El titulo lo dice todo, disfruten..!=D
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La Última Prueba..!
Los Lightwood seguían en la sala de Magnus. Robert se paseaba nerviosamente por el lugar mientras Maryse y Tessa se mantenían ocupadas limpiando los restos del desayuno. Jem y Jace estaban sentados en un sillón, murmurando alguna que otra cosa de vez en cuando. Alec intentaba calmar a su hermana, que estaba pegada a la ventana esperando ansiosa que llegara el Brujo.
-Ya tardó mucho- dijo Robert, acercándose a sus hijos en el ventanal con los brazos cruzados.
-Y si iniciaron la prueba ya?- preguntó Izzy mordiéndose las uñas.
-No, no lo creo- dijo Alec, pero la verdad era que si lo creía, ya no sabía que esperar de esos Demonios. Robert puso su mano sobre el hombro de Isabelle y le dio un apretón, intentando reconfortarla, luego se alejó del ventanal y continuó su paseo por la sala. Alec suspiró y se alejó de la ventana también, yendo a sentarse junto a Jace. Tessa hacía todo lo posible por mantener distraída a Maryse, la mujer se miraba extremadamente pálida y tenía unas ojeras tremendas, parecía a punto de colapsar. Todos seguían en silencio en la sala, sin atreverse a hablar muy alto.
-Ya viene! Magnus esta aquí!- exclamó Izzy al ver al Brujo caminar a paso rápido hacia la puerta principal. Todos se pusieron de pie y se giraron hacia la puerta. Alec se adelantó y abrió la puerta del departamento, esperando a su novio.
-Hola- dijo Magnus sonriéndole levemente al ojiazul, quien le dio un suave beso en los labios antes de entrar en el departamento.
-Como fue?- le preguntó Alec al entrar a la sala, Magnus suspiró y les indicó que se sentaran, todos obedecieron. Jem y Tessa se pusieron de pie y se quedaron detrás del sillón de tres plazas, dándoles espacio a los Lightwood.
-La ultima prueba será mañana- dijo Magnus yendo directo al punto, miró como todos los presentes palidecían, aun mas de lo que ya estaban- será diferente a las otras pruebas, será en cierta forma menos peligroso, pero mas difícil para Max.
-Que quieres decir?- preguntó Maryse, Robert había pasado un brazo por sus hombros y la apretaba fuertemente.
-Los niños que quedan deberán enfrentarse a sus peores miedos- les explicó Magnus.
-Como?- preguntó Jace.
-Los niños entraran a una dimensión en la que se proyectaran sus peores miedos, tendrán que enfrentarlos y superarlos, si logran superar sus cuatro miedos entonces ganarán- les dijo Magnus. Los Lightwood sintieron que sus corazones se aceleraban.
-Ganar? Ya en definitivo? Ganar, ganar?- preguntó Izzy esperanzada, Alec y Jace tomaron una mano de su hermana cada uno.
-Así es- les dijo Magnus, luego miró directamente a los padres Lightwood- si Max es el ganador entonces mañana mismo volverá al Instituto.
-Mañana- murmuró Robert, sus ojos se llenaron de lagrimas en un segundo. Maryse soltó un fuerte sollozo y ocultó su rostro en el pecho de su marido.
-Por el Ángel- murmuró Jace apretando fuertemente la mano de Izzy, la chica también se había puesto a llorar, Alec la abrazó con fuerza mientras soltaba un par de lagrimas.
Magnus se quedó en silencio dejando que los Lightwood digirieran la información. Jem y Tessa se tomaban de la mano, también respetando en silencio. Se quedaron así unos buenos diez minutos, hasta que Alec se puso de pie, dejando a su hermana con Jace y dirigiéndose al sillón donde estaba Magnus, sentándose al lado del Brujo y tomando su mano.
-Hay una cosa mas- dijo el Subterráneo mirando a su novio, todos volvieron a prestarle atención- los Demonios nos permitirán dejarlos ver la prueba.
-A nosotros?- preguntó Alec.
-Si, no podrán comunicarse con Max, pero podrán observar- les explicó- eso si ustedes lo desean.
-Si!
-Claro que si!
-Por supuesto!- saltaron todos los Lightwood. Magnus ya se lo esperaba, pero no por eso se dejaba de preocupar por lo que verían.
-De acuerdo, mañana temprano iniciará la prueba- les explicó- tendrán que estar todos aquí, yo tendré que ir con Max, pero los dejaré ver en cuanto pueda- Robert asintió mirándolo- pueden quedarse esta noche, si quieren.
-Gracias- murmuró Maryse, de verdad no se creía capaz de lograr todo el trayecto hasta el Instituto.
Y así lo hicieron, Tessa y Jem en una habitación, Maryse e Izzy en otra, y Jace y Robert acampando en la sala, Magnus había transformado dos de los sillones en camas individuales. A pesar de que sabían que ninguno podría dormir esa noche, al menos estaban juntos. Alec y Magnus estaba recostados en la oscuridad de su habitación. Alec mirando hacia la pared contraria a la puerta, y Magnus abrazándolo por la espalda. Ninguno se movía y respiraban tranquilamente, pero sabían que ninguno estaba dormido.
-Magnus?- se escuchó el susurro de Alec, el Brujo apretó su abrazo.
-Si?- Alec se removió hasta girarse y quedar de frente a su novio.
-Quiero... quiero que sepas...- comenzó Alec, evitando mirar al Brujo a los ojos, pero Magnus veía perfectamente como sus hermosos ojos azules estaban a punto de soltar un mar de lagrimas- quiero que sepas que sin importar el resultado de mañana, estoy muy agradecido contigo, todos lo estamos.
-Alec...
-Tengo toda la esperanza puesta en que mi hermanito ganará y volverá con nosotros- siguió el Nefilim con voz entrecortada- pero... si... si no...
-Shh, tranquilo- le dijo Magnus acariciándole el cabello. Alec se controló y se aclaró la garganta.
-Gracias- le dijo Alec levantando la mirada para mirar fijamente los ojos de gato que tanto le gustaban- muchas gracias por darle esta oportunidad a Max. Muchas gracias por darnos estos recuerdos.
