Disclaimers: Todos los personajes y lugares mencionados le pertenecen a J.K Rowling. A excepción de un par de personajes y la trama.
A Lily la podrán identificar con los símbolos §º§º§º§º§, a Teddy con º^º^º^º^º^º y a Scorpius con +_+_+_+_+. La historia a la fecha del martes 26 de mayo de 2020 ha sido modificada de narración a primera persona a tercera persona, por si quieren volver a leer.
Capítulo 11. La Carta
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A lo lejos se escuchaba un aleteo, un sonidito molesto, trató de levantarse sin lograrlo, sus piernas estaban enredadas entre las de su novio, pero lo que no le permitía moverse siquiera era su brazo, que se encontraba debajo de la cabeza de Scorpius, para ese momento ya no lo sentía, probablemente entumido. Movió lentamente sus piernas y brazo para evitar despertarlo, no lo logró.
Recordaba lo que había pasado horas atrás, su cuello, senos y estómago eran la evidencia.
Con voz adormilada Scorpius emitió con voz poco reconocible: —No te vayas.
—No me iré dormilón, sigue descansando —antes de que continuara protestando le dio un piquito, jaló el edredón para cubrir su cuerpo desnudo—. Ahora vuelvo.
Volteó a su alrededor para identificar lo que hacía el ruidito. En su ventana una lechuza aleteaba y con su pico golpeaba el cristal. Caminó hacía ella para recibir la carta, eran las cuatro de la madrugada, ¿quién podría estar mandando una carta? Tenía que ser importante para que lo hiciera a esa hora.
El remitente decía: Ginny Potter.
Le parecía extraño, su madre tenía muy linda letra y esto estaba escrito con letras temblorosas.
Se apresuró a abrir la carta.
Lily, querida:
No tengo mucho tiempo, por favor, no se te vaya a ocurrir venir sola hija. Esto que te diré es delicado, tu hermano está en San Mungo, antes de que te adelantes, se encuentra estable. Cuando llegues te explicamos, cuídate.
Te ama, tu madre.
Si su carta trataba de no angustiarla, pues logró lo contrario. Volteó a ver a Scorpius, estaba apoyado en su codo con sus ojos entrecerrados.
—¿Qué dice la carta?
Mi cara debía decirlo todo.
—Mi hermano está en San Mungo —al instante su novio se levantó y la abrazó.
—Te acompaño, no dejaré que vayas sola.
No tardaron un segundo más en vestirse con lo primero que estuviera al alcance para irse.
(…)
Estaba llegando a la sala de espera cuando distinguió a su familia, en el sillón sus padres abrazados, en el rincón su hermano James a lado de Ted. No tardaron en darse cuenta de la presencia de Scorpius y ella. Su padre se paró y la abrazó.
—¿Cómo está? —su padre no la soltó.
—Está bien, no fue grave, presenta quemaduras de primer grado en la espalda y piernas. En la tarde le darán de alta. Me alegra saber que estés bien.
—¿Qué ocurrió? ¿Qué está sucediendo? —La separó de su pecho y beso su frente—. No me ocultes información. Confía en mí, necesito saber qué pasa, ¿por qué alguien querría lastimar a Albus?
—No hablemos de eso ahora Lily. Tu hermano te está esperando.
—Por más que trates de fingir que todo va bien no te creo, averiguaré lo que pasó, así no lo quieras —terminó yéndose enfadada hacía la habitación donde tenían a su hermano Al.
Dio unos golpecitos a la habitación 302.
—Adelante —escuchó y se adentró. Con una sonrisa nostálgica al verlo, estaba boca abajo, cubierto de geles color azul grisáceo, desde la espalda hasta las piernas como parte del tratamiento en la espera de una pronta recuperación.
—¿Cómo te sientes?
—Cansado, no me veas así —le reprochó Albus.
—Entonces ¿cómo te veo? ¿con las orejas? —dijo en modo broma. Logró conseguir que su hermano riera.
—Sabes a lo que me refiero, con lástima, como verían a alguien enfermo. Estoy bien. Y si no fuera porque soy bueno en defensa, no tendrías más a tu hermanito preferido.
—Que arrogante, y ¿por qué tan seguro de ser el favorito? Jamie es más divertido y de pequeña me seguía las bromas —respondió y a la par se tocó la barbilla con el dedo índice.
—Touché, pero yo siempre he estado para ti, además si no fuera por mí no estarías con Scorpius.
