Y en tu piel se va el invierno esta vez…

El sonido siempre lograba transportarla a un lugar en donde los sentidos se adueñaban de todo, la música, según ella, y así como le había enseñado él, tenía diferentes sabores y colores, y siempre utilizaba ese recurso para despejar su mente y dejar de pensar al menos por un momento.

Porque realmente se hallaba nerviosa, como muy pocas veces se había sentido, como cuando había dado su examen de ingreso a la escuela de música o como cuando había decidido besar por primera vez a Harry. Siempre en los momentos importantes sentidos un cosquilleo en las manos, una necesidad de huir y las piernas listas para salir corriendo, sin embargo siempre había afrontado esas cosas y había salido victoriosa.

Cuéntame cómo va cayendo el sol.

mientras hablas pensaré:

qué guapa estás, qué suerte ser

la mitad del cuento de un atardecer

que observo al escucharte,

porque mis ojos son tu voz.

- ¡Tía Ginny! - los gritos de una niña la trajeron de nuevo a la realidad-. ¡Tía Ginny! - la puerta de su habitación se abrió de forma estruendosa y una niña de cabello rubio completamente mojado, envuelta en una bata de baño se arrojó con fuerza en la cama de su tía.

- ¿Te estás escapando de tu madre, Vic? - le preguntó Ginny acostándose en la cama junto a su sobrina, la pelirroja también estaba vestida con una bata, pero a diferencia de su sobrina, ella ya tenía el cabello seco.

- Mamá me quiere hacer los rulos con la pinza, pero no quiero que me queme- Ginny sonrió al recordar el casamiento de su hermano con Hermione, Fleur había insistido mucho en que Vic modele su cabello con unos preciosos rulos, el resultado fue el esperado , pero la pobre Victoire tuvo que sufrir alguna que otra quemadura en su delicada piel.

- Pero te quedan tan lindos… - sonrió haciéndole cosquillas a la pequeña-. ¿No quieres que te los haga yo?

- ¡Si! - Vic abrazó con fuerza a su tía besándola en la mejilla.

- ¡Victoire! - exclamó Fleur entrando en la habitación, ella ya estaba vestida, con un hermoso vestido azul que le llegaba a los pies, y se ajustaba de forma firme en su pronunciado vientre.

- La tía Ginny me hará los rulos con la pinza, mamá… - Fleur rodó los ojos y entró al cuarto.

- Tu tía se tiene que terminar de peinar y vestir.

- Pero a mi tía no le hace falta peinarse, así como lo tiene al cabello le queda bien- Ginny le acarició la cabeza a la pequeña.

- Hagamos algo, que tu madre me peine a mi, mientras yo te peino a ti, ¿qué dices? - Vic no se lo pensó ni un momento, asintió con una sonrisa luminosa y se sentó en un pequeño banco. Ginny le secó el cabello con la varita y luego de a poco comenzó a pinzar el cabello con ese instrumento caliente.

- Tu madgue está como loca- dijo Fleur peinando el cabello de su cuñada-. Ha puesto a todos tus hegmanos ya Hagui a tgabajar en la cagpa que montagon en el patio.

- Ya sabes que mamá se pone un poco pesada con los preparativos.

- Hegmione está de aquí para allí con la comida y tu padge está descansando- Ginny no le respondió, tomó otro mechón de pelo de su sobrina y comenzó a darle forma.

- ¿Y Dominique?

- Audgey está cuidando a los niños, y pog ciegto , me paguese que está nuevamente embagazada , la noté un poco más ancha de cadegas…

- Mmm… - Fleur comenzó a recoger parte del pelo en lo alto de la cabeza de Ginny y lo sostuvo con unas horquillas transparentes.

- ¿Dónde tienes las hebillas?

- Sobre el tocador.

- Te voy a haceg una cogona de trenzas que uniremos en un guecogido suelto, ¿te paguese ?

- Perfecto, mi vestido es sencillo.

