Okay, terminé de ver Tale of the Nine Tailed, y siento que necesito más de Kim Bum, aún estoy en shock con ese final. Y si no has visto ese K-drama ¿qué esperas para ir a verlo?
Ya quería escribir un capítulo de navidad que casualmente se publica en diciembre e-e
Enjoy it!
"Porque solo te quiero aquí esta noche, abrazándome suavemente,
qué más puedo hacer, cariño todo lo que quiero por navidad eres tú." —Mariah Carey
Capítulo 7. Séptimo mes
Diciembre, 2015.
—Jamás imaginé que vería a F4 en una tienda de segunda mano como esta —Jan Di comentó cruzándose de brazos y riendo mientras los chicos inspeccionaban cosas de las estanterías.
—Juzgar es algo muy feo, Jan Di. Vinimos aquí hace seis años para comprar todas las cosas que remodelaron tu departamento aquella vez antes que la bruja madam Kang lo destrozara —Woo Bin replicó probándose unos lentes con decoración navideña que iban a juego con la orejas de reno que ya tenía puestas.
Yi Jeong se puso al lado de Woo Bin, pero concentrado en dos cajas de luces como comparando cual sería mejor comprar.
—Yo sugerí irnos a una de las mejores tiendas de decoración en Gangnam, pero Ji Hoo-ah se rehusó —secundó el joven So todavía concentrado en las luces, por lo que no estuvo atento para cuando el músico de F4 le arrojó una bola navideña que se estampó contra su pecho.
— ¡Yah!
Jan Di se tapó la boca, y Woo Bin soltó una risa. Casi al final del pasillo de artículos de navidad estaba Ji Hoo quien veía atentamente a Yi Jeong.
—No fue mi idea, Ga Eul sugirió que te sentirías más cómoda con cosas menos extravagantes como una alfombra de piel traída del Himalaya, y yo apoyé esa idea porque era completamente cierto —aclaró Ji Hoo, con un ligero sonrojo en sus mejillas. Jan Di continuó sonriendo.
—Fueron muy amables aquella vez, sunbaes
Ji Hoo se acercó hasta ellos y le hizo cosquillas a Jan Di con un gato de peluche vestido de Santa. La chica empezó a protestar sin dejar de reír, aquellos actos pequeños eran tan comunes para Woo Bin y Yi Jeong, pero el joven alfarero tenía por seguro que si Jun Pyo fuese estado ese día de compras con ellos y no en una junta de negocios, la escena no le fuese causado gracia.
Y es que ese día faltando escasos días para el 24 de diciembre todos habían coincidido con un día libre para hacer compras navideñas, y Ga Eul quien aún no había decorado la casa los había llevado a todos a ese almacén que una vez habían visitado, solo que esta vez Jan Di estaba con ellos.
Mientras Jan Di y Ji Hoo comentaban algo sobre los animales afelpados de navidad, y Woo Bin se colocaba más accesorios de alusivos a las fiestas, Yi Jeong empezó a preguntarse a donde había ido su esposa, la muchacha se había excusado minutos atrás diciendo que iba a preguntar por los colores disponibles de calcetines de navidad para adornar la sala de estar, Ga Eul creía mucho en la psicología del color y lo que eso representaba en la personalidad de as personas, y pues quería un calcetín de lana color morado para Yi Jeong, uno color rosa para ella, y uno dorado para Golden.
— ¿Has visto a Ga Eul? —Preguntó Yi Jeong a Woo Bin, el chico se quitó los lentes y escaneó el gran pasillo y negó con la cabeza.
Yi Jeong torció el gesto y caminó por todo el pasillo hacia la caja, pero no necesitó avanzar más y que se congeló ante la imagen que se alzaba ante él: Ga Eul sonreía abrazada a muchos calcetines de lana, por los comentarios que un hombre junto a la caja le estaba diciendo, pero aquello no era lo peor, que va, lo peor era que el hombre Yi Jeong podía identificarlo a metros. ¿Por qué su esposa estaba hablando con idiota de Gong Soo Pyo?
Se dio la vuelta para no mirarlos y poder calmar sus sentidos, él no era celoso, no lo era. únicamente acababa de ver al idiota del ex de Ga Eul, el cual una vez la había engañado y tratado como basura y…
— ¡Yi Jeong! —Ga Eul palmeó su espalda, el joven aun respirando con dificultad volvió a girarse para ver a la chica, ella seguía sonriendo. Yi miró por detrás de ella hacia la caja pero ya Gong Soo Pyo no estaba.
