Capítulo 9 "Solo falta uno" Jueves 2 de enero 2003


Bill estaba llegando a la cocina de la madriguera y vio que Fred estaba ahí intentando cocinar, movía la varita de un lado a otro mientras leía un libro de cocina, lo vio de manera desconcertada.

– ¿Qué es lo que está pasando?

– Pues nada, eso es lo que está pasando, mamá y papá salieron a desayunar temprano. Al parecer a papá le dieron unos cupones y la llevó a un restaurante sencillo. Ron se fue a trabajar a la oficina de aurores, George fue abrir la tienda de bromas, Percy estaba en la oficina encargándose de unos contratiempos, que están después de todas estas fiestas navideñas y todas estas fechas ¿y que nos falta? Bueno, pues tú te levantaste bastante tarde, oh no es cierto, Charlie fue a ver a Luna porque dijo que le iba a acompañar a comprar no sé qué cosas en el mundo muggle, y no quería ir sola, entonces sólo quedamos tú y yo. Y yo me quedé porque mamá me lo ordenó, dijo que tú eres un inepto para estar al cargo del desayuno.

Bill tomó a Fred de los hombros y lo agarró fuertemente del cuello, frotando su cabeza con un puño, mientras ambos reían, Fred se soltaba empujando al otro y con una sonrisa en su rostro.

Continuaron haciendo huevos con tocino, prepararon pan tostado y se comenzó a calentar un poco de café, Bill fue por mermelada a la alacena y se sentaron los dos a desayunar. Era raro cuando en esa casa había silencio y tranquilidad, aún más porque era un día de descanso y sobre todo porque ninguno de ellos se había casado, siempre había bullicio. De repente Bill se quedó viendo a la nada, miró desconcertado todos lados y empezó a parpadear.

– Me duele la cabeza.

– ¿Te encuentras bien? ¿Estuvo tan mal el desayuno? – intentó bromear Fred.

– No, no es eso, sólo que siento como si me hubieran levantado un hechizo.

Fred lo guio a la sala, ayudando a que se recostara en un sillón, hizo lo mismo que Draco había hecho por él hace varios días, le puso un paño húmedo en la frente y espero.

– ¿Cómo te sientes?

– Bien, me siento agotado, siento como si estuviera viviendo otra vida, pero extrañamente me siento tranquilo.

– ¿Recuerdas algo con Draco Malfoy?

– Pues sí, las pocas veces que nos vimos, la discusión que tuvimos todos en el parque y cómo desapareció…

– Bueno, nos ha tocado a todos que Draco nos explique. Así que yo te voy a tener que explicar – Rápidamente explicó todo el procedimiento con los brownies, cómo habían caído en eso, como Ron les dio esa comida extraña y le dijo cómo uno a uno habían ido cayendo frente a Draco y cómo éste se había encargado de ellos.

– Demonios, creo que necesito hablar con él, pasaron algunas cosas.

– No creo que Draco sea de esas personas que se aprovechan de una situación así.

– No, todo lo contrario, los efectos me hicieron que me sobrepasara un poco con él.

– Bueno, entonces creo que será mejor que yo le escriba una carta, avisando de la situación y vemos si te recibe, así que mejor ve a hacer las cosas que tengas que hacer y yo le escribiré, esperando a que responda.

– Vale – Fred entonces se dispuso a escribir la carta a Draco diciendo, que a Bill se le habían pasado los efectos y que este quería hablar con él para que le aclarara algunas las dudas que tenía.


Draco no había respondido, si no hasta el siguiente día.

Querido Fred

Espero tuvieran un recibimiento de año favorable, no se cuando enviaste la carta, acabo de llegar a mi departamento. Dame unas horas para descansar del viaje del traslador, podría recibir a Bill a la hora del té, lo tomo a las 5 de la tarde, así podríamos hablar tranquilamente y le daría tiempo para ordenar sus ideas. Nos vemos luego.

DM.

Fred le dio el recado a Bill a las 2 de la tarde, este se encerró en su cuarto. Cuando dieron las 3 de la tarde, se fue a bañar y a arreglarse, por suerte no se encontraba nadie en casa, o eso creía él.

– No había visto modales tan notables Bill, se supone que irás a hablar, no a una cita.

– Si, pero estoy nervioso.

– ¿Quisiste violar a Draco y por eso los nervios? O acaso… ¡Oh Merlín! ¡SI TE LO TIRASTE!

– Por supuesto que no Fred, solo que… ¿Sabes? No te incumbe, ya me voy.

– Suerte en tu cita – Salió por la puerta para llegar a la zona de desaparición.

Draco lo recibió muy amable y cordial, lo invitó a tomar el té en la sala, normalmente lo tomaba en la terraza y aunque podía poner una protección de magia contra el viento, no le apetecía salir.

Comenzaron con una plática sencilla sobre su respectiva celebración de fin de año, hasta que durante unos segundos hubo silencio.

– Ya me explico Fred un poco de cómo surgió todo esto de los brownies y aunque a pesar de que fue culpa de los efectos de la poción, quiero pedirte una disculpa por lo que pasó la última noche que estuvimos juntos…

– No te preocupes por eso, no pasa nada, yo se que fue la culpa de esos efectos; y yo sé, mejor que nadie, todo lo que iba a provocar ese dichoso postre. Además no es algo que me desagrade, pero tampoco me iba o me voy a aprovechar de la situación.

– Lo entiendo, lo que ya no me dijo Fred, fue a quienes les queda aún los efectos, solo dijo que a algunos ya se les había pasado.

