Disclaimer: The story doesn't belong to me, the characters are property of Stephenie Meyer and the plot belongs to Simaril. I just translate with her permission.


Disclaimer: La historia no me pertenece, los personajes son de Stephenie Meyer y la trama de Simaril, solo me adjudico la traducción.


Este capítulo lo betearon mis amadas Yani y Meli, betas de Élite Fanfiction ( www facebook com / groups / elite . fanfiction / )


Capítulo diez: Encuentro

POV Edward

Las semanas siguientes a mi tarde en el parque con Bella fueron las mejores que podía recordar.

Finalmente me aceptaron en la universidad, así que era capaz de pasar incluso más tiempo con ella. Íbamos a clases juntos y después pasábamos nuestras noches también trabajando juntos en la pequeña mesa de su cocina o acurrucados en el sofá de su sala. A veces veíamos películas, otras veces solo hablábamos.

Ocasionalmente se nos unían mis hermanos, como ella había rechazado todas las invitaciones de volver a nuestra casa. A pesar de su aceptación a nuestras diferencias, no había aceptado tanto la excesiva familiaridad de Carlisle y Esme. Esme estaba especialmente dolida por eso. A diferencia de Carlisle, que veía a Bella alrededor del campus, ella no tenía oportunidades de verla…

Bella no había mencionado a Jacob desde que lo echó. Eliminaba todos sus mensajes de voz sin escucharlos, y la tarjeta de cumpleaños que le envió fue arrojada a la basura inmediatamente. Charlie estaba haciendo campaña por Jacob como si fuera un candidato presidencial. La semana después de nuestra primera cita, estaba esperándola en nuestra mesa de siempre para almorzar cuando salió, su teléfono móvil estaba en su oreja y su frustración se reflejaba en sus rasgos.

—Él está realmente triste, Bells. No quiso decirlo, fue tomado por sorpresa, eso es todo. —El tono de Charlie era persuasivo.

—Me importa una mierda lo molesto que esté, papá. No debió decir eso.

—Le debes más que esto.

—Él me debe más. Sé que tú y Billy tienen algunos temas con nuestra amistad, pero eso es todo, papá. No tengo ningún interés en Jacob como otra cosa que un amigo; y como ha estado actuando últimamente, ni siquiera lo quiero de esa forma.

—No creo que él se sienta de la misma forma.

—Bueno, ese es su problema. Yo le dejé claros mis sentimientos desde el comienzo. Si él fue demasiado cabeza dura para ver eso, es su problema. Además, tengo novio. —Ella me miró y sonrió—. Y él es genial.

—No habías dicho nada sobre un novio antes, ¿quién es él?

Podía imaginarme el ceño fruncido de Charlie mientras preguntaba. Nunca había sido la persona más habladora, combinado con la vida amorosa de su hija, debería estar en el infierno.

—No he dicho nada porque has estado demasiado ocupado insistiendo sobre Jacob como para escuchar. Y la última vez que saqué el tema actuaste como un tonto.

—Bueno, ¿quién es?

—Su nombre es Edward, es uno de los amigos de los que te hablé antes.

Escuché a Charlie inspirar, pero Bella no.

—¿Papá? ¿Estás ahí?

—Cullen. —No era una pregunta, era una maldición.

—Sí, Edward Cullen. ¿Estás bien?

—¿Está ahí ahora? —preguntó.

—Sí, está parado justo a mi lado. ¿Qué pasa contigo?

—Ponlo al teléfono.

—No, no haré… —Ella vio mi mano extendida. Charlie encontraría una forma de hablar conmigo tarde o temprano, mejor hacerlo de una vez—. Espera.

Tomé el teléfono y, preparándome para su ira, hablé:

—Hola, jefe Swan, soy Edward Cullen.

—Pequeño bastardo. ¿Qué mierda crees que estás haciendo arruinando la vida de mi hija otra vez? ¿Crees que es divertido meterte en la vida de las personas de esa forma?

