Cada vez que el rubio creía estar más cerca del presente, se equivocaba. Estaba manchado en su conciencia querer volver a ver a España en la vida real. Tal vez después de esto no se acordase de el y por lo menos podría...en realidad no sabía ni siquiera que volvería a hacer. ¿ Volvería a la normalidad? ¿ serían...amigos o algo así?

Seguramente se comportaría como un cobarde-pensó Vincent autocompadeciendose.

Miró a cada lado, intentando divisar al español en alguna parte. Finalmente lo encontró hablando y riendo con Francia.

Estaban sentados en la hierva, seguramente por petición del español, ya que el rubio se veía algo incomodo. España podía ser muy convincente cuando quería. De hecho, aunque Holanda se consideraba bastante fría ante sus súplicas, mentiría si dijese que nunca había escuchado música que Antonio le había recomendado. Obviamente a solas. Incluso había realizado actividades de ocio como: ir a una exposición o ver una película determinada, más que nada porque Antonio se lo había sugerido. Había que admitir que en cuanto al arte tenían gustos más que similares, la gastronomía española no era mala y bueno, la música...

¿enserio estaba enumerando sus pros?

Se le erizó el bello y de un momento a otro dejo de pensar y mirar un punto fijo.

No fué casualidad que ese punto fuesen los ojos felices de Antonio. Era aterradoramente increible como lo había visto en ambos extremos con su mejor amigo. En instantes podía estar odiandole y en otros verse despreocupado.

--¿Cómo esta Inglaterra?-preguntó el moreno bajando levemente la mirada.

--Antoine, me ofende que preguntes por el cuando estas con moi-contestó con falso dramatismo-en cualquier caso mi relación con le petit lapin no es mejor que contigo.

El español se quedó pensativo durante un rato que resulto eterno, hasta que al fin Francis rompió el silencio.

--¿No vas a preguntar por Holanda?

Negó con la cabeza, se formó un pequeño puchero en sus labios pero de un momento a otro volvió a estar radiante.

--Eso ya es agua pasada...

Francis sonrió como si tubiera un as bajo la manga.

--Ayer no decias lo mismo, estabas un poquito borracho mon amie.

--No hace falta que lo rememores-dijo el moreno con las mejillas encendidas.

El francés al ver que se avergonzava le abrazó. Era uno de esos actos de cariño típicos de la nación de l'amour. A Vincent le hirvió la sangre, le estaban metiendo mano...y el imbécil ni se enteraba.

A pesar de que Vincent no quería que pasasé, lo que estaba pasando, no quería tampoco que sus nervios le traicionasen al igual que la última vez.

Se enfureció viendo como las habilidosas manos del rubio habían bajado hasta el trasero del moreno, acariciandolo y estrujandolo mientras Antonio estaba pensando en...esa borrachera.

--Si es que eres tan mono, deberias de estar bajo mi poder, así podría despertarte...

Antes de que pudiese seguir, el español le dió un puñetazo apartandolo de su espacio personal. Holanda sintió una gran felicidad, el francés, había dejado en paz a Antonio y de paso había recivido un puñetazo.

"¿¡Qué más podia pedir!?"-pensó el holandés.

--Francis querido, la herida aún esta reciente-dijo el moreno con una verdadera cara de psicópata que hizo temblar hasta a Holanda.

El de ojos azules solo pudo mormurar cosas en su idioma con temor.

--Al menos podrías darme un beso para consolarme.

El rubio empezó a perseguir al español, mientras que este se preparaba para el "ataque".

Al ver que Antonio no quería, los Países bajos decidieron intervenir.

De hecho antes de que pudiera decir nada, Antonio chocó con el. Ambos ojos se encontraron y apareció un brillo especial y de cierta manera serio en ambas pupilas.

Era como si el mundo se parase. Las mejillas de los dos individuos estaban totalmente rojas y no eran capaces de pronunciar ni una palabra. El corazón del más alto se rompio en mil pedazos, ya no funcionaba, la sangre no llegaba a su cabeza y era incapaz de pensar. Era un espectaculo verlo, pero se interrumpio, ojalá que hubiera sido el murmullo de las aves, pero fueron las quejas de un francés que no se sentía incluido.

