Capítulo 20
Sé que el último capítulo fue un poquito una sorpresa para algunas personas, pero oíd - ¡la variedad es la sal de la vida! Creo que encaja bien con sus mentalidades en este punto de la historia, y muestra cómo todavía hay problemas que resolver (oh sí).
¡Disculpas por confundir el género de la Profesora Vector! Gracias a aquéllos que señalaron que en los libros es una mujer. ¡La escena que escribí no funciona con una mujer! He cambiado el nombre para asegurarme de que se lee como un hombre.
Entonces, de vuelta a nuestro amado Severus… Este capítulo tiene algunos momentos tiernos, y luego un poco de charla de chicas… ¡Disfrutad! x
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Hermione abandonó las mazmorras de inmediato. Al principio estaba confusa. ¿De qué iba exactamente todo eso? Él parecía necesitar poseerla y controlarla, recordarle quién era él. ¿Lo había enojado tanto por separarse de él el domingo? Seguramente no. Ella se había disculpado; él lo había aceptado.
Pero mientras caminaba, no pudo negar cuánto la había excitado y calentado. No podía recordar llevándose a sí misma nunca antes a un orgasmo tan poderoso. Y sus acciones de inmediatamente después la habían emocionado y desconcertado por igual. Su completa aceptación de su cuerpo era sublime, pero mostrarla de manera tan visceral revelaba más complejidades en el hombre que no estaba segura de comprender todavía, o de si alguna vez lo haría. ¿Necesitaba hacerlo?
No.
Encontró su gesto intrigante y extrañamente conmovedor. Sus complejidades eran una de las principales cosas que la atraían de él, y en el momento en que llegó a su habitación, se dio cuenta de que lo que había pasado entre ellos, a pesar de su propósito aparentemente humillante, simplemente fortalecía su conexión con él.
No habían pasado la noche juntos desde el sábado, y Hermione se encontró anhelando estar en su cama de nuevo, sentir sus brazos a su alrededor adecuadamente, ser abrazada y acariciada. Cuando se sentó a cenar, desesperada por un atisbo de él, debatió consigo misma cómo reaccionaría él si aparecía en sus habitaciones.
No estaba en el Gran Comedor, y ella se marchó sintiéndose abatida y malhumorada, incapaz de decidir su curso de acción. Salió afuera para respirar aire fresco, con la esperanza de que la noche fría encendiera su determinación. No fue así, pero mientras estaba parada, apoyándose en el frío muro de piedra, de repente una lechuza se alzó con un aleteo junto a ella. Hermione saltó levemente, haciendo que la lechuza se alejara de ella con una indignada agitación de las plumas. Pero esperó hasta que hubo tomado el pequeño pergamino agarrado en sus garras, luego voló de regreso a una alta torre.
Hermione desenrolló el pergamino lo más rápido que sus dedos entumecidos pudieron lograr y leyó en la tenue luz: "Ven conmigo esta noche. Diez en punto. Filch ocupado en otro lugar a esa hora. SS"
Su corazón dio un vuelco. La decisión había sido arrebatada de sus manos. Pero se permitió un momento de preocupación. ¿Tenía él la intención de dejarla quedarse, o habría más juegos de poder? Hermione se dio cuenta sin vergüenza de que no le importaba de cualquiera de las maneras. Sólo quería volver a estar con él, completamente en privado. Nunca eran más felices que cuando estaban en sus modestas y pequeñas habitaciones ocultas tras su salón de clases.
Volvió a leer la nota, viendo con ligera diversión que él la había firmado 'SS'; una 'S' habría bastado. Tampoco besos. Pero entonces, eso, en realidad, habría sido esperar demasiado. Sonrió para sí misma y regresó adentro.
La noche pasó despacio. Hermione se sentó a charlar con Ginny un rato, pero ella se fue a la cama temprano porque estaba sintiéndose mal, así que Hermione se retiró a su habitación mientras los minutos hasta las diez transcurrían lentamente.
A menos cuarto, finalmente pensó que podía aventurarse a salir, y, pareciendo lo más despreocupada que pudo, abandonó la Sala Común, murmurando algo sobre un libro perdido. Nadie pareció percatarse.
Hermione se apresuró silenciosa y rápidamente por los corredores oscuros. Estaban desiertos, y como Severus había dicho, no había señal de Filch o su gata. Llegó a su aula velozmente y entró, asegurando la puerta tras ella. Se sorprendió de encontrarlo en su escritorio, escribiendo como de costumbre. Se aproximó a él despacio. Hermione se preguntó si iba a repetirse lo del día anterior. No estaba segura de que le habría importado si así era.
