Antología


10. Sin.


Catherine se fue. Si era honesto consigo mismo, algo que Steve procuraba no ser la mayor parte del tiempo porque no le interesaba caer en las profundidades de los pozos reflexivos, una parte de él solía pensar que tardó demasiado tiempo en decirle que la amaba. Que tardó demasiado tiempo en reconocerla como algo más que una amiga. Otra parte de él, no obstante, creía que el término "novios" jamás los describió. Que las etiquetas no eran necesarias y que esa fue, en particular, una idea poco representativa.

No era lo que ellos... eran.

(Con frecuencia se le ocurría que su relación no tenía presente ni pasado ni futuro. Que fue la expresión de algo que meramente existía en los momentos robados en sus vidas, algo que podía perderse entre las horas infinitas, con un origen pero sin un final). Y porque era fácil y él era como ella, siempre lo dieron por sentado. Y por mucho tiempo, estuvieron juntos cuando era conveniente.

Ella había sido, por mucho tiempo, una constante. Incluso en su inconstancia, había sido constante.

(Era solo... lo que era.

Steve estaba bien con ese acuerdo. Cath también).

Ella no lo llamaba si no estaba libre. Él no la llamaba para decirle que la extrañaba ni para saludar. No peleaban porque para pelear necesitaban terrenos en común y tiempo compartido y algo más que encuentros en la cama. No había razones para pelear en sus breves instantes de cercanía. Siempre había un propósito detrás de sus llamados. Era el juego que jugaban. Nunca se dijeron que se amaban hasta que tuvieron que despedirse. Steve tardó demasiados años en dejarle reclamar un lugar en su corazón, pero Catherine tardó demasiados años en acercarse lo suficiente para que él pudiera fijarse en el de ella. (Y, en el medio, lo que tenían se fue rompiendo poco a poco. Ella empezó a mentirle. El empezó a alejarse. A ocultarle cosas. Ella siguió mintiéndole. Él siguiendo inventado excusas para las mentiras y dejando que los secretos erosionasen la confianza).

A veces pensaba en ella, en las posibilidades perdidas, en lo incompatibles que eran en lo que realmente importaba. En lo parecidos que habían llegado a ser. Y en lo mal que se habían tratado el uno al otro. Catherine se fue, pero Steve nunca esperó que se quedara. Él nunca le habría pedido que se quedara. (Steve no esperaba que alguien se quedara).