- Pego hegmoso caguiño- Vic poco a poco iba teniendo el cabello dorado lleno de rulos y Fleur estaba extasiada.

- ¿A qué hora llegó Bill esta mañana?

- Paga el desayuno, estaba bastante bebido y pog lo poco que le pude sacag, paguese que disfgazagon a tu marido de veela y lo llevaron a guecoguer todas las comunidades mágicas del país- Ginny rió.

- Harry me dijo que se bebieron todo lo que hallaron a su paso.

- Pog eso hoy Molly hizo un caldero entero de poción antiguesaca , estos hombres… - con una horquilla en la boca unió las dos trenzas y luego mezclando diferentes mechones juntó todo a un lado de la cabeza de Ginny dejando escapar varios mechones sueltos.

- Mírate al espejo Vic, ya estás listas- Vic se miró en el espejo y sonrió tocándose uno de los rulos que caían sobre sus brazos, luego se giró a ver a la pelirroja y sonrió tocándole las mejillas.

- Estás muy linda, tía.

- Tu también lo estás, preciosa- Fleur colocó unas últimas horquillas que se unían formando el tocado, un delicado ramo de pequeñas florecitas blancas, las cuales caían sobre el recogido de Ginny dándole un aspecto encantador.

- Este tocado me lo guegaló mi mague, yo te lo doy a ti- dijo Fleur abrazando a su cuñada por la espalda con los ojos llenos de lágrimas, Ginny le correspondió al abrazo emocionada, pero Fleur se separó rápidamente y comenzó a echarse aire moviendo las manos-. No lloguemos que no debes aguinar tu cutis, caguiño.

Ginny se aguantó las ganas de llorar y asintió.

- Llamagué a Molly paga que nos ayude con el vestido.

- Bien- Ginny se puso de pie y se secó con un delicado pañuelo las pequeñas lágrimas que se asomaban por sus ojos-. Gracias, Fleur- la mujer rubia le dio un cariñoso apretón de manos, y tirando de la mano a su hija salió de allí buscando como una desaforada a su nuera.

Ginny se sentó frente al tocador y comenzó a colocarse un poco de corrector, cuando alguien tocó su puerta.

Acércate, que cuando estemos piel con piel,

mis manos te dibujarán.

- ¿Puedo pasar, Ginny? - Ron entró a la habitación vestido con un elegante traje oscuro, cubierto con una capa color vino.

- ¡Estás hermoso! - Ginny le sonrió a su hermano y lo agarró de las manos-. ¿Has visto a Harry?

- Está con Bill en mi cuarto, cuando vine para aquí estaba intentando peinarse.

- Creo que eso será imposible- Ron miró su atuendo y arqueó una ceja de forma cómica.

- ¿Tú piensas casarte así vestida?

- No, tonto… - rió-. En realidad primero me peinaron, ahora mamá está por venir para ayudarme con el vestido y todas las cintas que tiene- apoyó su mejilla sobre el hombro de Ron y él le acarició la espalda.

- Serás una novia preciosa.

- No creo que lo sea más que tu mujer- respondió ella risueña-. Dile a Hermione que me encantó su regalo.

- ¿Qué regalo? - indagó él.

- Cosas de mujeres que no te puedo contar, hermanito. Pero dile que lo voy a disfrutar- Ron se quedó colgado mirándola un momento y luego se sonrojó furiosamente.

- Creo que no lo quiero saber- ella lo abrazó.

Tu aroma me dirá tu edad.

junto a ti, unidos sin saber por qué,

seguramente se me nota

el resplandor de una ilusión.

- Gracias por todo.

- No tienes que agradecerme nada, Ginny- ella lo miró a los ojos con una sonrisa titubeante.

- ¿Cómo que no tengo que agradecerte nada? Ron, si hoy soy lo que soy es gracias a ti- él negó con la cabeza.