— ¿Dónde están los chicos? Mira ¡Las encontré! —Ga Eul le mostraba tres calcetas coloridas.
Pero Yi Jeong seguía serio, y Ga Eul empezaba sospechar que algo no andaba bien solo que en ese preciso instante Jan Di llegó corriendo hasta ellos e intercambió palabras muy animadas con Ga Eul, y le siguieron Ji Hoo y Woo Bin, este último pasó el brazo por encima del hombro de Yi Jeong y se dirigieron a la caja a pagar las compras.
25 de diciembre
Cuatro días habían pasado desde ese día que habían hecho algunas compras de navidad, Yi Jeong había intentado olvidar el tema y no decirle nada a Ga Eul, después de todo su esposa parecía ajena a toda aquella situación que atormentaba la mente de Yi Jeong, por lo que él decidió olvidar eso, tal vez y hasta era otra persona que él había confundido con Gong Soo Pyo.
Ga Eul por su parte, sí había notado un comportamiento extraño en el joven So, pero lo atribuyó al inicio de las fiestas navideñas, ya que el chico era un poco despegado de todo evento que supusiese reunir a la familia, sin embargo, Ga Eul quería hacer algo diferente para él, ya que ese era su primera navidad juntos como familia, como esposos. Y con ese pensamiento feliz continuaba acomodando el gran árbol de navidad en la sala de estar, lo había decorado el mismo día que lo compraron semanas antes, pero ella sentía que le faltaba algo.
— ¿Qué opinas Golden? ¿Le coloco más estrellas a las ramas? —Ga Eul preguntó pasando su vista del árbol hacia el pequeño conejo que se encontraba sobre un cojín en el piso comiendo una zanahoria.
—Sí, más estrellas —concedió Ga Eul como si el pequeño animal le fuese dado una gran opinión al respecto, pero solo bastaba con que Golden moviese su nariz para desarmar a la mujer.
Colocando quince estrellas más en distintas partes del árbol, Ga Eul ya había terminado toda la decoración. Las luces estaban en su sitio, los calcetines adornaban la pared principal listas para meter caramelos y dulces, y el característico muérdago ya estaba en la puerta, se aseguraría de pasar por allí varia veces junto a Yi Jeong.
— ¡SO GA EUL! ¡VEN AQUÍ!
El grito de Yi Jeong desde el ático fue lo suficientemente alto como para que la chica se sobresaltara, con pasos ligeros subió las escaleras y en menos de dos minutos ya estaba en la segunda planta entrando al ático.
El ático de su casa a diferencia de todas las películas de terror que ella había visto, era más amplio, luminoso y organizado, allí estaban varis cajas que el día de la mudanza simplemente no desempacaron y fueron a parar allí arriba, como también había muchas piezas de cerámica y arcilla deformes que Yi Jeong ya no quería porque fueron el resultado de un trabajo "mal hecho" según él, pero que tampoco quería desechar.
—Yeobo, hace unas semanas tuviste el peor resfriado de tu vida, no es buena idea que andes desempolvando estás cajas. —Ga Eul comentó tapándose la nariz para no inhalar el polvo, pero Yi Jeong estaba de brazos cruzados y el ceño fruncido.
Ga Eul intentaba descifrar el semblante de su esposo, pero él extendió un muñeco de nieve de peluche el cual sacudió contra el piso, Ga Eul lo reconoció de inmediato y sus ojos se abrieron sorprendida, ella se agachó para tomar el muñeco entre sus manos, aún tenía una tarjetita pegada a la bufanda que complementaba su trajecito. Era una dedicatoria de Soo Pyo.
— ¿Quieres decirme por qué hay un regalo del idiota ese en mi casa?
— ¿Tu casa? ¿Ya no es "nuestra"? —Ga Eul frunció el ceño también enojándose por la actitud de Yi Jeong.
Yi Jeong dio unos pasos hacia atrás observando como Ga Eul caminaba más hacia él.
