le sonrió Lucifer, quitándole importancia.
-"Chloe no es como las demás" reafirmó Amenadiel. -"Ella es un Milagro. El único que nuestro Padre se ha molestado en realizar en eones"
-"Ahora que la miro más de cerca, es el ser mas puro que he visto..." afirmó Gaudium, guardando su daga y mirando con recelo a Lucifer.
-"Tiene algo divino, verdad? huele a cielo" coincidio Remiel. -"Y ya te digo yo que siento que su cuerpo es mortal" afirmó, evitando mirar a la rubia.
-"Qué? que oyen mis oídos, ahora me diriges la palabra, doña importante?" la picó Gaudium
-"No te pases de lista, todo es por las circunstancias, querubín".
-"Ella es nuestra hermana, Remi, al igual que Lucifer, Azazel, Azrael y al igual que Michael. Tenemos que ponernos en consenso por una vez" intervinió Amenadiel.
-"Yo iré a buscar a Ella y a Dan" se ofreció Azrael, hablándole directamente a Chloe. -"Conozco a Ella desde hace muuucho tiempo y bueno, siempre os he estado observando aunque sea una chica ocupada" sonrió de forma agradable, y Chloe se acercó al ángel para mirarla de cerca.
-"Tú eres el fantasma del que Ella me habló? su amiga imaginaria?" quiso saber, asombrada. La aludida asintió, sacudiendo tímidamente su capa. -"Para ser el ángel de la muerte no das miedo para nada. Eres bastante mona" se divirtió, recordándole su aspecto al de una colegiala.
-"Gracias y tu eres preciosa. No me extraña que hayas sido capaz de enamorar a mi hermano. Tienes mis respetos, cuñada" le guiño el ojo, provocando que ambas se rieran.
Lucifer rodó los ojos e hizo un aspaviento al ver lo bien que se llevaban y bebió un sorbo de su petaca. Sería posible que se sintiera celoso de sus hermanos al interactuar con Chloe? desde luego, tenía que ser menor posesivo...
-"Yo iré contigo por si algún demonio inferior ha escapado. Trixx es cosa mia" se ofreció Mazikeen a Azrael.
-"Gracias". La mirada de Chloe no necesitaba de más palabras cuando tomó la mano de la demonio en señal de gratitud.
-"Remiel, una vez que hayamos capturado a todos, volveré al Infierno. Si mi poder aún es el que era, puedo resucitar a los demonios, a Azazel y a Duma. Toda alma que perece en el Infierno puede ser resucitada por mí. Sé cuanto te importa. Y juntos, si quieres, le pediremos explicaciones a Miguel. Necesito tu destreza, hermana" le pidió humildemente Lucifer a la semi arcángel, siendo conocedor del desprecio que ella sentía por él.
Chloe parpadeó ante la obtención de más información sobre lo que su prometido era capaz de hacer en el Infierno. Cuanto más lo conocía más poderoso le parecía. De verdad él había ignorado todo eso? enterrado toda esa capacidad y ese poder debajo de su propia culpa y autodesprecio?
-"A veces hay que desobedecer para obedecer" le resumió, dirigiéndose a la puerta junto con Gaudium y Amenadiel. -" No necesito que Padre me diga que es lo correcto. Proteger su creación lo es, y para ello no necesito acudir a un consejo lleno de Dioses prepotentes y ángeles embravecidos." le aclaró, recolocandose la chaqueta.
Ella entrecerró los ojos un momento. Remiel no era tonta. Al ver lo dispuesto que Lucifer estaba a ayudar a los demás, a contar con ella como debían de haber luchado siempre los hermanos, el haber sido redimido, que Dios lo quisiera como Arcángel de nuevo...no, aquello no era casualidad, era el camino que su Padre había marcado para ella. Tenía que conocer y perdonar al verdadero Samael...y...se sentía bien...
-"Cuenta con mi lanza, Samael" le juró, chocando ésta en actitud vehemente y aceptando la superioridad de rango de su hermano mayor.
-"Oh, vamos, no hagas eso tú también...y por favor, no me llames así" se quejó, dirigiéndose a la puerta.
-"El diablo ya no quiere vanagloriarse, eh?" se burló Amenadiel.
