Advertencias: hay malas palabras o vocabulario soez (como quieran llamarlo), mas que todo por parte de Jason y las reacciones de los otros personajes...
Young Justice y los personajes de DC no me pertenecen.
Atalaya,
Enero 11 2022
5:48 pm
—Puedes responder con un sí o un no simplemente —Robin le dijo a Dick mientras caminaban por los pasillos de la Atalaya a paso lento.
Después de la cena, y de que los demás chicos fueran hacer sus "maletas" (que a lo mucho solo era una mochila), Robin se había acercado a Dick:
...
—Oye, necesito decirte algo—le dijo mientras todos se empezaron a dispersarse fuera de la cafetería.
Dick volteó a verlo, curioso.
—Dime.
—¿Aún puedo hacer mi pregunta?
Vio cómo su homólogo mayor parecía sorprendido por la interrogante inesperada.
—Depende ¿Cuál es la pregunta? —respondió.
Robin frunció los labios meditando lo que estaba a punto de decir.
—Una vez —bajó la voz —, me dije a mi mismo que no me convertiría en Batman...
Dick pareció no necesitar nada más para entender a lo que se refería.
—Entiendo ¿Qué te parece si caminamos un poco?
Robin asintió de acuerdo.
...
—No creo que pueda ser Batman, aunque lo intente... por más que haya usado su nombre el año pasado —Dick respondió.
Robin apretó los puños dentro de los bolillos de su pantalón mientras apreciaba la vista del otro lado del ventanal.
—Es inevitable ¿no? Tarde o temprano terminaré siendo como él...
Dick lo vio, levantando una ceja.
—¿No escuchaste? Dije que ni siquiera intentándolo puedo ser él. Batman es más que solo el traje, Dick...—hizo una mueca. Era raro llamar al chico por su nombre —. Creo que solo Bruce puede ser Batman.
Robin lo miró.
—¿Por qué te pusiste el traje entonces? —frunció el ceño al darse cuenta de que, si él se había puesto la capucha, tendría que haber sido porque Bruce no estaba disponible —. ¿Le pasó algo a Bruce?
Dick apretó los labios.
—Solo una pregunta ¿recuerdas? Pero Bruce está bien y en forma, lo escuchaste hace unas horas. No dejará de ser Batman a corto plazo. Eso es lo que todos esperamos y queremos.
Robin quería exigir otra respuesta, pero se dio cuenta de que tal vez era mejor dejarlo así. Después de todo, sabía que era muy bueno omitiendo información, tal vez demasiado bueno.
Una mano apretando su hombro lo trajo a la realidad. Miró a su homólogo mayor.
—No pienses demasiado en eso ¿sí? Tú eres Robin, eso nunca cambiará.
Robin le sonrió con sinceridad, se sentía más tranquilo ahora.
Sonrió con picardía al recordar algo que lo había escuchado decir la noche anterior.
—También estaba pensando en preguntarte quién era esa novia pelirroja que mencionaste ayer...—comentó inocentemente.
Dick miró a su versión menor con incredulidad y una carcajada salió fácil de sus labios. Era un chico listo definitivamente. Le revolvió el cabello amistosamente.
—Solo una pregunta, enano. Disfruta de tu novia actual, mientras tanto. Ella es mágica. —le guiñó un ojo.
Robin sonrió negando con la cabeza, divertido. Y antes de si quiera intentar sacarle más información al hombre mayor, sintió un toque familiar en su mente que lo distrajo por completo.
"Robin, estamos listos". La voz de Megan llenó su mente.
"Ok, ¿están seguros de lo que vamos a hacer?"
"Amigo, no hagas que Kaldur se arrepienta ¿si? Ven rápido". Wally sonaba ansioso.
"Esta bien. Nos vemos en cinco".
Miró a Dick que caminaba en silencio junto a él, y él, le devolvió la mirada con una ceja levantada.
—¿Pasa algo? —Dick le preguntó.
—No, sólo estaba pensando en darte las gracias por responder mi pregunta.
Dick le sonrió con sinceridad.
—Por nada, pero no le digas de esto a los otros ¿sí? No quiero que piensen que tengo favoritismo conmigo mismo.
Robin le correspondió la sonrisa.
—Tranquilo, no creo que piensen eso. Tengo que ir a arreglar mi "maleta" —hizo las comillas en el aire —. Nos vemos al rato.
