Sus ojos se abrían lentamente, se sentía cansada, pesada…como si algo la retuviera en la cama que estaba echada.

Abriendo por completo los ojos, empezó a revisar la habitación lentamente; esta habitación era rara, no era la suya, era totalmente diferente, ¿de quién era? ¿Acaso había dormido en una habitación ajena? Sentándose en la cama, pudo sentir cómo algo agarraba fuertemente su cintura, lentamente bajó su vista hacia su abdomen y se dio con la sorpresa de descubrir quién estaba al costado de ella.

Vegeta…

Sus ojos se abrieron de sorpresa al verlo echado, al costado de ella, agarrando su cintura con posesividad. Era Vegeta, VEGETA, su enemigo, ¡el ser al que ella debía matar! Él, con ella en la cama, desnudo, durmiendo, agarrándola, DESNUDO.

DESNUDOOOOOO

No, no, no, esto no podía ser.

Rápidamente se quitó la sábana y le dio un vistazo a su cuerpo, oh no, ella también estaba desnuda.

No podía creer lo que su lógica le decía, ella se había acostado con Vegeta, había tenido sexo con él, CON SU ENEMIGO, con aquella persona que debería matar. No…, si Freezer se enterara de esto, estaba muy segura que la mataría sin pensar.

Pero, ¿cómo sucedió? No lo entendía. Centró su mirada en Vegeta, quien dormía plácidamente y aún tenía agarrada su cintura. ¿Acaso la había tomado por la fuerza? No, no lo creía, ella era muy fuerte cómo para poder evitar que la tomasen sin su permiso…pero, si no fuera así, ¿cómo sucedió?

Sentía cómo se perdía en sus labios, cómo la agarraba con posesividad. Esa masculinidad y fuerza que lo caracterizaba que por más que se negara se sentía muy atraída. ¿Qué tenía ese maldito mono que hacía que su principal objetivo se vea desviado? No, no podía hacer eso, no podía fallarle a su creador, tenía que pararlo.

Porque ella tenía que matarlo.

Teniendo en cuenta su principal objetivo, rompió el beso; sin embargo, esta vez no se separó, ni lo empujó como la otra vez, sino que se quedó viendo sus profundos ojos negros.

Iba a hablar; sin embargo, Vegeta le puso un dedo en sus labios y se le adelantó.

"Shh, mujer…" Susurró pegando su frente con la de ella "Sé que lo deseas al igual que yo…solo déjate llevar…" Dijo mientras aspiraba

Sabía que esto no estaba bien, ella no debía, él era su enemigo, no podía…pero tampoco podía evitar sentirse tan atraída a ese maldito mono, él…le hacía sentir cosas que jamás había experimentado a su corta vida de androide…

No importaba cómo se den las cosas con él, al final estaba segura que ella lo iba a matar, porque ella lo haría.

Sintiendo cómo Vegeta la miraba directamente a los ojos, ella se lanzó al abismo "No olvides que luego te mataré…"

"Tú tampoco…" Y sin esperar más, él se lanzó a sus labios.

Sí, ahora lo recordaba. Ella también había querido acostarse con él, Vegeta no la había tomado a la fuerza.

Suspiró profundamente, solo tenía que aceptar lo sucedido. Solo fue sexo, ¿verdad? ¿Qué tan malo podría ser? ¿Qué se enamorará del mono? No, eso era imposible.

Sin querer, empezó a mirarlo con cautela, se veía pacífico mientras dormía, no tenía aquel ceño fruncido en su rostro como siempre, se veía en paz…Sus ojos bajaron por su cuerpo, estaba muy bien en forma y esculpido, todos sus músculos sobresalían y marcaban una muy buena vista. No solo eso, si bajaba un poco la sábana, podía ver su redondo y firme trasero…, ¿vería su trasero? Un sonrojo apareció en sus mejillas.