- Lo que eres lo has hecho tu sola- ella frunció los labios y se sentó en la cama, instándolo a él a hacer lo mismo.

- ¿Tu no fuiste el que estuvo a mi lado apenas me desperté ese día después de caerme del árbol?

- Era lo menos que podía hacer, tú estabas así por mi culpa.

- No Ron, tu fuiste la persona que me contuvo, la que me enseñó a vivir la vida de otra manera. Yo no me olvido como me llevabas de la mano y me hacías familiarizarme con las cosas de la casa.

- Ginny.

- Tú te quedabas conmigo por las noches cuando tenía pesadillas- le acarició la mano-. Yo no me olvido de eso, Ron. Y luego cuando empecé el colegio fuiste el primero en presentarme a tus amigos, me hiciste parte de un grupo y todos me aceptaron. Recuerda que mamá no quería que vaya a Hogwarts, y tú con los gemelos lograron convencerla prometiendo y perjurando que me cuidarían y que me guiarían por todo el castillo.

- Pero es que no podíamos hacer otra cosa por ti, eres nuestra hermana, eso es lo menos…

- Luego cuando terminé el colegio y me fui a Francia tú te encargaste de que alguien más me cuidara y por eso me regalaste a Lilah.

- Creo que esa perra es una de las mejores cosas que te he regalado.

- Lilah es la luz de mis ojos, y ahora que no tiene que andar cuidándome ha hecho tiempo para encontrarse con un novio en el parque- Ron rió suavemente.

- Ella merece estar feliz.

- Oh claro que sí, y tú también cuando te quedes con uno de sus cachorritos, Hermione me ha dicho que sí, pero me dijo que quiere un machito.

- ¿Un perro en mi casa? - Ginny lo vio divertida.

- No es un perro cualquiera, será un hijito de Lilah, y dormirá con ustedes todas las noches.

- Creo que tendré que acostumbrarme- dijo él resignado.

- Lamento decirte que sí, pero no he terminado… - suspiró-. Sobre todo quiero agradecerte por ser amigo de Harry y el marido de Hermione. Si Harry no hubiera sido tu amigo él jamás se habría fijado en mí.

- Ginny él no se fijó en ti porque fueses mi hermana, tú eres alguien muy especial y por esa simple razón él está contigo.

- Lo sé, sé todo lo que siente por mí, pero si ustedes no hubiesen sido tan unidos tal vez luego del colegio no lo había vuelto a ver, y sabes que es así.

- En eso puede que tengas razón, pero él…

- Ya lo sé, pero te quiero agradecer que hayas estado siempre a su lado, hasta en los peores momentos Ron. Eres una persona muy importante para él, y si nos demoramos en decirte que estábamos saliendo, being que casi toda la casa lo sabía, es porque no sabíamos como ibas a reaccionar…

- Pero yo finalmente los descubrí besándose en el interior del auto de Harry.

- Eso fue un desliz- contestó sonriendo Ginny recordando los gritos de su hermano being apagados por los de Hermione exigiéndole a su novio que los dejara tranquilos.

- Hermione tenía razón en decirme que Harry te hacía bien- Ginny lo abrazó apretándolo por la cintura-. Ella siempre tuvo ese sexto sentido de ver las cosas antes que cualquiera, y lo que vio en Harry para ti la convenció desde un primer momento.

- Me alegro que te hayas casado con alguien como ella, Hermione es… - la puerta de la habitación se abrió cuando Hermione entró con un delicado vestido amarillo y con un canapé en una de sus manos.

- ¿Hablaban de mí? - les preguntó dándole una mordida al bocado que tenía en su mano.

- Solamente le decía a tu hermano de lo feliz que estaba por tener una cuñada como tú- la tomó de la mano-. Ahora Ronald necesitamos que te vayas porque tu mujer me tiene que ayudar a vestirme para mi marido. ¡Y por cierto! A Harry le va a encantar tu regalo- Hermione rió de forma cantarina, siendo reprendida por una dura mirada de su marido.

