Los personajes de Sakura CardCaptor no me pertenecen, son una idea original de Clamp
Una promesa para los Kinomoto
Pequeños rayos de sol se colaban por la claridad de las puertas de la habitación del maestro Li, el ambiente era tan cálido, un delicioso aroma a flores inundaba todo el lugar, Shaoran abrió sus ojos lentamente, estaba increíblemente cómodo, intentó incorporarse, pero su cuerpo aún estaba un poco adolorido, unas pequeñas manos descansaban sobre su pecho, unas piernas envolvían las propias y hebras de cabello castaño caían sobre su torso, inclinó su cabeza y ese hermoso cabello le hizo cosquillas en la nariz, su pequeña yosei, aún estaba dormida, se veía tan angelical.
—Sakura, despierta— susurró suavemente el médico—. Creo que llegaremos tarde al trabajo.
—Hoy no quiero ir papá, los samuráis siempre se están lastimando en las prácticas— protestó Sakura, mientras se acomodaba mejor en el pecho del castaño y lo abrazaba como si de una almohada se tratara.
—Cerezo, tenemos que ir a trabajar, despierta— dijo mientras inclinaba su cabeza y le daba un beso en la coronilla.
—¡No quiero!, porque luego llega Touya a entrenar con ellos y me empieza a molestar— balbuceó la castaña, mientras hacia un mohín infantil—. Dile a Yukito que vaya él.
Una risa brotó de Shaoran al ver a su pequeño cerezo hacer un berrinche mientras dormía, el movimiento que provocó la risa del castaño despertó poco a poco a Sakura.
La esmeralda tomó conciencia lentamente, se sentía totalmente cómoda y calientita, así que se aferró más a lo que pensaba que era su almohada, que ese día estaba especialmente agradable, mientras empezaba a abrir sus ojos verdes ante la mirada atenta del hombre que descansaba junto a ella, quien la observaba con adoración, en un principio se sintió desorientada, no reconoció el lugar y de pronto se dio cuenta que tenía a Shaoran totalmente atrapado, sus brazos y sus piernas lo rodeaban, como solían rodear su almohada todas las noches.
—¡Hoe! — exclamó mientras intentaba alejarse totalmente sonrojada, pero el castaño fue más rápido y la aprisionó por la cintura.
—¿A dónde crees que vas?, no te puedes ir si no me deseas los buenos días— sonrió travieso y se acercó para besarla lentamente en los labios, Sakura correspondió el beso, nuevamente las mariposas hicieron su aparición, fue un contacto muy tierno, a pesar de que ya habían compartido un beso más apasionado, Shaoran quería ir con calma, al menos hasta que tuviera el consentimiento del maestro Fujitaka—. Ahora sí, buenos días, Sakura.
El carmín que invadía las mejillas de Sakura junto con esos ojos verdes brillantes y la sonrisita que dibujaba en sus labios tenían deslumbrado al lobo, esa mujer era preciosa, tenía el cabello totalmente revuelto lo que le daba un toque adorable.
—Bu… bue...nos días Shaoran— dijo nerviosa, pero inmediatamente después tomó su papel de médico— ¿Dormiste bien? ¿Cómo te sientes? ¿Te sigue doliendo el cuerpo? Tienes que comer para tomar tus medicinas— parloteó mientras tocaba su frente para asegurarse que no había fiebre y tomó su muñeca para sentir su pulso, colocó ambas manos en sus mejillas y analizó sus ojos.
—Tranquila pequeña, tienes mucha energía, dormí de maravilla, aún estoy adolorido, pero creo que ya puedo volver al trabajo y por último la medicina sabe horrible— se quejó el médico.
—Pues ahora te la tomas toda, es tu castigo— acusó Sakura riendo, mientras salía del futón y Shaoran se incorporaba para quedar sentado.
Se escucharon unos toques en la puerta, la castaña no tomó en cuenta que no se encontraba en su propia habitación y abrió con cuidado, se topó con Chiharu, quien llevaba el desayuno para que Shaoran se tomara las medicinas.
—Maestra Sakura, ¿Qué hace aquí? — preguntó curiosa Chiharu, quien analizaba el atuendo de la castaña y su cabello totalmente revuelto.
—Eto...Estoy verificando que el maestro Li, se encuentre mejor—contestó nerviosa Sakura, tratando de peinarse con los dedos.
—La maestra Kinomoto es muy responsable con sus pacientes, por ello lo primero que hace antes de cambiarse su atuendo para dormir es cerciorarse del estado de salud de las personas a su cargo, porque colocarse un kimono es tardado y siempre es prioridad la salud del paciente— contestó Shaoran, mientras recibía la bandeja con el desayuno que le había traído la chica—. Gracias, señorita ¿podría traer otro desayuno para la maestra Kinomoto?
Chiharu asintió y se retiró, prometiendo regresar enseguida, la cara de Sakura era un tomate maduro, cuando la chica se retiró.
—Me voy a cambiar de ropa, empieza a comer y toma toda tu medicina— dijo Sakura imperativa mientras salía a toda prisa hacia su habitación, dejando atrás a un Shaoran muy sonriente por los acontecimientos.
Mas tarde en la consulta Shaoran estaba instruyendo a las aprendices.
