Capitulo 11
1995
El regreso del que no debe ser nombrado
Aitana se despertó con un agudo dolor de cabeza y el estómago revuelto. Durante unos segundos no recordaba nada o si... Recordaba que estaba en Londres en uno de los callejones muggles. Luego le vino un flaixbac estaba con uno de los aurores, Jack… " Jack" por Merlín, ¿qué le ha pasado?
Un mal presentimiento le vino que la paralizo todo el cuerpo en un instante.
Estaba tumbada en una especie de cama vieja y desalichada. Tenía puesta una manta por encima. Con esfuerzo Aitana busca su varita, pero no estaba en ninguna parte de su túnica, intentaba respirar hondo.
En ese momento Aitana escucha la puerta abrirse. Entra una luz cálida. Y aunque no es muy brillante la ciega durante un momento. Parpadea unas cuantas veces para acostumbrase a la luz. En ese momento entra una figura encorvada y una voz chillona que parecía como una rata.
Mi señor, esta despierta.
En ese momento Aitana vio otra silueta, alta y delgada como un esqueleto. Aitana vio por la poca luz que entraba, el rostro de la figura. De piel blanca pálido, con ojos rojos, y una nariz… con unas rajas en vez de orificios nasales, como los de una serpiente. Él, no podía ser… Voldemort, ha regresado…
Voldemort se encontraba parado en la puerta como la muerte misma. Tenía la mirada fija en los de ella y con esos finos labios se le dibujo una pequeña curva, formando una sonrisa. Era aterradora.
Hola Aitana, cuanto tiempo sin vernos…–– dijo con una voz fría, mientras entraba a la habitación. Con un movimiento de cabeza indico al hombrecillo que estaba a un lado que desapareciera de la estancia. Este sin hacer esperar a su amo, hico una pequeña inclinación dejándolos solos cerrando la puerta detrás de él.
Aitana lanzo una mirada de desesperación a su alrededor, pero no vio nada que le sirviera de arma, al no tener la varita.
¿Buscas esto, querida? – pregunto Voldemort sacando la varita de ella entre los pliegues de su túnica. – No la necesitaras, por ahora.
Aitana notaba la boca seca. Ni siquiera podía reunir la saliva necesaria para hablar. Se quedó mirándolo como la acechaba; como si fuera una serpiente hambrienta y ella fuera su presa.
En ese momento pensó luchar a la forma muggle si le tocaba un pelo, pero savia que eso sería inútil.
Voldemort dio unos pasos hacia ella, pero Aitana dio otro hacia tras, hasta notar la pared en su espalda. Sin pensarlo dos veces levanta las manos para poderse defenderse.
¿En serio, querida? Piensas luchar contra mí como un asqueroso muggle? Tan bajo has caído…
Con un esfuerzo Aitana le sale la voz; – ¿Por qué? ¿que quieres de mí? – para su sorpresa la voz sale firme.
Y sin esperarlo, Voldemort levanta la mano para acariciarle el rostro. Aitana se puso tensa. Sintió como esos dedos largos tocaban su delicada piel, fue una caricia tierna… eso la confundió.
¿Porque Aitana? ¿Porque no me lo dijiste?
Aitana lo miro – Que tenía que decirte, ¿de que estas hablando? – dijo con una fría voz.
Sabes perfectamente de lo que estoy hablando, Aitana.– dijo Voldemort desafiante – la niña…
¿Que… que le hiciste? – pregunto con angustia.
Oh, de momento nada, querida… solo que gracias a su intelecto, mando a Potter donde yo quería. Y gracias a él pude conseguir un cuerpo.
¿Potter? Que le hiciste al chico, monstruo.
Tranquila cariño. Por desgracia nada, todavía... Pero pronto acabare con ese mal nacido.
No le toques ni un pelo a mi hija ni a Potter, Voldemort.
Vaya… te atreves a decir mi nombre. Siempre he admirado tu valor, sabes querida. – dijo Voldemort con una sonrisa. – De momento, no le hice nada… puede que le haga una pequeña visita. Por lo que se, vive con unos asquerosos muggles, típico de Dumbledore. No sé cómo dejaste a la niña, si savias que tarde o temprano me enteraría.
Ni se te ocurra, ella… ella no….
¿Ella, que? ¿No sabe de tu existencia? Vaya, vaya…
Voldemort, are lo que quieras, pero no le hagas nada.
Voldemort le volvió a acariciar el rostro.
Sabes que no tolero las suplicas. De momento no are nada…
¿de momento? ¿Qué quieres decir con eso?
Voldemort se encogió de hombros.
Su salud y bien estar dependerá solo de ti, cariño.
¿Como?
Vuelve a acariciarle la cara y poniéndole un mechón de pelo tras las orejas. Aitana empezó a notar un escalofrío que le recorría toda la espalda.