—Primero andas de lo más sonriente en una tienda con el imbécil ese, ¿te olvidaste de lo que te hizo? ¿Cómo fingió no conocerte? ¿Engañarte con esa chica? ¿Por qué conservas un obsequio de él? ¡Y aquí! ¡En mi ático!
Ga Eul suspiró profundamente y metió el muñeco en una de las cajas que vio.
—Hace años mientras tú estudiabas en Suecia, yo volví a encontrarme por casualidad con Soo Pyo, él me pidió perdón por lo que había pasado, realmente había madurado y salimos un par de veces, como amigos porque su familia ya lo había comprometido con una chica y yo albergaba sentimientos por ti, ese muñeco de nieve fue un regalo que me dio por navidad. Nunca antes un chico me había dado algo para navidad por eso aún lo conservo, tú ni siquiera me mandaste un mensaje en navidad durante esos 4 años.
Yi Jeong se quedó mudo ante la confesión de Ga Eul, ella calmadamente se dio la vuelta para salir del ático.
—Por cierto, en una hora tenemos que estar en casa de Ji Hoo no vayas a demorarte —Dijo ella para luego salir del lugar.
Yi Jeong aún seguía de pie estático, porque sí, durante los cuatro años en Suecia él y Ga Eul si habían intercambiado un par de mensajes y llamadas pero no eran tan frecuentes, él sintió miedo de esos sentimientos que crecían dentro de él, sintió miedo de que ella al igual que su familia lo abandonase de alguna forma, sintió miedo de que ellos terminaran igual que sus padres: rotos, separados y hundidos en la tristeza. Por eso se reprimió a si mismo durante años, hasta que llegó el tiempo de volver y cuando volvió a verla en aquel salón de clases fue como si su corazón que se mantuvo muerto durante mucho tiempo volviera a latir, claro que las cosas no fueron tan fáciles, reconstruir una relación desde cero… Pero allí estaban, todo ese tiempo tratando recontruir su relación, 1 año de noviazgo, y siete meses de casados. Claro que él le había dado después de volver obsequios a Ga Eul en navidad, pero esos vacíos cuatro años lo hacían sentir culpable.
El trayecto a casa de Ji Hoo no solo se hizo largo, sino también silencioso, Yi Jeong conducía y de vez en cuando miraba a Ga Eul, quien estaba más que entretenida por un juego en su celular. En una situación normal ambos vendrían conversando de algún tema trivial o Ga Eul quejándose de como él se saltaba algunas señales de tránsito y de que ella conducía mejor, aun cuando había sido él quien le había enseñado a conducir.
Un par de minutos más y ya estaban frente a la casa del prodigio musical. Yi Jeong estacionó el auto, y miró una última vez a su esposa.
—En serio, ya no importa el tema de los regalos de navidad. Vamos a disfrutar esta noche con nuestros amigos. —Ga Eul dijo sonriéndole por primera vez en toda la noche, luego ella se bajó del auto, Yi Jeong quedó confundido ella no esperó a que él le abriera la puerta.
Ga Eul entró primero que él, esto le hacía creer que todavía la chica estaba molesta con él. Sin embargo, cuando entró en la casa de su amigo pudo comprobar que lo que fuese que estuviese pasando era algo que ella quería mantener entre ellos dos, ya que, el comportamiento de Ga Eul era normal, natural, sonriendo, sonriéndole, y divirtiéndose.
—Wow, Ji Hoo sunbae tiene buen gusto, que hermoso quedó todo —comentó Ga Eul admirando la sala, ya habían terminado de comer.
Jan Di soltó unas risitas y Ji Hoo esquivó las miradas de todos.
—Realmente, no creo mucho en estas festividades occidentales, todo fue obra de Jan Di —Ji Hoo confesó.
—Eso explica el por qué quedó chueco ese árbol —comentó Jun Pyo para sorpresa de todos, provocando la risa de los presentes mientras Jan Di le golpeaba un brazo.
—Pues yo quiero una foto junto al árbol, vamos Jan Di —Ga Eul apremió mientras le daba su celular a Yi Jeong. Ambas chicas posaban frente a la cámara, pero el único objetivo frente a los ojos del joven era lo hermosa que lucía Ga Eul, su cabello estaba recogido en una cola de caballo alta, el vestido color vinotinto a las rodillas solo realzaba más sus curvas, y ese maquillaje discreto la hacía parecer muy atrevida.
