Iba rugiendo el motor de su Mercedes-AMG GT negro por la avenida cincuenta y cuatro, no había apuro por llegar, pero el si lo tenía y vaya que quería llegar. Le hubiera gustado venir en su camioneta Jeep, era cómoda y segura, segura solo por qué era blindada, pero a mal tiempo la había mandado la noche anterior al taller por un cambio de aceite.

Miro de reojo el panel del estéreo táctil [7:53 a.m] pisó con más fuerza el acelerador. Echaba humo, más que un mismísimo hierro sobre calentado al que le tiraban un vaso de agua fría. Maldita sea Sakura no pego ojo en toda la noche, solo tres o cuatro horas como mínimo. ¿Qué carajos le iba a decir cuando la despierte de tantos golpes en la puerta para que abra?. No lo sabía, pero tenían que hablar, necesitaba explicaciones de por qué actuó ayer así cuando la llamó. Seguro no le daría explicaciones, si lo pensaba detenidamente y hasta podría asegurar que parecería psicópata, pero lo último que le importaba era éso.

Golpe tras golpe. Abrió los ojos por los fuertes ruidos y miro el reloj en su mesada de luz [7:58 a.m] Puta mierda. Seguro era ese infeliz de Ivannicho, el imbécil subordinado de su tío. Maldito desgraciado que la despertó más de tres veces en la noche para que abriera la puerta, una de las tantas se puso a conversar tras la puerta ya que no podía conciliar el sueño. Le saco el nombre, pero no el apellido. Se levantó rápido mientras buscaba el calibre en el cajón de su escritorio, iba a buscar información de él antes de matarlo. Pero para su pena, Sakura a las ocho de la mañana no tenía el mejor humor y que la haya despertado en la noche con insistentes golpes a su puerta no ayudaba mucho.

Lo iba a matar y de paso, hurgar su billetera, y si tenía dinero, se iba a comprar una puerta nueva porque ya podía asegurar que debía estar deformada por tantos golpes y patadas. Bajo rápido las escaleras y se dirigió hacia la puerta.

*Pam Pam Pam*

Los golpes estallaban la puerta, sus pequeñas zancadas se enmarcaban con más peso y furia en cada una de ellas. Su pulso se aceleraban y cargaba el calibre para simplemente apuntar y disparar.

Estalló la puerta cuando la abrió y apunto el calibre cargado - Zabiję cię, kurwa, mysz (te voy a matar puto ratón) - gritó a toda furia, moviendo su dedo para jalar el gatillo.

Reventó tan fuerte la puerta ante sus llamados, que podía jurar que en el piso de arriba y abajo se escuchaban sus golpes duros contra ella. Se abrió la puerta desencajando el insistente ritmo de sus golpes, y ahí, ahí apareció. Con una faceta nunca antes vista, gritándole y apuntando le a punto de disparar. Podría jurar que si no fuese un experto en defensa y combate, hubiera sido un disparo certero que le volaría los sesos.

Entomo con la mano el caño del calibre y con su otra mano la coloco tomando los antebrazos de la pelirrosa para desviar un posible disparo. Grande fue la sorpresa en los ojos de la pelirrosa cuando se encontró con Sasuke deteniendo que le vuele los sesos.

- Sa-sasuke - balbuceó con los ojos abiertos de para en par y sus labios entre abiertos por la sorpresa.

- Sakura... ¡¿Qué mierda haces con un arma?! - gritó sacándole de un jalón el calibre a Sakura. Y eso fue suficiente, fue la gota que derramó el vaso, el vaso que se estaba llenando hace tiempo, hace años.

Sakura explotó, llena de dolor, pero irá, mucha irá, miedo calado hasta en lo más hondo de sus huesos. No ayudo su frustración por mal sueño, ni mucho menos que su tío después de dos años haciendo ausencia, volviera a hacerle amenazas y buscarla para matarla. Sus ojos se cristalizaron, y el nudo en su garganta que impedía salir todo tipo de sollozos, de un jalón salió, dando paso al dolor.

Lo tenía enfrente, ante los ojos del mundo seguramente uno de los criminales mafiosos más peligrosos, pero ante los suyos, su última esperanza de vida. La última esperanza que su corazón le pidió, que le rogo; que diera una última oportunidad a la vida para encontrar un mísero pequeño sentimiento cercano a esa tan famosa llamada "felicidad".