-No tienes nada que agradecer- le dijo Magnus acariciándole la mejilla, quitando las lagrimas- nunca me hubiese perdonado de no haberlo hecho.
-Te amo- dijo Alec girando el rostro para tener mas contacto con la mano del Brujo.
-Yo también te amo- le respondió Magnus acercándose para besar suavemente al chico. Al separarse, Alec miró a Magnus a los ojos otro instante antes de sorber fuertemente por la nariz y ocultar su rostro en el pecho de su novio. Magnus lo abrazó, sintiendo las suaves sacudidas que daba Alec al sollozar silenciosamente. El Subterráneo suspiró y se quedó toda la noche abrazando a su Nefilim mientras acariciaba su cabello, intentando tranquilizarlo.
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-Estoy nervioso- repitió Max por enésimamente mientras se paseaba por el salón de entrenamiento. Will estaba sentado en el comedor, con los brazos y las piernas cruzados, mirando seriamente hacia la puerta.
-Max, tienes que comer algo- le dijo Will sin apartar la mirada de la puerta, el plato de waffles de Max estaba intacto.
-No, si como voy a vomitar- dijo el chico sacudiendo las manos.
-Escucha- Will se puso de pie y fue por el niño para sentarlo a la mesa- yo voy a estar ahí, ayudándote. Magnus también, bueno, su voz. Estaremos ahí para apoyarte. Eres muy valiente Max, lograrás superar esto. Piensa en tu familia, en lo mucho que quieren verte y que tu quieres verlos. Eso te dará fuerzas para superar cualquier obstáculo.
-Si quiero volver con mi familia- murmuró Max bajando la mirada.
-Anda, toma fuerzas- le dijo Will señalando los waffles. Max suspiró y tomó el tenedor. Will ya había desayunado, la mitad solamente, pero era algo. Max comenzó a picotear sus waffles, comiendo un pequeño pedazo a cada rato. Will volvió a sentarse y mirar a la puerta, esperaba que en cualquier momento apareciera algún Demonio en la pantalla, o que Magnus entrara para darles alguna indicación. Pero pasó una combinación de ambas.
-Max, Will!- ambos pegaron un brinco al escuchar la voz de Magnus y corrieron hacia la puerta. En el circulo azul había aparecido el rostro del Brujo.
-Magnus! En donde estas? No vas a venir?- le preguntó Max.
-Ya estoy afuera, pero los Demonios no nos dejan ingresar- le explicó y Max palideció, Will le puso una mano sobre el hombro para tranquilizarlo- los enviarán directo desde la habitación.
-Como en las otras pruebas- dijo Will echándole una rápida mirada a la sala de entrenamiento.
-Así es, yo estaré observándolos todo el tiempo- les dijo Magnus antes de dirigirse directamente a Max- quédate tranquilo, Max. Recuerda que tendrás a Will para ayudarte al principio. Los primeros miedos siempre son difíciles, pero si los superas te dará coraje para enfrentar los demás. Tu puedes hacerlo, de acuerdo?
-Si- dijo el niño asintiendo fuertemente con la cabeza- sabes cuales serán mis miedos?
-No, no creo que nos informen eso- le dijo Magnus, Max pasó saliva pesadamente- pero tu prepárate para lo que sea.
-Esta listo- dijo Will con firmeza, Max levantó la mirada hacia él- es fuerte, verdad, Max?
-Claro que lo es- siguió Magnus, Max medio sonrió y asintió con la cabeza.
-Mis... mis papás saben que hoy es la prueba?- preguntó Max, Magnus sintió que le daba un salto el corazón.
-Si, les dije ayer. Ellos están seguros de que podrás superar todos tus miedos, Max. Saben que eres muy valiente- le dijo, no quería que Max supiera que lo estarían observando, no quería distraerlo.
-Lo soy- dijo Max intentando sonar seguro de si mismo.
-Ahora vayan al centro de la sala de entrenamiento- les dijo Magnus- si quieren tomar un arma esta bien.
-Nos permiten llevar armas?- preguntó Max corriendo hacia las dagas.
-Bueno, no dijeron que no- respondió Magnus encogiéndose de hombros- lo que no esta explícitamente prohibido queda implícitamente permitido.
-Oh, me gusta!- saltó Max ante las palabras rebuscadas que había usado el Brujo- usaré esa frase con mamá y papá.
-Deja de pensar en desobedecer a tus padres tan rápido y concéntrate en la prueba- le dijo Magnus sin poder contener una sonrisa.
-Vas a llevar solo las dagas?- le preguntó Will mientras tomaba una espada y se la colgaba a la cadera.
-Llevaré también el arco- dijo Max poniéndose las flechas a la espalda- solo por si acaso.
-Bien- le dijo Will domando un par de cuchillos y poniéndolos en su cinturón.
-Chicos, la prueba iniciará pronto- les informó Magnus antes de que su rostro desapareciera de la pantalla.
-Estas listo?- le preguntó Will al niño. Max suspiró y asintió firmemente.
-Voy a ganar- declaró con seguridad. Will le dio una palmada en el hombro.
-Así se habla- la cuenta regresiva se dejó escuchar y Max tomó la mano de Will, aferrándose a ella. El adulto apretó la pequeña mano y respiró profundamente. Una brillante luz los envolvió y, cuando esta se apagó, escucharon un escándalo de bocinas de auto, personas hablando a gritos y una distante pero ruidosa música. Ambos miraron a su alrededor, a la bulliciosa ciudad en la que se encontraban.
-En donde estamos?- preguntó Will, mirando sorprendido al rededor. Había montones de altísimos y modernos edificios, varias personas caminaban por la acera sin prestarse atención los unos a los otros y había muchísimos autos en la calle, era bastante trafico.
-Ya los tengo en pantalla, chicos- dijo Magnus mirando el mapa- y no van a creer en donde aparecieron.
-Estamos en Nueva York!- saltó Max al reconocer la calle. Solo una calle mas y llegarían al Instituto.
-Por el Ángel, mira esos edificios!- dijo Will mirando lo alto de los edificios a lo lejos.
-Vamos, Will! De prisa! Tenemos que llegar al Instituto- le dijo Max tomándole la mano y corriendo hacia la séptima avenida.
