La biblioteca

No necesitaba más que estar sentada en la tercera mesa de la biblioteca, su lugar favorito de todo Hogwarts, hundida en un antiguo libro después de pasar toda la tarde haciendo sus tareas, no se podía sentir más a gusto; a pesar de todo lo que había vivido necesitaba un tiempo consigo misma, para calmar su mente y no pensar en nada más que en la increíble historia de algunos magos y brujas. Esa mesa era como su pequeño paraíso, nada podía arruinar su momento.

-Hola, Granger- Era Cormac McLaggen, quien estaba en la biblioteca debido a un castigo que le impuso Severus Snape.

- McLaggen, que gusto verte- dijo fastidiada - ¿Qué te trae por aquí? No sabia que te gustara leer... o supieras leer- murmuró esto último.

-Verás Hermione...

-Granger... prefiero que me digas Granger- le interrumpió la castaña aun más incomoda sin apartar su vista del libro que estaba leyendo, antes de ser interrumpida

-GRANGER – enfatizó – como te decía, tu y yo no quedamos en buenos términos y me pregunta si ¿tal vez podríamos hacer una especie de tregua? – dijo acercándose más a la castaña

-Si, no veo por qué no – le dio una leve sonrisa inexpresiva

El Cormac colocó su brazo alrededor de Hermione, dejándola pasmada y aún más incómoda.

- ¿Y si hacemos las paces mañana en Hosgmade? Ayer abrieron un nuevo bar, podríamos...

-Lo siento Cormac, pero no quiero – la castaña se quitó el brazo del chico de encima y se levantó de golpe- saldré con mis amigos.

-¿Tus amigos? Oí que mañana practicara todo el equipo, incluyendo a Potter y los Weasley- le dijo levantándose y acorralándola entre la mesa

-Tengo más amigos, además no quiero salir contigo – Ya harta de su comportamiento lo alejo y empezó a recoger sus cosas – Y entiende algo un no es un no, déjame en paz, y la próxima vez no seas tan ridículo de confundir las cosas.

-Señor Cormac- la voz de la bibliotecaria los hizo reaccionar – Señor Cormac, llega tarde a su castigo, otra falta de compromiso y le informare al profesor Snape.

-Si, señorita Pince- contestó avergonzado

-Suerte con la lectura, McLaggen – finalizó Hermione, pasando a su lado sin antes empujarlo.

Salió de la biblioteca con el animo por el suelo, definitivamente este ultimo año en Hogwarts iba a convertirse en una pesadilla, si no encontraba la manera de escapar de sus problemas fácilmente. Ahora entendida perfectamente la intranquilidad de Harry cada año, sabiendo que algo malo le iría a ocurrir, pero de repente descubrió algo, y es que Harry nunca peleó solo; siempre se vio rodeado de personas buenas a su alrededor, y ella también. Recordó con cariño como dos chicos salvaron su vida y aun estaban a su lado, solo necesitaba ser fuerte.

-Hola, Herms ¿Qué tal todo? - le dijo Ron, cuando la vio divagando por los pasillos

-Me acabo de quitar a un pulpo de encima, pero hay buenas noticias y es que ya me puse al día en todas las materias- le dijo con una sonrisa – Me dijeron que mañana regresan a practicar.

-Si, lo siento Herms, no podemos ir este sábado a Hogsmade, los partidos comienzan el próximo mes y hay rumores de que los tejones están dispuestos a llevarse la copa este año- le dijo Ron mientras caminaban

- ¿Cuándo no? No hay problema, iré con Luna. - Hermione se detuvo haciendo que Ron también lo hiciera- No te he agradecido lo suficiente Ron...

-Hermione- le dijo el pelirrojo mirándola directamente a los ojos, y poniendo sus manos en los hombros de ella – Ni se te ocurra decir gracias nuevamente, eres muy importante en mi vida y si te llegara a pasar algo... estás bien y es lo único que importa, lo juro.

