La vida del agua

Giyuu fue guiado a la habitación donde habían erigido el altar funerario para las hermanas Kochou. Le parecía apropiado, ambas se habían ocupado del tratamiento médico de la organización, pero siempre tuvieron un apego especial por esas niñas, estaba claro que habrían preferido descansar cerca de ella.

La pequeña que utilizaba broches de mariposa color rosa le mostraba el camino en silencio, pero el antiguo pilar notaba que estaba nerviosa. Él recordaba haberle preguntado a Kochou por el estado de Tanjirou, que llevaba un mes sin recuperar la conciencia después de pelear contra la sexta luna creciente, ella le dijo lo que quería saber, pero aprovechó para quejarse de que no había podido reclamarle al ya retirado pilar del sonido por haber intentado llevarse a dos de sus hermanitas por la fuerza, así que Giyuu supuso que se trataba de esa niña y su nerviosismo se debía a que aun recordaba esa experiencia. Probablemente, la razón de su presencia en ese lugar aumentaba su inquietud, así que el antiguo pilar del agua intentó parecer inofensivo.

— Ka-Kanao-san, el pila- Tomioka-sama está aquí. – anunció la niña que aún no se acostumbraba a no utilizar los ya innecesarios títulos.

— Por favor hazlo pasar. – respondió la antigua sucesora.

Kanao se encontraba sentada de manera formal frente al altar, aun llevaba su vestimenta de paciente y la serpiente que se había convertido en su nueva guardiana asomó de entre el cuello para inspeccionarlo. Giyuu pensó que lo más prudente sería saludar al animal también, por lo que hizo una pequeña reverencia con la cabeza en su dirección, Kaburamaru le respondió con un siseo y volvió a esconderse. La pequeña guía se retiró a atender a los dos cuervos que lo habían acompañado.

— Buenos días, Tomioka-sama. – lo saludó Kanao, sonriendo de manera apacible al tiempo que volteaba en su dirección.

— Buenos días. – respondió. Luego decidió ir directo al grano – ¿Tienes una respuesta para mi, Tsuyuri?

— "Cualquiera diría que a Tomioka-san en verdad no le gusta hablar, porque siempre va directo al punto que desea abordar", eso es lo que Shinobu-nee-san solía decir de usted. – a Giyuu le sorprendió que Kochou hablara de él con sus hermanas menores. Kanao, pese a no contar ya con un gran sentido de la vista, pareció percibir su sorpresa, porque soltó una suave risa que le recordó a la del pilar del insecto – Y parece que no exageraba. – agregó. Luego se enderezó – Es cierto que yo era su sucesora, pero no me considero la nueva autoridad de la casa, porque yo… – la chica bajó la cabeza y apretó ligeramente los puños – solo soy buena para pelear… o lo era… – se aclaró la garganta y volvió a levantar la cabeza – en mi opinión, Aoi es la más indicada para asumir el control de la mansión… es decir, hacerlo oficialmente, ya que ella es quien siempre se ha encargado de todo cuando Shinobu-nee-san no estaba, sin embargo ella insistió en que fuera yo quien tomara la decisión. – Giyuu esperó, aunque reconoció para sus adentros que estaba nervioso, había pasado demasiado tiempo aislándose de los demás y verse en la situación contraria no era una experiencia fácil – Y antes de decirle mi respuesta, quisiera asegurarme ¿Está seguro de querer esto, Tomioka-sama? Creo que en realidad preferiría vivir con Tanjirou y los demás ¿no?

— No niego que es una idea agradable, y conociendo a Tanjirou, seguramente no se negaría a recibirme. Pero ya les he causado suficientes problemas y sufrimiento a él y a Nezuko, no quiero que lo recuerden a diario al verme. Por otra parte, Kochou era una persona muy lista, dudo que me haya pedido que velara por ustedes como una broma o por un impulso. Pero como dije antes, tampoco pienso imponerles mi presencia, si así lo desean me iré a otro lugar y solo las vigilaré de lejos. – explicó.

Kanao miró hacia el piso de tatami y soltó un largo suspiro.

— Yo también pienso que Shinobu-nee-san tenía sus razones. – susurró, luego dirigió su mirada y su sonrisa hacia él – Por eso me gustaría pedirle que se quede a acompañarnos, Tomioka-sama.

Giyuu tuvo intención de dejarse invadir por el alivio, pero un viejo hábito le obligó a preguntar:

— ¿Estas segura? Aunque pasé tiempo con Kochou, casi soy un extraño para ustedes. – señaló al recordar a su nerviosa guía. Aunque en cuanto terminó de hablar cayó en cuenta de que era muy tonto preguntarle si estaba segura de aceptarlo cuando había sido él quien pidió que lo recibieran.

