Cuando nadie me ve - Alejandro Sanz
Te escribo desde los centros de mi propia existencia
Donde nacen las ansias, la infinita esencia
Hay cosas muy tuyas que yo no comprendo
Y hay cosas tan mías, pero es que yo no las veo
Supongo que pienso que yo no las tengo
No entiendo mi vida, se encienden los versos
Que a oscuras te puedo, lo siento no acierto
No enciendas las luces que tengo desnudos
El alma y el cuerpo...
Relena caminó hacia el embarcadero ocultando su rostro en la bufanda. El cielo comenzaba a mostrarse más claro por el amanecer y la nieve paró para dar paso a leves rayos de sol mañanero. Una espesa niebla cubría la bahía.
Antes de exponerse a campo abierto, ella miró desde un callejón el muelle para distinguir a sus conocidos. A los minutos vio como en una lancha, Quatre aparecía en el lugar. Salió de su lugar entre las sombras para ir a su encuentro.
Al principio, Quatre no la reconoció por su cabello negro, pero vio sus ojos celestes y pudo identificarla. Ella habló con una voz baja y carraspeada.
- Quatre, soy Relena.
Él le dedicó una sonrisa de alivio.
- Qué gusto verla. Me alegro que esté a salvo.
Pero, repentinamente una voz desconocida se sumó a su encuentro entre la poca visibilidad del embarcadero.
- A mi también me alegra bastante - dijo la voz de Frank entre la niebla.
El chico apuntó hacia la joven con un revolver acercándose. Había salido entre los botes, seguramente escondido esperando la oportunidad de salir.
- Relena...que distinta te ves así - agregó él sonriendo maquiavélico.
Quatre se puso por delante de Relena para defenderla.
- Frank ¿por qué? ¿Que haces? Baja esa arma... - rogó la viceministra asustada.
- No intenten nada extraño, están rodeados de suits, un movimiento en falso y dispararán hacia aquí - explicó Frank - tú, entregáme a la viceministra...¡ahora!.
Quatre puso su cuerpo delante de ella y casi esbozó una sonrisa de triunfo al ver que el desconocido se acercaba más.
- No... - respondió el rubio desafiante.
- Frank ¿por qué? - preguntó Relena dolida - éramos amigos...
- Tú lo dijiste "eramos"...no te confundas querida, esto no es despecho si así lo crees. Más bien tomé la oportunidad que me ofrecieron.
- ¿Siempre fuiste un espía?
- No. Mis sentimientos eran genuinos. Pero los tuyos parece que no tanto...ya que era cercano a ti me ofrecieron entregarte, claro que no contaba con...- Frank dudó si especificar lo que le molestaba - olvídalo. Ven aquí ahora o tendré que disparar.
Frank hizo el ademán de acercarse a tomarla de su brazo.
- ¡Alto!- exclamó Quatre - tú también estás rodeado.
Frank no disimuló su sorpresa
- Acaso creías que vendría solo - sumó el piloto gundam desafiante - todos están apuntando hacia acá. Más bien tus acompañantes están vigilados por los nuestros.
Todos guardaron silencio. Cualquier paso en falso de alguna de las partes podía generar un nuevo conflicto en la bahía de Copenhague. Relena, atrás de Quatre, quiso evitar cualquier tipo de enfrentamiento.
- Ya basta de esto - susurró cansada. Se sacó la peluca negra tirándola al suelo. Su pelo color claro reluciente salió a la vista movido por la corriente costera.
- Señorita Relena - dijo Quatre - no...
- Ya he cedido lo suficiente Quatre...Frank dejemos este juego - sentenció decidida - si quieres que vaya contigo, iré. Pero por favor no se les ocurra disparar en esta zona de civiles ¿quedó claro?
- Muy sensata - agregó Frank conforme a la resolución - ven aquí.
Quatre, el cual tenía un audífono que lo enlazaba a los comandos de la nave preventiva escuchó en su oído:
- Por ningún motivo dejes que Relena vaya con él - dijo la voz de Heero.