-Oh, perfecto, no conozco el Instituto de Nueva York- dijo Will apresurándose a seguir al chico. Corrieron un par de calles y llegaron al portón de hierro de la entrada principal. Max intentó abrir la reja, pero no pudo hacerlo.
-Que pasa?- preguntó Max sin entender.
-Tiene llave- le dijo Will al ver que tenía una cerradura bastante grande.
-Pero se supone que se abre a todo Nefilim- dijo el chico moviendo bruscamente la puerta de metal intentando abrirla.
-Erm... Max- lo llamó Will sintiéndose mal por tener que recordarle al chico- ya no eres Nefilim, recuerdas? Volverás siendo Mundano.
-Oh- fue todo lo que dijo Max. Si, se había emocionado tanto al saber que podría recuperar su vida que no le había puesto mucha importancia al no ser Nefilim, pero ahora que lo pensaba si sería importante. La sangre del ángel lo conectaba a su familia, y ahora no la tendría en él.
-Tranquilo, puedes abrir con una llave también- le dijo Will. Pero como en ese momento no tenían llave, el ojiazul se adelantó y puso su mano sobre la reja, abriéndola con cuidado- vamos, adelante.
-Max, tranquilízate, recuerda que es un reflejo, no es el Instituto verdadero- le advirtió Magnus al ver que el niño corría hacia la puerta del elevador. Max aminoró la marcha y esperó a Will.
-Entonces no estamos en el Instituto?- preguntó el niño mirando el enorme edificio frente a él.
-No se en donde están- le dijo Magnus, en los controles veía un mapa del Instituto, pero nada mas- muévanse con cuidado.
-Bien- dijo Will poniendo una mano sobre el hombro del niño y caminando hacia la puerta. Ambos subieron al elevador, listos para atacar ante cualquier amenaza. Al llegar al vestíbulo, salieron lentamente, revisando al rededor. No había nada, ni nadie, así que siguieron avanzando, pero antes de subir las escaleras que llevaban a la biblioteca, alguien apareció por una puerta al lado del vestíbulo. Era Maryse, tenía su celular pegado a la oreja y aparentemente no se había dado cuenta de que había visitas.
-Mamá!- gritó Max al ver a la mujer, sus ojos se llenaron de lagrimas de inmediato y corrió para abrazar a su madre.
-Max! Espera!- Will había intentado tomarlo del brazo para detenerlo, pero Max se había movido demasiado rápido.
-Max! Esa no es Maryse!- le gritó Magnus, y entonces recordó a los Lightwood- Maryse!
Magnus se giró y tronó los dedos haciendo que la pantalla en la que los Lightwood esperaban para ver a su pequeño, apareciera detrás de él. Todos estaban ahí, pegados a la pantalla esperando que se encendiera.
-Donde te metiste?!
-Magnus! Por que tardaste tanto?!
-En donde esta Max?!
-Que estabas haciendo?!- los gritos de los Lightwood lo hicieron rodar los ojos.
-Perdón! Se me olvidó por completo que los tenía esperando, estaba concentrado en Max- les dijo señalando la pantalla frente a él. La pantalla donde observaban los Lightwood estaba unos dos metros detrás de él. La familia podía ver, no muy bien pero podía ver. Miraban la espalda de Magnus y frente a él la pantalla que mostraba a su pequeño- Max, escúchame, esa no es tu madre.
-Mami- el niño no escuchaba, había visto a su madre y se había emocionado demasiado. Max rodeó la cintura de su mamá con los brazos y la apretó fuertemente.
-Max- lo llamó Will, sin saber muy bien que hacer.
-Will, esa no es Maryse Lightwood, tienes que separar a Max de ella- le dijo Magnus, echando una rápida mirada hacia atrás y asegurándose de que la verdadera Maryse estuviese detrás de la pantalla. Will asintió con la cabeza acercándose al niño con paso firme.
-Que esta pasando?- preguntó Maryse, alcanzaba a ver a Max abrazando a alguien con su mismo rostro del otro lado de la pantalla.
-Mamá!- repitió el niño con lagrimas bajando por sus mejillas. Will se acercó lentamente.
-Max, ven aquí- le dijo Will tomando el pequeño brazo, pero Max se aferró mas al cuerpo de su madre.
-Maxwell, que estas haciendo?- dijo Maryse y Will la miró. Seguía con ese aparato, igual al que Magnus les había prestado, pegado en el oído- ya basta, necesito terminar esta llamada.
-Mamá?- preguntó Max alzando la mirada hacia el rostro de su madre. Maryse lo miraba fríamente, incluso algo molesta, como se mira a un gato que esta sentado sobre tu cuaderno y no te deja escribir.
-Ve a tu habitación, o ve afuera, déjame trabajar- le dijo Maryse sacudiéndose del abrazo del pequeño y dándole la espalda. Max se quedó paralizado.
-Pe... pero mamá...
-Max, esa no es tu mamá- le dijo Will suavemente, pero el niño lloraba mirando hacia Maryse, que subía las escaleras sin mirar atrás.
-Claro que no, Max- murmuró Maryse desde detrás de Magnus. El Brujo podía escuchar el llanto reflejado en su voz. Will puso su mano sobre la cabeza de Max, para tranquilizarlo, pero el sonido del elevador abriéndose los hizo girarse, mejor dicho hizo que Will se girara en posición de ataque y que Max viera de reojo con los ojos llenos de lagrimas. Alec, Isabelle y Jace entraron al vestíbulo, hablando entre ellos, riendo y sin prestarles atención a los otros dos.
-Alec! Izzy!
-Max, no...- pero Will no pudo detenerlo tampoco, Max se acercó a sus hermanos, aun soltando un par de lagrimas. Las miradas de los tres mayores no era para nada mas suave que la que le había dedicado su madre.
-Ahora por que estas llorando?- le preguntó Isabelle, cruzándose de brazos. La verdadera Isabelle dejó escapar un jadeo.
-Yo... yo solo...
-Max, no nos hagas perder el tiempo, tenemos que ir a entrenar- le dijo Jace sacándole la vuelta al niño y dirigiéndose hacia las escaleras.
