Creo que es obvio que estos personajes no me pertenecen sino a Stephanie Meyer, y que la historia no es mía sino de la genial autora knicnort3, yo solo traduzco.

Espero que compartamos un año más juntas mi querida Erica Castelo, te agradezco el apoyo que me has dado como mi Beta y mi amiga, y espero que me sigas dando ese honor :)


Capítulo 10 – Recuperándose

Despertar en un lugar extraño con un extraño debería haber sido alarmante para mí, pero esa noche semicálida, en ese horrible sofá cama lleno de bultos, tuvo que haber sido una de las mejores noches de descanso de mi vida. Después de muchas tortuosas noches en el yermo helado, dormir dentro de la cabaña, frente a la chimenea, fue el absoluto nirvana. En lo que a despertar con un extraño se trataba, sin duda, Edward ya no era un extraño. Aceptar quedarnos juntos por un tiempo indefinido en la aislada cabaña, hizo que algo hiciera clic en nosotros. De pronto, me sentí extremadamente cercana a él. Incluso más cercana que amigos, éramos como dos soldados que habíamos ido juntos a la guerra. Incluso si mañana éramos rescatados, sabía que siempre seríamos cercanos. Habíamos creado un vínculo para toda la vida, y verdaderamente sentía que él era familia para mí.

"El fuego se apagó," murmuré perezosamente, todavía sin deseos de moverme, a pesar de sol de la mañana brillando a través de las rendijas en la ventana cubierta de tablas. El polvo danzaba en la luz como chispas revoloteando, y por un momento, casi se sintió como si nos encontráramos en alguna dimensión sobrenatural. Todo parecía surreal después de estar en el exterior en los gélidos elementos por tanto tiempo.

"¿Tienes frío?" Edward preguntó en voz baja, sin siquiera molestarse en abrir los ojos.

Me hundí más bajo la montaña de mantas sobre nosotros, y luego sacudí la cabeza. "Sorprendentemente, no. ¿No debería estar más frío aquí sin el fuego encendido?"

Edward finalmente abrió los ojos, y por primera vez, noté el brillante tono de verde que tenían. Nunca antes había visto iris de ese color, y me encontré momentáneamente perdida en ellos.

"Bueno, tenía la esperanza que este lugar permaneciera lo suficientemente aislado sin que uno de nosotros atendiera el fuego durante toda la noche. Creo que funcionó bien. Mientras tengamos todas estas mantas, creo que aquí, los dos podemos dormir toda la noche."

"Gracias a Dios por eso. Ni siquiera puedo decirte lo bien que se siente poder dormir toda la noche."

"Créeme, lo sé," concordó con una sonrisa.

Le sonreí en respuesta, y entonces volví a mirar alrededor de la cabaña. "Todavía está muy oscuro aquí dentro. Desearía que hubiera una forma de iluminarlo un poco."

"Bueno, parece que cubrieron las ventanas con tablas porque no planeaban regresar por un tiempo, pero tal vez pueda quitar las tablas," sugirió Edward.

"Eso sería estupendo."

Edward no se movió por otros veinte minutos o algo así, y luego dejó escapar un profundo suspiro, antes de finalmente salir de la cama.

"No tienes que levantarte. Solo quédate en la cama y relájate," le dije.

"Me encantaría… pero tengo que orinar," dijo con una sonrisa engreída, antes de abrir la puerta de la cabaña. Jake se levantó de un salto para salir con él, y los dos me dejaron sola adentro.

Me senté y me estiré, pero me quedé en la cama y solo miré alrededor de nuestro nuevo hogar, afortunadamente temporal. Se veía como una vieja cabaña del siglo XVIII, pero también tenía algunos toques modernos, como el pez cantante cubierto de polvo montado en la pared sobre la entrada. El sofá cama donde estaba sentada en este momento también era viejo, pero más bien de los ochenta.

"Bueno, tengo buenas noticias," dijo Edward cuando volvió a entrar a la cabaña. La extraña expresión en su rostro me puso cautelosa.

"¿Qué?"

"Encontré una letrina. En la parte trasera. Eso definitivamente será útil."

"¿Una letrina?" Arrugué mi cara. "Pero… ¿cómo funciona eso? Me refiero a que, en todos los campamentos que me quedé con mi papá, las letrinas las vaciaban con un camión grande. ¿Cuánto tiempo han estado ahí los… desechos?"

"Um, podría equivocarme, pero en las áreas remotas como esta, creo que cuando se llenan, solo cubren el agujero con tierra, y la caseta encima se traslada a nuevo agujero."