Él no levantó la mirada. Ella llegó y se paró ante él, esperando. Él guardó silencio, al igual que ella. Hermione lo estudió atentamente. Su ceño estaba fruncido; se preguntó por un momento si siquiera había notado su presencia. Su mano se movía con elegancia y fluidez sobre el pergamino. Realmente tenía dedos hermosos. Manos de pianista, diría su madre.
Todavía esperó.
Luego, por fin, sin levantar la mirada, él dejó la pluma. No pudo leer su rostro.
Empujó la silla hacia atrás y salió suavemente de detrás del escritorio, viniendo a pararse a un pie de ella. Ella buscó sus ojos, pero él no se encontró con su mirada. Su cabeza estaba un poco baja y parecía incómodo.
"Lo siento."
Sus palabras fueron tranquilas pero claras. Finalmente elevó los ojos a través de los párpados entrecerrados y la miró. Pudo ver clara vergüenza en su rostro ahora. La sorprendió.
"Está bien." Habló ella dulcemente. "Me gustó."
Él volvió a bajar la cabeza. Ninguno se movió ni habló durante un rato. Luego la mirada negra se elevó de nuevo a la de ella.
"Estuviste sublime."
Hermione sintió que su corazón se hinchaba en su interior, y se apresuró a abrazarlo de repente. Sus manos la envolvieron y se levantaron con urgencia para volver su cabeza hacia la de él. Su boca se estrelló contra la de ella. Ella la abrió para él, su lengua deslizándose dentro al instante, violando lo que encontró dentro. Ella gimió fuerte y alcanzó sus botones. Él la agarró por los brazos, llevándola hacia atrás a sus habitaciones privadas.
Una vez dentro, se trasladaron enseguida al dormitorio, y se encontraron desnudos casi de inmediato. Hermione fue vagamente consciente de que debían haber usado magia para deshacerse de su ropa tan rápido, pero no tenía recuerdo de ello. Él la tumbó en la cama y entró en ella de inmediato, embistiendo con un gruñido de urgencia. Hermione se arqueó hacia él, atrayéndolo más dentro de ella. Él siseó cuando sus paredes se cerraron alrededor de su desesperada rigidez.
"Oh dios, más, Severus, más. Por favor, oh dios, te extrañé… te extrañé dentro de mí."
Él no habló, pero siguió golpeando a lo largo de ella con urgencia, su respiración haciéndose más pesada y rápida a medida que los llevaba a ambos al placer más profundo.
Hermione sintió que sus músculos se ceñían y gimió incoherentemente mientras se concentraba en su dureza de roca dentro de ella. Mientras se movía, frotaba a lo largo de su clítoris inflamado, y le llevó sólo un momento más correrse frenéticamente a su alrededor. Un grito fue arrancado de ella, y su cuerpo se llenó de éxtasis. Se aferró a su espalda, las uñas clavándose en su pálida carne. Cuando él sintió sus espasmos a su alrededor, su placer ya no pudo contenerse y se corrió con violencia dentro de ella, su semilla caliente estallando en lo más profundo de su calidez de terciopelo.
Se desplomó sobre ella con un gemido de satisfacción. Ella lo rodeó con los brazos y yacieron allí en silencio mientras la noche avanzaba a su alrededor, presionándolos más contra el otro hasta que cayeron dormidos.
Hermione se despertó a la mañana siguiente para encontrarlo todavía abrazándola estrechamente. Estaban acostados en su postura habitual, con él presionado firmemente contra su espalda, con las piernas juntas. Sus brazos estaban descansando lánguidamente alrededor de su vientre y no pudo resistir levantar un dedo y recorrer sus músculos fibrosos. Él se agitó detrás de ella y la atrajo más hacia sí. Ella sonrió y levantó su mano para besarla con ternura.
Finalmente, cuando sospechó que él se había despertado del todo, se dio la vuelta y en efecto, lo encontró mirándola, sus ojos bailando a la luz de la madrugada. La saludó con un dulce beso, y pronto se encontraron unidos una vez más.
Habían dormido más profundamente de lo normal y la mente de Hermione todavía no se había despertado por completo. Mientras se movía dentro de ella, el placer se derramó en ella en una neblina casi inconsciente, avanzando hacia un clímax sublime y llevándolo con él. Él gimió sonoramente contra su garganta y de nuevo ella lo abrazó estrechamente, casi temerosa de dejarlo ir.