-Puedo entrenar con ustedes?!- saltó Max, aun tenía lagrimas en los ojos, pero sonreía. Sus tres hermanos mayores soltaron una carcajada.
-Tu? Entrenar?- preguntó Izzy con su voz cargada de burla.
-No puedo ver esto- murmuró Alec junto a su familia cubriéndose los oídos con las manos. Le dolía el ver que su hermanito pensara que podían llegar a tratarlo así.
-Ni siquiera eres Cazador de Sombras- dijo el Alec junto a Max, burlonamente. Jace e Izzy soltaron una risa. Max sintió como si le dieran un golpe en el estomago y le sacaran el aire.
-Olvídalo, Max, no nos molestes- le dijo Jace alejándose rumbo a la sala de entrenamiento. Alec lo siguió e Isabelle pasó por un lado del niño, dándole un empujón con la cadera, casi mandándolo al suelo. Will se apresuró a darle soporte para que no cayera.
-Por que...
-Max- lo llamó Will llamando la atención del chico. Podía ver lo afectado que estaba por como lo trataba su familia- Max, recuerda en donde estamos, recuerda que esta no es tu verdadera familia.
-No me quieren porque no soy Nefilim- murmuró el niño tallándose los ojos con los puños. Will lo giró hacia él.
-Oh por Raziel- murmuró Robert cubriéndose la boca con una mano.
-Max, escúchame, tu familia nunca...
-Maxwell, que haces?- la voz de Robert los hizo mirar hacia las escaleras.
-Papá- murmuró Max sin dejar de llorar.
-No te dejes engañar, Max- susurró Will.
-Deja de llorar- dijo Robert bajando tranquilamente las escaleras mientras revisaba unos papeles en sus manos- sabes que me molesta que llores.
-Papá, no me quieren?- preguntó Max acercándose al hombre. Robert levantó la mirada hacia su hijo menor. Parecía confundido, y molesto.
-Pero por qué haces preguntas tan estúpidas, Maxwell?- le dijo antes de dirigirse hacia los elevadores.
-Respóndeme! No me quieren porque no soy Cazador de Sombras como ustedes, cierto?!- saltó Max, interponiéndose en el camino de su padre.
-Max, basta...- pero Max no escuchaba a Will. Miraba a su padre con el entrecejo fruncido y lagrimas bañando sus mejillas. Robert interrumpió su andar y bajó la mirada hacia su hijo.
-Eso no tiene nada que ver- le dijo Robert alzando una ceja.
-Entonces no me quieren y ya?- le preguntó Max, sin dejar de soltar lagrimas.
-Si no eres Cazador de Sombras lo mínimo que puedes hacer es no estorbar- le dijo Robert intentando sacarle la vuelta, pero Max se interpuso nuevamente impidiéndole el paso. Se acercó a Robert y lo tomó por el frente de su camisa. El hombre era muy alto, y Max apenas si le llegaba a la cintura.
-No soy Nefilim, pero aun soy tu hijo, soy un Lightwood!- exclamó Max cerrando fuertemente los puños sobre la camisa de su padre.
-Que es un Lightwood sin poder llevar Marcas?- preguntó Robert mirando a su hijo con frialdad.
-Yo nunca diría eso- murmuró el verdadero Robert negando con la cabeza sin creer lo que veía- nunca, jamás diría algo así.
-Max tiene miedo que no lo acepten en su familia si regresa siendo Mundano- dijo Magnus. el Brujo se había mantenido en silencio todo el tiempo, si Max no escuchaba a Will, que estaba justo junto a él, mucho menos le haría caso a la voz de Magnus en su oído- Will, tienes que hacer algo, si no Max no superará la prueba.
-Lo se- murmuró el Nefilim acercándose al niño- Max, escúchame, tienes que reaccionar. Sabes perfectamente que tu familia nunca te diría eso.
-Will, si Robert sale por esa puerta significará que Max no pasó- le advirtió Magnus, viendo como un mensaje en color rojo aparecía en la pantalla cuando el falso Robert caminaba hacia el elevador- él es la última oportunidad que le están dando.
-Oh no!
-Max! Por favor!- los Lightwood sonaban desesperados y al borde del llanto desde el departamento de Magnus.
-Por Raziel, Max- Will sacudió violentamente al niño para que dejara de llorar- estas muy cerca de regresar y lo perderás todo por un estúpido miedo que sabes que no es verdad?
-Pero...- Max levantó la mirada hacia la de Will.
-Ya has visto a tu familia, ya saben que serás Mundano, están felices por tenerte de vuelta!- le dijo Will firmemente, y Max sorbió fuertemente por la nariz mirando a Robert alejarse hacia el elevador- lo sabías desde el principio. No importa si vuelves siendo Mundano, licántropo, incluso como fantasma tu familia te amaría igual!
-Mi familia me ama- murmuró Max limpiándose las lagrimas con el dorso de la mano.
-Exacto, te aman- le aseguró Will.
-Te amamos mucho- murmuró Izzy tomando la mano de su madre y apretándola fuertemente.
-Sin importar como vuelvas, sin importar como que hagas, sabes que estarán felices de tenerte con ellos- le dijo Will. Max giró la cabeza mirando a su padre presionar el botón del elevador y corrió hasta él. El elevador se abrió y Robert estuvo por entrar, pero Will lanzó como pudo una de sus espadas y la clavó en la pared, justo al lado de la cabeza del hombre, distrayéndolo y permitiendo que Max pudiera alcanzarlo. El pequeño Lightwood corrió y se lanzó para abrazar a su padre por la espalda, apretándolo fuertemente.
-Yo se que me quieren con ustedes, aunque no tengan tiempo para cuidar a un Mundano- murmuró le niño, ocultando el rostro y limpiándose las lagrimas en la camisa de su padre- me extrañan y me apoyan, voy a regresar.
-Max, que...
-No me importa si no me quieren por que no soy Nefilim, quiero volver con ustedes, prometo no ser una carga- murmuró pegando el rostro a la espalda de su padre. Max sintió una mano sobre su cabeza y levantó la mirada. Robert le acariciaba el cabello con una pequeña sonrisa en los labios. Max le sonrió de vuelta y de pronto todo se volvió negro. Todo desapareció, incluso Robert, y Max se vio rodeado de una infinita oscuridad, entrando en pánico rápidamente- Will!