—No, por supuesto que no, nosotros…

—No quiero molestar a Bella más de lo que ya está, así que le darás el teléfono y cuando vuelvas a casa con tu familia, me llamarás para que podamos hablar. Supongo que recuerdas el número.

—Sí, por supuesto. —Él colgó tan pronto como escuchó mi respuesta, pero continué de todas formas—. Gracias, señor. Cuidaré bien de ella, lo prometo. Hablaremos pronto. Adiós.

Escondiendo la pantalla, pretendí terminar la llamada y le devolví el teléfono a Bella.

—Ves, relativamente sin dolor.

—¿Quiere saber algo, señor Cullen? —preguntó.

—Siempre estoy dispuesto a escuchar cualquier cosa que tengas para decir.

Ella sonrió.

—Eres un pésimo actor.

—¿Soy un pésimo actor? —pregunté con los ojos muy abiertos con inocencia.

—Síp, conozco lo suficiente a mi padre como para saber que te cortó mucho antes de que terminaras ese adorable pequeño discurso. Aunque eres dulce por tratar de ocultarlo. —Besó mi mejilla.

—¿Y eso no te preocupa?

—¿Que seas un mal mentiroso? No, lo encuentro tranquilizador.

La culpa me golpeó otra vez, le estaba mintiendo cada minuto que estaba con ella y no lo sabía.

—No, que tu padre esté teniendo una reacción tan visceral a nuestro cortejo.

—¿Cortejo? —Sacudió la cabeza, divertida ante el término anticuado—. No me preocupa. Charlie estaría en contra de cualquiera que no sea Jacob. Tendrá que lidiar con eso.

Se encogió de hombros descuidadamente, pero pude reconocer los signos de tensión alrededor de sus ojos que mostraban sus verdaderos sentimientos. Pero no tuve oportunidad de cuestionarla más, ya que llegaron los demás.

Habíamos relajado un poco la farsa desde que Bella admitió saber sobre nuestras diferencias. Ya no teníamos que comer el almuerzo, lo que era un cambio agradable, pero extrañábamos otras actividades. Emmett estaba especialmente decepcionado porque no nos pidiera ir a correr otra vez.

Rosalie estaba casi tan frustrada como Emmett por la falta de oportunidades para pasar tiempo juntas. Estaba intrigada por la "nueva" Bella, pero el riesgo de que descubriera nuestro secreto —otra vez— la enojaba tanto como lo había hecho la primera vez. El hecho de que Bella supiera que éramos diferentes, pero que eso era todo lo que quería saber, había terminado esos problemas. Ahora todo lo que las detenía de ser amigas era la terquedad de Rosalie.

xXx

Había llamado a Charlie esa noche, pero no estaba en casa. Le dejé un mensaje y le informé que pronto estaría en la zona y que me gustaría encontrarme con él en persona para discutir sus preocupaciones.

Por eso, después de dos años de haber huido, dejando mi corazón y felicidad atrás, regresé a Forks.

Carlisle había hablado con el nuevo Alfa y habíamos arreglado una reunión para discutir sobre Victoria. Para el disgusto de Emmett, íbamos solos. Él y los demás tenían clases, y ninguno de nosotros queríamos a Esme cerca de la manada. Jacob y sus amigos tenían buen control cuando nos reunimos con ellos, pero no sabíamos si el resto de la manda estaba tan controlada.

Aterrizamos en SeaTac alrededor del mediodía, pero nos vimos obligados a esperar en el bar del aeropuerto un par de horas hasta que el cielo estuvo lo suficientemente nublado para que pudiéramos salir. Carlisle condujo hasta Forks, así que fui capaz de relajarme y sumergirme en pensamientos de Bella para pasar el tiempo.

Odiaba estar lejos de ella, pero, como continuaba repitiéndome, era necesario. No había hecho muchas preguntas cuando le dije que estaría fuera de la ciudad. Le dije que tenía que solucionar un problema legal con los bienes de mis padres biológicos. Odiaba mentirle, especialmente viendo que ya le estaba mintiendo por tantas cosas.

