Capítulo 11 - Romance y diversión

Pronto llegó la mañana en la Isla Wumpa, y cierta familia junto con sus invitadas, que estaban de acampada, se habían levantado temprano. Todos, menos dos bandicuts en específico.

Crash y Megumi aún estaban dormidos en la tienda de campaña. Ambos se habían quedado hasta tarde contemplando las estrellas juntos, así que fueron los últimos en irse a dormir.

La bandicut científica pronto empezó a moverse hasta despertarse lentamente. Mientras ella recobraba el conocimiento pleno, Megumi parpadeó lentamente y miró alrededor de la tienda hasta notar a Crash durmiendo a su derecha en otra bolsa de dormir.

Megumi sonrió con un ligero sonrojo mientras recordaba el tan esperado momento que tuvo ayer con él. El hecho de que Crash confesara que sentía lo mismo por ella fue toda una sorpresa, sin mencionar el apasionado beso que compartieron juntos. Además, ver al héroe dormir tan feliz y plácidamente era algo que le derretía el corazón.

Qué lindo –pensó ella.

Con mucho cuidado de no despertarlo, Megumi se inclinó y le dio a Crash un tierno beso en la frente. Sin embargo, el héroe bandicut logró percibir el tacto de su amiga, lo cual provocó que se moviera y abriera lentamente sus ojos.

–Oh… lo siento Crash –Megumi se disculpó en un tono apenado –. ¿Te he despertado?

–Hola, Megumi –Crash le sonrió a su amiga y se sentó lentamente hasta bostezar y estirarse –. Eso parece… pero no importa. Ver tu lindo rostro es la mejor forma de empezar el día.

Megumi no pudo evitar reírse de las palabras de Crash. ¿Desde cuando era tan adulador?

–¿Dónde están los demás? –el héroe bandicut miró a su alrededor de la tienda, notando que solo estaban ellos dos.

–Parece que se levantaron antes que nosotros –respondió Megumi, quien adoptó un ligero rubor en su rostro –. No me sorprendería, teniendo en cuenta que nos acostamos más tarde.

–Oh… cierto –Crash también se sonrojó y miró a su amiga a los ojos, recordando lo que pasó ayer entre ambos –. Lo de anoche estuvo… bastante bien, ¿eh?

–Fue increíble –Megumi acarició suavemente la mejilla del héroe –. No puedo esperar para nuestra cita de esta noche.

–Yo tampoco –Crash sintió cómo su corazón se deleitaba con el tacto de su amiga y sonrió.

Ambos bandicuts acercaron sus rostros para compartir otro beso, pero fueron interrumpidos por Ami, quien se asomó por la entrada de la tienda y los llamó:

–Oigan, tortolitos –dijo ella en un tono burlón –. El desayuno está listo.

–Ami… –Megumi se quejó –, interrumpiste el momento.

–Dejen las cursilerias para más tarde –Ami rodó los ojos –. Como no salgan ahora, nos comeremos todo. Ustedes deciden.

Luego de que Ami saliera de la tienda, Crash y Megumi se miraron con expresiones en blanco.

–Según veo, el romance no es su fuerte, ¿eh? –Crash se rió mientras se rascaba la cabeza.

–Tú lo has dicho –Megumi suspiro, pero su expresión se suavizó –. Sin embargo, eso no nos será problema. Aunque no cree en estas cosas, ella respeta a quienes sí lo hacen.

–Es bueno saberlo –dijo Crash con un poco de alivio –. En fin… ¿vamos a desayunar?

–De acuerdo –Megumi asintió y se dirigió a la salida de la tienda, pero volvió a mirar al héroe con una mirada seductora –. Me muero de hambre… pero no solo hablo de comida.

Mientras Megumi salía de la tienda, Crash se sonrojó ante lo que decía ella, pero no queriendo indagar demasiado, decidió salir también antes de que los demás se comieran todo.

Ya fuera, ambos vieron a los demás sentados alrededor de los restos de la fogata de ayer, comiendo unos cuantos emparedados y zumos de fruta Wumpa que habían hecho para el desayuno de hoy.

Cuando Coco divisó a Crash y Megumi, sonrió pícaramente:

–Miren quienes se han despertado: el señor y la señora Bandicoot.

–¡Coco! –Crash se quejó mientras se sonrojaba de vergüenza.

–Vamos, Crash… –Isabella se rió –. ¿Por qué tan a la defensiva? Todos vimos lo que ustedes dos estaban haciendo.

–Chicas… paren ya –Megumi se sonrojó con el ceño fruncido mientras ella y Crash agarraban su desayuno de unas pequeñas cajas, y se sentaban juntos con los demás –. Solo fue un beso, nada más…

–Ohh, vamos. Vimos como él te metía lengua –Liz se cruzó de brazos con una sonrisa burlona mientras el sonrojo de sus dos amigos se volvía más intenso –. Es obvio que queremos detalles. ¿Acaso ustedes ya son novios o algo?

Crash y Megumi dejaron sus vergüenzas de lado y se miraron con una expresión confusa. Es cierto que el momento de ayer fue bastante amoroso entre ambos, pero nunca llegaron a hablar sobre empezar oficialmente una relación. Sin embargo, Megumi recordó que Crash le había pedido salir con ella hoy mismo en la feria y tuvo una idea.

–Algo me dice que no han hablado al respecto… –Ami suspiró.

–Bueno… la verdad… –Crash intentó encontrar una explicación, pero no se le ocurría nada.

–No lo hemos hecho –Megumi sonrió y apoyó su mano en el hombro de Crash, indicando que ella se haría cargo –, pero él me pidió que hoy saliéramos juntos a la feria. Si las cosas salen bien… es obvio que hablaremos al respecto.

–Ya veo –dijo Aku Aku –. Y buena idea Crash. Estoy seguro de que ustedes en la feria se divertirán mucho.

–Sí… claro. Solo por la feria –dijo Liz con una sonrisa pícara –. Ojalá solo sean besos y no vayan "más allá".

–¡Liz! –Isabella regañó a su amiga –. ¡No hables de esas cosas delante de Coco!

–¿Huh? –Coco reaccionó confundida –. Isabella, sé perfectamente lo que son las relaciones sexuales. Ya soy mayorcita.

–¡Woah, woah! ¿Ya están hablando de eso? –Ami los detuvo –. ¡Es solo su primera cita, por el amor de Dios!

Las chicas pronto empezaron a discutir entre sí, pero no se les podía entender nada, ya que todas hablaban a la vez. Solo Crash, Megumi, Aku Aku y las mascotas estaban expectantes ante lo que estaba pasando.

–Me imagino que esto ha de ser embarazoso para ustedes dos… –dijo un Aku Aku apenado a los otros dos bandicuts.

–Aquí entre nos… prefiero que discutan por tonterías a que nos avergüencen con ellas –Crash sonrió nerviosamente, pero luego se tranquilizó al mirar a Megumi –. Solo quiero volver a casa rápido para descansar y reponer fuerzas para esta noche.

–Estamos igual –dijo Megumi mientras le tocaba juguetonamente la punta de la nariz a Crash, haciéndolo reír.


Pronto llegaron las 8 de la noche. Los bandicuts habían regresado a casa desde hace horas y se estaban preparando para ir a la feria, pero habían dos de ellos que estaban bastante nerviosos.

No solo la ida a la feria era una de las muchas salidas que la familia Bandicoot había programado con sus invitadas, sino que también era la primera cita de Crash y Megumi, así que ambos querían estar lo más presentables para impresionarse el uno al otro, con ayuda de sus respectivos familiares y amigos.

Crash estaba en su habitación mirándose en el espejo, mientras Coco estaba sentada en la cama mirándolo expectante, teniendo a Aku Aku flotando a su lado haciendo lo mismo. El héroe bandicut traía su ropa normal, pero se había puesto una camiseta amarilla y su característica chaqueta de motociclista con una C en la espalda, además de ponerse una colonia que su hermana le había regalado hace un par de meses.

Coco pudo notar que su hermano tenía una mirada insegura mientras él revisaba su aliento con una mano.

–¿Estás bien, hermanito? –Coco sonrió con simpatía.

–Más o menos… –Crash se rascó la cabeza con cierto nerviosismo –. La última vez que tuve una cita fue hace meses. No sé si pueda hacer esto…

–Eh… –Coco se acercó a su hermano y apoyó una mano en su espalda –. Lo harás bien. Megumi te quiere por quien eres. Si actúas con naturalidad, no habrá ningún problema.

–Eso espero… –dijo Crash con cierta inseguridad y frunció el ceño.

–Crash, escucha –Aku Aku trató de tranquilizar a su hijo adoptivo –. Sé que tu ruptura con Tawna fue muy dura y no quieres pasar por lo mismo otra vez, pero como te dijo Isabella, nada garantiza que con Megumi suceda lo mismo. Tienes que ser valiente y enfrentar tus miedos si quieres estar con ella.

–Sí, pero… –Crash intentó pensar en alguna excusa, pero fue interrumpido.

–¡Oye, no te vayas a echar para atrás ahora! –Coco habló en un tono firme mientras ayudaba a Crash a acomodarse la chaqueta, pero luego se suavizó –. Has esperado este momento, y no pienso permitir que lo tires a la basura por miedo a algo malo que estoy segura nunca sucederá. Ahora… prepárate, sal de aquí, y dale todo tu amor, ¿eh?

–Coco… –Crash se quejó por las palabras de su hermana mientras se sonrojaba de vergüenza.

–Estoy bromeando, hermanito –Coco se rió –. Tú solo sal y da lo mejor de ti, ¿de acuerdo?

Crash sonrió por el apoyo de su familia y sus miedos y vergüenza se fueron disipando. También se preguntaba a sí mismo si Megumi estaba tan nerviosa como él.


Mientras tanto, en la otra habitación, Megumi acababa de bañarse, así que solo tenía un albornoz puesto. Sin embargo, las chicas también estaban en la habitación, ya que ella necesitaba de sus consejos.

Luego de que Megumi revisara sin éxito que ropa ponerse entre todas las prendas que tenía en sus maletas, Isabella le enseñó una de las bolsas de ropa que había traído de su primer día en Wumpa City, las cuales había comprado para ella.

Tras ver las prendas dentro de la bolsa, Megumi se sonrojó un poco.

–Están bonitas… Isabella –dijo ella en un tono inseguro –. Pero, ¿no crees que quizás enseñan demasiado?

–¿Como la antigua ropa de Liz? Lo dudo –la bandicut italiana se rió.

–Oye… –la bandicut morena se quejó.

–Sabes que es verdad –Isabella tranquilizó a su amiga morena –, pero sí, creo que este conjunto quedará bien para la ocasión.

Megumi sabía que Isabella era conocedora de la buena vestimenta, así que sonrió en señal de confianza.

–De acuerdo, me lo pondré –dijo ella –. Solo espero que a Crash le guste.

Al mismo tiempo, Liz divisó cierta botella de perfume sobre una de las cómodas de la habitación, llegando a sonreír misteriosamente:

–Pues si no le gusta… siempre tenemos un plan B –dijo ella mientras se acercaba a dicho frasco y se lo enseñaba a las demás.