-"Sólo cuando lo merezca" sonrió de lado, dispuesto a salir de la casa cuando la mano de Chloe le detuvo.
-"Me prometiste que no volverías al Infierno" le dijo preocupada, apretando su chaqueta, no queriéndolo dejar marchar.
-"Sabes que esto es más importante que tú y que yo. Lo hago para protegernos, para que tengamos un futuro. Lo sabes, mi vida" . La preocupación de ella era palpable. Para todos era un ángel poderoso, pero para ella era Lucifer Morningstar, su compañero y el hombre que amaba más que a su propia existencia.
-"Maze traerá a tu familia y Rai a nuestros amigos. Estando el ángel de la muerte aquí, ningún fantasma se atreverá a cruzar estas paredes. Espérame aquí, Chloe. Volveré, te lo prometo" y ambos juntaron sus manos, observando sus anillos y entrelazándolos.
-"Ten mucho cuidado, por favor" le rogó, dejandole marchar con las lágrimas saltadas y dándole un largo beso en los labios.
-"Tú ponte a salvo" le pidió y se despidió de Linda con un gesto.
-"Volveré con Ella y los demás en seguida" le afirmó Azrael, guiñándole un ojo.- "Puede que tarde un poco si me encuentro almas muertas por el camino, pero me daré prisa" les aclaró, desapareciendo inmediatamente de los ojos de todos ya que ella era un ángel invisible cuando quería.
-"Al final todos han decidido seguir a Lucifer y no obedecer al cuerno de Gabriel" resumió Chloe, tomando asiento en el sofá y jugando nerviosamente con su anillo de compromiso. -"No se cabreará Dios?"
-"Lucifer se está convirtiendo en el líder que era sin darse cuenta. Él era el guerrero de Dios, su favorito, lo recuerdas? era todo un general y eso se lleva en la sangre, Chloe. Los demás ángeles tienen en su código genético el seguirle".
-"Y tú como sabes eso?" se sorprendió.
-"Mis conocimientos celestiales son más avanzados que los tuyos, nena".
Ambas bromearon y frivolizaron sobre el asunto, tratando de que el pánico normal que sentiría un ser humano como eran ellas, no las dominara.
Chloe tenía un mal presentimiento. Lucifer iba a bajar al infierno. La última vez que lo hizo casi...y de pronto, recordó la luz de su interior. Ella no era una humana corriente.
Con todas las fuerzas que tuvo, juntó sus manos y miró hacia el cielo. No sabía por qué pero sentía que había un Arcángel que aún velaba por ellos allí arriba.
-"Gabriel, por favor, si me oyes, Soy Chloe Decker. Necesito tu ayuda. Sé que es mucho pedir, pero necesito saber cómo puedo ayudar a Lucifer con esta divinidad que sé que existe dentro de mí. Me lo debéis, por favor, Gabriel. Ayúdamos como hiciste la última vez" le pidió, con su corazón bombeando tan fuerte que transformó sus palabras en una oración imposible de detener por el espacio y el tiempo, que traspasó velos y legiones hasta que retumbó en el pecho de Gabriel mientras éste volaba para dirigirse al consejo de Anguiris. Sus alas se detuvieron en seco y sus ojos naranjas refulgieron. Aquello no había sido una plegaria corriente, había sido una vibración sónica, proveniente de la divinidad de Chloe. Una divinidad que conocía demasiado bien. De pronto, una corriente se generó desde el centro de su cerebro y lo inundó por todo su cuerpo. Sintió una decisión, una propia, la decisión, brotando por las miles de conexiones neuronales de su cerebro hasta transmitirse por todo él, haciéndole más consciente de la realidad que lo rodeaba, de lo justo y de lo injusto, de lo necesario y de lo inmediato...Ahora diferenciaba del deber y de la voluntad. De lo que tenía que hacer y de lo que quería hacer.
Grabriel había alcanzado el libre Albedrío.
Observando el caos abajo en las calles, los tres Ángeles y Gaudium sobrevolaron la ciudad hasta alcanzar el epicentro, allí en donde el domo del Infierno se quebró, allí en donde la última aportación de chispa de vida, en forma de destello verde, subió por el Yggdrassil.