-Aquí estoy, tranquilo- le dijo el Nefilim acercándose a él y tomándole la mano.
-Este es otro miedo?- preguntó el niño- por que yo no le temo a la oscuridad.
-Estas seguro?- le preguntó Will alzando una ceja, la voz de Max no había sonado para nada segura.
-Sip, no soy Alec- dijo al pequeño con altanería.
-Oye!- se quejó su hermano mayor del otro lado de la pantalla, haciendo que todos, Magnus incluido, rieran.
-Entonces que será?- Will comenzó a caminar con cuidado y Max lo siguió. Unos segundos después, aparecieron en lo que parecía una arena de batalla. Era solo tierra y rocas, pero el cielo seguía siendo completa oscuridad, ni siquiera se miraban estrellas, parecían estar en un lugar cerrado.
-Vamos a luchar?- preguntó Max, asustado mientras tomaba un par de dagas de su cinturón.
-No lo se, pero prepárate- le dijo Will tomando su espada. Se movieron con cautela por el lugar, mirando en busca de cualquier tipo de movimiento, pero el lugar parecía desierto, o al menos eso pensaban.
-Chicos, hay algo a su izquierda, no tengo idea de que es, pero es grande- les dijo Magnus al ver un gran punto azul moviéndose hacia ellos en el mapa.
-Que sucede?- preguntó Izzy desde atrás de Magnus, estirándose para poder ver mejor.
-Quédate atrás- le dijo Will empujando al niño para que se pusiera detrás de él mientras avanzaba hacia una enorme piedra con cuidado. Max tenía las dagas bien sujetas en sus manos, vigilaba los alrededores mientras el mayor investigaba. Will empuñaba la espada fuertemente, listo para proteger a Max. No escuchaba nada, pero él sabía perfectamente que el silencio era aun mas peligroso que el ruido.
-Will- susurró Max. Pero el adulto le hizo una seña para que guardara silencio.
-Ten cuidado- dijo Magnus. Will se adelantó y elevó un poco la cabeza por sobre la piedra. No había absolutamente nada del otro lado. Solo mas tierra y rocas.
-Seguro que hay algo grande?- preguntó Will recorriendo el lugar con la mirada- aquí no hay absolutamente nada.
-En el mapa claramente se ve algo- dijo Magnus dando golpecitos sobre el punto azul enseguida de Will para intentar descubrí que es- debe estar ahí, fíjate bien.
-Aquí no hay nada, tal vez deberíamos buscar en otro lado- dijo Will girándose nuevamente hacia el niño, pero Max no lo veía. El pequeño tenía su vista fija en un punto muy por encima de Will. Miraba fijamente ocho ojos color rojo sangre que los miraban fijamente- que pasa?
-Will!- gritó Max cuando una masa enorme apareció de la nada. Negra, enorme y con muchos tentáculos, los cuales ahora se dirigían hacia toda velocidad hacia Max y Will.
-Corre!- Will se lanzó hacia un lado para evitar el golpe y Max corrió hacia el otro. La criatura emitió un potente rugido antes de salir tras Max. Will había caído al suelo y se había quedado ahí, por lo que el movimiento del pequeño al correr lo atrajo hacia él- Max!
-Will!- gritó Max sin dejar de correr. Magnus ampliando la pantalla para ver bien a la criatura. se arrastraba más que caminar, así que no era muy rápida. Max tuvo la oportunidad de llegar hasta una enorme roca fácil de trepar. El niño saltó rápidamente y se ocultó detrás de una roca, ganando unos segundos para recuperar el aliento.
-Es un demonio Vermithrall- explicó Magnus. Ya lo había deducido al momento de ver a la criatura, pero aun así un cuadro de información apareció explicando las características del demonio.
-Es el único demonio grande que he visto en persona- explicó Max, ese era su segundo miedo, nunca había olvidado esos ojos rojos que lo miraban fijamente, como queriendo devorarlo en la cena.
Will seguía de cerca al demonio, intentando quitárselo de encima a Max, y entonces lo vio. Era como un cofre de tesoro, estaba un par de rocas debajo del prado por donde corría. Era lo único diferente del lugar, así que valía la pena investigarlo. Miró a Max ocultarse detrás de una roca y al demonio gruñir buscándolo, no tenía muy buena vista a pesar de tener tantos ojos. Will se lanzó hacia abajo, rodando cuando sus pies impactaron con el suelo. Corrió hasta el baúl y lo abrió, soltó un respiro aliviado al verlo que contenía, pero su respiro duró poco al escuchar el grito de Max. El demonio lo había encontrado y el niño volvía a correr de nuevo.
-Max! Aquí hay armas!- gritó Will, el niño se giró, sin dejar de correr, y vio como Will empujaba un baúl vaciando el contenido sobre la tierra, estaba lleno de cuchillos serafín, dagas, luces mágicas, un sin fin de otras armas Nefilim. Will tomó un par de dagas bendecidas y se las lanzó al demonio, intentando detenerlo para darle oportunidad a Max de volver con él. El demonio emitió un fuerte rugido cuando las dagas que había lanzado Will se enterraron en su negra piel, los tentáculos moviéndose en todas direcciones debido al dolor. Max aprovechó la oportunidad para saltar un par de rocas e ir con el Nefilim mayor.
-Vamos, tenemos que acabar con ese demonio- le dijo Will entregándole un cuchillo serafín al niño. Max se emocionó, ya había activado cuchillos serafín antes, algunas veces que sus hermanos lo dejaban entrar a la sala de entrenamiento con ellos y lo dejaban encender uno, solo por diversión. Sabía lo que tenía que hacer.
-Puriel - nada sucedió. Max frunció el ceño mirando el cuchillo serafín antes de repetir- Puriel.
-Que pasa?- le preguntó Will, vigilando al demonio, aparentemente ya se le había pasado el dolor de las dagas y ahora los buscaba nuevamente. Sintió que su corazón se aceleraba cuando los siete ojos rojos de la criatura dieron con ellos. Emitiendo un gruñido amenazante cargó contra ellos.
