Disclaimer: Los personajes y el mundo mágico son propiedad de J.K. Rowling. La trama y gran parte de los sucesos, son propiedad de mi imaginación.
Aviso: Este fic participa en el Reto #44: "La magia del azar" del foro Hogwarts a través de los años.
Categoría: Primera Guerra Mágica
Prompt: Ideales
Palabras: 435
Condición: Un drabble debe ser protagonizado por una mujer.
IDEALES
Acudió al llamado de su Señor.
Para muchos mortífagos, el ardor que provocaba la Marca cuando su Señor los llamaba era terriblemente doloroso, gemían, se retorcían y gruñían.
Para ella, era una sensación exquisita que la aproximaba al libido.
Se inclinó en una reverencia al llegar frente a él, sus ojos brillaban cautivados y su cuerpo temblaba por la anticipación.
Haría lo que él le pidiera, cumpliría sus órdenes diligentemente, no dudaría de sus palabras y lo seguiría hasta que su vida se apagara. Esas eran sus prioridades, lo que guiaba su camino.
Él le había dado ideales por los que luchar, motivos por los que trabajar en ser mejor, una razón más que suficiente por la que dar la vida.
—Bellatrix, tengo un regalo para ti, espero que lo disfrutes. —Siseó Lord Voldemort. —Los Bones, ¿has oído sobre ellos?
—Sí, mi señor.
—Perfecto, quiero que te deshagas de él y su asquerosa familia. —Expresó con simplicidad.
Bellatrix levantó la cabeza rápidamente y su gesto cambió al deleite.
—Lo haré, mi Lord, cumpliré sus órdenes. —Dijo inclinándose en una nueva reverencia. —Me desharé de esos sucios traidores a la sangre.
—Confío en ti, Bella. —Caminó alrededor de ella. —Lleva contigo a alguno de los nuestros y pon en práctica lo que te he enseñado, muestra tus capacidades.
—Sí, mi Lord. No lo defraudaré. —Su voz no dejaba lugar a dudas de lo maravillada que se sentía con su nueva tarea.
—Ve, mi querida Bellatrix. Los que siguen a los sangre sucia y a los asquerosos muggles, son los traidores a la sangre, ellos son del mismo tipo de bazofia. —Llegó frente a ella y con su varita le elevó el mentón. —Así se hará en nuestro nuevo orden social.
—Sí, mi Lord. Aniquilarlos, pisotearlos, darles a conocer cuál es su lugar y cuán repugnantes son. —Saboreó cada una de esas afirmaciones y ofensas antes de dejarlas escapar en voz alta.
Hizo una tercera reverencia antes de retirarse, girando y acariciando su varita con ansias.
Cumpliría ésta misión y le daría evidencia a su señor que ella era la bruja más hábil y poderosa de entre todos sus mortífagos.
Porque no había nadie más que ella, Bellatrix Lestrange, que portara la Marca Tenebrosa con mayor orgullo.
Ella había crecido creyendo en sus ideales, sin alguna razón para dudar de ellos, pues eran lo más cierto que alguien le pudo enseñar y él, el Lord Oscuro, le había dado la oportunidad de defenderlos y ponerlos en acción con su propia varita y poder.
Por ello, Bellatrix era y seguiría siendo la seguidora más leal del Señor Tenebroso.
