Furia

Esta historia no es mía; fue escrita por Laurann Dohner. Esta es una adaptación (sin fines de lucro) de su trabajo con personajes del anime/manga Fairy Tail, creados por Hiro Mashima. Hace unos años leí esta historia y la empecé a compartir con ustedes como un crossover entre Inuyasha (mi anime favorito) y Fairy Tail (mi segundo anime favorito), pero perdí el archivo en el que estaba trabajando y al final, decidí que sería mejor compartirla sólo con personajes de Fairy Tail.

Esta es la primera novela de una larga saga de libros (actualmente hay 15 y por lo que veo la autora seguirá escribiendo más), tengo que admitir que me he encariñado con la resiliencia de los personajes en estas historias, imaginarme a mis parejas favoritas de FT fue relativamente fácil.

Espero que disfruten la historia tanto como yo y si es así, los invito a leer la novela (Fury) en su idioma original, inglés, ya que tengo entendido que no se ha traducido de manera oficial al español.


***Advertencia***

El contenido de esta historia es fuerte, tiene escenas de sexo, violencia física, sexual y psicológica. Así que lean bajo su propio riesgo.


Capítulo Nueve

Lucy terminó de guardar las cosas en su maleta, la recepcionista del motel le había abierto la puerta para que pudiera recuperarlas. Un policía en la puerta observaba cada uno de sus movimientos. "Gracias. Ya he terminado y estoy lista para marchame. Le agradezco su protección."

El policía se encogió de hombros. "Es mi trabajo."

Lucy agarró su bolso y su maleta. El policía salió y ella cerró la puerta. Bajó las escaleras, tratando de no mirar a los huéspedes del motel que todavía estaban afuera mirándola. Ella suspiró. No le gustaba ser la diversión de los extraños morbosos.

Ella se estremeció cuando miró las palabras pintadas en su coche. La policía había hecho un informe de los daños, había tomado fotografías y le había dado una tarjeta con el número del informe policial. El policía metió su maleta en el maletero y forzó una sonrisa cuando le entregó las llaves. "¿Quieres un consejo?"

Ella asintió con la cabeza. "Por supuesto."

Echó un vistazo al coche y luego a ella. "Busca un coche de alquiler y deja este en un estacionamiento. Este es un pequeño pueblo. Si esos idiotas quieren seguir acosándote lo único que tienen que hacer es conducir por los moteles y buscar la pintada en tu coche. Serás bastante fácil de encontrar hasta que tu compañía de seguros lo pinte. "

Genial, pensó Lucy. Su dinero se reduciría más rápido antes de encontrar otro trabajo. "Gracias. Creo que es una gran idea, lo haré. "

"Espero que estos idiotas salgan de esta zona. Desde que los manifestantes llegaron solo tenemos problemas. La mayor parte de la gente del pueblo aceptamos a Fairy Tail y le dimos la bienvenida a esa pobre gente. Todo estuvo bien hasta que estos idiotas aparecieron en la escena."

Lucy le ofreció una sonrisa de agradecimiento, con sus palabras había aliviado la tensión de su cuerpo. Era agradable escuchar a alguien que pensaba igual que ella. "Sí. Las Nuevas Especies ya han sufrido bastante y no necesitan a esos imbéciles racistas."

"Conduciré detrás de ti durante un rato para asegurarme de que no te siguan."

"Gracias."

Lucy se acercó a la puerta de su coche, pero se detuvo cuando un gran todoterreno negro entró en el estacionamiento. Se quedó inmóvil, mirándolo fijamente. Era muy similar a los utilizados en Fairy Tail, llevaba todos los cristales tintados negro. Se detuvo justo detrás de su coche. Lucy se puso tensa. El policía junto a ella cogió su pistola en una mano y la radio con la otra.

La puerta del conductor se abrió y Lucy miró con recelo al hombre que salía de la camioneta. Vestía un traje y gafas oscuras. Se detuvo, con la cabeza vuelta hacia el policía y luego miro a Lucy. Mantuvo las manos abiertas a los costados y lejos de su cuerpo, para mostrarle al policía que no estaba armado.