Después de que sus cuerpos hubieron descendido, ella se volvió hacia él, acariciándole el rostro. "¿Estás ocupado hoy? No te veo los martes."
"Desafortunadamente."
"¿Desafortunadamente estás ocupado, o desafortunadamente no te veo?"
"Ambos."
"¿Puedo volver esta noche?"
"¿Necesitas preguntar?"
"Sí. Nunca lo presumiría sin más."
"Lo hiciste una vez."
"Sí. Aquélla no es una experiencia que ninguno de nosotros quiera repetir." Estaban recordando la primera vez que ella se había aventurado a sus habitaciones y casi fue atrapada por Filch.
Él le sonrió un poco. "Ciertamente no."
"Aunque tienes que admitir," sonrió burlona, "que fue adolescente, un poquito emocionante."
"Quizá," arrastró él antes de inclinarse para volver a besarla. "Ahora es mejor que te vayas o llegarás tarde al desayuno."
"Tienes algo con la puntualidad," bromeó ella.
"Por supuesto. Uno siempre debe llegar en el momento adecuado."
Hermione jadeó con fingido horror. "¡Por qué, Profesor Snape, creo que acaba de hacer una broma basada en insinuaciones sexuales groseras!"
Él dejó de sonreír pero sus ojos volvieron a bailar. Ella le sonrió ampliamente, luego se levantó velozmente y salió de la cama. Él la observó fascinado mientras salía riendo de la habitación.
Hermione llegó al desayuno de un humor exaltado. Ginny alzó la vista y le habló amigablemente. "Tengo un período de estudio a primera hora de esta mañana, 'Mione. ¿Tú tienes?"
"Sí, supongo que sí." Hermione realmente no había pensado en ello.
"Voy a la biblioteca. ¿Quieres venir?"
"Sí, de acuerdo." Hermione sonrió a su amiga; pudo detectar una sensación de insistencia en la voz de Ginny.
Después del desayuno, cogieron sus libros y se dirigieron a una parte privada y aislada de la biblioteca.
Comenzaron por revisar Transfiguración, pero Hermione notó que Ginny estaba más atenta a ella de lo habitual, casi más cerca. En los momentos de silencio, Hermione levantaba la vista y encontraba a Ginny mirándola intensamente.
Ella rompió el silencio preguntando por la salud de su amiga. "¿Te sientes mejor? Estabas un poco mal anoche."
"Sí, sí, gracias. El momento del mes. Me sentía horrible anoche."
"Lo siento." Sonrió disculpándose a su amiga.
Ginny continuó mirándola fijamente. Hermione estaba un poco nerviosa.
"Sí. De hecho, los calambres empeoraron tanto anoche que realmente necesitaba tomar algo. Pero me había quedado sin poción para aliviarlos."
"¿De verdad? ¿Lograste conseguir algo?"
"No… en realidad fui a verte, para ver si tenías o podías hacerme algo. Estaba bastante desesperada."
"Oh. Lo siento. No te oí. Debí haber estado dormida."
"Fue poco después de las diez. Normalmente no te vas a la cama tan temprano."
Hermione ya no podía mirar a su amiga. "Sí, bueno… estaba realmente cansada anoche."
"Porque, ya ves," continuó Ginny, "no creí que estuvieras dentro, así que pensé que podría tratar de encontrarte."
"¿Lo hiciste? Pero… ¿dónde pensaste que estaría?" Hermione sabía que sonaba nerviosa.
"Bueno, ya ves… Harry me prestó algo para ocasiones como ésta. Quiero decir… no es que él lo necesite en este momento. Nunca había pensado usarlo, pero realmente quería tu ayuda."
La sangre de Hermione se congeló cuando Ginny buscó en su bolso y sacó un objeto que le era demasiado familiar. Era el Mapa del Merodeador.
Tragó saliva, pero no dijo nada, casi le transmitía una curiosidad morbosa ver qué diría Ginny a continuación.
"Al principio, no pude encontrarte en ninguna parte. Allí estaba yo, buscando un pequeño y solitario conjunto de iniciales HG, quizá en la biblioteca, quizá incluso dando un paseo nocturno por algún lugar."
Hubo silencio. Hermione se encontró rompiéndolo.
"¿Y me encontraste, Ginny?"