–¿Mi perfume Odecoot? –preguntó Megumi –. ¿No será demasiado?

–Para nada –la bandicut morena sonrió mientras negaba con el dedo y le entregaba el frasco a su amiga –. Si quieres estar más atractiva para Crash, supongo que querrás ponerle un extra, ¿no?

–Es una bomba de relojería, Liz –advirtió Ami –. Sabes que Crash adora la fruta Wumpa más que cualquier otro alimento. ¿Qué pasa si no se controla y se pone "demasiado cariñoso"?

Megumi se sonrojó ante el énfasis que hizo su amiga de cabello verde en esas últimas palabras.

–Si lo hace, obviamente puedes separarlos Ami –dijo Isabella –, pero no creo que Crash vaya a más sin el consentimiento de Megumi. Él no es así.

–Según ustedes, pero yo no me fio –Ami se cruzó de brazos con una mirada de desconfianza, pero se sorprendió al ver que su amiga de cabello azul miraba tentadoramente el frasco de perfume –. ¿Megumi? No estarás pensando lo que creo que estás pensando, ¿o sí?

Megumi no respondió, ya que estaba inmersa en sus pensamientos respecto al perfume. Por un lado, no quería forzar las cosas con Crash, pero por el otro, la curiosidad de saber qué tan cariñoso podía ser el héroe bandicut la estaba invadiendo.

Además, ella confiaba en Crash, y estaba segura de que no haría nada que la perjudicara, por lo que se echó felizmente un poco del perfume en su cuello sin dudarlo.

–Ohh, vaya –Isabella se sorprendió ante la acción de su amiga.

–Como quieran… –Ami suspiro de frustración –, pero si pasa algo, no digan que no se los advertí.

–Te preocupas demasiado –Liz rodó su mirada ante la actitud de Ami, pero luego miró a su amiga de cabello azul y le guiñó un ojo –. Y tú Megumi… ponte esa ropa y pásalo bien. Tu chico te está esperando.

–Gracias Liz –Megumi sonrió con un ligero rubor en su rostro –. Lo haré.


Luego de que Crash se terminara de organizar y vestir, él y Coco se dirigieron junto con Aku Aku a la sala principal a esperar a las demás.

–¡Chicas, ya estamos listos! ¡Las estamos esperando! –Coco las llamó.

–¡Un minuto! –dijo Liz desde la habitación.

Aprovechando que las chicas tardarían un momento, Coco decidió hablar con su padre adoptivo.

–¿Estarás bien tú solo aquí, Aku? –preguntó ella.

–No es la primera vez que cuido de Polar y los demás, Coco –Aku Aku sonrió –. Puede que no tenga brazos ni piernas, pero mis poderes serán de gran ayuda. No te preocupes.

–Además, ya sabes que nuestros chiquitines siempre se portan bien –dijo Crash mientras acariciaba a Polar y Dino Bebé.

–De acuerdo –Coco sonrió mientras acariciaba a Pura. Sabía que Crash tenía razón, ya que las tres mascotas normalmente se portan bien.

Pronto, la atención de todos se dirigió al pasillo donde estaban las habitaciones, ya que oyeron los pasos de las chicas acercándose. Cuando ellas llegaron a la sala, Crash quedó impresionado al ver a Megumi.

La bandicut de cabello azul se había puesto una blusa negra un poco corta, con hombros descubiertos, manga corta y una estrella blanca en el medio con una tierna cara sonriente, de la cual habían debajo unas letras que decían "KAWAII". También llevaba pantalones blancos cortos, un cinturón marrón y sandalias de tacón con el mismo color. Y por último, se había puesto maquillaje azul en sus labios y ojos.

Crash se había quedado sin habla, reacción que no pasó desapercibida por Megumi, quien se sonrojó al respecto.

–Hola, Crash –dijo ella con cierta timidez, notando también la ropa del héroe bandicut –. Te ves muy guapo.

–Y tú estás preciosa… –dijo Crash en un tono enamoradizo.

Ambos bandicuts se miraron tímidamente por unos momentos, hasta que Isabella los interrumpió:

–Bueno… mientras los tórtolos se miran con ojos de cordero degollado, se nos va a ir la noche –ella bromeó –. Supongo que ya estamos listos, así que pongámonos en marcha.

–Sí –dijo Ami, poniendo una de sus manos en el hombro de Crash –. Sin embargo, me gustaría primero hablar con Crash a solas.

–Espera, ¿qué? –preguntó Crash confundido mientras Ami lo guiaba al pasillo de las habitaciones para evitar que los escuchen.

–De hecho, yo también, pero con Megumi –dijo Coco, guiándo a la también confundida bandicut de cabello azul a fuera de la casa.

Tanto Aku como Isabella, Liz y las mascotas se quedaron confundidos por estas acciones, pero decidieron esperar pacientemente, ya que supusieron que quizás Coco y Ami tenían una razón para ello.

Luego de que Coco y Megumi salieran de la casa, y Ami fuera con Crash al pasillo de las habitaciones, ambos grupos empezaron sus respectivas charlas.


–Bueno… Megumi –dijo Coco con una sonrisa –, tu primera cita con Crash, ¿eh? Debes estar ansiosa.

–Un poco nerviosa, pero valdrá la pena –Megumi sonrió con un ligero rubor en su rostro.


–Supongo que ustedes dos se divertirán mucho –Ami sonrió –. Conociéndolos a ustedes dos, serán los que más partido le saquen a esta salida a la feria.

–Por eso la elegí –Crash levantó un pulgar en alto –. Megumi es una chica alegre que le gusta divertirse con sus amigos, así que esta era una buena idea seguro.

–Me alegra oír eso –dijo Ami.


–Nada me gustaría más que verlos a ustedes dos juntos –Coco le guiñó el ojo a su amiga.

–Gracias, Coco –Megumi se alegró al escuchar las palabras de la pequeña bandicut. –Nada me gustaría más que eso.

–Sin embargo… quiero darte un consejo –dijo Coco, adquiriendo un tono serio.


–¿Consejo? –preguntó Crash, confundido ante el cambio de actitud de la bandicut de cabello verde –. ¿Pero de qué?

–Verás, Crash –Ami se acercó al héroe bandicut con una tranquilidad que, aunque no irradiaba ninguna emoción, intimidaba un poco –. Es sobre Megumi.


–Sabes que Crash es muy importante para mí, ¿verdad Megumi? –dijo Coco –. Y por eso no quiero que le pase nada.


–Y eso implica también sus sentimientos –dijo Ami –. Odio verla lastimada o que le hagan daño. De hecho, en unas ocasiones tuve que intimidar a Cortex para que no la trate tan mal.


–Así que escucha mi advertencia –Coco lanzó una mirada intimidante a Megumi –. Si quieres estar con él, me parece bien.


–Pero los estaré observando –dijo Ami en un tono amenazador –, porque si le llegas a romper el corazón...


...te las verás conmigo –dijeron Coco y Ami en un tono amenazador a sus respectivas "posibles víctimas" –. ¿Entendido?

¡E-entendido…! –dijeron Crash y Megumi inmediatamente a causa del miedo.


Mientras tanto en la sala, Aku Aku hablaba con las otras dos bandicuts en lo que esperaban a los demás.

–¿Qué tan cerca está la feria de aquí? –preguntó Liz.

–Como a media distancia de la ciudad –respondió Aku Aku –, a 10 minutos de aquí, en el muelle de una playa.

–¿Un muelle un poco lejos de la ciudad? –Isabella levantó una ceja en señal de duda –. Eso no tiene sentido.

–Fue un proyecto de las familias ricas de la isla –dijo la máscara parlante –. La playa de la ciudad a veces podía ser demasiado concurrida, así que pusieron otra, más cercana a la naturaleza para dar un toque más agradable.

Luego de que Aku Aku terminara de explicar, los cuatro bandicuts que habían hablado en privado volvieron a entrar en la sala principal. Tanto la máscara parlante como Isabella y Liz notaron que Coco y Ami estaban tranquilas, pero Crash y Megumi estaban un poco nerviosos.

–En fin… ya estamos listos –Ami sonrió con tranquilidad –. Será mejor ponernos en marcha antes de que se haga más tarde.

–Estoy de acuerdo –dijo Coco –. En fin, Aku, ya sabes que hacer. Vámonos, chicas.

–Umm… ¿de acuerdo? –dijo Isabella extrañada por la actitud de los cuatro bandicuts previamente mencionados.

–Cuidense, chicos –dijo Aku Aku con una sonrisa amable mientras los bandicuts salían de la casa –. No olviden ponerles los faros a los karts.

Mientras todos salían, Crash se tropezó con Megumi en la entrada. Ambos se miraron por unos momentos y se rieron con una expresión incómoda, ya que las amenazas de Coco y Ami los habían intimidado un poco.

–D-después de ti… Je… je, je –Crash sonrió nerviosamente y le cedió espacio a Megumi para que pudiera salir primero.

–Gracias… –ella también sonrió nerviosamente y salió rápidamente, seguida del héroe bandicut por detrás, quien cerró la puerta.

Aku Aku supo enseguida lo que pasó y suspiro.

–Debieron tener un poco más de tacto con sus "charlas" –él rodó sus ojos.


Luego de colocarle los faros de luz exitosamente a los karts, todos los bandicuts estaban recorriendo la jungla para llegar a la feria. Sin embargo, no todos iban en su correspondiente kart, ya que Crash y Megumi dejaron los suyos en casa para irse juntos en el Crikey y poder charlar.

–Woah… –exclamó Crash sorprendido mientras conducía –. ¿Así que Coco te dio la misma charla que Ami a mí?

–Eso parece –Megumi se rió tímidamente –. Es entendible, porque se preocupan por nosotros, pero no veo por qué tanto alarmismo –ella se encogió de hombros –. Quiero decir… tú y yo nos conocemos muy bien, nos agrada pasar el tiempo juntos y ahora vamos a tener una cita formal para ver si oficializamos una relación de noviazgo.

Crash se sonrojó al escuchar esa última parte, pero decidió actuar con naturalidad.

–Pero bueno… –Megumi miró al héroe bandicut con una sonrisa tranquilizadora –. Sabes que conmigo tienes plena confianza, Crash. Si te sientes presionado, recuerda que podemos pasarlo bien sin que sea en plan romántico.

–Lo sé –Crash sonrió ante el apoyo de su amiga –. ¿Por qué crees que empecé a tener sentimientos por ti? No solo porque contigo puedo pasar buenos momentos, sino por el apoyo constante que me has dado, además de que contigo puedo ser yo mismo.

–Aww… gracias Crash –Megumi acarició la mejilla de su amigo en señal de afecto –. Espero que lo pasemos bien en la feria.

–Pues prepárate, compañera –Crash sonrió con confianza mientras señalaba lo que parecía una especie de estela de luz detrás de unos árboles, además de unas bombillas coloridas que cada vez se hacían más visibles –. Estamos cerca.

Luego de un minuto pasando por unos cuantos árboles, los bandicuts llegaron finalmente a la feria.

