El sol se alzaba para dar inicio a un nuevo día, un domingo para ser exacto.
Una nueva mañana se anunciaba para todas nuestras queridas brujitas en la academia, que esperaban ansiosas por comenzar su día libre lleno de actividades divertidas en compañía de sus amigas o de terminar pendientes escolares en último momento, como harían algunas.
Para el equipo rojo el día comenzaría tan simple como ir a tomar el desayuno en compañía de sus amigas, quizá pasear un poco por los alrededores de la academia y terminar la tarea pendiente que tuvieran para sus clases del lunes, sobre todo cierta castaña, y hablando de…
-Akko, arriba. Nos tenemos que ir a desayunar. -Exclamaba la rubia, que había comenzado su rutina mañanera desde hace mucho antes.
-Es muuuy temprano. ¿Vamos después? -Contestaba la castaña, con una voz de cansancio y sin levantarse de su almohada.
-En realidad, Akko, es más tarde de la hora usual a la que sueles arrastrarte fuera de tu cama, sobre todo porque no toleras el hambre. -Contestaba la peli morada, neutral como siempre y lista desde hace aún más temprano.
-Creo que no dormí bien. ¡Estoy muy cansada! -Akko se esforzó por levantarse para ser ruidosa, como siempre, pero rápidamente cayó de nuevo sobre su cansancio.
-Si no te levantas pronto nos iremos sin ti. -Dijo Lotte como advertencia.
-Esta bieeen, pueden irse sin mí. -Dijo restándole importancia. -Yo me quedaré y… ñaaaw… dormiré un poco más. -Dijo entre bostezos para finalmente acomodarse en su cama y tratar de dormir más.
Lotte y Sucy estaban extrañadas, pero tampoco le daban mucha importancia; si Akko estaba cansada, pues que descansara más. Terminaron de tomar sus cosas y salieron de su habitación dejando a la brujita castaña en su cama.
"Tengo taaanto sueño… podría caer desmayada ahora mismo. Tendría que haber dormido temprano anoche, pero… ese recuerdo sobre Diana… no se quitaba de mis pensamientos, y aunque al final me venció el sueño, ya era muy tardeee… Mmmaldita Diana y su tonta cara… su tonta y linda, perfecta… cara…" Y Akko cayo dormida otra vez.
La noche anterior
No recordaba exactamente cuando llego hasta el dormitorio del equipo azul, pero cuando volteo y vio ese par de ojos azules tan brillantes, llamativos y hermosos, como aquella primera vez; tan hipnóticos que le llamaban como la luz llama a las polillas.
Estaba tan perdida en esa mirada que, sin darse cuenta, se estaba acercando lentamente hacia ella, casi como un depredador acechando a una presa, pero no, Akko sabía que esa no era una presa indefensa.
Cada vez más cerca la una de la otra, Akko sentía algo más; sentía que sus ojos trataban de comunicarse entre ellos; sentía que los ojos de Diana le decían algo, le pedían algo. Sentía que Diana le pedía dejarla acompañarla, que quería ser libre como lo era ella, y Akko quería ayudarla.
Akko no noto lo cerca que estaban hasta que un sonido externo la saco de su transe. Era la voz de la amiga de Diana, Barbara.
Ambas Diana y Akko se dieron cuenta de lo que estaba pasando y cada una trato de alejarse de la situación lo más pronto posible. Diana cerro la ventana y se alejó, y Akko corrió a toda velocidad a otra parte del bosque, la más cercana a su habitación. Pronto llegó hasta donde estaban sus cosas; sentía su corazón muy acelerado, pero no sentía cansancio después de tan veloz carrera, de hecho, sentía mucha energía extra. Volvió a su forma humana, tomo sus cosas y volvió a su habitación.
Y ya en la comodidad de su cama, y sin poder dormir por la impresión que le provocaba la experiencia reciente, Akko no dejaba de pensar en la gran Diana Cavendish.
Volviendo al presente
La cafetería era un lugar tranquilo. No había mucha gente para ser un día libre, y todos los presentes se estaban tomando un momento de calma. Había un poco de ruido, sí, pero no como el constante alboroto que usualmente hay a la hora de comida.