—Entonces después de calentar el ungüento, recuerden bien, lo deben dejar hervir por unos minutos, lo colocan con cuidado en un paño limpio y lo aplican sobre la herida, eso garantizará que la sutura no se infecte—instruyó Shaoran, estaba explicando a las aprendices la manera de curar una herida profunda.
Las dos chicas estaban muy atentas y tomaban notas de todo lo que Shaoran les explicaba, realizaban dibujos para que todo quedara totalmente claro.
—La próxima vez que alguna persona sufra una herida de esta magnitud, les tocará a ustedes realizar el procedimiento, ¿entendido? — comunicó Shaoran a las chicas—. Estudien lo que acabamos de revisar, si tienen alguna duda por mínima que sea, pregunten por favor, todo deberá estar claro para que la práctica se les facilite, yo estaré ahí, pero las encargadas de realizar toda la técnica serán ustedes.
—Si maese— dijeron ambas chicas y se quedaron comparando las notas que habían tomado.
Shaoran se incorporó del lugar en el que estaba y fue a sentarse a un lado de Sakura, la castaña estuvo atenta a toda la explicación, la manera de explicar del ambarino siempre era muy clara, aunque el tema fuese complejo.
—No debes esforzarte, recuerda que ayer estabas muy mal— indicó Sakura en cuanto vio que al sentarse Shaoran hizo una mueca de dolor.
—Ya estoy mejor, gracias a ti además ya había dado mi palabra a las aprendices de mostrarles el procedimiento, son unas chicas muy aplicadas, serán excelentes médicos— afirmó viendo a las chicas repasar lo que recién habían estudiado.
La castaña asintió y tomó la mano izquierda del médico quitando la venda, con sumo cuidado.
—¿Cómo está tu mano? —preguntó observando la herida.
—Bien al parecer solo fue una quemadura— respondió el aludido.
—Aplicado en la piel, también es una sustancia de cuidado— comentó Sakura analizando con detenimiento la herida en la mano del castaño—. Estoy segura de que te quedará cicatriz.
—Un eterno recordatorio para que piense mejor las cosas antes de hacerlas, ¿Quién iba a pensar que, de algo tan hermoso como las flores de cerezo, resulte una sustancia tan dañina e incluso es mortal?
—En dosis más pequeñas no creo que sea mortal— comentó Sakura—. Debemos tener cuidado con los frascos que tenemos, es una sustancia peligrosa.
—Lo mejor será que no traerlo a la consulta, podríamos tener un accidente si alguien lo confunde con algún otro remedio— propuso Shaoran y la esmeralda asintió— Aprovechando que no tenemos pacientes en este momento, voy a detallar las dosis y los efectos, para contar con el registro del extracto.
Shaoran escribía en un pergamino los efectos del extracto de cerezos y Sakura intervenía para que anotara todos los aspectos, que no pasaran nada por alto tenían que contar con ese registro de manera clara, los dos médicos estaban concentrados en eso cuando entró a la consulta el Señor Ikeda, con uno de sus sirvientes quien sostenía al hombre que se veía pálido.
—Buenas tardes— saludó con una leve inclinación de cabeza.
—Señor Ikeda, buenas tardes —saludó la castaña con una leve reverencia que Shaoran imitó—. ¿En qué le podemos ayudar?
—No me siento bien, al parecer comí algo en mal estado— dijo el hombre.
—Permítame revisarlo— se ofreció Shaoran, no quería que ese hombre se acercara a Sakura tenía la sospecha que era una de las personas que escuchó hace ya varios meses en la arboleda, era el único que tenía un comportamiento raro para tratar con los Kinomoto.
—No te preocupes Shaoran yo lo hago con ayuda de las chicas, tu recupérate por completo— dijo la castaña mientras le ponía una mano en el hombro y se incorporaba para acompañar a Ikeda detrás de un biombo.
El sirviente se quedó junto a Shaoran, quien siguió con su labor escribiendo los efectos del extracto en el pergamino, pero atento a lo que sucedía atrás del biombo.
—¿Está enfermo maestro Li? — preguntó Haku el sirviente de Ikeda.
—Nada de cuidado, al igual que el señor Ikeda comí algo que me cayó mal— señaló Shaoran sin darle mucha importancia.
—Y por lo que veo también se lastimó su mano— observó el sirviente.
—Creo que ayer no fue mi día— respondió Shaoran mirando su mano.
—Espero que se recupere pronto maestro— comentó el sirviente haciendo una reverencia que Shaoran respondió y agradeció la preocupación.
Se quedaron en silencio mientras el castaño seguía escribiendo en el pergamino concentrado en su labor.
Sakura realizó la revisión pertinente, de acuerdo con los síntomas, se había intoxicado por comer algo en mal estado, la maestra le indicó el tratamiento a seguir y le dio los remedios que debería tomar.
—En caso de que continúe sintiéndose mal Señor Ikeda, regrese a la consulta o infórmele a Haku e iremos inmediatamente a revisarlo— indicó Sakura en tono profesional.
—Que amable maestra Kinomoto— dijo realizando una leve inclinación de cabeza y se marchó ignorando por completo a Shaoran.
Sakura regresó a su lugar a un lado de Shaoran, donde este seguía detallando el registro del extracto de flores de cerezo.
—Solo cuando se siente mal, es un poco amigable— comentó Sakura con desagrado.
—Si es tan desagradable para todos, ¿por qué sigue en la corte? —indagó Shaoran.