-"Está bien, puedes notarlos, Gaudium?" le preguntó Lucifer, observando con sus ojos rojos, el comportamiento errático de miles de almas perdidas. Algunas, inconscientes de dónde estaban, trataban de interactuar inútilmente con los humanos; otras, más antiguas y conscientes del caos, trataban de poseer algún cuerpo que hubiese muerto, como si de demonios se tratasen y otras, simplemente, furiosas con ellas y con la vida, tenían poder suficiente para mover objetos como coches y estamparlos contra todo o todos los que veían. Esas eran almas retorcidas, futuros demonios en unos milenios.
-"Si todavía puedes verlas, significa que aún eres el señor del Infierno, el Diablo, aunque hayas sido redimido" puntualizó de forma arrogante e innecesaria, Remiel.
-"Pues suerte que Padre me dejara mis habilidades demoníacas y no os entregara ese título a tí y a Duma o ahora estaríamos jodidos" le aclaró, con una sonrisa sarcástica, a aquella Ángel peleona.
-"Gaudium?" volvió a llamarla, con la repetición de su anterior pregunta implícita. Lucifer las veía porque era el Señor del Infierno, Gaudium sin embargo, no podía excepto si estaban en el infierno.
-"Puedo preparar la Ilusión, pero necesito que las concentréis a todas" les pidió.
-"Son muchísimas" aclaró Amenadiel, que también las sentía por ser un ángel, al igual que Remiel.
-"Tú guíate por mi, hermano" le pidió Lucifer.
Hacía miles de años, por quedarse corto, que no usaba aquella parte de su poder. Ni si quiera sabía si era de los que su Padre le había dejado conservar cuando le arrancó sus poderes de Arcángel; pero antaño tenía la habilidad de deformar la realidad, un poder parecido al hechizo de Gaudium y también podía usar la telekinesis. Deteniendo su vuelo, extendió las manos y comenzó a expandir su mente. Cerrando los ojos poco a poco, fue eliminando cualquier interferencia que interactuara con sus sentidos: Las luces, los gritos, los olores, el ruido...hasta que tan sólo escuchó las mentes de los condenados. Ecos desordenados y aterrorizados de almas deformadas y podridas...Entonces probó a ordenarles que se detuvieran, hablando directamente en sus cabezas. Al instante, cada alma condenada, estuviera libre o dentro de un cuerpo vacío, visualizó en su mente unos enormes ojos dorados que los llamaban y atraían, ordenándoles acercarse a él. Cuando estuvieron a pocos metros, Lucifer creó, extendiendo su mano derecha y haciendo unos extraños movimientos con los dedos, un realidad alternativa; una deformación de lo que ellos veían, dejando el aire vació de sonido, los edificios derrumbándose poco a poco, tornándose éstos en esqueletos de acero e hierro. La vida se quedó sin colores y las calles sin humanos. Era como un escudo gris que se extendía allá a donde su mente podía alcanzar.
Remiel, anodadada, no perdió detalle de todo lo que Lucifer estaba haciendo y de pronto, algo la hizo sonreír de forma inexplicable. Los ojos de su hermano no eran rojo fuego, no, ahora eran dorados! el dorado que portaba cuando era Samael, el Arcángel. Otra prueba de que todo aquello formaba parte del plan de su Padre. Y de nuevo, se sintió extraña, sintió que estaba donde debía estar.
-"Ahora Gaudium!" le indicó a su hermana caída, cuando ésta pudo ver delante de ella a miles de almas quietas, como existencias inertes, alzando sus ojos al cielo, observando la magnánima presencia del ángel de alas blancas que les hablaba, en perfecto enoquiano, idiotizándolos. Usando su poder, identificó a cada condenado, atrapando sus mentes de nuevo en sus falsos bucles infernales, para hacerles creer que estaban de nuevo encerrados.
-"Eso es" le animó Lucifer, sintiendo cómo el hechizo de Gaudium le permitía poder atraer a más almas con su telekinesis, al tener que doblegar con su mente menos voluntades.
