Disclaimers: Los personajes de Harry Potter pertenecen a J.K. Rowling y a los que han comprado parte de los derechos de autor, lo cual NO es mi caso, y sólo los utilizo sin intención de lucro alguno, la trama me pertenece, al igual que algunos personajes.

Hola, es viernes de nuevo, así que aunque parezca un milagro, estoy actualizando otra semana seguida, eso me sorprende, pero bueno, espero que sea de su agrado el capítulo, y la historia en general :)

Gracias por el apoyo; cualquier error, no duden en decirme, y yo con gusto lo corregiré 💖


Las risas llenaban el lugar, para Scorpius no había sonido más enfadoso que ese, pero no podía hacer nada, estaba pretendiendo ser el hijo perfecto de un matrimonio "perfecto", la verdad era que era más viejo que esos dos, aunque su aspecto luciera siempre así de joven.

—Y dinos, Scorpie ¿Cuándo vas a casarte? –cuestionó la mujer.

—Bueno, ni siquiera tengo novia –informó.

—Ah, ¿novio entonces?

Scorpius meditó un momento, aunque eso no le desagradaba por completo, la única persona que le interesaba y que siempre era así, era la única con la que se casaría, y eso no pasaría en esta vida, al parecer.

—No estoy interesado en una relación –sonrió amable, y observó a su padre, que le dedicó una mirada seria, para que se comportara un poco mejor.

Scorpius sonrió divertido pero no dijo nada más, se comportó lo mejor que pudo, y revisó su teléfono cuando volvió a encenderse con otro mensaje, la cara de Audrey McLaggen llenó la pantalla cuando dejó los mensajes por llamada, al parecer había aprendido a usar la tecnología demasiado rápido.

—Si me disculpan un momento –se puso de pie y se alejó.

La puerta era de cristal, y sabía muy bien la habilidad de Draco Malfoy en leer los labios, así que les dio la espalda, para poder tener un poco de privacidad.

—Pensé que no me contestarías.

—Ese era el plan, no pensé que lo dominarías tan rápido, para ser honesto, pero dime ¿qué pasa?

—Bueno, un tal Edward Lupin ha estado rondando en la torre, y se regó el rumor de que es un dividido, y ya sabes cómo están tus kredator, y aunque le advirtieron, dijo que no dejaría de venir hasta que hablara contigo.

—Malditos humanos, no los comprendo ¿qué no querían que los dejara en paz? –Bramó –bien, bien, dile que iré a verlo cuando me desocupe.

—Y sobre lo…

Scorpius le colgó antes de que siguiera hablando, sin darle importancia, había estado buscando un pretexto para marcharse, y ahora que lo tenía, había decidido que era una buena opción quedarse tan tarde como se pudiese en esa "reunión".

Dejó sus cosas en la mesa, eran las tres de la mañana cuando llegó a su apartamento, se acercó al ventanal para poder ver la ciudad a sus pies, había pasado bastante bien el tiempo sin pensar en ella y ahora de la nada, Ted Lupin lo buscaba ¿qué era lo que querían ahora?

Sin duda odiaba a los humanos, siempre tan cambiantes, sino fuese por ella, solo ella y siempre ella, podría hacer las cosas mejor sin restricciones.

—X—

El ruido en la estancia lo hizo gruñir, ni siquiera podía tener un día tranquilo, se vistió rápidamente y salió rumbo a la sala, puso los ojos en blanco cuando se topó con el cabello verde menta de Edward Lupin.

—Déjalo, Bartolomé –musitó Scorpius en un tono cansino.

—Señor, entró a la fuerza, deberíamos alertar…

—Está bien, no volverá a hacerlo ¿o sí?

—Si no me ayudas, sí, hasta que consiga que lo hagas.

—Vete –ordenó a su sirviente que desapareció de inmediato –así que dime, primero me dicen que los deje en paz, y cuando lo hago, vienes tú a acosarme, dime Lupin ¿qué tengo que hacer la próxima vez?

—Es Lily, sabes que yo no te buscaría y que cumplieras tu palabra me agrada, pero ella está mal.

—Es tu asunto –comentó tenso.

—El problema que no, no es mi asunto, es de los tuyos, ha estado investigando cosas que no…

— ¿Alguien la atacó?

—Temo que sí, pero no ha sido de los nuestros, sino de los tuyos, la he estado llevando a revisiones médicas, pero no han encontrado nada en ella y cada vez la veo peor, así que… eres la única persona que conozco que puede ayudarla.

—Bueno, se lo advertí, que si nos ve, la vemos, y que necesitaría protección y se negó –murmuró –así que no vengas a buscar ayuda que ya ofrecí y fui rechazado.

—Scorpius, no hay vida en la que no repitas que eres capaz de hacer cualquier cosa por ella ¿qué está pasando en esta?

—Dime, Lupin ¿tan imbécil me crees? Que ya no la siga, no significa que no esté al tanto que ella está buscando la manera de deshacerse de mí, de matarme, y he mantenido a todos alejados de ella, para que pueda seguir su investigación.