Tras haber dejado sus karts en un aparcamiento, los bandicuts se sorprendieron al ver el entorno cuando llegaron a la entrada: Desde casetas de juegos y tiendas de dulces y comida rápida, hasta atracciones como una montaña rusa, una noria, un carrusel, una pista de carritos chocones, un barco pirata en forma de péndulo… entre otras muchas. Y lo más destacable es que cada atracción hacía referencia a las aventuras que ha tenido Crash a lo largo de su vida.

Cuando Coco volteó a ver a Crash y Megumi, no pudo evitar reír al ver que ambos tenían ojos con las pupilas enormes, como si se tratara de dos niños en Navidad viendo el juguete perfecto.

Pero pronto los rostros de los dos bandicuts volvieron a la normalidad y se miraron el uno al otro con unas amplias sonrisas llenas de emoción.

–¡La mejor… noche… DE TODAS! –dijeron ambos al unísono y salieron corriendo a ver a cuál atracción se subían primero.

–¡Ehh! ¡¿A dónde van?! –Coco intentó llamarles la atención, pero no la lograron escuchar a causa del ruido de la feria.

–Vamos Coco, tranquila –Isabella sonrió mientras apoyaba su mano en el hombro de su amiga –. Deja que se diviertan. Al fin y al cabo, necesitaran más intimidad para su cita.

–Es cierto –dijo Liz mientras miraba alguna atracción que fuera de su interés, y pudo notar una que constaba en darle a un botón con un martillo –. Ami, esa del martillo podría interesarte.

–La verdad es que sí –Ami frotó su barbilla con un dedo –. Creo que podríamos separarnos en grupos de dos. Yo me iré con Liz, ¿De acuerdo?

–¡Estupenda idea! Así puedo pasar más tiempo con Coco –Isabella exclamó con alegría y miró a la pequeña bandicut rubia.

–Pues está hecho entonces –Coco sonrió –. Cuando tenga que volver a casa, iré a buscarlos a cada uno de ustedes 15 minutos antes. ¿De acuerdo?

–Muy bien –Ami asintió –. Separémonos.

Mientras Coco e Isabella se iban para el barco pirata, Ami y Liz se fueron al juego del martillo.


En cuanto a Crash y Megumi, decidieron subirse primero a la montaña rusa, ya que tenían mucha adrenalina acumulada, y querían dejarla salir.

Curiosamente, la montaña rusa se llamaba Rings of Power y tenía el biplano azul de Crash pintado en el letrero de la atracción, además de tener lo que parecían ser enormes anillos verdes de neón instalados en el tramo.

Crash y Megumi se sentaron juntos en el vagón delantero mientras las demás personas llenaban el resto.

–¿Nerviosa? –pregunté Crash.

–Para nada –Megumi se rió –. No es la primera vez que me subo a una atracción de estas.

–Pues vamos a ver qué tal nos va –Crash sonrió con confianza mientras las barras de seguridad se ajustaban automáticamente –. Me han dicho que alcanza una velocidad de 200 kilómetros por hora.

–Bueno… no ha de ser problema para alguien que ha estado en un biplano de la misma velocidad, ¿o me equivoco? –Megumi se rió.

La charla entre ambos se acabó cuando los vagones se empezaron a mover. Primero recorrieron una pendiente recta que llevaba hasta una cima de unos 120 metros en la cual se encontraba el primer anillo, al principio de la bajada.

Cuando llegaron a la cima, tanto Crash como Megumi se agarraron fuertemente de la mano mientras sonreían ampliamente ante lo que se avecinaba.

Luego de pasar el primer anillo, y con los gritos de emoción de los bandicuts y los demás ocupantes, los vagones empezaron a desplazarse en picado por la enorme bajada, ganando la velocidad que había dicho Crash, pero la cosa no acabó ahí. Espirales, vueltas y curvas, una tras otra, incluso a veces de cabeza, los dos bandicuts recorrieron rápidamente el trayecto, el cual tenía más anillos, en los cuales habían ubicados aceleradores magnéticos para que la atracción siguiera yendo rápido.

Crash y Megumi no pararon de sostener sus manos el uno del otro mientras gritaban de la emoción y levantaban las manos que aún tenían libres. Estaban disfrutando del momento, pero lo que más los motivaba era que podían hacerlo en compañía mutua.

Luego de pasar por el último anillo, sintieron como los vagones empezaron a perder velocidad mientras llegaban a la estación.

Ambos bandicuts tenían unas divertidas caras de euforia y sus ojos estaban en blanco cuando se detuvieron y se bajaron de los vagones, temblando un poco debido a la liberación de adrenalina.

–W-woah… –dijo Crash con voz temblorosa, pero alegre.

–Lo sé… –dijo Megumi, quien empezó a sonreír ampliamente hasta gritar –. ¡HA SIDO LA MEJOR MONTAÑA RUSA EN LA QUE HE SUBIDO EN TODA MI VIDA!

Crash se sorprendió al ver que su amiga aún estaba deseosa de más diversión. Sabía que esta noche no sería para nada aburrida.

–¡Pues espero que aún tengas energías, porque apenas hemos empezado! –dijo Crash alegremente mientras agarraba a Megumi de la mano y se la llevaba a recorrer más atracciones.


Y Crash estaba en lo cierto, ya que subieron a cada atracción que podían. Desde la pista de carritos chocones llamada Hog Ride, pintados como los karts usados por los asistentes de laboratorio en aquella época, y el barco pirata en forma de péndulo llamado Ski Crazed, con una apariencia similar al de los barcos que le dieron problemas a Coco con su moto acuática en su momento.

Sin embargo, no todo fueron atracciones, ya que también disfrutaron de su tiempo en las casetas de juegos, sobre todo una que consistía en encestar una pelota de baloncesto en una canasta, de la cual Crash logró ganar un osito de peluche blanco para regalarselo a Megumi, quien llenó de besos al héroe por el lindo gesto, dejando unas cuantas marcas de su labial azul.


Luego de sentir que ambos estaban agotados, los dos decidieron relajarse un momento montando en la noria, llamada Rock It, cuyas cápsulas tenían forma de asteroide, pero con un mirador para que sus ocupantes puedan mirar a fuera. La cápsula en la que ambos estaban se movía lentamente junto con las demás, y Crash estaba tranquilo disfrutando del pequeño momento de paz, mientras que Megumi estaba a su lado mirando la feria felizmente desde el mirador con el osito de peluche en la mano.

–Vaya… –Megumi exclamó sorprendida y volteó a mirar a su acompañante –. Si te soy sincera Crash, nunca espere que la isla tuviera tantas cosas. Pensé que sería una isla tranquila, aunque algo aburrida.

–Bueno… así era, incluso la Isla N. Sanity, en la que antes vivía –Crash sonrió mientras se encogía de hombros –. Pero claro, todos supieron que la Isla Wumpa era mi actual hogar, así que eso atrajo a muchos turistas.

–Bueno, eres prácticamente una celebridad desde que derrotaste a Nitros Oxide –Megumi se rió mientras se acercaba al héroe bandicut y recostaba la cabeza en su hombro, haciéndolo sonrojar –. Además, esta isla tiene su encanto con todos los paisajes y lugares que hemos visto.

–En eso tienes razón… –dijo Crash –. Y si te pones a pensar, gracias a todas estas cosas, hay más gente a la cual conocer. Hacer nuevas amistades se siente muy bien.

–Sí… –dijo Megumi, cuya sonrisa se frunció un poco –. De esa forma a veces no te sientes tan… mmh… –ella dudó en acabar su frase, pero no queriendo arruinar la cita con sus propios problemas, decidió no decir nada más.

Sin embargo, Crash observó que Megumi tenía una mirada algo triste, así que adivinó en seguida a qué se refería ella.

–¿No te sientes tan… "solo"? –preguntó Crash.

–Bueno… sí –admitió Megumi –. No me malentiendas, me agrada que Ami y yo vivamos en la misma ciudad, ya que es una amiga con quien pasar buenos momentos, casi como una hermana, pero cuando era más joven y los animales evolucionados éramos considerados abominaciones… me sentía bastante sola. No podía acercarme a nadie, porque siempre pensaban que los iba a comer o cualquier otra tontería que se les ocurrían. Algunos hasta se reían de mi condición de ser diferente, pero… a mí me dolía mucho eso.

Crash frunció el ceño, sintiendo empatía por su amiga. Él sabía lo que era sentirse solo, en especial cuando estaba cautivo en una celda del castillo Cortex luego de ser creado, o cuando Tawna rompió con él. Sin embargo, no podía ni imaginar lo que era sentir esa experiencia por varios años, como en el caso de Megumi, y posiblemente, Isabella y las demás.

Queriendo animar a Megumi, Crash le dio un tierno beso en la cabeza y le susurró en un tono tranquilizador:

–Te prometo que con nosotros, ustedes nunca se sentirán solas otra vez, ni tú… ni las demás. Somos una familia.

Megumi se sorprendió por esas palabras y miró a Crash, quien estaba dándole una sonrisa tranquilizadora.

–Gracias Crash –ella sonrió mientras se sonrojaba, y decidió recostar de nuevo su cabeza en el hombro del héroe bandicut, cerrando sus ojos mientras se dejaba llevar por el momento –. Me alegro de haberte conocido.

–Y yo a ti –respondió Crash mientras envolvía su brazo alrededor de la cintura de Megumi y se acurrucaba junto a ella, dejando que la noria hiciera su trabajo hasta que tuvieran que bajar de la atracción.


Mientras Crash y Megumi compartían algo de intimidad, había un grupo de tres animales antropomórficos que también estaba disfrutando de la feria, y convenientemente no se habían cruzado aún con la pareja. Dos de los individuos eran Hasty y Pasadena, pero el otro era una panda de cabello negro de la misma estatura que Coco y con ropa asiática de color verde y rojo. Su nombre era Yaya Panda, y se había logrado unir al Nitro Squad gracias a que superó todas las pruebas impuestas por Tawna.

La pequeña panda estaba ansiosa por subirse a otra atracción y estaba dando saltos de emoción alrededor de sus nuevos dos amigos.

–¡¿A cuál vamos ahora chicos?! –Yaya preguntó alegremente –. ¡¿A la montaña rusa, al barco pirata, a una caseta de juegos…?!

–Cálmate, terroncito –Pasadena se rió por la hiperactividad de la panda –. La noche es demasiado larga, así que no tenemos prisa.

–Sí… paremos un rato, por favor –Hasty sonrió nerviosamente. Estaba empezando a sentirse agotado.

–¿Demasiado para el mejor aviador del mundo? –Pasadena se burló –. Pensé que te gustaban las emociones fuertes.

–Solo cuando yo tengo el control… –Hasty frunció el ceño.

–Lo que digas… –Pasadena rodó su mirada mientras sonreía, pero luego de entrar a la zona de las casetas de juegos, observó lo que parecía un conflicto entre el tendero de una de ellas con dos bandicuts rubias.

–¡¿Qué quieres decir con que no le di?! –preguntó Coco enfadada.

–Lo siento, chica –El tendero, un humano de cabello marrón y unos 20 años, no se inmutó ante las quejas de la pequeña bandicut –. Si no derribaste las tres botellas, es que fallaste.

–¡Vi claramente cómo les di justo en la mitad! –Coco se quejó –. ¡¿Acaso intentas estafarme, o es que esas botellas están pegadas?!

