LA FUGA

El palacio lucía algo inquieto, la servidumbre iba y venía murmurando mientras Kanon caminaba por los corredores, por un momento pensó que habrían descubierto que mantenía escondida a la hechicera, pero al acercarse a las habitaciones sintió un tirón que lo llevó detrás de un pilar.

-¿Isaac? -preguntó el gemelo sorprendido- ¿Que demonios crees que haces?

El escudero le hizo una señal para que bajara la voz mientras la escolta de Lord Shion pasaba por ahí.

-No es seguro que esté aquí.

-¿De que hablas? ¿donde esta mi hermano?

-Lo llevaron a los calabozos temprano en la mañana. Está acusado de traición ala corona, dicen que será ejecutado.

-¿Cómo? Pero…

-Shhh, nadie sabe bien que es lo que pasa. Algunos dicen que la reina se volvió loca, otros afirman que esta encerrada en la torre sur contra su voluntad. Nadie la ha visto desde ayer y Lord shion ha tomado el mando, hay rumores de que venderá el reino a Regnum Maris.

-No puede ser, la reina no permitiría que ejecutaran a Saga.

-Con todo lo que esta pasando dudo que sea buena idea que lo vean por aquí. Cuando no regresó con su hermano, todos lo creyeron muerto y por ahora creo que eso es lo mejor.

-Tengo que ver a mi hermano, tengo que sacarlo de ahí.

El peliverde asintió, dispuesto a ayudar a Kanon e idearon un plan sencillo pero efectivo para distraer a los guardias.

El gemelo regresó a su casa sin llamar la atención y buscó su espada ante la mirada confundida de Li, que apenas comenzaba a recuperar sus fuerzas.

-¿Que sucede?

-Tienen prisionero a mi hermano, lo ejecutaran al amanecer.

-¿Que? ¿Pero por que?

-No se bien lo que sucedió, al parecer la reina desapareció o algo así. Shion tiene el mando y ejecutará a Saga si no hago nada. No puedo quedarme de brazos cruzados.

El rostro del peliazul denotaba consternación e ira. La hechicera se acercó y acarició su mejilla.

-Lo sacaremos de ahí.

-Yo lo sacaré – dijo Kanon alejándose y dándole la espalda- una vez que salgamos del castillo nos convertiremos en fugitivos. Estarás mejor por tu cuenta.

-¿Eso es lo que de verdad quieres? -preguntó ella con la voz quebrada- Creí que… Olvidalo, me iré ahora mismo

Kanon la miró intentando disimular las lágrimas que rodaban por sus mejillas y la tomó en brazos.

-Entiende que ya no puedo protegerte.

-¿De verdad crees que soy la clase de mujer que necesitas proteger?

-Se que no, pero no quiero que te suceda nada malo por mi culpa.

-Kanon, volví, peleé contra el que alguna vez fue mi maestro ¿por que crees que lo hice? ¿Por Ishtart? ¿Por tu reina que odia a los de mi clase? Lo hice por ti, porque creí que valía la pena luchar a tu lado. No me importa si eres un caballero o un traidor, yo quiero pelear junto a ti porque confío en ti.

El caballero de ojos turquesas la miró conmovido por sus palabras. Nadie nunca había depositado tal grado de confianza en él, ni siquiera su hermano que siempre se sentía decepcionado de sus actos.

-¿Cómo sabes que soy digno de tu confianza? ¿Cómo sabes que vale la pena seguirme, arriesgando tu propia vida? -preguntó mientras se acercaba a ella- ¿Cómo sabes que no te traicionaré?

-Bueno, por algo soy una bruja – respondió sonriendo – Además, se que también estas loco por mí.

Ambos cerraron sus ojos para sentir el contacto de sus labios y disfrutar de aquella sensación y necesidad que los quemaba por dentro cada que estaban cerca.

- 0 -

Lord Shion caminó hasta la habitación en donde Saori se encontraba prisionera, con una bandeja con comida. Abrió la puerta y encontró a la reina con los ojos hinchados y rojizos, seguramente de llorar durante su encierro.

-Le traje su almuerzo majestad -dijo cínicamente el hombre peliverde- debe comer.

-No tiene una pizca de conciencia ¿no es así? Viene como si no estuviera haciendo nada malo, pero en el momento en el que logre salir de estas paredes, tu cabeza rodará por tu traición.

-¿Traición, Milady? Al parecer soy el único que sigue haciendo algo por este reino. Usted solo lo desprestigia con sus actos ¿Que diría su padre si supiera que su hija se ha entregado a un caballero cualquiera? Afortunadamente he conseguido una respuesta favorable del rey Julián y esta dispuesto a aceptarla como esposa a pesar de la ofensa de su actitud en su visita pasada. Claro que él no sabe que usted ya no es pura pero es algo que tendrá que descubrir después de que se lleve a cabo el matrimonio.