—Estoy seguro de que Bella estará bien —afirmó Carlisle.

—¿Soy tan obvio? —Pensé que estaba haciendo un buen trabajo escondiendo mi ansiedad.

Sonrió con ironía.

—Solo para mí, te conozco demasiado bien.

No debíamos reunirnos con la manada hasta el anochecer y Carlisle tenía planes de visitar a sus antiguos colegas en el hospital, así que fui a correr. No presté atención a mi dirección, solo dejé que mis pies me guiaran, así que no fue una sorpresa que pronto me encontré parado en el centro de un prado muy familiar.

Casi como si me estuviese saludando, el sol se deslizó desde detrás de una nube, haciendo mi piel brillar. Me acosté en el suelo, disfrutando la sensación del calor del sol en mi piel. Como siempre lo hacía en mis momentos de paz, mis pensamientos fueron hacia Bella. Me pregunté qué estaría haciendo. ¿Estaría pensando en mí?

Con una sacudida de comprensión que me hizo sentarme, me di cuenta de que a pocos metros de donde estaba sentado, Bella se había encontrado con Laurent. Miré alrededor, preguntándome dónde había pasado, dónde había caído exactamente.

Era muy fácil imaginar la mirada de miedo en su rostro cuando se enfrentó con los ojos oscuros de Laurent, sabiendo que no había forma de escaparse de él. Si los lobos no hubiesen estado ahí ese día, la habría perdido completamente. Tan malo como era saber que no tenía recuerdos sobre mí, al menos no cuando estaba despierta, al menos todavía estaba viva.

Escuché una voz mental unirse a mis pensamientos y miré alrededor con curiosidad. Sentí su sorpresa cuando reconocieron mi olor. El hedor que lo acompañaba me dijo que estaba por encontrarme con Jacob Black.

Salió del bosque en su forma humana, su disgusto por mi presencia claro en su postura y en su expresión. Estaba un poco confundido, aunque nuestra despedida había sido tensa, pensé que habíamos llegado a una tregua cuando estuvo en Ítaca.

—Jacob —lo saludé—. Es bueno verte otra vez.

—Mentira.

Bueno, sí, pero habría sido grosero decirlo.

—¿Qué estás haciendo aquí? —demandó.

La confusión llenó mi tono:

—Arreglamos una reunión con tu manada. ¿No te lo dijo tu alfa?

—Sí, pero quiero decir qué estás haciendo aquí. ¿Cómo supiste dónde sucedió?

Me estremecí mientras el recuerdo de Bella en el suelo pasaba por su mente otra vez.

—Este era un lugar especial para Bella y para mí. Solíamos venir aquí juntos antes de que me fuera.

Él maldijo.

—Así que fue tu maldita culpa que ella estuviera aquí afuera en primer lugar. Realmente la arruinaste, lo sabes, ¿no?

—Soy consciente de eso, aunque nada fue intencional. Estoy trabajando para hacer las cosas mejor ahora que se me dio una segunda oportunidad.

—¿Segunda oportunidad? —se burló—. ¿Es así como lo llamas? Me pregunto si ella se sentiría igual si supiera la verdad. Podría haber estado toda deslumbrada por ti siendo una maldita sanguijuela antes, pero dudo que se sienta igual ahora. Tal vez no lo notaste, pero ella es una persona muy diferente ahora de la que abandonaste.

—Lo he notado y me pregunto lo mismo. Aunque ella sabe que hay algo diferente sobre mí y mi familia, y dice que no quiere saber más.

Una elección que todavía cuestionaba. Era enloquecedor no poder oír sus pensamientos. Aunque no quería saber lo que éramos, debería haber considerado opciones. El hecho de que estuviera dispuesta a estar tan cerca de nosotros sin saber el riesgo real era una locura. Había sido tan curiosa antes, cuestionándolo todo. Esta nueva falta de inquietud era desconcertante.