"¿Señorita Heartfilia? Soy Dean Hoskins. El señor Natsu me ha enviado. Llamaste a la oficina del señor Jellal. Le han informado de que tenías problemas."

¿Natsu? Lucy se relajó. "Está bien," le aseguró a la policía.

Dean Hoskins dejó caer las manos tan pronto como el policía enfundó su pistola. Levantó los brazos, se quitó las gafas de sol y reveló sus bonitos ojos verdes.

"El señor Natsu me pidió que te recogiera a ti y a tus cosas. Me ha pedido que te diera un mensaje. No estoy seguro de lo que significa, pero el Sr. Natsu me aseguró que lo entenderías. Él me dijo que después de salvar tu vida, se la debes. Quiere que vayas a Fairy Tail para hablar contigo en persona. Habría venido personalmente pero debido a la situación fuera de Fairy Tail no era aconsejable que saliera. "

No me jodas, Lucy pensó. Natsu quería hablar con ella ¿de qué? Tal vez solo quería despedirse de ella. Puede que incluso quisiera decirle que la había perdonado por lo que le había hecho. Posiblemente quisiera saber lo que había pasado. No quería tener esperanzas de que tan sólo quisiera volver a verla. Ella nunca lo sabría a menos que hablara con él.

Ella asintió con la cabeza a Hoskins. Ella no tenía ninguna duda de que él no entendía lo que Natsu le había dicho. "Bien " Él se puso las gafas de sol de nuevo. Lucy se volvió hacia el policía. "Muchas gracias por todo. Alquilaré el coche tan pronto como mi encuentro con el Sr. Natsu haya terminado."

Lucy se subió a su coche y esperó a que Hoskins volviera a la camioneta. Lucy siguió a la camioneta de vuelta a Fairy Tail. Odió las miradas que recibió de los otros conductores ante la pintura en su coche.

El guardia que la dejó entrar por la puerta la miró boquiabierto y levantó las cejas. Lucy maldijo suavemente. No tenía más remedio que conducir su destrozado vehículo. Siguió a la camioneta negro hacia el aparcamiento de la oficina principal.

Lucy tomó su bolso y salió del coche. No apartaría la vista de su cartera después de haber sido una vez lanzada fuera de Fairy Tail. Necesitaba tener opciones si la echaban de nuevo sin su coche.

Hoskins miró su vehículo con el ceño fruncido. "¿Este era el problema en el que te encontraste?"

"En parte. Al parecer, unos idiotas pensaron que me habían lavado el cerebro y supuestamente intentaron salvarme. Sólo Dios sabe lo que pensaban hacerme si hubieran conseguido secuestrarme." Ella negó con la cabeza. "Algunos están realmente locos."


Natsu caminaba mientras Jellal lo observaba de cerca y eso le molesto. Se detuvo y lo miró. "¿Qué? Ella estaba en problemas. Le mencionó a tu secretaria que la policía la iba a escoltar hasta que saliera de allí. ¿Algún problema porque envié a Dean a recogerla? Él trabaja para nosotros. ¿De qué sirve disponer de los humanos si no pueden ayudarnos?"

"No estoy disputando tu razonamiento. Creí que estaría más segura en su mundo, pero admito que me equivoqué. Me pregunto si explotarás cuando ella llegue. Te ves a punto de perder totalmente el control. "

Natsu gruñó, luchó contra su ira y se encontró con la mirada preocupada de su amigo. "Cada instinto protector dentro de mí está luchando. Mi primer impulso fue saltar a un jeep y salir a la calle. Estoy controlado desde que envié a Dean."

"Es bueno saberlo." Jellal se acercó. "Si significa tanto para ti, puedes mantenerla aquí. Voy a intentar suavizar las cosas con el Director y si eso funciona le pediré que le permita quedarse. No puedo levantar sospechas por mucho que quiera imponerme. Es muy paranóico y está tratando de retener el mando absoluto de Fairy Tail. Está siendo un idiota al tratarnos como si fuéramos niños, pero en el fondo, trabaja para nosotros. Estoy seguro de que hay viviendas disponibles en la sección de humanos. Voy a hacer unas llamadas. "

Los ojos de Natsu se estrecharon. "¿Y así el Director podrá estar detrás de su espalda de nuevo? Me pusiste a cargo de su seguridad. No permitiré que esté fuera de mi vista."