-"Luci..." se asombró Amenadiel. En ese momento, miró sus manos y las apretó, impotente. Ojalá pudiera volver a detener el tiempo como antaño. Pero nada, ni su misión de guiar a Lucifer, ni el recuperar sus alas al autoactualizarse...nada le hizo recuperar su capacidad de ralentizar el tiempo.
Apretando los dientes, Lucifer se percató de que su poder se iba debilitando, pues era un poder de Arcángel lo que estaba usando, cosa que él ya no era. Notaba cómo su pecho ardía, allí en donde Chloe había depositado su luz para sanarle. Pronto, esa luz se desvanecería y él ya no tendría control sobre las almas condenadas fuera del infierno.
-"Amenadiel, Remiel, apenas estén juntas como un rebaño, crearemos una brecha temporal en el velo del Infierno y Gaudium las hará entrar por ella. Necesitare toda vuestra fuerza" les dijo, jadeando, con la frente perlada.
-"Necesitamos al menos 25.000 almas, para despertar al Infierno, mi Lord. No sé si llegamos a 12.000 con las que tenemos" le informó el querubín deforme, concentrando su poder en cada nueva alma que Lucifer atrapaba. De sus enjutos brazos, habían salido dos protuberancias parecidas a dos varas o "cuernos de unicornio" como solía llamarlas ella. Con ellos emitía una especie de onda, parecida a las gamma cerebrales, que doblegaba la voluntad de cualquier ser con inteligencia. Por eso, había sido de gran ayuda en el pasado a Lucifer y había llegado a hacer amistad con Maze.
-"Eso era antes de que decidiera resucitar a los Demonios del Infierno" le aclaró él, recordándoles que sólo el Diablo tenía poder sobre la vida y la muerte de los moradores de aquél páramo, aunque éstos no tuviesen alma. Gaudium sonrió ante su maestro. Se le había olvidado que Lucifer siempre tenía un segundo plan en mente.
-"Amenadiel, Remiel, ahora!" gritó, rompiendo la telekinesis y alzando el vuelo junto a sus hermanos, lo más rápido que pudieron, hasta alzcanzar la altura suficiente que les permitiera descender a tal velocidad que pudieran desgarrar lo suficiente el velo de, ahora, un infierno muerto para que todas las almas condenadas calleran por él.
Apenas el velo cedió y los cuatro descendieron por el ojo inactivo del huracán, las almas controladas por Gaudium fueron enviadas por Lucifer a cada bucle correspondiente, cerciorándose de volver a levantar las columnas de Obsidiana en el proceso, utilizando, ahora sí, el poder del Diablo. Cuando cada condenado reinició su bucle, pequeños haces verdes de luz emergieron por las puntas de sus celdas, ascendiendo por el Domo del Infierno, reactivando sus paredes y su corriente. El aire volvió a cambiar y la gravedad se acrecentó, forzando la musculatura de los allí presentes, quienes contrarrestaron el efecto de atracción contrayendo sus alas hacia arriba.
Lucifer aterrizó y caminó por las ennegrecidas calles del inframundo, levantando edificios a su paso, reinstaurando cada círculo. El lago Estigia volvió a fluir y pudo notar el leve respirar del Hades. Una respiración de un Ente aún moribundo que no recibía bastante energía. Los pequeños rayos verdes emitidos por los condenados apenas pudieron provocar que el ojo se reactivara.
-"Es increíble lo que eres capaz de hacer aquí" se asombró Remiel, quien, habiendo pasado casi cien años allí abajo, apenas había podido deformar nada de aquella realidad.
-"En este plano de la creación, yo soy como el propio Dios. Padre me dio el poder de hacer y deshacer a mi antojo. El Infierno ha vuelto a reconocerme como su dueño, pero necesita más" le aclaró y, de nuevo, no hubo orgullo ni soberbia en su explicación sobre sus capacidades.
-"Jamás pensé que tendría que volver a hacer esto" dijo en voz alta, cuando los cuatro llegaron a los restos derruidos del enorme palacio del Pandemónium. Resoplando y alzando sus alas, sus ojos rojos refulgieron a la vez que su cuerpo comenzó a cambiar. De nuevo su piel de alabastro lució como cuero quemado, su cuerpo, aumentando en tamaño, volvió a ser rojo, con laceraciones y yagas y sus alas, sus puras y preciosas alas blancas volvieron a ser las negras y venosas alas de un murciélago. Con un rugido, invocó a los esqueletos esparcidos por todo el vasto territorio del infierno de los demonios reducidos a cenizas. Los restos polvorientos de todos aquellos monstruos y seres de la noche giraron alrededor de él, aún sin conciencia ni forma.