—¿Qué quieres decir con que sabe que algo es diferente? —Su reacción fue casi exactamente la misma que la mía cuando ella me lo dijo.

—Notó las diferencias entre mi familia y los demás. Hizo algunas preguntas, pero aparte de eso no quiere saber más. Es firme en este punto.

Él se rio sin alegría.

—Ella es jodidamente increíble. ¿Cuánto tiempo llevas otra vez en su vida? Un par de meses como mucho y vio algo diferente. Pasó el rato con una manada de lobos durante más de un año y es ajena. Demonios, ni siquiera tratamos de ocultarlo después de un tiempo. Dejamos de transformarnos en frente de ella, pero escuchó las leyendas más veces que la mayoría de la tribu y todavía no lo sabe.

—¿Estás seguro de que no lo sabe? —cuestioné—. ¿Cómo puedes estar seguro de que no vio las diferencias en ti como lo hizo con nosotros, pero no te lo dijo? Creo que me dijo que lo sabía para poder hacerme sus preguntas. Ella no tenía necesidad de eso contigo, ya confía en ti implícitamente… o más bien lo hacía.

Su mandíbula sobresalía justo como la de Bella cuando estaba enojada. Me preguntaba si era un gesto que había tomado de ella.

—Ella todavía confía en mí. Lo arruiné, pero tarde o temprano me perdonará. Le mandé una carta, tan pronto como deje de ser testaruda me llamará.

—¿Una carta? ¿Estaba con su tarjeta de cumpleaños por casualidad?

—Sí, ¿por qué?

—Ella no la leyó. La tarjeta que enviaste fue directo a la basura, no quería leerla.

—¿Tiraste mi tarjeta a la basura? —Él temblaba por la fuerza de su enojo.

—No, Bella lo hizo. No me lo mencionó, pero la encontré al día siguiente. Traté de hablar con ella sobre lo que pasó entre ustedes dos, pero se niega a discutirlo.

—Mierda. —Pasó sus manos a través de su cabello, tirando de él como si fuese a arrancárselo—. ¿Qué quieres decir con que trataste de hablarle sobre eso? ¿Por qué me harías un favor?

Mis razones no eran del todo desinteresadas. Esperaba que si me decía exactamente por qué las palabras de Jacob la habían lastimado, se abriría a mí sobre su accidente. Odiaba mentirle y, mi razonamiento era que si ella me decía, sería una mentira menos. Aunque no le diría eso a Jacob. No tenía reparos en mentirle a él.

—Estaba tratando de ayudarte —le dije inocentemente—. Sé que no quisiste decir lo que dijiste.

—Bueno… gracias de todos modos —dijo a regañadientes y luego una sonrisa se extendió a través de su rostro—. Charlie dijo que irás a verlo mientras estás aquí. Eso debería ser divertido, él está más que furioso contigo.

—Tiene una buena razón para estarlo. Espero que se abstenga de dispararme el tiempo suficiente para permitirme explicarme.

—Buena suerte con eso. —Estaba divertido con la idea de que un humano me interrogara—. Tal vez pase por ahí y mire las consecuencias.

La idea de que él presenciara mi reunión con Charlie no era una perspectiva que disfrutara, pero más por su bien que por el mío. Parecía no ser consciente de mi presentación como novio de Bella cuando hablamos la última vez, y estaba seguro de que lo lastimaría cuando lo escuchara.

xXx

Esa noche, Carlisle y yo esperábamos que los lobos llegaran en el bosque cerca de la secundaria de Forks.

Habíamos elegido el lugar porque era tierra neutral. Sabíamos que los lobos no dejarían a La Push desprotegida, así que cuanto más lejos de la frontera estuviéramos, traerían menos lobos. Estaba seguro de nuestras oportunidades en caso de que surgiera una lucha, pero no dolía aplicar un poco de las probabilidades a nuestro favor.