—Su cargo se hereda, es imposible quitarlo de ahí, el Shogun lo debe destituir, además es el profesor del joven Yue, según tengo entendido su padre era el heredero de un clan que desapareció en la guerra, creo que por la gran tradición de su familia es que el Señor Clow lo mantiene como su consejero, y al parecer Yue aprende mucho con él— comentó Sakura.
—Sus razones debe tener el Shogun, para tenerlo cerca— comentó el castaño.
Sakura se levantó de pronto, llevó hasta Shaoran un par de bolas de arroz y el plato que tenía preparado con su medicina
—La hora de tu medicina— dijo feliz la castaña—. Come el arroz y después te tomas todo.
—¿En serio Sakura? lo estas disfrutando, pusiste las plantas más amargas—se quejó el castaño, pero comió resignado las bolas de arroz.
—Son las que han estado funcionando bien— aseguró la maestra con una sonrisa traviesa.
El castaño tomó todo el contenido verde del plato, al terminar un escalofrió lo recorrió y una mueca de desagrado se dibujó en su rostro, Sakura no podía dejar de reír, se había transformado nuevamente en un niño pequeño, así que abrió uno de sus cajones y sacó un pequeño dulce.
—Como con los niños, por seguir las indicaciones de tu médico te mereces un premio— dijo sonriente y le entregó el dulce, que Shaoran devoró como si no hubiera un mañana acción que hizo reír más a la castaña.
El resto de la tarde transcurrió en calma llegaron algunos pacientes, Chiharu y Naoko los atendieron bajo la supervisión de los castaños, las chicas estaban progresando mucho.
Sakura fue a visitar a su padre y le contó lo que le había sucedido y porque el día anterior no había cenado con él, por supuesto omitió la parte, que incluía cuidar del castaño toda la noche. Aunque el maestro Kinomoto se podía dar una idea, por la manera en la que su hija relataba la historia, la preocupación que transmitía y el brillo en sus ojos cuando llegó a la parte en la que el médico despertó y el sonrojo que invadió sus mejillas mientras rememoraba los hechos.
El maestro Fujitaka estaba complacido, le gustaba ver esa sonrisa en los labios de su hija, debía hablar con el maestro Li, se notaba el interés por parte de ambos, era hora de resarcir su error, aunque la tradición Kinomoto se perdiera, era más importante la felicidad de su hija que cualquier otra cosa y sabía que con el maestro Li, ella podría abrir sus alas y volar alto.
—Sakura deberías invitar al maestro Shaoran a nuestro paseo por la arboleda—sugirió Fujitaka
—Sí papá, le pensaba decir que nos acompañara—dijo felizmente la aludida.
Dado que el extracto había resultado una sustancia peligrosa, Sakura le pidió a su padre que guardara el registro que Shaoran había redactado, no quería que nadie lo encontrara en la consulta, era muy peligroso y podría ocasionar algún accidente, su papá accedió indicándole un cajón con doble fondo, le prometió que al siguiente día por la mañana le traería los frasquitos.
Al llegar nuevamente a su habitación, vio la luz del castaño encendida, esta vez sí decidió visitarlo, con el pretexto de asegurarse de que se estuviera recuperando correctamente.
Abrió la puerta poco a poco y lo vio colocando su futón para descansar, él hizo un ademán para invitarla a pasar y la castaña entró dando saltitos.
—¿Cómo te sientes? —preguntó colocando una de sus manos en la frente del médico para comprobar que no tuviera fiebre.
—Mucho mejor ¿Quieres tomar un poco de té?, el maestro Yamazaki me regaló manju(1)— señaló los dulces en la mesa baja.
—Sí me gustaría, voy a cambiarme, mientras tu preparas el té— dijo Sakura dando la vuelta para salir de la habitación.
—¿Eso quiere decir que te vas a quedar conmigo esta noche? —preguntó el médico con una sonrisa tentadora, que le provocó escalofrió a Sakura.
—No Shaoran, eso quiere decir que quiero estar más cómoda, mientras conversamos —respondió Sakura rumbo a sus aposentos.
Cuando regresó, el té estaba listo y los dulces se encontraban servidos en pequeños platitos, ella estaba vestida con un nemaki(2) rosa y Shaoran con uno verde.
Shaoran la invitó a sentarse y la castaña accedió, degustaban los dulces en un cómodo silencio, hasta que la castaña decidió romperlo.
—¿Tienes planes para mañana? —preguntó la maestra
—Pensaba visitar a tu padre, quiero hablar con él, solicitaré su autorización para tener una relación formal contigo —dijo Shaoran muy serio, Sakura asintió sonrojada.
—Entonces … ¿quisieras venir con nosotros? —preguntó Sakura con emoción—. Mañana vamos a caminar por la arboleda, dice papá que se siente en condiciones de hacerlo.
—Claro sería un honor, pero ¿no soy inoportuno? quizás ustedes deseen pasar el tiempo padre e hija —inquirió el médico tratando de hacer gala de buenos modales, moría de ganas de pasar todo el tiempo con la castaña, pero no quería ser invasivo, aunque sería una maravillosa oportunidad de hablar con el maestro Kinomoto.
Sakura negó con la cabeza
—Yo pensaba invitarte desde hace días, pero papá me solicitó hoy que lo hiciera— agregó contenta la esmeralda—. Creo que también quiere hablar contigo.