Lotte y Sucy, sentadas en la mesa usual, podían ver a su alrededor una gran cantidad de mesas vacías. Ni siquiera el equipo verde estaba presente. La mayoría de las alumnas tenían planes para salir o querían aprovechar el domingo para seguir durmiendo. No es que a las integrantes del equipo rojo les molestase, incluso lo contrario, les gustaba la calma que acompañaba su desayuno.
Algunas cuantas mesas después, el equipo azul se encontraba tomando su desayuno desde un poco antes de que llegará el equipo rojo, o más bien, la mayoría del equipo rojo.
Diana no quería admitirlo y mucho menos darle importancia, peor desde el momento en el que noto la presencia del equipo rojo, también noto la ausencia del centro de atención de ese equipo.
"Que extraño… Sí algo sé de Atsuko, es que jamás falta a las horas de comer… Quizá se quedó dormida, no me sorprendería. No sé porque me preocupo por ello, tengo mis propios asuntos importantes como para estarme preocupando por una niña irresponsable…"
-¿Entonces, Diana? -Preguntó Hannah. Diana, que estaba un poco perdida, no sabía de qué hablaba, así que sólo se quedó viéndola fijamente hasta que repitiera su pregunta. -Ehh, ¿Qué sí tienes alguna responsabilidad o actividad importante que realizar hoy, Diana?
-No. Hoy me encuentro libre, por lo visto. -Contesto sencilla, para luego tomar de su refinado té.
-¡Bien! ¡Podemos aprovechar este día para descansar! -Dijo Barbara animada.
-Las mejores brujas no descansan de sus prácticas, chicas. -Dijo Diana estoica.
-¡Pero Diana! ¡Ayer estuvimos trabajando todo el día! -Le rechistaron sus dos amigas.
-No dije que las fuera a obligar a trabajar, sólo digo palabras al aire. -Le restó importancia pues conocía bien a sus amigas. -Claro que pueden descansar hoy.
-¡Bieeeen! -Dijeron Barbara y Hannah al unísono.
El desayuno continuo como habitual durante casi 1 hora más. Después de una larga charla, el equipo azul decide finalmente volver a su habitación. Mientras recogen sus cosas y se preparan para salir, Diana vuelve a notar la ausencia de Akko en la mesa del equipo rojo, y, finalmente vencida por su curiosidad, fue a indagar en el asunto.
-Pueden adelantarse, chicas, las alcanzare en un rato. -Dijo la rubia a sus amigas, que, confiando en su líder, se pusieron en camino. Viéndolas alejarse, Diana fue a la mesa donde estaba el equipo rojo. -Buen día, Lotte, Sucy.
-Oh. Buenos días, Diana. -Contesto Lotte; Sucy sólo miro a Diana sin decir palabra.
"La mirada de Sucy es penetrante, incluso intimidante en cierta manera" Pensó la rubia. -Disculpen que interrumpa su desayuno, yo, emmm, *ajam* como asistente de los directivos de nuestra academia es mi deber asegurarme de que todas las estudiantes se encuentren bien y cómodas. Dicho eso, ¿Cómo se encuentran en su estadía aquí?
-Oh. Estamos bien. Este lugar es increíble. -Respondió Lotte. Sucy sólo asintió.
-Muy bien. ¿Qué hay de su compañera, Atsuko? ¿Está bien? Normalmente no suele faltar al desayuno.
Sucy la mira extrañada, Lotte contesto. -Sí, ella está bien. Sólo dijo que quería dormir un poco más. Tarde o temprano despertará y vendrá a comer, aunque nosotras nos iremos pronto, iremos a la biblioteca a terminar una tarea pendiente.
-Entendido. -Diana asintió para finalmente retirarse. -Bueno, un gusto saludarlas. Tengan un buen día.
Lotte y Sucy se levantaron y se pusieron en marcha a sus asuntos. Diana sólo se alejó de la mesa y se quedó viendo como las dos integrantes del equipo rojo se iban del comedor. Se quedó parada en su lugar un rato, mientras pensaba, y, finalmente, se puso en rumbo hacia la habitación del equipo rojo.