-No puedo usarlas! No soy Nefilim!- saltó Max. Will chasqueó la lengua recordando ese pequeño detalle, después tomó dos cuchillos serafín, uno en cada mano.
-Will! No mates al demonio! Si lo haces tú, Max perderá- le advirtió Magnus leyendo el mensaje en rojo que había aparecido en la pantalla en cuando Will había tomado los cuchillos.
-Entonces?- preguntó el hombre, desesperado mientras empujaba a Max fuera del camino cuando uno de los tentáculos del demonio se dirigió hacia ellos con gran fuerza- no se puede matar a un demonio si no es con algún arma Nefilim!
-Encuentren otro modo! Luz solar, algún hechizo, no lo se!- exclamó Magnus usando sus neuronas al cien por ciento intentando dar con alguna solución. Max y Will corrieron fuera del camino del ataque del demonio. Will se había llevado los cuchillos serafín, Max no había tomado nada, no tenía caso si no podía usarlos, solo reducirían su velocidad de huida.
-Vamos hacia esa roca!- exclamó Will señalando una roca enorme, estaba curva y podía servirles como trinchera para mantener al demonio a raya mientras pensaban que hacer. Ambos se lanzaron detrás de la roca, Max se pegó a ella mirando como Will usaba los dos cuchillos serafín para que el demonio no pasara sobre la roca.
-Magnus, no puedes ayudarlos?- preguntó Alec, su hermanito estaba encogido en su lugar mientras Will hacía todo lo posible por mantener al demonio del otro lado de la roca.
-No, solo tengo una lista de cosas que tienen a su disponibilidad, no hay nada que no necesite un poder angelical para activarse, y Max no tiene tiempo de ponerse a dibujar un pentagrama- le dijo Magnus repasando la cantidad de objetos que había en el baúl y que habían aparecido como información en la parte superior de la pantalla.
-Magnus, que hay en el baúl?- le preguntó Max, tenían que pensar en algo, y Will no podía pensar en otra cosa que no fuera el demonio en ese momento, era su turno de usar sus neuronas.
-No hay nada que puedas usar Max, lo único que podrás hacer es detenerlo- le dijo Magnus- las armas solo tienen runas, y los cuchillos serafines que si podrían acabar con él no te servirán. Las luces mágicas y de mas son inútiles.
-Pero... podría...- Max pensaba con todas sus fuerzas.
-La roca no resistirá por mucho tiempo! Debemos movernos!- dijo Will mirando como la enorme roca comenzaba a agrietarse debido a los golpes del demonio. Max seguía concentrado. No podía usar los cuchillos serafín, y cualquier otra arma que usara contra el solo serviría para hacerlo enfadar mas. No podía ni siquiera encender una luz mágica para mantenerlos a ray... y entonces se le ocurrió.
-Ya lo tengo! Lo tengo!- saltó Max, sintiendo emocionado antes de ponerse de pie y salir corriendo.
-Max!- gritó Will intentando detener al niño.
-Will, distráelo!- le respondió el pequeño mientras corría hacia el baúl de las armas.
-Distraerlo? Pero como voy a...- se interrumpió cuando otro tentáculo rompió la roca con la que se cubría. Se levantó como pudo y corrió en dirección contraria a Max. Tenía que darle tiempo al niño de hacer lo que planeaba. Afortunadamente el demonio siguió a Will, olvidándose del pequeño niño.
-Max, que haces?- le preguntó Magnus al ver que el niño llegaba junto al montón de armas en el suelo y comenzaba a buscar algo.
-Necesito una estela- dijo mientras movía cuchillos serafines, dagas y de mas.
-Una estela?- preguntó Magnus, escuchó a Jace haciendo la misma pregunta detrás de él.
-No puedo activar un cuchillo serafín, y con una de las dagas no lo mataré, solo lo detendré, necesito algo... aquí!- Max encontró una estela y la tomó para después estirar la mano y sacar una de las flechas que llevaba en su carcaj.
-Max...
-Sshhh!- chitó Max al Brujo haciéndolo levantar una ceja. Magnus observó en silencio como Max se quitaba uno de los cordones de sus tenis y se sentaba en el suelo, muy quitado de la pena mientras Will corría histéricamente intentando distraer al demonio sin llegar a matarlo.
-Claro! Tomate tu tiempo, mocoso!- le gritó al verlo hacer manualidades en el suelo.
-Ya casi!- le gritó Max de vuelta. Estaba atando la estela a la punta de su flecha.
-Cierto! Si usa la estela no tiene por que activarla- dijo Alec cayendo en cuenta de lo que planeaba su hermanito- solo debe disparar la estela dentro de la boca del demonio, si el demonio la muerde o si su veneno la toca, la estela se romperá liberando el fuego celestial que lleva dentro.
-Y así matará al demonio!- saltó Izzy aplaudiendo, feliz.
-Mi pequeño es un genio- dijo Maryse emocionada. Max terminó de atar la estela a la punta de la flecha y se puso de pie, buscando a Will. El Nefilim seguía corriendo en todas direcciones, sin atacar, distrayendo al demonio mientras Max se preparaba.
-Will! Acércalo hacia acá!- gritó Max poniéndose de pie y tomando su arco, apuntando la flecha con la estela hacia la boca del demonio.
-De acuerdo!- Will cambió el curso de su huida y corrió hacia Max. El niño lucía serio y concentrado, solo tenía una oportunidad, tenía que darle al demonio en la boca. El demonio corría con su arrastrado andar siguiendo a Will. Max respiró profundamente y tensó la cuerda del arco. El demonio emitió un rugido gigante, abriendo la boca llena de colmillos y Max vio su oportunidad. Disparó la flecha con fuerza, esperando que la estela no la hiciera perder el rumbo o la velocidad.
La flecha voló y todos la vieron como si fuera en cámara lenta. La boca del demonio comenzaba a cerrarse depuse del rugido, pero la flecha era pequeña, aun podía pasar entre los dientes, y así lo hizo. Will miró hacia atrás sin dejar de correr. La flecha pasó entre los dientes del monstruo y directo a su garganta. El demonio se detuvo en seco. Un sonido burbujeante se dejó escuchar desde dentro de la bestia mientras se convulsionaba violentamente.