La boca de Jellal se abrió. "Entonces ¿A dónde la vas a asignar?"

"Tengo dos dormitorios. Ella estará a salvo dentro de mi casa. Nadie sería tan estúpido como para ir tras ella allí y puedo cuidarla."

"¿Te refieres a protegerla?"

"Es lo mismo."

"Es una mala idea." Jellal se encogió de hombros. "Pero tú estás a cargo. Ya tengo bastantes dolores de cabeza tratando de averiguar un negocio secundario para Fairy Tail, la forma de pagar todos los gastos y dónde encontrar más fondos para usar después de que empecemos a correr por nosotros mismos. Aunque el presidente fue generoso, estamos gastando una gran cantidad de dinero para la reconstrucción de todo lo que derribó el ataque. No olvides que tienes una reunión por la mañana con el arquitecto. Quiero que vayas y decidas si los planos que presentan evitaran otra violación a las puertas delanteras. "

"Estaré allí."

Jellal se adelantó, agarró el hombro de Natsu y lo miró profundamente a los ojos. "Sé que vas a hacer tu trabajo. Me preocupa más tu estado emocional cuando se trata de esta mujer. Es la única grieta que he visto en tu armadura. Las emociones pueden ser un infierno en nuestra especie. "

"Puedo separar mis responsabilidades con nuestro pueblo de mis asuntos personales."

"Sé que puedes." Jellal lo liberó. "Buena suerte con tus hombres." una sonrisa asomo en sus labios. "No te envidio. Ellos son más difíciles de manejar que las mujeres."

Natsu resopló. "En realidad no. Es muy difícil entenderla ya que venimos de dos mundos diferentes." Él vaciló. "Sentiré rabia si ella ha sido dañada."

"Trata de mantenerlo en secreto. Los machos fácilmente gruñimos y mostramos los dientes." Se rio Jellal y se marchó.

Natsu gruñó en voz baja. Él iba a tratar de escuchar lo que le pasó a Lucy sin dejarse llevar por la ira. Dean le había llamado para decirle que ella le seguía a Fairy Tail, pero se negó a contarle lo que le había sucedido. Lucy no había sido dañada ya que podía conducir y eso era lo único que importaba. Él salió de la oficina hacia el estacionamiento donde le estarían esperando. Había querido esperarla allí pero Jellal lo había retrasado.


"¿Ellos qué?" La voz profunda detrás Lucy la sobresaltó. Ella se giró y dejó caer su bolso. Natsu se había acercado por detrás y ella no se había dado cuenta. Se había movido tan sigilosamente que no lo había escuchado llegar. Ella abrazó su pecho mientras se enfrentaba a él.

"No deberías acercarte tan sigilosamente a alguien. No tenía ni idea de que estuvieras ahí. Casi me da un ataque al corazón." Dejó caer los brazos a los costados.

Natsu se acercó. "¿Alguien trató de secuestrarte?" Se agachó y recogió el bolso de la acera y lo sostuvo en su mano grande mientras se enderezaba de nuevo. "¿Cómo?"

El corazón de Lucy empezó a calmarse. "Supongo que uno de los manifestantes me siguió hasta el motel y alquiló una habitación al lado de la mía. Me tendieron una emboscada cuando regresaba de comprar alimentos. Grité cuando uno de los tres hombres me agarró. Había gente alrededor y empezaron a gritarle que me soltaran, escaparon. "

La expresión de Natsu era igual que su nombre, pensó Lucy. Se quedó en silencio mientras la miraba, luego gruñó en voz baja. Sus colmillos se asomaron entre los labios entreabiertos. Ella retrocedió, recelosa de su ira. ¿Qué había hecho? No fue su culpa. Parecía como si quisiera arrancarle la garganta.

"Tu no estas segura por ahí" dijo él en un tono áspero. "A partir de ahora te quedas aquí. No discutas conmigo. "

Dean Hoskins se aclaró la garganta y sacó su teléfono móvil. "Voy a llamar a la vivienda de invitados para asegurarnos de que tienen una habitación para ella. "

"Cuelga" demandó Natsu. "Ella se queda conmigo."