- No te enojes cariño, sabes que al bebé- comentó acariciando su pequeño vientre- no le gusta que te enfades conmigo- le hizo un mohín con los labios y tomándolo de las mejillas le dio un besito en los labios-. Ahora vete que Ginny y yo necesitamos privacidad- lo empujó a la salida y cerró la puerta.

- ¿Empezamos? - le preguntó Ginny señalando una caja que había sobre una silla, cerrada con un delicado moño de tela.

- Llegó el momento.

o0o0o

Porque a tu lado puedo olvidar.

Que para mí siempre es de noche,

pero esta noche es como un atardecer,

si logras que a la vida me asome,

El hermoso vestido que Ginny y todas las mujeres de la familia Weasley sitio escogido para ese día especial, ahora estaba en el suelo. Harry siempre recordaría haberla visto caminar por una alfombra de pétalos de rosas llevando un vestido color champagne, de un corte simple, pero con un elaborado bordado en piedras en su escote que le daba un aspecto único. La simplicidad del atuendo resaltaba la belleza de su cuerpo, de sus piernas largas y delgadas, de su cintura estrecha, de sus pequeños hombros suaves, con mechones de cabello cayendo sobre ellos.

Qué no daría yo por contemplarte

aunque fuera un sólo instante.

Ginny había bailado con él toda la fiesta, lo había hecho con sus hermanos y hasta con su padre. Habían disfrutado de una fiesta soñada, y Harry, llevándosela a un lugar apartado de todas esas personas alegres, finalmente le dio su regalo.

- ¿Llaves? - indagó ella con las mejillas sonrosadas por el baile, mirando lo que Harry había puesto en sus manos.

- Son las llaves de nuestra casa- respondió Harry abrazándola con mimo por la cintura. Él ya se había sacado la capa y la chaqueta del esmoquin, su moño estaba suelto y su cabello desarreglado.

- Pero yo ya tengo las llaves de tu departamento, Harry- le dijo ella mimosa abrazando a su marido por el cuello.

- Pero también consideré prudente que tuvieses las llaves de la casa que he remodelado para nosotros- ella lo miró a los ojos dubitativa y luego le sonrió.

- ¿No me digas que es por esto que toda mi familia ha estado tan misteriosa? - él asintió dándole un beso que ella no se resistió en responder, Harry la apretó más fuerte de la cintura y ella rió cuando comenzó a besarle el cuello .

- ¿Te he dicho lo linda que estás? - indagó pasando sus labios por la mandíbula, acariciando con los labios el lóbulo de la oreja de la mujer.

- Algunas veces- replicó juguetona ella apretando los hombros de Harry. Con una sonrisa lo empujó contra la pared de la casa y lo aprisionó en un beso que lo hizo jadear-. De todas formas aún no sabes lo que tengo puesto debajo- sugirió alzando las cejas haciendo que la temperatura corporal de Harry se elevara por unos cuantos grados.

- He estado pensando que aquí ya no nos necesitan más- le dijo él dándole un beso, y luego otro y otro.

- ¿Y qué sugieres?

- Hay una casa que tienes que conocer, en especial la habitación matrimonial- Ginny asintió y lo abrazó más fuerte, y él no se hizo esperar, ambos se aparecieron en la sala de un acogedor hogar, Ginny se asomó por una de las ventanas y corre el cielo nublado, característico de Londres.

Dime si mañana volverás

como lo has hecho cada tarde,

para contarme cómo muere el día.

- ¿En dónde estamos?

- Esta es la casa ancestral de los Black- respondió él él quitándole las llaves de la mano, dejándolas sobre una mesita junto a la entrada-. Hemos derribado paredes y construido un parque en la parte trasera, además agrandamos el terreno, para que Lilah tenga mucho lugar en donde divertirse. Pero ya tendrás tiempo de ver todo esto.