- ¿Aun estas seguro de lo que me dijiste en el verano? que lo nuestro nunca funcionaría? ¿aun mantienes ese pensamiento, Ron? – le preguntó ella sin apartar su mirada de su amigo

-Si, si estoy seguro y siempre lo estaré. Diablos, Hermione. Con el tiempo te convertiste en una hermosa mujer y sigues siendo bastante lista, eres la combinación perfecta. Pero amo a alguien más y lo sabes.

-Es imposible, Ron ¿no has pensado en eso?

-Se que es un imposible, pero no te puedo lastimar. Y por favor no quiero hablar más de esto, ya es bastante doloroso tener que ver su cara y no poder...

-Entiendo Ron, lo siento mucho cariño- le dijo Hermione abrazándolo

-No es justo- le dijo aferrándose más y dejando caer sus lágrimas- ¿Qué hice en otra vida para no tener a mi lado a...

-Ya, Ron. Te adoro y detesto verte sufrir de nuevo por esto- le dijo soltándose para limpiar las lágrimas del chico – algún día encontraras a alguien que es para ti, lo sé al igual que yo, y si no que más da.

Como un analgésico las palabras de Hermione entraron como rocas por sus oídos, pero luego lo hicieron sentir mucho mejor. Un toque de ternura invadió su rostro, pues aún tenia los ojos llorosos, la nariz sonrojada y una sonrisa dulce, esa sonrisa que siempre Ron ponía cuando se enteraba que los problemas ya habían pasado.

-En cuanto a eso ¿Qué tal si te digo que tengo el candidato? - le dijo y ambos retomaron su camino

-Te diré que, espero que no sea McLaggen. Prometo que si vuelve a fastidiarme lo hechizo

-No sé porqué no lo haz hecho aún

-Es un pesado, y volviendo al tema, no quiero novios. Siento que he tenido ya me he subido a una montaña rusa por bastante tiempo, solo quiero descansar – el pelirrojo la miró confundido

-Una montaña rusa es una cosa muggle, Ron. Lo que quiero decir es que no creo estar lista para un "romance"- le dijo

-Ya veo... Herms ¿puedes hacerme un favor? Dile a Malfoy que McGonagall sugirió que él debe dar la tutoría a los de segundo mañana, según ella, yo no tengo paciencia ¿Quién se cree?

- ¿Por qué no se lo dices tu?

-Es que... mmmm ya sabes como es de temperamental y obvio se va a molestar, mejor si se lo dices tú

-Entonces yo me meto en la boca del lobo- le preguntó con una ceja levantada y cruzándose de brazos

-Por favor, Hermione- le suplicó Ron

-Okey, nos vemos luego Ron- se despidieron y cada uno tomó su rumbo.

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Hermione entró a la sala común, y vio la pequeña biblioteca que había allí y se le ocurrió terminar de leer su libro ahí, así que se dirigió al lugar. Si bien no era un lugar tan amplio como la biblioteca principal, al menos era un lugar cómodo y con una puerta para no ser interrumpida. Al entrar al cuarto, cerró la puerta y en cuanto estuvo adentró un agradable aroma se posó en sus fosas nasales. Desde hace mucho no había fijado su atención en un aroma diferente al de lo libros viejos, pero esta nueva fragancia mentolada y fresca la hacían de alguna manera transportarse a su tercer y cuarto año, logrando que una pequeña sonrisa se formara en sus labios.

Estaba tan inmersa en sus recuerdos que no se dio cuanta que en el lugar estaba alguien.

-Granger- Hermione dio un respingo y dio un pequeño grito

-Me asustaste- dijo poniéndose una mano en el pecho mirando a quien había mencionado su apellido.

-Lo siento, pero fue divertido- le dijo acercándose a la castaña, con una sonrisa maliciosa

-Si, me estoy muriendo de la risa, Malfoy ¿Qué haces aquí? - le preguntó ella

-Creo que haciendo lo único que se puede hacer en este pequeño lugar, estudiar y huir de un insoportable ser que no entiende un no como respuesta- le dijo Draco y se sentó en una de las cuatro sillas que había allí

-¿Qué?- preguntó confundida, pensó que él había visto lo ocurrido con McLaggen.