Desde la nave LAM seguían los pasos de Quatre. El plan era rápido, al ir por Relena sabían que estaban vigilados, pero la mejor forma de que el enemigo volviera a mostrarse era ser explícitos en decir a la viceministra donde encontrarse mediante a una línea de teléfono abierta que podía ser fácilmente registrada por otras señales
Heero estuvo reacio a usar a la joven como señuelo y seguía con atención la situación que se visualizaba en la pantalla. Sabía que Wufei, Noin y Dúo estaban cerca para intervenir, aún así todo lo ponía tenso, como si fuese la peor de las misiones. Al ver que Frank Becker aparecía apuntando con la pistola hacia la chica, tuvo el impulso de ir hacia la bahía por ella, pero Sally lo retuvo:
-No serías de ayuda ahí, Heero. Más en tu estado.
Estaba herido de una pierna, aún así él sentía las fuerzas de movilizarse para asegurar que la viceministra estuviera a salvo. De un momento a otro quitó el micrófono donde Sally indicaba instrucciones a Quatre y le dijo que no dejara ir a Relena.
Quatre estaba entre la espada y la pared. Por un lado la joven quería entregarse, por otro lado su compañero lo presionaba. Prefirió hacer tiempo:
- Frank Becker ¿no? Acaso no te das cuenta de que te están utilizando.
- Puede ser, pero no tengo tiempo para razonamientos. Viceministra Darlian, nos vamos - dijo Frío tomándola del brazo y poniéndo el arma en la sien de ella.
Este último acto apretó las tripas de Heero. Ese maldito tenía la osadía de apuntarla en su cabeza...no lo aguantaba. Miró a Une y ella asintió con su cabeza para darle el pase de dar instrucciones.
- Es muy pronto - advirtió Zechs entendiendo lo que quería hacer Heero.
Pero Heero tuvo un empujón de rabia incontrolable e ignoró la frase de Zechs.
- Ataquen, ahora.
Mobile suits del área preventiva se mostraron ante todos comenzando a disparar al enemigo. Los enemigos sorprendidos ante tan repentina acción empezaron a defenderse entre los edificios antiguos de la ciudad.
El acto distrajo por una milésima de segundo a Frank. Fue ese instante el que aprovechó Quatre para tirarse sobre él pateando el arma hacia la orilla del muelle. Muchos disparos pasaron cerca de ambos y desde las sombras salió Trowa impulsando a Relena a tirarse al suelo protegiéndola con su cuerpo.
La zona era un caos entre el humo, la niebla y disparos que cruzaban de un lado para otro. Trowa atrajo a Relena consigo y a gatas se ocultaron detrás de una embarcación abandonada visualizando como los suits se atacaban sin razón. La bahía quedaba destruída poco a poco y las alarmas de evacuación comenzaron a escucharse. La batalla se desplazó hacia el mar mientras Quatre retenía a Frank Becker forcejeando cuerpo a cuerpo, finalmente Trowa vio el arma cerca de ellos y se lanzó a tomarla. Con buena puntería disparó directo hacia el hombro de Frank quien cayó abatido aún consciente.
Cuando el piloto 03 iba a volver a disparar, Relena lo retuvo
- ¡NO! ¡no lo hagas...!
Quatre lo siguió reteniendo hasta que Sally llegó con refuerzos para apoyarlos. Por otro lado, el cielo se veía invadido por refuerzos que llegaban del exterior. Los suits que provenían de la antigua fábrica de asteroides habían llegado liderados por Mike Howard enfrentándose al enemigo.
Relena, triste por la escena que estaba viendo, no encontraba el sentido a esa batalla. Se sentía peor al saber que ella misma había autorizado el descenso de esas máquinas para la tierra. Jamás creyó que esto terminaría transformandose en un conflicto que afectaría a una ciudad vulnerable de defensas. Se enfureció con ella misma y con Zechs, que seguramente había dado la orden de ataque desde la nave LAM.
Ella se fue en la embarcación de refuerzo hacia la nave preventiva, aún viendo los destellos de explosiones que se visualizaban a la distancia. Por fortuna parte del conflicto se había alejado de la ciudad. Quatre se acercó a ella, percibiendo su malestar.
- Srta Relena...¿se encuentra bien?
- No - respondió rotunda - ¡todo esto es innecesario! podíamos controlar esto de otra manera Quatre ¿Acaso nos seguimos protocolos?
- Fue lo mejor por su bienestar.