Su vista se centró en su rostro, el maldito no solo tenía un cuerpo perfecto, sino que también era muy guapo el condenado. Tenía un rostro sumamente masculino, sus facciones eran perfectas, su piel era bronceada, sus labios delgados y apetitosos, su nariz perfilada y respingada, sus características cejas pobladas le daban un toque varonil y peligroso…maldición, aunque no quería aceptarlo, todo de él la traía profundamente.

No, esto tenía que parar. Solo había sucedido una vez, no podía suceder más.

Agarrando delicadamente su mano, la separó de su cintura y la puso a un lado de la cama. Verificando que aún siguiera dormido y no lo hubiera despertado, lentamente empezó a moverse para salir e la habitación.

Una vez que se sentó en la cama, le dio una rápida mirada

Bulma, ¿Y si se despierta? ¿Qué harás? No te hagas la santa, bien que te gustó el revolcón que te diste con el mono.

Movió su cabeza fuertemente, ¿cómo podía pensar eso? ¿Acaso estaba loca? Si el mono se despertaba, no sabría qué haría, estaba muy segura que se moriría de vergüenza.

Parándose de la cama, empezó a ponerse su ropa. Una vez lista, buscó la crema para su herida y se fue dispuesta a salir de la habitación, no sin antes darle una leve mirada a Vegeta.

A que es muy guapo, ¿verdad?

¡Ya basta! Él era su enemigo, tenía que matarlo. Sí, era verdad, era un hombre muy guapo, pero eso no era opción para desobedecer a Freezer.

Sin pensarlo más, salió de la habitación.

Aún no entendía cómo era posible que haya caído ante sus redes, ese mono…Lo más seguro era que la había seducido y se la llevó a la cama para cambiar de dirección de la nave y evitar que la matase….

¡Oh no, la nave!

Yendo rápidamente hacia la nave, empezó a verificar el rumbo de la nave…un suspiro salió de ella al notar que seguía su rumbo inicial. El mono no la había seducido, ella también cayó y aceptó, se dejó llevar por el momento…no iba a volver a suceder.

Si solo pasó fue solo una vez, no iba a pasar de nuevo. Ella tenía que matarlo, seguir las órdenes de Freezer, tan solo le quedaba un día y medio para lograr su cometido…

Sentándose en la silla, suspiró fuertemente. Bien, entonces tenía que curarse por completo para matarlo de una maldita vez.

Agarrando la crema, la apretó y cuando el líquido cremoso salió, se lo puso en la herida. Lentamente, pasándolo sobre ella varias veces…

"Bulma..., ¿te duele cariño?" Pregunto una mujer rubia sentada en una cama al costado de ella, estaba curando una herida que estaba en su mejilla derecha.

"Sí, mami. Pero no te preocupes, ya se me pasará" Contestó una pequeña niña peliazul moviendo juguetonamente sus piernecitas.

"Eso te pasa por estar jugando sin cuidado con la nave de Jaco, hija" Le recriminó la mujer, mientras le ponía un poco de crema a su herida.

"Lo siento mami, es que la nave de Jaco se veía muy interesante y quería usarla para probar cómo era…" Dijo un poco apenada la niña.

"Esta bien, mi vida. Mientras no hagas daño a los demás, todo estará bien" Le dio un beso en su cabeza.

¿Qué demonios fue eso? ¿Acaso esa niña era ella de pequeña? ¿Y esa mujer? ¿Quién era? ¿Quiénes eran y porqué la llamaba Bulma? No entendía…

"¡MUJER! ¡TENGO HAMBRE!" Gritó Vegeta haciendo que la crema que tenía Bulma en su mano se cayera por la fuerte voz de él.

Viendo cómo la crema se le cayó al suelo y un poco de líquido se desperdició por el maldito mono y su voz escandalosa, gruñó de furia y le contestó de la misma forma "¡Maldito mono! ¡¿Qué te pasa?! ¡¿Acaso tienes que gritar para que yo te responda?!"

