Pesos en el alma
Volvieron a casa, y mientras Hipólita respondía la carta de sus padres, en la que les habían dado visto bueno para que los visitaran cuanto antes, respuesta que Deborah supervisó, Sev se relajó un rato leyendo 'Homenaje a Cataluña' acompañado por Ariel, que leía a su vez uno de sus libros de Julio Verne.
A las tres menos cuarto se dirigieron al campo de Quidditch los miembros de la familia Sly que habían aparecido, a excepción de Deborah y Paul, que se quedaron a practicar Legeremancia y a solucionar el asunto de la Sala de Menesteres.
Valerie y Andrew, Anthony y Heather, Fiona, George y Angie, Shelley y Ariel, Brad y Trevor, los golpeadores Sly, Sirius e Hipólita, a quien Sev tomaba de la mano. Sirius charló con Sev en confidencia.
-¿Has solucionado lo de ayer? – le preguntó.
-Sí, lo de ayer sí, pero ha surgido un asunto mucho más grave. El padre de Hipólita es el dueño de la librería de viejo de Diagon, se cruza a menudo con tu primita, y ella misma suele ir a visitarlo allí. Puede leerla en cualquier momento y enterarse de lo que tiene conmigo.
-Buaaah… - muy alarmado - Es cierto, ella siempre anda por el callejón.
-En cuanto volvamos del campo voy a llevarla a aprender Oclumancia y vamos a enseñarles también a sus padres.
-Claro, claro.
-Además, he pensado que va ser inevitable que se entere de lo del Ejército, le bastará con leer a cualquier alumno que ande de compras en agosto.
-Cierto.
-Y que deberíamos enseñarte Oclumancia también a ti antes de que acabe el curso, de lo contrario no vas a tener libertad para ir a Diagon como pensabas, a Gringotts, a investigar libros de Transformaciones y a comprar tu propio material. Si te ve a ti eres el primero a quien va a leer.
-Sev, no te preocupes por mí, ya te dije que yo sé preservarme. Siempre voy a primera hora de la mañana, de nueve a once, por ejemplo. Ella no es madrugadora, se pasa las noches de fiesta en sus orgías de Mortífagos.
-Bueno, entonces como quieras, podríamos coordinarnos con Lily para que nos diera tiempo a enseñaros a los dos.
-De Lily quería hablarte yo, Sev.
-Yo prefiero que no lo hagas – derrotado.
-Yo prefiero que sí – comprensivo.
-Habla entonces.
-Ayer se comportó fatal contigo.
-Yo también con ella.
-No, tú no – muy seguro de sí mismo - Debió contarte de qué había hablado con Hipólita, sabiendo todos los problemas que tienes con ella, como lo hice yo por la mañana.
-Eso mismo pienso yo.
-Pues sé sincero, Sev, de lo contrario no nos aclaramos.
-De acuerdo, Sirius.
-Se despreocupó por completo de ti durante la fiesta, estaba a gusto conmigo y no se hizo cargo de nada, ni del disgusto que se llevó Hipólita y que Cecile me contó después, siendo que era con ella con quien acababa de tener la charla.
-Vaya…
-Por eso no dudé ni un instante en ir a escucharte tocar el piano y dejarla sola, y después no tenía ningunas ganas de volver a la fiesta y volver a verla. Además, hizo que Remus se quedara, fue ella quien se lo dijo, por no quedarse sola.
-Ya.
-Me estoy desilusionando, Sev. Ya no me parece tan estupenda como me parecía. Hoy he charlado con ella por la mañana y le he dicho todo cuanto pensaba de ella y de su comportamiento contigo. Te está siendo desleal y sustituyéndote por mí demasiado temprano, y pienso que con el tiempo me haría lo mismo a mí. Así que ya no voy a implicarme, voy a dejar que pase una larga temporada a ver si se aclara con lo que siente.
"Y a pesar de eso no ha vuelto a amarme a mí."
-Haces bien, Sirius.
-Gracias por escucharme y tu aprobación. Yo no tengo experiencia con relaciones largas ni con sentimientos tan intensos y sólo puedo confiártelos a ti. Siento haber tenido que forzarte a hablar de ello.
-No lo sientas en absoluto, Sirius, me alegro de que lo hayas hecho. Por mi parte, tienes permiso para hablar con Remus y Cecile también del tema. Si anoche ya pasasteis toda la noche juntos, ya deben olérselo.
-Está bien, Sev, lo haré. Pienso que ellos son más sanos y maduros que Lily para estas cuestiones.
-Sí, yo también lo pienso.