- Mi bienestar no es la prioridad, ¡si no las vidas de las personas de este lugar! acaso...acaso...
Ella ocultó el rostro entre sus manos evitando caer más en la desesperación. Llegaron a la nave LAM. Sally Po los ayudó a descender y vio como la viceministra bajaba molesta directamente en dirección a la sala de comandos.
- Relena...espera - exclamó corriendo detrás de ella.
Llegó dónde se emitían las ordenes. Une y Miliardo que estaban ahí, captaron la cara de fastidio de la joven quién se dirigió a su hermano.
- ¡Miliardo! como pudiste...¿Por qué diste esa orden en un área civil? ¿que pensabas?
- Relena, jamás te había visto así de exaltada.
- ¡Como quieres que esté! habrá mucha gente involucrada en un conflicto innecesario por nuestra irresponsabilidad. Esto no es lo que yo esperaba cuando autoricé que los mobile suits vinieran hasta acá.
- Viceministra Darlian - intervino Une - no había otra salida.
- ¡Claro que la hay! si yo hubiese ido con ellos podríamos haber logrado otra forma de...
- Eso jamás sería una opción, Relena - dijo Heero entrando a la sala. Este cojeaba con una venda en su muslo la cual llamó la atención de la joven.
- ¡Heero! estás herido...
- Yo di la orden - admitió él - y no me importa que te opongas. Ya está hecho.
Ella, estupefacta ante la aclaración, se calmó. "¿Cómo era posible que el chico que amaba fuera tan insensato? " pensó.
- ¿Como pudiste? - agregó Relena dolida.
- No lo entenderías - respondió él saliendo del lugar.
Horas después, el conflicto estaba zanjado. Lograron destruir gran parte de los enemigos y destruir la mayor cantidad de suits sin matar a los pilotos que los conducían. Los medios no dejaban de hablar de la destrucción ocurrida en la bahía, exaltando la ausencia de las autoridades de ESUN los cuales no se pronunciaron oficialmente por lo ocurrido.
Relena contactó a los representantes de distintas naciones desde la misma nave con deseos de llegar a acuerdo de como sería el comunicado oficial. Muchos de ellos se sorprendieron de verla tan bien luego de los rumores difundidos sobre su salud, luego de aclararles que su desaparición fue debido al resguardo de su persona, entendieron su ausencia frente a las cámaras. Sin dar detalles, transparentó su posición frente al conflicto mediante una video llamada con todos los miembros.
- Señorita, esto nos deja sorprendidos - dijo el representante Olsen - es decir que usted está al corriente que esta investigación llegó demasiado lejos, es más exijo por mi parte aclaración de los bandos enfrentados.
- Ministro, corresponden a suits del área preventiva. Los oponentes personas de una organización terrorista desconocida - aclaró - admito que la situación se salió de lo planificado. Tomaré mi responsabilidad en el asunto, ya que es mi deber informar que la admisión de esas máquinas a la tierra fue mediante mi autorización en pos de proteger las vidas de quienes resguardan nuestra paz.
- ¿Se da cuenta de lo que está diciendo? - dijo el representante Jones - que usted esté directamente implicada, puede poner en riesgo su permanencia en este consejo de paz.
- Estoy clara de eso estimado, es por eso que lo que decidan será aceptado por mi. Estoy consciente que actué con la mejor de las voluntades y si es necesario declinar mi posibilidad de ser la próxima representante de ESUN como se me había solicitado a inicios de año, lo entenderé.
La discusión remota siguió adelante en la sala de reuniones. Afuera esperaba Une atenta a la resolución. Cuando Relena salió de la sala, su cara no era bastante alicaída.
- Une, puedes enviarme un reporte de los daños y de las bajas - solicitó apesadumbrada.
- Así será... espero que mostrarse ante ellos la deje más tranquila viceministra Darlian. Espero que esto no le haya causado problemas graves con ESUN.
- Estoy destituida indefinidamente, Une - aclaró directa ante la cara de sorpresa de la jefa de preventivos - me presentaré prontamente con los antecedentes correspondientes para apelar.
- ¡ Eso es imposible! el peso que tienes es importante para la población y el espacio completo. No es posible.