"¡Sí, mujer!" Respondió "¡Tengo mucha hambre y no hay comida en esta maldita nave!"

"¡¿Y a mi qué? ¡¿Acaso tengo la culpa de que te hayas devorado toda la comida?!" Contestó levantándose de la silla.

"¡Sí, mujer!" Contestó del mismo modo acercándose a ella "¡No hubo casi nada de comida en la nave!" Se quejó

No podía creerlo, ese maldito mono se había devorado la poca comida que Freezer le había mandado y venía a reclamarle que quería más "Ayyy, ¡ERES UN DESCARADO! ¡¿Acaso no pudiste comer cuando llegamos a planeta Comercial Intergaláctico?! ¡¿Qué hiciste cuando saliste, ah?" Preguntó con mofa y un poco de celos.

Vegeta pudo notar la intención de la peliazul, algo que sin saber le causo una satisfacción por dentro. Sin embargo, no lo demostró "No es de tu incumbencia, mujer. ¡Solo quiero que me digas a dónde demonios nos dirigimos porque TENGO HAMBRE!" Gritó

"¡A mí no me grites, mono!" Respondió la peliazul mientras recogía la crema y la ponía en la mesa

"¡Entonces, dime a dónde nos estamos dirigiendo!" Dijo el peliflama quedando frente a frente con la ojiazul, algo que la hizo poner nerviosa por dentro.

Tratando de no mostrar los nervios que le incomodaban la cercanía del saiyajin, Bulma volteó hacia la computadora y le señaló "Acércate" Ordenó. Pudo ver cómo él no respondió, así que frunciendo un poco sus azuladas y finas cejas azules, repitió "¡Si quieres saber a dónde nos dirigimos acércate!"

Vegeta gruño un poco, no podía creerlo. Estaba obedeciendo las órdenes de esa mujer…maldición, suficiente tenía con lo confundido que estaba por ella, no necesitaba más problemas.

Decidiendo hacerle caso, acercándose a ella y quedando tan solo a milímetros detrás de ella.

Por más que no quisiera estar cerca a ella, no podía evitarlo, quería estar con ella, quería estar lo más cerca de ella…Desde que la había besado no podía saciar esa necesidad que tenía con querer estar con ella, había pensado que con haber tenido relaciones sexuales sería más que suficiente, y que esa necesidad se largaría de una maldita vez, pero… no fue así.

Cuando hoy se levantó y no la encontró, sintió algo inexplicable en su pecho, se sintió rechazado…Como si lo que tuvieron anoche para ella no hubiera significado nada, y aunque tal vez pudiera sonar absurdo porque él como príncipe de los saiyajins no debería estar sintiendo esto por una mujer como ella, no podía evitarlo… Ayer cuando estuvieron juntos en la cama, se sintió en el paraíso, como si perteneciera a sus brazos, algo que jamás había experimentado con ninguna mujer.

Maldición…, ahora que estaba solo a escasos centímetros de ella, no podía evitar mirarla, apreciarla, olerla…un fuerte aroma muy adictivo salía de ella. Podía olerlo, aún seguía su aroma saiyajjin en ella, ese olor exquisito…hacía que su miembro se despierte nuevamente.

"Este es el planeta al que nos dirigimos" Apuntó con su dedo enguantado permitiendo ver a Vegeta a dónde se dirigían.

"¿Por qué nos dirigimos ahí?" Preguntó roncamente, ocasionando que Bulma se estremeciera al sentir su voz detrás de ella.

Volteando hacia él y encarándolo, respondió "¿Acaso no escuchaste lo que te dije la otra vez? Nos están siguiendo, y no estoy de ánimos para pelear con ningún pirata espacial. Nos dirigiremos al planeta Krantz y ahí compraremos el interruptor de seguimiento espacial"

"¿Hay comida ahí?" Preguntó el príncipe mientras miraba profundamente los ojos la peliazul.