Remiel, asustada, corrió hacia el cuerpo inerte de Duma, quien no era ni la sombra del ángel que era, al ver con la crueldad con la que Michael había acabado con su vida. Junto a este, estaba otro cuerpo, con alas carbonizadas, muy parecidas a las de un ángel...sería otro de sus hermanos caídos?
Con su voz desdoblada, Lucifer apuntó con sus brazos hacia el negro y polvoriento suelo, susurrando para él una invocación en una lengua que sus hermanos no pudieron entender.
-"Eso es Lilim" dijo Gaudium, orgullosa de ella por no haber puesto la misma cara de imbéciles que sus orgullosos hermanos alados.
Entonces, bajo las zarpas de Lucifer, apareció en rojo iridiscente un símbolo, un símbolo antiguo y poderoso, que si bien podía usarse como amuleto protector llevado por su portador de forma adecuada, si por el contrario, era colocado o invocado de forma invertida, podía utilizarse para fines menos "puros".
-"Eso es un Tetragrammaton!?" se asombró Amenadiel. Los ángeles tenían prohibido invocar ese símbolo, pues representaba el poder de la mente sobre los sentidos y sobre la materia y por ende, representaba el Libre Albedrío. Es más, Amenadiel se atrevería a jurar, que ningún ángel excepto un Arcángel podía invocarlo.
-"Qué crees que aprendí con Lilith a parte de su liberales ideales políticas? no recuerdas que soy un experto en Mágia Arcana? sólo que ella me enseñó que todo lo que tiene luz, tiene oscuridad" les dijo, con su voz diabólica, esforzándose de nuevo mientras que el símbolo comenzó a girar sobre sí mismo y a brillar cada vez de forma más intensa.
-"Tú no eres un Arcángel. Eso significa que...este símbolo..." comenzó a deducir Amenadiel.
-"...Lo invocó Michael" terminó la frase Remiel, sintiéndose tremendamente dolida, decepcionada y traicionada por su general.
-"Si los ojos del padre Júpiter, si el nombre de aquél que no puede ser nombrado están hacia arriba, el hechizo es de luz y erradica todo mal alrededor de su conjurador; pero, si los ojos del padre miran hacia abajo" les aclaró, terminando de girar el Tetragrammaton bajo sus patas de manera que la punta del pentagrama quedó invertida, -"la oscuridad más pura es atraída, otorgando al conjurador de energía oscura, la misma que alimenta el corazón del Infierno" sonrió esta vez sí, pagado de sí mismo y de sus conocimientos.
-"El Hevaiod" consiguió leer en el Tetragrammaton Remiel.
-"Ese, hermana, es el nombre de nuestro padre. Tú y los humanos le conocéis como JAVEH. La luz y la sombra convergen en él al igual que en toda la creación. Eso es lo que quiso enseñarnos cuando diseñó este símbolo junto con nuestra madre." pero pronto, dejó de hablar, necesitando concentrarse más para poder invertir del todo el símbolo, quemando el ennegrecido suelo de aquél páramo, brillando en rojo carmesí.
-"La Teroría de pares de contrarios" susurró Amenadiel. Es tan antigua como la de la molécula original. Desconocía que Lucifer fuera tan sabio.
De pronto alrededor de ellos se comenzaron a escuchar gritos y alaridos, rugidos, sollozos y quejidos, risas malévolas, insultos, gruñidos...todas las almas oscuras acudieron al símbolo y a su invocador. Lucifer los reunió junto a los restos flotantes y polvorientos de los demonios y, con una última palabra, pronunciada esta vez en Enoquiano, todo empezó al igual que la otra vez terminó:
"PRGE"
Al instante, una enorme llamarada del fuego más ardiente y elemental surgió del símbolo, engullendo al mismo Lucifer en forma de salamandra** y a todos los cuerpos de los demonios, elevándose hasta el mismo ojo del huracán del Infierno, alimentando sus llamas la enorme tormenta, mezclándose con los pequeños rayos verdes y fusionándose con ellos, reactivando el ojo del Infierno y su tremendo y estruendoso latido.