La miro con el ceño fruncido, ante su silencio y viendo cómo sus facciones cambiaban del asombro a la angustia. ¿Acaso se habría sobre pasado con el grito que le pegó?. Genial, ahora tendría que disculparse. Una lágrima abandonó los ojos cristalizados de Sakura y en ese instante a Sasuke se le oprimió algo en el pecho, un pequeño jalón sintió dentro por creer que el mismo la daño. Pero todo sentimiento de culpa se borró cuando la pelirrosa se lanzó a sus brazos enterrando su rostro en su pecho y llorando a mares, por inercia y automáticamente sus brazos subieron lentamente a rodearla.

Y lo sintió, a ese calor que tantas veces había sido descripto en los libros que leyó, novelas y películas de televisión. Dejo escapar más sus angustias ante los brazos que la rodeaban y le ofrecían su seguridad, lo abrazo tan fuerte para que no se escapé, para que no la dejé.

- Cara ¿qué pasa?- pregunto suavemente, en un tono que no sabía ni él mismo que tenía.

- T-tengo miedo... Sasuke prométeme q-que... - acalló, sintiendo lo estúpida que sonaba.

Rápidamente la razón volvió a su ser. ¿Qué mierda estaba pensando? ¿Qué su vida iba a ser como una novela mexicana llena de amor y drama?. Que estúpida por dejarse llevar por sus vulnerables y tan frágiles sentimientos. Cómo si un peligroso mafioso que conocía hace unas semanas, se interesaría y tendría un pequeño de afectó hacia ella. Soltó el asfixiante abrazo que provocaba en el pelinegro, con la mirada gacha sintiendo vergüenza por sus estúpidas acciones.

- Lo siento Sasuke, te confundí con alguien más - respondió mientras limpiaba sus lágrimas con ambas manos, dirigió su mano hacia el calibre que Sasuke lo había colocado en una mesilla de la entrada al departamento.

La confusión arraigo todas sus venas. ¿Qué pasó?. No podía dejar de intentar averiguar éso, cuando sintió como los pequeños brazos que lo apretaban tan fuerte con miedo, aflojaron poco a poco su agarre. La tomo de la muñeca cuando vio que agarraba el arma.

- Sakura - dijo en un tono frío y autoritario. - Nosotros dos vamos a hablar ahora - ordenó mientras la jalaba de su delicada muñeca hacia adentro del departamento, cerrando de un portazo detrás suyo sin ningún consentimiento la puerta. Estaba enojado, no enojado no, eso era poco ante la furia que tenía, estaba irritado, cansado y lleno de irá.

Ya no aguantaba más, tenía sentimientos por Sakura, sí, eso lo admitía pero le molestaba la actitud de ella, cómo si le escondiera algo pues si lo hacía estaba en su derecho tampoco eran una pareja ni nada, ni siquiera se habían besado. Pero el lo sabía, sabía que ella era la indicada para él, sabía con todos sus huesos, músculos, órganos, sangre y sentimientos que ella es la indicada. Y le guste o no, quiera o no, ella iba a estar con él, será su esposa y madre de sus siete hijos y vivirían hasta ancianos juntos, quiera o no.

- Sasuke basta- protestó sacándolo de sus ensoñaciones, la había arrastrado hasta la cocina, fue innato, le hubiera gustado arrastrarla hasta el sillón, pero ya estaban allí.

- Sakura - pronuncio volteando a verla, los ojos de ella se abrieron ante su tono de voz y pudo jurar que había una pizca de miedo en ellos. - Explícame ahora mismo, ¿por qué abriste la puerta apuntando con un arma y gritando?.

Ya se lo esperaba, desde que la jalo de la muñeca y la adentro a su propio departamento lo sabía, el la interrogaria y esta vez no tendría escapatoria ¿Pero que le diría?. "Oh Sasuke, nada de que preocuparte, es solo que recibo constantes amenazas de mi tío, el cual mato a mis padres y todos creen muerto". Muy bien, eso sí que no sonaba para nada convincente, pero algo en el fondo le decía que seguramente Sasuke le creería, capaz si solo distorsionaba un poco la realidad...

- Tengo problemas con un familiar, no es nada - respondió evasivamente viendo hacia el suelo y soltándose del agarré.

- ¿Quién es? ¿Y por qué tienes un arma? - si Sakura estaba en problemas y mucho peor tenía que defenderse, que por lo que vio mal no lo hacía, pero aún así, hizo que toda su irá se transformará en una severa preocupación por ella. ¿Por qué Sakura tenía que manipular tanto sus emociones? Maldita sea.

- Es un familiar Sasuke.

- Sakura respóndeme- gritó, haciendo sobre saltarla.

- ¿Qué mierda te pasa Sasuke? ¿Por qué actúas así conmigo? - dijo con los ojos cristalizados y con un enorme nudo en su garganta.

