Los días transcurrieron con mucha normalidad. Yo seguía entrenando con Tsunade-shishou. Naruto seguía entrenando con Jiraiya-sama y me había prometido que vendría para mi cumpleaños. Supe que Sasuke había sido dado de alta y que había ido en una misión rango S con el equipo 6.

Tsunade-sama me había asignado una misión junto a Kakashi-sensei. Teníamos que ir a la aldea de la arena, la Hokage me dio un pergamino el cual contenía las recetas de algunos antídotos que habíamos creado, ella quería que yo le enseñara a los ninjas médicos de allá a replicar los antídotos y me mando con mi sensei para que el me "cuidara" si alguien trataba de robar el pergamino.

Nos fuimos a primera hora el dia siguiente. Caminábamos hacia la gran puerta de Konoha y saludamos a Izumo y a Kotetsu.

-Que les vaya bien en su misión- les sonreí y Kakashi los despidió con un ademán.

Habíamos salido de Konoha y nos dirigiamos a la aldea de la arena, eso nos tomaría 2 días para llegar.

-Me alegra que Tsunade-sama nos enviara en una misión juntos- tome su mano. Vi cómo él se sonrojaba debajo de su máscara. Hablábamos de el dia de nuestra boda.

-¿Como quieres que sea ese dia?- me miró divertido.

-Yo usare un vestido blanco y tu un traje negro con camisa blanca. Mi dama de honor será Ino y espero que mis pad..- me detuve.

-¿Pasa algo?- Lo mire con decepción.

-Mis padres no estaran ese dia, lo se. Nunca han estado para mí- Agarró mi mano y la beso a través de la máscara.

-No pienses en eso.

Él tenía razón. Yo me estaba amargando la vida pensando en ellos. Le sonreí. Me empiné y le di un beso en la mejilla.

Nos sentamos un momento al pie de un árbol para comer.

-Espero que te guste la comida que prepare para ambos- Él miró agradecido la comida que habia traido.

-Muchas gracias- Empezamos a comer. Recordamos viejos tiempos en los que el equipo 7 se reunía a comer después del entrenamiento.

-Oye sensei, ¿crees que algún día podamos reunirnos como equipo?- El me miró pensativo.

-Puede ser-. En el fondo sabíamos que era muy difícil reunirnos. Suspire. Era hora de seguir adelante.

Caminábamos tomados de la mano hasta llegar a una posada. La noche se acercaba así que pensamos que sería buena idea quedarnos ahí. Entramos y una mujer mayor nos atendió. Nos ofreció la última habitación que quedaba y aceptamos.

Entramos a la habitación y pudimos ver que solo había una cama, esto hubiera sido incómodo en el pasado, pero ahora era de lo más normal. La habitacion tenia un baño con regadera y una tina. Mis mejillas se enrojecieron al imaginar las cosas que podríamos hacer. Me estaba volviendo toda una pervertida. Estaba segura que esas cosas se pasaban.

-Deberíamos tomar un baño- Lo mire con mi cara totalmente roja.

-Estoy de acuerdo-. Dije.

El me cargo hasta el baño y cerró la puerta. Me bajo y nos comenzamos a besar.

El me empezó a quitar la ropa y yo lo ayudé a el con la suya. Cada vez que el pasaba sus manos sobre mi cuerpo se erizaba. So boca iba depositando besos por mi cuello y bajando hasta mis pechos. Comenzó a jugar con ellos, los lamia y los pellizcaba. Yo trataba lo más posible de contener mis gemidos. Me mordía los labios y aruñaba su espalda.

El acariciaba con sus dedos mi clítoris y de vez en cuando metía los dedos dentro de mi haciendo que me arqueara.

Me tenía pegada contra la pared. Sentí cómo su miembro estaba duro y listo para penetrarme.

Me cargó y levanté mis piernas alrededor de el.

De una estocada se adentró en mí y comenzó a empujar. Mi respiración era errática la presión contra la pared me estaba afectando. No tardé nada en sentir el primer orgasmo. Continue arañando su espalda y luego de varias embestidas el también llegó al orgasmo.