Lucy lo miró boquiabierta mientras trataba de darle sentido a su oferta. "¿Contigo?" Jadeó.

Natsu dio un paso más cerca. "Parece que sabes cómo encontrar los problemas, Luce. O tal vez ellos saben encontrarte. Tengo un dormitorio de invitados y te vas a quedar conmigo. De esa manera puedo mantener un ojo sobre ti. "

Uh-oh. Ella observó como Natsu arrancó su mirada de la de ella y su atención se quedó en su coche. Se paseó a su alrededor, lo examinó y volvió a pararse delante de Lucy. Él la agarró firmemente, pero suave. "Vamos. Mi casa no está muy lejos. Haré que alguien retire tus cosas del coche y les diré que lo arreglen. "

"Pero mi maleta" Lucy trató de detenerle.

"Ahora no," gruñó, tiro fuertemente de su mano y la obligó a moverse.

Lucy no tuvo más opción que acompañarlo. Vio la expresión de alarma de Dean Hoskins y no quiso causar una escena o meter a Natsu en problemas. Ella sabía que la estaba protegiendo por alguna razón y odiaba la idea de dejar Fairy Tail más que vivir en la casa de sus padres.

"Gracias por ir por mí," dijo en voz alta.

"No hay problema," murmuró Hoskins.

Lucy miró el guapo perfil de Natsu mientras corría a su lado, sus piernas largas parecían comerse la tierra. Él todavía sujetaba su bolso en su puño. Ella le dio su bolso una mirada de preocupación, esperaba que no aplastara nada de lo que había dentro. Lucy no protestó mientras seguía a Natsu a su casa. La soltó en la puerta, metió la mano en el bolsillo de atrás y utilizó su tarjeta-llave para abrirla. Su oscura mirada se fijó en ella.

"Entra ahora."

Lucy dudo. "¿Por qué estás tan enojado conmigo?"

"No lo estoy, "gruñó. "Entra."

Lucy entró y miró a su alrededor, la puerta se cerró detrás de ella con fuerza. Ella se dio la vuelta para mirarlo. Natsu se apoyó contra la puerta y dejo caer su bolso al suelo, ella se estremeció y espero que su teléfono móvil hubiera sobrevivido al duro golpe. Su atención regresó a Natsu, continuaba mirándola fijamente, su mirada era oscura e intensa. Sus dientes afilados asomaban entre sus labios entreabiertos

"Alguien que no está molesto" dijo ella en voz baja, " no da esa impresión. ¿Podrías por favor" ella señaló a su propia boca "ocultar los colmillos?"

Él gruñó. Y ella se alejó unos metros. "Está bien. No lo hagas. Es sólo que cuando muestras los colmillos y esa mirada furiosa, tiendes a darle a la gente la impresión, bueno, a mí por lo menos, de que estás enojado." Ella tomó aliento. "Y si encima gruñes..." Se encogió de hombros. "Parecerá que estás muy cabreado."

"Estoy furioso," gruñó.

"¿Qué te he hecho?" Ella dio otro paso atrás.

"Nada. No está dirigida a ti. Te despidieron por protegerme. Te echaron y por nosotros has sido un blanco."

"Bueno," se relajó, se emocionó. "Trabajé en Fairy Tail y sabía que no haría amigos fuera cuando acepte el trabajo. Si estuviera de acuerdo con esos idiotas no habría estado aquí y ahora todos ellos saben que yo soy pro Nuevas Especies. Son unos idiotas. Todo el mundo tiene a gente que le odian."

"Nadie te odia ¿de dónde vienes?"

Ella sonrió. "Nací en California, después mi familia se mudó a Ohio. La mitad de los monstruos viven en los Estados Unidos o han nacido aquí en el sur de Cali. "

Natsu parpadeó. "¿Cómo de pro Nuevas Especies eres?"

Se preguntó si le estaba preguntando que si a ella no le gustaba el secreto de su pueblo.

"Si me preguntas si soy prejuiciosa, no lo soy. Cuando escuché los rumores sobre Industrias Tártaros y sus pruebas me indigné. De inmediato acepté ayudarlos. Me horrorizaba pensar que formaba parte de alguna manera de algo tan cruel." Hizo una pausa. "Las nuevas especies son gente igual que todos los demás. Ustedes tienen el derecho de hacer lo que hacen los humanos. ¿Es eso lo que quieres saber? Ni siquiera me gusta la marginación."

