Capítulo 10

La paz de estar con alguien

Aquella imagen era indescriptible, por un momento pudo sentir como las manecillas del reloj dejaban de avanzar y deseo desde el fondo de su corazón que retrocedieran el tiempo.

- ¿Qué fue lo que hiciste?

Escucho como si de un susurro se tratase la voz de su madre dándose cuenta que también se encontraba ahí mirándolo con decepción y amargura.

- ¿En qué rayos pensabas?

Le reprocho su hermano con molesta aflicción siendo detenido por su padre al notar sus intenciones de arrojarse contra él.

-Parece que la sorpresa me la lleve yo.

La escucho decir con una voz tan escuálida y marchita que sintió como cada uno de los músculos de su cuerpo se tensaban dolorosamente, pues ni en sus más horribles sueños creyó jamás presenciar tal dolido rostro en ella sintiendo el impulso por llamarla, pero inmóvil ante cualquier posible orden de su cerebro.

- ¿Qué ocurre? ¿Quiénes son ellos?

Pronuncio una voz a su lado quejándose por sentirse animal en exhibición.

-Lamento la interrupción, ellos son su familia y yo…era su novia.

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-Ryoma-kun

Lo llamo una preocupada voz que parecía haber estado intentando despertarlo desde hacía bastante tiempo.

-Sakuno.

La nombro abriendo los ojos en aquella abrazadora oscuridad. Aun no amanecía y por los números en el reloj faltaba bastante para ello.

- ¿Estas bien? Me preocupaste mucho, estabas temblando y sudas mucho.

Decía la joven a su lado.

-Parecías sufrir mucho.

La miró tratando de controlar su respiración sin saber que hacer, sintiéndose tan confundido al no lograr diferenciar su sueño de la realidad, estando seguro que aún se encontraba en aquella espiral de dolor sin poder salir.

-Ryoma-kun ¿Estas…llorando?

Pregunto ella al toparse con una rebelde lagrima al tocar su rostro, impactada por aquella situación intentando tomar un poco de distancia para encender la luz y poder revisar su estado, siendo detenida en el acto por unas temblorosas manos suplicantes por su roce.

-Sakuno, lo siento… perdón… por favor te ruego que me perdones, por favor no te vayas.

Rogaba una y otra vez el joven entre dolorosos gemidos.

- ¿Ryoma-kun?

Lo llamo intentando descifrarlo y descubriendo que el estado de su acompañante se encontraba perdido en su propio mundo, suspiro con pesar, comprendiendo que posiblemente se encontraba peor de lo que imaginaba y ni él mismo era consciente de lo que estaba haciendo en aquel momento.

-Está bien Ryoma-kun, aquí estoy.

Le dijo tomando nuevamente su lugar junto a él mientras sentía como su abrazo era correspondido con una mezcla de miedo y alivio.

-Ryoma-kun, tienes fiebre.

Dijo con preocupación tocando su frente y tratando de alejarse nuevamente en busca de un termómetro sin éxito alguno al ser sostenida con fuerza por el ambarino.

-Ryoma-kun, necesito comprobar tu temperatura para darte medicina.

Le advirtió intentando levantarse mientras era detenida en cada uno de sus intentos.

-Por favor, te lo suplico quédate a mi lado.

Rogaba con ronca voz completamente perdido en sus delirios.

-Te prometo que regresare de inmediato, solo déjame ir a buscar algo para curarte. Estoy preocupada.

Le pidió sintiéndose aliviada cuando finalmente la libero de tan enredado agarre. Con rapidez salto de la cama llamando a Momoshiro quien a prisa tomo todos los utensilios necesarios para comprobar el estado del joven, encontrándose con una fiebre bastante elevada posiblemente producto del estrés de aquellos días.

-Ya le di medicina y la fiebre parece estar disminuyendo, pero no hay que bajar la guardia. Me quedaré a vigilarlo, si quieres puedes dormir en mi habitación.

Le dijo luego de algunas horas de tratamiento con paños húmedos logrando que finalmente el ambarino durmiera tan profundamente que parecía no despertaría hasta unos días después.

-No, prefiero cuidarlo yo, le prometí que no lo dejaría solo.

Explico la Sakuno al lado de la cama de Ryoma sosteniendo su mano.

-Además, mañana tienes trabajo.

Momo la miro con preocupación intentando hacerla cambiar de opinión sin éxito alguno.

