Harry espero pacientemente en un pasillo vacío cerca de la entrada a las mazmorras. Lucius se estaba dando todo el tiempo que deseaba y eso que pensaba que era un hombre puntual, tal como lo recordaba del futuro.
Unos minutos después su cabellera rubia aparecio al doblar la esquina y coloco un hechizo en sus ojos. Sintio como una tela los envolvía e intento que su respiración se normalizara. Le había tenido miedo a la oscuridad desde muy pequeño por todo el tiempo que pasaba en la alacena, ahora no le tenía miedo porque podía conjurar un simple lumos sin llamar la atención de nadie, pero en estos momentos, con una tela en sus ojos y caminando entre los pasillos desolados de las mazmorras, Harry sentía como ese miedo volvía a florecer.
-Sangre pura.
A pesar de su respiración algo acelerada, Harry se rio en voz baja. El se sabia el camino a la sala común de Slytherin desde su segundo año, aunque eso ellos no lo sabían, pero seria muy divertido ver su reacción si lo ven aparecer de la nada. Con un leve empujon Lucius lo insito a entrar.
La sala común era bastante parecida a la del futuro. La única diferencia es que la temperatura era mucho más fría a pesar de estar a inicios de septiembre. Un gran cuadro de una serpiente descansaba sobre la chimenea y los sofás eran de un color verde oscuro y negro. Los estudiantes estaban dispersos por todo el lugar. Muchos de ellos arrugaban fuertemente su carta entre sus manos y otros intentaban parecer relajados ante la idea de un hijo de muggles en su árbol genealogico.
Un muchacho de piel oscura y rostro severo se acerco a él. Era una copia exacta de Blaise Zabini. Harry ni siquiera sabia que el padre del chico había ido a Hogwarts, lo unico que conocía acerca del moreno es que su madre era conocida como la Viuda Negra. Ninguno de sus maridos duraba mucho tiempo.
-Presiento que tu has tenido que ver con el artículo.
Harry se encogio de hombros
-Tal vez si, tal vez no...quien sabe.
-No juegues conmigo Peverell - gruño cerca de su rostro - Recuerda que estas en el nido de las serpientes.
-Me gustan las serpientes.
Sintio como la magia del chico se descontrolaba, en una orden silenciosa para que se retractara ante lo dicho. Harry dejo salir solo un poco de su magia tocando suavemente la del moreno haciendo que este se alejera varios pasos hacia atrás.
Harry sabia el poder de su magia. Habia oscuridad y perdición si estabas en su contra, pero una gran belleza y paz si lo apoyabas. Zabini nunca había sentido una magia tan exquisita y horrorosa a la vez.
-¿Cómo lograste salir del castillo? Habían prefectos patrullando durante el fin de semana y las puertas del castillo estaban cerradas.
Narcissa pregunto tensamente. Ella si había sentido el pequeño despliegue de magia y se encontraba en la misma situación de Zabini. ¿Quién era realmente Harry Peverell?
-Hay muchas pasadizos por aqui Cissy.
-Bien, dejemonos de juegos. ¿Para que has venido Peverell?
A Harry a veces se le hacia extraño que su antiguo profesor de Pociones lo tratara por un nuevo apellido, por lo que trato unos segundos en procesar que la pregunta iba dirigida a su persona.
-Bueno, creo que todos leyeron sobre las nuevas noticas en el Profeta.
-Estoy seguro que todo lo hicimos. - Raymond apreto fuertemente la carta entre sus manos
-Como ya deben saber no estoy de acuerdo con ninguno de las rasones de cada bando de la guerra, asi que he decidido hacer mi propio bando.
-¿Y porque deberiamos seguir a un asquerosos mestizo como tu?
El rumor de que Harry tenía padres magos hijos de muggles parecía que ya se habia movido por todo Slytherin, pero no fue aquella acusación lo que hizo que Harry se tensara, sino de la persona que vino. Un rostro regordete y ojos saltones de color verde. Tenía unos grandes aretes color rosado chillón, al parecer, lo unico que no era color rosado chillón eran su pelo y túnica.
-¿Y tu eres?
-Dolores Jane Umbridge.
Harry sonrio siniestramente cuando recordo a la mujer sentada en el estrado cuando lo llevaron a un juicio por hacer magia frente a un muggle y fuera de la escuela.