Robin se despidió antes de perderse en el pasillo hacia el ala de las habitaciones.
Dick se disponía a ir a organizar algunos víveres que tendrían que llevar al pent-house cuando su comunicador zumbo en su oído. Contestó inmediatamente.
—Nightwing.
—Wing, tengo una idea de cómo podemos regresar a los chicos, pero necesitamos al mejor detective del mundo y mucha suerte...
Frunció el ceño, confuso.
—Explícame eso...
Happy Harbor
Enero 11 2022
06:15 pm
—¿Tienes frío? —Wally bromeó cuando Artemisa intentó retener un escalofrío sin éxito.
—La isla aún tiene rastros de nieve ¿Tú que crees? —Artemisa le respondió antes resoplar en sus manos enguantadas.
—Suerte que Canario incluyó abrigos en la ropa que nos dio —Raquel se restregó los brazos para calentarse.
Los chicos caminaron varios minutos antes de llegar a la montaña, o al menos al lugar donde habría estado la montaña.
Cuando llegaron se detuvieron en un espacio rodeado de formaciones rocosas. Era fácil imaginar que tal vez podría ser donde, en su momento, estuvo la entrada al hangar; o tal vez era el hangar en sí. No estaban muy seguros porque no se podía ver con claridad la forma que había tenido el lugar antes.
—Es verdad —Superboy declaró viendo el espacio donde, para él, hace apenas unas horas había estado su hogar —. Monte Justicia no está.
Megan se llevó las manos al pecho mientras las lágrimas se acumulaban en sus ojos. Cuando llegó a la tierra, nunca imaginó que un lugar podría llegar a ser tan importante para ella.
El resto de los chicos miraron en silencio el lugar donde ahora solo podían apreciar escombros desnudos y sin forma.
Cuando escucharon la "explicación" que les habían dado de lo que pasó con Monte Justicia, no quisieron creer que era verdad. Querían verlo con sus propios ojos, y hasta que eso no ocurriera, sintieron que no podrían asimilar la información que les habían dado. Lo vieron a lo lejos inmediatamente después de llegar a Happy Harbor, pero ahora que estaban allí, deseaban que les hubiesen dicho una mentira. Cualquier cosa para no ver lo que ellos habían llegado a considerar un hogar, en ruinas.
—A riesgo de sonar insensible —Raquel dijo mientras veía con pena el rostro melancólico de sus amigos —. ¿Qué hacemos aquí?
Megan sollozó aún con las manos en su pecho, y Conner se acercó a ella para rodearla en un abrazo reconfortante.
—Queríamos saber si era verdad —Wally le respondió. Sonaba lejano. Sus pensamientos estaban puestos en la faltante montaña frente a él.
—Creo que... mejor nos hubiésemos quedado con la versión narrada ¿no? —Artemisa comentó con tristeza mientras se cruzaba de brazos.
—Por eso les pregunté si estaban seguros de ésto —Robin miró a Zatanna a su lado: tenía la mirada perdida y sus ojos brillaban por las lágrimas retenidas.
—Pensé que lo decías porque estábamos usando los tubos zetas sin permiso —Raquel le dijo acercándose a él y Zatanna.
—Usar los tubos zetas era la parte fácil del plan. Todas nuestras contrapartes estaban en la Atalaya así que el sistema nos dejaría salir como si fuésemos ellos. No era difícil aprovecharnos de eso —Robin le explicó, distraído.
—Tampoco hubo problema con que hackearas la computadora para ver qué tubo zeta estaba más cerca ¿no? —Artemisa comentó volteando a verlo.
Robin vio sus manos enfundadas en guanteletes negros. Era obvio que la función de dichos guantes no era exactamente proteger sus dedos del frío.
—Con la cueva destruida no sabía qué otras coordenadas podía ingresar para venir a Happy Harbor, y mi computadora de muñeca no estaba deshabilitada para mí así que... —se encogió de hombros —, busqué el tubo zeta más cercano entrando al sistema desde mi computadora, aunque no imaginé que nos enviaría al garaje de una casa.
Raquel alzo una ceja, con duda.
—¿Como es que tu computadora funciona en esta época en primer lugar?
—Mi computadora es autónoma, no necesita de un factor externo para funcionar. A excepción de los datos que pertenecen a nuestra época, puedo ingresar a cualquier sistema sin problemas —explicó de forma simple.