–Superalo, niña –el tendero sonrió cínicamente –. Mejor suerte la próxima vez.

–Oye… –Isabella se molestó por el trato que estaba recibiendo su amiga –. Mi amiga es más inteligente de lo que cree, y si ella dice que este juego está trucado, entonces es verdad, así que más vale que confiese si no quiere que arme un escándalo.

–Ohh, que miedo –dijo el tendero sarcásticamente –. Oiga abuela, algunos estamos trabajando, así que si no va a pagar por un tiro, circule.

–¡¿Abuela…?! ¡Eres un…! –Isabella se preparó para abofetear al tendero, pero fue detenida por Coco, además de que alguien más se interpuso.

–Un tiro, por favor –dijo Yaya, que había interpuesto un billete entre Isabella y el tendero.

El humano fingió sonreír genuinamente, ya que la veía como otra posible víctima de su estafa.

–Como quieras, niña –el tendero recibió el billete y le entregó una pelota a la panda –. Aquí tienes.

Luego de que la panda recibiera la pelota, se puso en posición mientras empezaba a estirar y calentar sus brazos, mirando fijamente las botellas colocadas en forma de pirámide.

Tonta… –pensó el tendero mientras sonreía maliciosamente –. Esto es dinero fácil.

Sin embargo, para sorpresa de todos los presentes, la panda lanzó la pelota con tal fuerza que no solamente derribó las botellas, sino que también las rompió en pedazos, algunos de ellos cayendo cerca a los pies de Pasadena, quien decidió recogerlos.

–¡Woah…! –Coco exclamó sorprendida.

–¡¿Q-qué?! –el tendero quedó estupefacto. Su método de estafa había sido destruido.

–Vaya, vaya. He ganado –Yaya sonrió con orgullo y señaló un peluche con forma de gelatina verde con cara tierna –. Creo que me llevaré ese premio.

El tendero siguió quieto con una expresión de sorpresa por unos segundos, pero luego reaccionó y accedió a regañadientes.

–¡Ehh, esto tiene pegamento! –dijo Pasadena luego de revisar los restos de las botellas –. Este juego sí estaba trucado.

Luego de la declaración de la joven corredora, todos lanzaron una mirada intimidante al tendero, quien tragó saliva por el miedo.

–Supongo que alguien me debe un premio por daños y perjuicios –Coco sonrió burlonamente.

–De eso nada… –el tendero se negó, pero luego la panda lo agarró fuertemente de la camiseta y lo atrajo para mirarlo a los ojos con una expresión amenazante.

–Óyeme tú… farsante –Yaya habló en un tono bajo, pero intimidante –. Más vale que dejes de estafar a más gente y le des a esa chica lo que se merece si no quieres volver a casa con tu mamita con la carita destrozada.

–Eso sin mencionar que podemos ir con tu jefe y denunciarte con las pruebas que tenemos –advirtió Hasty –. No creo que le guste saber que sus propios empleados le están dando mala imagen a su propia feria, ¿o sí?

El tendero, debido al miedo y resignación ante las pruebas, en especial la mirada intimidante de Yaya, no tuvo más remedio que aceptar.


Algunos minutos después, el grupo de los cinco animales evolucionados iban charlando alegremente luego de que el tendero estafador les diera los premios que les corresponden. A diferencia de Yaya, que escogió una gelatina verde con una cara sonriente, Coco decidió escoger un unicornio blanco de melena y cuerno púrpuras.

–Gracias por destapar a ese estafador –dijo Coco felizmente mientras abrazaba el peluche –. Me encanta mi premio.

–No hay de qué –Yaya levantó su pulgar en alto –. Pareces una chica simpática, y no podía dejar que ese imbécil se saliera con la suya.

–Veo que también sientes la necesidad de ayudar a los demás –la pequeña bandicut ofreció su mano para saludar a la panda –. Me llamo Coco Bandicoot.

–Espera… ¡¿Eres Coco?! –la panda se sorprendió hasta saltar de alegría y darle un movido apretón de manos –. ¡Dios mío! ¡Soy una gran admiradora tuya y de tu hermano! ¡Me llamo Yaya Panda!

Coco se sorprendió por el saludo de la chica panda, pero pudo ver que no tenía malicia alguna, así que sonrió:

–El gusto es mío –respondió ella.

–Veo que ustedes dos se han caído bien –Isabella se rió y miró a la zarigüeya y el alce –. Su amiga es un cielo, chicos.

–Bueno, si te soy sincera, nos conocemos desde hace poco –Pasadena respondió con una risita –. Por cierto… tu cara me resulta familiar.

–Me llamo Isabella –la bandicut italiana empezó a hablar orgullosamente –. Quizás me conozcas por televisión o el equipo conocido como el Nitro Squad, teniendo en cuenta que seguramente ya conoces a mi antigua líder.

–¡Es cierto! –Pasadena recordó quién era Isabella y sonrió –. Eres una de las cinco corredoras originales del Nitro Squad. Es un placer conocerte, mi nombre es Pasadena O'Possum, y este narizón de aquí es Hasty.

–¿Narizón? Mira quien habla… –Hasty rodó sus ojos, provocando una risita de la zarigüeya.

–Y como puedes ver, nos llevamos bastante bien –bromeó Pasadena –. Y hablando del Nitro Squad, ahora estamos en él junto con Yaya, pero sigo sin entender por qué tú y otras tres chicas renunciaron.

–Dos palabras: Pinstripe Potoroo –respondió Isabella con incomodidad –. Ese sujeto es de muy mala reputación después de todas las cosas que ha hecho, así que no queríamos tener nada que ver con él.

–Lo conozco… –dijo Hasty, tratando de contener su enfado –. Me trató de una forma egocéntrica. Sinceramente, no sé qué le vio la señorita Tawna a ese cretino.

–Dinero, es lo único en lo que piensan esos dos… –refunfuñó Coco.

–Coco… –Isabella la regañó en un tono bajo, pero luego volvió a mirar a los demás –. Perdonen, es que su hermano y Tawna tuvieron un problema. De hecho, ese motivo también influyó en nuestra renuncia, ya que su hermano es un amigo nuestro muy querido.

–Lo entiendo… –dijo Pasadena en un tono comprensivo, pero luego sintió curiosidad –. Y hablando de eso, el hermano de Coco es Crash, ¿verdad?

–Sí, ¿por qué lo preguntas? –Coco levantó una ceja.

Uh-oh… –Isabella no tardó en recordar que Pasadena estuvo coqueteando con Crash el día de ayer.

–Verán… –Pasadena se sonrojó y puso sus manos en sus propias mejillas mientras soñaba despierta –. Es que quisiera conocerlo. Y sé que me oigo muy atrevida, pero me ha gustado mucho desde que supe quien era y lo que hacía. Entonces me preguntaba si tú, que eres su hermana, me lo podrías presentar más a fondo. Por favor… –dijo ella tímidamente.

Coco e Isabella se miraron entre sí con un silencio incómodo. Podían ver que Pasadena estaba ilusionada con conocer a Crash, pero no sabía que él estaba teniendo una cita con Megumi en ese mismo momento.

–Umm… Pasadena, lamento decepcionarte, pero Crash ahora… –Coco intentó advertirle a la zarigüeya la situación, pero fue interrumpida.

–¡Ohhh, ahí está! –dijo Pasadena, señalando a lo que parecía ser un bandicut de espaldas, del mismo tamaño de Crash, pero traía un disfraz de vaquero –. Voy a saludarlo.

Cuando Coco e Isabella miraron a dicho bandicut, aunque estuviera de espaldas, pudieron notar que no era Crash, ya que no había venido con un disfraz de vaquero, y más importante, sus orejas no eran tan grandes.

–Oh, vaya… –dijo Coco en voz baja, recordando quién era el único bandicut similar a su hermano, pero con orejas más grandes.

–¡Hola Crash! –Pasadena saludó al bandicut desconocido, y miró tímidamente hacia otro lado mientras se sonrojaba –. No sé si me recuerdes, pero nos conocimos ayer, y me preguntaba si aceptaste mi oferta de llevarme a recorrer la ciudad. Me gustaría muchísimo…

Para decepción de la zarigüeya, cuando ella volvió a mirar al bandicut, él se dio la vuelta, revelando sus enormes cejas y dientes. Era el Crash falso, quien miró confundido a una Pasadena estupefacta, pero luego de ver lo atractiva que era, empezó a reírse tontamente al sentirse halagado.

Coco e Isabella hicieron una mueca ante la situación embarazosa, pero Hasty y Yaya se rieron fuertemente, ganándose una mirada furiosa de Pasadena.

Sin embargo, la zarigüeya dejó de lado su rabia cuando el Crash falso se acercó a ella y le lanzó una mirada seductora, además de enfatizar con sus cejas.

–Uhh… je, je –Pasadena se rió nerviosamente mientras intentaba zafarse de la situación –. Lo siento… chico. Pensé que eras otra persona. N-no fue mi intención.

–¿Huh? –el Crash falso se confundió ante el cambio de actitud de la chica.

Para fortuna de Pasadena, justo en ese preciso momento, el teléfono de Hasty sonó. El alce se sorprendió al ver que la llamada provenía del propio Von Clutch, por lo que agarró a la avergonzada corredora del hombro para que pudieran hablar a solas con su jefe.

–Les ruego nos disculpen, Yaya, señoritas y… bandicut desconocido –dijo Hasty –. Esta llamada es importante. Nos vemos en otra ocasión.

–Uhh, adiós… supongo –Yaya levantó una ceja mientras veía como sus dos compañeros de equipo iban a la salida de la feria rápidamente –. ¿Qué se traen entre manos?

–No tengo ni idea –dijo Isabella –, pero si quieres, puedes acompañarnos.

–¡¿En serio?! ¡Genial! –gritó Yaya con entusiasmo –. ¡Y por favor, cuéntame más del equipo donde estoy! ¡¿Cómo se formó el Nitro Squad?!

–Con gusto –Isabella sonrió mientras empezaba a caminar con las dos chicas –. Pues bien, todo comenzó cuando Tawna, tu actual líder…

Mientras las dos bandicuts rubias y la chica panda se alejaban del lugar, el Crash falso siguió permaneciendo quieto y con la boca abierta ante lo que acababa de pasar. Además, se sorprendió que la zarigüeya lo llamara Crash, pero luego su amigo alce lo tratara como un extraño.

¡¿Bandicut desconocido?! –pensó el Crash falso para sí mismo –. Pero… ¡soy Crash! ¡Incluso esa chica me llamó por mi nombre! ¡Todo el mundo me conoce!

–¡Ehh, es Crash! –dijeron unos niños aproximándose al Crash falso por detrás –. ¡Pidámosle un autógrafo!

El Crash falso se sintió halagado de que esos niños quisieran un autógrafo suyo, así que volteó a mirarlos… solo para obtener el mismo resultado como con Pasadena.

–Uhh, chicos –dijo uno de los niños –, creo que Crash se ha descuidado un poco.

–No es él. Vámonos –dijo una chica con una sonrisa avergonzada –. Lo siento, señor.