- No puedo vivir de los logros del pasado, me juzgan por el presente y tienen razón de hacerlo así. Por favor si como último favor me envías ese informe. Luego de eso ya no tengo poder para pedirte nada más.
- ¡Usted es Relena Darlian! y también una Peacecraft, debe haber algo que podamos...
- No - dijo brusca - por el momento no hay nada que hacer.
Relena se alejó por el pasillo aún con expresión fuerte, como si lo que ocurría no le tocara ni una fibra del corazón.
Todos se encontraban reunidos en el puente para recibir a los combatientes. Dúo, Noin y Wufei venían ilesos encontrándose con el resto de sus compañeros. Mike Howard también fue a su encuentro.
- Vaya vaya, Dúo hiciste pedazos ese suits...tu forma de pelear no ha cambiado.
- ¡ Howard, llegaron justo a tiempo! sin ustedes otra sería la historia.
- ¡Noin! - llamó Zechs - ¿estás bien?
Ella se acercó a Zechs e impulsivamente se lanzó a sus brazos.
- perfectamente, aunque fue muy repentina la orden de comenzar a atacar. ¿por qué lo hiciste tan rápido?
- No fui yo, fue Heero.
- ¿Heero?
- Así es, aunque fue una indicación en el momento preciso. Me alegra saber que reaccionó justo a tiempo. Ven Noin, hay mucho que hacer aún. No hemos llegado a desmantelar esa base desconocida y eso me deja intranquilo todavía.
Trowa y Quatre también estaban entre ellos dando la bienvenida, pero este último seguía inquieto. Pensaba en la señorita Relena entendiendo las consecuencias que traía todo lo vivido, no solo en la arista diplomática, si no en la parte sentimental. La decisión de Heero fue fría, repentina e incluso sospechaba que fue impulsada por un arranque de no querer perder a la chica.
El piloto 01 estaba apoyado en la pared, silente y meditativo
- Heero - llamó Quatre - dime algo, acaso cuando pediste que atacaran...
- No tengo nada que decir sobre eso - dijo molesto.
- ¿Acaso tomaste esa decisión por ella?
Incómodo levantó la vista. "Y si fuese así ¿qué?" pensó "de todas formas hubiese ocurrido tarde o temprano"
- No sé de que hablas Quatre - respondió serio.
- Me sorprendes...Heero - agregó Quatre viendo como el piloto 01 se retiraba.
Trowa se acercó a él observado al preventivo 01 con atención.
- Está distinto...
- No cabe duda - agregó Quatre
Él se fue por los pasillos. Tenía un disgusto inminente, sentía su cuerpo pesado, la aflicción de su pecho dolía más que la herida de su pierna. Sabía que Relena estaba enfadada con él y era la primera vez que la veía así desde que la conoció. Ella desapareció de su vista todas esas horas e incluso ni se preocupó de buscarlo para aclarar las cosas. Pasó la mano por su desordenado cabello tratando de mantenerse impávido ante los pensamientos que ahogaban su mente. Se encontró con Wufei en el pasillo:
- Te lo cuestionas demasiado - dijo el piloto 05 al pasar por su lado - fue una buena decisión...
Heero solo lo observó de reojo sin comentar. En el fondo agradeció el apoyo, pero no era un bálsamo para su desagrado. Siguió adelante encontrándose con el resto del equipo en la sala de mando que tenían una acalorada discusión.
- ¡ Es inaudito ! - exclamó Sally - actúan desde la desinformación.
- Lo mismo creo - respondió Une - pero la señorita Relena aceptó la decisión, por ahora es transitoria. No definitiva.
Muy interesado en el debate, no dijo nada para tratar de entender que hablaban.
- Se pierden al miembro más creíble de los representantes. No saben lo que hacen - comentó Sally vigilando los radares de las pantallas
Heero quedó pasmado al suponer a qué se referían.
- ¿Donde está Relena? - preguntó.
- Alistando sus cosas, volverá a Bruselas - respondió Une - ha sido momentáneamente destituida de su cargo.
Heero salió corriendo del lugar buscándola por los pasillos. Si la joven desaparecía del lugar no tendría chance de volver a verla. Fue por algunas habitaciones confundido de si mismo pensando en qué diría al encontrarla, hasta que la vio en el comedor hablando con Quatre tomando un café. Ella se veía triste.