-Si!- gritó el niño saltando feliz. Los Lightwood y Magnus también habían gritado emocionados al. Will, al ver lo que había sucedido, no se detuvo, siguió corriendo hacia Max y lo tomó por la cintura al pasar a su lado.
-Abajo!- el demonio explotó lanzando ponzoña y pedazos de carne negra en todas direcciones. Will los cubrió con el baúl, para que la ponzoña no los quemara. Cuando la ponzoña y pedazos de demonio dejaron de llover, ambos salieron de debajo del baúl, mirando a su alrededor. Lentamente, las rocas y tierra desaparecieron completamente volviendo a dejar el vacío negro que había quedado después de el primer miedo.
-Bueno. Ese fue mucho más fácil que el primero- admitió Max con una sonrisa, Will le sonrió también.
-Habla por ti- dijo Will aun respirando agitado por tanto correr. Pero aun así le desordenó el cabello al niño cariñosamente- muy bien pensado Max.
-Eso fue asombroso, Max- le dijo Magnus, el niño se hinchó orgulloso de si mismo- mientras mas miedos superas mas fácil se te hará.
-Lástima que no podré acabar con Demonios cuando sea Mundano- dijo el niño luciendo un poco decepcionado.
-Pero podrás luchar- le dijo Will intentando animarlo- hasta ahora has luchado muy bien.
-Si, tienes razón- le dijo Max con una sonrisa antes de comenzar a avanzar hacia la nada- podré entrenar, y estudiar, y todo como Cazador de Sombras. Aunque no lo sea.
-Primero tienes que ganar- le recordó Will.
-Voy a ganar!- exclamó Max pegando un brinco.
-Vas a ganar!- dijo Magnus y escuchó los gritos emocionados de los Lightwood del otro lado de la pantalla a su espalda.
-Vamos por el tercero!- dijo Max, emocionado. Magnus tenía razón, el superar los primeros miedos le daba valor para superar los siguientes.
-Por el tercero!- lo siguió Will con una enorme sonrisa. El niño caminaba a paso firme hacia adelante, no sabía hacia donde, pero el avanzaba seguro. Will soltó una risita.
-Anda, date prisa, Will!- dijo Max sin girarse hacia el mayor. Will negó con la cabeza, divertido, antes de comenzar a andar, pero se detuvo en seco nuevamente cuando sintió que todo su cuerpo vibraba y Max se perdía de vista.
-Pero que...- Will apareció de pronto en una habitación completamente blanca, Max no estaba por ningún lado- Max? Max?!
-Will?- el ojiazul se giró al escuchar la voz de Magnus detrás de él. Y si, ahí estaba Magnus, pegado a la pantalla de control y mirándolo confundido.
-Que pasó? Por que salí de la otra dimensión?- preguntó el Nefilim acercándose rápidamente al Brujo.
-No lo hiciste- le dijo Magnus señalando la pantalla frente a él. En efecto, se miraba a Max andando con paso firme y a Will siguiéndolo de cerca.
-Ese no soy yo! Que sucede?- preguntó el Nefilim con el corazón latiéndole a mil por hora.
-No lo se- dijo Magnus- Max, escúchame, aléjate de Will, no se que esta pasando pero...
-Date prisa, date prisa- exclamó Max a Will sin girarse. Magnus se confundió aun mas.
-Max! Te estoy diciendo que ese no es Will, aléjate de él!- repitió el Brujo, pero Max no lo escuchaba.
-Magnus, que esta pasando?- preguntó una voz detrás de ellos. Will se giró para ver a toda la familia Lightwood junto con Tessa y Jem en una enorme pantalla detrás de ellos.
-No lo se, la comunicación... creo que esta fallando- dijo el Brujo presionando cuanto botón se le ponía en frente intentando hacer que Max lo escuchara.
-Que crees que siga?- preguntó el niño mirando a todos lados, listo para enfrentar cualquier cosa que se le pusiera en frente.
-Que creo que siga de que?- preguntó el falso Will. Magnus y el Will verdadero se estremecieron al escuchar el frio tono de voz que empleaba.
-Que miedo crees que siga?- preguntó Max antes de soltar una risita- tal vez sea uno de los estofados de Izzy, o algo así.
-A mi que me importan los desastres culinarios de tu hermana?- preguntó el falso Will cruzándose de brazos. Max se giró hacia él, completamente confundido.
-Que?- preguntó el niño en voz baja.
-Ya estoy cansado de esta farsa- siguió Will lanzando los brazos al aire, exasperado- estoy harto de tener que hacerla de niñera. Y ni siquiera estoy ganando nada por hacerlo!
-Will, que quieres deci...
-Lo que quiero decir, mocoso, es que me rindo contigo- lo interrumpió Will, provocando que los ojos de Max se llenaran de lagrimas.
-Por el Ángel- murmuró el verdadero Will acercándose a Magnus y a la pantalla- Max! No le hagas caso, ese no soy yo!
-No nos escucha- le dijo Magnus, ya había intentado todo, pero no lograba comunicarse nuevamente con el niño.
-Ya no puedo seguir fingiendo que tienes alguna esperanza de ganar- siguió el falso Will con la voz llena de veneno mientras se acercaba al pequeño.
-Magnus...- murmuró Max dejando escapar unas cuantas lagrimas mientras retrocedía un par de pasos para alejarse de Will.
-Max! Aquí estoy! Puedes escucharme? Max?!- Magnus hacía todo lo posible por descubrir que pasaba.
-Magnus también se cansó- dijo el falso Will cruzándose de brazos- solo te ayudaba para ganar el premio que les darían los Demonios, pero se dio cuenta que eres caso perdido.
-No... no es verdad...- susurró Max soltando mas lagrimas.
-Es su otro miedo- murmuró Magnus llamando la atención de todos.
-Que?- preguntaron los Lightwood y Will.
-El tercer miedo de Max es que lo dejemos solo- explicó Magnus mirando como el niño lloraba mientras veía al falso Will sonreír fríamente- que nos rindamos con él y lo dejemos afrontar esto solo.