"Oh sí. Y qué tonta fui. Debería haber mirado allí primero. Te encontré en un lugar donde sospecho que has pasado mucho tiempo recientemente, justo al lado de las iniciales de otra persona. Y allí te quedaste, toda la noche. Todavía estabas allí cuando desperté esta mañana para volver a comprobarlo."
Hermione casi la desafió a expresarlo. "¿Y qué iniciales eran?
"SS."
Las dos mujeres se miraron fijamente. Para sorpresa de Hermione, no había conmoción ni horror en los ojos de Ginny. Aun así, Hermione no pudo soportar mirarlos más y bajó la cabeza enseguida.
"Hermione. Lo he sospechado durante un tiempo, ya sabes. No podéis apartar los ojos del otro. Incluso saboteaste mi poción para acercarte a él."
La cabeza de Hermione se levantó de golpe. Ginny simplemente sonrió. "Sólo desearía que me lo hubieras contado antes."
Hermione la miró estupefacta. "¿No estás… no estás escandalizada?"
"Lo estuve al principio, pero… te conozco, 'Mione, y, a pesar de mi propia opinión… sé lo que él hizo… quién debe ser en el fondo… todo eso. Los dos habéis pasado por cosas que ni siquiera puedo imaginar. Las cosas extraordinarias unen a las personas. ¿Quién soy yo para cuestionar o juzgar?"
Hermione no podía creer lo que estaba oyendo, pero se encontró levantándose y corriendo alrededor de la mesa para abrazar a su amiga con fervor. "Oh, dios, Gin, gracias. Me preguntaba si lo notarías. Quería contártelo, pero pensaba que estarías tan horrorizada que no me hablarías. Y no quería traicionarlo. Dios, no debes decir una palabra, ¿comprendes?"
"¡Hermione! No tienes que decirme eso."
Hermione miró a su amiga con asombrada incredulidad por un momento, antes de sentarse a su lado. "Simplemente… simplemente no puedo creer que estés siendo tan tolerante."
"Hermione. Eres mi mejor amiga. Sé que nunca entrarías en algo a menos que pensaras que era serio y significativo. Pero… estoy preocupada por ti. Quiero decir… seguramente vuestra relación está prohibida – eres su alumna."
"Sí… pero… no voy a estar aquí por mucho más tiempo. Y apenas me siento como una alumna. No estoy segura de poder soportar estar aquí mucho más, para ser honesta. Estaba desesperada por hacer los exámenes y marcharme. No podría haberme sentido menos como una estudiante. Por extraño que parezca, él era el único miembro del profesorado que me trataba como una cuando regresé. ¡Dios, eso me cabreaba! Especialmente después de todo lo que habíamos pasado juntos, todo lo que habíamos presenciado."
"Entonces, ¿qué cambió?"
"Yo… no lo sé en realidad. Él me ponía furiosa, la forma en que insistía en tratarme con tanta frialdad e crueldad, como si nada me hubiera sucedido, ni a él. Supongo que me ofendía. Me ofendía el hecho de que pudiera tener tanto control sobre su exterior emocional, cuando yo todavía tenía ganas de gritar y enfurecerme con el mundo. Y pienso que de una manera extraña, eso me conectó con él. Y entonces, un día, lo cacé mirándome, mirándome fijamente en el Gran Comedor un día, no con enojo, sino con… curiosidad, al parecer. Y a partir de entonces, no podía dejar de pensar en él, y… se convirtió en una obsesión física… de repente era tan… tan deseable." Miró enseguida a Ginny. "Supongo que crees que estoy loca."
Ginny sonrió. "Lo habría hecho hasta hace poco, pero cuando te das cuenta de que una amiga sensata tuya moja las bragas por alguien, miras a esa persona de una forma diferente."
"¿Y…?" Hermione tenía curiosidad por saber su nueva opinión.
"Tiene buenas piernas." Ambas colapsaron en risitas.
"Dios – en realidad no me había centrado en sus piernas, pero… tienes razón."
"Y huele bastante bien, ahora que lo pienso."
"Oh dios, sí."
"Y, por supuesto…" Ginny hizo una pausa con una sonrisa burlona.
"¿Por supuesto qué…?"
"Su voz es tan sexy como el infierno."
Hermione presionó las manos contra la cabeza en un intento por refrenar la risa. "Te diste cuenta."
"Bueno, sí… es sólo que cuando está ridiculizando, burlándose y menospreciando cada uno de tus movimientos no sueles darte cuenta."
"Es sólo un mecanismo de defensa, ya sabes. Tiene miedo de entregarse, miedo de revelar demasiado de sí mismo."