— ¡Gracias!
Y en menos de cinco segundo Ga Eul le había arrebatado el teléfono de las manos a Yi Jeong, el resto de la noche se dedicaron a intercambiar regalos, Ga Eul odiaba los intercambios de regalos siempre sentía que ella se esforzaba por regalar algo único y a ella le regalaban lo primero que se le cruzara por la mente a la otra persona, pero con F4 era diferente ella le daba miedo recibir un auto, una isla o todo un centro comercial, (porque sí, Jun Pyo le había obsequiado el año pasado una boutique completamente para ella).
El orden de regalos por sorteo este año fue así: Woo Bin a Jan Di, la muchacha recibió un celular nuevo, ya que ella se rehusaba a adquirir un Smartphone, ni porque Jun Pyo se lo rogara.
Luego, Jan Di le regaló a Yi Jeong un jarrón de arcilla hecho por ella, como resultado del par de clases que alfarero le había dado el año anterior, dentro del jarrón habían distintos chocolates, más allá de los dulces el detalle era muy preciado por Yi Jeong, quien le gustaba coleccionar todo tipo de material de arcilla.
Por su parte, Yi Jeong a Jun Pyo, cuando el heredero de Shinhwa abrió la gran caja decorada que le tendía su amigo vio una plancha para cabello, las risas no tardaron así como la pelea entre ambos.
Después de eso, Jun Pyo a Ji Hoo, el pelirrojo recibió muy cortésmente un libro de recetas llamado "1500 formas de hacer panqueques", a todos les extrañó eso, pero dentro del libro había un boleto exclusivo para un conservatorio privado en la escuela de artes Julliard, New York.
Ga Eul suspiró en alivio cuando vio que Ji Hoo le entregaba un regalo a ella, Ji Hoo era el menos bromista o despilfarrador de dinero, siempre dulce y encantador. Y efectivamente, a Ga Eul se le iluminaron los ojos al ver una cajita con un set de collar, zarcillos y brazalete de pedrería morada y rosada.
—Komawo, Ji Hoo sunbae
Así que finalmente era el turno de ella para regalar, Woo Bin recibió de parte de la joven una edición especial y limitada de todas las películas de Star Wars, las cuales eran las favoritas de ambos.
Cuando la velada terminó, todos se despidieron y quedaron que el año siguiente la casa donde se reunirían sería la de los So, eso emocionó a Ga Eul, durante el trayecto de regreso a su casa, Ga Eul si le dirigió la palabra a Yi Jeong, comentaban acerca de la comida o el regalo de Woo Bin, y las maniobras que Ga Eul hizo para conseguirlo.
Era como si el tema de Soo Pyo fuese desaparecido, y Yi Jeong de verdad quería pedirle disculpas por eso. Ga Eul subió las escaleras de su casa lanzando guantes, bufanda, gorro y todo en el camino, Yi Jeong los tomó y caminó detrás de ella, en el momento que su esposa entró al dormitorio se llevó las manos a la boca, Yi Jeong se recostó del marco de la puerta y la observaba.
— ¿Por qué? —preguntó Ga Eul mientras detallaba la gran caja de regalo que estaba sobre la cama. Era una caja enorme con un lazo rojo igual de grande.
—Solo ábrelo —Yi Jeong le pidió sin moverse de la puerta.
Ga Eul soltó el moño del regalo y abrió la caja, si antes estaba sorprendida ahora lo estaba más. Dentro de la caja había varias cosas, y otros regalos que tenían unos números arriba. Tomó entre sus manos la bolsa que tenía el número 01, sacó de allí una bufanda rosa con rayas negras una factura junto a ella indicaba que había sido comprada en el 2010.
Porque no hay forma que vea el invierno y no te vea a ti usando mi bufanda como aquella vez, no sé por qué compre esto. Pero no puedo sacarte de mi mente. 22 de diciembre de 2010.
—Yo sí preparé un regalo para ti cada navidad durante cuatro años, solo que nunca me atreví a enviarlos o decirte, ni yo mismo sabía que estaba pasando conmigo. —Yi Jeong rompió el silencio desde el marco de la puerta.
El siguiente con el número 02 era un plato con un acabado impecable, tenía las iniciales de Ga Eul.
