I de Intentar


¿Debería intentar aunque sea, un beso?

Fue algo que se planteó seriamente Mafuyu, después de todo, era como Teresa y las chicas decían: Sasha la veía como a una María y no como a su novia.

Pues a pesar de que ambos tuvieran sentimientos por el otro –no dichos explícitamente todavía–, no avanzaban en su relación. De hecho, si era sincera, estaban en el límite de más que amigos pero menos que amantes.

Lo cual, sin duda, no le había hecho mucho caso por lo ocupados que ambos estaban. Pero ahora que había relativa paz y calma, ¿estaría mal hacer o intentar algún avance?

Si nunca lo intentaba, jamás sabría. Además… Si esperaba a que Sasha tomara la iniciativa, definitivamente se haría vieja.

Sin contar el asunto pendiente que quedó y no habían retomado. Pero eso lo haría más tarde, si es que lograr un beso tenía éxito.

Y aprovecharía el que los dos estaban a solas en su habitación, pues Tomo estaba bañándose –. Sasha.

Alexander leía cómodamente un libro, acostado en su cama, a su lado –. ¿Mmm?

-… ¿Sabes? No hemos podido avanzar en nuestra relación – trató de sonar lo más casual posible, pero el nerviosismo quería invadirla, y no, no iba a permitirlo –, y sinceramente, te amo Sasha… Pero si tú no tomas la iniciativa, lo haré yo.

Iba a preguntar a qué quería decir con ello exactamente cuándo se vio acorralado por Oribe, con los brazos de ella a los lados de su cabeza y su cuerpo sobre el suyo; sorprendiéndolo y sonrojándolo.

- Mafuyu…

- Tenemos un asunto pendiente Sasha, ¿recuerdas? – sentía sus mejillas calentarse, pero aun así, se animó a seguir –… Pero por ahora, sólo quiero algo.

- Sí, yo… Recuerdo ese asunto pendiente – de hecho, lo tenía bastante presente. Pero no se había animado a retomarlo, aunque podría recompensarla. Escuchando lo que ella quería pedirle –… Puedes pedirme lo que quieras, en lo que…

Mafuyu estuvo tentada a reír por los nervios y, por lo tierno que era Sasha siendo tímido –. No te presiones, Sasha. No me molesta esperar, y sobre lo que quiero… Es algo bastante simple.

- ¿Qué es?

- Un beso – sonrió, con cierta timidez –, sólo quiero eso por el momento y… ¿Un abrazo también?

No era algo complicado su petición, y aunque él no fuera la persona más afectiva, podía hacer un esfuerzo. Porque Mafuyu era su María, su novia, su confidente y la única mujer que amaba –y amaría–.

- Está bien – extendió su mano, acunando su mejilla con delicadeza, sonrojándola un poco más. Haciéndolo sonreír levemente.

Mafuyu se inclinó un poco más hacia él, cerrando paulatinamente los ojos mientras que él hacía lo mismo, sólo que levantando un poco la cabeza la acercarse. Sintieron el roce de sus labios, lo que los animó a seguir, para finalmente unirlos.

No duró mucho, pues era el primero sin contar lo inexpertos que eran. Aunque las ganas de volverlo a intentar, volver a sentir los labios del otro, fue más que, volvieron a besarse.

Cada beso volviéndose mejor que el anterior.

Y pudo ascender a más, de no ser porque…

- ¡Mafuyu-chan, ya puedes entrar…! ¿Eh? – parpadeó un par de veces, confundida y curiosa. Pues, Sasha estaba sentado sobre el abdomen de Mafuyu, y también, porque su prima tenía marcas rojizas en el cuello.

Todos estaban en silencio y quietos, no sabiendo cómo proceder. O más bien, quienes no sabían qué decir eran Mafuyu y Sasha.

Pues Tomo…

- ¿…Interrumpí?