"¡Qué asco!" Dije.

Edward se rio entre dientes. "Oye, al menos ya no tenemos que hacerlo en los árboles. Si te hace sentir mejor, no apesta, y el agujero es lo bastante profundo como para no poder ver nada adentro."

"Bien, entonces, eso es bueno," le dije, eligiendo ver lo positivo. Un inodoro es una agradable comodidad, incluso si no tiras de una cadena.

"¿Necesitas que te ayude a salir para que puedas ir?" Preguntó amablemente.

Sonreí con suficiencia. "Caminé hasta aquí, creo que puedo arreglármelas sola unos cuantos metros a la letrina."

"Sí, pero después de mantener tu pierna inmóvil por un tiempo, podría empezar a dolerte otra vez."

"Nunca ha dejado de dolerme," le dije, pero después de ponerme la chaqueta, traté de levantarme, y de inmediato me di cuenta de cuánta razón tenía. Me dolía casi tanto como cuando recién ocurrió. "Wow… esto es realmente horrible."

"Sí, pensé que lo sería. Déjame ayudarte," dijo antes de rodearme con su brazo, y soportar mi peso. Me ayudó a salir, y me llevó a la pequeña letrina que se sintió más como un refrigerador.

"Hace mucho frío," me quejé, pensando en la desalentadora perspectiva de bajarme los pantalones y realmente sentarme en el helado asiento.

"Aún es mejor que orinar en la nieve," me dijo a la ligera. "Te esperaré aquí afuera."

Jadeé cuando mis muslos tocaron el helado asiento del inodoro, así que por supuesto, Edward tenía que ver si estaba bien. No había otro ser humano en el planeta con el que estaría bien que solo abriera la puerta mientras estaba haciendo lo mío, pero Edward me había visto en situaciones mucho peores, así que en realidad no me molestó en lo absoluto.

Como sea, le siseé un "¡Sí!" Y volví a cerrar la puerta. Solo demostraba aún más lo cercanos que nos habíamos vuelto durante nuestro duro viaje en ese infierno congelado.

No pude terminar lo bastante rápido, y cuando abrí la puerta, el petulante rostro de Edward me sonreía engreído una vez más.

Hice una mueca. "Eso no fue divertido."

"Esta es la vida en la Alaska salvaje para ti," me dijo tomándome el pelo mientras volvía a rodearme con su brazo. "Oh, cariño, esta es la vida, ¿no es así?" Bromeó.

"Un sueño hecho realidad," respondí, siguiéndole la corriente con su pequeña broma.

La caminata de regreso a la cabaña fue corta, pero cada paso fue más doloroso que el último.

"¿Por qué me duele más que antes?" Pregunté.

"Solo está rígida por estar inactiva durante la noche. Además, no está entumecida por el frío. En realidad, es algo bueno. Necesitas seguir descansándola, y finalmente empezará a sanar. Pero solo para estar seguros, por qué no me dejas volver a echarle un vistazo a tu herida para asegurarme que no hay infección."

Asentí, y tan pronto como entramos nuevamente a la cabaña, me senté en la cama y empecé a quitarme los zapatos.

"Voy a encender otra fogata. Se está sintiendo frío aquí dentro otra vez," Edward me dijo.

"Buena idea," concordé.

Una vez que el fuego enviaba oleadas de deliciosa calidez hacia nosotros, me quité mi chaqueta y lo siguiente fueron mis pantalones. Edward se puso de cuclillas frente a mí, y su mano fría tocó mi muslo justo sobre mi herida, enviando escalofríos por mi espalda.

"Lo siento," murmuró, antes de llevar la mano a su boca, y tratar de calentar su piel al respirar en ella. Entonces volvió a llevar esa misma mano a mi pierna. "Se ve un poco roja, pero eso pudiera ser por el roce de tus pantalones. Sería buena idea tratar de mantenerla descubierta por un rato. Tal vez si te quedaras bajo la manta, pero sin pantalones," sugirió. "Realmente no quieres contraer una infección aquí. No hay mucho que yo pueda hacer con algo como eso."

Asentí en comprensión, y sin titubeos o incómoda timidez, acepté su consejo, y me puse cómoda descansando en nada más que mi camiseta y ropa interior. No estaba segura si era porque Edward era un doctor, o porque la situación simplemente no permitiría el bochornoso pudor. De cualquier modo, no tuve reparo alguno.