A principios de año esto fue lo primero que modele desde que llegué aquí, y solo puedo decir que imagino tus delicadas manos añadiendo más presión de la normal a la arcilla en tus manos, o tu cantarina voz diciéndome sunbae, espero que donde estés logrando tus sueños. Me estoy volviendo loco escribiendo cosas que sé que no soy capaz de enviar. 23 de diciembre de 2011.
El número 03 era un conjunto de vestido azul turquesa y un collar a juego, pero había más una tarjeta con un número telefónico, una entrada a algún sitio que ella no pudo identificar, y un preservativo, ¿Yi Jeong iba a enviarle eso?
No sé qué me has hecho. Pero nada de lo que hay aquí me pertenece a mí ni a la chica a la que pensaba dárselo para salir con ella esta noche. Porque compré ese vestido pensando en cómo luciría en ti. En nuestras salidas falsas todas esas veces en Seúl. Cada vez más hace eco en mi mente el recuerdo de que tú jamás te rendirías en esperar a tu alma gemela, por miedo a perderla. Ahora yo tengo miedo de rendirme. Miss Chu Ga Eul, creo que he perdido tiempo y tú eres mi alma gemela. 15 de diciembre de 2012
El último con el número 04 era un sobre dorado. Cuando Ga Eul lo abrió sacó un boleto de avión en primera clase estaba a su nombre con fecha del 20 de enero de 2013, ese regalo no tenía nota, ya para ese momento lágrimas caían por las mejillas de ella, se giró para ver a Yi Jeong.
—Lo último que compré para ti un mes antes de regresar a Seúl, fue un boleto de avión para ti pero supe que estaba siendo un cobarde y un egoísta, era una locura pretender que irías a mí cuando no había tenido la voluntad de escribirte en todo ese tiempo, sí lo hice solo que nunca lo supiste.
Y así era en la caja habían muchísimas postales, y fotos de atardeceres, jarrones, de Yi Jeong, muchas cosas que eran para ella.
Ga Eul caminó hacia él que todavía seguía recostado del marco de la puerta y lo abrazó.
—Perdóname por querer alejarte de mí, perdón por reclamarte por algo en lo que ni siquiera debí —Yi Jeong susurró en el oído de ella.
Ga Eul lo abrazó más fuerte.
—Yo no debí decirte lo que dije, aún si no fueses tenido todo esto durante tu estadía en Suecia, igual te amaría con la intensidad que lo hago ahora. No somos el pasado, Yi Jeong. Somos el presente y el futuro —Ella le dijo esta vez viéndolo a los ojos pero sin separarse de él.
—Gracias por mantenerte pensando en mí —Ella repitió. Yi Jeong la acercó más a él.
—Estoy muy feliz de que haya un muérdago colgando sobre nosotros en el marco de la puerta —Yi jeong comentó.
Ga Eul miró hacia arriba y efectivamente había un muérdago, pero ella no había puesto uno en la puerta de su habitación, sonrió porque seguro había sido idea de Yi Jeong.
Yi Jeong eliminó el espacio que había entre ellos y la besó, Ga Eul se perdió en el movimiento de sus labios, mientras sus manos desordenaban el cabello de él.
—Ga Eul-yang…
— ¿Mhmm? —ella intentó responder sin separase de ese cálido beso.
Yi Jeong si se separó de ella y estudió su rostro.
— ¿Si te compro un muñeco de nieve de peluche más grande botarías el que está en el ático?
Ella soltó una carcajada
—Está bien lo haré.
Y lo volvió a besar.
¡Gracias totales! al fin tuve tiempo de responder a sus reviews por PM, pero igual ¡gracias por aquí! con respecto al capítulo anterior, no pude evitar pensar en la pandemia al escribirlo, pero recuerden que esta historia toma lugar en el 2015, por lo que el covid-19 no existía xd.
La idea principal de este capítulo fue gracias a un intercambio de regalos, jajaja no soy muy fan de ellos.
Por cierto, escribí una viñeta súper corta de cómo Yi Jeong consiguió a Golden en Dinamarca y el momento en el que se lo dio a Ga Eul xd pienso añadirlo como un recuerdo en algún capítulo, ¿les gustaría saber como pasó eso?
Nuevamente gracias, y espero actualizar esta semana. Ando bastante libre de trabajo.
xoxo.