—Se confiaron y no te quitaron tus juguetes —Zatanna sonrió con complicidad.
Robin negó con la cabeza metiendo sus manos en los bolsillos de su abrigo.
—No, ellos ya sabían que mi computadora funcionaba en esta época, al menos mi otro yo lo sabía. Solo que confiaron en que nosotros obedeceríamos sus órdenes.
Guardaron silencio al entender eso. Ahora habían traicionado la confianza silenciosa que les habían otorgado.
Wally se aclaró la garganta y restregó sus ojos con disimulo antes de volverse hacia sus amigos.
—A estas alturas, nuestros yo adultos ya deben saber que no estamos en la Atalaya. Tal vez deberíamos regresar.
—No tenemos nada más que hacer aquí —Conner acordó mientras veía a Kaldur, como si esperara una orden.
El atlanteano asintió en silencio antes de voltear a ver a Robin.
—Regresemos.
El niño peli negro asintió antes de empezar a caminar. Todos se dispusieron a seguirlo pues era el único que sabía cómo regresar sin perderse. Megan y Conner conocían muy bien los alrededores de la ciudad, pero no estaban muy seguros de qué tanto habrían cambiado las cosas en esa época y nunca antes habían visto la casa donde habían ido a parar después de salir del tubo zeta. Depositaron su confianza en el GPS en la computadora del chico maravilla.
Robin se detuvo al fijar su atención en el horizonte y sonrió ante la vista del atardecer. El sol se estaba empezando a ocultar entre el cielo y el mar.
—Por lo menos tenemos una linda vista.
Zatanna sonrió, viéndolo de reojo.
—No te pongas sentimental —Wally lo empujó para que siguiera caminando.
Los demás se rieron y sonrieron antes de seguir con su camino.
Happy Harbor,
Enero 11 2022
06:30 pm
Jason no acostumbraba a pedir favores, pero cuando lo hacía, se encargaba de pagarlos... Aunque en ese caso en específico, literalmente tenía que pagarlo.
Tenía que admitir que los conocimientos de Conner en la mecánica eran excepcionales, ni siquiera su orgullo lo había detenido de pedirle al clon que revisara una motocicleta que recién había adquirido. Dicha moto tenía tres días de estar en la casa del clon, y él quiso ir a ver qué tal avanzaba el proyecto.
Bajó de su motocicleta (la que funcionaba de forma óptima), se quitó el casco y miró la hora en su reloj de muñeca. Pensó que muy probablemente el clon estaba cenando a esa hora, pero el viaje desde Gotham había sido muy largo y ya estaba allí, así que tendría que recibirlo, aunque sea sólo por cortesía.
Se acercó a la puerta y tocó el timbre. Después de esperar unos segundos y no recibir respuesta volvió a tocar de nuevo. Otra vez, no obtuvo respuesta.
Sacó su teléfono del pantalón y marcó el número personal de Conner. Tal vez estaba del otro lado de la casa y no escuchaba el timbre.
No tardó en recibir una respuesta.
—Jason, que raro que me llames.
—Hola para ti también, Supy —Jason saludó con ironía —. Estoy en tu casa, abre la puerta.
Escucho un quejido del otro lado de la línea.
—Oh, resulta que Megan y yo no estamos en la casa. Lo siento, pero si es por la motocicleta, ya casi termino con ella. Estuve en eso toda la mañana. Puedes ir a verla si quieres, está en el garaje.
Empezó a dirigirse a la parte trasera de la casa donde estaba el dichoso garaje.
—¿Vas a dejar que alguien entre a tu garaje sin que nadie más esté presente?
Escuchó la risa de Conner como respuesta.
—Sé que puedes llegar a ser un desgraciado, Jason. Pero sé que no eres un ladrón.
Jason sonrió.
—Fui un ladrón. Uno muy bueno, tengo que agregar.
—Ya no lo eres, y eso es lo que importa.
—Aww eres tan dulce. Vas hacer que vomite arcoiris.
Otra risa resonó del otro lado de la línea.
—¿La encontraste?
—Aún no llego, espera un momento... Pero que rayos...
Jason al fin llegó a la esquina del garaje en cuestión, pero se detuvo abruptamente cuando vislumbró la puerta abierta. Parpadeó confundido.
—Sabía que eres confianzudo, pero no tanto como para dejar el garaje abierto.
