Membrecía rota: la venganza de las fangirls parte 2

-Fea, eres una niña fea.-decía un niño castaño mientras señalaba con su dedo la cabeza de una niña pequeña.

-¿P-podrías no decir eso por favor?

-Disculpa, ¿qué dijiste?- preguntó sorprendido.

-Oigan, miren... su cabello también es muy raro.-dijo esta vez una niña con cabello castaño claro.

Entonces, otra niña un poco más alta que ella se acercó para tocar semejante rareza.-Vaya vaya... una pelos de chicle.-dijo la niña tirando de él con algo de brusquedad.

-Mi cabello, no...me duele. Su-suéltame p-por favor.

-Oigan todos, miren qué cabello tan raro.

-Ay que frente grande tienes, déjame ver. - dijo otra niña, esta vez de cabello afro.

-¿Tienes vergüenza?... ah, por eso la escondes.

-¡Cállense!.- gritó al tiempo que se puso de pie y de un empujón que hizo caer a la otra niña, salió corriendo entonces. Quería contarle a sus padres, pero ellos no parecen tener tiempo suficiente para escucharla.

-Ellos nunca están en casa.

Ese día recuerdo que lloré y lloré mucho.

Por qué nos mudamos aquí, yo no quería venir a esta aldea. Todos son malos conmigo.

-Hola...

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-Sakura... despierta. ¿Estás bien?

-Ah...- la niña abrió abruptamente los ojos. Había estado soñando algo que había sucedido hace unos años atrás, con algunas diferencias. En realidad ella no salió corriendo, solo había juntado sus pequeñas rodillas y se quedó llorando sola ahí hasta que los niños que la habían estado molestando se fueron y la dejaron. En ese sueño extraño se había sentido tan pequeña e insignificante como en aquel entonces.

-Si, Kakashi-sensei, lo siento.- dijo algo desanimada.

-Sakura-chan...-dijo el rubio suavemente. -estabas llorando... ¿Por qué?

Sakura no entendía porqué, pero tenía las mejillas mojadas.

Por qué había estado recordando una situación tan lejana, que la lastimó mucho en aquel entonces, pensar de repente en ello, era ridículo, en fin.

Sueño estúpido, no venía al caso, ya no tenía siete años.

Naruto la miraba sentado flexionando las rodillas como una rana. -¿Tuviste una pesadilla?-el rubio completó su pregunta.

-Qué ¿pesadilla?... no para nada.- Se puso de pie firme levantando el rostro.- Estoy bien, vamos a empezar la misión.

En ese momento en la tienda entró Sasuke que venía con las manos en los bolsillos y detrás de él, una muchacha con una voz cansina tanto para la pelirrosa como para el joven Uchiha.

-¡Sasuke, espérame, ven!, quiero presentarte a mi tío Takeshi.

Sasuke achinaba los ojos disgustado. Estaba por decirle a la muchacha que no estaba interesado. Pero Kakashi solo lo llamó por su nombre y entonces tras suspirar con tedio, el chico salió de la tienda adelantándose al ritmo de la muchacha.

Sakura automáticamente miró a Kakashi-sensei y él solo le dio unas palmaditas en la cabeza a modo de consuelo, y una sonrisa suave detrás de su máscara.

-No se que le ve la señorita Koral al gruñón de Sasuke. -escuchó a Naruto quejarse.

La hija de el daimyō de aquél país se había encaprichado con Sasuke, y Sakura no podía sentirse peor.

Sakura no soportaba esta misión. Era apenas el primer día de tres y ya quería que terminara y también, porque por algún motivo se sentía menos bonita el día de hoy y encima había soñado algo que la había hecho llorar y sentirse melancólica.

La hija del señor feudal del país del maíz era tan delicada y en verdad bellísima pero con una actitud espantosa y mandona, tenía que agregar.

Había visto cómo trataba a sus sirvientes.

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Era el segundo día y aunque no había vuelto a soñar nada, de todos modos odiaba esta misión.

-Buenos días.

Automáticamente abrió los ojos enormes al ver que la señorita no era capaz de quedarse en su enorme caravana con su séquito tranquila.