Edward logró quitar las tablas de las ventanas, y con la luz del sol brillando, de hecho, estaba bastante iluminado. Compartimos otra lata de comida, y pasamos el día hablando de nada, descansando y recuperándonos.

Por más cómoda que estuviera en mi ropa interior todo el día, estuve algo sorprendida cuando llegó la hora de dormir y todavía me sentía de la misma forma. Casi me sentía incómoda por lo cómoda que me sentía en esa condición. No debería ser así de fácil. No debería sentirse así de bien estar en mi ropa interior, acostada junto a alguien con el que no estaba románticamente involucrada, pero sentir su calor en mi piel realmente era relajante de una forma inesperada.

Como la noche anterior, nuestros meñiques encontraron el camino al otro bajo las mantas. Era algo tan leve y sutil, que en momentos me preguntaba si él siquiera lo notaba, pero para mí, esos abrazos de meñiques eran como una cuerda salvavidas. Contacto humano. Piel con piel. Una necesidad de la vida tan pequeña que la mayoría de las personas daba por sentado. Incluso los individuos solteros o célibes recibían abrazos de la familia y sus amigos, o incluso solo un apretón de manos de un conocido. Los pequeños roces de las personas rejuvenecían el alma, y eso es lo que era para mí el meñique de Edward entrelazado con el mío. Era un pequeño recordatorio de que no estaba sola en el mundo.

Cuando desperté la mañana siguiente, estaba agradecida de que Edward siguiera durmiendo, porque me sorprendí completamente tumbada sobre él. Hasta puede que hubiera una pequeña mancha húmeda en su camiseta en el área exacta en la que había estado descansando mi boca abierta.

En serio babeé sobre Edward Cullen.

Debía haber estado mortificada, pero como con todo lo demás, simplemente no había lugar para esa clase de escrúpulos en nuestra actual situación.

En los siguientes días, Edward y yo seguimos la misma rutina de hacer básicamente nada durante el día, y luego quedarnos dormidos con nuestros meñiques juntos, solo para que yo despertara y me rodara de sobre él antes que pudiera notarlo. También me quedé en la cama en mi ropa interior todo el día. En realidad, solo me vestía cuando tenía que enfrentar a los elementos para utilizar la letrina.

Cuando no estaba durmiendo a mi lado, Edward se sentaba casi siempre en la silla, pero daba unas cortas caminatas afuera con Jake cuando no estaba nevando muy fuerte. También le preocupaba que nuestra puerta estuviera cubierta de nieve fresca y quedáramos atrapados dentro, por lo que cada pocas horas volvía a salir con la pala que encontramos, y se aseguraba que la puerta estuviera despejada. Había un pequeño porche bajo la saliente del techo, así que afortunadamente, mantenía la nieve alejada sin que él tuviera que hacer mucho. Supuse que solo quería mantenerse ocupado, que era la verdadera razón de sus repetidas paladas.

También disfrutamos de la pequeña colección de libros en el armario, y pasamos la mayor parte de los días, leyendo en silencio. Sin embargo, después que una tarde peleamos juguetonamente por el mismo libro, decidimos tomar turnos leyéndole al otro en voz alta. En realidad fue muy agradable. Ni siquiera podía recordar la última vez que leí en voz alta, o me leyeron así. El sonido de la voz de Edward era fluido y cálido, y a menudo terminaba quedándome dormida. Por supuesto, cuando despertaba algún momento más tarde, lo obligaba a volver a leer todas las partes que me perdí. Él pretendía estar molesto, pero siempre lo atrapaba conteniendo la sonrisa que jugueteaba en las comisuras de sus labios.

De hecho, me entristeció cuando ese libro terminó, y aún más cuando no pudimos ponernos de acuerdo en qué otro libro leer a continuación. Así que volvimos a leer por nuestra cuenta, pero no pasó mucho tiempo antes que me aburriera.

"No puedo leer otra página de esto. ¡Voy a volverme completamente loca aquí dentro!" Gruñí, arrojando el libro que sostenía sobre la cama.

"¿Cómo sientes hoy tu pierna?" Edward preguntó mientras también dejaba su libro a un lado.

"Adolorida… pero creo que al fin está mejorando."

"Creo que probablemente debería quitarte las puntadas," dijo a modo de disculpa, provocando que mi estómago diera un vuelco.

"¿No solo… desaparecen por su cuenta?" Pregunté nerviosa.

"Desafortunadamente, no. No tenía acceso a esos sofisticados hilos que se desintegran en los restos del avión."