—En ese caso será un honor pasar el día con los maestros Kinomoto— dijo realizando una reverencia muy formal.
—Cuánta formalidad— rio la castaña—. Hasta parece que eres el heredero de un clan importante en la lejana China— entonces Sakura reparó en lo que acababa de decir y la sonrisa se borró de sus labios, un deje de tristeza apareció en su mirada.
Para Shaoran no pasó inadvertido el cambio en la actitud de Sakura, se acercó hasta quedar junto a ella y la tomó por los hombros con delicadeza para que volteara su cuerpo y quedaran de frente, pasó una de sus manos por su mejilla y levantó su barbilla para mirarla directo a las hermosas joyas que tenía por ojos.
—¿Qué pasa pequeña? — preguntó el castaño sin dejar de mirarla a los ojos.
—Nada…—dijo la esmeralda casi en un susurro, tratando de voltear su rostro, pero el médico no se lo permitió, la tomó suavemente de ambas mejillas.
—¿Qué sucede bonita? — volvió a preguntar, acercándose un poco más y depositando un beso en su frente y la envolvió en un abrazo suave—. Dime que pasa, no quiero que te pongas triste.
Sakura sintió la calidez que emanaba del cuerpo de Shaoran, misma que se transmitía a su corazón y por ello se animó a expresar los pensamientos que la desanimaban.
—Cuando el Shogun te permita marcharte… regresarás a China… y te casarás con una mujer joven… seguramente ya tienes un compromiso arreglado… ella estará contigo y dará descendencia a tu clan— comentó cada vez más desanimada—. Te irás y… yo… me quedaré… aquí… por siempre— dijo tratando de ocultar un sollozo.
El castaño deshizo un poco el abrazo y nuevamente la tomó de la barbilla, con la otra mano enjugó dos pequeñas lagrimas traicioneras que escapaban de sus esmeraldas. Después dio un largo y profundo suspiro, odiaba ver llorar a Sakura y más si era por su causa, así que lo mejor sería ser sincero, así como ella lo estaba siendo.
—Escucha bien Sakura, yo no tengo ningún compromiso en China que no sea con el negocio de mi familia, algún día tomaré el cargo de líder del clan y tal vez tenga que dejar la medicina, pero cualquier matrimonio que arreglen mis padres no lo aceptaré —dijo el castaño con determinación, sus ojos adquirían un tono dorado mientras hablaba—. Quizás pienses que es muy rápido, pero estoy totalmente seguro, nunca me había sentido así, tu compañía me hace sentir completo, sé que estoy en el lugar correcto, si quisieras irte conmigo a China me harías el hombre más feliz y si aceptaras dar decendencia a mi clan no podría creer lo afortunado que seré, pequeña yosei de ojos esmeralda solo puedo imaginar un futuro contigo.
Al finalizar la besó, tratando de transmitir todo lo que acababa de decir en palabras, fue un beso lleno de los más profundos sentimientos del castaño, un beso que estaba luchando contra los pensamientos tristes de Sakura, al no sentirse una mujer joven, al saber que su destino era seguir en la corte por siempre.
La abrazaba con posesión y ella se dejaba hacer, se sentía tan bien entre sus brazos, en cada caricia de sus labios podía percibir todo lo que él acababa de expresar, poco a poco la tranquilidad regresó a su corazón, se dejó mimar por ese sentimiento que le transmitía el castaño.
A pesar de sentir algo tan increíble dentro de ella al escuchar y sentir al hombre que la tenía aprisionada en un delicioso abrazo y repartía besos por todo su rostro, aun sentía la necesidad de expresar, que la primavera ya había pasado por ella.
—Pero ya no soy joven Shaoran, nunca podre dar descendencia a tu clan— dijo aun contrariada.
—Sakura, no me vengas con eso, eres médico, sabes perfectamente que esas son tonterías impuestas por una sociedad a la que solo le importa perpetuar el apellido, es verdad que no tienes quince años, pero aun tienes por delante muchos años de fertilidad, además creo que te estás apresurando un poco, pensé que el apresurado era yo— dijo el castaño con una sonrisa pícara—. Claro que si quieres podemos practicar, por mí no hay problema, me gusta la parte de la descendencia para mi clan y más si hereda esos hermosos ojos verdes y esa sonrisa brillante.
Las mejillas de la castaña se arrebolaron violentamente.
—¡No, claro que no! — dijo escandalizada escondiéndose en el pecho de Shaoran.
La risa traviesa del médico brotó sin miramientos, la abrazó aún más y recargó su barbilla sobre la cabeza de Sakura.
—Te quiero a ti Sakura y así tenga que robarte de la corte del Shogun, nunca permitiré que te quedes encerrada dentro de los muros del castillo, viajaremos pequeña, veremos todo lo que aparece en tus libros, te lo prometo.
—¿Es en serio? — preguntó ilusionada.
—Nunca en mi vida he hablado más enserio Sakura— afirmó con decisión el maestro Li
—Pero ¿quién se quedará en mi lugar?, ni Yukito ni Takashi, serán aceptados por el Shogun, ya que sus apellidos no tienen un linaje reconocido, Tomoyo se acaba de casar, ella sería la ideal ahora es Hiragizawa y proviene de la familia Daidouji, pero dudo mucho que se lo permitan.