—Estás enfadado porque quiere matarte, que dejes de seguirla en cada vida –negó –por eso vas a dejarla morir…

—Dime ¿a quién acudirías si ya me hubiese matado? Pues acude a esa persona y déjame en paz, como yo los dejé a ustedes.

—Gracias por nada en ese caso, y espero que en la próxima vida, te pongas en ese mismo estado y ni siquiera la busques una vez.

En cuanto Ted Lupin salió del apartamento de Scorpius, este apareció en la habitación de la chica, observó a su alrededor, estaba vacío, así que tendría que haber estado quedándose con Lupin, aquella idea lo enfado, pero no dijo nada, sonrió cuando escuchó pasos por el corredor, se sentó sobre la cama y espero a la chica, que dio un gran salto cuando lo vio.

— ¿Qué rayos haces aquí? –Preguntó enfadada.

—Lupin fue a buscarme, no creas que no cumplí mi palabra de mantenerme alejado de ti –se puso de pie con una sonrisa.

Verla simplemente le alegraba la existencia, era el ser más hermoso sobre la galaxia, ante sus ojos e incluso así de enfadada le parecía perfecta.

—Traidor –musitó por lo bajo, indignada con Lupin, pero no tanto.

—Dijo que estabas enferma.

—Ah, eso –negó –estoy bien, ahora, puedes marcharte, no es tu asunto.

—Yo le dije lo mismo, pero se puso bastante histérico, así que asumí que era algo bastante serio, por eso vine.

—Puedes marcharte, estoy bien, y no te quiero cerca.

—Me decepciona oírte decir eso –se acercó más a ella, en forma coqueta, con una sonrisa divertida en el rostro.

—Basta –comentó agitada al sentir su cercanía.

—Ni siquiera he hecho nada, Lily –sonrió.

El aroma de la joven era delicioso, apenas la cercanía le hizo notar que tenía el cabello húmedo, había tomado una ducha antes de que él llegara, estiró la mano y acarició su mejilla, haciendo que se estremeciera.

—Tienes un agotamiento intenso ¿no es así?

—Un poco, nada que no se arregle durmiendo un poco más.

—Algo ha estado drenándote lentamente –le informó –lo que necesitas es que dejes de estar cerca de eso.

—No te ofendas, pero…

—Cariño, si me ofendiera rápido, no te amaría en cada vida –la observó –sobre todo si en una de ellas buscas como matarme.

—Bueno, yo…

—Las investigaciones sobre la fe, son castigados con perpetuidad, deberías saberlo, y sin importar qué tan discreta que creas que lo eres, siempre se sabe.

—Tú lo sabes porque eres un acosador de primera.

—No, porque mi padre maneja ese Departamento en el gobierno.

Tu padre ¿no se supone que eres algo así como inmortal?

—Bueno, hay reglas que no se pueden romper –admitió, casi hipnotizado por ella.

—Reglas ¿Cómo cuáles? –Interrogó curiosa.

—Dime ¿por qué estás temblando? –se acercó más a ella.

—Lo cierto es que no confío en ti, para nada, además, cuando te acercas demasiado, creo que eres capaz de…

—Has sido mía en muchas vidas ¿por qué en esta vida no sería así?

—Porque amo a Teddy –admitió seria.

—Bueno, en otras vidas has estado conmigo, aunque después te vayas con él, por ese detalle tan insignificante que llamas amor, y aunque te has negado a aceptarlo, sé que en mi cama has disfrutado los mejores momentos que en la de él, pero claro, no quieres herir su orgullo ¿cierto? –se burló.

—Eso no es cierto –se puso roja.

—Dime ¿quieres recordarlo? ¿Al menos una de las veces que has estado conmigo, para que veas que no miento? –Lily se embobó de nuevo, movió el rostro como si fuese a besarla, pero volvió a engancharse en su mirada.

Los ojos olivo de Lily se encontraron con los de él, eran tan bonitos, ese gris casi plata que le hacía sentirse bastante extraña, a veces pensaba que podía perderse en ellos una eternidad.

—Aquí estás –soltó alguien a espaldas de Scorpius.

—Vaya, que inoportuna –se alejó el rubio de Lily –dime ¿cómo es que llegaste aquí?

—Bueno, era obvio que estarías con la dividida ¿para eso te buscó su mitad, no?

—Audrey…

Lily se alejó de Scorpius para ver mejor a la rubia perfecta, sin quererlo se observó en el espejo para hacer una comparación rápida, era obvio que no podía competir y lo que la atormentó era ¿ellos tenían algo que ver? Un pequeño sentimiento se agitó en ella, uno bastante diminuto, pero poderoso.

—Deberías irte, los dos, digo –comentó irritada.

—Yo solo lo vigilo –comentó la rubia –así que tranquila, nuestro pasado no interfiere con el tuyo y el de él ¿cierto, Scorpius?

—Vete, Audrey o te llamaré por ese nombre que tanto te desagrada.

—No puedes usarlo y menos delante de un mortal, lo sabes –soltó enfadada.

—Entonces márchate.