-Ryuzaki-cha.

Intento llamarla, deteniéndose unos momentos mientras analizaba sus pensamientos y las posibles consecuencias que tendrían sobre el resto.

- ¿Qué ocurre sempai?

Pregunto mirándolo expectante.

-Tú…

Un interruptor de alerta se encendió dentro de él al contemplarla en aquella sumisa posición cercana a Ryoma, mientras la miraba sostener con fuerza la mano de su amigo no pudo evitar sentir su pecho contraerse debiendo liberar toda aquella presión en un largo suspiro.

-Si necesitas algo llama a mi celular y vendré de inmediato.

Finalmente dijo acariciando su cabeza como si de un hermano mayor consolando a su pequeña hermana se tratase.

-Gracias.

Respondió con media sonrisa regresando su mirada a Ryoma. Momo camino unos pasos lejos de la habitación y al llegar finalmente a la propia, cerró la puerta con suavidad apoyándose en fuerza en la puerta sintiendo su cuerpo perder cada vez más energía.

-No hace falta preguntar después de ver esa expresión en su rostro.

Reflexiono dejándose caer lentamente en el piso.

-Ella aun lo ama y él nunca dejo de amarla, entonces ¿Por qué no pueden estar juntos?

Con dolor Momo abrazo sus piernas en aquella incomoda posición intentando crear para sí mismo un refugio contra todos aquellos pensamientos de culpa que lo invadían día tras día.

-Fue bueno que la familia de Ryoma se fueran, no creo que hubiesen soportado ver aquellas expresiones en el rostro de ambos.

Lentamente cubrió sus oídos recordando como su amigo agonizante por la fiebre lloraba entre sueños clamando el nombre de la castaña mientras imploraba por perdón, mientras ella con una cara inamovible luchaba por controlar sus impulsos por estallar en llanto y maldecirlo por lo que la seguía haciendo sentir aun después de tanto tiempo.

- "¿Ryuzaki-chan aun amas a Ryoma?" Simplemente no podía preguntar algo así, no ahora.

Se reprocho sintiendo tan pesada su cabeza que debió inclinarla lo suficiente como para que la puerta fuese el soporte de esta.

-La paz de estar con alguien… ¿eh?

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-Es increíble que no me hayas dicho que estabas saliendo oficialmente con Ryuzaki-chan.

Se quejo luego de descubrir como su amigo la visitaba a hurtadillas cada día desde su lesión.

-Sabía que seguirían molestando al respecto si lo hacía.

Se quejo Ryoma dando una gran mordida a la hamburguesa que sostenía con ambas manos sentado en aquellas canchas callejeras donde habitualmente mantenían partidos amistosos.

-Era obvio que lo haríamos, pero porque estamos felices por ustedes, después de todo hemos sabido que se gustan desde su primer grado de instituto.

Continúo quejándose Momo realizando la misma acción que su amigo a su lado.

-Siempre me he preguntado ¿Por qué insistías en ser indiferente al respecto cuando era obvio que la nieta de la entrenadora era alguien especial para ti?

Cuestiono.

-Aunque ahora analizando las cosas más que indiferente eras ignorante del tema.

Río para molestia de su amigo quien al no poder refutar aquella observación no hizo más que bufar con molestia continuando con su bocadillo.

-Aunque lo más sorprendente de todo esto es que hayas logrado mantenerlo oculto por tanto tiempo, digo, todos sabíamos de su trato y sus salidas, pero nunca esperamos que su relación avanzara tanto en nuestra ausencia, es más incluso apostamos que no comenzarían a salir sino hasta su adultez.

Prosiguió contando sobre sus pensamientos a lo largo de esos años.

-Yo tampoco lo espere.

Confeso para sorpresa de Momo.

-Nunca he sido apegado a las chicas y para serte sincero me resultan molestas la mayor parte del tiempo, siempre gritando a mi alrededor y confesadose sin siquiera conocerme.

Aquello irrito un poco a su acompañante quien al tratarse de cualquier otra persona juraría imposible que no estuviera jactándose de su popularidad y aceptando que al ser Ryoma simplemente eran pensamientos sinceros sin mayores intenciones.

-Pero Ryuzaki-chan es distinta ¿no?