Harry se quitó el pañuelo que tenía atado al cuello, y ella aprovechó para admirar la decoración de la casa y las fotos que adornaban los cuadros que había encima de la chimenea.

- ¿Estás lista para conocer nuestro lugar? - le preguntó Harry estirando su brazo hacia ella.

Ginny lo miró a los ojos disfrutando de lo que veía, deleitándose como la primera vez de ver todo lo que él era y de toda la belleza que le era propia. Con una sonrisa gatuna se llevó las manos a la nuca y poco a poco comenzó a soltar los pequeños botones que ajustaban el vestido a su cuerpo.

- ¿Vas a mostrarme mi regalo? - indagó Harry con la voz ronca.

- En realidad no es un regalo que yo te haya hecho- le respondió Ginny soltando el último botón y desatando el lazo que mantenía apretado el corsé-. Es el regalo que Hermione nos hizo para nuestra noche de bodas… - Ginny dejó caer las mangas del vestido por sus hombros dejando a la vista una delgadas tiritas de una camisola de gas que con un delicado encaje se apretaba a sus senos.

- Hermione siempre sabe lo que hace… - Harry se había apoyado sobre la chimenea observando como su mujer dejaba caer el vestido por sus piernas, juntándose en sus pies. Ginny sacó una pierna del vestido y luego sacó la otra quedando solamente vestida con la delgada camisola, una braga de tiritas y unas medias blancas, casi transparentes que le llegaban a los muslos, y los zapatos en los pies.

- ¿Te gusta? - susurró ella llevándose la mano al cabello, pero él la detuvo con un movimiento.

- No, espera- le pidió él acercándose, y suavemente, tomándole el rostro entre las manos la besó en los labios, despacio, dejando que ella se acostumbrara a su tacto, a su insistencia que poco a poco iba creciendo y que ella se apuraba en respondedor. Las manos de Harry fueron hacia su encendido cabello y poco a poco fueron quitando una a las horquillas que sostenían el peinado de Ginny en su lugar. Su cabello, fue cayendo en ondas sobre su espalda y sobre sus hombros, dejando un reguero de suave purpurina que Fleur había utilizado para iluminar.

- Quedarás lleno de brillantes- susurró Ginny pasando las manos por los hombros de Harry mientras él la besaba. Harry la apretó con fuerza por la espalda y luego bajó sus manos hasta el trasero de su mujer para apretárselo con ganas.

- No importa- Harry subió la cabeza dejando que Ginny le llenara de besos el cuello, e inclinándose hacia delante la tomó de los muslos y la cargó contra su cuerpo, haciendo que ella le rodeada la cintura con las piernas, sin dejar de besarlo.

Ginny rió de forma divertida despeinando el ya despeinado cabello de su esposo dejando que él subiera la escalera y la llevara hasta la habitación.

El primer piso contaba de un pasillo largo, la madera del piso estaba lustrada, y los cuadros y pinturas de las paredes le daban un aspecto de calidez, al igual que el enorme ventanal que daba hacia el patio, mostrando el inmenso jardín que Harry le había preparado.

La habitación era simplemente un sueño, desde el color de las paredes hasta la disposición de los muebles, Harry la había construido a gusto de su mujer sin siquiera ella saberlo. Ginny pudo verlo cuando él la dejaba de pie en la entrada y la volvía a tomar en los brazos, pero esta vez como una pareja de recién casados haría para entrar a su hogar.

- Es preciosa- le susurró a Harry en el oído mordiéndose levemente. Harry la llevó hasta la cama depositándola sobre los almohadones que decoraban el recinto, Ginny tiró de su mano y lo acostó encima de ellos, para luego atraparlo con las piernas y hacerlo girar quedando ahora debajo-. Te tengo… - le dijo contra sus labios.

- Ginny ...

- Cierra los ojos- le pidió ella moviéndose sobre la cama. Harry no podía ver como ella se quitaba los zapatos y como se iba quitando las finas medias de seda dejándolas sobre la cama-. Y no hagas trampa.

