Traducción

Si quieren leer la historia original está en el perfil de su autora @LunaCeMore

Pasaron varias semanas y el cuerpo de Emma ya se había curado de todas las marcas que lo cubrían y de hecho había recuperado algo de su peso, una dieta constante de macarrones con queso caseros de Snow y hamburguesas de tocino de Granny's habían funcionado. Había recuperado poco más de la mitad del peso perdido y se parecía cada vez más a la antigua Emma; aunque estaba lejos de sentirse como tal.

Se había mantenido alejada de la alcaldesa y sólo había visto a Henry en un par de ocasiones cuando paso por el loft de sus padres para ver cómo estaba, se sentía mal por eso, pero se dijo a sí misma que se estaba recuperando y que en un futuro haría planes para pasar más tiempo con él, cuando se sintiera mejor. El vacío que sentía por la pérdida de su Reina ni siquiera había comenzado a sanar y el ver a su hijo sólo le recordaba a la alcaldesa, lo que le recordaba a su reina, y eso le dolía demasiado, por lo que decidió mantenerse alejada.

Era el día en el que finalmente volvería a trabajar. Ella ya se había revolcado en su autocompasion todo el tiempo que Snow se lo permitió, y debido a que sus puntos ya habían sanado y estaban fuera de su espalda, ya no había peligro de que se abrieran, por lo que pensó que era un buen momento como cualquiera para volver al trabajo. A su vida.

Ya había evitado volver más de lo necesario.

Su madre le había enviado un mensaje de texto a la alcaldesa para decirle que sus heridas eran demasiado graves como para regresar al servicio activo. Era el camino de los cobardes no hacerlo ella misma, lo sabía, pero su corazón también necesitaba tiempo para sanar, y ver a Regina con regularidad en esas primeras semanas la habría roto. La alcaldesa, que era una mujer inteligente, le pidió a Snow una fecha fija en la que regresaría la Sheriff, si o si. Hoy era ese día, hoy volvía lista o no.

Se puso un par de jeans ajustados, que para ser honesta, no quedaban exactamente tan ajustados como solían hacer. Se colocó la placa de sheriff en el cinturón y por encima su caracteristica chaqueta de cuero roja: su armadura. Se miro en el espejo y supo que sus ojos no tenían el brillo que alguna vez tuvieron, no se apresuró a sonreír o reír. Sabía que volvería. A la vez sabía que un corazón roto era algo difícil de lo que recuperarse.

Cuando bajo las escaleras, su hijo estaba sentado en un taburete en el mostrador jugando con su teléfono celular.

"Oye chico, ¿Qué estas haciendo aquí?"

"¡Hey ma! ¡vine a desearte suerte en tu primer día de regreso!" Dijo con una sonrisa, orgulloso de si mismo por ser tan considerado.

Realmente es un gran niño. Mi Reina... fue una madre maravillosa.

Se mordió el interior del labio para evitar que las lágrimas brotaran y luego se aclaró la garganta.

"Bueno, Gracias, Henry, eso es dulce de tu parte" Ella le despeino el pelo y luego se volvió para servirse café en una taza para llevar.

"¿cómo te sientes? Quiero decir, ¿te sientes bien para regresar al trabajo y todo eso?"

"Si chico. Estoy bien" Ella le dio una mirada de todo está bien y comenzó a limpiar alguno de los platos que habían quedado sucios para que su madre no tuviera que hacerlo cuando llegara a la casa.

"Mamá ha estado preguntando por ti" le dijo con cuidado, sabía que su madre rubia estaba evitando a su madre adoptiva, y la verdad era que Regina también lo sabía, sin embargo ninguno de los dos Mills entendió el motivo, por lo que nadie habló de ello, "esta preocupada y no deja de preguntarme cómo estás".

Emma apreto los labios con dureza y trató de sonreír,se notaba que estaba incómoda.

"Dile que estoy bien" dijo sobre su hombro tratando de sonar natural.