Ryoma lo miró un momento debatiéndose en si compartir aquello o no y decidiéndose finalmente en un suspiro acompañado por una cálida sonrisa a confesar aquello que no espero revelar a nadie más.

-Ella me hace sentir una paz que jamás creí sentir al estar con alguien. Sonara cursi y yo mismo no lo entiendo muy bien, pero si tuviera que resumirlo sería algo así como "La paz de estar con alguien."

Momo quien seguía asimilando la apertura de su amigo guardo silencio escuchando atento cada palabra.

-Digo, ¿normalmente las personas no describen que la paz llega estando solo con uno mismo?

Bajo el resto de la hamburguesa que sostenía y contemplo la cancha iluminada únicamente por los faros de luz en lo alto en aquella noche de otoño.

-Cuando la conocí creí que era otra niña más demasiado torpe para su propio bien, especialmente a la hora de buscar una dirección.

Río divertido recordando las interminables veces que la había descubierto completamente perdida sin rastro alguno de poder ubicar su destino sin la ayuda de alguien.

-Nunca espere llegar a preocuparme por el bienestar de alguien de la manera en la que lo hago por ella, al principio solo la ayudaba por ser alguien a quien conocía, pero me sorprendía cada vez al percatarme de que aun si no fuese la nieta de la entrenadora la seguiría procurando. Tal vez suene extraño si lo digo yo mismo, pero aun si todos creen que la razón por la que la dejaba estar constantemente cerca de mí fue la deliciosa comida con la que constantemente me alimenta están equivocados, lo analice por mucho tiempo luego de varios de nuestros encuentros y la realidad es que en un principio me era indiferente si me preparaba un platillo, no quiero decir que no me encante su cocina es más creo que podría decir que incluso la prefiero sobre cualquier otra, sino más bien lo que más disfrutaba cuando me llevaba almuerzos era su compañía. Ella tiene un habito realmente fascinante que no me canso de ver sin importar cuantas veces haya visto, cuando ofrece comida que preparo por si misma espera con ojos impacientes la expresión de quien lo prueba y estos se iluminan de manera única al corroborar tu expresión de gusto luego del primer bocado regalándote una sonrisa tan sincera como nunca creí posible; debo decir que tarde algún tiempo en darme cuenta de aquella expresión pues normalmente solo aceptaba cualquier cosa que me diera, sin embargo, cuando la vi por primera vez hacer aquello fue cuando pensé "¿Qué tan feliz puede ser alguien al complacer a otro?" No lo entendí sino hasta pasado bastante tiempo junto a ella, cuando la hago sonreír… Cuando soy quien causa una sonrisa en su rostro siento mi cuerpo arder e incluso tengo ganas de llorar y solo puedo pensar que ella es la persona más hermosa que jamás conoceré.

Suspiro con mirada soñadora al pensar en ella.

-Muchos dicen que ella es linda por su buen aspecto, pero soy consciente de que hay personas más bonitas incluso muchas de ellas se me han acercado con ese argumento, sin embargo, simplemente cuando mencionan la palabra belleza mi primer pensamiento siempre es su rostro sonriente y aquello; su compañía, su sola presencia es como un respiro en el primer día de primavera luego de finalmente poder quitarte el abrigo luego de un frio invierno. Al estar con ella entiendo porque muchas personas desean tanto enamorarse, quererla y que me corresponda me hace sentir completo, no es que no hubiera estado completo antes de ella, más bien siento que complementa aquello que necesito como ser humano, aquello que no puedes lograr por ti mismo. Es decir, estoy completo a pesar de ella y aun así deseo que estemos juntos, pues su compañía me hace ser mejor, me trae paz de una manera indescriptible aun si me preguntas y eso es lo que provoca añorarla a cada momento.

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-Estoy seguro que nunca se percató de su expresión cada vez que mencionaba a Ryuzaki-chan.

Sonrió Momo para sí mismo pesando en aquello.

-Por eso cuando me enteré de lo que había ocurrido simplemente no podía creerlo, aquella fue la primera vez que vi a Ryoma llorar de esa manera y tal vez fue porque fui el único que lo vio en aquel estado que no pude reprocharle como el resto.

Se dijo comprendiendo que seguramente la falta de reprimenda de su parte fue lo que le permitió a Ryoma aceptar su compañía aun cuando se negó a cualquier otra luego de su ruptura.