Nos separamos y nos metimos a la ducha donde nos ayudamos mutuamente a enjabonar nuestro cuerpo y a ponernos shampoo. Dejamos el agua caer sobre nosotros y terminamos de asearnos.

Salimos del baño, el me cargó nuevamente y me depositó en la gran cama que había en la habitación.

Nos acomodamos. Nuestras miradas se encontraron y luego de mirarnos por un momento nos quedamos dormidos.

Al despertar fuimos a comer algo en ese mismo pueblo y luego emprendimos el viaje. Faltaba poco para llegar a la aldea de la arena.

Caminamos por un sendero con flores muy hermosas.

-Mira sensei, qué flores tan hermosas- Él se volvió a verlas.

-La flor más hermosa para mi, eres tu.

Mis mejillas se tornaron rojas. El siempre tenia esos comentarios que me hacían amarlo más. Cuando estaba a su lado el mundo se detenía.

Seguimos caminando y paramos para almorzar, aun traía un poco de comida así que nos sentamos y comimos tranquilamente. Luego comenzamos el viaje de nuevo hasta llegar a otro pueblo que estaba a 2 horas de nuestro destino. Habíamos llegado rápido.

-Ya casi llegamos a la aldea de la arena, al entrar ahi ya no tendremos la libertad que tenemos ahora. Tenemos que fingir- Yo asenti. Nos soltamos de las manos. Suspiré.

Nos detuvimos en la entrada de la aldea de la arena y nos identificamos con los ninjas guardianes.

-Pasen el Kazekage nos dijo que vendrían- Abrieron la gran puerta para nosotros y entramos.

-Sakura-chan, Kakashi-san, bienvenidos, es un placer verlos después de tanto tiempo!- Temari me abrazó con fuerza.

-Hola Temari-san, ¿como estas?- Ella dejó de abrazarme y me sonrió. Kakashi-sensei también la saludó.

-Todo aquí está en orden, vengan mi hermano los espera- Ella nos condujo hacia donde estaba Gaara-sama.

-Hola Sakura-san, Kakashi-san, bienvenidos- dijo el Kazekage.

-Kazekage-sama le he traído el pergamino con la información de los antídotos y usted me dirá cuando comienzo a enseñarles a los ninjas médicos como replicar las mezclas.- Gaara-sama agarro el pergamino

-Empezarás mañana temprano, por ahora vamos todos a cenar- Los dos salimos detrás del Kazekage y él nos hizo sentar en un comedor bastante grande y lujoso. Yo estaba admirada de tantos detalles y adornos.

Los sirvientes trajeron la comida, era abundante y de solo verla sentí que engordé. Kakashi me veía divertido por mi expresión facial.

-Sírvanse todo lo que quieran- Para ser honestos no habíamos comido tanto en nuestra vida.

-Itadakimasu!- dijimos los tres al unísono. Nos servimos dos veces. El Kazekage nos miraba divertido.

Acabamos de comer y nos quedamos un momento en la mesa platicando de cosas banales.

-Les prepare sus cuartos, están al final del pasillo, pasen cuando quieran

Los dos nos excusamos y caminamos hacia nuestros cuartos que estaban uno a la par del otro. Nos dimos las buenas noches y cada uno entró. Yo quería relajarme un poco y decidí darme un baño con agua caliente. Mientras llenaba la bañera me quite la ropa y comencé a tararear una canción.

-Sakura-chan, puedo escucharte- Me asustó escuchar su voz tan de repente.

-Sensei, ¿cómo es que me puedes escuchar?- Me metí a la bañera.

-Creo que es por el ducto de ventilación que corre por estas habitaciones.

Que conveniente, podríamos platicar un momento antes de dormir. Solo esperaba que nadie más pudiera oírnos.

-Quisiera estar a tu lado- dije suspirando.

-Lo se, tambien yo-.

No sabia cuantos dias tendriamos que quedarnos en la aldea de la arena y esta era la mejor forma de sentirnos cerca sin estarlo.