El camino a la habitación fue distinto a lo que era usualmente. Habiendo recorrido los pasillos de la academia incontables veces, Diana conocía este "laberinto" como la palma de su mano. Podía llegar a cualquiera que fuera su destino sin pensar en el recorrido, y aun así esta vez se sentía diferente, los pasillos parecían alargarse infinitamente y sin darse cuenta ya estaba en el siguiente giro, sus pasos se comenzaban a ser pesados y lentos, sentía que nunca llegaría, y ahora se cuestionaba a sí misma "¿Realmente quiero llegar?"; tenía que relajarse.
Detuvo su caminar y, al ver que se encontraba sola en el pasillo, tomo una gran cantidad de aire y sintió su cuerpo aligerarse, había estado conteniendo la respiración y no lo había notado. -¿En qué pienso? Necesito relajarme, sólo voy a asegurarme de que mi compañera Atsuko este bien. No es la gran cosa, ella es dulce e ingenua, estoy segura de que haría lo mismo por mí. -Se dijo a sí misma, para luego suspirar con una leve sonrisa en su rostro. Ya podía seguir su camino, estaba cerca.
Cuando finalmente llegó y estaba parada frente a la puerta, parecía que el momento de relajación, que tomo hacía apenas un par de minutos, dejo de tener efecto pues una vez más se sentía pesada, sin aire y hasta nerviosa; no podía dejar que la vieran así. Se detuvo frente a la puerta y una vez más comenzó a inhalar y exhalar grandes cantidades de aire mientras despejaba su mente, y al estar tan absorta en sus pensamientos no noto cuando la puerta se abrió.
Akko llevaba ya unos minutos despierta. Había dormido un rato más, pero cuando su estómago la levanto, ya no consiguió volver a dormir, por lo tanto, decidió mejor ir a desayunar; ya no estaba tan cansada y comer le daría más energía.
Se levantó de la cama, la arreglo lo justo y necesario, y procedió a cambiar su pijama por su uniforme. Trato de arreglar todo lo más rápido posible, creía que si se apuraba quizá alcanzaría a sus amigas en el comedor y no tendría que comer sola. Finalmente se puso la última parte de su uniforme, su chaleco, y decidió que para ahorrar tiempo lo abrocharía de camino, así que teniendo eso resuelto se dirigió a la puerta, pero aun enfocada en abrochar los botones.
-¡Aaah!
Diana estaba parada frente a la puerta, estaba con los ojos cerrados y respirando, con las manos detrás de ella, estaba tratando de relajarse, cuando de repente un grito muy cercano la sorprendió provocando que abriera sus ojos y viera la cara de Atsuko a escasos centímetros de la de ella, cosa que la sorprendió todavía más, dando un salto hacia atrás y gritando también, pero logrando recuperar el equilibrio.
-¡¿Diana?! ¿Estás bien? -Preguntó Akko preocupada.
-Eh… ¡Sí! Estoy bien. Sólo me sorprendiste bastante. -Diana trataba de recuperar el aliento.
-¡Bien! -La castaña finalmente le sonrió. -Menos mal que te vi a tiempo, sino hubiera acabado tacleándote, heh. -Akko se dio cuenta de la situación. -No esperaba que estuvieras tan cerca de la puerta. Dime, ¿Venías pasando o buscabas a alguien aquí en nuestra habitación?
-Mmm… y-yo… -Pauso un segundo para componerse. "No debo perder la compostura". Volvió a poner cara seria. -Yo venía a buscarte a ti. -Ante la mirada curiosa, continuo. -Me encontré con tus compañeras durante el desayuno, y al no verte con ellas ni en el comedor, quería asegurarme de que estuvieras bien. Les pregunte a Lotte y Sucy y ellas me respondieron que sólo estabas dormida. No dudaba de tus compañeras, sólo quería asegurarme que no les ocultabas sentir malestar para que no se preocuparan, y si así era, llevarte a revisar a la enfermería.
-¡Oh! Heh… -Expreso la castaña poniéndose la mano en la nuca apenada. -Estoy bien. Gracias por preocuparte. Realmente sólo estaba cansada, no había dormido bien la noche anterior.
-Entendido. Y, ¿hay algo que no te deje dormir?