"Nunca antes me habían suturado. ¿Duele retirarlos?" Le dije, escuchándome más como una niñita de lo que me habría gustado.

"Puede que sientas un pinchazo si la piel cubrió una puntada, pero no debería ser tan malo. Ciertamente, no dolerá tanto como al entrar," dijo con su adorable sonrisa torcida que casi me tranquiliza—casi.

Agarró las tijeras del kit médico, y las calentó sobre el fuego para esterilizarlas. Luego las acercó a mí, y nos miramos a los ojos.

"Te prometo que no es tan malo como esperas," me aseguró con gentileza.

Asentí, y respiré hondo tratando de obligarme a relajarme. No pude evitar volver a tensarme cuando acercó las tijeras a mi piel. Lo que fue aún peor, fue cuando involuntariamente me aparté bruscamente de él.

"Bella, respira profundo," me instruyó.

Incluso con todo el dolor que había soportado previamente, seguía siendo una niñita cuando se trataba de dolor. Era ridículo, pero todavía no sabía cómo superarlo.

Entonces, Edward colocó su mano en mi muslo, justo sobre mi herida, y en vez de trabajar en las puntadas como esperaba, solo la dejó ahí por un momento, y esperó. Qué estaba esperando, no tenía idea. Después de un minuto o algo así, finalmente me relajé, y fue cuando Edward hizo su primer corte.

"Oh, eso no estuvo mal," dije sorprendida.

Edward se encogió de hombros con una sonrisa engreída. "Bueno, sé cómo trabajar con niños."

Hice una mueca jugando. "Sí, supongo que me merecía eso."

"Y salieron," dijo inesperadamente.

"¿Todas?" Pregunté insegura.

"Estás libre de puntadas. ¿Cómo se siente?"

Moví mi pierna un poco, y aunque estaba segura que todavía estaría adolorida por un tiempo, había solo una cosa que realmente me molestaba.

"Está muy rígida."

"El músculo va estar rígido por la inactividad, pero necesitas descansarlo para que pueda sanar."

"No es solo el músculo. También es la piel. Está muy tensa."

Edward suspiró. "Por lo general no atiendo heridas como esta, pero… creo que se está tratando de formar una cicatriz. Déjame ver si puedo encontrar un ungüento, o algo, que pueda volver a suavizarla."

Fue al grande y maravilloso armario de cosas, y después de unos minutos, volvió con Vaselina.

"Si masajeas esto en la herida un par de veces al día, debería ayudar."

Asentí e intenté seguir su consejo, pero aún estaba tan adolorida que en realidad no pude masajearme yo sola eficientemente.

"¿Quieres que lo haga por ti?" Se ofreció.

Bufé. "Odio ser una niñita. No sé por qué no puedo obligarme a hacer estas cosas. Es tan frustrante."

"Es natural que te sea difícil infligirte dolor a ti misma conscientemente," me aseguró. "Yo tampoco querría hacerlo si fuera tú… pero tiene que hacerse, así que te ayudaré… si quieres que lo haga."

Asentí, y le devolví la Vaselina.

No quería ver, así que me volví a recostar y me preparé. La frialdad del gel envió una descarga directa a mi vientre, y cuando empezó a masajearla en mi herida, literalmente, puse una almohada sobre mi rostro para evitar gritar.

Ofreció detenerse, pero yo era obstinada y le aseguré que podría soportarlo. Cuando al fin terminó, sentí que toda mi pierna estaba en llamas, pero en poco tiempo el músculo finalmente se relajó y me impresionó que de hecho, se sentía mucho mejor.

"Buen trabajo," susurró para alentarme.

"Gracias, Edward," le dije sinceramente.

"No hay problema. Entonces, ¿quieres descansar un poco, o todavía sientes que vas a volverte loca?"

"No quiero sonar malagradecida ni nada, pero definitivamente estoy harta de mirar a estas cuatro paredes."

Asintió. "Bueno, creo que Jake está listo para ir afuera. Aún deberías descansar tu pierna el mayor tiempo posible, pero puedo sacar esta silla para que te sientes. Te vendría bien tomar un poco de aire fresco después de estar enclaustrada aquí por unos días."

"Eso sería genial. Gracias," le dije amablemente. Me puse mis pantalones, la chaqueta, y el gorro y después seguí a Edward afuera. Ya que solo había una silla, hizo que me sentara mientras él estaba parado junto a mí y solo vimos el paisaje frente a nosotros.