– Bueno en teoría al único al que le quedan los efectos es a George, no puedes decirle nada quizás reaccione mal o llegue a lastimarse. Primero acabaron en Ron, luego Percy y al mismo tiempo fueron Charlie y Fred, ahora tú, solo queda George.

– Entiendo… bueno… entonces… ¿He sido el único que te ha besado… o tocado?

– No, en realidad no, me sorprendió un poco que Percy me besara y luego me dijera que es heterosexual, quedé bastante frio – Bill se rio.

– Si de hecho, no se si ya te lo han dicho los demás, pero Ron y Percy son heterosexuales; Charlie, Fred y yo somos bisexuales y George es gay, Ginny es más heteroflexible – ahora fue turno de Draco de reírse.

– Bueno es un dato bueno para saberlo, lo que me sorprende es que los gemelos tengan una orientación sexual diferente, uno pensaría que son iguales y sus acciones también.

– La mayoría del tiempo si son siempre iguales, actúan como una copia, pero tienen sus detalles.

– Son agradables y muy divertidos, cada uno, claro, pero juntos son una bomba. Recuerdo mucho sus locuras en Hogwarts.

– Si, puedo imaginarlo. Es agradable estar contigo y no me arrepiento del tiempo juntos, logre conocerte y espero podamos seguir en contacto.

– Claro, todos me han dicho lo mismo y espero que sí.

– Bueno, ¿Qué dices si vamos a jugar boliche?

– ¿Boliche? ¿Qué es eso?

– Es un juego muggle, es divertido y me han dicho que eres bastante competitivo ¡Te gustará!

– Bueno, ¿Cómo debo vestir?

– Sencillo… Mmm tienes una lechuza en la ventana – Draco fue a ver y leyó la carta.

– Tendremos que dejarlo para otro día, George quiere que nos veamos hoy para pasear por el parque y luego a cenar, y como ya te dije no puedo rechazarlos.

– No te preocupes, será otro día, seguimos como amigos ¿No?

– Claro, gracias.

– No es nada Draco, me voy para que puedas escribirle – Bill le dio un abrazo y se fue por la puerta, Draco se quedó solo, se sentía aliviado aunque en parte se sentía algo vacío, las pláticas eran muy reconfortantes, le escribió una rápida respuesta a George, luego fue a tomar otra ducha y se preparó para salir nuevamente.

Después de la ducha se sentía más tranquilo, más liviano, George llegó con él muy alegre y animado, fueron a caminar a un parque cercano, el cual tenía un tema de Navidad/Año nuevo, encendía varias luces en fuentes y arbustos, este último estaba demasiado platicador, contó todas las bromas que jugó junto con Fred a sus demás hermanos, los nuevos inventos, así como de otras anécdotas en el pasado.

Cuando llegaron al restaurante George no dejó que Draco pagara, pero si que eligiera un vino.

– Tú eres mejor en eso que yo – le dijo cuando el mesero se había ido, después de tomar nota sobre el vino, pero eso no lo libró de un par de bromas.

George había tomado de la mano a Draco mientras caminaban de regreso a su departamento, iban en silencio, un silencio bastante cómodo. Cuando llegaron Draco quería despedirlo, pero había sido una noche bastante agradable y no quería que terminara, así que lo invitó a tomar un café.

Regresaba a la sala con dos tazas de café levitándolas a la sala, así como de otros complementos, se sentó junto a él. George lo tomó del cuello y comenzó a besarlo, lo recostó sobre el sofá y Draco correspondió pensando al mismo tiempo algo para poder zafarse.

– George ¿No quieres café?

– Deseo tomar algo aún más delicioso.

– No me querrás desairar.

– Por supuesto que no, pero sé que también quieres que esté aquí – lo dijo mientras desabrochaba la corbata y camisa de Draco.

– A mi si me gustaría tomar café.

– Yo te daré algo aún más… rico – Gruño al mismo tiempo que abría su pantalón, fue cuando Draco, a pesar de las sensaciones tan deliciosas, decidió que tenía que parar de alguna forma, George lo besaba en el cuello e iba bajando por los pectorales, pasando su lengua por uno de los pezones y luego con la lengua llegando al ombligo, Draco dio un respingo al sentir a George cerca de los vellos.

– Accio varita… Des… Lo siento George… Desmaius – Draco se quedó debajo de un cuerpo inconsciente, lo acomodó en el sillón y él quedó recostado en el suelo, arrepentido de su decisión, además de no haberlo parado a tiempo "Recostado en el suelo, semidesnudo y con un chico inconsciente… Esta noche terminó horrible" Se levantó, cerro su pantalón, aventó su corbata al suelo y acomodó lo mejor que pudo a George, transfiguró el sillón para hacerlo un poco más ancho, apareció una almohada y unas mantas. Después se marchó a su cuarto. Mañana sería un día complicado.


Notas:

¿Qué tal? ¿Les gusto? Ya casi llegamos al final, solo falta George que se le acaben los efectos.
Es un pequeño obsequio de año nuevo. Lo iba a subir desde el 31, pero mi sobrino de dos añitos robaba mi cel para ver Youtube Kids, y no podía negarme jiji. Espero que tuvieran un buen recibimiento.

Gracias por leer. Sigan dejando sus comentarios, que me hacen muy feliz.


Cuqui luna 3 – Awww adoré como le pusiste, no se porque, quise escribir a Luna así tan hiperactiva y toda distraída ella. Gracias por tu mensaje hermosa, un placer como siempre.