-Nop. Sólo fue porque… -Akko recordó la razón y sintió como su cara se sonrojaba. -S-Sólo fue poooor… ¡Estar haciendo tarea hasta tarde! Sip, eso fue. -Diana la miro incrédula. "Sí, yo tampoco me lo creo." Pensó.
Diana estaba a punto de decirle algo, pero en ese momento exacto el hambre de Akko decidió hacerse presente con un buen rugido que, obviamente, notó la Rubia. -Veo que llevas prisa. Ahora que sé que estas bien, no te entretengo más.
Akko se apeno por el comentario, pero no le dio muchas vueltas. -Oye, Diana, ya que vamos por el mismo camino, ¿te importaría acompañarme hasta el comedor? No hace falta que charlemos ni nada, sólo no me gusta ir sola. -Dijo, apenada una vez más.
"Lindo." Pensó Diana, para luego asentir a la petición de su compañera y ponerse ambas en marcha.
Tal y como lo sugirió Akko, el camino fue silencioso, pero, aunque ninguna dijo palabra, se notaba la calma en el ambiente. Akko caminaba feliz, Diana por su parte venía increíblemente relajada, a diferencia de su caminata de hacia un rato. Finalmente podía respirar y pensar tranquila; se preguntaba que habrá mantenido despierta a Akko, pero no quería presionarla a decirle, al fin y al cabo, se veía feliz, para que molestarla con ello.
Finalmente llegaron al comedor y Akko fue directo a por su porción de comida para desayunar, Diana se quedó esperándola y fue a sentarse con ella cuando eligió una mesa para desayunar. La castaña comenzó a comer como muerta de hambre; Diana sólo estaba sentada en silencio, perdida en sus pensamientos. Pensamientos que, un rato después, se vieron interrumpidos una vez más.
-Oye, ¿Diana? -Preguntó la castaña.
-¿Sí?
-¿Por qué te quedaste?
-¿Qué quieres decir?
-¿Por qué te quedaste aquí conmigo? Claro, no quiero decir que me moleste tu compañía, ni que quiera que te vayas, realmente es muy agradable y tranquilo, más bien pregunto porque eres "La gran Diana" y quizá estés ocupada y necesites irte, cosa que entenderé perfectamente. -Balbuceo Akko nerviosa de haber causado un malentendido.
-¿"La gran… Diana"? ¿Es una especie de apodo?
-Ehh… ¿Sí? ¡No! Digo… Es sólo que así te dicen algunas alumnas de aquí… incluyéndome. -Eso último fue casi un susurro. -¡Ya sabes! Eres lista y responsable y académicamente perfecta, y linda y muchas otras cosas. Es normal que te admiren.
-Ya veo. Entiendo. -Dijo Diana pareciendo restarle importancia, pero notoriamente apenada. -Y con respecto a tu pregunta inicial, es sencillo. Me quede porque dijiste que no te gustaba estar sola.
Akko se sentía muy apenada después de oír eso, y queriendo evitar enredarse con las palabras otra vez, simplemente asintió y continuo con su desayuno.
La respuesta de Diana tenía sentido, era lo que cualquier buen amigo haría por ti; ¿por qué se sentía tan apenada entonces? El comentario había sido normal: Diana lo dijo sin titubear, sin pensarlo dos veces. La rubia sabía que era algo normal, algo sin un sentido especial; lo que no sabía fue la notoria e innegable calidez que hizo sentir a su compañera Atsuko.
Después de un buen rato, la castaña había logrado relajarse concentrándose en terminar su almuerzo, y no mucho tiempo después, finalmente acabo con este hasta la última migaja. Y con ese asunto resuelto, se disponían a continuar su día.
-Para ser pequeña tienes un gran apetito, Kagari.
-Jeje. -Akko puso su mano detrás de su nuca. -Bueno, creo que lo herede de mi padre. Él es un gran… hombre ¡Sí! -Rápidamente trato de cambiar de tema. -Oye Diana, de casualidad, ¿no has visto a Lotte y a Sucy? Dijiste que hablaron contigo.