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Le dieron la noticia provocando en él tal sorpresa que tuvo que corroborar nuevamente el rostro del resto de los presentes para aceptar que fuese una realidad.

- ¿Qué fue lo que dijiste Osakada?

Le pregunto Eiji en compañía de sus excompañeros de instituto en su usual punto de encuentro, el restaurant de Kawamura. Aquel día se habían reencontrado después de bastante tiempo por petición de la actual novia de Kaido, cosa que fue una sorpresa tanto para el resto como para los involucrados, siendo su única explicación el anuncio de su noviazgo luego de haber ingresado a la misma universidad y pasar tiempo juntos.

-Sakuno regreso ayer de su viaje y me dijo que termino con Ryoma-sama.

Repitió sin creerlo ella misma.

- ¿De que estas hablando? Se supone que regresaría luego de una semana y hace menos de cuarenta y ocho horas que se fue.

Dijo alarmado el pelirrojo quien mantenía constante comunicación con la joven al estar en la misma facultad y sintiendo el agradecimiento al hacer todas las preguntas que ellos no lograban formular a causa de la incredulidad.

-No sé los detalles, me llamo pidiéndome avisarle a su abuela que llegaría a su casa y no a la de sus padres, pues no pudo contactarla antes del vuelo.

Explicaba.

-Acompañe a Ryuzaki-sensei al aeropuerto, pero Sakuno me pidió dejarla sola con su abuela luego de llegar a casa. Nunca la había visto en ese estado, incluso llore al verla aun si ella no lo hizo, su expresión era simplemente desgarradora.

Decía tratando de controlar sus lagrimas al recordar a su mejor amiga como si estuviese muerta en vida.

-He intentado contactarla, pero creo que tiene su teléfono apagado y la entrenadora solo dijo que será mejor dejarla sola un tiempo, que ella se tomaría una licencia en la escuela para hacerle compañía.

La incertidumbre no sé hizo esperar dejando a todos los presentes con un amargo sabor en sus bocas, presintiendo lo peor pues ellos más que muchos seguían cada noticia concerniente a su compañero.

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-Un par de días después me entere que Ryoma estaba en Japón gracias a Ryoga quien me pidió evitar que hiciera alguna tontería.

Cerro los ojos aspirando lo más profundo que sus pulmones le permitieron mientras las imágenes de su encuentro con su mejor amigo se hacían presentes.

-Simplemente no podía dejarlo solo.

Sé dijo recordando como lo vio desmoronarse en más de una ocasión en aquellas canchas en las que en algún momento le confeso aquellos profundos sentimientos que mantenía hacia la joven.

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-No sé qué hacer Sempai.

Le dijo en aquella oscuridad tras haberle pedido tomar aliento luego de que su vuelo aterrizara, pues aun a aquellas altas horas de la noche su antiguo compañero se había tomado la molestia de ir a buscarlo al aeropuerto, optando por de detener su primera intención de golpearlo a su encuentro tras ver su rostro.

-Viniste hasta aquí a buscarla, deberías intentar hablar con ella.

Le dijo topándose con una expresión bañada en un sentimiento que jamás creyó ver a su amigo hacer, temor.

-Tengo miedo.

Confeso.

-Temo ver nuevamente aquella expresión en su rostro, tengo miedo de dañarla otra vez. Yo nunca creí que las cosas terminarían así.

Dijo desplomándose frente a él en un llanto inconsolable el cual seguramente había estado reprimiendo todo ese tiempo, aquel llanto que solo se produce ante la más amarga tristeza y dolor.

-Mientras más tiempo pases sin verla más difícil será.

Le dijo colocándose de cuclillas a su lado intentando soportar la angustia de verlo de esa desgarradora manera.

-Sabía que debí buscarla desde el primer momento, pero no pude… estaba aterrado y aun sigo con aquel miedo de escucharla repetir aquellas palabras.

Decía entre llanto, golpeando el frio suelo maldiciéndose una y otra vez sin intenciones de disimular su dolor.

- ¿Qué haces cuando hieres a la única persona que siempre quisiste proteger?

Pregunto dejando a su acompañante paralizado incapaz de responder y decidiendo quedarse a su lado el tiempo que fuese necesario hasta que aquel llano cesase.

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- "¿Qué haces cuando hieres a la única persona que siempre quisiste proteger?" Aun hoy me lo pregunto.

Se dijo el pelinegro entre suspiros.