-Parkinson, siempre está ahí pegándose a mí, es sofocante. No me malentiendas, ella es dulce y espero que encuentre a alguien que la sopor...que la quiera, pero yo no soy ese alguien. Si encuentras una forma de repeler acosadores, me dices- le dijo el rubio y empezó a empacar sus libros

-Yo necesito uno- le sonrió la chica -No tienes que irte, podemos estudiar juntos ¿eso es Astronomía? – le preguntó ella mientras desempacaba sus libros.

-No, es runas antiguas- le dijo riendo

-Ni me lo recuerdes, Malfoy- la chica se sentó a su lado

- ¿Qué no te recuerde que cosa? ¿Qué en tercero veíamos juntos runas antiguas y que le gritaste loca a la profesora Bathsheda Babbling, porque TU confundiste los números y después saliste furiosa?

-Me sentí un monstruo por días y lo peor fue que hice algo parecido en la clase de adivinación

-¿Qué te pasaba, Granger? ¿se te zafó un tornillo? Estabas violenta, aun me duele ese golpe- le dijo Draco entre risas

-¿Y me vas a recordar ese golpe hasta que nos graduemos? Como sea culpo al giratiempos, esa cosa ya me estaba afectando

-Yo tengo uno y me ha servido más de lo que me ha afectado, es increíble cuando quiero ver una clase y dormir al mismo tiempo

-Si, agradece que he notado tus apariciones de la nada, deberías usarlo mejor que eso- le reprochó

-¿Cómo? ¿matriculando cien asignaturas y enloquecer como tú? - dijo mirándola a los ojos – Gracias, pero no, prefiero mi salud mental.

-¿Acaso tienes?- dijo mirándolo de igual forma

-Al menos lo que me queda de salud mental- sin darse cuenta, ambos estaban extremadamente cerca, tanto que cuando se dieron cuanta que sus rostros estaban separados por apenas unos cuantos centímetros se alejaron de inmediatamente.

-Creo, que podemos comenzar por la página treinta- dijo Draco sacando nuevamente su libro, disimulando perfectamente sus nervios

Por otro lado, Hermione agradecía que la biblioteca contaba con una luz tenue y así Draco no podía ver el rubor que empezaba a subir por sus mejillas, lo único que empezaba a fallar eran sus nervios, entonces también sacó su libro para aparentar también un poco de calma.

Draco, peleaba con su subconsciente para no verla cada cinco segundos, pero para él era inevitable no perderse en las ondas de su cabello o en los gestos que hacía cuando leía, lo peor para el chico era el aroma de ella inundando todo el lugar, en pocas palabras, la sola presencia de Hermione a Draco.

-Hace calor- dijo Hermione ventilándose con su mano, pero el lugar estaba fresco, solo que aun estaba cada vez más sonrojada al tener al chico cerca

-¿Qué me está pasando? Solo es Malfoy- pensó Granger, y decidió retirarse la túnica, el suéter y se aflojó un poco la corbata.

Una acción tan simple como esa lo iba a matar, así que decidió concentrar toda su atención en la pagina treinta la cual había leído en ese rato más de cinco veces sin entender nada, sin parar de morderse el labio.

-Ah, Malfoy. Ronald me dijo que mañana le darás tutoría a los de segundo – necesitaba romper la tención que se había formado de la nada, así tuviera que hacer enojar a Malfoy

-Genial- respondió sin quitar la mirada del libro

-Creí que... te enojarías- preguntó nerviosa

-No, creo que ya me aprendí el alfabeto- dijo Malfoy con el corazón en la mano mientras guardaba sus cosas.

-Creí que estábamos estudiando los números- le miró confundida – Malfoy, ¿estás bien?

-Estoy excelente, Granger. Adiós- dijo el rubio y salió deprisa de la pequeña biblioteca, pues sentía que si se quedaba un minuto más le iba a dar un ataque.

Al traspasar el retrato de su sala común, sintió que su ritmo cardiaco volvía a la normalidad y había regresado el frio otoñal que se había perdido en esas cuatro paredes en las que él estaba encerrado con Granger.