- Es lo mejor - decía Relena - si no cómo se...¡Heero!
Quatre sintió la tensión del ambiente mientras la pareja no dejaba de mirarse a los ojos, se intentó descartar rápidamente de la escena.
- De seguro tienen mucho que conversar - agregó el rubio saliendo.
- ¡No, aquí no hay nada que decir! - dijo ella.
Heero sintió esa frase como si un cuchillo atravesara sus entrañas. Si, realmente estaba furiosa con él. Esperaron a que Quatre se fuera para comenzar a discutir.
- Relena, sabes que era necesario.
-¿Necesario? para ti lo fue, en mi mundo no existen ese tipo de resoluciones inconscientes.
- No fue inconsciente, si no daba esa orden... - explicó Heero.
- ¡Yo me hubiese ido con Frank y quizás hubiésemos estado más cerca de esa fábrica de lo que estamos ahora!
- No nombres de ese tipo...- respondió molesto al recordarlo. Lo detestaba.
Relena siguió con sus frases al aire, haciendo catarsis de su rabia.
-En cambio tenemos a más de una decena de civiles muertos y daños en uno de los países más pacíficos del mundo. Sin contar que ahora no tengo ningún peso político...sabes que entregarme era lo mejor.
- Arriesgarte no es opción, ¡jamás!
- ¡Para mi si lo es en pos de los objetivos! Pasó en Bruselas el año pasado cuando disparaste ese cañón, yo me entregué a mi destino pude haber muerto y ...
- ¡Por eso! ¿acaso no te das cuenta del terror que sentí al ver la posibilidad de perderte?! ¡y por mi culpa!
Relena quedó sorprendida ante esa aclaración. Ver expresarse así a Heero Yuy, tan abierto y sincero era algo nuevo. Pareciera que los papeles se hubiesen invertido. El miedo que sentía ella al verlo ir hacia una batalla ahora era vivido por el ex piloto gundam.
- Heero...
- Tú estás en mi vida desde que te conocí y no he podido sacarte de ella. Aunque haya estado nueve meses lejos, no pude hacerlo. Eres más que un obstaculo eres...eres...
- Si tanto problema te hago, entonces me salgo de tu camino por mi voluntad si eso deseas - contestó desafiante - es más me iré ahora...
Heero esbozó una sonrisa sabiendo que a ella le encantaba ser la ganadora en una discusión. Relena fue hacia la puerta, pero él la tomó de su brazo para retenerla.
- No Relena, no es lo que quiero - ni él mismo se creía lo que iba a decir a continuación - quiero que te quedes conmigo, siempre ¿entiendes?
La joven nuevamente atónita por esa declaración abrió los ojos al ver el rostro del piloto muy cerca de ella.
-¿Ha quedado claro? - agregó Heero mirándola a los ojos.
Silentes se observaron el uno al otro aguantando darse un beso. Relena no quería ceder, pero la cercanía de Heero la llamaba a tocar esos labios que susurraban su nombre:
- Relena... yo te...
La puerta del comedor se abrió repentinamente. Dúo apareció estirando sus brazos quedando parado en la puerta al ver que Heero estaba a punto de besar a Relena. Jamás había visto a su compañero en un acto similar, lo que era más vergonzoso para él. Detrás de él Wufei chocó con su espalda, quién al captarlos solo miró hacia el techo algo sonrojado.Dúo boquiabierto al ver la situación se sintió culpable y nervioso por haber interrumpido tal escena.
La pareja se separó al momento.
- ¡oh no! yo... yo...olvidéme no quería interrumpir esto...- balbuceó Dúo señalando por todos lados buscando escapar.
- Ya lo hiciste, Maxwell - comentó Heero fastidiado.
Heero tomó a Relena de su mano y se la llevó.
- Lo siento - susurró cerrando los ojos sumamente culpable y juntando sus manos en son de disculpa.
- Está Todo bien, Dúo - dijo Relena guiñando un ojo siendo arrastrada hacia la puerta.
-Se ha detectado una energía en el radar - informó Sally Po - muy similar a la intensidad del suit que enfrentó Heero horas atrás.
Howard se acercó a las fotos del suit que tenían impresas.