Él se apartó de la puerta y dio un paso hacia Lucy. Hizo una pausa. "¿Has oído el último grito contra nosotros? Tienen miedo de que vayamos a empezar a querer a los humanos. ¿Qué piensas de eso?"

"¿No me escuchaste cuando dije que creo que eres igual que los demás? Tienes tanto derecho como yo a salir o a estar con quien quieras."

Él asintió con la cabeza. "¿Quieres estar con uno de mis hombres? Grey parece que está interesado en ti."

¿Grey? Lucy parpadeó cuando recordó al hombre que le había salvado el trasero en la puerta. Le sorprendía el que pudiera sentirse atraído por ella. "Yo no lo conozco." No podía pensar en que otra cosa decir.

"Te reuniste con él esta mañana."

"Bueno, sé quién es, pero no le conozco personalmente. No sé si me gustaría pasar tiempo con él o no. "

"Pero si lo conocieras ¿lo estarías? ¿Aun sabiendo lo que es?"

Ella miró fijamente a Natsu y vio su ira. No le entendía. "Por supuesto. Supongo. No veo por qué no. En realidad no he pensado en ello. "

"Nuestras especies no son totalmente compatibles." Natsu dio un paso más.

Lucy dio otro paso en la dirección opuesta. Él avanzaba y ella retrocedía. Se sentía acosada. La cólera irradiaba de él, ir a su casa había sido un error. ¿Seguía enojado por lo que ocurrió en el centro de pruebas? ¿Todavía quería castigarla por ello? Ella lo había perdonado y él le había hecho algo peor. Ella no lo había aterrorizado o cortado o secuestrado en un parque y tampoco lo había atado a una cama.

"¿Por qué me llevas contra la pared?" Ella miró por encima del hombro. Sólo había unos pocos pasos más y entonces quedaría atrapada. Ella sacudió la cabeza y se quedó mirando a Natsu. "¿Podrías por favor dejarlo? Estás empezando a asustarme. "

"¿Tendrías miedo de mí si yo fuera Darren Artino o un hombre como él? ¿Humano?"

Ella frunció el ceño. "Si alguien se enoja y viene a mí, sí, tendría miedo. ¿Vas a parar?"

"Me di cuenta de que no negaste que nuestras especies no son compatibles." Él avanzó.

Lucy dio un paso atrás y se golpeó con la pared. "¿Qué quieres que diga? Ni siquiera sé qué decirte. Sé que la mayoría de tu ADN es humano y no entiendo que quieres decirme. Los dos somos personas."

"He pasado toda mi vida en el interior de un laboratorio." Sus manos se apoyaron en la pared, a los lados de los hombros de Lucy. Él la inmovilizó allí entre su pecho y sus brazos, pero no la tocó. "Asumí." Lucy no pudo apartar la vista de su hermoso rostro, estaba muy cerca del de ella. Inhaló el maravilloso aroma masculino y se quedó inmóvil para evitar rozar su cuerpo. " Los cambios que todavía estamos experimentando" gruñó. "Todavía estamos aprendiendo cosas nuevas sobre nuestros cuerpos y con lo que hicieron con nosotros. No somos lo suficientemente humanos como para engañarnos a nosotros mismos en la creencia de que podríamos serlo. Tenemos presentes muchas características de los animales. Puedes ver algunos de los cambios mirándonos pero también se encuentran dentro de nuestros cuerpos, en nuestro ADN. Me preocupa que si supieras cuánto de mí, no es humano, te aterrorizarías." hizo una pausa. "La mayoría de los seres humanos se asustarían si se dieran cuenta de que no tenemos la esperanza de ser como ellos. Queremos vivir juntos y en paz, sin esos grupos de gente llena de odio. "

Lucy le miró con curiosidad. "¿Qué tipo de características de animales escondes?" Seguro que no estaba gruñendo. Él lo hacía a menudo o tal vez sólo a ella.