-Por eso no quiero que sea Lily quien me enseñe Oclumancia, no quiero pasar mucho tiempo con ella a solas.
- También puede hacerlo Cecile, ella también lee a fondo.
-Estupendo, si es así, sí que me gustaría intentarlo.
-Propónselo, quizá ella prefiera estar despreocupada estos días con Remus.
-Remus no va a estar despreocupado, tiene que aprender a Obliviar. ¿Te va a dar tiempo a hacerlo todo, Sev?
-He cancelado aprender a Obliviar, va a hacerlo sólo con Jack, si Jack aparece, claro. Otro que no es de fiar, no ha aparecido a almorzar ni al entrenamiento, como has podido ver.
-¿Cuándo y dónde teníais la sesión?
-Después de cenar, en nuestro cuarto de las mazmorras. Venid tú y Cecile al claro donde estuvimos el viernes también después de cenar, quizá para entonces ya haya acabado con Hipólita, y si no lo he hecho, aprovecháis para dar un paseo por el Bosque y charlar de las cosas.
-Estupendo, Sev, qué bien nos entendemos. ¿Piensas que la chica va a aprender a ocluir en una sola sesión?
-Estoy casi seguro al cien por cien. Y de ti también pienso que vas a ser capaz de hacerlo antes de fin de curso.
-¿Qué te hace pensarlo?
-Dos muy buenos datos. El primero, eres una persona muy discreta y fiable, tienes el talento. El segundo, estás muy motivado, tú más que nadie, pues has pasado años y años teniendo que disimular y ocultar lo que sentías ante tu familia, y los últimos tiempos ante James.
-Cierto, Sev. Qué bien me conoces habiéndome tratado apenas.
-Cómo lamento que lo de Lily no haya salido adelante, vas a pasar el verano solo.
-Eso para mí no es problema alguno, siempre los paso solo.
-Pues no tienes por qué. Hay una chica a quien le gustas mucho y ella también a ti, con quien tienes cosas en común, y que ayer se llevó una desilusión cuando le conté que estabas enamorado de alguien que no era ella.
-Ah, ¿sí? ¿Quién? – interesado.
-Valerie.
-Wow, Sev… siempre haciéndome de alcahuete.
-Y todavía te lo haré con alguien más llegado el momento.
-Con la espía.
-Con ésa.
-Ya te digo que he de aprender Oclumancia, ya sé demasiado.
-Pues sí.
-Nunca podré agradecerte todo cuanto haces por mí.
-Ni yo a ti lo que haces tú por mí, Sirius, estamos a la par. ¿Quieres charlar de algo más?
-Sí, Sev, de cuándo vamos a volver a vernos si no nos encontramos esta noche.
-Mañana por la noche teníamos pensado hacer una fiesta, tranquila, en la Sala de Menesteres, en ese espacio natural al que te llevó Lily. Iremos todos los oclumantes, me encantaría que vinieras.
-Genial, así hacemos piña y no tenemos que estar con Lily si no te apetece.
-Tampoco se trata de eso, no quiero ofenderla.
-Pero imagino que no te apetece en absoluto estar con ella.
-No, no me apetece, pero lo haré si ella quiere charlar conmigo.
-No lo hagas Sev, que se lleve un buen palo y se entere de lo que se está perdiendo.
-Sí, quizá tienes razón.
-Has sido muy blando con ella todos estos años.
-Quizá sí.
-¿Y cómo vamos a disimular nuestra ausencia?
-En principio contábamos contigo para que distrajeras a los otros, porque los Sly vamos a saltarnos la cena, vamos a cenar allí, en la casa grande.
-Claro.
-Los Gryff iban a cenar poco fingiéndose enfermos, decir que iban a dar un paseo y acudir después de cenar, cuando nosotros ya hubiéramos cocinado.
-Claro.
-Pienso que podéis hacer eso mismo, pídele a James que sea él quien distraiga a los demás.
-Estupendo, James estará encantado de echarnos un cable.
-No le digas nada de la Sala de Menesteres.
-No, no.
-Después, cuando acabemos con la fiesta, los Gryff echaréis de nuevo atrás el Giratiempo para llegar a casa antes del toque.
-Estupendo. Vas a tener que dejarnos el tuyo de nuevo.
-Desde luego.
-Qué bien os coordináis – admirado.
-Somos muchas cabezas pensando con los mismos objetivos, ahora también la tuya. ¿Algo más de lo que quieras hablar?
-No por el momento.
-Vale, entonces te pregunto yo. ¿Qué tal James anoche?
-Le pidió disculpas a todo el mundo.
-Estupendo, ahora sólo le faltan los Huffle.