- Te refieres a este mismo ¿no? tiene la apariencia similar a un gundam, por el aspecto general el material no me parece gundamio.
- Las sospechas es que la organización desconocida la tiene como su arma principal ¿viene hacia acá? - preguntó Zechs.
- No presenta movimiento hacia nuestra área, si está en esa zona, entonces me atrevo a decir que ahí está la base enemiga - dijo Sally.
- Perfecto, los tenemos - cerró Zechs - terminemos esto de una buena vez. Noin, Informa a los pilotos que saldremos nuevamente.
- Zechs, espera - pidió Howard - quiero entregar a Heero un mobile suit especial. Ya está casi listo...
- Siempre Heero ¿no? - rezongó Miliardo - eso me recuerda algo...¿Qué hacía él y Relena en Copenhague sin autorización?
Todos se quedaron mudos ante la pregunta. Habían dejado atrás el asunto de ellos por el inminente conflicto. El rostro de Zechs se transformó inquisitivo ante la nula respuesta de sus compañeras.
-¿Y bien? - volvió a insistir.
- Yo autoricé la salida de Relena de la nave preventiva - aclaró Noin - tenía algo importante que hacer.
-¡¿Qué puede ser más importante que su seguridad?! - bramó Miliardo - fue un riesgo...
- Pero fue con Heero - aclaró Sally - por un lado, mejor que no estuviera en la nave LAM.
- ¡Aún así! actuaste a mis espaldas.
- Zechs, exageras - agregó Noin - te molesta más porque es Relena la involucrada, no porque te oculté aquello. ¿O acaso porque justamente fue Heero quién la llevó?
- Noin, es la lider mundial más influyente del mundo, no podemos jugar con eso y...
Mientras Noin discutía con Zechs sobre el tema de la autorización, Howard se acercó a Sally susurrando:
-¿Qué está pasando aquí? - preguntó con su acento hawaiano. Estaba sumamente curioso por saber, cuál viejo chismoso deseaba enterarse del mejor rumor.
- No has estado atento a la prensa últimamente ¿no? - sonrió Sally. Se sintió entusiasmada de ser ella quién contara esa historia.
Pasó a informarle sobre los rumores de la prensa rosa de la tierra. La viceministra estuvo un tiempo en el ojo del huracán al mostrarse en público besando a un supuesto guardaespaldas.
- Mmm ya veo - asintió Howard - mmm quién lo diría, el chico se lo traía entre manos.
- Hace bastante tiempo - río por lo bajo Po.
Zechs se dio cuenta que ellos murmuraban y molesto gritó:
- Acaso no me escucharon ¡Informen nuestra salida Ya!
Relena se agitó cubriendo su pecho con las sábanas, luego de recibir toda la pasión de Heero en ella.
Cómo un desenfrenado la empujó a una de las habitaciones privadas minutos atrás, para comenzar a besarla frenéticamente y arrinconarla contra una pared. En cuestión de un rato, fue sobre ella comenzando a sacar su ropa empujándola a una cama cercana. Relena se dejó llevar por el ímpetu del piloto, quién la deseó profundamente tocando todo su cuerpo, rozando con su boca cada espacio que encontraba libre de sus besos.
Cuando comenzó a penetrarla, no fue suave. Tanto así que la joven le pidió más delicadeza, pero para él era imposible ir lento en ese momento. Quería demasiado estar adentro y por cada gemido que ella daba, más fuerza entregaba para provocarla llegar al climax. Finalmente, llegó al punto dónde no pudo aguantarse explotar en su interior salvajemente, escuchando como la rubia daba un grito final de éxtasis que lo volvió loco.
Una vez que normalizaron sus respiraciones agitadas, la besó una y otra vez por su rostro, enredado entre sus cabellos dorados. Juntó su frente contra la de ella, ahogado en su respiración mirándola a los ojos. Memorizó en su cabeza la sonrisa satisfactoria que ella le regaló.
-Heero - susurró.
- Perdoname si actué precipitadamente.
Relena entendió que su disculpa no era por su caliente forma de llevarla a la cama, si no más bien por la repentina decisión que tomó al momento del conflicto, misma situación que la llevó a un punto de estrés en lo que refería a su cargo. Ella acarició su mejilla pensando en que si sus diferencias terminarían de esa manera, podía tenerle más consideración. Sonrió asintiendo para indicarle que lo disculpaba.