-La unica mestiza en este lugar eres tú - gruño Harry, claramente enojado con la chica , si es que eso podía ser una chica.
-¿Cómo te atreves? - su rostro se encontraba enrojecido de la ira combinando facilmente con muchos de sus adornos.
-¿Tus padres son sangre pura? - le siguió el juego Harry acerca de la pureza de la sangre.
-Mi padre es un sangre pura - dijo con gran solemnia.
-¿Y tu madre? - pregunto, pinchando suavemente su orgullo.
-E-ella también es una sangre pura.
-No me digas...Realmente no me importa Umbridge, tu estatus de sangre no es importante para mi, yo busco...otras cosas.
-¿Qué otras cosas? - pregunto un chico de sexto año
-Magia.
Harry hizo un movimiento de su varita y la sala quedo a oscuras. Los de primer y segundo año dieron un grito ahogado cuando se vieron en vueltos en la oscuridad. Un hombre de barba larga y blanca con una túnica morada y un gran sombrero puntiagudo apareció. Era como una sombra, como un recuerdo, pero de colores vivos. Camino a pasos suaves por toda la sala como si estuviera intranquilo, buscando algo o esperando a alguien
-Merlin - oyo un susurro.
-Hace muchos años los magos se preguntaban de donde veniamos. Los muggles creian en Dios, pero, ¿y nosotros qué?¿En quién creiamos? ¿Quienes son nuestros antepasados? Merlín descubrio que veniamos de muggles. Hijos de muggles que desarrollaron magia. - respondio Harry a la pregunta no formulada.
Un hombre de edad avanzada tambien con pelo castaños, pero con toques blancos se habia acercaro a Merlín con pasos inseguros.
-Lo he descubierto. Venimos de muggles. Todos nosotros.
-P-pero Merlín, no puedes decir eso. ¿Sabes el revuelo que formaría?
-Lo se mi querido amigo...por eso mismo será un secreto que me llevare a la tumba. Nosotros los magos, ya no tenemos salvación.
Merlín extendió una de sus manos y una flor marchita se coloco suavemente en sus dedos, para luego florecer como un rayo de esperanza. El hombre sonrio.
-Al parecer si habrá esperanza...pero no hoy...no mañana...Lady Magia decidara nuestro destino.
Con esas últimas palabras el recuerdo se hizo borroso y la claridad de la sala común regreso. Todos se encontraban un poco pasmados por haber visto al mismisimo Merlín. Umbridge, como no, dio un paso al frente con su rostro arrugado en una clara muetra de desprecio y completamente roja por la ira.
-¡No te creo nada! Solo quieres conseguir más seguidores para la causa de Dumbledore.
Harry se pellizco el puente de su nariz pidiendo paciencia a los Dioses que estuvieran alla arriba.
-Mira Umbridge, ya comente que no estoy de acuerdo con mucho de los ideales de Dumbledore, entonces, ¿por qué me uniría a su causa?
La regordeta chica no pudo contradecir esa afirmación y se quedo en el fondo de la sala común cerca de las escaleras. Harry se giro para hablar con el resto de los estudiantes cuando sintio un siseo bajo y palabras más o menos entendibles. Una serpientes de aproximadamente un metro de largo, con escamas tan verdes como la esmeralda y unos ojos zafiro, si es que aquello era normal en una serpiente.
-Esa es la mascota de la casa por decirlo de alguna manera. La trajo Zabini hace unos dos años.
Harry pensó sobre sus opciones para que ellos comenzaran a desconfiar de Voldemort. No le podía decir que era mestizo, no le creerían, o aunque sea no tan rapido. Aunque tal vez...
Digirio su mirada a la serpiente.
- Estos mocosos desgraciados no dejan dormir a uno. Haciendo reuniones al medio de la noche - decia mientras se enroscaba a los pies de Zabini - Un día de estos me ire y me extrañaran...ya veran.
Harry solto una pequeña risita. Siempre pensó que las serpientes eran graciosas y agradables.
- Y los amigos que se hacen - la serpiente hizo como si olisqueaba el aire - ¿Quién será? Ahora la vieja pasa esta enviando espías - siseo furiosa.
- Soy Harry Peverell.