-Draco Malfoy, parece que hubieras visto un boggart – se burló Ron al verlo en los pasillos aun pálido.

-Hui- dijo Draco soltando el aire contenido y recostando a la pared del pasillo- hui de Granger

-ja ja ja ja ¿Qué? ¿de qué me perdí?

-Estábamos estudiando y se quitó la túnica y después dijo algo más... Salí corriendo ¿ese pequeño ser me volverá demente? – le contestó el slytherin

-Eso sucede cuando la persona que te gusta hace ese tipo de cosas, se llama ser humano y tener emociones. Si no lo sabias pasarás por cosas como estas y más, prepárate.

-Ahí está el problema. Nunca me había gustado alguien como Granger, y no tengo idea como manejarlo- le dijo más tranquilo

-Solo respira cada vez que vayas a hablar con ella y cuenta hasta diez a mi me funciona con... a mí me funcionaba. Como sea ¿Tal vez te dijo que mañana das la tutoría tu? McGonagall me quitó el cargo.

-No, no le voy a enseñar a un mocoso de segundo a transformar su tonto búho en un vaso, olvídalo- le contestó con fastidio

-Dile eso a la directora, en cuanto a Hermione podrías recompensarla mañana en la tarde. Si huiste como me imagino, ella ha de tener mil preguntas. Dile que tenías algo que hacer y por eso te fuiste, ella estará sola, porque todos estaremos en prácticas. Tienes una oportunidad, utiliza el cerebro, Malfoy-

-No quiero ir a Hogsmade; es aburrido ese lugar- le dijo Draco

-Okey, no vayas. Cormac McLaggen, posiblemente se anime a insistirle y ella vaya con él. Parvati me dijo que tuvieron una pequeña discusión acerca de eso hace un rato...

-Iré- no quiso seguir escuchando más- Tu encárgate de mantener a Cormac alejado de ella

-Hazlo tu

-No, porque si lo hago yo lo petrifico de por vida- se levantó del suelo y se sacudió su siempre tan impecable uniforme.

-Está bien- le respondió rodando los ojos- Tu encárgate de Hermione, hay un bar nuevo, aunque si yo fuera tú la llevaría a la cabeza de puerco, el dueño remodeló el lugar y ahora es una especie de café con libros.

-No me gusta el café- le dijo Draco

-Pero a Hermione le encanta, así que vas a pedir un maldito té y para ella un café, van a hablar de algún libro y le vas a bajar un poco a tus lloriqueos ¿entendido? -dijo Ronald ya impacientándose.

-Okey, Weasley. Cálmate, solo estaba bromeando

-Muy bien. Mañana te reúnes con los de segundo en el aula de encantamientos desde las ocho de la mañana hasta las once, sé puntual- dicho eso Ron salió del lugar, dejando a Draco con un pequeño problema ¿Cómo invitaría a Hermione a Hogsmade sin espantarla?

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Después de la repentina huida de Draco, Hermione trató de concentrarse en otra cosa que no fuera el rubio. hasta que al fin logró hacerlo y terminar de leer su libro, después de guardar todo decidió ir a darse un relajante baño antes de bajar al gran comedor para la cena.

Al salir de su cuarto sintió una paz renovadora, y se vio tentada en leer otro libro, pero decidió que descansaría de tanta lectura y solo se sentó en el sofá a contemplar el fuego, eso le recordó cuando era niña y que siempre solía sentarse en frente a la chimenea en medio de sus padres. Encontrarlos ya se estaba convirtiendo en su necesidad principal.

-Hola, Hermione- la voz dulce de Luna el saco de sus cavilaciones

-Hola, Luna ¿Cómo estás? – le dijo haciéndole espacio en el sofá para que se sentara

-Estupendo, los narggles ya no hacen de las suya, pero no puedo decir lo mismo de Peeves

-Es insoportable

-Así es, pero es una dulce criatura ¿no crees?

-En lo absoluto -dijo Hermione -pero debo aceptar que me hizo falta ver sus estúpidas bromas mientras no estábamos en Hogwarts.