La hija del señor feudal era cada vez más desesperante, y ya estaba pasándose de la raya con Sasuke, todo el tiempo tomándolo del brazo y arrastrándolo de un lado a otro. No lo dejaba ni desayunar por sus caprichos.

Y después del almuerzo, se puso peor.

Lo había hecho vestir con un kimono tradicional.

-Te ves ridículo Sasuke.- se rió el rubio a carcajadas.

-Kakashi...- murmuró el otro adolescente en señal de protesta.

-Mmm...- ten paciencia Sasuke, esto terminará pronto. Ya sabes que debemos ser complacientes. No estamos en posición de quejarnos.

Sakura salió de la tienda a tomar bocanadas de aire mientras trataba de recordar lo que se había prometido a sí misma. Pasó sus dedos por su cabello ya corto para recordarse que ya no sería más la chiquilla inmadura que se la pasaba buscando excusas para acercarse a él.

Porque si, ahora al ver lo incómodo que estaba Sasuke con esa muchacha, la ponía a pensar en lo incómodo que tal vez, ella lo hacía sentir antes. Hasta lo había visto sonrojarse de vergüenza por su caprichosa personalidad. Pensar en las incomodidades que le había causado, la hicieron sentirse muy avergonzada y culpable.

-En posición. Dijo el sensei del grupo.

En fin, ahora llevarían a cabo la emboscada para recuperar el gran preciado tesoro de aquella muchacha odiosa.

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-Padre, él es Sasuke Uchiha, peleó contra los bandidos y recuperó mi espejo.

-¿Qué?! -gritó indignado Naruto. -Pero si fue mi jutsu sexy el que acabó con el tipo ese. Sasuke solo tomó el espejo, ni siquiera peleó, ni nada. Fue Sakura-chan quien lanzó los kunai con papeles bomba y nuestra patada triple fue trabajo de equipo, de veras.

-Ya Naruto, no es necesario. Déjala creer lo que quiera.- afirmó Sakura, bastante ya incómoda.

-Mi héroe.- gritó emocionada la chica mientras abrazaba al joven Uchiha después de tomar su espejo de oro con piedras preciosas.

La tipa lo abrazó delante suyo y Sasuke no hizo nada para quitársela de encima.

Sakura no quiso ver más. Hizo una venia en señal de respeto y se retiró de ahí.

Ya recostada en su futón correspondiente, cerró los ojos con fuerza.

¿Por qué se había dejado abrazar?

-Lo entiendo, el señor feudal estaba presente en ese momento. Pero aun así.

Pequeñas lágrimas se escondían entre sus pestañas.

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Era el último día, solo un día más y esto terminará, por fin.

El último día no había sido mejor que los otros dos. Solo fue un alivio que el señor feudal ya se haya ido. Así, Sasuke no tendría que ser presentado ante cada daimyo que a la señorita se le ocurría. Pero eso no quitaba el hecho de que no lo dejara en paz.

Rompió frustrada las dos ramas que había traído para hacer la fogata.

-No, esto no está bien. Me prometí no ser como las demás chicas. Además, es el último dia. Mañana regresamos a casa.

Y así entonces decidió ignorar la situación mientras terminaba de hacer la fogata. Era la primera vez que hacía una por sí sola. Sonrió complacida. Pero se percató que había hecho la fogata frente a una piedra grande donde sólo podían sentarse dos personas. No sería suficiente espacio para los cuatro.

-¡Shaanaro!-gritó entonces mientras arrastraba un enorme tronco cortado cerca de la fogata para que los cuatro puedan sentarse juntos ahí. Sería un hermoso momento el que compartirían ella y su equipo. El cielo estaba repleto de estrellas y detrás había un lago. En un momento sonrió entusiasmada, pero sintió algo de frío, así que enseguida tomó asiento en aquella roca.

Y sonrió complacida mientras pasaba un mechón rebelde tras de su oreja.

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-Ten. Es una noche muy fría.

Sasuke frente a ella extendía una manta. Parece que Kakashi-sensei le había dado esa tarea así como descargar las provisiones para preparar la cena. Ya no llevaba ese molesto atuendo, estaba con su mismo conjunto azul de siempre.