- No haré trampa, pero quiero ver lo que me espera- Harry sintió como ella volvía a la cama, y como le ataba algo sobre los ojos para que no pudiera ver. Luego Ginny le tomó las manos y las llevó a su cabeza, demostrándole que ella, al igual que él, tenía cubierto los ojos-. ¿What?

- Quiero que sientas todo lo que tú me hiciste sentir sin poderte ver- le susurró ella besándolo en el cuello-. Yo no quiero olvidar todas las lindas sensaciones que viví, lo que hiciste nacer en mí- puso sus manos sobre el cinto de Harry y lo comenzó a desabrochar-. Dime lo que sientes.

- Se siente bien…

- ¿Bien? - Harry pudo jurar que ella debería estar sonriendo en ese momento.

- Siento que estoy ardiendo- Ginny se mordió los labios acariciando el pecho de Harry por sobre la camisa.

- Siempre me gustó acariciarte, sentir tu calor, tu aroma- Ginny besó la palma de Harry y posó la mano de él sobre su cintura.

- Eres tan suave… - mustió él metiendo la mano debajo del deshabillé y pasando sus dedos sobre la piel desnuda que encontró ahí.

Ginny fue desabrochando los botones de la camisa de Harry y lo hizo erguirse para quitársela, luego le desabrochó el pantalón y metió la mano bajo la ropa interior sintiéndolo duro y húmedo.

- ¿Y ahora?

- Se siente caliente- gimió- Ginny… - le pidió en una súplica, pasando sus manos por el cabello de su esposa y obligándola a besarlo de lleno en los labios, con furia, con fervor.

Ginny se sentó a horcajadas sobre Harry y él aprovechó para acariciarle la entrepierna haciéndola jadear.

- ¿Te gusta? - le preguntó.

- Mucho, me haces sentir tan… tan…

- ¿Excitada?

- Si, pero también… también tan amada- Harry hizo un movimiento con los dedos que la hizo gemir, y luego, corriéndole la tela de su ropa interior se introdujo en ella intentando calmar un poco el calor que le hacía hervir la sangre de sus arterias.

Ginny se aferró a sus hombros comenzando a balancearse ya disfrutar, sintiendo más y más.

Ambos finalmente cayeron agotados, Ginny sobre él sin dejar de estar unidos, y él sin dejar de acariciarle la sudorosa espalda.

- Es hora de que te saques esto- le dijo él quitándole la camisola y dejándola caer al piso.

- Y tú deberías quitarte el pantalón- le sugirió ella llevándose las manos a la cabeza para quitarse la media que le impedía la visión que tanto tiempo se le había negado. Ginny se quitó de encima de él y gimió al sentise vacía. Harry rió suavemente tirando de su pantalón hasta dejarlo caer a un lado de la cama junto a la ropa de su mujer.

- ¿Me puedo sacar la venda de la cabeza? - Ginny negó suavemente mordiéndose un labio divertida sentada junto a Harry en la cama.

- Así estás lindo- él se destapó un ojo y al verla sin la venda se la quitó toda.

- Estás haciendo trampa- la acusó acostándola en la cama boca arriba y él sobre ella.

- ¿Crees que podríamos abrir la cama esta vez ?, verás, me daría mucha pena ensuciar este lindo edredón que tan caro te habrá salido- Harry le hizo caso, los cubrió a ambos con una fresca sábana de algodón y se dispuso a hacerla otra vez su mujer.

o0o0o

Qué no daría yo por contemplarte,

aunque fuera un sólo instante.

... por intentar amanecer.

no volverá a perderse en la noche,

porque su alma hoy brilla con más fuerza

que un millón de soles.

Harry aún dormía cuando Ginny bajó a la sala en busca de la cocina, no le sorprendió mucho encontrar la despensa vacía, y menos le sorprendió ver una nota de sus dos cuñadas adherida con un imán en la puerta de la nevera.