"Por supuesto que lo estas" dijo brevemente "siempre estás bien, todo está bien"

"Henry..." le advirtió y se dio la vuelta para mirarlo.

"no mamá está bien. Seguiremos barriendo lo que sea que pasa debajo de"

Emma golpeo el mostrador con la mano y Henry salto casi cayéndose del taburete, cerró los ojos con fuerza haciendo todo lo posible por mantener sus emociones en secreto, respiro hondo y abrió los ojos.

"estoy bien ¿Okey?" A pesar de sus mejores esfuerzos por mantener la voz firme esta desafio su voluntad y el dolor tiño las palabras.

"Esta bien", asintió en voz baja, pero había dolor en sus ojos vidriosos. Le deseo buena suerte y no pudo salir del pequeño apartamento lo suficientemente rápido.

Maldita sea

Se reprendió a si misma por perder la compostura con su hijo. Sólo estaba tratando de ayudar, lo sabía. Ella aún no estaba lista. Necesitaba más tiempo. Se tragó las lágrimas que amenazaban con caer y terminó de prepararse para trabajar.

Varias horas después de haber iniciado su turno, estaba sentada en su escritorio llenando el papeleo cuando los reveladores golpes de los tacones de Su Majestad la alcaldesa resonaron en el pasillo.

Excelente

Se puso de pie y se colocó en el lado más alejado del escritorio, cruzo brazos sobre el pecho mientras Regina asomaba la cabeza.

Miro hacia abajo y centro sus ojos en la clavícula de la morena tratando de mantenerse bajo control.

"señora alcaldesa" dijo secamente la rubia.

Puedes hacerlo. Puedes hacerlo. Puedes hacerlo. Puedes hacer esto sin llorar. Esta no es ella. Ella está con Robin.

Imágenes del bosque en las cuales se encontraba encima de su Reina, besando y acariciando su piel, llenaron la cabeza de Emma, era imagenes del tiempo que habían pasado juntas antes de que emma regresara en el tiempo. De golpe esas imágenes fueron reemplazadas por los recuerdos de las pocas ocasiones en que tuvo la desafortunada suerte de ver a Regina en la ciudad desde que regresó, en esas imágenes era el quien la acariciaba y besaba, pero lo peor era que ella lo hacía de vuelta.

Emma apretó la mandíbula mientras los celos la consumían.

"Entonces veo que sigo siendo su jefa, sheriff" la morena le dedicó una sonrisa galardonada.

Emma se mordió el labio inferior y miro la pila de papeles en su escritorio, unos segundos después comenzó a acomodarlos, o eso aparentaba.

"¿Hay algo que necesites?" Pregunto la rubia mientras seguía con los papales, sin levantar la vista.

Regina miro fijamente a su amiga y observó la descarada evitacion que la rubia le estaba lanzando y se dejó frustrar por ello.

"¿Me miraras?" Ella chasqueo.

Instintivamente, emma obedeció la orden y levanto los ojos de golpe para encontrar la mirada preocupada de la Alcaldesa. Los ojos se le nublaron y una lágrima escapó por su mejilla al darse cuenta de que acababa de obedecer la orden de su Reina y no la de la Alcaldesa.

Regina miro confundida la reacción de su amiga y al percibir sus lágrimas rodeo el escritorio para tratar de consolarla. Emma se alejó instantáneamente y negó con la cabeza a modo de advertencia.

"¡Emma! ¡habla conmigo! ¿Qué pasa? ¿que pasó?"

Emma se mordió el labio inferior con más fuerza, al punto de saborear el gusto de la sangre en su boca, mientras sacudia la cabeza firme y desafiante.

"¡Emma no puedes reprimirlo para siempre, sólo dime!" La morena declaro con frustración.

Emma miro hacia arriba y enfureció su mirada hacia la alcaldesa.