La onda expansiva alcanzó a su espectadores y ambas chicas se refugiaron en las enormes, fuertes y protectoras alas de Amenadiel.
-"Es el fuego sagrado de Samael. Un fuego que puede dar vida." se maravilló Gaudium.
-"El portador de la luz" sonrió orgulloso Amenadiel.
Remiel vió cómo el cadáver que descansaba al lado de Duma comenzó a retorcerse sobre sí mismo a la vez que el fuego de sus alas comenzó a prenderse. Pero Duma seguía sin vida.
Cuando toda la debacle terminó, Lucifer reapareció en su forma humana, ni si quiera mostraba sus alas de ángel. Respiraba con dificultad mientras que sus manos se hundían en el denso polvo. Las cenizas volvieron a caer del cielo mientras el símbolo desapareció bajo sus rodillas y el Infierno rugió, reactivando todos sus mecanismos al recibir directamente de los demonios resucitados, su energía oscura.
-"Hola, viejo amigo" le dijo al ojo del huracán, con una genuina sonrisa de satisfacción. Alrededor de él, el Pandemónium comenzó de nuevo a edificarse sólo, como por arte de magia y los Demonios y diques del Infierno, todos, se arrodillaron ante su presencia, siendo conocedores de lo que había pasado y de lo que su maestro había hecho por ellos. Desnudo y lleno de hollín, miró su anillo y pensó en Chloe. Cuánto tiempo llevaba allí abajo? debía volver con ella de inmediato, tenía que protegerla.
-"Han pasado veinte minutos desde que llegamos pero el tiempo se ha activado ahora que has resucitado al Infierno. En la tierra el tiempo habrá sido igual. Vámonos hermano" le dijo Amenadiel, colocándole una mano en el hombro, con mirada orgullosa.
-"Qué? y qué pasa con Duma? a él no le ha resucitado!" intervino Remiel, apartándole el brazo y exigiéndole a un agotado Lucifer ante la mirada expectante de millones de Demonios que aguardaban orden en pleno silencio.
Lucifer la miró con ojos cansados y luego miró a los seres que los rodeaban.
-"Oh, vamos, dadme un puto respiro!" se quejó y con un gesto de su brazo, todas las criaturas inferiores al rango de Demonio del Pandemónium se repartieron por el infierno. Algunas entrando en las cámaras de nuevo para torturar a la almas, otros, huyeron a los anillos exteriores y otros a los interiores.
-"Remiel, yo sólo puedo resucitar a las almas de los condenados. Duma no era un condenado, por lo tanto, yo no puedo devolverle la vida, aunque esté en el infierno" le aclaró, con empatía por su hermana. Sabía que podía hacerlo, pero tenía que hacer que ella tuviera fe en él..o...más bien, que se sintiera en deuda con él.
-"No!" se lamentó, llevando sus manos a su boca. -"Inténtalo, Samael! aún te queda poder de Arcángel, puedo notarlo en tu pecho" le pidió, insistente.
Lucifer se sorprendió de oírla llamarle por su nombre de nacimiento de nuevo y de la perspicacia de la pequeña "angelita desbocada", como ya la había bautizado. Remiel tenía razón, podía notar cómo dentro de él aún existía un poco de la luz de Chloe; la misma que le había hecho sentir y localizar el Tetragrammaton invocado por Michael y la misma que había podido hacer que invocara el poder de las LLamas Sagradas, la máxima expresión de su Pyrokinesis, aunque hubiera sido por unos segundos.
-"Está bien! pero sólo lo intentaré una vez y luego me largo. Estoy seguro de que mis chicos se van a portar bien sin unos vigilantes. A cambio, tú y Duma tendréis que encargaros de recolectar a las almas condenadas que aún están perdidas por la tierra. No podemos dejarle todo el trabajo a Azrael. Trato?" le sonrió, con su habitual encanto, ofreciéndole la mano.
-"Eres un...!"
-"Manipulador, oportunista, chantajista?" terminó la frase por ella.