"Por supuesto, y de las mejores" Poniendo sus manos en su cintura, continuó "Estaremos ahí en unas 4 horas. Ahora sí, si ya no tienes nada más qué hacer, mono, puedes retirarte" Se volteó hacia la computadora cuando terminó de decir su frase.

Vegeta no pudo evitar alzar una ceja, ¿acaso lo estaba botando? ¿No lo quería cerca de ella? ¿Acaso no le gustó lo que tuvieron ayer? No pudo evitar sentirse ofendido por eso.

Estaremos ahí en unas 4 horas.

Bien, tendría cuatro horas para demostrar que sí podía dejarla satisfecha. A él nadie lo rechazaba, él era Vegeta, el príncipe de los saiyajins. Cuatro horas donde la tomaría sin cesar, donde la haría suya, y la haría gritar de placer.

Esa pelea que tendrían entre los dos podía esperar.

Decidiendo tocarla, empezó a acariciar suavemente su hombro derecho mientras enterraba su rostro en su cuello y respiraba su enloquecedor aroma.

"¿Qué- que haces?" Bulma se puso totalmente nerviosa al sentir su tacto y respiración muy cerca de ella. Separándolo, se volteó, y se encontró con sus penetrantes ojos negros. Vio cómo una sonrisa ladina salió de su rostro, y haciendo caso omiso a su pregunta, se volvió acercar a ella agarrándola de la cintura mientras la atraía a él y enterraba su rostro en su cuello "Ve-Vegeta…" Preguntó totalmente sonrojada

Sintió cómo él no la hacía caso y seguía tocándola posesivamente. Enterraba su rostro en su cuello mientras que con sus manos tocaba su diminuta cintura y acariciaba suavemente su espalda. "Vegeta basta…" Sintió su lengua empezar a lamer su cuello, chupar cada centímetro de su piel… "Vegeta, ¡basta!" Lo empujó lo mas fuerte de ella, haciendo que rompa su contacto "No me vuelvas a tocar"

Vegeta la miró con suspicacia, acercándose lentamente a ella, la agarró de su cintura y la atrajo rápidamente hacia su pecho. Y antes de que pudiera hablar, se adelantó "Sé que lo deseas igual que yo, mujer…" Dijo mientras tocaba suavemente su rostro, acercando su boca a su oreja, susurró "Puedo olerte…"

Bulma no pudo evitar sonrojarse completamente, ese maldito mono podía sentir lo que ella estaba sintiendo…la había puesto en evidencia…No pudo evitar en molestarse, sí, molestarse porque muy aparte de que él la estuviera seduciendo, estaba molesta porque ella también quería acceder ante él. Sin embargo, sabía que esto no podía ser, no, ella tenía que matarlo, tenía que cumplir la orden de Freezer.

"Yo no quiero" Lo empujó tratando de alejarlo "¡No quiero!"

"¿No quieres o no puedes…?" La miró expectante, acercó su rostro a ella hasta sentir que sus narices chocaban el uno contra el otro.

"Yo tengo que matarte, es mi deber" Recalcó. Sentía perfectamente cómo Vegeta bajaba su mano por sus caderas y tocaba sutilmente su trasero, cerrando los ojos respondió "Deja de hacer eso…"

Volviendo su mano a su cintura, apoyó su frente contra la de ella "Deja eso de lado, mujer. La pelea se hará, pero tendrá que esperar…una de los dos morirá, pero mientras tanto disfrutemos de esto…sé que lo deseas al igual que yo…"

Bulma podía sentir el acercamiento de sus labios, sabía que estaba mal, que no debía. No obstante, Vegeta tenía razón, al fin y al cabo, ella lo mataría y todo esto se olvidaría.

Decidiendo caer ante el deseo, cerró los ojos y sin esperar más, lo besó.