El Crash falso volvió a estar confundido, pero sus sospechas quedaron resueltas al escuchar a uno de los niños:

–¿Ya olvidaron quién es él? Es similar al Crash original, pero con algunas partes faciales del cuerpo más grandes. Es el Crash falso.

Esa última palabra mencionada por el niño retumbó como un eco en la cabeza del Crash falso, cuya mandíbula literalmente cayó al suelo. Sorprendentemente, era la primera vez que escuchaba ese apodo.

¡¿F-FALSO?! –él pensó para sí mismo, siguiendo sin poder creerlo –. Entonces… ¡¿Quién es el canalla que se hace llamar el verdadero?!

El bandicut de cejas, orejas y dientes enormes escuchó unas risas felices cerca de él y miró a su alrededor, llegando a notar a Crash caminando felizmente con Megumi mientras comían unos conos de helado. El Crash falso no tardó en darse cuenta que ese otro bandicut similar a él era el causante de todo, ya que también lo llamaban "Crash", aunque nunca le dio importancia, hasta ahora.

El Crash falso miró con rabia a su "yo original" y pateó un bote de basura, solo para acabar lastimándose el pie y dar unos cuantos saltos de dolor. Luego de agarrarse el pie hasta que la molestia desapareciera, volvió a mirar al par de bandicuts hasta notar a Megumi.

El Crash falso quedó impresionado ante la belleza de la bandicut de cabello azul. Su sonrisa tierna, su cuerpo esbelto y sus ojos color púrpura era algo que captó su interés con detalle, llegando incluso a sonrojarse y soltar una risa tonta mientras la miraba.

Mientras Crash y Megumi iban charlando, el Crash falso se preguntó qué hacía una chica tan linda como ella saliendo con un "impostor" de él, por lo que empezó a seguirlos sigilosamente, pasando entre arbustos y tiendas para evitar que lo vieran y poder escucharlos, además de intentar encontrar la ocasión perfecta para confrontar al que supuestamente se hace llamar "Crash original".

–¿Así que no recuerdas nada de tu otra vida antes de ser evolucionado por Cortex? –preguntó Megumi.

–Nada de nada –Crash se encogió de hombros –. Lo último que recuerdo fue que desperté en una camilla dentro de su laboratorio y luego empezó a hacer pruebas conmigo con cajas antes de que me escapara. De hecho, ni siquiera sabía que tenía una hermana, hasta que Coco escapó también del castillo por su cuenta y se reunió conmigo y Tawna.

–Ya veo –dijo Megumi sorprendida –. Entonces ustedes fueron creados a una edad más avanzada a diferencia de nosotras.

Crash pronto se detuvo por un momento y recordó un importante detalle: No sabía quién había creado a las chicas.

–Ahora que mencionas eso, tengo una pequeña duda Megumi –Crash se frotó la barbilla en señal de confusión –. Sé que creciste en Tokio, pero no sé cómo fue tu creación. ¿Puedo saberlo? Solo si quieres decírmelo, claro.

El Crash falso logró escuchar la parte en donde se mencionaba que Megumi era de Tokio, un lugar donde él era aún más popular que su "yo original", además de recordar que este tuvo una ruptura con su última novia, Tawna.

Todos estos detalles, además del repentino interés hacia la bandicut de cabello azul, hizo que el Crash falso sonriera maliciosamente y tuviera una idea: Si podía derrotar a Crash en un duelo y quedarse con Megumi, todos creerían que él era el Crash verdadero, porque según él, solo el verdadero tenía novia.

–No hay problema, Crash. Con mucho gusto te lo diré –Megumi sonrió gentilmente –. Según lo que me contó la cuidadora del orfanato en donde crecí, yo fui creada junto con Ami y las demás en un laboratorio, igual que tú, Tawna y Coco. Pero nosotras fuimos evolucionadas cuando eramos solo unas bebés.

–¡¿Solo unas bebés?! –Crash preguntó sorprendido –. ¿Pero entonces cómo acabaron en los hogares donde crecieron?

–Habían infiltrados entre los colaboradores de nuestro creador, y estaban en contra de los experimentos con animales, por lo que nos rescataron y nos enviaron a distintas partes del mundo, porque en esa época, como ya te dije, nos consideraban abominaciones, e incluso harían experimentos con nosotras. Según la información que le contaron a nuestros cuidadores, el nombre de esa persona era… Amberly o algo así.

–Woah… –Crash no podía creer lo que acababa de escuchar y siguió caminando, sin ver que alguien iba a bloquearle el paso –. Y yo creía que Cortex era el que inició eso de los experimentos con animales. Quiero decir, ya sé que él, Brio y los otros no son los únicos científicos en el mundo, pero…

Antes de que Crash prosiguiera, sintió que alguien había bloqueado su paso, y tanto él como Megumi quedaron sorprendidos cuando vieron que se trataba del Crash falso, quien tenía una mirada desafiante.

–Uh… ¿hola? –Crash lo saludó extrañado.

–Thú y yo thenemos que solucionar estho, imposthor –dijo el Crash falso con ciertos problemas al hablar, debido a sus enormes dientes.

–¡¿HUH?! –Crash exclamó sorprendido.

–¡¿Puede hablar?! –preguntó Megumi.

–Siempre pude hablar –el Crash falso se cruzó de brazos –, solo que nunca thenía ganas… hastha ahora, debido a las circunsthancias.

–¿Circunstancias? –Crash levantó una ceja en señal de confusión –. ¿De qué me estás hablando?

–Esthoy artho de que digan que soy un imposthor thuyo, y vamos a solucionarlo –dijo el Crash falso mientras se quitaba uno de sus guantes y abofeteaba a Crash con él.

–¡Ehh! –Crash se quejó de la acción y se alejó del Crash falso –. ¡¿Por qué hiciste eso?!

–Uhh, Crash… –Megumi abrió ampliamente sus ojos, ya que supo enseguida que significaba esa bofetada –, creo que él te acaba de retar a un duelo.

–¿Un duelo?

–¡Así es! –dijo el Crash falso mientras sacaba un yoyo de uno de sus bolsillos –. Y será un duelo de yoyos. Thengo enthendido que solo el verdadero Crash sabe jugarlo a la perfección, así que demuesthra thu valía por medio de una apuestha.

–¿Qué clase de apuesta, "otro yo"? –preguntó Crash, inseguro de que pretendía su contrincante.

–Si thú ganas, the reconoceré innmediathamenthe como el verdadero Crash –el Crash falso pronto vió a Megumi, y sonrió maliciosamente –. Pero si yo gano… thu chica saldrá conmigo.

–¡¿Qué?! –Crash se enfadó por lo que exigía el Crash falso –. ¡No, ni hablar! ¡No pienso apostar a Megumi! ¡Ella no es ningún objeto!

–¿Qué pasa? ¿Miedo? –dijo el Crash falso en un tono burlón y empezó a imitar a una gallina, burlándose de Crash.

Megumi pronto notó la molestia de Crash en su rostro y sintió pena por él. Se sintió orgullosa de que la respetara, pero no le gustaba verlo de mal humor después de lo que sucedió con Tawna, en especial ahora que querían empezar una relación juntos. Además, sospechaba que si se iban sin más, el Crash falso estaría detrás de ellos molestándolos todo el tiempo. Sin embargo, el rostro de Megumi se iluminó con una idea, recordando las palabras exactas de la apuesta del Crash falso.

–Aceptamos la apuesta –dijo ella sonrientemente.

–¡¿Qué?! –ambos Crash reaccionaron al mismo tiempo.

–He dicho que aceptamos la apuesta –repitió Megumi –. Pero primero, déjame ir por algo de público. Seguro que hará las cosas más interesantes.

–Megumi, ¿qué estás...? –Crash intentó protestar, pero la bandicut de cabello azul puso un dedo en su boca para callarlo y se acercó a él para susurrarle al oído.

–Tranquilo, tengo un plan –Megumi dijo en voz baja –. Aunque pierdas, conozco un método para zafarme de la apuesta y que nuestra cita no sea perjudicada.

–¿Pero cómo? –Crash susurró.

–Ya lo sabrás, a no ser que ganes y todo quede como si no hubiese pasado nada –Megumi le guiñó el ojo –. Confía en mí.

–¿De qué esthán hablando usthedes dos? –preguntó el Crash falso con ligera sospecha.

–N-nada… –Megumi respondió rápidamente del susto –. Vuelvo en unos minutos.

Luego de que la bandicut de cabello azul se retirara, el Crash falso siguió preguntándose de qué estaban hablando, pero decidió restarle importancia, ya que recordó que ella había aceptado la apuesta, lo cual lo llenó de cierto orgullo.

–Vaya, vaya –dijo el Crash falso en un tono burlón y se señaló a sí mismo –. Parece que thu futhura ex-novia quiere algo de este platho exóthico japonés.

–¿Disculpa? –Crash lo miró confundido.

–Ohh, vamos –el Crash falso siguió alardeando –. Es obvio que ella y yo esthamos hechos el uno para el othro. Ella es japonesa y thonta, igual que yo, además de que soy más popular que thú en ese país.

–¡Ella no es ninguna tonta! Es más inteligente de lo que crees –dijo Crash en un tono molesto –. Además, ayer mismo ella me confesó que estaba enamorada de mí, igual que yo de ella.

–No seas ridículo –el Crash falso se burló –. Ella esthá enamorada del Crash verdadero. O sea, yo. ¿O por qué crees que acepthó la apuestha?

Crash intentó pensar en una respuesta adecuada, pero no se le ocurría nada, además de que no quería decir que Megumi tenía un plan en caso de que perdieran.

–¿Ves? –el Crash falso se encogió de hombros burlonamente y se alejó mientras esperaban a Megumi –. Thú no eres digno de ser Crash. Quizás por eso thu anthigua novia the dejó.

Crash se molestó por ese último comentario, pero decidió pasarlo por alto. No quería que su cita con Megumi acabara en violencia, además de que no valía la pena ensuciarse las manos por una relación pasada. Luego de esperar casi cinco minutos, ambos Crash divisaron a Megumi acercándose junto con Coco y las demás chicas, además de una panda que nunca había visto antes.

–¡Eh, hermanito! –dijo Coco mientras se acercaba a Crash junto con los demás –. Megumi nos explicó lo que pasaba y vinimos a darte apoyo.

El Crash falso se sorprendió al ver a Coco y las demás chicas, pero pronto lo vio como otra oportunidad para alardear.

–¡¿Tú eres Crash Bandicoot?! –preguntó la panda con ojos llenos de asombro –. ¡Dios mío! ¡Soy Yaya Panda, una gran admiradora tuya! ¡Supe que le pateaste el trasero a ese alien llamado Oxide!

–Uhh… gracias, supongo –Crash se rió nerviosamente ante la actitud hiperactiva de la panda.

–¡Ehh! –el Crash falso se molestó y llamó la atención de los demás –. ¡Yo soy Crash, él no, y pienso demosthrarlo!

–¡Entonces… es cierto! –Isabella se sorprendió junto con las demás –. ¡Puede hablar!

–Ami, ¿tú sabías eso? –preguntó Liz.