— Lo estamos. – asintió Kanao – Es cierto que no hemos tratado mucho, pero eso no significa que no sepamos nada de usted.

— ¿No? – preguntó Giyuu, sin comprender a qué se refería.

— No. Shinobu-nee-san siempre hablaba de usted cuando volvían de una misión o de una reunión. La mayor parte del tiempo eran quejas sobre cómo usted no medía sus palabras, no cuidaba apropiadamente de sus heridas o se empeñaba en aislarse de los demás – pese a la sorpresa inicial, Giyuu empezó a tener sentimientos encontrados y serias dudas sobre las razones de esas chicas para aceptarlo en su casa si Kochou no había hecho más que quejarse de él, incluso se le ocurrió que tal vez tuviesen intenciones de divertirse a su costa como hacía el pilar del insecto – pero ella casi siempre tenía sonrisa especial cuando se refería a usted, por eso creo que en verdad le tenía aprecio y confianza. – ante tal comentario, Giyuu no pudo menos que parpadear de estupefacción – Además, en lo que concierne exclusivamente a mi… – Kanao bajó la cabeza un momento, como si eso le ayudara a ordenar sus ideas – Aoi comentó esto: "Me alegra que Tanjirou-san se llevara a Inosuke-san, porque él creció solo en la montaña y aún no sabe cómo mezclarse con las personas normales."… eso me hizo pensar que mi situación no es muy diferente. No crecí sola en las montañas, pero tampoco considero saber mezclarme con las personas "normales", y Naho, Kiyo y Sumi vinieron aquí cuando eran muy pequeñas, casi no han salido de la mansión, así que conocen más esta vida que la que tenían antes. Pienso que Aoi es la que tiene más posibilidades de adaptarse mejor a la vida que nos espera, pero temo que seremos una carga para ella…

Lo que Kanao estaba planteando era razonable. En el nuevo mundo sin demonios, todos tendrían que aprender a llevar una vida "normal", consiguiendo trabajos que no tenían que ver con espadas, administrando lo poco que poseían, algunos incluso empezando desde cero. Pero para la mayoría, en especial los que llevaban más tiempo dedicándose a la caza de demonios, el mayor reto sería adaptarse a una sociedad que no tenía ni un enemigo, ni un líder, ni un objetivo definidos. Una sociedad que, en lugar de basarse en la camaradería de quienes tienen un propósito en común, se regía por reglas que ellos, hasta ese momento, había tenido la libertad de ignorar en su persecución de un bien mayor.

Giyuu recordaba que Shinobu en alguna ocasión había mencionado que, precisamente, le preocupaba que su última sucesora pudiese llevar una vida normal en el futuro a causa de su falta de decisión y sentido común. Observando a la Kanao actual, él pensaba que había sido una preocupación vana, pero era posible que la chica, al igual que el chico enmascarado y las tres menores de la casa, desconociera muchas de esas reglas a las que tendrían que adaptarse.

Aunque no era como si él fuese un miembro ejemplar de la sociedad, pero era mayor y había viajado mucho más. Pese a que a veces se metía en problemas, al final se las había arreglado por su cuenta la mayor parte del tiempo. Y para empezar estaba seguro de que había alguna regla que decía que cinco niñas no podían vivir solas sin correr riesgos. Sin una figura que las respaldara, se volverían blanco de personas indeseables, y aunque era probable que Kanao pudiese defenderlas, también era posible eso la llevara a tener dificultades con la autoridad.

Quiza Kochou sí pensó en todo eso…

— Así que pienso que Tomioka-sama podría prestarnos su ayuda con eso. – continuó Kanao, dando muestras de que ella ya había llegado a las mismas conclusiones – Además, creo que si Shinobu-nee-san lo viera ahora, de igual manera insistiría en que se quedara al menos hasta estar segura de que está completamente adaptado a la situación de su brazo.

Giyuu miró lo que quedaba de dicha extremidad y escuchó la voz de Shinobu en su mente:

Por favor deja de ser tan terco, Tomioka-san. La experta en medicina aquí soy yo, y si digo que aun necesitas cuidados, tú debes limitarte a obedecer y dejarte atender.

La voz de Kanao lo devolvió al presente.

— Creo que ella se sentirá mejor teniéndolo cerca para vigilarlo. – la chica sonreía en dirección al altar y para cuando se percató, Giyuu estaba haciendo lo mismo.

— Tienes razón. – admitió en un susurro. Estaba a punto de darle las gracias a Kanao por recibirlo cuando recordó algo más y consideró que debería mencionarlo, después de todo, esas niñas también habían perdido demasiados seres queridos, él más que nadie comprendería que no quisiesen ver más muertes – Hay una cosa más, Tsuyuri. – la chica lo miró e incluso Kaburamaru volvió a asomarse – De acuerdo con lo que dijo la primera luna creciente, las personas marcadas a duras penas llegan a los veinticinco años. En mi caso, eso reduce mi tiempo de vida a unos tres, a lo mucho, cuatro años más.