—¿Ya puedes oírlos? —preguntó Carlisle.

Enfoqué mi mente y busqué la, ahora, familiar voz mental de Jacob. Era difícil diferenciarlo de la cantidad de humanos en mi alcance, pero pronto lo encontré. Estaba sorprendido de que su voz no estuviese combinada con la de sus hermanos de manada. Cuando Quil y Embry estaban en su forma de lobo, había sido como escuchar una radio sintonizada. Sus propios pensamientos eran claros con otras voces silenciadas, lo qué pensé que eran los otros lobos en el fondo. Ocasionalmente, una se hacía más fuerte que las demás cuando algo captaba su interés.

—Vienen en su forma humana —dije.

—Esa es una buena señal. Si están lo suficientemente cómodos como para encontrarse con nosotros en su forma humana, tal vez podamos trabajar juntos después de todo. —Carlisle era optimista al extremo, pero desafortunadamente también estaba equivocado.

—No están cómodos, pero quieren demostrar que no los intimidamos.

Su cara decayó.

—Oh, Dios. Con suerte seremos capaces de atenuar un poco sus miedos.

No respondí, los lobos estaban cerca y no quería que escucharan. En sus intentos por parecer seguros, solo habían venido cinco lobos: Jacob, Quil, Embry y dos que no reconocí. La forma en que flanquearon al hombre que lucía mayor, me hizo asegurar que ese era Sam Uley, el nuevo alfa.

—Gracias por reunirse con nosotros —saludó Carlisle—. Yo soy Carlisle Cullen y este es mi hijo, Edward.

—Están aquí por la pelirroja —dijo el más alto bruscamente, sin perder el tiempo con presentaciones—. Jacob nos informó sobre su última reunión. Dice que la pelirroja es su amiga.

—No una amiga —lo corrigió Carlisle—. Simplemente alguien con quien nos encontramos antes.

—¿Por qué está detrás de Bella? ¿Qué le hizo ella para que la estén cazando?

—Victoria responsabiliza a Bella por la muerte de su compañero —expliqué. Les conté sobre la cacería de James y cómo nos vimos forzados a destruirlo.

—Pero ¿por qué está detrás de Bella? Si fueron tus hermanos los que destruyeron a su novio, ¿por qué va detrás de ti? —preguntó Sam.

—No estoy seguro, pero creo que es porque sabe que la muerte de Bella me lastimaría más que perder a mi propia familia.

Jacob parecía dudar, pero Sam parecía entender. Vi en su mente el rostro de una mujer joven. Su belleza se veía empañada por una larga cicatriz en un lado de su rostro, una marca clara del ataque de un lobo.

—Lo entiendes —dije, mirándolo a los ojos—. Ella es tu vida de la misma forma que Bella es la mía.

—Lo es, pero a diferencia de ti, nunca la dejaría. Tú y tu familia dejaron a Bella sin mirar atrás.

Entendí que él había sido el que la había encontrado en el bosque después de que la dejé. El recuerdo lo hacía sentir más resentimiento hacia nosotros que la animosidad natural entre nuestras especies.

Quería explicar mi razonamiento para irme, seguro de que no podía discutirlo dadas sus propias experiencias, pero él me interrumpió.

—Dijeron que quieren ayudarnos a lidiar con la pelirroja. Hemos sido capaces de engañarla hasta ahora, pero no sabemos cuánto tiempo más funcionará. Tarde o temprano lo descubrirá y no podemos ir todos a Ítaca para cuidar a Bella.

—Por supuesto que nosotros protegeremos a Bella —afirmó Carlisle—. Aunque esperaba que pudiéramos hacer un plan a largo plazo. Como dijiste, ella descubrirá la verdad eventualmente y Bella estará vulnerable.

Jacob gruñó. Aunque el efecto era menor porque estaba en su forma humana, todavía era un sonido inhumano.