–¡No, siempre balbuceaba como nuestro Crash! –dijo Ami extrañada –. Eso sin mencionar que sus señas eran confusas…

–Pues ahora yo seré vuesthro Crash –dijo el Crash falso con soberbia.

Crash pudo notar que su "otro yo" estaba decidido a seguir adelante cuando lo observó haciendo unas cuantas vueltas con el yoyo como calentamiento. Normalmente no le importaría perder, ya que solo participa en competiciones por mera diversión, pero ahora su relación con Megumi estaba en juego, lo cual lo llenó de cierto miedo, algo que no pasó desapercibido por ella.

–Eh, Crash –dijo ella en un tono dulce y se agachó para acariciarle el rostro y susurrarle para que el Crash falso no la escuchara –, lo harás bien. Confío en ti. Y si pierdes, no te preocupes. Recuerda que tengo un plan.

Para demostrarle que todo saldría bien al final, fuese cual fuese el resultado, Megumi le dio a Crash un tierno beso en la mejilla, cosa que llegó a molestar al Crash falso.

Crash estuvo en un trance enamoradizo por unos momentos, pero luego adquirió una actitud decidida y desafiante, llegando a sacar también su yoyo.

–No tendré piedad, así que prepárate –Crash sonrió con confianza.

–Disfrutha ese últhimo beso mienthras puedas –dijo el Crash falso ligeramente molesto –, porque los siguienthes serán para mí.

–¡Menos charla y más acción! –dijo Coco en un tono firme mientras se ponía en medio de ambos rivales –. Yo seré el árbitro. Supongo que ambos conocen los distintos trucos con el yoyo, ¿no es así? Pues las reglas son simples. El que pueda hacer todos los trucos que yo indique a la perfección, gana. Un solo fallo significará la derrota. ¿Entendido?

–Bien por mi –dijo Crash.

–Lo mismo digo –dijo el Crash falso.

–Pues bien –dijo Coco –. Tomen sus posiciones.


Mientras ambos Crash estaban inmersos en un duelo de yoyos, Pasadena y Hasty estaban en el aparcamiento de la feria hablando con Von Clutch a través de videollamada.

–¿De verdad, V. C.? –preguntó Pasadena.

Es lo que me dijeron los detectives que contraté –respondió el cyborg desde el teléfono –. Pinstripe no solo ha sobornado a los inversores del Nitro Squad para que retiraran su apoyo, sino que los amenazó de mandarlos a dormir con los peces si no hacían lo que él dijera.

–Aparte de corrupción, extorsión… –suspiró Hasty –. Pero es muy extraño. Pinstripe no tiene tanto dinero, ni siquiera su antiguo jefe Cortex, que sabe valerse por sí mismo en cuanto a su maquinaria de dominación mundial.

A eso voy, Hasty –dijo Von Clutch –. Al parecer, según la información que hemos recaudado, Pinstripe tiene un cómplice de amplia riqueza.

–¡¿Otro involucrado?! –Pasadena preguntó con sorpresa –. ¿Pero quién?

Creo que será mejor discutirlo en otra parte. Vayan a un lugar más privado para que podamos hablar tranquilamente. Hasta las ferias tienen oídos.

–Muy bien, jefe. Volveré a comunicarme con usted cuando hayamos llegado. Corto –dijo Hasty antes de colgar la llamada.

–Espera, ¿y qué hay de Yaya? –preguntó Pasadena.

–Le estoy escribiendo –Hasty tecleó la pantalla del teléfono por un momento antes de apagarlo –. Le dije que comiste algo en mal estado, y te voy a llevar a casa.

–¿No pudiste decirle algo menos embarazoso? –Pasadena frunció el ceño.

–Bueno… –Hasty se encogió de hombros burlonamente –, lo de narizón no me gustó para nada, así que estamos en paz.

Pasadena cubrió su cara con molestia, pero decidió restarle importancia. No querían dejar esperando a su jefe, así que ambos subieron a sus respectivos karts y se fueron del lugar.


De vuelta con los demás, Yaya hizo una mueca de asco al mirar el mensaje de Hasty en su teléfono, pero luego lo guardó para enfocarse otra vez en el duelo de yoyos, el cual iba bastante parejo.

Tanto Crash como el Crash falso realizaron a la perfección los trucos que Coco les indicaba. Desde movimientos básicos como el dormilón, constando en subir y bajar el yoyo lentamente, hasta otros avanzados como la bomba atómica, costando en doblar la cuerda en forma de triángulo con los dedos.

–Muy bien –dijo Coco –, este es el último truco que queda. Quiero que hagan un Mach 5.

Justo cuando Crash escuchó ese nombre, tragó saliva a causa del miedo. Conocía el truco, pero no lo había practicado bien.

–¡Vamos Crash! ¡Tú puedes! –Isabella lo animó.

–¡Sí, demuestrale a ese dentón quien es el Crash verdadero! –dijo Liz.

–¡Comiencen! –ordenó Coco.

Ambos contrincantes intentaron realizar el truco, constando en girar la cuerda del Yoyo en el sentido de las agujas del reloj con ayuda de los dedos.

El Crash falso realizó el truco a la perfección, aunque con algo de dificultad, pero aunque Crash intentó repetir el movimiento, los nervios de lo que pasaría si perdía la apuesta, además de que no había practicado mucho, hizo que se confundiera y enredara sus manos con el yoyo, resultando en derrota.

–No… –Crash dijo con resignación.

Todos quedaron en shock, exceptuando al Crash falso, quien empezó a brincar de alegría y a hacer su característico baile.

–¡Ohh, sí! ¡He ganado! –el Crash falso presumió mientras bailaba su peculiar baile –. ¡Ahora soy el verdadero Crash! ¡Dijeron que era imposible!

–No puedo creer que perdí… –dijo Crash mientras agachaba la cabeza con una expresión derrotada, pero luego sintió a Megumi tocándole la espalda y la miró.

–Tranquilo… ya lo tengo pensado todo –dijo Megumi en un tono reconfortante –. Esperame en aquella silla. Estaré de regreso pronto.

–Oye, nena –el Crash falso llamó coquetamente la atención de Megumi –, deja a ese perdedor y vente conmigo. Recuerda que eso fue parte del trato.

–Ya voy… –dijo Megumi, intentando ocultar su incomodidad, pero antes de irse, le susurró algo a Crash al oído –. Volveré en… cinco minutos.

Crash miró extrañamente a Megumi mientras ella se alejaba. No sabía qué tenía pensado la bandicut de cabello azul, pero eso no ayudó a que evitara sentirse incómodo, pues luego vio como ella se iba con el Crash falso.

Mientras ambos bandicuts se alejaban, el Crash falso volteó a mirar burlonamente a Crash mientras envolvía su brazo derecho alrededor de Megumi y usaba su mano izquierda para rociar su boca con un sprite de menta, indicando que tenía planeado besarla.

Crash no pudo evitar sentir como se le revolvía el estómago al ver esa humillación, por lo que se sentó en la silla indicada por Megumi mientras intentaba tranquilizarse.

Las demás chicas notaron el estado de ánimo de Crash, y se acercaron a él para intentar animarlo.

–Crash, vamos… –dijo Coco en un tono suave mientras se sentaba a su lado y le acariciaba la espalda –. No te preocupes. Megumi nos dijo que tenía un plan. Va a volver dentro de unos minutos.

–¿Pero cómo? –dijo Crash aún con cierta duda –. Ni siquiera me ha dicho lo que tiene planeado.

–Déjame darte una pista –Liz le sonrió al héroe bandicut –. ¿Has visto a donde van exactamente esos dos?

Crash volvió a mirar a dónde se dirigía Megumi con el Crash falso, y notó que ella lo estaba dirigiendo a la salida de la feria.

–Y aquí va otra pista –dijo Isabella –. Ese otro Crash dijo que Megumi tendría que salir con él, PERO no dijo que sería en una cita precisamente.

Crash intentó procesar cada detalle de la información que sus amigas le habían dado, pero desafortunadamente, pensar demasiado no era su fuerte.

–No capto –Crash se rascó la cabeza en señal de vergüenza.

–Tienes razón en lo que dices: es un poco lento en captar pistas –Yaya le susurró a Coco, haciéndola reír.

–Chicas, dejemos que ella misma se lo explique cuando vuelva en un par de minutos, ¿de acuerdo? –dijo Ami.

Todas asintieron y le dieron una sonrisa de confianza a Crash, dejándolo aún más confundido.

–Nos vemos más tarde, pero te prometo que todo saldrá bien –dijo Coco mientras se levantaba para dejar a su hermano a solas –. Megumi te quiere, así que confía en ella, como ella hace contigo.

Y con un último pulgar en alto hacia a su hermano, Coco se dirigió de regreso a las atracciones de la feria con las demás chicas.

Solo espero no estar equivocada, o nunca se lo perdonaré a Megumi… ni a mí misma –pensó Coco con algo de preocupación.

–Oye, Coco. ¿De qué va todo esto? –preguntó Yaya confundida.

–Entre menos sepas, quizás sea mejor –Coco sonrió nerviosamente, no queriendo hablar de la vida privada de su hermano.


Mientras tanto, Megumi iba caminando junto con el Crash falso hacia donde ella tenía previsto ir.

Para intentar impresionar a la científica japonesa, el bandicut similar al héroe se peinó el cabello con su mano y revisó su aliento mientras lanzaba una mirada seductora a su acompañante. El Crash falso no se lo pensó dos veces y frunció sus labios, aunque con algo de dificultad debido a sus enormes dientes, esperando a que Megumi lo besara. Pero de repente, ella se detuvo.

–¡Y bueno, aquí estamos! –dijo Megumi en tono de presentación, provocando que el Crash falso abriera los ojos y notara que estaban fuera de la feria.

–¿Huh...? –dijo el Crash falso con cara de confusión.

–En fin, me he divertido, pero tengo que volver con mi cita. ¡Te veo luego! –Megumi le dio palmadas amistosas al Crash falso en la espalda y volvió a entrar a la feria.

–¡Ehh! –el Crash falso le llamó la atención, como si quisiera una explicación –. ¡¿A dónde vas?!

–¿Qué pasa? Un trato es un trato –Megumi sonrió, fingiendo inocencia –. La apuesta era que si le ganabas a Crash, saldría contigo. Y bueno, acabo de "salir contigo" de la feria. He pagado mi deuda.

El Crash falso no tardó en saber que Megumi le había tendido una trampa a base de un vacío legal, lo cual provocó que la mirara con una expresión molesta.

–Me engañasthe… –dijo él en un tono acusador.

–Debiste pensar la apuesta con términos más claros –Megumi se encogió de hombros.

–Esthás siendo injustha –el Crash falso se quejó –. Por muy feo que sea, no esthoy than mal. ¿Por qué usthedes las famosas thienen que ser than superficiales?

–Oye… –Megumi se molestó por ese último comentario, pero evitó perder la compostura –. Mucho cuidado con lo que dices. A mí me da igual la belleza física; no soy superficial, pero eso no significa que deba ser una conformista.

–¿Qué quieres decir con eso? –preguntó el Crash falso, sintiéndose ofendido.