Al ya no estar cerca de la muerte, finalmente pudimos apreciar las montañas circuncidantes por su gloriosa belleza. Había mucha calma, y de verdad disfruté cada minuto de estar ahí afuera.

Entonces Jake, el perro maravilla-ángel guardián-extraordinario, decidió añadir "animador" a su lista de atributos.

"¿Qué está haciendo?" Pregunté con una risita cuando vimos al perro correr y saltar por la nieve.

"Tal vez ese lobo tenía rabia después de todo," Edward refunfuñó. Pero incluso él no era inmune a las payasadas de Jake. Los dos terminamos riendo cuando quedó sepultado debajo de una capa sorprendentemente profunda de nieve. Jake, por supuesto, no se desalentó. Salió y siguió jugueteando.

"Dios, lo que daría por tener una fracción de su energía," comentó Edward.

"¿Verdad?" Dije con una carcajada.

Desvíe la mirada de él por un breve momento, pero entonces…

"¡Vaya!" Edward casi gritó. "¡Ve, ve, ve!" Lo alentó.

Me tomó un segundo, pero en seguida vi la razón de sus gritos. Jake había visto un conejo, y lo estaba persiguiendo por el espacio abierto frente a nosotros.

No puede evitar emocionarme yo también. Ya no estábamos muriendo de hambre, gracias a la comida enlatada, pero todavía estábamos muy racionados, y algo de carne fresca definitivamente sería una adición bien recibida.

"Aw, estuviste tan cerca," dijo Edward cuando Jake volvió con nosotros con el hocico vacío.

"Pero sin duda se divirtió persiguiéndolo. ¿No es así, muchacho?" Le dije mientras masajeaba su pescuezo.

Los tres nos quedamos afuera un poco más de tiempo, pero entonces el frío se apoderó de nosotros nuevamente, por lo que volvimos a entrar.

Esa noche, después que comimos nuestra pequeña cena, Edward masajeó mi pierna de nuevo, antes de irnos a dormir. Dolió tanto como la primera vez, pero curiosamente, cuando terminó, me sorprendí deseando que lo hiciera durante más tiempo. La sensación de su mano en mi muslo desnudo dejaba un cosquilleo por todo mi cuerpo, y no era por el dolor. Como la dosis de un narcótico extremadamente adictivo, ese cosquilleo se sentía tan bien, que estaba dispuesta a soportar cualquier cantidad de dolor solo para sentirlo por más tiempo.

Sinceramente, no podía esperar hasta la mañana para poder pedirle que lo hiciera de nuevo…


Ejem… ¿creen que para Edward también sean algo más esos masajitos? Recuerden lo que les dije *menea las cejas* Es cierto que él es casado y ella está comprometida, pero también es cierto que sus circunstancias son extremas y ni siquiera están seguros de que van a sobrevivir y volver a ver a quienes dejaron atrás. Además que, por ejemplo, en el caso de Edward, no pareciera que su matrimonio sea el más feliz y siquiera que aún exista. Todavía nos falta averiguar eso. En fin, lo que podemos ver es que se está creando un lazo fuerte entre ellos, y ya veremos a dónde los lleva. Pero, ¿ustedes qué creen? Ya saben que me encanta saber su opinión y teorías, así que, estaré esperando ansiosa sus reviews para saber qué les pareció y poder leer el siguiente ;)

Muchas gracias a quienes dejaron su review en el capítulo anterior: Fatavill, Tata XOXO, GZarandon, Marie Sellory, alejandra1987, Vianey Cullen, Cinti77, Paola Lightwood, Smedina, miop, ClaryFlynn98, Damaris14, Car Cullen Stewart Pattinson, rjnavajas, JANETH A SANDOVAL, Say's, bealnum, Mapi, EriCastelo, Wenday14, Lectora de Fics, Nadiia16, Manligrez, aliceforever85, NarMaVeg, tulgarita, Adriu, xelatwi, Isis Janet, Sully YM, Brenda Cullenn, Vale Adler, Leah De Call, saraipineda44, glow0718, somas, myaenriquez02, Liz Vidal, Mafer, MajoRed, Lizdayanna, Ali-Lu Kuran Hale, Kriss21, mercchu, Pameva, Adyel, Freedom2604, Lady Grigori, Pam Malfoy Black, lauritacullenswan, Sanveronica22, lagie, mrs puff, Dani, EmilyChase, y algunos anónimos. Saludos y nos leemos en el próximo, espero que muy pronto ;)