—Tal vez no tan pronto, pero yo lo conocí antes que tú, así que nos hubiéramos encontrado en Hogwarts —se quedó callada un momento—. ¿Qué hacías afuera tan tarde?
—Alice se fue, estaba regresando de San Mungo, la vi empacando —miró hacia abajo—. Últimamente ha estado muy rara, no es la misma, no me quiso explicar por qué, traté de detenerla y la perdí, sin que me diera cuenta ya estaba en un callejón, me rodearon tres hombres y terminé así.
Algo sonaba extraño en todo eso, es verdad que su hermano y Alice habían tenido sus diferencias, pero su amiga no se iría sin una explicación, tendría que hablar con ella, Alice era una persona honesta, que afrontaba las situaciones.
—Me alegra que estés vivo…
—Hay algo delicado —la interrumpió antes de terminar—. Buscaban a la chica de la profecía y si no mal recuerdo hace poco nos enteramos de la tuya.
—Crees que tenga que ver conmigo… De hecho, ahora que lo pienso eso cuadra con la sobreprotección que ha tenido Scorpius en las últimas semanas.
—Ve con Tara, había prometido no decir esto, pero creo que llegó el momento —lo último lo había dicho tan bajo que tuvo que esforzarse en oírlo—. Nómbrale Aequus, ella lo entenderá.
Aequus, repitió Lily en sus pensamientos, ¿qué demonios era eso? ¿un encantamiento? ¿una persona?
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Había llegado junto con James al hospital mágico para enterarse de lo que sucedía.
—Fue intencional. Dejaron una nota al lado del cuerpo de Albus —Ted la tomó entre sus manos.
Pasó el mes como prometimos y tú no has cumplido. Le ha ido bien, la próxima no nos tentaremos el corazón.
—Permíteme llevarme a Lily…
—Ya sé lo que dirás, denegado, Scorpius seguirá cuidándola, con la ayuda de más vigilancia.
—Esperarás a que vuelva a suceder algo malo…?
—No Edward, no me convencerás. Lo que menos quiero es separarla. Sabes cómo reaccionará. Más tarde, a mi oficina, aquí cualquiera nos puede escuchar —y así sin más se dio por terminada la conversación.
Estaba ansioso, y no era casualidad que justamente ahora que había vencido el plazo de la carta haya resultado herido Albus, estaba seguro de que ellos eran los responsables. Era peligroso lo que sucedía, Fleur y Albus habían sido víctimas.
No faltaba mucho para que todo se descontrolara. Con o sin el apoyo de su padrino se llevaría a Lily a un lugar más seguro.
Caminó hasta llegar al fondo de la sala para no ser visto.
—Difícil, ¿no? —James con una ceja alzada lo miraba— Lily no es tan indefensa como creemos.
—No pienso que sea débil, simplemente me aterra pensarla herida.
—Por tres años consecutivos ella fue la mejor en Defensa contra las artes oscuras. El mundo mágico perdió una gran Aurora, para ganar una Sanadora.
Él lo sabía, cada año, durante vacaciones de diciembre la vio entrenar con la ayuda de sus hermanos y padre, por seis años no uso su varita por ser menor de edad, usaba una ramita y con gran determinación hacia el movimiento del hechizo, para el último año que era considerado legal usar su varita, fuera de Hogwarts, practicaba ya sin mencionar una palabra. Cuando se enteró que lo que le apasionaba era curar lo consideró como lo mejor, se liberaba de la angustia que tendría que pasar si tomara la decisión de salvaguardar la seguridad del mundo Mágico, por el peligro que implicaba.
—Lo sé, pero no será suficiente si la superan en número, ¿no te parece?
—No se tiene porque quedar sola —le respondió seriamente.
—No lo podemos evitar, en algún momento descubrirán su franco débil, la encontrarán.
En ese momento su mirada se desvió, por la puerta una pelirroja atravesaba la puerta. Abrazó a sus padres y volteó en dirección a él, trató de desviarla, aunque era claro que Ted ya se había dado cuenta que lo volteó a ver.
(…)
—Teddy, cariño, me alegra volver a verte —dijo al mismo tiempo en que le apretaba el cuello con sus brazos, obligándolo a agacharse para que su abuela y él tuvieran el mismo tamaño—. ¿Por qué tardaste tanto en visitar a tu pobre y anciana abuela?
Se había animado a saludar a su única abuela, Andrómeda. Hace más de un mes que no la había visto y no porque quisiera, simplemente el trabajo y el paso tan rápido de los días no se lo permitieron, hasta ahora. Además, tenía algo importante que confesar.