-Así es. Estuvieron aquí en la mañana, y me hablaron de tu condición de hoy. -Diana tomó un segundo para hacer memoria y continuo. -Dijeron que estarían en la biblioteca trabajando en sus tareas pendientes.
-Entonces están en la bibliote… ¡Es cierto! ¡La tarea! Oh no, la olvide por completo.
-Creí que habías pasado toda la noche despierta haciéndola. -Le dijo la rubia recordando la charla de hacía ya rato.
-Ehhh… Es que e-eso era… ¡esa era una tarea distinta!
-Entendido. -Ambas sabían que Diana no le creía, pero Akko agradecía que no la interrogara más.
-Pero es que la tarea de Finnelan es muy complicada.
-Quizá si pusieras más atención en clase no sería complicado entender las tareas que pide. Claro, es sólo un consejo.
-¡Trato de poner atención! Sólo es que Finnelan lo hace muy difícil, acabo perdiendo el enfoque muy pronto.
-Entiendo eso, al menos porque ahora sé más de tu persona, pero si de verdad quieres salir de aquí siendo una buena bruja, sugiero que trates de esforzarte mucho más.
-Lo sé, lo sé. -De sólo pensar en su tarea, Akko se sentía frustrada, pero una buena idea se le vino a la mente. -Tú que eres tan buena en las clases y lista, Diana, ¿crees que podrías ayudarme con la tarea? Si no estás ocupada, claro.
-Para tu buena fortuna, la "gran Diana" está libre hoy. -Le dijo con una sonrisa divertida ante el apodo. Akko se apeno un poco y sonrió también.
Ambas se pusieron en marcha a la biblioteca, y ya ahí, no había señales de que las compañeras de Akko estuvieran por ahí. "Lo más seguro es que ya terminaron y volvieron a la habitación". Diana fue a tomar unos libros que necesitarían mientras que Akko escogía una mesa. Se sentaron una al lado de la otra, y comenzaron a completar la tarea de la castaña.
Después de un rato bastante largo, finalmente terminaron con la extensa tarea. Diana recordaba esta tarea; la había terminado en el primer rato libre que tuvo después de que se las asignarán, además que no necesito ninguna especie de guía. No era una tarea sencilla, mucho menos para una alumna nueva, por eso les habían dado un fin de semana entero para hacerla, para que les sobrara tiempo de investigar. Claro que nunca faltaban las alumnas que dejaban toda la tarea para el último momento, Atsuko entre ellas. Pero, aun no siendo la más responsable, Diana se vio sorprendida, pues su compañera entendió todas sus explicaciones y dominó el tema con bastante facilidad, terminando la tarea en un tiempo relativamente corto.
-¿Eso es todo? ¡Woah! Es realmente fácil cuando alguien que sí sabe explicar te ayuda. -Decía Akko aliviada de haber terminado con la preocupante tarea.
-No digas eso. No es que las maestras no sepan explicar, sólo es que lo hacen a su manera. -Respondió Diana mientras recogía el material que usaron.
-La manera prehistórica. -El comentario de la castaña se ganó una mirada sarcástica, pero también una sonrisa de Diana que hizo muy feliz a Akko. -De todas maneras, ¡Muchas gracias por la ayuda, Diana!
-No hables tan fuerte, estamos en la biblioteca. -Cambio a su usual cara seria e intimidante, luego tomo los libros y se dirigió a llevarlos. La castaña la acompaño. -No hace falta que agradezcas, no fue nada. -Y ambas volvieron al silencio.
Durante el camino a dejar los libros en su lugar, y llegar a la salida de la biblioteca, Akko se mostraba nerviosa, y fue hasta casi salir del gran salón de conocimiento que habló. -Emm… ¿Diana? -Esta le dio toda su atención, aumentando la presión. -E-Eh… imagino que recuerdas que pronto tendremos un examen con Finnelan, ¿no? ¿Qué digo? Claro que lo recuerdas… b-bueno… mi punto es que si crees que podrías… ayudarme a estudiar… otra vez… -Cada palabra que decía, Akko se hacía más y más pequeña. -¡Claro! Si estas ocupada o no quieres o ya tienes planeado ayudar a alguien más que te lo pidió antes, puedes decirme que no, no hay problema. -Dijo apurada, aclarando su petición lo más posible y dejando a Diana pensativa. -Entonces, ¿me ayudarías?
