Semana 4 - semana de positividad

Día 27 / escena favorita

Ichigo le enseña a Rukia su escena favorita de Romeo y Julieta.


— No entiendo porque te gusta esta obra, es muy tonta, no tiene nada de romántico.

Rukia ya llevaba buen rato de haber terminado de leer Romeo y Julieta. Ichigo por fin la había convencido de darle una oportunidad a William Shakespeare y le sugirió empezar por algo sencillo, pero viendo su reacción tal vez debió de haberle dado a leer Mucho ruido y pocas nueces o La tempestad.

— Eso es porque no la leíste correctamente.

— Claro que la leí correctamente, lo que pasa es que son dos adolescentes haciendo cosas estúpidas.

— Te voy a demostrar que lo leíste mal. Acuéstate en la cama y cierra los ojos.

— ¿Y cómo vas a hacer eso?— Rukia se estaba recostando, pero dudosa de lo que el pelopincho podría hacerle.

— Vamos a recrear mi escena favorita.

— ¿Y para eso tengo que estar recostada?

— Hazme caso y cierra los ojos... y también ponte blandita o lo vas a arruinar todo.

Rukia hizo lo que él le pidió, no sin antes de hacer una seña de que vigilara su acciones, en especial sus manos, ya en otras ocasiones se han pasado de largas.

Ichigo la tomó entre sus brazos y la hizo acomodarse de modo que su cabeza quedara recargada sobre su hombro.

Allí duerme Julieta— Empezó a recitar con voz suave pero firme—, y ella basta para dar luz y hermosura al mausoleo. Yace tú a su lado— Se refiere a Paris, alcanza a recordar Rukia—: un muerto es quien te entierra. Cuando el moribundo se acerca al trance final, suele reanimarse, y a esto lo llaman el último destello— Ichigo empezó a pasar su dedos entre el cabello de Rukia—. Esposa mía, amor mío, la muerte que ajó el néctar de tus labios, no ha podido vencer del todo tu hermosura. Todavía irradia en tus ojos y en tu semblante, donde aún no ha podido desplegar la muerte su odiosa bandera. Ahora quiero calmar la sombra de Teobaldo, que yace en ese sepulcro. La misma mano que cortó tu vida, va a cortar la de tu enemigo— Su mano, que antes acariciaba sus cabellos, bajó bajó por su mejilla suavemente hasta llegar a sus labios, que Rukia encontró completamente seductor—. Julieta, ¿por qué estás aún tan hermosa? ¿Será que el descarnado monstruo te ofrece sus amores y te quiere para su dama?— La voz de Ichigo sonaba como si estuviera en agonía— Para impedirlo, dormiré contigo en esta sombría gruta de la noche, en compañía de esos gusanos, que son hoy tus únicas doncellas. Este será mi eterno reposo. Aquí descansará mi cuerpo, libre de la fatídica ley de los astros— Rukia, por un momento quiso abrir los ojos y decirle que se encontraba bien—. Recibe tú la última mirada de mis ojos, el último abrazo de mis brazos, el último beso de mis labios, puertas de la vida, que vienen a sellar mi eterno contrato con la muerte— Su mano bajó, por un momento, a su pecho para sentir los latidos de su corazón y luego volvió a subir a sujetar una de sus manos—. Ven, áspero y vencedor piloto: mi nave, harta de combatir con las olas, quiere quebrantarse en los peñascos. Brindemos por mi dama. ¡Oh, cuán portentosos son los efectos de tu bálsamo, alquimista veraz! Así, con este beso... muero.

Con eso Ichigo posó sus labios en Rukia en un suave beso que rápidamente se tornó en pasional, en especial por parte de Rukia que había rodeado el cuello de Ichigo con su brazos para profundizar su beso.

— ¿Qué te pareció?— Preguntó Ichigo, falto de aire, cuando Rukia aceptó romper el beso mas se negó a soltar a Ichigo y pego su frente a la de él tratando, en vano, de calmar a su corazón.

— Creo... que... le puedo dar otra oportunidad, Romeo— Dijo antes de volverlo a besar y hacer que se recostara encima de ella para que Julieta y Romeo, osea ellos, tuvieran su encuentro romántico.

Ichigo sonrió traviesamente, la próxima vez leerían Sueño de una noche de verano.