—Perdona, abuela. Como disculpa acepta un desayuno, Full English*. Es algo grasoso, pero sabroso.
Cuando era pequeño y se quedaba largas temporadas en la casa de su abuela Drome, solía hacerle eso para desayunar, siempre lo amo. Un platillo muggle que nunca hubieran permitido los Black, pero gracias a su abuelo, su familia se lo pudo permitir.
Acompañó a su abuela a desayunar, platicando de lo que había hecho su abuela, mientras él estaba pensado en Lily, su pelirrojita pecosa, todo lo que había pasado hasta ahora, reviviendo momentos dolorosos.
—Teddy, mira eso, un conejito. Ayúdame a alcanzarlo.
La pequeñita pelirroja corría por el bosque para atrapar a aquel lindo conejito rojizo.
—No te adelantes mucho Lily, podrías lastimarte.
No pasaron ni cinco minutos cuando la perdió de vista.
—¡Lily! ¿Dónde estás? —gritó Teddy para que lo escuchara, mientras se sentía terriblemente angustiado.
—Teddy —escuchó el susurró de la pequeñita a dos metros—. No grites, asustas al conejito.
Estaba tan cerca de capturarlo, que él se dejó de mover.
—Lo tengo Teddy —corrió para acercarse a él con el conejo en manos. Cabía en ambas manitas de Lily el conejo pelirrojo y petiso —. ¿No es lindo? Es muy pequeño. Debe tener frío, está temblando.
No tardó en abrir su abrigo y meterlo en uno de sus bolsillos internos para calentarlo. Ahí fue donde pensó que el conejito le recordó a Lil, pelirroja e indefensa para su edad, tenía que protegerla, igual que ella al conejo.
—Aquí estarás a salvo lindura —se acurrucó—. ¿Me lo puedo quedar Teddy? Anda, di que sí, por favor —insistió alargando la o y con sus palmas unidas.
—No lo creo, imagina sí a ti te separáramos de tu familia y hogar, te sentirías triste ¿no?
—Sí —respondió decaída, bajando la cabeza.
Teddy se agachó besándole la frente y abrazándola. Procedió a levantarle la cabeza.
—No estás sola, como el conejo tampoco.
La pequeña Lily se agachó para soltar al conejito y volteó a ver hacia donde se dirigía, se encaminó hasta llegar a una madriguera donde más conejitos la esperaban.
—Esos deben ser sus hermanitos, padres, abuelos; son una familia muy grande.
—Así es, igual que la nuestra.
Se sentaron en el tronco de un gran árbol para descansar.
—Cuando sea grande quiero tener una familia así de grande, con muchos bebés, que vivamos todos juntos.
—La tendrás, así será —se prometió él, cuidaría de ella y de las personas que amara.
Se había ido, ese recuerdo fue durante su adolescencia, cuando mucho tenía dieciséis o diecisiete años.
—Teddy… hijo… no me estás escuchando.
—Estabas hablando del abuelo, ¿no? —trató de adivinar.
—Estás diferente, ¿te sientes bien? Es más, tu cabello últimamente no cambia de color, está apagado…
Bajó la cabeza, las cosas habían empeorado con el paso del tiempo, su padrino le había contado lo que le sucedió a su madre con la metamorfomagia cuando sus padres anduvieron. La historia se estaba repitiendo.
—Abuela hay algo importante que debo decirte… —calló pausadamente.
—No te calles, sólo me dejas en intriga.
—Es delicado y espero me entiendas. La hija de mi padrino, Lily, no se encuentra a salvo y la única forma de mantenerla segura es llevándomela a un lugar seguro, mis padres tenían una casa cerca del Barranco Gordale Scar*.
—Entiendo, hijo. Esa casa te pertenece por derecho, tus padres estarían felices. Y entiendo que es necesario el obliviate para no saber dónde estás.
—Gracias abuela —la abrazó fuertemente por entender su situación.
—Esa chica debe ser muy importante para ti.
—Lo es abuela.
—El mal de amor, ¿es por ella?
Tarde un momento en finalmente soltarlo, no podía seguir mintiendo.
—No puedo seguir ocultándolo, día a día me voy apagando. Es como un dolor atravesado en el pecho. Mi magia se ha ido descontrolando —a parte del gran dolor en el pecho, como una presión en el corazón.