-Realmente, no. -Dijo Diana pensativa.
-Oh. -Akko sonó muy triste. -Está bien, lo entiendo.
-¿Eh? ¡Nonono! No me refería a eso. Claro que puedo, y acepto ayudarte. -Aclaro su respuesta. -Me refería que nadie me pide ayuda.
-¿De verdad? -"¿Fue eso Diana poniéndose nerviosa?".
-Bueno, realmente no conozco a nadie más allá de sus nombres. Sólo a mis compañeras Hannah y Barbara, y, bueno, a tu equipo, pero tampoco las conozco tanto. Para los demás soy "la gran Diana" y les aterra mi presencia.
-Bueno, ¡a mí me alegra conocerte! Aunque no sea mucho. -Respondió Akko sonriéndole. -Y sí tú quieres conocerme más, siempre puedes preguntar.
-Bien. -Compartieron una última sonrisa y continuaron su camino, saliendo de la biblioteca y preparándose para tomar caminos diferentes. -Entonces, ¿a qué hora te gustaría que nos veamos para estudiar?
-¿Te molesta si te digo mañana? Sólo para estar segura.
-Está bien, pero que sea temprano. Necesito arreglar mis tiempos. -Diana termino de asentir y se puso en dirección a su habitación. -Con todo resuelto, paso a retirarme. Te veo mañana, Atsuko, buen día.
-¡Nos vemos luego! Y, Diana… -Dijo llamando la mirada y la atención de la rubia. -Puedes llamarme Akko. -Una vez más le sonrió y se despidió con la mano, poniéndose en camino a su propia habitación.
Diana se quedó para, viendo fijamente a su compañera desaparecer en los pasillos, con una sonrisa en el rostro y una extraña calidez en su cara y su pecho.
Después de un breve rato tomo su propio camino. Cuando llegó a su habitación fue recibida por sus amigas, las cuales estaban felices de verla llegar finalmente, recordándole que habían quedado de pasar el rato juntas, sin obligarla tampoco, cosa que ni fue pensada, pues Diana sin pensar accedió a su petición, eran sus buenas y cercanas amigas después de todo.
Pasaron el resto del día juntas en su habitación, cómodas, charlando y riendo, cosa que sorprendió, para bien, a sus compañeras de equipo.
-Entonces, Diana, ¿paso algo hoy mientras estabas fuera? -Preguntó su compañera Hannah.
-Nada importante realmente. -"¿No lo fue?". -¿Por qué la pregunta?
-Bueno, desde que llegaste hoy te veías muy feliz. -Continuo Barbara. -No en sentido que no fueras feliz antes, si no que usualmente no se te nota así de tanto.
-Oh. -Diana no estaba muy al tanto de su apariencia, pero para que le dijeran algo así, realmente debía de notarse. -Sólo fue un buen día.
-Haya sido eso o algo más, nos alegra mucho verte feliz y relajada, Diana.
-¡Sí! Había pasado tiempo de la última vez.
Diana vio a sus compañeras felices y sonrió también. Era cierto. Había pasado bastante tiempo desde la última vez que se había sentido así; que había pasado una alegre tarde con sus amigas; que sentía que podía dejar que su felicidad irradiara sin preocuparse por verse seria. "Realmente fue un muy buen día". -Supongo que tienen razón, hoy me la pase muy bien. Me alegra verlas así.
-¡Bieeen! -Dijeron sus compañeras al unísono.
Diana dejo salir una leve risita. -Fue un buen día, pero, recuerden que mañana hay clase y tenemos que descansar. -Les dijo sin perder la sonrisa.
-Y sigues siendo nuestra Diana responsable. Perfecto. Pensamos que te había suplantado algún ser mágico. -Dijo Hannah bromeando.
-Muy graciosas. -Dijo Diana mientras caminaba a su lado del cuarto. -Buenas noches, Hannah, Barbara. Descansen.
Buenas noches, Diana. -Dijeron nuevamente al unísono.