—¿Qué? No dejé el garaje abierto.
Jason identifico el pánico en la voz del clon.
—Ok, si yo no te iba a robar... parece que alguien más lo hizo por mí.
Jason escuchó voces apagadas viniendo del interior del garaje y se acercó con cautela mientras desenfundó un arma de su cinturón con la mano derecha. Su mano izquierda sostenía el teléfono sobre su oreja.
—Jason, si esto es una broma, no es divertida...
Jason frunció el ceño.
—¿Por qué carajos bromearía yo contigo? El garaje está abierto y por lo que puedo oír, hay varias personas adentro.
—Llama a la policía.
—¿Por qué querrías llamar a la policía conmigo aquí?
—No hagas una estupidez…
Conner sonó exaltado.
—Suenas como Dick —murmuró, molesto —. Te dejo, después me agradeces por frustrar un robo en tu casa.
—Jas...
Jason colgó la llamada.
Avanzó en silencio por la pared al lado de la puerta abierta del garaje y cuando estaba lo suficientemente cerca para poder entrar y sorprender a los ladrones, una luz amarilla y un sonido familiar, pero molesto, lo terminó sorprendiendo a él. Se tapó los ojos y los oídos hasta que la luz y el sonido desaparecieron.
Siseó entre dientes tocando su oído con la mano libre, y no dudó en acortar el espacio que tenía entre la puerta abierta y él.
—Mierda... —parpadeó confundido por unos segundos. No había más que un garaje vacío. El sonido del comunicador en su oído lo distrajo —. ¿Qué pasa?
—Jason, más vale que no hayas hecho una tontería.
Frunció el ceño mientras enfundaba su arma.
—¿Dick? No lo puedo creer, ¿el clon no pudo resistir la tentación de acusarme contigo? —dijo, indignado.
—No seas infantil. Está en la Atalaya y nos contó que estabas intentando detener un robo en su casa.
Jason resopló rodando los ojos.
—En ese caso, les tengo malas noticias. No pude evitar nada... —les notificó —. Pregúntale a Conner si tiene una caja madre en su garaje.
Jason escuchó como Dick hacia la pregunta, y en el fondo la voz amortiguada de Conner le respondía.
—Dice que sí... ¿Por qué?
—Nada, solo que ya no está aquí —sonaba tranquilo, como quien hablaba del clima —. Alguien la usó.
—Mierda...
Santa Prisca,
Enero 11 2022
De todas las cosas que han vivido hasta ese momento, esta se llevaba el premio mayor; solo por debajo del viaje en el tiempo en sí. Después de su pequeña excursión en lo que quedaba de Monte Justicia habían decidido regresar a la Atalaya antes de darles más razones a sus yo adultos para regañarlos.
No salió bien.
La curiosidad les había ganado y Wally había encontrado una caja rectangular y anaranjada. Con unas líneas rojas y negras diseñadas en ella.
Conner había reconocido el objeto de inmediato.
...
—Eso es una caja madre.
Todos lo voltearon a ver sin entender de qué estaba hablando.
—Es tecnología apokaliptiana ¿qué hace aquí? —Conner resumió viendo la caja en las manos de Wally.
Robin alzó una ceja.
—Si tu no lo sabes, menos nosotros.
—¿Qué es lo que hace? —Kaldur le preguntó.
—Los nuevos dioses lo utilizan para transportarse de su mundo al nuestro —Conner explicó.
Todos lo vieron sin entender del todo de qué estaba hablando. Ellos no sabían quiénes eran los "nuevos dioses" y tampoco se creían mucho la parte en que la caja era algún tipo de transportador.
Wally sonrió, divertido.
—¿Me estás diciendo que esta cosa transporta gente? Entonces le puedo decir que por favor nos lleve a... qué sé yo, Santa Prisca y... —desgraciadamente, la caja madre parecía no reconocer el sarcasmo porque un haz de luz se abrió debajo de ellos, y era lo suficientemente grande como para abarcar a todos a su alrededor.
—No de nuevo...
Fue lo último que alcanzó a decir el velocista cuando todos desaparecieron en el agujero de luz.
...
Eso los llevaba a la escena tan bizarra que estaban protagonizando. Habían ido, efectivamente, a Santa Prisca, y tenían frente a ellos a nada más y nada menos que a Bane y un tipo enmascarado en colores negro y naranja. Lo reconocieron como Deathstroke gracias a la base de datos de la Liga.