-Va a hacerlo en el Comedor los próximos días.
-Maravilloso.
-Se lo sugerí yo, para que se quede tranquilo el resto del verano.
-Genial, cuéntaselo a Hipólita.
Sirius los rodeó, tomó de la otra mano a Hipólita y se lo contó. Ella dijo:
-Muy bien, pero yo no me enteraré de si es verdad hasta que charle con todos ellos el próximo año. Así que yo, por el momento, no voy a perdonarlo, que no le resulte tan fácil y siga reflexionando en verano.
-Me parece muy bien, Hipólita – le dijo Sirius - ¿Tú sabías que sois vecinos?
-Claro que lo sabía, mis padres conocen a los suyos. Charlan cuando se ven por la calle y todo eso.
-Podríamos visitarnos en verano, voy a vivir en su casa.
-Voy a estar muy ocupada en verano.
-Hipólita, ya te he dicho muchas veces que hay tiempo para todo – le dijo Sev - Podríamos ir los cuatro a pasear por los bosques.
-Bueno, ya veremos si me apetece, sobre todo para seguir riéndome de él, que al final anoche no pude hacerlo.
Rieron.
-Eres fantástica, Hipólita – le dijo Sirius.
-Tú también, nuestro espía. Perdóname por echarte la bronca ayer.
-No hay nada que perdonar, Hipólita, lo merecía, y aunque me la echaras muchas veces más.
-Es que yo siempre me enteraba de cuando atacabais a Prince y lo pasaba muy mal.
-Por supuesto, hemos hecho sufrir a mucha gente, no sólo a él, no sabes cuánto me arrepiento.
-Incluso le rompisteis el brazo justo antes del quince de mayo, cuando estaba a punto de enfrentarse a los víboras.
-No fue Sirius, Hipólita, fue Potter.
-Ah, ¿sí? Entonces sí que no lo perdono en mi vida – muy enfadada.
"Implacable."
-Cariño – muy dulce – Está muy arrepentido, cuando hablamos del tema lloró un montón. Hay que aprender a perdonar a quien se arrepiente de lo que ha hecho mal. Yo también te perdono a ti las cosas que haces mal.
-Bueno, si es así lo pensaré, pero durante una larga temporada, ¿eh? – ya tranquila - Ya no sé si me apetece verlo en verano.
-Entonces no lo veremos si no quieres.
Llegaron al campo. Quienes tenían que hacerlo pasaron a cambiarse y quienes no iban a entrenar subieron a la grada. Comenzaron Prince e Hipólita persiguiendo la snitch, como llevaban haciéndolo desde aquel entrenamiento en el que ella acabó tan cansada, luego pasaron al vuelo en formación esquivando bludgers.
Probaron por vez primera formaciones de seis y de siete, también Anthony, Sirius, George y Angie participaron, Anthony no había volado desde primer año pero no se le dio mal, porque ya había tomado una clase solo con la profesora durante la semana anterior y podía vincularse con los demás. Cuando acabaron, a las cinco, Sev e Hipólita volvieron, merendando, de nuevo con Sirius, detrás de los demás.
-¡Qué pena! La última clase de vuelo del año – dijo la chica.
-No pasa nada, cariño, en verano también vamos a volar, en tu casa, en casa de Deborah y en la de Shelley - le dijo Sev.
-También podríamos comprarnos una snitch para jugar a perseguirla.
-Ya os la regalo yo – dijo Sirius.
-Claro… Tú tienes un montón de dinero, el dinero de los Mortífagos para la Cátedra de Prince. Yo también tendré un montón de dinero nada más graduarme cuando me fichen los equipos de Quidditch y cuando gane el Mundial dentro de dos años.
-Entonces, ¿ya no vas a dejar el Quidditch como me dijiste el lunes?
-No, no. Prince me ha convencido esta mañana.
-Y de todo lo demás que me contaste, ¿qué me dices?
-Que eran todo bobadas, Sirius. Yo soy pequeña y hay muchas cosas que no sé todavía, no puedo andar haciendo planes sola, he de confiar en los demás. Te aviso de una cosa, has de tener mucho cuidado con tu prima cuando vayas a Diagon, si se entera de que eres amigo de Prince, de la Cátedra y todo eso, va a ir por ti.
-No se va a enterar, Hipólita, yo nunca me encuentro con ella, y además, Cecile va a enseñarme también Oclumancia estos días que nos quedan de curso.
-¿Cecile también es oclumante? – sorprendida, bajando la voz.
-Sí, Hipólita – le dijo Sev – Y legeremante. Y Remus y Lily también.
-Buaaah… sois un montón. ¿Y de casa, quién es legeremante?