Relena se recostó en su pecho, disfrutando del calor de Heero. Era increíble como él hizo, de un momento para otro, olvidara todo lo que ocurría en el exterior. Era como si solo existieran ellos dos en el mundo y deseaba quedarse así, tal cual como fue en aquel chalet de los campos de la costa en De Haan.
Entre los pensamientos de Relena, nacieron aquellas ilusiones de permanecer juntos para siempre. Recordó las palabras que él sentenció momentos atrás " Quiero que te quedes conmigo, siempre." ¿Cómo debía tomar esas palabras? ¿literalmente para siempre? Cerró los ojos y súbitamente recordó aquel pendiente que la llevó a ir a Copenhague la noche anterior.
- Oh no...- murmuró.
Se levantó de una vez del pecho de Heero y enredada entre las sábanas cubrió su cuerpo para lanzarse a buscar la compra de sus píldoras que habían quedado olvidadas en el bolsillo de su chaqueta.
- ¿Qué haces? - preguntó Heero.
-Lo había olvidado por completo... yo ...no traje todas mis cosas personales cuando llegué a esta nave y...
Heero reconoció la bolsa que Relena tenía en sus manos, de donde extrajo una pequeña cajita. Ahora entendía el urgimiento por ir a la ciudad. Ella estaba tomando las precauciones correspondientes a su acercamiento hace bastante tiempo. Eso lo llevó a recordar que ese tiempo incluía cuando él no estuvo con ella ¿Desde cuando Relena toma ese tipo de cuidados? se cuestionó. Sintió sus entrañas revolverse al recordar que la viceministra salió con ese tipo, seguramente expectante a que algo podría ocurrir con él. Percibió esos celos molestos que detestaba.
Sin pensarlo alargó su mano para quitarle la caja de las manos a la chica, levantándose ante ella quién no lograba alcanzarla.
- ¡Heero! ¿qué haces? ¡entrégamela!
Serio, levantó su mano al aire viendo como Relena daba saltitos para intentar agarrarla.
- Vístete - ordenó - y sígueme.
-¿Qué? - respondió sin dar crédito a sus oídos.
Heero tomó su pantalón y guardó la pequeña caja en el bolsillo. Esperó pacientemente que ella se pusiera su ropa para luego salir de la habitación. La guío a la escotilla que daba hacia el exterior, dónde podía verse el mar, mismo lugar dónde habían estado antes disfrutando de la brisa marina el día anterior. Una vez ahí, tomó la mano de Relena para ayudarla a subir y la jaló hacia la baranda de fierro.
Relena, extrañada de su actitud, esperó a que él hablara e interrumpiera el silencio entre ambos.
- Antes, te dije que quería estar contigo, siempre - dijo - eso arrastra todas las consecuencias de lo que significa estar juntos. Todas...
Ella aún no entendía del todo.
- Heero, acaso...- contestó ilusionada.
- ¿Tú deseas lo mismo? - preguntó Heero. Estaba tratando de ser directo, como nunca lo había hecho con ella antes.
Heero sacó la cajita de pildoras de su bolsillo. Relena sonrió, ya entendía el punto, pero aquella era la forma más extraña de expresar su propuesta de seguir juntos hacia el futuro.
- Heero, sí, deseo seguir contigo para siempre - sonrió Relena - aunque creo que primero...
Pero no hubo tiempo para detenerlo. Heero impulsó su mano con la pequeña caja de píldoras en sus manos tirándola al mar. Relena se llevó su mano a la boca pasmada de la actitud del piloto, sin saber si reír de felicidad por aquel acto impulsivo o reprenderlo por su manera de actuar.
- Te amo - agregó el piloto - ¿y eso basta? ¿no?
- Y yo a ti, Heero.
Relena tomó su mano entrelazando sus dedos con los de él. Sonrió pensando en las consecuencias de no tomarse el contendido de aquella caja y se relajó. Todo podía estar mal en ese momento, pero sabía que pasara lo que pasara, Heero estaría a su lado apoyándola construyendo juntos un futuro mejor.