—¿Crees que no nos dimos cuenta? Hemos tratado de destruirla desde que apareció en escena, pero como te dije, es jodidamente rápida.

—Sé eso. No estaba criticándolos —dijo Carlisle amablemente—. Esperaba que uniéramos fuerzas, podemos lidiar con la amenaza juntos. Como saben, Alice tiene la habilidad de ver el futuro. Si podemos ver cuándo Victoria está planeando atacar, podemos tenderle una trampa.

—Eso suena…

Sus palabras fueron interrumpidas cuando los aullidos llenaron la noche tranquila. En una explosión de tela desgarrada y gruñidos, los cinco lobos se transformaron. Escuché el clamor de la manada en mi mente a la vez, una voz más fuerte que las demás.

Es la segunda sanguijuela. Capté su olor en la tierra de los Cullen.

Estamos yendo, manténganse detrás de ella, ordenó Sam mientras iban hacia los árboles.

Corrimos con ellos. Limitados por nuestra incapacidad de ver cuál era el camino, nos vimos forzados a seguirlos. Estábamos cerca de nuestra propiedad cuando captamos el olor. Gemí de horror cuando lo reconocí.

Irina.

Edward, ¿es ella? La voz mental de Carlisle sonaba angustiada.

Asentí. Por alguna razón Irina estaba en Forks y, si los lobos tenían razón, había estado trabajando con Victoria.

—La conocemos —le grité a Sam—. Ella no ha hecho nada malo, no pueden atacarla; el tratado lo prohíbe.

No era como si estuviésemos en posición de hacer algo sobre eso. Maldije nuestra decisión de ir solos, Jasper y Emmett habrían sido de mucha ayuda en este momento. Cegada por los lobos, ni siquiera Alice sería capaz de ver lo que estaba sucediendo.

Es una amiga de los Cullen. Síganla, pero no la ataquen, ordenó Sam. No todavía.

Sus últimas palabras fueron para mí, diciéndome indirectamente que estaba preparado para destruirla si les daba razones.

Ahora que tenía el rastro del olor, corrí a toda mi velocidad. Irina estaba en nuestra casa y, por los pensamientos confundidos de la manada, me di cuenta de que de alguna manera los había evadido. Entré corriendo al prado frente a nuestra casa.

Sentí la sorpresa en la mente de Irina cuando me vio. Yo también estaba sorprendido; ella había evadido a los lobos escalando por un lado de la casa y ahora estaba en el techo. Los lobos estaban rodeando la casa, tratando de decidir si regresaban a su forma humana y la seguían, o si esperaban que bajara otra vez.

—Ella es una amiga. Está en nuestra tierra y por lo tanto protegida —grité.

Ellos reaccionaron a mis palabras con gruñidos y pensamientos que ilustraban claramente que no les importaba la frontera. Su incapacidad de atrapar a Victoria los había amargado y querían aliviar esa amargura destruyendo a Irina.

Escalé la casa, ignorando los gruñidos de protesta de los lobos. Carlisle me siguió.

—¿Qué estás hacienda aquí, Irina? —pregunté entre dientes.

—Quería verlos a todos, pero cuando llegué aquí esas bestias me ahuyentaron. —Estaba usando un tono inocente, pero escuché la contradicción en sus pensamientos. Estaba agradecido de que los lobos no pudieran ver claramente mi rostro, ya que estaba indignado por lo que podía escuchar.

Está mintiendo, afirmó Carlisle, interpretando correctamente mi expresión furiosa.

—Estos son los metamorfos de la reserva —habló fuerte para beneficio de los lobos—. Como sabes, tenemos un tratado con sus antepasados, hay una nueva manada ahora. Lamento no habértelo dicho. Hay una situación con una nómada con la que están lidiando y los tiene comprensiblemente al límite.

Aunque su tono era amable, sus ojos estaban taladrando los de ella. Ella sabía muy bien que había una nueva manada en el área y los detalles del tratado. Lo que sea que la había llevado a Forks, no era algo bueno.