Si, querida. Si te portas bien, ella estará bien. Si no…
Aitana no podía casi ni respirar de la angustia – ¿Si no…?
Voldemort sonrió de nuevo.
La matare.
¡NOOO! ¿que quieres de mí?
Voldemort no responde. En lugar de eso le toca el pelo, coge un mechón y se lo lleva a la cara para olerlo.
Aitana lo mira inmóvil, con asco, no sabe qué hacer…
¿Por… por favor– le dice con desesperación – no lo hagas?
Él vuelve a sonreírle.
¿Por qué no? – todavía con el mechón en sus dedos. Y sin darse cuenta vio como él cogía la manta que tenía puesta por encima.
¿Que vas hacer? No quiero hacer esto… – dijo con temor.
Voldemort mostraba un aspecto de estar divirtiéndose.
¿No? Creo recordar que disfrutabas que lo hiciera…
Eso hace años Voldemort, cuando antes eras Tom Riddle. Yo amaba a ese hombre…
Voldemort se le cambio el rostro por una de ira, y le soltó el mechón de pelo con brusquedad.
En ese momento Aitana noto como la mano de él la agarraba con brusquedad por el cuello. Sintió la violencia que amena de él y eso empezó aterrarla.
Sin tener tiempo se inclinó sobre ella.
Dime que no hay otro hombre… porque si es así él nunca te dará lo mismo que yo. ¿lo entiendes? –En ese momento la suelta del cuello con brusquedad. Al ver que ella no respondía – Bien, ahora, quítate la manta. Quiero verte.
¿Que?
Lo que escuchaste, desnúdate.
Con brusquedad al ver que Aitana no se movía le fue sacando las prendas hasta dejarla totalmente desnuda.
Aitana hacia lo que podía, pero era inútil, tenía más fuerza que ella.
Elige, si quieres que sea agradable para ti o puede ser doloroso. Tú decides. – dijo Voldemort.
Aitana lo miraba y unas lágrimas le empezaron a caer por el rostro ¿agradable? Como podía disfrutar con un ser así. Ese no era Tom… no era esa persona que se enamoró una vez.
Tienes cinco segundos exactamente para hacer lo que te digo.
Aitana casi lo oye contar mentalmente. Avergonzada de su propia cobardía e impotencia. Sequito el resto de la ropa, quedándose totalmente desnuda ante él.
Buna chica– dice con suavidad a la vez que la va tocando de nuevo la cara y le coloca otra vez el mechón de pelo, detrás de la oreja.
Aitana se estremece con su contacto y no se atreve a mirarlo. Así que mantiene la mirada baja.
Al parecer a Voldemort no le gusto, porque se la levanta hasta que ella no tiene más remedio que mirarlo a los ojos tan rojos como la sangre.
De repente pasa un brazo alrededor de la espalda de ella y el otro bajo las rodillas. Y sin esfuerzo la levanta y la lleva hacía la cama.
En ese momento solo Aitana piensa en gritar. Pero nada surge de su garganta. Nota como él se quita la túnica… y una idea le viene a su cabeza una posibilidad de escapar.
En un segundo, paso de estar tumbada en la cama a cruzar la habitación hacia la puerta, que gracias a Merlín estaba abierta.
Pero por mala suerte noto un dolor fuerte en la pierna. Con gran esfuerzo baja las escaleras, pero cuando está casi cerca de la salida… fue petrificada por un hechizo….
Aitana tenia los brazos totalmente atrapados y no podía enfrentarse a él. Se levantó y empezó a dar patadas hacía atrás.
Voldemort empezó a reírse al ver como Aitana intentaba darle algún que otra patada.
Cuando de repente Aitana sintió como Voldemort la giraba quedándose cara cara.
Ahora Aitana sentía que le haría daño, y se preparó para el golpe. Sin embargó él la sujeto con fuerza.
Por la forma en que la tenía sujeta estaba totalmente indefensa. No podía ni golpearlo ni arañarlo. Solo pudo hacer una cosa, morderlo.
Con esos mismos pensamientos le mordió uno de sus dedos. Haciendo que Voldemort la soltara inmediatamente.
Pero Voldemort tuvo más reflejos que ella, agarrándola del pelo, por lo que Aitana arqueo el cuello hacia atrás. Llevo las manos contra el pecho de él en un inútil intento de poner poca distancia entre ellos dos.
Aitana lo mira con furia; paso por alto las lágrimas que notaba que recorrían su rostro. Ahora solo quedaba ser fuerte. Si moría, hacerlo con algo de dignidad.
La expresión de Voldemort se volvió oscura con una ira profunda, mirándola con los ojos de un rojo sangre ardiente.
Aitana estaba aterrada.
Con ira Voldemort la lleva a rastras hasta las escaleras, subiendo hacia la habitación, cerrando la puerta de tras de ellos.
Fue una noche dolorosa para Aitana, una noche que todas las esperanzas se esfumaron en esa misma noche.
–