Los dos hombres no reaccionaron a los chicos que aparecieron de la nada frente a ellos. En su lugar se quedaron congelados sin hacer ni decir nada por varios segundos. Obviamente estaban sorprendidos.
—Chico, sácanos de aquí —Aqualad murmuró hacia el pelirrojo que estaba congelado con la caja madre en sus manos.
El enmascarado no esperó más y desenfundó sus armas apuntando hacia ellos.
—¡Chico, sácanos de aquí! ¡Ahora! —Aqualad le gritó al velocista.
Wally saltó en su lugar antes de reaccionar al fin.
—Ll-llévanos a... la baticueva.
Robin lo volteó a ver, desconcertado.
—¡¿A dónde?!
Justo cuando Deathstroke empezó a disparar, el mismo haz de luz del principio, los sacó de allí hacia su nuevo destino.
Bane y Deathstroke se vieron entre sí, sin terminar de entender lo que había pasado.
—¿Qué rayos fue eso? —Deathstroke preguntó al aire mientras enfundaba las armas en su lugar.
Bane rió entre dientes.
—Después de un tiempo, aprendí a no hacer esa pregunta. Me han pasado cosas más raras.
Deathstroke lo miró, no muy convencido.
—Aun así... ¿No se te hacían familiares?
Bane se encogió de hombros.
—No lo sé. Tenían una caja madre, pero parecía que no sabían cómo utilizarla.
Deathstroke frunció el ceño.
—Vamos a cambiar el lugar de estas reuniones. Aquí entra hasta el más tonto.
Bane no encontró un argumento válido contra esa declaración.
Gotham,
Enero 11 2022
07:10 pm
Lo siguiente que los chicos supieron es que aparecieron en una cueva, una cueva con luces blancas suaves a la orilla de una especie de plataforma. Por alguna razón todos sabían que una cueva no tiene que tener luces de ningún tipo y... ¿Ese era un avión colgando en el techo?
Robin miró a Wally con reproche.
—¿Estás loco? ¿Por qué nos trajiste a la baticueva?
—Amigo, mi mente se puso en blanco y eso fue lo primero que se me ocurrió.
El sonido de algo quebrándose y un murmullo que decía claramente: "mierda", les llamó la atención.
Todos voltearon a ver el origen del ruido y la voz. Se congelaron sin saber cómo reaccionar frente al muchacho que intentaba limpiar algo derramado encima del teclado de una enorme computadora. La expresión en su rostro era una mezcla de sorpresa y pánico.
Wally dio un paso en falso por la sorpresa de la situación, en el barandal del acantilado y se tambaleó al perder el equilibrio, pero Conner lo jaló antes de que aterrizara por quien sabe cuántos metros hacia su muerte.
Desafortunadamente, el tirón fue tan fuerte que, aunque Wally estaba fuera de peligro, la caja madre se escapó de sus manos y cayó en el acantilado de la cueva. Solo pudieron escuchar el sonido de algo zambulléndose dentro del agua después de varios segundos.
Wally sintió un tic en su ojo al darse cuenta de lo que había pasado.
—Ay no... —por alguna razón sintió ganas de llorar.
No podían tener tan mala suerte. Es decir, primero un viaje en el tiempo, después estuvieron a punto de morir en un tiroteo, y ahora habían sido transportados por accidente a lo que él reconocía como la baticueva. Para rematar, la cosa que habían tomado sin permiso ahora estaba varios metros debajo del agua. Estaba muy oscuro y no se podía divisar si el fondo era un charco o un río completo.
—Wally —Conner lo trajo a la realidad. El clon miró sus manos vacías —. ¿Dónde está la caja madre? —El temor era evidente en su voz.
Wally señaló el acantilado oscuro con un puchero formándose en sus labios.
—Tienes que estar bromeando —Artemisa le dijo a nadie en particular.
—Secundo la moción, esto tiene que ser una mala broma.
El dueño de la voz era el chico desconocido detrás de ellos. Todos se congelaron de nuevo sin saber cómo responder.
Robin miró al chico, con sorpresa. No sabía que tantas cosas habían cambiado en el futuro, pero que otro chico que no fuera él entrara tan tranquilamente a la baticueva no pasaba en su época.
