Los personajes no me pertenecen.

UN BAILE
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"Solo es un baile" te recuerdas, una pieza de baile que has de compartir con tu tormento personal, por el bien de la fiesta en que celebran la boda sus retoños.

Solamente un estrechamiento al son de la música suave y lenta, en un ambiente cálido y acogedor, bajo el influjo de la bebida y acompañados por una media luz.

Nada más que un ir y venir de miembros, un movimiento fluido de izquierda a derecha pero, Dios... ¡Carajo!... Qué bien huele, qué tersa su piel, cuán brillante su cabello, qué dulce el roce de su pecho contra el tuyo, qué magnéticos sus ojos alegres, qué hermosa su boca rosada, cuán hipnotizante puede ser su sonrisa, su voz, su aliento.

Te inclinas hacia ella fingiendo no haber escuchado lo que dijo con el único propósito de inhalar su fragancia desde el cuello.

- ¿Cómo dices? - preguntas directamente en su oído deseando que tu voz de barítono y el vaho que escapa de tus labios le remuevan el alma.

- Que te ves muy bien está noche, Johanssen - una burla en su voz, aunque suena sincera.

- Gracias Pataki, opino igual - le dices mirándola intensamente a los ojos.

Por un momento crees... ¡No! Estás seguro, tus ojos dijeron lo que has callado por muchos años, casi treinta.

Helga te sostiene la mirada hasta que Arnold llega por ella.

- Mi turno, viejo. - te dice sonriente mientras toma a Helga de la mano y te pasa la de Phoebe.

Bailan unas piezas más y crees sentir más de tres veces la mirada azulina sobre ti... Sonríes, como nunca.

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Gracias por leer.