Vegeta la correspondió inmediatamente mientras la atraía más a él, enterraba sus manos con posesividad sobre su cintura. La quería para él, solo para él, quería enterrarse totalmente en ella, penetrarla hasta más no poder, dejar su esencia dentro de ella, quería todo de ella…

Profundizando más él beso, subió su mano derecha hasta su cabello peliazul para atraerla más a él y sentir mejor el beso.

Ambos se besaban con pasión, con deseo…a pesar de haber estado juntos así hace poco, no podían evitar quererlo hacer de nuevo, ese placer y satisfacción que sentían con solo tocarse mutuamente era un elixir que no querían dejar, y aunque sabían que no debían y que estaba mal, era lo que lo hacía más deseable.

Sus lenguas se movían juguetonamente, ambos se dejaban llevar por el momento…

Como queriendo darle un poco de sufrimiento a Vegeta, mordió su labio inferior generando que salga un poco de sangre. Un gruñido entre placer y dolor salió de Vegeta haciendo que rompieran un poco el contacto del beso. Vegeta la vio, tenía un poco de sangre en sus labios…, cosa que solo hizo excitarlo por completo.

Agarrándola del trasero y trayéndola a él, la cargó generando que Bulma doblara sus piernas alrededor de la cadera del peliflama; y sin esperarlo más, se volvieron a besar.

Bulma lo besaba sin parar, podía sentir su lengua jugar con la suya, tocando su trasero con sus dos manos, él profundizó más el beso con la hermosa peliazul.

Decidiendo romper un poco el beso, Vegeta empezó a lamer su cuello. Pasaba su lengua por toda su piel cremosa, lo lamía, succionaba, chupaba, no quería dejar ninguna parte de ella sin su esencia. Su lengua recorría desde su cuello hasta su clavícula, haciendo círculos con ella, generando que la hermosa ojiazul gimiera de placer…algo que para vegeta era música para sus oídos.

Bulma no pudo evitar enterrar sus dedos en el azabache cabello del peliflama, sentía su lengua apoderarse de su cuello sin pudor, sentía su saliva en su piel, la marcaba de él. Sus ojos se cerraron ante su contacto, era delirante y placentero... Un fuerte gemido salió de ella cuando sintió a Vegeta bajar su cierre y empezar a lamer sus pechos como un bebé.

"Ah, ah, ah…" Vegeta devoraba los dos montes con su lengua, los mordía sutilmente con sus dientes, haciendo que ella se perdiera en el placer. "¡Ah!" Otro gemido salió de ella al sentir cómo Vegeta empezó a dar falsas embestidas, sentía su miembro totalmente erecto chocar contra su feminidad, a pesar de que estaban todavía con ropa puesta podía sentir perfectamente el roce de sus intimidades.

La cola del saiyajin paseaba por todas las piernas de Bulma, que al igual que su dueño, no quería dejar ninguna parte de ella sin ser tocada por él. Vegeta empezó a morder poco suavemente los pezones rosados de ella, toda su piel estaba roja por sus mordidas, pero no le importaba, él quería tenerla solo para él, saciarla de deseo, que gimiera y gritara su nombre.

Solo para él…

Mientras seguía dando falsas embestidas, su cola lo ayudo a deshacerse de la ropa que estaba empezando a fastidiarlos. Bajando el cierre de Bulma y sacándole el enterizo hasta su cintura, Vegeta empezó a lamer todo su cuerpo, quería impregnarla de él, y en el caso de que él llegara a morir por ella, quería que ella nunca olvidase lo que era estar con él porque él nunca lo haría con ella…

Sentía como la cola de Vegeta tocaba su cuerpo sin vergüenza, mientras él devoraba sus pechos y su cuello, su cola se deshacía de su ropa. Sintiendo cómo ya sus pechos estaban al aire y su ropa se encontraba hasta su cintura, decidió que era su turno de darle placer al saiyajin.