El muchacho los miró, paralizado después de, inútilmente, intentar limpiar el desastre que había hecho en el enorme teclado. Tim ya sabía del viaje en el tiempo, pero no pensó que se iba a encontrar con ellos; no era necesario que él se involucrara de ninguna forma. Especialmente por las explicaciones incómodas... Y ahora que tenía a un Dick Grayson de catorce años frente a él, sabía que la explicación sería más que incómoda.
—¿Tú quién eres? —la versión adolescente de su hermano mayor le preguntó, sin dejar de evaluarlo con la mirada.
Tim tragó saliva y decidió reaccionar de forma madura ante la situación... Cambió el tema de conversación.
—¿Dónde consiguieron la caja madre?
—¿Esa cosa infernal que nos trajo aquí? —Wally le preguntó retóricamente —. Creo que se cayó al vacío de la cueva —señaló el acantilado detrás de él.
En realidad, estaba a punto de entrar en pánico.
Tim abrió la boca antes de acercarse al área segura del precipicio y ver hacia el vacío oscuro.
—Ay no... ¿Qué hicieron? —los volteó a ver con pánico en su rostro —. ¿Dónde estaban antes?
Todos se congelaron ante esa pregunta.
Silencio.
—¿Quién eres tú? —Wally le contestó devolviendo la pregunta que le había hecho Robin en un inicio.
Tim frunció el ceño ante la clara evasiva.
—Se supone que estaban en la Atalaya. También se supone que Dick estaba con ustedes... —se detuvo entendiendo la situación —. Se escaparon. Los van a matar cuando se enteren que están aquí...
—Oye, tranquilo. Fue un accidente que estemos aquí —Artemisa se defendió.
—Sí, Wally pidió venir aquí porque un tipo casi nos mata cuando... —Conner se detuvo al notar su desliz —, ahm... olvida lo último —sonrió con timidez. Una expresión rara en él. Miró a Robin tratando de cambiar de tema —. Por cierto, ¿Realmente vives en una cueva?
Robin resistió el impulso de palmearse la cara ante la pregunta del clon.
—No, Conner. Vivo arriba —señaló el lugar mencionado y todos voltearon a ver por inercia. Robin alzó una ceja —. No vivo en el techo, solo para aclarar.
Tim los miró con incredulidad ante el tema de conversación, pero no pasó por alto la declaración inicial de Superboy.
—¿En serio? ¿Intentaron matarlos? —se restregó la cara. La frustración lo estaba ahogando —. Ok, tranquilo, Tim —murmuró para sí antes de ver a los chicos de nuevo —. Hay que recuperar la caja madre antes de que... no sé, Killer Crok la encuentre. Megan, ¿puedes volar y traerla?
Megan saltó en su lugar al escuchar su nombre en los labios del muchacho desconocido.
—Ahm sí... ¡Hola Megan! Traeré la caja —ella voló hacia el agujero negro donde cayó la caja madre.
Todos se quedaron en silencio por unos segundos.
—Ella no puede ver en la oscuridad, ¿o sí? —Tim preguntó al aire. Antes de que alguien comentara algo al respecto, Megan salió a la vista de todos de nuevo. Tim le sonrió y le extendió su teléfono con la linterna encendida —. Tal vez te sirva de algo.
Megan le sonrió tímidamente antes de regresar a su búsqueda.
Los chicos miraron a su alrededor apreciando el lugar donde estaban... e intentando desviar la atención del chico desconocido para que no siguiera haciendo preguntas.
La mayoría de ellos no habían estado nunca allí y se sorprendieron de ver la alta tecnología que parecía inundar casi por completo la cueva.
Robin apreció las expresiones de sus amigos antes de notar que la cueva había cambiado ligeramente desde su época. Le pareció verla un poco más llena de "trofeos". El dinosaurio gigante en una de las esquinas de la pared de piedra, por ejemplo. Se mordió la lengua y evitó preguntar cómo había llegado eso allí.
Tim miró a los chicos dispersarse dentro de la circunferencia de la plataforma donde estaban. No sabía qué hacer. Sabía que lo correcto era llamar a Dick o a cualquiera de los involucrados, pero...
—¿De aquí es de dónde viene el diseño de la cueva en la montaña? —Raquel preguntó viendo hacia otra plataforma que parecía ser otro tipo de sala.