-Deborah, Jack y Anthony. Y Deborah hoy no ha venido porque se ha quedado enseñándole a Paul.
-Estupendo… Nuestro Ejército va a tener un montón de legeremantes y oclumantes y el suyo no. Podremos espiarlos y ellos a nosotros no. ¿Me enseñarás también Legeremancia, Prince?
-Desde luego, cariño.
-¿Tu prima es oclumante, Sirius?
-Sí, Hipólita, lo es, y también Voldemort, pero sólo ellos dos – respondió Sirius.
"Ya te digo que Sirius está bien informado. En cuanto aprenda a ocluir le hablo de Lucius y sus otras dos primas. Qué alegría voy a darle."
-Vaya, qué pena… Iremos a cargárnosla en cuanto sea mayor de edad, la pillaremos por sorpresa.
-Iremos Sirius y yo, Hipólita, antes de que tú seas mayor – dijo Sev.
-Yo también quiero… - suplicante - Esperadme…
-No, Hipólita – tajante - Hay que eliminarla cuanto antes.
-Ya, tienes razón – muy segura - ¿Y Voldemort? ¿Tienes su dirección también, Sirius?
-No, de Voldemort no. Cuando se encuentra con los demás Mortífagos lo hace en casa de los demás. Nadie sabe dónde vive, sólo mi prima.
"Ya te digo que lo sabe todo."
-Vaya, qué pena… Ése es más listo, ¿eh? Tampoco va nunca por Diagon.
-Claro que no. Ni participa en las escaramuzas, deja que los otros le hagan el trabajo sucio.
-Vaya que sí, es un cobarde. Entonces lo venceremos muy fácilmente.
-Eso esperamos todos.
"Buf… los horrocruxes…"
-Eres todo un espía, ¿eh, Sirius? – admirada - Vaya fichaje. ¿Y tu hermano? ¿Va a hacerse Mortífago?
-Voy a hablar este verano con él para intentar que no lo haga y que vuelva al colegio, pero dudo que quiera y mis padres le dejen.
-Jo… cuando luches puedes encontrarte con él en una batalla…
"Buaaah… no había pensado en eso," pensó Sev.
-Cierto, lo he pensado muchas veces – dijo Sirius, sufriendo.
-Y no lo reconocerías porque llevan la Máscara Tenebrosa.
-Lo he pensado muchas veces, Hipólita.
-Sirius, no luches en batallas, podrías matar a tu hermano sin darte cuenta. Ya iremos a buscar a los Mortífagos a sus casas, que no seas tú quien mate a tu hermano.
-Gracias, Hipólita, acabas de darme la solución.
Se abrazaron, Sirius llorando.
-Vamos, Sirius, no lo pases mal, eres muy valiente. Has tenido muy mala suerte con la familia que te ha tocado, solamente es eso. Pero ahora nosotros somos tu familia, no volverás a estar solo. Aunque no invite a Potter te invitaré a ti a mi casa también este verano, ya verás qué bien lo pasamos los tres juntos.
-Ya vamos a invitarlo también a las casas de los demás, Hipólita, vamos a pasar juntos mucho tiempo – dijo Sev.
-Claro… Si es oclumante puede ir también a la tuya y a la de Lily. Tienes que aprender rápido, ¿eh, Sirius? Sólo nos quedan dos días y medio.
-Voy a hacerlo con total seguridad, aunque no haga nada más lo que queda de curso – dijo Sirius.
-Ya estás mejor, ¿verdad? Vamos, anda, que perdemos a los demás.
Se separaron y siguieron caminando.
-No importaba, Hipólita, tú y yo vamos directamente al claro y Sirius puede volver solo al castillo – dijo Sev.
-¿Necesitas más abrazo, Sirius? – le preguntó ella.
-No, Hipólita, ya estoy mucho mejor, de verdad. Me llega con charlar con vosotros, a no ser que queráis quedaros solos un rato.
Sev los rodeó y tomó por los hombros a Sirius.
-A mí no me importa en absoluto, Prince y yo ya estamos solos todo el rato que queremos, ahora tú también nos necesitas. ¿A ti te importa, Prince?
-En absoluto, cariño, lo que dices tú, Sirius nos necesita – dijo Sev.
-Cuando acabe de merendar te doy la mano, Sirius.
-Vale – dijo Sirius.
Sev le dijo, en confidencia:
-Yo pensaba mandarte este rato con Valerie, para que siguierais haciendo migas.
-Ya estaremos mañana, me sienta mucho mejor estar con vosotros. Hipólita acaba de quitarme un gran peso del alma.