- Maldita sea Sakura. ¿Acaso eres ciega?... No eres consiente de que lo hago por que me importas - gritó mirándola fijamente. ¿importar? Eso había escuchado, las lágrimas salían de sus ojos mientras ambos se miraban fijo.

-¿Te importo? - pregunto con su voz quebrada.

- Si Sakura, maldición ¿Qué mierda te pasa?. ¿Por qué ayer me cortaste la llamada?. ¿Ah? ¿Y por qué ahora abriste la puerta apuntando a matar?. Ayer era supuestamente tu vecino, ahora un familiar. ¿Qué me estás ocultando? - bramó explotando, bien ahora que escuchaba sus propias palabras a decir verdad eran un poco confusas y hasta estúpidas. Su cabeza le jugó una mala pasada, simplemente en su mente no sonaban tan patéticas

- Perdón - dijo, sintiéndose intimidada por el tono y el interrogatorio de Sasuke, un sollozo escapó de sus labios - Es q-que... - intento pronunciar con la voz quebrada.

Sasuke suspiró, capaz tal vez se le pasó un poco la mano, no iba a negarlo en eso del amor era un completo inexperto, el sólo servía para follar y asesinar. - Ven aquí cara - musitó extendiendo su brazo para tomarla por el hombro, ejerciendo un leve esfuerzo para que ella se acurruque en sus brazos.

- Cuéntame qué está pasando... No te voy a juzgar, sea lo que sea, confía en mí por favor piccolina - dijo en el tono más suave que pudo mientras acariciaba su cabello despeinado.

Se relajó ante la reacción de Sasuke, sus palabras y sus caricias, capaz en verdad estaba interesado en ella. ¿Acaso sería posible? ¿Acaso podría confiar en él? Está vez razonando, le dió la misma a sus sentimientos.

- Es un tio lejano - sollozo antes de seguir. - M-me m-e amenazó - confesó mientras lloraba más fuerte - T-tengo miedo...

M-me m-e amenazó

T-tengo miedo...

Resonaban en su cabeza con potencia. ¿Acaso había escuchado bien?. De solo intentar imaginar qué le pudo haber hecho su tío o varias razones de por qué la amenazaba su sangre se calentaba. Maldita sea.

Aún que quería indagar, sabia que la pelirrosa no iba a soltar nada más. Era una persona un tanto cerrada sentimentalmente, él no se quedaba atrás. Pero por lo poco que pudo notar, ella sólo era cerrada con los extraños, con sus conocidos o amigos, en ocasiones y depende la confianza que se tenían era bastante abierta. Si, la observaba demasiado.

- No lo tengas, yo te voy a cuidar - dijo mientras la abrazaba fuerte en su pecho. Tan frágil, delicada, suave y pequeña, ante sus ojos lo era y él la iba a cuidar.

Tras un largo abrazó, Sakura por fin se calmo, desahogó bastante sus emociones, de a poco soltó el agarre del abrazó de Sasuke. Bien, ya había dado el primer pasó, superar el interrogario agradecía de que Sasuke no era un estúpido y con solo contarle lo suficiente para que la entienda, el no iba a seguir insistiendo con el tema. Ahora seguía afrontar la realidad, algo que le daba mala espina, él le dijo que le importaba. ¿Pero el estaba enamorado de ella?. ¿Y ella lo estaba?. Bueno eso no era algo tan difícil, pero ahora su razón le jugaba una mala pasada.

¿Y si le dijo eso solo para tenerla a su merced y hacer on ella o que le plazca?. «Maldición, por qué era tan desconfiada». Pero era inevitable, el un capo de la mafia y no cualquiera la mafia italiana más grande y temida. ¿Por qué se fijaría en ella? No concordaba, algo no encajaba.

Se miraron a los ojos por unos segundos - ¿Por qué dijiste que te importaba? - cuestionó, ya impaciente por saber la verdad.

- Porque me importas - respondió mientras veía a sus ojos jade, tan brillosos por estar llorando

- ¿En serio? - «¿qué? ¿estaba dudando?» Él no era una persona que mentía, bueno solo en los negocios y si era necesario, pero en algo como ésto no mentiría.

- ¿Crees que te estoy mintiendo? - pregunto.

- No, pero quiero saber si estás seguro - dijo sonrojándose y volteando la vista a un lado.

Tan linda, tan mía -¿Si estoy seguro que serás mía?... Sí - afirmó sin descaro produciendo un tono más elevado en el sonrojo de Sakura.

- S-sa-sasuke - tartamudeo avergonzada. Que mente perversa y posesiva, que raramente lo encontraba perfecto.