Salté del techo, necesitaba lidiar con los lobos antes de poder cuestionar más a Irina. Sam se encontró conmigo en su forma humana.

—Lamento la confusión. Irina es una amiga de nuestra familia y nos estaba buscando. No quería asustarlos.

—Ella estaba en nuestra tierra —dijo fríamente.

—Como sabes ahora —observó Carlisle saltando a mi lado—, fue un error y ella no quería hacer daño. Tú, por otro lado, te preparabas para atacarla en nuestra tierra. Creo que una transgresión compensa la otra. Ella no invadirá de nuevo y ustedes no la atacarán.

Los lobos no pensaron mucho en su propuesta, pero tampoco la discutieron. Principalmente porque eran conscientes de que habían estado muy cerca de destruir a una vampira vegetariana, pero también porque no estaban del todo seguros sobre la redacción del tratado original. Hice una nota mental para compartir esa pequeña joya con Carlisle en la primera oportunidad disponible, no me negaba a usar esa información para nuestro beneficio.

—¿Puedo sugerirles encontrarnos otra vez mañana cuando todos hayamos tenido tiempo para calmarnos un poco y revisar el tema de Victoria? —dijo Carlisle.

Sam asintió de acuerdo y volvió a su formad de lobo. Con una orden a la manada, corrieron de regreso a los árboles.

Esperé a que sus pisadas desaparecieran por completo antes de llamar a Irina.

—Ahora puedes bajar.

Ella aterrizó con gracia a mis pies y se sacudió la ropa.

—Gracias por la ayuda. Había muchos más de ellos de lo que esperaba.

—¿Por qué diablos estabas aquí si ya sabías que la manada estaba otra vez en el área? —preguntó Carlisle.

Había visto la respuesta en su mente cuando llegamos. Ahora que no me observaban los lobos, podía permitirme la reacción que había estado reprimiendo.

—Está aquí por Laurent —gruñí.

Los ojos de Carlisle se agrandaron.

—Pero ¿tú seguro sabes lo que le pasó? Hablé con Eleazar, ¿no te lo dijo?

—Oh, lo sé —siseó—. Esas bestias lo destruyeron. Pero no fue Eleazar el que me lo dijo, ya lo sabía mucho antes que eso.

Carlisle lucía confundido, pero de nuevo estaba al tanto de sus pensamientos y vi la historia completa tan pronto como habló.

—Victoria se lo dijo —expliqué—. Encontró los restos de Laurent y adivinó quién lo había hecho. ¿Qué estás haciendo aquí?

Sabía que estaba de luto por Laurent. Había desarrollado una amistad con él, pero no podía entender cómo se había visto envuelta en los planes de Victoria.

—Estoy aquí para vengar a Laurent. Victoria dijo que me ayudaría. Hemos estado tomando caminos alternativos tratando de separar la manada, pero hay demasiados de ellos.

—Tenemos un tratado con ellos, Irina. Estamos atados a ello tanto como ellos lo están. ¿Por qué arriesgarías eso?

La pregunta de Carlisle era válida, pero yo tenía una preocupación más apremiante.

—¿Por qué Victoria se ofreció a ayudarte? Ella no era muy cercana a Laurent, ¿por qué arriesgaría su propia vida para ayudarte?

—Ella dijo que los lobos la lastimaron también, le quitaron a alguien a quien amaba. Lamento lo de tu tratado, Carlisle, pero ellos destruyeron a mi amigo. Él solo estaba cazando aquí, ni siquiera estaba en su territorio. Eso no los detuvo, así que tu acuerdo no va a impedir que yo exija mi venganza.

Ella era sincera. No tenía idea de la venganza de Victoria en contra de Bella y fue saber eso, y solo eso, lo que me impidió atacarla yo mismo.