-Ay no- murmuró Will mirando al pequeño.
-No, Max- murmuró Maryse- vamos, cariño, se fuerte.
-Pe... pero... dijiste que me ayudarías! Lo prometiste! Estarías conmigo hasta...
-Lo se, lo se, pero es difícil mantener una promesa con un niño tan cobarde como tu- dijo Will encogiéndose de hombros. Max dejó escapar mas lagrimas.
-No soy cobarde- susurró- he superado dos de mis miedos y...
-A duras penas- lo interrumpió Will con una risa burlona- si no hubiese estado yo aquí seguramente no habrías salido del primero.
-No...- murmuró Max soltando un leve sollozo.
-No, Max! Por favor, no te rindas!- exclamó Magnus golpeando la pantalla, sabía que era inútil, ya no podría comunicarse con el niño. Escuchó a los Lightwood exclamando su apoyo al pequeño también, si bien no podía escucharlos, ellos tenían la esperanza de darle fuerza a su niño como fuera posible.
-Ríndete, niño- le dijo Will, Max lloraba y sus hombros se sacudían bruscamente con cada sollozo- no eres lo suficientemente fuerte para ganar. De echo al principio de la prueba sabías perfectamente que tu familia ya no te necesitaba. Todos tienen sus vidas propias, sabes? Serás solo un estorbo, esta mejor así, déjalo.
-Que horrible- murmuró Tessa, sabía que ese no era Will, pero escuchar su voz decir esas cosas tan terribles a un pequeño niño.
-Mi familia me quiere- murmuró Max entre sollozos.
-Claro que si- dijo Robert.
-Te amamos, Max- siguió Izzy. El falso Will soltó un suspiro.
-Mira, chiquillo, yo solo te digo la verdad- le dijo encogiéndose de hombros.
-Magnus, tenemos que hacer algo- dijo Will, se sentía estúpidamente culpable, no era él, pero Max estaba sufriendo debido a su imagen.
-No se que hacer- le respondió Magnus mirando con preocupación al pequeño. Max tenía que enfrentarse a Will, tenía que darse cuenta que el verdadero nunca, jamás lo dejaría solo, y que eso era solo un miedo suyo, uno que no podía ser cierto.
-Es imposible que ganes. Por que no mejor dejarles esa oportunidad a los otros niños, los que si tienen el coraje de hacer las cosas?- le preguntó el falso Will.
-Yo puedo ganar- murmuró Max levantando un poco la mirada e intentando contener las lagrimas.
-Eso crees? Sabes lo que yo creo? Creo que en el fondo sabes que eso no es verdad- le dijo Will burlonamente. Max levantó la cabeza y miró al falso Will. El pequeño Nefilim parecía furioso.
-No, sabes que creo? Que no me importa! Voy a hacer esto contigo o sin ti! Y sin Magnus también!- exclamó Max, molesto. Aun soltaba lagrimas, pero miraba determinado a los ojos del falso Will- soy valiente! Puedo con esto! Ya lo veras! Ganaré!
-Ganaras?- se burló Will.
-Ganaré!- le gritó Max antes de apartar las lagrimas de un manotazo y girarse para caminar firmemente alejándose del falso Will. Todos los que observaban detrás de las pantallas sintieron como el oxigeno volvía a llegarles a los pulmones y sonrieron sin pensarlo.
-No tienes esperanza, niño! Tu solo no eres nada!- la imagen del falso Will comenzaba a desaparecer.
-Claro que lo soy! Soy un Lightwood!- le respondió Max sin girarse a mirarlo. Sus padres se hincharon de orgullo y sus hermanos gritaron emocionados. El Will falso desapareció completamente dejando a Max solo en ese oscuro lugar. El chico, al no escuchar ningún otro comentario, se giró y se dio cuenta de que Will había desaparecido- Will? Magnus?
-Max! Ya puedes escucharme?- preguntó Magnus, pero el niño miraba a todos lados desconcertado, aparentemente la falla de comunicación seguía.
-Tal vez el ultimo debe afrontarlo solo- dijo Will.
-Pero solo nos dijeron que tu no podrías ayudarlo, no mencionaron nada de los Brujos- dijo Magnus presionando los botones nuevamente.
-Son Demonios, espera lo peor de ellos- dijo Will mirando como Max caminaba por la oscuridad sin saber en realidad a donde iba o que buscaba. Magnus no se rindió, siguió presionando los botones e intentando comunicarse con Max.
-Que es esto?- murmuró el niño al ver a lo lejos una ventana, se acercó lentamente, escuchaba el sonido de una fuerte tormenta del otro lado. La leve luz que entraba por la ventana iluminaba una ancha escalera. Max comenzó a respirar rápido, recordaba vagamente ese lugar, ya había estado ahí antes. Al llegar junto a la escalera miró a la ventana, estaba a medio cubrir con tablas de madera, como si alguien hubiese intentado proteger la casa. Un ruidoso trueno se dejó escuchar provocando que Max retrocediera y diera contra el barandal de la escalera, aferrándose a el y temblando ligeramente.
-Le tiene miedo a los truenos?- preguntó Will alzando una ceja.
-No creo que sea tan fácil- murmuró Magnus intentando descifrar que era el miedo de Max.
-No- murmuró Robert mirando la pantalla.
-Que pasa?- preguntó Magnus, Izzy había soltado un jadeo aterrorizado.
-Es la casa de los Penhallow- dijo Alec con voz entrecortada.
-Mierda- murmuró Magnus volviendo la mirada hacia la pantalla. Max estaba agachado junto a la escalera, sus ojos llenándose de pánico a cada segundo.
-Magnus?- preguntó el pequeño con la voz llena de horror.
-No- se dejó oír una voz desde las sombras, Max se giró rápidamente, soltando un par de lagrimas mientras retrocedía dos pasos. Una figura se movió hacia la luz, Max solo pudo mirar fijamente el martillo en la mano del chico de cabellos negros- Magnus no esta aquí para ayudarte.
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Ahora si, ganará Max..? o los Lightwood tendran que pasar por todo el proceso de perdida nuevamente..?