"¡Puede que sea mi jefa, Señora Alcaldesa, pero no es mi dueña para decirme que hacer!" Su labio inferior tembló cuando las palabras escaparon de ellos.

Regina fruncio el ceño confundida por las palabras de la otra madre de su hijo.

"No soy su dueña, Miss Swan, pero yo asumía que si su amiga"

Regina se volvió y camino hacia la puerta de la oficina. Agarró el pomo de está y dijo en voz baja mientras la cerraba y se iba

"Bienvenida de nuevo Miss Swan".

Las rodillas de Emma cedieron debajo de ella, se agarró del borde de su escritorio para evitar caerse y trato de respirar más allá del dolor agudo que sentía en su pecho donde claramente su corazón acababa de romperse. Otra vez.

¡Dios dime cuando se volvera esto más fácil! ¡Tiene que volverse más fácil!No aguantaré mucho más asi.Al menos no sobria.Necesito alcohol.

Emma ceno con sus padres, a regañadientes, sólo por la expresión de emoción en el rostro de su madre cuando se lo pidió. Entabló una pequeña charla y trato de estar contenta por la cena familiar, como la hija que conocían y amaban, pero en lo unico que podía pensar era en la mirada herida que tenían los ojos de su hijo, la cual era igual a la que llevaba su madre esa misma tarde en la comisaría, eso no le produjo nada más que ganas de irse. Irse al Rabbit Hole, sentarse en un taburete y olvidarse de sus emociones durante al menos 5 minutos.

Había considerado irse a algún lugar fuera de la ciudad, pero pensó que ir al Rabbit Hole le permitiría poder volver a casa caminando y de igual forma iba a ser lo mismo que irse a otro lado. Realmente no tenía ningún deseo de dejar storybrooke o a sus padres, aunque fueran frustrantemente optimistas, sorprendentemente. Sólo necesitaba poder respirar sin que le doliera, necesitaba poder cerrar los ojos sin verla, pero sobre todo necesitaba dejar de derrumbarse cada vez que veía esos ojos marron oscuros dirigidos a ella.

¡Sólo necesito dejar de sentir por un minuto!

Camino por Main Street hacia lo que esperaba que fueran unas horas de paz. Los demás locales cerraban a las 8pm, por lo que al ser cerca de las 10pm, las calles estaban desiertas. Hacia frío esa noche por lo que estaba agradecida de haber llevado su chaqueta de cuero. Comenzo a escuchar la música apagada en la calle mientras doblaba la esquina. Ese sonido significaba que cada vez estaba más cerca del olvido. Al menos por esa noche.

Una vez dentro, se sentó en el extremo más alejado de la barra, lejos de la puerta que daba hacia la calle, y pidió una botella de cerveza. Había pasado algún tiempo desde que había consumido alcohol con la intención de emborracharse y no quería que su resaca de la mañana incluyera un inodoro, así que se dijo que no beberia tanto.

A la mitad de su segunda cerveza escuchó el ruido más molesto de la historia o eso pensó en ese momento, era la risa fuerte y aguda de una joven morena que se encontraba parada en la pared más alejada de ella, Emma miró hacia atrás rápidamente con la molestia tallada en todos los rasgos de su rostro, la chica seguía con su risa mientras hacía girar un mechón de cabello en su dedo con la vista hacia el que sería su conquista esa noche. Emma al ver esto puso los ojos en blanco y pidió otra cerveza.

20 minutos más tarde y con tres cuartas partes menos de su tercera cerveza Emma ya se sentía bastante bien. Al menos si esa chica se callara, todo en el mundo sería increible. Cómo clavos en una pizarra la niña chilló, Emma al escuchar esto se dio la vuelta para mirar el tema de su extrema molestia. La chica estaba con un hombre sobre el cual tenía su mano, más específicamente sobre su musculoso pecho, aunque a los segundos deslizó su mano hacia la garganta de este y comenzó a besarlo por el cuello.