—Soluciónalo, eso te está matando. Por cierto, hijo, esto que te voy a entregar es delicado…Tu madre me entregó esto días después de que nacieras, con la promesa de que no te lo entregara hasta que yo misma esté segura de que sea el momento. Ha llegado —recibió una caja de madera color chocolate. Su abuela se retiró, ese momento era personal.
Ted se preparó para abrirla sentándose en el sillón. Asentó la caja en la mesita de cristal y prosiguió a abrirla. Había cartas ordenadas con su nombre como destinatario. Un bonito collar de oro con estrellas colgantes encantadas para que cambien de color, suponía que tenía un encantamiento, lo metió a su chaqueta. Un par de anillos de matrimonio con nombres escritos por dentro, en el más pequeño se leía: Dora Tonks Black, le hizo sonreír leer el nombre, sabía porque no le habían puesto el nombre completo de su madre al anillo, Nymphadora, a él le encantaba, según su padrino su madre detestaba que le llamaran así; el anillo más grande era de su padre, Remus John Lupin.
A lado un anillo de compromiso chapado en oro blanco. Se veía un poco descuidado. Lo tomó entre sus manos, su padre se lo debió de haber dado a su madre cuando le pidió matrimonio. Lo soltó para ojear las cartas, tomó una fechada el 28 de abril de 1998, justo poco después de haber nacido.
Estaba ansioso, no podía creer que su madre le hubiera escrito, el sello de la carta se encontraba abierto, como si alguien la hubiera leído ya.
Mi querido Edward Lupin (Teddy):
Para cuando leas esta carta es posible que yo ya no me encuentre con vida, y seas un adulto. Sólo espero que todo salga bien para no tener que entregarte esto y decirte las cosas personalmente.
En este momento, tu familia pasa por una horrible angustia, la guerra se encuentra cerca, muchos magos y brujas arriesgan la vida a la muerte. Por esta misma razón traté de asegurar un futuro prometedor para ti, a lado de tu abuela, Andrómeda, ella me ha prometido cuidarte, espero que así haya sido.
Antes de que siguiera leyendo, tragó un poco del té con dificultad, sentía un nudo en su garganta.
Yo sé que lo más seguro es que nadie te haya contado la historia de tu padre y la mía mi amor, la realidad es que yo amé, amo y amaré a tu padre, no te esperábamos, lo que está por suceder no ayuda. Como debo comenzar...
Tu padre y yo no éramos bien vistos como pareja en la sociedad mágica, te estarás preguntando por qué razón. Pues... yo era una joven metamorfomaga y tu padre un hombre lobo, que creía que por ser más de diez años mayor que yo no era digno de enamorarse.
Al inicio fue complicado tratar con Remus, él puso pretextos, sobre todo de ser peligroso. Destruyó mi corazón, pero algo lo hizo cambiar y mantuvimos una relación.
El proceso fue complicado, no lo niego, pero en verdad nos amamos, inesperadamente naciste tú, he de decir que tu padre estaba muy preocupado por el hecho de que tu nacieras con la misma condición que él, hombre lobo, a mí no me importaba como nacieras yo te amaría como fueras. Desde que naciste demostraste tus habilidades metamórficas y nada de la condición de tu padre, eso fue un alivio para ambos.
Hay algo importante que no he confesado a nadie, dentro de la caja que te haré llegar hay una hoja, el ser metamórfico conlleva una gran responsabilidad, hay más magia del que todos creemos en ellos, por eso son tan pocos y especiales. Siendo joven indagaba hasta encontrar el libro "Cuando el destino es adverso", entenderás todo cuando lo leas, cuento contigo.
No te dejes influenciar con lo que la gente te diga, no importa como sea la persona que tienes de pareja mientras ustedes se amen. A lo mejor y mi historia no terminó siendo la más romántica, pero créeme que me está haciendo muy feliz el hecho de tenerte Teddy, no me arrepiento de nada. Ama, cuida y haz feliz al amor de tu vida, no permitas que se repita la historia.
Con amor…
Nymphadora Lupin, tu madre.
¿Cómo se supone que tenía que reaccionar con esa carta? ¿De qué papel le hablaba su madre? No había nada, tendría que buscar el libro. Pareciera que el destino se encargaba de colocarla para hacerle abrir los ojos.
Evitaría a cualquier costa que le suceda algo a Lily, no puede pasar ni un segundo más sin ella, la ama demasiado. El simple hecho de ver sonriendo a Lily le hacía sentir feliz.