—No, los dos se van –soltó Lily, enfadada.

—Bien, pero toma esto, úsalo, para que…

—Eso es… ¿un cristal? –Cuestionó Audrey –y un… ojo.

—Así es –soltó irritado Scorpius –dime ¿puedes largarte? Te veré en mi apartamento en media hora.

—Bien, pero no tardes más de lo que has prometido –bufó la rubia.

El silencio volvió a invadir la habitación de Lily; en lo que Scorpius se aseguraba realmente que no hubiese nadie más con ellos, gruñó un poco frustrado y la observó atenta.

—Esto es para…

—No lo quiero –soltó enfadada Lily –así que no es necesario…

—Voy a dejarlos aquí –puso un collar y un anillo en la mesa de noche de la joven –el collar es para protegerte, para que ellos no te vean, y el anillo es un ojo de dragón, te permite ver todo lo que está oculto en las sombras, lo que los humanos como tú no pueden ver, pero necesitas usarlo para eso, no sirve de otra manera.

—Ya te lo dije, no lo quiero, gracias –bufó.

—Pues yo ya te dije que voy a dejarlos de todas maneras, es tu decisión si los usas o no, asegúrate de decirle a tu noviecito lo que hice por él y que me debe una.

—Lo hiciste por él –repitió.

—Fue un favor que él pidió, en mi mundo, los favores se cobran muy caros, que lo tenga presente, igual tú, si quieres que te deje en paz, hagan lo mismo conmigo.

—Supongo que la privacidad es para que te acuestes con Audrey ¿no?

—Estás celosa –se burló él.

—Claro que no –se ofendió la pelirroja –yo jamás…

—Es verdad, te dije que te daría un recuerdo de nosotros, ya tuviste uno desafortunado, bueno, te daré uno que te hará arder por un buen rato –negó –mejor dejaré uno tranquilo.

El joven depositó un suave beso en el cuello de Lily y sonrió al alejarse, la observó detenidamente y desapareció frente a los ojos de la mujer, que se quedó un poco enfadada, sabía que él se iba para ver a la perfecta de Audrey.

—M—

Lily permitió que las manos de Ted recorrieran su cuerpo, había ido a verlo la mañana siguiente para reclamarle que acudiera a Scorpius Malfoy por ayuda, pero como siempre las cosas terminaban solucionándose de aquella manera.

Cerró los ojos cuando las manos de su novio fueron hasta sus pechos y besaba sus labios, se relajó completamente, mientras su respiración comenzaba a agitarse.

Sintió un par de manos sujetarla por la cintura desde atrás, sintió la presencia de alguien más a sus espaldas, en un instante estaba siendo arrancada de los brazos de Ted, sintió unos labios suaves colocarse en su cuello mientras la figura se inclinaba un poco para poder besarla y pegar lo más que podía su cuerpo al de ella.

Las manos grandes crearon un propio camino hasta la parte sur de la chica, que era todo lo que podía sentir en ese momento, separó los labios para soltar un ligero gemido cuando sintió la yema de esos dedos adentrarse en sus bragas y presionar un dedo entre sus pliegues, contuvo la respiración cuando los labios abandonaron su cuello y descendieron por su cuello, llevándola al borde del abismo.

—Sé que no puedes dejar de pensar en mí desde anoche –murmuró en un susurro Scorpius Malfoy en su oído.

La pelirroja se alejó abrumada, la mirada confundida de su novio no tardó en hacerse presente, lógicamente no iba a decirle que había estado pensando en Scorpius Malfoy tocándola mientras él lo hacía.

Y es que la noche pasada, había estado teniendo un sueño bastante vívido con él, contrario a lo que había pensado, sin duda la mujer en aquel recuerdo la estaba pasando muy bien entre los brazos de Malfoy.

—Es mejor que me vaya, papá cree que he estado pasando mucho tiempo aquí, mucho más tiempo que en casa.

—Puedes mudarte conmigo ¿qué te parece?

—Suena maravilloso –sonrió –pero primero tienes que…

Lily observó sobre su hombro cuando sintió que alguien los observaba, se sintió traicionada, por un momento pensó que había alucinado a Malfoy tocándola pero ¿qué tal si realmente lo había hecho mientras ella estaba con Ted?

Era un golpe bajo, y vaya que lo creía capaz de hacer eso y cualquier cosa a ese desgraciado infeliz.

—Te llevaré –sonrió Ted –sólo déjame vestirme.

—No es necesario, cariño, te veré luego, papá comienza a odiarte, así que mejor no darle más pretextos para justificarse.

—Bien, pero no me quedo tranquilo.

—Estaré bien, tranquilo.

—De acuerdo, entonces te acompaño a la puerta ¿está bien eso?

—Ya, bien, acompáñame a la puerta –rió divertida.

Ted le puso su chaqueta sobre los hombros, aún estaba haciendo frío y no quería que se enfermara más de lo que ya se veía que estaba, seguía enfadado porque no había dejado que Malfoy la ayudara, pero al mismo tiempo se sentía más tranquilo de que a Lily le siguiera dando mala espina el rubio.