- No aguanto más mía cara... Quiero que seas mía, no quiero que nadie te vea, ni te toque, solo yo. Se mi novia por favor - dijo mientras la tomaba de las mejillas con ambas manos.

- Pero, pero nosostros... Antes de algo así, creo que deberíamos conocernos un poco más - murmuró mientras veía esos intensos ojos negros que la hacían estremecer, un sentimiento tan profundo que nunca había sentido.

- No - dijo en tono elevado. - Acepta ser mi novia, por favor. El resto lo haremos como tú quieras, cuando tú quieras. Pero acepta ser mía, per el amor di Dio bambina - confesó Sasuke.

Asintió levemente con su cabeza, mientras una lágrima traicionera escapaba de su ojo, Sasuke rápidamente la limpió con su pulgar - Y-yo yo estoy enamorada de tí - confesó poniéndose sumamente colorada. Sasuke amplio sus labios mostrando una sonrisa llena de victoria y felicidad.

- ¿Entonces aceptas? - dijo sonriente, se había ganado la lotería, bueno eso creía él. Claramente ahora podría descansar en paz.

- Sí - dijo regalándole una sonrisa. Sasuke comenzó a acercar su rostro lentamente hacia el de ella, para con un beso sellar la pequeña promesa de sentimientos entre ambos.

Se acercaba lentamente hacia ella, se removió nerviosa y sus ojos se abrieron como platos, su pulso se aceleró demasiado. Bueno aceptar ser su novia era lindo, pero en cierto punto ella literalmente nunca había experimentado nada. Ni siquiera un beso, nada, nunca. La vergüenza calaba por sus huesos. ¿En qué pensaba cuándo dijo que sí?. Por favor, un hombre como Sasuke ha tenido a millones de mujeres experimentadas a su lado seguramente. Y ella, nunca había besado y por no hablar de otros temas, que entre más los pensaba, más la carcomían los nervios.

Se detuvo a milímetros de su rostro, sus ojos observaban toda su cara y cómo sus facciones se desfiguraban de sorpresa, a nervios y luego a miedo. ¿Pero qué le pasaba? Tan nerviosa la ponía su cercanía.

- ¿Por qué estás tan nerviosa cara? - cuestióno, no era tonto un poco de nervios antes de besarse era normal. Las mujeres por lo general solían hacer ese tipo de estupideces por un beso. Pero las expresiones de Sakura ante su acercamiento, lo desconcentraron bastante, era un beso después de todo ella debía haber dado bastantes ¿Verdad?.

- E-es q-que... - trago nerviosa, Sasuke se alejo un poco de su rostro para mirarla mejor - Y-yo bueno Y-yo - balbuceó mientras veía la mirada intensa del pelinegro en ella, volteo el rostro a un lado sintiendo sus mejillas arder en su rostro. ¿Por qué tenía que ser tan vergonzoso admitir algo como ésto?. Bueno la respuesta era fácil, tenía dieciocho años y se sentía la virgen María. No sentia nada de malo, pero ante un hombre tan atractivo como Sasuke y con seguramente una larga lista de experiencia en todo tipo, era para ella demasiado vergonzoso.

- ¿Qué pasa Sakura?... Dime, yo no te juzgare - dijo en un dulce tono mientras con sus manos redireccionaba su rostro al del mismo.

Y como si acatará órdenes Sakura se animó a seguir - Bueno e-es que Y-yo nunca... - trago pesado y vio como Sasuke fruncía el ceño en total desconcierto y confusión. ¿De que habla? No entendía a qué se referí.

- Yo nunca antes he besado - confesó rápido cerrando sus ojos y sintiendo aún más arder sus mejillas. Que patética y absurda se sentía.

Si antes se había ganado la lotería, ahora, si ahora era el hombre más millonario del mundo ¿Acaso era su día de suerte?. Una enorme sonrisa se formó en su rostro. Sakura era pura, muy pura, toda esa inocencia que irradiaba la tenía tanto por dentro como por fuera. Y que ningún hombre la haya tocado, ni besado, ni nada. Oh por Dios, el iba a ser el primero en todos los sentidos, que exitante, que elixir.

Sakura abrió sus ojos lentamente, para ver a Sasuke sonriendo, mostrando todos sus dientes y... Oh sí que era una buena vista, Sasuke sin dudas es el hombre más guapo que conoció en toda su vida.

- ¿Sabes? Siento que este es mi día de suerte - confesó sonriendo - ¿Puedo ser el primero en besarte? - cuestionó.

Su pulso latía muy fuerte y sus nervios estaban a flor de piel. Lentamente asintió.