Ya estando de su lado, Diana tomo su tiempo para prepararse para dormir. Llevo a cabo todos sus rituales nocturnos, se puso su ropa para dormir, preparó su uniforme para el día siguiente, cepillo su cabello y lavo sus dientes. Antes de dormir se sentó en su escritorio y se tomó un rato para escribir algunas cosas. Para cuando termino con eso, no sabía cuánto tiempo había pasado, pero sus compañeras ya parecían dormidas. Después de verificar que todo estuviera en orden, se acercó a la ventana como había hecho los últimos días ya como parte de su ritual. "¿Aparecerá hoy?", se preguntó. Y casi como si le hubiera llamado, apareció.
Llevaba un rato viendo por la ventana hasta que lo vio, pero esta vez, el lobo no se detuvo en su ventana, sino que seguía corriendo, de un lado al otro. Era extraño, no parecía ir a ningún lado, sólo corría de lado a lado, saltaba y giraba. Ahora, más que parecer una creatura majestuosa, parecía un cachorrito juguetón. Ese extraño, pero tierno comportamiento le puso una sonrisa en la cara, incluso le dieron ganas de reír. "Parece que hoy todo juega a favor de hacerme sonreír", pensó la rubia, antes de alejarse de la ventana y dirigirse a su cama, lista para descansar, y con esa sonrisa que vistió todo el día, y que le hizo recordar a su compañera. Recordar el día que habían tenido juntas. Realmente se alegró de haber decidido ir a verla a su habitación. Su aventura de hoy que la hizo sentir tan feliz… ¿Cuándo había sido la última vez que se sintió así? Realmente parece que la castaña le devolvió algo que había perdido hace bastante tiempo. Recordó lo que hablaron al final, lo que le dijo: "a mí me alegra conocerte" ... Parece que es cierto, Akko realmente es una persona especial… "Espero con ansias nuestra cita de estudio".
Mientras Diana caía presa del sueño, al otro lado de la zona de habitaciones, una castaña se escabullía de vuelta a su cuarto. Era fácil evitar a los vigilantes pues, cuando tus ojos no pueden darte la información necesaria, un oído extra desarrollado venía perfecto.
Ya dentro de su habitación, Akko tomaba un rato para recuperar el aliento. Había salido a gastar toda la energía que le sobraba, tratando de cansarse al máximo para poder dormir. Después de tantas carreras y acrobacias, sus brazos y piernas pesaban demasiado, y sus pulmones pedían a gritos más aire. Había funcionado su plan para cansarse, pero también se dio cuenta de que estaba perdiendo la forma; debía trabajar más en eso, como le enseño su padre.
Ya con todo listo, se metió en su cama y se tomó un buen rato para respirar y relajar toda esa adrenalina que quedo como residuo de su secreta aventura al bosque. Esa caminata nocturna había sido la culminación perfecta para el día que acababa de vivir. Empezó tan complicado que realmente no esperaba que fuera tan bueno, pero desde que apareció la presencia de Diana, fue casi un salvavidas. "Primero fue su repentina visita. ¡Estaba preocupada por mí! Luego me acompaño al desayuno ¡y se quedó conmigo! Y eso que dijo fue… Ahhh…", La castaña gritaba en su mente al recordar lo que dijo y como se sintió. "Luego fuimos a la biblioteca y me ayudo con mi tarea. Ella es tan lista. Charlamos más y acepto ayudarme más, eso es un alivio. Luego Diana se sinceró conmigo, eso fue tan especial. Y Diana es muy linda cuando sonríe. Creo que la vi sonrojarse hoy, más linda aún. Diana es… Diana… Diana ¡Diana! ¡Ahhhh!". Y una vez más grito en su mente, tratando de disipar la emoción, notando como su corazón parecía querer salir de su pecho. Se sentía más alterada de lo que se sentía después de haber corrido como no lo hacía en tanto tiempo. Se sentía tan emocionada, tanto como aquella vez que leyó la carta de aceptación de Luna Nova. Se sentía tan cálida como cuando su madre la abrazaba. Se sentía tan feliz que… finalmente se había dado cuenta de cómo se sentía.
Y sentía que iba a explotar de sólo pensarlo.
"Estoy enamorada de Diana…".
Saludos y buenas noches.