"¡Ah, Bulma!" Un gemido salió de Vegeta al sentir cómo ella empezaba a lamer su cola. Decidió alejarse un poco de ella para ver cómo lo lamía, la vista simplemente lo hizo enloquecer. Ella encima de él, cargada por sus brazos, sus piernas alrededor de su cadera, sus intimidades totalmente excitadas rozándose entre sí, y ella chupando su cola…generó un placer que nunca sintió en su vida.

No pudo evitar cerrar sus ojos al sentir cómo pasaba sus delicadas manos sobre su cola, pudo sentir cómo sus manos iban de arriba abajo como si simulaba masturbarlo "No pares…" Susurró, de repente no pudo evitar abrir los ojos de golpe al sentir cómo pasaba su cola por sus pechos "Bulma…"

Una sonrisa ladina salió de Bulma al ver la sumisión de Vegeta, parando de masturbar su cola, habló antes de que él se quejara "Quítate la ropa…" Ordenó "Te quiero dentro de mí…"

Obedeciendo las últimas palabras de ella, la sentó en la mesa de la nave, y empezó a quitarse la ropa desesperadamente. A pesar de que hacía todo lo posible por sacarse la ropa de encima, Bulma no podía evitar apreciar el cuerpo del saiyajin, todo de él era perfecto, desde sus facciones hasta su cuerpo. Su vista bajó y paró hasta su miembro, estaba totalmente erecto, palpitante y suplicaba por estar dentro de ella.

Queriendo pararse e ir a lamerlo, intentó hacerlo, pero Vegeta no se lo permitió, mirándolo confundida, él respondió "No podré detenerme y toda mi esencia terminara encima de ti…"

Sus ojos azules no pudieron vitar brillar de deseo ante tal comentario, gateando en la mesa hasta él, le susurró "Sería mejor si te vinieras en mi boca…"

Un suspiro salió de Vegeta al escucharla decir eso, esa mujer sabía como enloquecerlo…Sin esperar más, la agarró de las piernas atrayéndola hacia él, y la besó. Mientras la besaba, sus manos aprovecharon para quitarle lo que restaba de ropa, quería ver su cuerpo, apreciarlo, lamerlo, todo…

Dejándola totalmente expuesta ante él, agarró su miembro y sin esperar más, la penetró.

"¡Ah!" Ambos gimieron al estar dentro de ellos.

Vegeta sentía cómo su miembro encajaba perfectamente dentro de la feminidad de ella, alejándose un poco, decidió apreciarla. Ella estaba totalmente sudorosa, excitada, despeinada, toda su piel estaba roja y mordida por su boca.

Seguía penetrándola mientras agarraba sus manos de ella "Mírame, Bulma… mírame a los ojos…" Susurro, haciendo que ella lo mirara directamente a sus profundos ojos negros. Quería que ella jamás olvidara esto, quería ver cómo gritaba su nombre, cómo gemía, cómo se perdía en él.

"Ah, ah, ¡ah! ¡Vegeta!" Gemía sin para. Podía sentir cómo sus penetraciones se profundizaban al doblar sus piernas alrededor de su cadera.

"¡Bulma!" Gruñía Vegeta como una bestia. Estar dentro de ella era un manjar que nunca quería dejar, podía ver cómo sus pechos rebotaban ante sus penetraciones, su cabello azulado bailaba mientras se movía.

Decidiendo hacerla perder de placer, la penetró por detrás con su cola, ocasionando que la peliazul gritara de placer.

"¡Ah!" gimió ella, sentía perfectamente ambas extremidades penetrarla al extremo, su cola, tan suave la penetraba por detrás, mientras que su pene penetraba su feminidad fuertemente generando que el sonido de sus sexos fuera escuchado por ellos.

El saiyajin seguía meciéndose con frenesí, agarraba la cadera de ella para profundizar las penetraciones, podía sentir cómo estaba al borde del placer.