—Yo hablaré con ese Samurái, así que por eso no te preocupes, Hiragizawa sabe con quién se casó y aunque la tradición dicta que debe quedarse a cumplir su papel de esposa, dudo mucho que le corte las alas, además he visto el desenvolvimiento de Daidouji, sé que la medicina le gusta y la desempeña de excelente manera, no te adelantes Sakura sé que encontraremos una solución— animó Shaoran—. Además, no es que nos estemos yendo a China mañana, aún tenemos tiempo, recuerda que el Shogun me debe regresar mi libertad, aunque ahora ya no me importa porque encontré a una hermosa compañera de calabozo— dijo sonriente
La castaña asintió y ambos rieron tras las ocurrencias del ambarino, como bien se lo dijo el médico, se estaba adelantando, ahora que sabía los sentimientos del hombre que la tenía entre sus brazos recordó su frase favorita, pase lo que pase todo saldrá bien.
Perdieron la noción del tiempo se quedaron abrazados disfrutando de la presencia del otro en un cómodo silencio mientras meditaban sobre la conversación que acababan de tener, hasta que la pequeña vela que iluminaba la habitación se consumió, entonces el castaño decidió probar suerte.
—¿Te quedarás esta noche? Prometo no buscar descendencia— propuso el castaño—. A menos claro que tú quieras, yo hago lo que tú me pidas— comentó sonriente.
—¡Claro que no! — dijo alterada, Shaoran solo rio feliz por la actitud de Sakura—. No es correcto Shaoran— regañó apenada y sonrojada por la propuesta del médico.
—¿No puedo hacer nada para que cambies de opinión? —preguntó bajito mientas se inclinaba y daba un pequeño mordisco al lóbulo de su oreja y repartía pequeños besos en su cuello.
—Shaoran— dijo como un pequeño suspiro
—Qué bien se escucha mi nombre en tus labios, aunque existe otra actividad que me encanta hacer con tus labios.
Entonces la beso lento y profundo, sintiendo cada detalle de su boca, explorándola con vehemencia e invitándola a darle mayor acceso, a lo que Sakura accedió, la lengua de Shaoran entro en acción sin miramientos y las manos del castaño la aferraron con fuerza y recorrieron su espalda a placer, ella llevo sus manos al pecho del castaño y después subió lentamente por la parte de atrás de su cabeza hasta su cabello castaño y lo alborotó totalmente, Shaoran finalizó el beso con un pequeño mordisco en el labio inferior de la castaña.
—Solo esta noche Shaoran y solo dormiremos, mañana regresaré a dormir en mi habitación—aceptó su derrota la esmeralda, no pudo contra el ataque que propinó el lobo.
Shaoran la ayudó a incorporarse para llegar hasta el futón que ya estaba dispuesto para descansar, ella entró primero y después él, se cubrieron con la manta y se abrazaron como la noche anterior, sus cuerpos se amoldaban de tal manera que la posición era increíblemente cómoda y acogedora, entonces el lobo comenzó a dibujar pequeños círculos con sus dedos sobre la columna de la castaña, el movimiento era tan relajante y con su otra mano tomó la pequeña mano de su yosei y la llevo hasta sus labios para depositar un dulce beso, al no tener ningún indicio de protesta por parte de Sakura y aun con ganas de querer charlar, poco común en él, era algo que solo le pasaba con la castaña, entonces se atrevió a preguntar.
—¿Por qué nunca te casaste Sakura? —cuestionó curioso el ambarino—. Dudo mucho que te hayan faltado pretendientes, eres hermosa e inteligente.
—Mi papá nunca lo permitió y después mi corazón se rompió, así que me resigné a estar sola por siempre— dijo sincera la maestra, mientras seguía disfrutando de los mimos de su lobo.
—¿Quién fue el imbécil que te rompió el corazón? —indagó Shaoran
—Yukito— dijo con una risita—. Y no es imbécil.
—¡¿Qué?! El maestro Tsukishiro— cuestionó impresionado Shaoran—. ¿Estabas enamorada de él y tu padre no aceptó porque se perdería la tradición Kinomoto al convertirte en Sakura Tsukishiro?
—Mi padre no tuvo nada que ver— negó con su cabeza la aludida—. Yo estuve enamorada de Yukito desde que papá lo aceptó como su aprendiz, él tenía dieciséis y yo doce años.
—Eras muy pequeña— afirmó el castaño.
—Así es, yo era muy cercana a Touya el hijo del Shogun —un suspiro triste salió de la boca de la castaña, aun dolía recordarlo.
—Tu padre me comentó que tenían una relación peculiar —explicó Shaoran dando a entender que sabía parte de la historia.
—Sí Touya y yo éramos como hermanos, cuando Yukito se integró como aprendiz de papá, ellos dos se hicieron muy amigos, un día hace aproximadamente dos años y medio o quizás un poco más, le confesé a Yukito lo que sentía desde pequeña.
—¿Tú te confesaste? —preguntó sorprendido el castaño.
—Sí, pero Yuki me dijo que él ya tenía a su persona especial y esa persona era Touya —dijo la maestra en un gran suspiro
—¿De verdad? Que sorpresa
—No podía estar triste, porque dos personas que yo quería estaban juntas, así que lo acepté, aunque me dolió mucho, no solo por mí, me dolía que era un amor imposible, tan imposible que Touya terminó comprometido, tenía que cumplir su deber con su nación, a pesar de que Yuki siempre fue su verdadero amor —dijo resignada la castaña—. No sé hasta dónde sepas de Touya, pero creo que a ti te puedo contar que él está muerto, eso devastó a Yuki y nunca ha vuelto el brillo que tenían sus ojos cuando Touya estaba vivo.