Amenadiel sonrió al ver la escena. Sabía que Lucifer iba a resucitar a Duma de todas formas, pero aquello era la única manera de liberar a Remiel y a Duma de vigilar en Infierno y de camino, volver rápido al mundo humano, con Chloe y con Charlie.
-"Está bien, hecho." aceptó a regañadientes, resoplando, sin darse cuenta de que estaba haciendo un trato por su propia libertad y que estaba siendo ayudada por su -hasta ahora- proclamado odiado hermano mayor.
-"Y cómo sabes que estos te van a hacer caso cuando te vayas?" quiso saber, inclinando la cabeza hacia los demonios más importantes, que los observaban curiosos.
-"Porque sigue siendo nuestro Rey" afirmó Azazel, el que Remiel reconoció de inmediato como el cuerpo que estaba incinerado junto a Duma, -"Y creo que hablo por todos nosotros" afirmó, consiguiendo al instante que los demás rugieran en aprobación y estallaran en ovaciones hacia Lucifer.
-"Oh, por favor, sois unos falsos y unos pelotas" rodó los ojos, dirigiéndose al cuerpo inerte de Duma, luciendo su desnudez llena de hollín como pedro por su casa y provocando que sus hermanas se taparan los ojos de la vergüenza.
En el camino, Azazel lo interceptó. -"La otra vez no me incineraste y ahora me has devuelto a la vida".
-"Es eso una especie de agradecimiento?" se burló. Luego lo miró a las cuencas vacías. -"Caíste por mi culpa, es lo menos que podía hacer" le aclaró en voz baja, dejando sin habla a su hermano, quien, como antiguo ángel que era, bajó sus alas ígneas en señal de respeto.
Al colocarse junto a su hermano, se centró en buscar aquella luz que aún quedaba en su pecho y colocó su mano sobre la caja torácica de Duma. Respirando hondo, susurró su nombre y la luz comenzó a salir de él y a iluminar el corazón del Ángel del silencio, quien, siendo ahora visible a través de la carne, comenzó a resplandecer con una cálida luz dorada, avivando el latido, más potente a cada segundo y mas seguido en el tiempo.
Cuando los negros ojos de Duma se abrieron, se encontraron con unos cálidos e iridiscentes ojos dorados que le hicieron retroceder en pavor durante unos instantes, hasta que éstos, se tornaron en rojo y al final, en un inofensivo color chocolate. Era Lucifer! lo había confundido con Michael.
Al instante, se reincorporó y sin decir palabra, saludó a Lucifer con una reverencia, siento tomado de la mano por una emocionada Remiel.
-"Tan hablador como siempre, eh, hermano?" bromeó, cogiéndole la túnica que llevaba por encima de sus ropajes. La mirada reprobatoria y luego dubitativa de su hermano le hizo explicarse.
-"Qué? no puedo ir por media ciudad enseñando mis angelicales partes a todo el mundo. Tampoco es que a mí me apasione llevar puesto esta sucia tela polvorienta" se explicó, mirando asqueado su nuevo atuendo.
Amenadiel suspiró y se llevó el pulgar y el índice al puente de la naríz, negando para sí, divertido.
-"No creo que sea eso por lo que te está preguntando, lumbreras" apuntó Remiel, tocándole las pelotas.
-"Ah, si? pues explícaselo todo tú. Nosotros nos tenemos que ir" la ignoró, iniciando la marcha y alentando a Amenadiel a alzar el vuelo.
-"Qué? oh, vamos! vaya mierda de reunión familiar es esta! te largas sin más? vamos, Samael!" la oyó quejarse desde el suelo, aunque ahora disimulaba una sonrisa.
-"Si, siiii, ya nos veremos, angelita desbocada! Duma deja de envejecer! Azazel, te dejo al cargo!, "Ojo de Sauron",- le dijo, refiriendose a Balaam, -"no la líes o te incineraré de nuevo!. Dromos, ni se te ocurra volver a iniciar una rebelión!" les gritó a todos.
-"Gaudium!" llamó a su pequeña querubina. -"Busca a Caín, que esté cómodo en su celda también y dale recuerdos! dile así, como el que no quiere la cosa, que voy a casarme con Chloe!" se carcajeó, mientras que Amenadiel le reprimió con la mirada.