Te hemos dejado lo esencial para que tengan un desayuno decente, agradece que ninguno de tus hermanos pudo terminar con toda la comida de la boda. Cuando entramos no se los escuchaba, pero ya nos quedó claro al ver el vestido en la sala. ¡Que lo disfruten!

Ginny rió suavemente y abrió la nevera encontrándose con una enorme variedad de sándwiches y tartas, rápidamente puso agua en la cafetera y cruzó los dedos para encontrar un poco de café en alguna de las tantas puertas. Obviamente no tuvo la suerte que esperaba, pero con los saquitos de té se las arreglarían, y un poco de agua caliente que tuvo que poner a calentar.

El sol ya se había puesto en lo alto desde hacía rato, Ginny se había vestido con la camisa de Harry y estaba descalza. Despacio abrió el ventanal corredizo que daba al parque y disfrutó del frescor que había en el piso y en el aire que chocaba contra su piel. A lo lejos pudo ver una pileta bajo tierra y una hermosa hamaca de tela colgada de dos enormes árboles.

Frente al espejo del baño que había en el piso de abajo Ginny sonrió. No era su mejor imagen, el cabello despeinado, los labios hinchados y los ojos inflamados por dormir poco, sin embargo se podía ver, podía verse a si misma en los ojos de su familia, de sus padres y de sus hermanos. Podía verse en los ojos de sus amigas, y sobre todo en los ojos de Harry y de su perra Lilah.

Finalmente luego de muchos años, en donde ella se había resignado a disfrutar de ese mundo que la vida le había dado, todo volvió a su cauce, la luz volvió a sus ojos de la mano de Harry y todo fue aún mejor de lo que pensaba que era.

Ginny ya tenía una vida perfecta y ella era feliz así. Pero la vida le tenía preparada una sorpresa y le devolvió eso que creía perdido para siempre.

Ahora podía mirar a su marido a los ojos y disfrutar de lo mismo que había en los suyos propios, podría ver el rostro de ese niño de apenas unas pocas semanas que se estaba gestando en su vientre y del cual Harry aún no sabía nada.

Sonrió moviendo levemente su varita haciendo aparecer dos pequeños escarpines sobre su mano.

Qué no daría yo por contemplarte,

aunque fuera un sólo instante.

Ese sería su regalo de bodas, se dijo dejando las botitas junto a los sándwiches tostados en la bandeja.

Y si, tal vez Harry se quedara tildado unos segundos y tardaría en volver, pero sabía que le encantaría.

Era el proyecto cumplido de un futuro juntos, y ella estaría ahí para poder verlo.

Hoy recibí dos notificaciones que me hicieron buscar en mis viejos archivos guardados en un disco externo. No entiendo por qué jamás terminé de publicar esta historia, cuando el capítulo estuvo escrito hace tantos años.

No tengo excusas, simplemente la vida, terminar la universidad, comenzar a trabajar, seguir estudiando, proyectos personales, grandes pérdidas. En algún momento lo demás se convirtió en lo más importante y deje de lado esto.

Esta publicación no significa que continúe escribiendo, creo que la musa ha desaparecido aunque siga adorando esta saga, y nunca me canse de leerla si tengo tiempo. No sé incluso si puedo escribir, creo que me he oxidado bastante, pero sé lo horrible que es llegar a un determinado capítulo y que la historia no se haya actualizado hace años; yo también soy lectora, ahora de otros fandoms, pero entiendo lo frustrante que es. Al menos puedo hacer esto, y publicar algo que ya estaba escrito y darle un final. No creo que pueda terminar los que me quedan pendientes, no quiero afirmar o dar esperanzas de algo que no puedo cumplir. Pero al menos esto si lo puedo hacer.

Dedicado a Mayda que me hizo abrir esas carpetas polvorientas en el fondo de mi disco rígido. Ojalá que sea lo que esperabas.

Hasta que nos veamos otra vez, Jor.