—Ahora entiendo, discúlpame por traer recuerdos tristes —comentó Shaoran apenado.
—No te preocupes, ambos son como mis hermanos me duele su dolor, pero es algo que no podemos cambiar, es mejor recordar a Touya con una sonrisa.
Shaoran solo atinó en abrazar con más fuerza a la castaña, lamentaba saber esa parte tan triste de la historia, había llegado a apreciar al maestro Tsukishiro y solo imaginar el dolor que sintió al perder a su persona especial, le hacía un hueco en el pecho, abrazó a Sakura con más fuerza, debía cuidarla, la corte no era un lugar seguro.
Al mismo tiempo en la consulta…
Yukito iba entrando nuevamente al área médica, había sido requerido en las habitaciones del servicio del castillo porque a uno de los sirvientes lo había picado un insecto y tenía entumecimiento, sensación de que algo caliente recorría su brazo y se le comenzó a cerrar la garganta, el médico peliplateado identificó rápidamente los síntomas y realizó un remedio con huevo de pato y algunas hiervas que tenía en su caja de medicamentos, esperó hasta que el sirviente que tuvo la picadura estuviera bien y regresó a la consulta.
Cuando se sentó en la mesita baja de Sakura se dio cuenta que algunos pergaminos se habían caído de su sitio, pensó que tal vez él los dejó caer cuando salió rápidamente para atender al sirviente, los volvió a acomodar como era debido y regresó a sus labores en espera de algún nuevo paciente.
Muy cerca de la consulta y en pasillos de palacio dos hombres estaban conversando, uno era alto y delgado y el otro era un poco más bajo.
—Señor debería descansar, aún no está bien—dijo el hombre más bajo de estatura
—Necesito el reporte —exigió el otro hombre alto
—No encontré nada —dijo el hombre bajo.
—Deberás seguir buscando entre sus cosas, si es lo que me comentaste nos puede ser de mayor utilidad, será un mucho mejor plan, he esperado tanto tiempo y ahora lo veo tan cerca —ordenó el hombre más alto.
—Sí, Señor cuente con ello —aseguró el hombre más bajo
—Regresa a tus habitaciones nadie deberá sospechar —dijo el hombre alto.
A la mañana siguiente los castaños despertaron muy serenos y sonrientes, en definitiva, dormir juntos los relajaba mucho, se dieron los buenos días entre mimos y pequeños besos.
Una vez listos, ataviados con sencillos kimonos, Sakura con uno verde, con bordados de aves y Shaoran con uno gris sin detalles, fueron a las cocinas de palacio para llevar a su paseo algo para almorzar debajo de un árbol mientras disfrutaban del día.
Posteriormente se dirigieron hasta la habitación del maestro Kinomoto, quien ya se encontraba listo para salir.
—Los veo muy sonrientes— dijo el médico a modo de saludo en cuanto entraron a su habitación—. Se ve muy recuperado maestro Shaoran, me contaron que estuvo enfermo.
—Maestro Fujitaka, buenos días, si ya me siento mucho mejor, sin duda tiene una hija que es una excelente profesional de la medicina— comentó exaltando las habilidades de Sakura.
La castaña se sonrojó tras el comentario de Shaoran y Fujitaka vio con alegría la interacción de los dos jóvenes.
Ayudaron al maestro Kinomoto a ponerse de pie puesto que estaba sentado leyendo mientras los esperaba, Shaoran le ofreció su brazo para ayudarlo a caminar, era evidente que la enfermedad seguía avanzando, aunque el dolor había disminuido.
Pasearon por la arboleda caminando despacio y disfrutando de la mañana, el sol estaba radiante y el jardín se encontraba lleno de flores de diferentes colores, inundando con un aroma suave todo el ambiente, los pajarillos y las mariposas armonizaban de una manera excepcional.
—Había olvidado lo hermoso que era el jardín del castillo— comentó Fujitaka admirando el espectáculo que la naturaleza le regalaba—. Que mal que no puede apreciar los cerezos en flor.
—El próximo año los verás papá—aseguró Sakura con ilusión.
—Así es pequeña Sakura— confirmó Fujitaka con un gran suspiro.
Caminaron por varios parajes admirando todo, hasta llegar a un pequeño lago con peces Koi(3), decidieron tomar un descanso y se sentaron cerca de un frondoso árbol.
Almorzaron con toda tranquilidad disfrutando de la compañía y la plática amena entre anécdotas del maestro Kinomoto desde los viajes que realizó cuando era joven hasta las travesuras que hizo Sakura cuando era una niña y trepaba los árboles del castillo, Shaoran se enteró que no era la primera vez que caía de un árbol, Shaoran no paraba de reír de todo lo que le contaba Fujitaka, pero las caras de Sakura eran lo mejor tratando de justificarse, pasaba de caras de enojo a inflar sus mejillas, estaba llena de gestos graciosos, la convivencia fue muy agradable y relajante.