-"Estas disfrutando mucho con todo esto, no?" ambos se miraron con cariños a los ojos y sus alas batieron en sincronía.
-"Diablo es el que hace diabluras" se defendió, sonriendo ante su propia verdad y esa verdad era que había salvado al Infierno y a la ciudad y al menos, reinstaurado el flujo del Yggdrassil. Sentaba bien saber lo que tenía que hacer y hacerlo tan sólo como él sabía hacerlo. Esa noche había sido el Diablo y el Arcángel, las dos caras de una misma moneda y empezó a darse cuenta de que ambas partes no tenían por qué anularse la una a la otra...
Ahora tan sólo esperaba que su detective estuviera a salvo y esperándole, dispuesta a meterse con él y su estilazo. Con una tierna sonrisa, miró su anillo y visualizó el de ella, con sus dedos entrelazados.
-"Ya voy, mi Reina" se dijo para sí, aleteando con más fuerza.
NOTAS DE LA AUTORA:
Hola de nuevo! siento haber tardado un poco en actualizar, pero estoy de mudanza y no tengo mucho tiempo últimamente.
Sé que os dije que en este capi os hablaría de la lanza de Sandalfón, pero al final, el texto me ha llevado por otros lados, como por ejemplo, he querido que supierais más de las licencias artísticas que yo misma me he tomado con el personaje de Gaudium, que, tal y como os expliqué, existe en el cómic pero es un macho. Yo he cogido parte de sus poderes para mi historia, como es "el hechizo de la ilusión" y su apariencia es la de su hermana Spera.
*Hapkido: es un arte de lucha que habéis visto ya en la serie y de hecho Lucifer lo usa bastante. Utiliza la fuerza del contrario para contraatacar y he querido hacer referencia a cómo el Luci de la serie es tan vacilón que siempre pega con las palmas abiertas, como si todos fueran inferiores a él, y a eso hace referencia Remiel.
Tanto el Hapkido como el Shotokan son estilos de lucha nombrados en la serie, así como el Kyokushinkai. Incluso en la pelea entre Caín y Amenadiel fueron utilizados.
Me hubiera explayado más en el infierno de Caín, pero me basta con haceros saber que Pierce en mi historia está condenado. Deckerstar arriba!
Ya habéis visto a todos los ángeles que han salido en la serie de Lucifer, pero os digo que os quedan algunos más por conocer.
** El tetragrammaton existe de verdad. De hecho yo llevo uno orgullosamente colgado del cuello. Con Júpiter hacia arriba, por su puesto.
***La salamandra de fuego es una referencia a los seres mitológicos encarnados en cada elemento. Es una referencia a la magia wicanna, si no recuerdo mal. También se dice que mientras le pides una oración a una vela, o mientras haces un conjuro, si la llama de ésta crece y baila, y te concentras en ella hasta ver una salamandra, es que tu petición será cumplida. Sólo los iniciados en la magia pueden verla, tengo entendido.
En fin, quiero deciros que me da mucha pena no recibir vuestras impresiones a modo de reviews porque me esfuerzo mucho en documentarme, tal y como un lect r me dijo, al cual LE DOY LAS GRACIAS por apreciar mi esfuerzo a . Al menos sé que tú me lees y de verdad, gracias por apreciar mi documentación al respecto de todo lo que os cuento.
Por favor, si hay algo que no he aclarado o tenéis más dudas, preguntadme. Y si alguno me hace una crítica constructiva, para saber en qué falla mi historia y por eso apenas recibo reviews, bienvenido sea.
Por mi parte, yo he disfrutado mucho con este capi, me ha encantado escribir a Lucifer y hacerlo lucirse un poco y me ha encantado hacerlo interactuar con sus hermanos.
Por cierto, Gabriel ya tiene libre albedrío y Chloe le ha llamado...vendrá? y estará en lo cierto Gaudium y Chloe no es tan mortal como parece?
Espero que estéis ahí y me lo hagáis saber. Yo me he divertido al menos escribiéndolo. Ah! y volveréis a saber de los del infierno y no en una mala manera...^^
^^SED FELICES!^^