"Probablemente," Ginny se encogió de hombros. "Sin embargo, no lo hace más fácil para el resto de nosotros."
Hermione bajó la cabeza, ligeramente avergonzada. Recordó cuán terriblemente trataba a casi todos sus alumnos.
"Te salvó la vida."
"Sí… ¡sólo después de que hiciste todo lo posible para deshacerte de mí!"
"Lo siento por eso."
"¿Qué dijo él al respecto?"
"Me mandó un ensayo."
"¿¡De verdad!?" Ginny estaba incrédula. "¿Algo más?"
Hermione hizo una pausa. "En realidad no." No pudo evitar una sonrisa acariciando sus rasgos.
"¡Sigue!" Ginny sentía algo más; sus ojos chispearon con excitada curiosidad.
"No… no puedo." Fue firme.
Ginny dejó de presionarla, pero todavía ardía de curiosidad. Después de un momento de silencio, volvió a hablar, más confidencial que nunca.
"Bueno… ¿cómo es él entonces?"
Hermione la miró, luego las dos amigas se disolvieron en risas reprimidas de nuevo.
Después de dejar de reír, Ginny todavía miraba a Hermione. Estaba claro que quería una respuesta.
"Es… bastante bueno… muy bueno… en realidad." No podía dejar de sonreír. "Y… mejorando todo el tiempo."
Ginny sonrió ampliamente. "¿Atento?"
"Sí."
"¿Desinteresado?"
Hermione pensó en ello. "La mayor parte del tiempo."
"¿Variado?"
Hermione puso los ojos en blanco, pero asintió con una sonrisa.
Hubo una pausa.
"¿Experimentador?"
"¡Ginny!"
"Lo siento."
Otra pausa. Luego Ginny volvió a hablar con una sonrisa burlona. "Entonces… ¿estás satisfecha?"
Hermione miró a su amiga fijamente. "Oh sí. Y algo más."
"¡Dios, 'Mione! Estoy terriblemente celosa. Harry no es ni de cerca tan…" Se detuvo abruptamente. Había una mueca en el rostro de Hermione. Ginny había olvidado cómo odiaba ella pensar en Harry de ese modo.
"Tengo que decirlo; nunca te había visto tan feliz. Quiero decir, supongo que debería sentir algo de remordimiento por mi hermano, aunque nunca creí que duraríais. Pero simplemente estoy tan feliz de que tú seas feliz. Pobre Ron. No creo que sea tan… comprensivo."
"Mierda." Hermione se congeló. "Vendrán aquí en unos días. ¿Y si se enteran?"
"¿Importará si lo hacen?"
"¡Sí!" Se volvió hacia Ginny. "¿No es así?"
"Bueno… no lo sé. Quiero decir… tendrán que averiguarlo en algún momento, ¿no?"
"Oh dios… ¿¡deben!?"
"Hermione. Si esto es lo que quieres, no puedes avergonzarte de ello. Si quieres tener una relación adecuada, el mundo tendrá que saberlo tarde o temprano."
"Tarde," dijo enfáticamente.
"Puedo comprender que lo mantengas en silencio mientras estés aquí, no quieres ser expulsada pero… ¿qué va a pasar después de que te marches?" La voz de Ginny se llenó de repente de profunda preocupación.
Un latido inquieto había comenzado en las entrañas de Hermione. Se dio cuenta de que no tenía respuesta. "Yo… no lo sé."
"Quiero decir… puede que tengas sexo estupendo, atrevido y secreto, pero… hay más en una relación que eso. ¿Cómo demonios vais a comportaros lejos de aquí? Y él trabaja aquí de todos modos. ¿Qué hay de su trabajo?"
La sensación en la boca de su estómago empeoró.
"¿Cómo eres de seria, Hermione?" Ginny hizo una pausa. "¿Lo amas?"
Los ojos de Hermione se lanzaron hacia los de su amiga y los miró profundamente, casi como si estuviera esperando encontrar la respuesta allí. No contestó.
Hubo silencio entre ellas. Después de un rato, Ginny frotó el brazo de su amiga y se levantó para ir al baño.
Hermione miró con la mirada vacía la tranquila biblioteca. Su boca se abrió y las palabras salieron, no escuchadas por nadie, ni siquiera por ella misma.
"Creo que quizá lo hago."
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N/T: Gracias por la respuesta a mi pregunta en el capítulo anterior y por los comentarios a los que no puedo responder.