–Te lo explicaría sin problemas, pero mi cita me está esperando –dijo Megumi –. Y creeme, tengo pensado ir a más con él, así que no insistas. Ni siquiera te conozco lo suficiente, y por lo poco que acabo de ver de ti… no vales la pena.

Mientras observaba como la bandicut de cabello azul se alejaba, el Crash falso la miró con ojos furiosos. En ese momento pensó en quizás vengarse de ella por haberlo rechazado; podría hacerla pagar por la humillación de hace unos momentos. Sin embargo, el Crash falso pensó que eso era demasiado trabajo y sintió pereza, por lo que salió del lugar.

Ugh… mujeres. ¿Quién las entiende? –pensó él.


Mientras tanto, dentro de la feria, Crash estaba sentado jugando con sus dedos con una expresión de incertidumbre. Tenía miedo de que su "otro yo" intentara propasarse con Megumi, o en el peor de los casos, al final ella decida estar con él, pero pronto sus pensamientos se disiparon cuando notó a dicha bandicut de cabello azul acercándose con dos algodones de azúcar.

–Hola, extraño –dijo ella con una sonrisa tierna –. He comprado estos dos algodones, y me preguntaba si le gustaría acompañarme. No puedo comerme todo esto yo sola.

–Uhh, seguro… –Crash respondió confundido, pero teniendo en cuenta que ella cumplió su palabra, decidió aceptar el algodón –. Por cierto, ¿dónde está mi "otro yo"? ¿No teníamos un trato con él por haberme ganado?

–Ya lo cumplí –Megumi guiñó su ojo.

–Pero… solo fueron como cinco minutos –dijo Crash confundido –. ¿El trato no era que tendrías una cita con él?

–¿Cita? ¿Quién habló de una cita? –bromeó Megumi, fingiendo inocencia –. El trato era que "saldría con él". Pues eso es lo que hice. "Salí" de la feria con él.

Crash intentó entender lo que Megumi estaba diciendo, teniendo en cuenta el énfasis que ella estaba haciendo en la palabra "salir", además de lo que dijeron Coco y las demás hace un rato. Pero luego de pensarlo por medio minuto, el héroe logró entender y se sorprendió.

–¡¿Lo engañaste?! –dijo Crash, quien no pudo contener las risas.

–Yo no lo llamaría engañar, sino cumplir la apuesta de otra manera –Megumi también se rió mientras probaba un bocado de su algodón de azúcar.

–Vaya, vaya –Crash sonrió, intrigado por la astucia de su amiga –. Resultaste ser una pequeña bribona.

–Culpa a Liz. Ella fue mi ejemplo en este tipo de situaciones –Megumi se rió junto con el héroe bandicut, pero pronto notó que miraba ligeramente al suelo, como si sintiera culpa de algo –. ¿Qué pasa, Crash?

–No, no. No es nada –Crash sonrió tímidamente –. Es solo que… me siento avergonzado.

–¿Qué quieres decir? –preguntó Megumi mientras probaba un bocado de su algodón de azúcar.

–Una parte de mí me hacía pensar que te irías con él –dijo Crash –. Me dejé llenar de ideas equivocadas por lo que decía mi "otro yo", de que él es más popular en tu país, y tienes una personalidad "tonta" como la de él, y que por eso hacen la pareja perfecta. Además, no paraba de decir de que él era "mejor Crash" que yo, hasta el punto de decir que quizás fue por eso que Tawna rompió conmigo.

–¡¿Él dijo esas cosas?! –preguntó Megumi, incrédula por lo que acababa de escuchar.

Crash no respondió nada, ya que se sentía culpable y pensaba que quizás Megumi estaría enfadada con él por no confiar en ella, pero luego sintió como ella le acariciaba el rostro.

–Crash… mírame –Megumi usó su mano para dirigir el rostro de Crash y que la mirara a los ojos –. ¿Quieres saber por qué me enamoré de ti? Porque no eres alguien egoísta, y como dije antes, siempre estás dispuesto a ayudar a los demás, incluso los que no son tu familia y amigos. Eres alguien que siempre hace lo que considera correcto sin dudarlo; un verdadero encanto de persona. En cambio, ese otro Crash… según veo, solo piensa en sí mismo. No tiene empatía por nadie ni sentido de la justicia, por lo que tendría que ser "muy tonta" como él dice, y una conformista para fijarme en alguien como él.

Crash pudo ver que Megumi tenía un punto, pero vio que la cosa no acabó ahí.

–Y sobre de que él y yo tenemos a Japón en común… sí, puede que sea verdad, pero… ¿eso es todo? –dijo Megumi mientras hacía señas con sus manos sin dejar caer su algodón, como si intentara que Crash visualizara algo –. Pongamos un ejemplo hipotético: Están Isabella y Pinstripe, dos personas con raíces italianas. Según la lógica del Crash falso, esos dos harían una buena pareja solo porque son italianos, pero déjame preguntarte Crash, ¿tú crees que ellos harían buena pareja?

Crash no necesito pensar ni diez segundos para dar su respuesta:

–¡Claro que no! –él se rió –. Isabella es una chica dulce y una gran amiga mía, mientras que ese potoroo es un psicópata egocéntrico que te volaría la cabeza si te atraviesas en su camino.

–¿Lo ves? –Megumi sonrió y tocó su propia nariz unas cuantas veces con el dedo –. Quizás yo no sea superficial, y puede que sea un poco patosa a veces… pero no soy estúpida.

–Eso veo. Si lo fueras, no serías tan escurridiza como hace un rato –bromeó Crash.

Ambos se rieron ante la broma del héroe bandicut. Después de los momentos incómodos que tuvieron que pasar hace un rato, no estaba mal reir para desahogarse sanamente.

–Lamento mucho los inconvenientes –dijo Crash un poco apenado –. La cita no salió como lo planee.

–No te preocupes –Megumi sonrió gentilmente y le acarició la mejilla al héroe bandicut –. La cita ha estado… interesante, pero no cambiaría esta noche por nada mientras sea contigo.

–¿De verdad? –Crash se animó por ese comentario.

–Sí –Megumi apoyó su mano en la espalda del héroe –. Vamos… seamos novios o solo amigos, estar contigo siempre me hace muy feliz, porque te quiero.

–Me alegra que digas eso –Crash sonrió –, porque eso quiere decir que ya puedo hacerte la gran pregunta.

–¿Gran pregunta? –preguntó Megumi confundida.

–Megumi… –Crash utilizó la mano que aún tenía libre para agarrar la de Megumi y la miró a los ojos mientras ambos compartían un ligero rubor en sus rostros –, ¿quieres ser mi novia?

La bandicut científica sonrió tímidamente ante la propuesta de Crash, pero no se lo pensó dos veces y acercó su rostro al del héroe bandicut.

–¿Esto contesta a tu pregunta, Crash? –dijo Megumi en un tono dulce y cerró sus ojos mientras presionaba sus labios contra los del héroe bandicut, confirmando así que aceptaba.

Crash se sorprendió por el beso, pero se sintió tan bien que poco a poco cerró sus ojos y envolvió sus brazos alrededor de su ahora novia, mientras ambos se dejaban llevar por su primer momento oficial como pareja.


Ya eran las 2 de la mañana, y Crash estaba volviendo a casa junto con Megumi en el Crikey, pero estaban solos, ya que Coco y las demás habían vuelto un par de horas antes. La pequeña bandicut tenía que levantarse temprano para seguir su trabajo con la ONU, y las demás querían que los dos enamorados tuvieran algo de intimidad con la cita. En cuanto a Yaya, al ser ahora miembro del Nitro Squad, se quedaría en las habitaciones privadas del circuito junto con Pasadena y Hasty, a cortesía de Tawna.

Luego de recorrer la jungla en plena oscuridad, pero acompañados por la Luna llena que ayudaba a iluminar el camino junto con los faros del kart, el héroe bandicut y su acompañante llegaron a la casa.

–Hogar, dulce hogar –dijo Crash felizmente mientras ambos bajaban del kart, pero luego de caminar hasta la entrada junto con Megumi, ambos se detuvieron para mirarse mutuamente –. Supongo que se lo diremos a los demás por la mañana. Deben estar dormidos.

–Sí… Ami seguro me matará si la despierto –Megumi se rió, pero luego se arrodilló para estar a la altura de Crash y le acarició el rostro mientras lo miraba amorosamente a los ojos –. Gracias por la cita… Crashito.

Crash sonrió por el apodo y no dudó en abrazar a su novia, quien decidió hacer lo mismo. Sin embargo, cuando el héroe bandicut apoyó su cara en el hombro de Megumi, pronto empezó a percibir un aroma proveniente de su cuello, bastante conocido. Era olor a fruta Wumpa, pero esta vez era algo diferente, como si fuera un afrodisíaco que incluso penetrara en los cinco sentidos del héroe bandicut, y haciéndolo desear más de ese dulce néctar.

Debido a la intensidad de la fragancia, Crash no solo sintió el impulso de besar, sino de saborear el cuello de Megumi, pero por otro lado, quería mantener la compostura y no propasarse con ella, por lo que empezó a temblar, intentando resistirse a sus impulsos.

¡Crash… contrólate! –pensó para sí mismo con pánico –. ¡Sé que ahora es tu novia, pero no te pases con ella! ¡Está mal!

Megumi sintió los temblores de su novio, y pronto recordó las advertencias de Ami sobre su perfume Odecoot, constando en que Crash podría perder el control de sus acciones. Sin embargo, ella confiaba en él, además de que ahora estaban oficialmente en una relación, por lo que habrían momentos en que llegarían a intimar más.

–Crash… tranquilo –Megumi le susurró en el oído con un tono bajo y cariñoso, además de acariciarle la espalda para relajarlo –. Sé lo que quieres hacer, y no tengo problema. Recuerda que ahora eres mi novio, por lo que tienes ciertos… privilegios.

Crash se sorprendió ante esa declaración, además de que su resistencia estaba cediendo. Mientras más fragancia olía del cuello de Megumi, más la deseaba. Sin embargo, la situación llegó a su clímax cuando ella lo besó en la mejilla y le susurró para dar su consentimiento:

–Adelante…

Ahora, con el permiso de su novia, y sus instintos invadidos por el deseo, Crash cerró sus ojos y comenzó a besar el cuello de Megumi. Pero no solo usó sus labios, sino también su lengua.

–Mmh… –Megumi se sonrojó y gimió de placer, además de levantar un poco su cabeza para que su cuello fuera más accesible.

Crash abrazó fuertemente a Megumi mientras continuaba besando su cuello. De abajo a arriba, incluso desde los hombros, el héroe no dejó de demostrar su deseo y pasión por la bandicut científica. El dulce y embriagador aroma del perfume lo había sumido en un trance del que no quería despertar nunca, y no podía pensar en otra cosa más que en sentir el tacto de su amada entre sus labios y lengua, además del adictivo néctar de su fruta favorita que la acompañaba.

Pero Crash no era el único que disfrutaba de la situación. Debido a que el cuello era normalmente sensible, Megumi no paró de sentir placer mientras su novio se lo besaba y lamía. Su cara estaba completamente roja, y el placer se expandía de forma que incluso sentía un hormigueo en su espalda.

–Crash… –dijo Megumi mientras gemía en voz baja y cerraba sus ojos, dejándose llevar por el éxtasis del momento.