—Maestro Shaoran, ¿le apetece jugar Go? —preguntó Fujitaka
—Claro, siempre es un honor jugar con usted— contestó Shaoran
Sakura por su parte fue hasta las flores y comenzó a realizar adornos con ellas, además de recolectar unas cuantas, para realizar remedios, se alejó un poco del par de hombres que estaban atentos al tablero, dándoles espacio para hablar.
—Maestro Shaoran, sigue sin anticiparse a las consecuencias— aseguró el maestro Fujitaka.
—Pero si estoy ganando terreno— comentó el castaño sin entender miró el tablero y rascó su cabeza por la confusión que le causó el comentario, él pensaba que tenía toda una estrategia armada mientras jugaba, estaba a punto de derribar una muralla de Fujitaka.
—No me refiero a eso— dijo serio el maestro Kinomoto—. Fue muy imprudente de su parte probar el extracto de flores de cerezo usted solo, la curiosidad en ocasiones es mala consejera, me extraña que siendo médico por tantos años no haya pensado en las consecuencias de ingerir una sustancia de la cual no sabe sus efectos, estando solo.
Shaoran realizó una enorme reverencia en tono de disculpa, el maestro Fujitaka inclino su cabeza en respuesta.
—Lo sé y me arrepiento profundamente— dijo sincero—. En ocasiones anteriores había probado ensayos que yo mismo realizaba, por ello me sentí confiado de probarlo, nunca me había pasado nada que no pudiera controlar, sé que no es justificación fui muy imprudente lo peor fue que preocupé a Sakura.
—Si algo le hubiera pasado maestro estoy seguro de que la sonrisa de Sakura nunca volvería a brillar— aseguró mirando serio a Shaoran—. Para ella usted es muy especial, siempre está presente en sus pensamientos.
—Es de lo que más me arrepiento maestro Fujitaka, nunca he querido hacerle daño a Sakura, ella también es muy especial— agregó el castaño y entonces tomó el valor para hablar con el maestro Kinomoto, haciendo gala de la formación que tenía como futuro líder del clan Li y evocando el sentimiento que Sakura le provocaba continuó con suma formalidad—. Maestro Kinomoto yo se lo importante que es para usted su legado médico, la importancia de perpetuar el apellido, conozco las reglas sociales, pero también se lo importante que es su hija para ambos, hablando por mí, Sakura es lo más importante— continuó con determinación en la mirada y en la voz—. Por ello le solicito su autorización para que Sakura se convierta en mi esposa.
—Si acepto, la tradición Kinomoto se perderá— comentó Fujitaka esperando una respuesta acertada por parte de Shaoran.
—No se perderá, su legado médico será reconocido hasta en mi natal China, le prometo maestro Kinomoto, si usted me brinda su confianza haré feliz a su hija y le daré un buen futuro dentro del clan Li, su práctica médica no desaparecerá, se continuará transmitiendo por generaciones, si ella lo desea seguirá practicando la medicina en mi país, en su propia consulta tendrá aprendices, yo solo quiero que Sakura sea libre, que pueda salir de los muros de este castillo, quiero que viaje como nosotros hemos tenido la oportunidad, es una ave con alas enormes encerrada en una jaula lujosa, pero jaula al fin, ella merece volar sin ataduras y si yo puedo otorgarle ese sueño lo haré.
Fujitaka suspiró y meditó un poco las palabras de Shaoran
—Maestro Shaoran, usted pudo ver, lo que por egoísmo yo no quise, solo le advierto una cosa, deje las imprudencias como la que recientemente hizo, aprenda a vislumbrar los posibles escenarios, trate de anticiparse a las situaciones y luego actúe.
—Lo haré maestro Kinomoto, por ella estoy dispuesto a todo— se comprometió Shaoran.
—Cuídela Li Shaoran, solo quiero pedirle que permanezcan algún tiempo más en el castillo— solicitó Fujitaka—. Quiero disfrutar de la sonrisa de mi hija el tiempo que aún me queda.
—No se preocupe maestro Fujitaka permaneceremos en el castillo por algún tiempo, sería incapaz de separarlo de su hija, además para marcharnos deberemos solicitar el permiso del Shogun y tengo que mandar una carta a mis padres informando esta decisión además debemos dejar a las aprendices bien preparadas, como le comenté el Legado Kinomoto seguirá en Edo y llegará hasta China.
—Gracias maestro Shaoran—dijo Fujitaka haciendo una reverencia, misma que Shaoran contestó—. Le estoy confiando mi mayor tesoro.
—No lo defraudare maestro Kinomoto, Sakura también es mi mayor tesoro— dijo sincero el médico, Fujitaka solo se limitó a asentir.
En ese momento Fujitaka tuvo un pequeño ataque de tos, Shaoran rápidamente le extendió un pañuelo, que el médico tomó, para cubrir su boca, al retirar el pañuelo una mancha de sangre estaba presente.
Shaoran hizo el ademan de incorporarse para atenderlo, pero Fujitaka lo detuvo con un movimiento de su mano.
—Estoy bien Shaoran, sé que la enfermedad avanza, gracias a usted el dolor me ha dejado vivir más tranquilo y disfrutar de momentos como este, estoy consciente de lo que me pasa, mi deseo es no preocupar a Sakura— comentó Kinomoto con una sonrisa de agradecimiento—Quiero que siga tan sonriente como ahora, continuemos jugando— pidió mientras guardaba el pañuelo dentro de su ropa.