Tim suspiro y decidió distraerse con algo hasta que Megan regresara con la caja madre. Se encogió de hombros ante la pregunta de la chica y se dirigió hacia la computadora donde había estado antes, para recoger la tasa que había quebrado por accidente cuando escucho el tubo de luz abrirse detrás de él.
—No lo sé.
—Yo creo que así fue. De aquí sacaron la idea —Artemisa comentó viéndolo por encima de su hombro.
—Por cierto, aún no nos has dicho quién eres —Kaldur le preguntó mientras lo veía limpiar los restos de la tasa.
Tim levantó la mirada antes de ponerse de pie y tirar el vidrio al cubo de basura que estaba a un costado del escritorio que formaba el teclado.
—Me llamo Tim, es todo lo que tienen que saber.
—Claro —Zatanna empezó —. No tenemos que saber qué haces aquí ni a qué te dedicas, ¿verdad?
Tim negó con la cabeza antes de sacar un pañuelo de su bolsillo trasero y limpiar el líquido del teclado. Agradeció mentalmente el hecho de que toda la maquinaria de la cueva fuera contra el agua.
—No es importante... De hecho, debería llamar a...
—¿También eres alumno de Batman? —Conner lo interrumpió de la nada, para distraerlo.
Tim terminó de limpiar el té derramado y frunció el ceño ante la pregunta inesperada.
—Tú lo has dicho —no dio más detalles.
Los chicos se vieron entre ellos como si no pudieran creerlo y Robin se mordió el interior de su labio absteniéndose de preguntarle: cómo y por qué se había ganado ese título.
Artemisa alzó una ceja con curiosidad.
—Vaya, ¿quién diría que el murciélago solitario tendría otro protegido?
Tim se rió sin ganas desviando la mirada.
—Sí, quién lo diría, ¿no? —Si supieran cuántos protegidos tiene el Batman de esta época... Pensó —. De todas formas, no es algo que tengan que saber...
—¡La encontré!
La voz de Megan llamó la atención de todos. Tenía la caja madre en sus manos y ella estaba empapada de agua.
—¿Era muy profundo? —Tim le preguntó.
Megan sonrió tímidamente y se encogió de hombros.
—Algo, pero no pasó nada, pude encontrarla fácilmente —le devolvió el teléfono que había usado como linterna.
—Genial. Tienen que regresar a la Atalaya de inmediato, aunque no les garantizo que sus versiones futuras no se hayan enterado ya de esto —Tim les dijo a todos con un semblante serio, pero amable.
Si alguien estaba a punto de responder, se vio interrumpido por el ruido de un par de pasos y una voz infantil.
—¡Drake, más te vale que no hayas hecho lo que creo que hiciste!
Un tic apareció en el ojo derecho de Tim.
—Ay no…
Un niño de unos diez años se acercó a paso rápido. Se detuvo a mitad de las escaleras antes de llegar a la plataforma donde todos estaban parados. Parpadeó antes de mirar a Tim, buscando una explicación.
Tim abrió la boca, pero no pudo decir nada porque el sonido de otra voz, está vez femenina, lo interrumpió.
—Damian, seguramente los dejaste en la escuela. No creo que Tim te los haya escondi... do —una pelirroja se detuvo en la cima de las escaleras detrás del niño. También miró a Tim al notar el público extra.
Tim suspiró, resignado.
—Me rindo.
Se volteó y retomó su asiento inicial mientras se tapaba la cara con ambas manos.
Los chicos miraron con atención a las nuevas personas frente a ellos.
Robin abrió la boca al ver al niño: ¡Era idéntico a Bruce! ¿Y la pelirroja?... No era un idiota, había cambiado mucho, pero reconocerían ese pelo y ese color de ojos donde sea.
—¿Barb...? —tanteó.
Muy en el fondo esperaba estar equivocado.
La pelirroja abrió la boca sin saber que decir.
Reconocido Red Hood B13
El sonido del tubo zeta llamó la atención de todos.
—Oigan, no van a creer lo que me pasó hoy. Le robaron una caja madre a Super... —Jason se detuvo cuando vio la sala llena de gente. Levantó una ceja y sonrió al reconocer esa gente —. Vaya, vaya, ¿qué tenemos aquí?
Tim gimió terminando de desplomarse en su asiento.
¡Reunión con la batifamilia! Al menos parte de ella jaja
Hasta la próxima!