Él vaciló. "No soy completamente humano. No voy a entrar en detalles. Soy muy diferente de tu pueblo. Ni siquiera tengo padres y si alguna vez los tuve, no llegue a conocerlos. Esos registros no fueron recuperados, lo que me lleva a creer que fueron destruidos. Nuestras infancias fueron completamente diferentes. Así que como ves tú y yo tenemos muy poco en común."

"¿Cómo fue tu infancia?"

Su mandíbula se apretó. "Recuerdo tener miedo y estar encerrado. Recuerdo que la oscuridad me aterraba y luego recuerdo el dolor. Me ponían correas y me inyectaban todas esas malditas agujas. Recuerdo, " dijo entre dientes, "que el dolor y el terror fueron mis compañeros de infancia. "

Las lágrimas llenaron los ojos de Lucy. Levantó la mano sin pensarlo y puso la palma de su mano sobre su brazo. "Lo siento mucho." Ella quería consolarlo.

Cerró los ojos, respiró larga y profundamente y luego los abrió. "Ellos me cambiaron. Recuerdo cuando mis dientes de leche cayeron y los nuevos salieron más largos y agudos. No tenía un espejo, pero pude sentir la diferencia. Pude sentir que mi cara no se parecía a la de los técnicos o los médicos. Después me golpeó la pubertad. Mis músculos crecieron con las drogas que me metieron. Yo sabía que no estaba bien, mi cuerpo cambiaba tras las inyecciones de las diferentes drogas, pero no dejaban de dármelas."

"Lo siento mucho, Natsu." Ella frotó su mano contra el brazo de él. "Ellos hicieron mal. "

"Debería ser un poco de consuelo saber que la investigación a la que me sometieron ayudó a crear medicamentos para ayudar a los seres humanos enfermos, sobre todo cuando una vida de recuerdos dolorosos te persigue. Ahora bien, hay grupos de personas, miles de ellos, que quieren verme muerto sólo porque alguien me arrojó al infierno cuando era niño y me obligó a soportar una pesadilla. Sufrimos por el beneficio de los seres humanos y para que Tártaros hiciera dinero." Se aclaró la garganta. "Estoy cansado de que siempre me sentiré diferente, " dijo con voz áspera. "Sabía que algo me hacía único. Me miraban la cara, sentía mis dientes y noté las diferencias de mi cuerpo, entonces empecé a prestar atención a lo que decían. Con el tiempo aprendí lo suficiente como para saber qué nos habían hecho y por qué. Me sentía tan solo, sólo veía a los seres humanos hasta que," él apretó su boca.

"Yo no te culpo por odiar a todo el mundo en Tártaros. ¿No te ayuda en absoluto escuchar que al menos algo bueno salió de eso?"

"No," gruñó en voz baja. "Tal vez. No lo sé. Odio lo que se hizo con nosotros. "

"Yo también lo hago. ¿Qué ibas a decir? ¿Hasta qué? Te detuviste."

Su oscura mirada se estrechó, la miró y se aclaró la garganta. "Hasta que trajeron a una mujer a mi celda. Ella era de las nuevas especies y esa era la primera vez que veía a alguien similar a mí. Querían ver si podríamos criar." Él miró a la pared, al lado de su cara y se quedó allí. "Nos obligaron a estar juntos, pero nunca funcionó. No fuimos capaces de tener hijos." Su mandíbula se tensó antes de dirigir su mirada hacia ella de nuevo. "Estaba contento. No quería tener éxito y traer una nueva vida a ese infierno. "

Lucy se mordió el labio. "He oído decir algo al respecto a las mujeres" admitió. "No es justo lo que se les hizo. Estaban equivocados y estaba mal Natsu. Yo llamo a esa gente idiotas sin inteligencia o compasión. "

Natsu buscó sus ojos, miró profundamente dentro de ellos. "¿Tienes miedo de mí, Lucy?"

Ella vaciló. "Lo tengo cuando estás enojado, aunque me asustarías igual con ADN animal o sin él, para ser honesta. Eres un hombre muy grande. "

Todo su cuerpo se relajó cuando la tensión disminuyó. "No era mi intención hacerte daño en mi cama. "

No había esperado que le dijera eso. Dejó escapar el aire en un jadeó y su corazón se aceleró, luego se obligó a calmarse. Natsu la miraba en silencio. "Te creo."