--Ejem...estoy aqui...

Al final se alejaron del contacto del otro, como si fuera veneno.

--Perdón, os voy a presentar, Vincent este es Francis, Francis este es Vincent.

Los dos rubios se miraron desconfiados, una sonrisa mordaz aparecio en el rostro del más bajo aunque solo fuese por tres o cuatro centímetros. Le estaba retando y el holandés no se iba a quedar atrás.

--Sentemonos y así nos ponemos todos al día ¿si?- dijo el español sin haber leído el ambiente.

Obedecieron sin rechistar, pero sin apartarse las miradas.

Después de un rato en el que el moreno contar un soliloquio sobre a saber que, el francés se acercó al español.

--Chicos, ¿me habeis escuchado?-pregunto dudoso el español-después de un rato examinado a ambos repentinamnte frunció el ceño-no lo hacíais, no lo voy a repetir que lo sepáis.

El holandés se sintió algo culpable, sobretdo porque había malgastado su tiempo en francis. Además era una oportunidad para escucharle por gusto.

--Venga Toño no te pongas así, eres igual que cuando eras pequeño.

--No abarques ese tema Francisco que si yo caigo tu caes conmigo.

Los dos amigos se miraron retandose por unas milésimas de segundo, Vincent miraba la escena con cierta curiosidad en como iba a acabar esto, esperaba que a golpes.

--Quien tiene más que perder eres tu, yo no tengo amigos misteriosos por el mundo-sentencio el rubio.

Antonio se dió cuenta de que era cierto y que además el francés no tenía vergüenza para nada.

--Mierda...-aprobechando la vergüenza y frustración de su amigo, el rubio le abrazó rodeandole de la cintura y aprobechandose de nuevo.

Metiendo las manos cuidadosamente debajo de la camisa, el español jadeo por instinto intentando alejarse sin éxito.

Vincent sin poder evitarlo atrapó al español de su cintura para atraerlo a él.

Ahora el moreno se encontraba literalmente en medio de una pelea absurda entre ambos rubios. Se quedó dormido, al fin y al cabo no esperaba tener que darle la razón a ninguno de los dos.

Al darse cuenta de que el castaño había sucumbido ante morfeo, dejaron de pelearse para observarle en su plácida fantasía.

Holanda al sentir la espalada del español sobre su propio pecho se estremecio, posando sus brazos alrededor de su cintura para tenerle bien sujeto. Una pequeña bocecita le decía que se hundiese en su cuello y adí lo hizo, oliendo el perfume veraniego. Su paraiso fue interrumpido por un gruñido divertido.

--Vaya, vaya...con que luego yo soy el que mete mano-el holandés frunció el ceño sin reparos mientras que el de ojos azules se disponía a llevar a cabo una retorcida apariencia- al menos yo no lo hago mientras duerme.

Cogió la mano de Vincent y la puso sin reparo en la entrepierna del chico dormido. Notó como se estremecía entre sus brazos, por alguna razón no la podía quitar de ahí. Enrojeció tanto que no podía moverse.

--Me gustan los menage a trois, nunca he probado uno con ma petit.

Despertó de su distracción cuando escucho que el francés se le insinuaba, quitó rápidamente su mano ( aunque sintió la suya propia levantarse pero ya solucionaría el problema). Cuando Francia vió su cara, decidió marcharse.

--Bueno piensatelo.

Y pensar que a Vincent le había gustado sentirle de esa forma tan sexual...se castigo mentalmente.


9192810: Muchas gracias, la verdad es que me costó escribir la guerra de la independencia, aunque es un tema que me encanta ya que en mi ciudad echamos a los franceses a la primera ( a la segunda nos ganaron por rendición xd)(triste pero cierto).

Es que Arthur me da ternura porque no sabe relacionarse y me acabo riendo de el. Me encantan tus comentarios y me gustan que te gusten mis respuestas todo sea dicho. Realmente perdón por subirlo tan tarde, he tardado mucho por las clases y bueno ya no tengo tanto tiempo para escribir. Pero no dejaré de escribir este fanfic, lo juro.

Sin más dilación me despido.