Los personajes de "Hey Arnold" no me pertenecen.

SEGUNDO AÑO

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MAYO

¿Ahora qué? Te preguntas constantemente ante la creciente ilusión. Arnold dice que te quiere pero tú lo amas. ¿Qué se supone que hagas con eso?

Como si la incertidumbre no fuera suficiente, la tristeza en la mirada de Lila cuando los mira pasar, Arnold con un brazo sobre tus hombros, te hace sentir culpable. Piensas en ello mientras caminas por el parque, ese parque de tu juventud. Recuerdas cuando obligaste a Stinky a ser tu "novio" con la finalidad de encelar a Arnold y ríes ante la tontería.

Lo buscas con la mirada cerca del lago, donde quedaron de verse y notas una cabellera de fuego junto a la dorada de tu, otra vez, novio.

Sabes que algo sucede con el par, no puedes definir qué pero intuyes que podrían estar discutiendo.

¿Qué hacen juntos? Es posible que se encontraran por casualidad, después de todo, son compañeros de clase, amigos, conciudadanos. No tiene nada de extraño, sin embargo, la forma en que Lila se acerca, cómo toca el hombro de Arnold, el hecho mismo de que él no se aleje, trae el recuerdo de la efervescente pasión que vivieron ese par. La angustia se anida en tu corazón, imágenes de besos, caricias, sonrisas agolpándose una detrás de la otra, Arnold con Lila, Arnold contigo; la forma en que te besa dulce, tierno contra la ardiente forma en que se comía a Lila; las caricias a tus manos cuando besa cada nudillo contra el roce de su mano en la espalda de Sawyer, recorriendo su longitud; los ojos verdes llenos de pasión al mirar a la pelirroja contra la forma indefinible en que te mira.

¿Deberías acercarte o desaparecer? Decides seguir porque si Arnold te eligió no es solamente por tu, ahora, bonita cara sino por tu esencia, por la persona que eres, por cada defecto que te caracteriza (o eso esperas) y un rasgo distintivo de tu personalidad es precisamente luchar por lo que quieres. Lo quieres a él. Lo supiste siempre y si has de pelearlo, adelante. Si es necesario llegarás hasta las últimas consecuencias, aun si eso significa poner en riesgo tu corazón nuevamente.

Ni siquiera eres sigilosa, caminas normal, como si no te murieras al ver la insinuación en la postura de la pelirroja, como si el beso que está a punto de darle a tu novio fuera un apretón de manos. La miras tomar sus labios, rodear su cuello pero sigues adelante porque quieres saber, deseas ver la reacción del rubio.

No decepciona tu estúpido cabeza de balón. "¿Qué te pasa, Lila?" lo escuchas decir mientras se desprende del abrazo improvisado. "Vamos, no puede ser verdad que te enamoraste de Pataki. No se compara conmigo" contesta con voz seductora. A tu pesar te detienes, no atinas a dar un paso más, pasmada, atónita.

-Tienes razón al decir que no se comparan – lo escucha decir, alejándose por completo de ella, tu corazón expectante se detiene -. Eres hermosa, seductora y encantadora – contienes la respiración - pero, nada en ti es real. Tu apariencia, tus modales, son ilusiones para que los incautos caigan en tus redes y hagas de ellos lo que quieras. Eres de plástico, una muñeca de vitrina. ¿Cómo podría amarte?

- Ahora me vas a decir que te gusta por lo que lleva dentro. ¡Gran cosa!

- Aunque te cueste creerlo. No tendría por qué explicártelo, no eres nadie para saberlo pero como no encuentro otra forma para lograr que me dejes en paz lo haré. No es solamente por su físico, me encanta, no me malentiendas, es bellísima, demasiado – sus ojos verdes se iluminan y te sientes avergonzada por escuchar aunque no estas escondida -. Lo que más me gusta de Helga es su persona, su carácter decidido, amable, emprendedor; su personalidad refrescante, burlona, divertida; lo que sabe e ignora, la forma en que su rostro se ilumina al aprender algo nuevo o los pequeños saltitos que da cuando está absolutamente complacida.

- Ilusiones que te has creado, Arnold, es una bravucona, altanera, fea… nada femenina. Es una farsa.

- Repite eso, chica lista – no pudiste soportar un momento más de sinceridad por parte de Arnold. Si no te lo ha dicho directamente consideras esto como un atraco a su privacidad.

Lila resopla y se va enfurruñada, histérica, gritando incoherencias.

-No esperaba la obra de teatro, melenudo, estuvo bien pero, ¿no íbamos a ver una película? – lo tomas por el brazo, le das un beso en la mejilla y lo jalas mientras platicas sobre alguna tontería.

Una sensación agradablemente cálida se expande desde tu corazón hasta tus extremidades. ¿Te ama?

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N/A: amigos, muchas gracias por sus amables e incitantes comentarios, lo valoro de verdad. El capítulo que sigue, no era mi propósito, pero salió algo… subidito de tono, poquito, casi nada *cof, un chingo, cof*. Me debato entre subirlo o no, ¿qué opinan? Solo faltan ese y uno más, entonces está en sus manos.

Gracias por leer.