—Maestro yo… tampoco quiero verla sufrir, discúlpeme por no poder parar su enfermedad, solo paliarla un poco —dijo Shaoran apretando sus puños sintiéndose frustrado.
—Para mí lo que ha hecho es demasiado, mi mejor medicina es la sonrisa de mi hija, asegúrese de mantenerla radiante por favor —solicitó Fujitaka con una inclinación de cabeza, Shaoran realizo una reverencia.
Sakura ignoraba lo que había sucedido, estaba feliz porque estaba compartiendo un día maravilloso con los dos hombres que amaba y además les tenía una sorpresa.
Un sirviente se acercó hasta el lugar, traía consigo el koto de la Maestra Sakura, al darse cuenta dejo lo que estaba haciendo y corrió para recibir el instrumento, bajo la atenta mirada de Shaoran y de su padre
—Gracias Taki—dijo la maestra con una enorme sonrisa
—No tiene nada que agradecer maestra, siempre es un honor servirle—aseguró mientras se despedía de la castaña con una reverencia y dirigía a otra a los maestros ahí presentes quienes inclinaron su cabeza.
Sakura llevó el instrumento hasta el lugar donde se encontraban los dos hombres que la veían curiosos.
—Papa, Shaoran creo que están teniendo una batalla entretenida, ¿les parece si la acompaño con música?
—Sería un gran deleite pequeña Sakura— aceptó el maestro Kinomoto, mientras Shaoran asentía.
Entonces Sakura se interpretó una hermosa pieza
Shaoran y el maestro Fujitaka siguieron jugando ignorado el acontecimiento anterior, la melodía sonaba, iba perfecta para la batalla, Shaoran colocaba las piezas negras en lugares estratégicos, anticipando las jugadas de su suegro, el maestro Kinomoto no lo vio venir cuando el castaño se apropió de gran parte de su territorio, al parecer si había sido efectiva la estrategia que planeó, estaba retirando las piedras blancas del tablero, cuando un hombre alto de cabello largo y negro ataviado con un traje muy elegante llamado por la música se acercó a donde los dos médicos departían muy concentrados y los observo jugar mientras la melodía sonaba, ninguno de los dos perdió la concentración, a pesar de tener público.
Cuando la música se volvió más lenta Fujitaka trató de defenderse, pero Shaoran aprovechó un movimiento en falso del médico y volvió a quitar unas cuantas piedras blancas, invadiendo gran parte del tablero.
— Te estás volviendo viejo, amigo Fujitaka— rio el Shogun Clow mientras observaba con cuidado el tablero— o quizás el Maestro Li, es muy astuto.
—Un poco de ambas Clow— comentó el médico mayor.
Al mismo tiempo Shaoran saludaba al gobernante con una enorme reverencia y Sakura también saludaba desde atrás de su instrumento.
—El día es muy agradable, que bueno que lo estén disfrutando, pequeña Sakura siempre me ha gustado escucharte tocar tienes mucho talento, excelente acompañamiento para la batalla de estos dos hombres —comentó el Shogun con una sonrisa sincera—. Maestro Li, siga así, ha hecho un excelente trabajo mejorando la salud de mi gran amigo, sin duda no me equivoque en mi decisión y ver esa sonrisa radiante de la pequeña Sakura me lo confirma, los necesito unidos maestros—dijo en tono misterioso, pero inmediatamente cambió la actitud a una más pícara—. Cuide la pequeña flor más hermosa de Edo, Maestro Li confiamos en usted, ¿verdad Fujitaka?
No les dio tiempo de contestar, cuando el Shogun ya se despedía caminando en dirección al castillo.
—Ese Clow no tiene remedio— Se limitó a decir Fujitaka
Desde lejos un sirviente los observaba convencido de que iban a tardar más tiempo en la arboleda aprovecho para dirigirse hacia las habitaciones de los castaños, necesitaba encontrar esos pergaminos.
Continuará…
Notas de la autora:
1 Manju. Golosina tradicional japonesa, tiene un exterior hecho de harina, polvo de arroz y alforfón, y un relleno de an (pasta de judía azuki y azúcar)
2 Nemaki. Kimono para dormir
3 Koi. Carpa japonesa, se consideran de buena fortuna en los negocios o en la vida académica, también está asociado a la perseverancia ante las adversidades (fortaleza) y la persistencia, por otro lado también se considera un símbolo de paciencia y longevidad
Hola lindos lectores, muchas gracias por seguir por acá, gracias por sus comentarios, amo leerlos, sus teorías y sus reacciones son lo máximo.
Mas ShaoSaku en este capítulo, disfrutando de su noviazgo y disipando toda la película que Sakurita se armó en su cabecita, ¡Wiii!, ya tenemos el consentimiento de papi suegro, pero al parecer los hombres misteriosos están avanzando.
Agradezco como siempre a mi preciosa beta Kirara96, gracias linda por ser tan genial, estoy aprendiendo mucho gracias a tus consejos y correcciones 😊 ¡Sigo en proceso de aprendizaje!
¿Ya pasaron por el FICTOBER 2020? En la cuenta de Wonder Grinch en Fanfiction y de Maii Alfonzo en Wattpad, vayan no se van a arrepentir, cada shot es fantástico, estoy muy contenta dentro del equipo, todas las chicas son geniales.
Ahora si ya me despido ¡Que tengan un lindo sábado, cuídense mucho y éxito, nos leemos pronto! 😊