Pasaron los minutos y Crash continuó expresando su deseo por Megumi, pero pronto los impulsos del héroe fueron cediendo ante sus ganas de sueño, por lo que decidió alejarse un poco para poder respirar, no sin antes dar un último beso al cuello de Megumi, pudiendo notar que lo había dejado un poco húmedo con todos esos besos y lamidas, además de la cara de la bandicut de cabello azul completamente roja de placer.

Ambos se miraron fijamente. Sus ojos no solo despedían deseo el uno por el otro, sino también amor y cariño.

–Me ha gustado –dijo Megumi cariñosamente mientras acariciaba la mejilla de Crash.

–No sé qué me pasó… –Crash se rió con ligera vergüenza –. Empecé a sentir un aroma delicioso cuanto te abracé y… perdí el control.

–Era mi perfume Odecoot –confesó Megumi –. Sabía que adorabas la fruta Wumpa, así que por eso me lo puse.

–Oh… –Crash se sonrojó –. Ya veo.

Megumi no se lo pensó dos veces, y le dio a Crash un tierno beso en los labios, indicando que todo estaba bien entre ellos.

–Te quiero –dijo ella en un tono cariñoso y sincero.

–Y… yo a ti –dijo Crash tímidamente, conmovido por las palabras de su novia.

Megumi sonrió y acarició la mejilla de Crash con su mano, pero luego se puso de pié.

–Bueno… –dijo ella con un ligero bostezo –, será mejor irnos a dormir, estoy muy cansada.

–Yo también –dijo Crash, quien no pudo evitar estirarse por el cansancio y usó su llave para abrir la puerta con cuidado.

Cuando ambos bandicuts accedieron a la casa, notaron a las tres mascotas durmiendo profundamente en la sala de estar, por lo que andaron con sigilo hasta el pasillo de las habitaciones para no despertarlos.

Cuando llegaron a la puerta de la habitación de Crash, ambos bandicuts volvieron a mirarse antes de despedirse.

–Descansa Crash –Megumi le acarició la cabeza –. Mañana nos espera un largo día.

–Teniendo en cuenta de que ahora estamos juntos, sinceramente no puedo esperar –Crash se rió en voz baja.

–Yo tampoco –la bandicut de cabello azul se inclinó por un momento y besó a Crash en los labios antes de dirigirse a su habitación con Ami –. Buenas noches.

–Buenas noches… Meggy –Crash se despidió con un ligero sonrojo mientras entraba en su habitación.

Megumi se sorprendió ante el diminutivo que Crash le había dado, pero luego sonrió mientras se dirigía a su habitación. Le parecía tierno, y sentía que demostraba el cariño que Crash sentía por ella.


Habitación de Crash - 2:15 a.m.

Cuando Crash entró en su habitación, quedó bastante sorprendido al ver quien estaba en su cama. Era Coco, quien se había quedado dormida leyendo un libro, tenía su pijama puesta y con la lámpara de noche encendida.

Crash sonrió al ver lo tierna que se veía su hermana, por lo que decidió dormir en otra parte para no despertarla. Sin embargo, tropezó con una de sus cómodas, llegando a tirar accidentalmente algunos objetos al piso y haciendo ruido.

–¡Rayos…! –se quejó Crash en voz baja.

–¿Uhh? ¿Qué? –Coco se despertó lentamente a causa del ruido, hasta recobrar sus cinco sentidos y notar a su hermano recogiendo los objetos que se habían caído –. ¿Crash? ¿Qué ha pasado?

–N-nada –Crash se rió con ligera vergüenza –. Estabas durmiendo tan feliz en mi cama que no quise despertarte, pero… ya me conoces.

–Oh… –Coco compartió dicha actitud con su hermano –. Perdona, es que quería saber como te fue en tu cita con Megumi. ¿Qué tal ha ido?

Justo cuando Crash terminó de reacomodar sus pertenencias en la cómoda, sonrió con un toque enamoradizo ante la pregunta de su hermana y se sentó con ella en la cama:

–Fue increíble… –dijo Crash, como si estuviera soñando despierto –. Coco… te juro que nunca me había sentido tan bien. Es linda, dulce, divertida y se preocupa mucho por mí. Definitivamente la quiero muchísimo.

–Aww, me alegra oír eso hermanito –Coco sonrió y adoptó una actitud más curiosa –. Entonces… ¿ahora son novios?

–Sí… –respondió Crash –. Luego de que volviera de engañar a mi "otro yo" para librarse de la apuesta, hablamos un poco y me dijo lo mucho que disfrutó estar conmigo, además de cuánto me quería, por lo que le hice la gran pregunta… y aceptó.

Coco se sintió tan feliz por su hermano que lo rodeó con su brazo derecho.

–¡Aww, ven aquí, picarón! –dijo ella mientras rascaba juguetonamente la cabeza de Crash con la mano izquierda, haciéndolo reír.

–¡Ehh, basta! –dijo Crash entre risas –. Me estás despeinando.

Coco continuó rascándole la cabeza a Crash hasta que él solo logró librarse.

–¡Esto no va a quedar así! –dijo Crash con una sonrisa maliciosa –. ¡Ven aquí!

Crash empezó a darle cosquillas con sus manos a Coco, quien empezó a reír, pero al mismo tiempo intentó hacer un esfuerzo para no hacer demasiado ruido.

–¡Crash, basta, ja, ja, ja! –dijo Coco entre risas, apartando a Crash con una sonrisa –. No quiero despertar a los demás.

–Je… tienes razón –dijo Crash, quien dio un ligero bostezo a causa del cansancio –. Voy a prepararme para dormir, si no te importa.

–Tranquilo, ya me iba a mi habitación de todos modos –Coco le dió unas palmadas amistosas a Crash en la espalda y se dirigió a la puerta de la habitación, pero antes de abrirla, volvió a mirar a su hermano con una sonrisa –. Me alegra que hayas vuelto, Crash. Extrañaba esa faceta tuya.

–¿Huh? –Crash se confundió por esa declaración –. ¿Qué quieres decir, Coco?

–Otra vez eres el bandicut alegre y simpático que sueles ser. Espero que las cosas vayan a mejor a partir de ahora para ti y Megumi –Coco abrió la puerta y se despidió de su hermano mientras salía –. Buenas noches.

–Descansa, hermanita –Crash sonrió mientras Coco cerraba la puerta y se quedó pensativo por un momento. Ahora que él y Megumi estaban juntos, quien sabe qué les deparará el futuro a partir de ahora. Sin embargo, el cansancio que tenía le impidió indagar más en el asunto, por lo que fue a cambiarse de ropa para poder irse a dormir.


Habitación de invitadas (Ami y Megumi) - 2:15 a.m.

Casi al mismo tiempo que Crash había entrado a su habitación, Megumi abrió la puerta de la que compartía con Ami y entró con cuidado, sin darse cuenta de que su amiga aún estaba despierta.

Luego de cerrar la puerta y apoyarse de espaldas contra ella, Megumi estuvo con una expresión en blanco por unos momentos, pero luego comenzó a sonreír ampliamente y gimió de la emoción mientras apretaba sus puños, como si quisiera gritar de alegría, y lentamente se deslizó contra la puerta hasta sentarse en el piso.

Después de tranquilizarse un poco, Megumi miró al techo, como si estuviera soñando despierta. Ahora que ella y Crash finalmente estaban juntos, no podía dejar de imaginar cómo será su relación a partir de ahora, además de pensar en todas las cosas que podría hacer con él.

–Miren quien decidió aparecerse, je, je –dijo Ami desde la cama mientras adquiría una posición sentada, sorprendiendo a la bandicut de cabello azul –. ¿Qué tal te fue en tu cita?

Megumi sonrió al ver que Ami no estaba enfadada con ella por posiblemente haberla despertado, así que respondió felizmente:

–Bastante bien –dijo Megumi en medio de un suspiro enamoradizo –. Nunca lo había pasado tan bien, Ami. Si no estuviera tan cansada, estaría llenando a Crash de besos ahora mismo.

–Woah… –Ami se sorprendió por esa declaración y luego puso su mano en una oreja, fingiendo que escuchaba algo –. ¿Eso que oigo son campanas de boda?

–Ami… –Megumi se quejó, pero sin perder su sonrisa –. Nos digas tonterías. Apenas nos hemos vuelto novios.

–Lo sé, lo sé –Ami se rió mientras se levantaba hasta donde estaba su amiga y se sentó a su lado –. Sabes muy bien que no creo en esas cosas, pero si tu crees, no me importa mientras eso te haga feliz.

–Gracias, Ami –Megumi se alegró por el apoyo de su amiga.

–Pero dime, cuenta más detalles –Ami envolvió su brazo alrededor de Megumi –. ¿Te besó? ¿Te ha tratado bien?

–Obviamente nos besamos, unas cuantas veces –Megumi se rió con un ligero rubor en su rostro –, pero sí, todo fue consentido, incluso… cuando mi perfume hizo un tipo de efecto en él.

–Eso veo. Mira tu cuello –dijo Ami mientras señalaba las zonas húmedas del cuello de Megumi, cosa que hizo sonrojar aún más a la bandicut de cabello azul –. Me sorprende que tengas ese lado tan atrevido, je, je.

–Bueno, yo… –Megumi estaba tan apenada que no sabía cómo responder.

–Solo te estoy tomando el pelo –Ami se rió –. Mientras él te respete, no tendré ningún problema. Me alegro por los dos.

–Gracias, Ami –Megumi se sintió conmovida –. Significa mucho para mí.

–No hay problema –Ami le dió un amistoso choque de puños a su amiga –. Ahora vamos a dormir. Necesitarás descansar si quieres empezar tu relación con energía.

–Tienes razón –Megumi dio un pequeño bostezo y se levantó –. Pero primero, voy a quitarme el maquillaje. Esta noche dormiré como un tronco.

Ami sonrió mientras observaba a su amiga caminar hasta el baño y cerrar la puerta. Tampoco pudo evitar reírse cuando oyó a Megumi cantar felizmente, aunque algo bajo, desde adentro.

La bandicut de cabello verde pudo notar que su amiga estaba realmente feliz, por lo que se preguntó a sí misma si algún día, quizás, podría experimentar esa misma sensación con alguien, a pesar de sus iniciales negativas respecto al amor.

Estos pensamientos le recordaron su conversación con Aku Aku hace unos días, respecto a conocer a alguien especial.

Quizás el viejo flotante tenga razón. Puede que quizás no sean tonterías después de todo –Ami pensó para sí misma –. Aunque… tampoco tengo prisa por encontrar a alguien.

Y con esa última reflexión, Ami volvió a su cama para poder dormir. Necesitaba descansar, aunque no tanto como su amiga. Sabía que a Megumi le esperaban unos días largos, ahora que ella y el chico de sus sueños estaban finalmente juntos.


Notas del autor: Pido disculpas a cualquier fan del Crash falso que se haya sentido ofendido por el capítulo. No odio al personaje, pero su ship con Megumi… no me gusta para nada, y quería expresar mi opinión al respecto. ^^'

En fin, espero que les haya gustado el capítulo. ¡Nos vemos!