"No te habría hecho daño por lo que me hiciste. Tengo los dientes afilados."

Lucy no sabía qué decir. Ella se tragó el nudo que se formó en el interior de su garganta. La atracción que sentía por Natsu era fuerte, la sentía desde el día en que había puesto los ojos en él. Había recordado más de una noche lo que le hizo en su cama y había tenido muchos sueños eróticos con esos recuerdos. Había sido fantástico hasta que de repente se había retirado de ella y Jellal había llegado.

"Sólo gracias a tu Dios, que no te hice las cosas que quería hacerte."

Lucy se calentó de repente. "¿Qué...?" tuvo que tragar. Su voz se había roto. "¿Qué es lo que deseas hacerme?" La pregunta llegó un susurro.

En sus ojos brilló una emoción que no pudo identificar. "Realmente me asustaste. No somos sexualmente compatibles en todos los sentidos." Lucy le miró a los ojos. Abrió la boca para preguntarle qué quería decir con eso. Pero Natsu de repente se apartó de la pared y le dio la espalda. Él se alejó ocho pasos. "Tu habitación es la primera puerta a la derecha. Siéntete como en tu casa. Voy a la oficina, tengo un pase temporal para ti, pero por ahora debes permanecer en el interior. Me aseguraré de que tus cosas lleguen pronto. Hay un montón de comida en la cocina, por si tienes hambre." Él salió de la casa y cerró la puerta.

Lucy se quedó apoyada contra la pared y mirando la puerta durante mucho tiempo.. ¿Qué quería hacerme esa noche? Ella cerró los ojos, abrazo su cuerpo. ¿Y por qué de repente me gustaría saberlo? ¡Maldita sea!


Natsu decidió salir de la casa antes de que terminara haciendo el ridículo ante Lucy, quería hundir la nariz en su garganta e inhalar su maravilloso aroma. El impulso de querer abrazarla y acunarla, le dolía.

Lamentaba haberle dicho que no eran sexualmente compatibles. Acababa de reconocerle que tenía miedo de las cosas que quería hacer con ella. Por eso había puesto distancia entre ellos.

Se concentró en su ira. Podría haber sido secuestrada sólo por estar asociada con las nuevas especies y eso lo enfurecía. Ella se preocupaba por su pueblo, había arriesgado su vida para salvar a su especie, la primera vez al trabajar de encubierto dentro de las instalaciones de prueba y después protegiendo a sus mujeres.

Se había quedado sola ante los violentos intrusos para activar las puertas de acero y proteger a las mujeres. Esa había sido la primera cosa que él había ordenado cambiar.

Los humanos la habían cagado con ese diseño al no instalar puertas reforzadas que cerraran de golpe el primer piso y los pisos superiores. El panel de control principal también debería de haber sido instalado donde ella también estuviera protegida.

Los ojos de ella le perseguían, tan castaños y bonitos, podría mirarlos todo el día y nunca cansarse. Le dolían los dedos por no tocar su piel suave y sus mechones rubios suaves. Su voz era dulce como la miel, suave y levemente ronca. Si él hubiera mantenido el control en su deseo de tocarla se habría quedado, para conocerla más personalmente.

Necesitaba saberlo todo sobre ella, pero las ganas de estar más cerca de ella se habían vuelto demasiado fuertes.

Ahora que había regresado, que iba a vivir bajo su techo, no estaba dispuesto a dejarla ir. Podía mantenerla y ayudar a su pueblo a la vez. No dejaría de ayudar a Jellal en su trabajo, pero Lucy estaría allí cuando regresara a casa. Una pequeña sonrisa curvó sus labios.

Ella estaba dentro de su casa. Aumentó la velocidad. Cuanto más rápido se ocupará de todo lo que tenía que hacer, más pronto volvería a verla. Sólo necesitaba ir despacio y no asustarla. Él podía esperar. No era su mejor rasgo, pero él iba a aprender por ella.


El susto pasó rápido.

Creo que ya se imaginarán cómo se va a poner el Director cuando se entere de que Lucy está viviendo con Natsu.

¡Nos vemos en el siguiente capítulo!