Inmediatamente, Sakura tomó la manta de su mano.

-Gracias Sasuke-kun.-dijo suavemente con una sonrisa. Y entonces, para su sorpresa Sasuke sin decir nada solo decidió sentarse delante suyo y tomar una pequeña rama para echarla al fuego.

Fueron unos cuantos segundos en que estaban solos los dos ahí. Pero para Sakura pareció más tiempo. Tal vez un minuto o dos.

El silencio se estaba haciendo incómodo así que quiso empezar una conversación civilizada, pero no tenía más que el tema de su cicatriz y eso no puede ser todo lo que puedan conversar siempre. No quería recordar las palabras de Orochimaru, ni lo que pasaron en el bosque de la muerte. Podría contarle sus problemas en casa, pero comparados a los suyos, sería como insultarlo. Y si tal vez, solo le mencionaba lo bellas que están las estrellas esta noche y lo invitaba a jugar a formar figuras con ellas.

Sakura se mantenía pensativa con la mirada fija en el fuego, más luego sintió que por fin tenía algo que decirle, así que poco a poco levantó su vista hacia Sasuke pero cuando eso hizo, sus miradas se encontraron.

Y lo vio directo a los ojos y su mirada era tan intensa que parecía un abismo infinito, y ella se sintió imantarse cada vez más a esos irises negros brillantes reflejados por el calor del fuego.

"Quiero saber más Sasuke-kun. Qué ocultas, que piensas tanto con esa mirada profunda, dime más sobre ti. ¿Cómo puedo ayudarte?

¿Qué esconden esos pozos profundos ahora mismo?

La mirada de Sasuke parecía querer decirle algo en ese momento, pero sería reticente a hacerlo.

-¡Sasuke, aquí estás!-gritó la hija caprichosa del hacendado mientras que con gran descaro se sentaba a su lado lo más cerca posible.

"¡¿Por qué?!" Sakura quiso gritar.

Lo había dejado en paz hace apenas una hora, ¡una hora! y ya estaba aquí otra vez joder...

"Shannaro SUÉLTALO ya!"

Pero ahí estaba nuevamente, hermosa como una novia, esta vez llevaba su suave cabello largo color miel trenzado hasta la cintura.

Sakura apretó la manta más para sí. Mientras otra idea pesimista se le cruzaba por la cabeza.

"Se ven bien juntos. Y la noche anterior se dejó abrazar, así que tal vez esa chica caprichosa y el... tal vez a Sasuke-kun esta chica caprichosa le..."

Pero Sasuke no dejo que completara ese pensamiento. El no compartía dicha idea y ya había tenido suficiente.

Porque enseguida se puso de pie y con una gran seriedad característica soltó a la muchacha:

-Ya déjame de una vez y vete a dormir.

Pero la señorita parecía no saber lo que es un no.

-Yo solo quiero algo de compañía. Esta noche es tan fría, pero con esas hermosas estrellas, ya sabes podríamos acurrucarnos juntos frente al fuego para darnos calor.-Dijo la muchacha mientras trataba de tomarlo del brazo otra vez.

-Qué diablos, esta tipa estaba importunando a Sasuke-kun. Acaba de decirle que no quiere, ¿acaso no sabía entender?

Sakura decidió hablar.

-Koral-san, nuestro trabajo ya terminó tras haber cumplido con la misión. Mañana temprano regresaremos, es mejor que vuelva con su séquito que debe estar buscándola y...

-Tu no te metas, no eres más una simple kunoichi en entrenamiento que contratamos para servirnos. Cuando pida tu opinión, abres la boca ¿si?

-Disculpa...¿qué?- Sakura se levantó de golpe dando una palmada en la roca en que estaba sentada. Ahora si tenía mucho que decirle y no se callaría. Quién se cree que es esta niña rica.

Pero alguien se le adelantó.

-Asi que somos tus sirvientes.-la otra muchacha volteó y vio al apuesto jovencito mirarla con un fastidio indescriptible.