Sentía cómo estaba a punto de venir, no queriendo acabar rápido se separó de ella y la cargó, generando que ella enredara nuevamente sus piernas en sus caderas, y sin poder estar más lejos de ella, la volvió a penetrar.

"¡Ah! ¡Vegeta! ¡Ah!" Enterraba sus brazos y rostro en el cuello de Vegeta mientras sentía cómo él sentía penetrándola parado. Sus manos agarraban su trasero para profundizar las embestidas, más profundo, más rápido, más fuerte…

El placer gobernaba a Vegeta hasta más no poder, esa posición los cansaba, sí, pero los volvía locos. Escuchaba perfectamente los gemidos de ellos en su cuello, gritaba de placer ante las fuertes embestidas que él daba, en eso, pudo sentir perfectamente cómo ella mordía su cuello ante el éxtasis del momento. Sentía cómo poco de su sangre salía de su cuello, sabía lo que significaba, pero no le importó, el placer lo gobernó al saber lo salvaje que podía llegar a ser la tremenda diosa que estaba tomando.

Haciendo que su cola se enredara en la cintura de ella, y agarrando su trasero con fuerza, empezó a penetrarla fuertemente, con rudeza, más rápido, más profundo…

"¡Ah! ¡Ah! ¡Ah! ¡No pares!" Le rogaba. Bulma sentía cómo estaba a punto de venirse, sabía que su clímax estaba viniendo.

"¡Bulma! ¡Bulma!" Gruñía al penetrarla más fuerte, sentía cómo iba a venirse dentro de ella. Levantado su cabeza para verla, la besó, dando con ella una embestida muy fuerte y profunda donde dejaba todo su semen dentro de ella.

La apretó contra él mientras aún derramaba toda su esencia en ella, decidiendo echarla en la mesa, se echó con ella. Saliendo de ella, se puso a un costado tratando de controlar su respiración, mientras tanto, su cola aprovechó el momento para enredarse en la cintura de la peliazul.

Volteando su rostro hacia Vegeta, Bulma lo miró con una sonrisa ladina "¿Eso es todo lo que puedes aguantar, monito? Aun nos quedan tres horas…" Dijo mientras tomaba miembro y empezaba a masturbarlo.

Una sonrisa y mirada de complicidad salió de Vegeta, sintiendo cómo el placer lo volvía a gobernar, se dejó mimar por la hermosa mujer peliazul…


Notas de la autora: Llamenme sucia porque eso es lo que soyyyyy JAJAJA. Holi a todos ¿cómo están? Espero que me perdonen por haberme demorado mucho por actualizar, enserio perdonenme pofavo :c

Estos dos meses estoy de vacaciones así que ahora zi :v, puras actualizaciones nomas. Tengo en mente muchas ideas para publicar como one-shot así que tratare de escribirlo lo más rápido que pueda jiji (Han leido Secrets y Libérame? Porque ahora ha tocado su momento de actualizarlos, varios me han pedido que actualicen y es momento de hacerlo)

Y ahora sí, vayamos a lo del capitulo, ¿alguna palabra para describir e capitulo? Sí, LEMON, LEMON Y MÁS LEMON 7u7. No es por hacerles un spoiler pero a los demas capítulos que viene serán lemon también 7u7. Diganme niña sucia porque con gusto lo acepto 7u7. AJAJAJ (No me pregunten de donde sé todo esto, ok?)

Bueno ahora sí, ambos cada día estan en un lío que ni elos mismos podrán salir.

Bulma ha descubierto que Goku, Krilin y Gohan los estan siguiendo ¿Que pasará con ellos? A Bulma solo le queda medio día para matar a Vegeta y no lo ha hecho,¿ lo hará o seguira cayendo ante los brazos del príncipe? Es más, Bulma ha hecho algo que para nuestro príncipe tiene otro significado :o ,¿qué será?

SPOILER: Vegeta y Bulma andaran como conejitos en celo en el capítulo 10 y 11 jiji 7u7.

Los quiere, annetzita