-Muchas cosas han cambiado últimamente, ya sabes después de la guerra- dijo Luna

- ¿querrás decir que muchos han cambiado? Todos han madurado más- enfatizó Granger

- ¿Cómo lo hacen, Hermione? mantenerse cuerdos de todo esto- dijo la rubia

-No estamos muy cuerdos. Créeme, Luna apenas estamos acostumbrándonos a las horribles pesadillas y al constante temor. Yo sé que algún día todo esto acabará- Luna al oír a su amiga la abrazó, buscando con eso apaciguar sus temores.

Su fraternal abrazó se interrumpió, cuando vieron a Draco atravesar el retrato de la sala común. Al verse directamente se sintió una pequeña tensión en el lugar, pues Draco y Hermione se quedaron mirando por algunos segundos y después él cortó su conexión para encerrarse en su cuarto.

-¿Qué pasa entre ustedes dos? Sentí como si yo sobrara- le dijo con una voz tierna y traviesa - ¿Te pasa algo con Malfoy?

-claro que no, sólo que últimamente nos llevamos mucho mejor y es un poco raro, nada más Luna. No comiences con tus teorías- le contestó ruborizada y nerviosa

-Si son sólo teorías ¿por qué estás tan roja? - le preguntó aun con una sonrisa - ¿Te parece Lindo Draco Malfoy, Hermione?

-Bueno, no es feo- le dijo esquivándole la mirada- cambiemos de tema ¿te parece si vamos mañana a Hogsmade?

-Claro, Herms. A propósito, iré con Theo y te nos puedes unir, ya sabes lo que dicen, entre más personas mejor- le dijo emocionada

-Lo siento Luna, no quiero ser violinista, es mejor que vayan ustedes dos solos- le dijo imaginándose en medio de ellos dos

-Vamos Hermione, no es una cita. Solo somos amigos- le enfatizó – vamos di que si

-Está bien Luna, pero si me siento incomoda salgo de ahí ja ja ja ja- le contestó entre risas

- No va a pasar nada, Hermione.

-Theo es lindo, y he visto como se te queda mirando- le dijo con picardía

-Es cierto, es una gran persona. Esto no se lo he dicho a nadie, pero el primer día me ayudó a encontrar unas cosas que me habían escondido unos chicos, siempre creí que eran los narggles, pero descubrí que existen algunos bromistas- contestó con amargura

Ante lo dicho, Hermione se sentía enojada de que alguien se atreviera a hacerle algún daño a una persona tan noble como su amiga.

-Ignóralos, son unos tontos. Los buenos son más y Nott parece ser un agradable chico, a veces raro, pero al parecer te quiere- le dijo Hermione

- Haberlos conocido fue grandioso, Ginny ha sido increíble al habérmelos presentado ese día en el tren.

-Si, ella siempre nos da las mejores sorpresas.

-Hermione- le llamó Zacarias, el prefecto de Hufflepuff- Hoy te toca hacer las rondas con Malfoy, ya le avisé, me dijo que a las diez en punto. Recuerda que las rondas van hasta las once.

Sin más que decir el chico se fue. Luna no desaprovechó la oportunidad de reírse al ver a Hermione pasmada.

-Creo que me iré a alistar, nos vemos Luna. Descansa

- Usa la blusa azul que te di en tu cumpleaños, se te ve increíble- Hermione al escucharla se devolvió

-Luna, son las rondas. No es para nada una cita- le susurró

-Invítalo a Hogsmade- le dijo Luna guiñándole

-¿Qué? No haré eso- le dijo sonrojada

-¿Por qué no? Vamos Herms, sabes que sería maravilloso así se conocerían mejor y dejarían de huir como dos tontos cada vez que se ven

-Lo... lo intentaré- sin más que decir terminó la conversación con la rubia antes de que esta la convenciera de hacer otra locura.

-si terminan saliendo, me compraré un rico pastel de frambuesa- Pensó la rubia, ya que ella solía hacer apuestas consigo misma cuando planeaba un suceso.


Próxima actualización el 13 de diciembre