-No, tu eres diferente Sasuke. Tienes porte y te veías tan guapo con ese kimono.

-No veo la diferencia entre mi persona y mi propio equipo. Quieres ayuda, ve a pedírselo a tu séquito. No estamos de niñeras aquí.

-Por qué estás siendo grosero conmigo.

-Ah...¿Sasuke? ¿qué estás haciendo?- Reclamó el rubio indignado que venía desde la tienda con el arroz lavado listo para preparar el estofado.

- Nada, dame eso y ten usuratonkachi.- dijo quitándole el tazón a la vez que le lanzaba una de las mantas.

-Pero oye, no me lo tires a la cara que no soy un perro, teme.

-Cállate..¡idiota!- respondió un tanto más alterado.

-¿Qué sucede Sasuke?-preguntó el sensei saliendo de la tienda algo preocupado.

- Eres muy malo.- dijo la muchacha a punto de llorar. Antes de retirarse, le lanzó una mirada turbia a Sakura además de mecer su cabello de forma presuntuosa.

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Apenas regresaron de la misión y Sakura se lanzó a su colchón.

Estaba pensativa en su habitación.

Había pasado los 3 días más frustrantes en toda su corta vida.

"No veo la diferencia entre mi persona y mi propio equipo."

Bueno no fue mal del todo.

-No lo dijo porque me haya insultado, sino porque le pareció ofensivo. Todos somos ninjas contratados que recibimos una remuneración. Pero está bien.-sonrió.

Cerró sus ojos y enseguida a su mente vino el recuerdo de como habían compartido miradas.

-Sakura, ¡ven aquí ahora!- Escuchó la voz de su madre gritar desde afuera. Estaba furiosa.

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-Yo no le haría eso a papá.-se defendió.

-Ah si, pues ya se te olvidó quien le echó pegamento a su pantalón.

-Mamá, tenía 4 años ya debes superarlo por favor.

-Pero, TÚ trajiste este shampoo a casa. ¿Como pudo suceder esto? ¿A quien le compraste el frasco?

Sakura se quedó pensando. Quién sería capaz de jugar semejante broma de mal gusto. Su padre tenía el cabello todo verde ahora y no podría irse a trabajar así. Todo por obra de cierto shampoo.

Y ese shampoo se lo había comprado a...

-Ya sabes, por el ataque de ese tal Orochimaru, estamos atravesando una crisis económica todos en la aldea. Tenemos que conseguir dinero extra. Asi que aqui me ves, bienvenida a la Yamanaka boutique.

-Vaya, bueno, yo quiero un frasco de este shampoo.

-Ahh buen gusto Sakura.

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¡INO!

Continuará...


Feliz Sasusaku canonversary!

Ya son 6 años desde que se hizo canon y aún me sigo emocionando del mismo modo.

Hora de escuchar "Hard to say im sorry" de Chicago que fue el spoiler de Sasuke pidiéndole perdón a Sakura por todo. Uno de los momentos más memorables y sentimentales en conjunto con la reconciliación del Equipo 7 y ya soy un manojo de emociones.

Me he quedado sin internet pero he hecho mi esfuerzo para publicar este capítulo.

Como decía antes, en esta historia voy a retratar al anti-fandom de Sakura, basándome en experiencias propias como fan del personaje. Ya verán por qué.

También, tengo que decir que soy de las que creen que a Sasuke si le gustaba Sakura desde genin y que ya iba enamorándose de ella antes de irse de Konoha. Y creo eso por su actitud en shippuden. Asi que digamos que aquí, él preferia estar cerca de ella y si se quedó mirándola es por los sentimientos que estaba comenzando a despertar por ella que no se podria permitir aceptar. Además que aún no llegaba Itachi a Konoha para que cambie de opinión y se crea que los lazos lo hacían débil. Son libres de comentar sus impresiones sobre este capítulo o de cualquiera de estos fics.

La siguiente será la nueva que tengo en mente o la continuación de "Triángulo y conclusión." Cualquiera de ambas, estaría lista para la próxima semana.

Gracias por leer estas historias y perdónenme por demorar mucho en continuarlas.