-¡Jamás me casaré con él! No puede obligarme a desposarlo

-Me parece que si puedo Milady, a menos que no le interese la vida del caballero traidor con el que se ha deshonrado.

-¡No se atreva a lastimarlo!

-Entonces, si quiere que él continué con vida, hará lo que yo le digo. Mañana a mediodía partirá con una pequeña comitiva hacia Regnum Maris y contraerá nupcias con el rey Julián sin decir una palabra más. ¿Queda claro?

-¿Y cómo sabré que Saga estará a salvo?

-Me temo que confiar en mí es su única opción ahora. Mantendré a ese hombre en la oscuridad de los calabozos pero vivo, tiene mi palabra.

La reina sabía que la palabra de Lord Shion realmente no valía nada, pero él tenía razón, no tenía más opción que intentar salvarle la vida a Saga casándose con Julián.

- 0 -

La noche había caído en Ishtart, Kanon y Li se preparaban para rescatar a Saga. Tenían algunas provisiones y armas empacadas y los caballos listos.

-¿Estas seguro que puedes confiar en ese tal Isaac?

-Si, ha sido mi escudero por un tiempo y me debe algunos favores -respondió Kanon terminando de ponerse su armadura – se que no me defraudará.

-Esta bien -respondió Li algo preocupada- pero no entiendo por que no quieres que te acompañe.

Kanon lo notó y la tomó por el mentón

-Aun no recuperas tus fuerzas, no quiero que salgas herida. Solo quédate afuera del castillo con los caballos listos y recuerda que si no salgo antes del amanecer debes huir y no mirar atrás.

Ella asintió aunque no estaba de acuerdo y cubrió su cabeza con su capa gris, lista para hacer lo que fuera necesario.

Kanon entró por una de las puertas secundarias del castillo donde Isaac lo estaba esperando y sigilosamente se dirigieron a los calabozos subterráneos del palacio. El peliazul conocía bien el lugar y los horarios de los guardias, por lo que fue fácil burlarlos.

-Quédate aquí -ordenó Kanon al llegar al pasillo donde iniciaban las celdas – Si alguien se acerca silba dos veces.

Isacc estuvo de acuerdo y montó guardia mientras el gemelo caminaba con una antorcha buscando a su hermano. En una de las celdas más lúgubres y alejadas, por fin lo encontró.

-¿Kanon? -preguntó Saga acostumbrándose a la luz del fuego – Sabía que vendrías ¿En donde esta Saori?

-No tengo idea -respondió el gemelo menor, buscando la llave correcta en un manojo que Isaac había conseguido robar a un guardia novato -Nadie la ha visto al parecer.

La celda se abrió y Saga abrazó a su hermano, agradeciéndole.

-Debo encontrarla, algo malo debió sucederle para dejar que esto pasara.

-¿No lo entiendes? -dijo Kanon sujetándolo del brazo- ella ya no está al mando de este lugar. No se lo que pasó entre ustedes pero sí se que si entras de nuevo a ese castillo, no saldrás de ahí con vida. Vamos, un caballo nos espera afuera, tenemos que irnos de aquí.

-Kanon ¿Cómo esperas que me marché sin mirar atrás? ¡Tu sabes que la amo! La amo desde que la ví por primera vez siendo una niña.

Ambos caminaron hacia la salida continuando la discusión. Isaac no entendía que era lo que sucedía entre los gemelos y solo los siguió, cuidando que nadie los viera.

-Lo lamento Kanon -dijo Saga al llegar a la entrada de la ciudadela- pero esta vez tendremos que separar nuestros caminos. Aquí nos despedimos.

Kanon lo miró con desaprobación y vio de reojo una silueta que se paraba atrás de su hermano.

-"Instat Somnum"

El gemelo mayor se balanceó, bostezando y de repente cayó al suelo.

-Te dije que te quedarás afuera.

-Estabas tardando demasiado -respondió Li- Además, él no iba a abandonar a su reina por voluntad propia. Vamos, conseguí una vieja carreta donde pueden ponerlo.

Los hombres subieron a Saga a la carreta y lo cubrieron con paja. Kanon agradeció a su escudero, liberándolo de su deber, pues en el momento de dar un paso fuera de Ishtart, dejaba de ser un caballero y se convertía en un simple traidor.

A pesar de que muchas veces había renegado de aquel lugar, lo consideraba su hogar y volvió la vista por un momento antes de tomar las riendas de los caballos.

-Andando...