La sonrisa de Kanao se desvaneció por un momento y la intuición de Giyuu le dijo que no solo pensaba en él, también pensaba en Shinazugawa… y en Tanjirou. Pero de repente, la chica le hizo una reverencia.

— Esa es una razón más para que se quede, no permitiremos que pase sus últimos años y mucho menos que muera en soledad. Le acompañaremos hasta el último momento.

Giyuu recordó que siempre se había imaginado una muerte solitaria, rodeado de demonios, quizá siendo devorado por ellos. Ahora tenía la oportunidad de vivir, de aprender a adaptarse a ese nuevo mundo en compañía de una nueva familia. No sabía si ellas en verdad estarían con él cuando su vida se extinguiera, pero por el momento, esa perspectiva le parecía agradable.

— Lo agradezco mucho. – dijo con sinceridad, luego él mismo hizo una profunda reverencia – Agradezco que me reciban y me tomen bajo su cuidado.

— Al contrario, somos nosotras quienes estaremos a su cuidado. – respondió Kanao y al levantarse para salir de la habitación, le dedicó una sonrisa divertida, pero cálida – Contamos contigo, Giyuu-nii-san.

El ex pilar del agua se quedó congelado en su sitio por largos minutos mientras Kanao iba a informar de manera oficial a las demás que él se convertiría en un miembro más de la casa.

Giyuu había crecido protegido por el ala de su hermana mayor, y al conocer a Sabito había dejado que él tomara la mayor parte de las iniciativas como si tuviese más años que él, luego de eso no había tomado ningún sucesor, por lo que era la primera vez que se encontraba en el papel de ser quien cuidara de los menores.

— ¿Esto fue lo que sentiste cuando tu hermana murió, Kochou? – le preguntó al altar, sintiéndose repentinamente abrumado por la responsabilidad que acababa de tomar. Pero no tardó demasiado en recuperar la compostura – Discúlpame, tengo mucho que agradecerte. No solo fuiste la mejor compañera, sino que también salvaste a Tanjirou y te aseguraste de que no me quedara solo. – hizo una reverencia y al levantar la cabeza, una cálida sonrisa adornaba su rostro – Prometo que velaré por ellas y haré mi mejor esfuerzo para guiarlas. Y si nos volvemos a ver en otra vida, te compensaré todo. – antes de levantarse, sacó un pequeño paquete de mitarashi dango de su haori y lo colocó a modo de ofrenda.

Por fin, Giyuu se sentía capaz de lidiar con la tristeza, el miedo, la soledad y la ira que lo habían embargado a lo largo de los años, que le habían impedido ser él mismo durante tanto tiempo. Esta vez lo haría bien, no se dejaría paralizar por el dolor y sería agradecido tanto con los que se habían sacrificado para salvarlo, como con los que ahora estaban con él. Sobre todo, no volvería a olvidar lo que le habían confiado.

Por primera vez en muchos años, Giyuu estaba dispuesto a aprender a vivir y ser feliz durante el tiempo que le quedara.

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Me tomó casi dos semanas escribir este fic, y como han pasado varias cosas en este mes y medio, no recuerdo bien si hubo alguna pausa, probablemente sí. Para cuando escribí este capítulo tenía por objetivos darle un cierre a lo de Shinobu, explorar un poco el sentir de los cazadores al tener que entrar a una sociedad a la que no estan tan acostumbrados y usar un poco la perspectiva de Giyuu para entender como enfrentarse al cambio y a la certeza de la muerte. Porque recordemos que los marcados no deberían vivir más allá de los 25 años, pero en realidad ¿quien asegura que no moriran antes por otra causa? En estos momentos estoy conciente de que aun en un mundo sin demonios devoradores de hombres, la muerte es la única certeza y puede concretarse de cualquier forma y a cualquier hora... aunque esto no lo menciono en el fic porque pues no venía al caso. Ellos estan en la perspectiva de una nueva y misteriosa vida.

Me disculpo si de repente la nota se puso un poco disque filosófica o personal, pero como mencioné, animar a Giyuu me ayuda a animarme, sabía que esta vez no iba a hacerlo por completo, pero quiero pensar que cuando me sienta muy mal, podré recordar las conclusiones que saqué escribiendo esto y seguir adelante como nuestros personajes sobrevivientes. Y si se diera el caso de que esto pudiera entretener, animar o ser de utilidad para alguien, estaré muy contenta.

Nos leemos(?)