Asentó la carta y pasó a las otras cuatro que quedaban. Todas le expresaban el inmenso amor que su madre le tenía. Si tan solo estuviera viva…
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Tomando en cuenta el estado de Albus decidió irse, aunque regresaría, su empleo la esperaba.
El pequeño con la viruela estaba respondiendo bien con su tratamiento, no estaba curado, pero tenía mejor apariencia que hace meses. Su tía la ignoraba en cuanto hablaba de su posible traslación a EUA. Ella por su parte había dejado de insistir, no desechaba la idea, pero por la situación que estaba viviendo su familia, decidió no persistir. En cuanto a lo que le dijo Albus, respecto a la profecía la había dejado algo pensativa, más tarde tendría que ver a Tara.
Estaba caminando hacia su oficina cuando se topó con Alice y Charles. Al instante se dieron cuenta que los vio y la chica se acercó con ojos llorosos.
—¿Cómo está Albus? Me acabo de enterar, yo no quería que nada de eso sucediera, debes creerme —terminó diciendo con ojos suplicantes.
—No es el lugar para hablar, que te parece entrar —estaba siendo cautelosa, su mejor amiga no era la misma desde hace un mes—. ¿Recuerdas lo que sucedió?
—Casi todo lo siento borroso, es como si mis días pasaran con rapidez y no pudiera ser yo misma. Fue horrible —evitó hacer preguntas para no sofocarla, se acercó a abrazarle, el cuerpo tembloroso de Alice demostró su angustia—. Puedo recordar el día en que salí de casa, sabía que Albus me seguía y a pesar de eso no paré y sin que me diera cuenta ya no me encontraba en la calle, estaba en la casa de mis padres.
—Quieres decir… ¿Qué te transportaste?
—No, fue como si hubiera pasado por un portal que me llevó a otro sitio —le sonaba raro, nunca había escuchado un caso similar.
Consoló a la que consideraba mas que amiga, su hermana. Hasta que logró tranquilizarla lo suficiente como para dejarla de regreso a casa de sus padres, no podía quedarse sola. Decidió no preguntarle lo que platicaba con Charles, no era un buen momento.
Le quedaba tiempo para ir a su departamento antes de buscar a Tara, no quería aplazar más la visita. Por la hora supuso que su novio estaría trabajando. Llamó a Scorpius para comentarle lo que sucedió y lo que haría a continuación.
Entró corriendo, su adorado hijo perruno no estaba, hace unos días Hugo pasó a su departamento y se enamoró, tanto que le rogó por permitirle llevárselo, después de mucho insistir ella acepto haciéndole prometer cuidarlo. Extrañaba verlo correr de un lado al otro, haciéndole fiesta, detenerse a mimarlo.
Se dirigió a su habitación, tomó la primera prenda de ropa que tuvo a la mano y se metió a bañar. Inadvertidamente al salir se topó con Scorpius.
—Pensé que estarías trabajando. Casi me matas del susto —se tomó del pecho, su corazón latía rápido por la sorpresa.
—Estaba, pero me marcaste y justo me dieron el día libre.
—Me alegra, entonces me acompañaras a ver a Tara —le encantaba la idea. Comenzó a tomar los libros que había comprado la última vez en la librería, a lo mejor le ayudarían. También la bolsa donde estaba escondida la esfera que guardaba la profecía.
—Claro…
Antes de que pudiera seguir hablando, por su chimenea salió alguien. Era para los invitados, aunque tenía una condición y era que podían utilizarla únicamente las personas autorizadas. Aunque a ella no le gustaba mucho utilizarla, además de que llamaría la atención de sus vecinos el no verla entrar y salir.
Corrieron hacia la sala para toparse con Ted.
—¿Qué haces aquí?
—Disculpen por llegar sin aviso, pero tu hermano me dijo que necesitarías compañía para ir con Tara.
—Desgraciado —murmuró en voz baja Lily—. No será necesario, Scor me acompañará.
¿Por qué tenía que venir? No entendía que no lo quería cerca de mí.
—Vamos, no perdamos tiempo. Esto es delicado, necesitas estar lo más protegida.
—Pero… —trató de protestar.
—Tiene razón —dijo desanimado el rubio—. Como dijo, no perdamos tiempo.
*Es un plato tradicional del Reino Unido, original y típicamente tomado como desayuno, consiste en tocino, huevo frito, salchicha, champiñones, frijoles horneados, tostadas, tomates asados y acompañado de té o café.
*Es un barranco de piedra caliza a 1 milla al noreste de Malham, North Yorkshire, Inglaterra.
Próxima semana, próximo capítulo.