Ew

Emma miro la cara sonriente que albergaba el hombre y se le callo el estómago al reconocer el rostro.

¡Robin Hood! ¡ De ninguna maldita manera!

Si emma no hubiera bebido esas tres cervezas, los siguientes 5 minutos de su vida podrían haber sido completamente diferentes, sin embargo Emma tenia alcohol en su cuerpo, por lo que interrumpió la feliz pareja que seguía coqueteando, agarró un puño lleno de cabellos de la morena que decididamente no era Regina Mills y la sacó de encima del apestoso Robin Hood.

"Ow, ¡Hey!" Gritó la morena cuando casi pierde el equilibro.

"¡pierdete!" Emma le gruño, al ver la rabia pintada en el rostro de la Sheriff, la chica obedeció y se tambaleo hacia la barra.

Emma agarró al hombre por el cuello y se acercó a su cara.

"¡Bueno, Sheriff Swan!" Robin arrastró las palabras con una pizca de coqueteo "Me gusta una mujer que sabe lo que quiere, ¿es ahora cuando me esposas sheriff?"

Emma, con los dientes apretados, lo levanto y luego lo empujó contra la pared un poco más fuerte de lo que pretendía.

"¿Que diablos crees que estas haciendo?"

"Al igual que tu, salí a tomar una copa" miro a la chica con la que había estado charlando y le giño un ojo.

"¡Ella te ama idiota!"

"Sinceramente lo dudó", comentó, "acabo de conocerla" agregó mirando de nuevo a la chica del bar con confusión.

"¡Regina imbécil!" gritó la Sheriff.

"Bueno, si la reina malvada no se entera, no lastimaria a nadie" el respondió con una sonrisa y un guiño, "¿estoy en lo cierto?"

"¡no! será mejor que te vayas a casa y le cuentes esto antes que yo lo haga, créeme, no quieres que se entere por mi parte" amenazó la Sheriff.

Robin vio que la rubia hablaba enserio y su sonrisa se desvaneció.

"¿Quiere que me vaya a casa y le rompa el corazón a la mujer que está enamorada de mí?, ¿De verdad Sheriff?, ¿Eso es lo que quiere?"

La rubia se enfureció con incredulidad.

"¡no quiero que seas un idiota doble cara! ¡quiero que ella viva feliz para siempre con la persona que cree que está enamorada de ella! Quiero que tome una decisión luego de estar informada sobre la mierda de persona que eres y espero que esa decisión sea no perdonarte por ser un imbécil!¡Ahora vete!"

Emma se llevó las palmas de las manos a la boca mientras procesaba lo que acababa de decir, mientras el rubio sin aliento la miraba, finalmente este decidió obedecer y con un asentimiento de cabeza salió del bar, Emma sacó algo de dinero en efectivo de su bolsillo y lo arrojó contra la barra, para luego dar media vuelta y abandonar el lugar que se suponía que era su santuario lejos de Regina Mills y cualquier tipo de sentimiento que tuviera por la mujer.

Cuando llegó a casa, sus padres todavía estaban despiertos, por supuesto.

"¿Cómo estuvo tu noche cariño?" Snow pregunto cuando Emma paso a su lado.

Esta murmuró algo que pudo haber sonado como un "Me voy a la cama", mientras subía las escaleras de dos en dos, al llegar a su cuarto se cambio y se acomodo en su pequeña cama de cobijas sobre el suelo.

No era así antes. ¿O si? ¿Antes de perder a su esposa e hijo? Amaba a la Alcaldesa. ¡El lo hacía! Antes de...Antes de que ella volviera atrás en el tiempo y matara a su familia.Oh Dios. Esto es mi culpa. El está rompiendo su corazón en este mismo segundo y todo es culpa mía.

La opresión en su pecho regreso como una venganza, y lucho por respirar.

Sigue jodiendo todo que para eso es que sirves. Eres una completa cagada. Vaya Salvadora que resultaste ser.