—Laurent no era inocente —dijo Carlisle con severidad—. Cuando los lobos lo destruyeron, estaba por atacar a la compañera de Edward.

—¿La chica humana? Pensé que la habías dejado.

—Lo hice —gruñí. Carlisle puso una mano en mi brazo para calmarme, pero la quité—. La dejé para mantenerla a salvo y tu amigo se burló de eso. Estaba trabajando con Victoria. Él trató de matarla y fue solo la intervención de esas bestias lo que impidió que tuviera éxito.

Carlisle tomó la explicación y le dijo cómo ella había escapado de la muerte pero que había sido herida trágicamente.

—Ella no me recuerda —gemí—. Más de un año de sus recuerdos se perdió, cada momento que pasamos juntos se ha ido. ¿Puedes imaginar cómo se sintió tenerla mirándome a los ojos y no ver ni una chispa de reconocimiento? —Mi dolor e ira por cada momento perdido salió mientras hablaba. Mis manos se convirtieron en garras a mis costados y cuando Carlisle estiró una mano para calmarme, esta vez no lo alejé.

—No lo sabía —dijo en voz baja.

Podía entender lo que la había llevado a cazar a los lobos para vengar a Laurent, pero también sabía que, si los lobos no lo hubiesen matado, lo hubiese hecho yo mismo. Había ciertas leyes que gobernaban nuestra especie, no solo esas designadas a mantener nuestro secreto; el asesinato del compañero de otro vampiro era imperdonable.

—Ahora lo sabes —dijo Carlisle—. Victoria no está tratando de lastimar a los lobos, está tratando de lastimar a Bella. Nosotros destruimos a su compañero por atacar a Bella y está buscando venganza. Tienes una decisión que tomar, Irina. Si continúas con esta venganza errónea, no seremos capaces de protegerte. Los lobos te atacarán y hay muchas posibilidades de que tengan éxito. Tu otra opción es renunciar a esto. Laurent está muerto, nada de lo que hagas puede cambiar eso. Sin embargo, puedes ayudarnos a proteger a la compañera de Edward.

—¿Qué quieres que haga? —No estaba dispuesta a aceptar nada hasta que le dijéramos qué queríamos de ella.

—Queremos matar a Victoria —declaró Carlisle sin rodeos, ningún indicio de conflicto en su tono. Él sabía tan bien como yo que Bella no estaría verdaderamente a salvo hasta que Victoria fuera destruida.

—¿Quieres que la mate? —preguntó, la duda llenado su tono—. No puedo hacerlo, tiene un don, algo sobre la autopreservación.

Así que Bella tenía razón después de todo. No sabía por qué estaba sorprendido, ¿no había visto ya suficientes pruebas sobre su intuición?

—No te pediríamos que la mataras —dijo Carlisle, conmocionado por su suposición.

Yo seré el que la mate —gruñí—. Necesitamos que la lleves a una trampa.

Mientras ellos hablaban, yo había estado planeando, y sabía exactamente lo que necesitábamos hacer.

Miré a Carlisle.

—Necesitamos usar la sangre de Bella. Si se concentra en un área, Victoria no podrá resistirse. La haremos salir y la atacaremos.

Carlisle vio la determinación en mis ojos y supo que no había nada que ganar discutiendo conmigo. Irina no era tan observadora.

—Sin ofenderte, Edward, pero tal vez quieras algo de ayuda con eso.

—Tendré ayuda —dije con una gran sonrisa—. Tendré a los lobos.


Gracias por los comentarios en el capítulo anterior a: Tata XOXO, Andy55TwilightOverTheMoon, Car Cullen Stewart Pattinson, alejandra1987, Isis Janet, Mapi pili, SritaA, Somas, gmguevaraz, tulgarita, Fallen Dark Angel 07, Kriss21, jupy, Isa Labra Cullen, bbluelilas, Adriu, Jade HSos, Leah De Call, Elmi, Mar91, martuu341, Dess Cullen, Tecupi y Yani B.

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