Un jadeo se escucho en toda la habitación y un grito por parte de Umbridge. Al parecer la sapo rosa deseaba tanto como muchos hablar con las serpientes. Solo pudo sonreir cuando vio su rostro nuevamente enrojecido por la ira. Severus observo al chico con su cabeza ladeada. ¿Qué más ocultaba Harry?...o aun mejor...¿Quién era realmente Harry Peverell?
- Oh...un hablante.
La serpiente se desenrosco de los pies de Zabini y se arrastro por el resto de la habitación hasta donde estaba Harry para luego posarse en su cuello elegantemente.
- Traicionera - susurro Zabini.
- Maldito mocoso te estoy oyendo.
-Te esta oyendo Zabini - murmuro distraidamente mientras acariciaba a la serpiente.
-No sabía que hablabas Parsél - dijo Regulus, apoyado en la pared cerca de las escaleras hacia el pasillo de los chicos.
- Nunca preguntaste - dijo Harry, encogiendose de hombros.
-¿Cómo es posible que hables Pársel? El señor oscuro es el único que puede hablarlo.
-Hay más hablantes de pársel por el mundo, pero se mantienen ocultos porque la lengua pársel es considerada oscura...Algo realmente estúpido si me lo preguntas.
-Pero no eres descendiente de Salazar Slytherin - dijo con solemnia Umbridge.
Si Harry antes la odiaba, ahora aun más. Estaba seguro que nadie la extrañaría si la lanzara al Lago Negro. La miro con una sonrisa tensa.
-Si lo soy.
Se giro hacia el cuadro de Salazar que se encontraba en el otro lado de la habitación. Se encontraba realmente quieto como si fuera un cuadro muggle. Igual que el retrato de Helga Hufflepuff. Ellos nunca hablan, a menos que sea con sus descendientes. Harry se preguntaba si Voldemort nunca intento conversar con Salazar.
- Hola.
El hombre de ojos grises y larga barba se removio en su asiento mirandolo fijamente con un brillo extraño en los ojos.
- ¿Qué es lo que estoy viendo? Mi heredero, pero no de sangre...por conquista.
- ¿Eso significa que no tengo los mismos derechos?
El hombre nego con la cabeza y todos ahora percibieron el movimiento jadeando sorprendidos de que el cuadro se moviera. Para ellos siempre habia sido una simple pintura al estilo muggle sin gracia.
- Claro que no mi muchacho. Espero que puedas guiar a mis hijos por el camino correcto - el hombre le guiño un ojo y regreso a su antigua posición.
-Acabaste de hablar con Salazar Slytherin
-Claro que si Regulus...Bueno, respecto a lo que venía a hablar con ustedes es que apoyaran mi causa.
- ¿Por qué deberiamos hacer eso? - bramo un futuro mortifago, según los recuerdos de Harry.
-No es algo obligatorio, claro esta. Les demostrare que pueden confiar en mi. - Harry se giro hacia la salida - Ahora tengo cosas que hacer, el lugar tiene un hechizo, ni siquiera intenten comentar algo de lo que se dijo aquí.
Harry salio ondeando su túnica aunque tuvo que detenerse a mitad de camino cuando sintio una extraña oscuridad en sus ojos y recordo, vagamente, que el no podía, ni debía conocer la entrada a la sala común de Slytherin. Lucius lo llevo a un pasillo cerca de su sala común y volvio a perderse entre la espesura de la noche.
Cuando se encontró en la suavidad de su cama Harry hizo un recuento. Tenía entre sus manos a algunos Slytherin y otros comenzaban a dudar del bando al que le juraban devoción. Asi mismo, los Hufflepuff lo tenían en alto estima por su gran corazón y los puntos que le ofreía a su casa. Los Gryffindor comenzaron a cuestionarse que más ocultaba Dumbledore y, aunque ellos no lo supieran, estaban comenzando a serle fiel. Ravenclaw es otra historia, pero Harry sabía que si le mostraba un par de libros antiguos de la familia Peverell ellos caerían redonditos a sus pies. Todo aquello en cinco días.
Necesitaba sutilmente que las personas dejaran el bando de la "luz" y de la "oscuridad". Ambos bandos pensaban que estaban luchando uno contra otro, pero uno aun más poderoso acechaba en la oscuridad. Harry sabía que ni Voldemort ni Dumbledore pensarian que él estaba detras de las noticias en los periódicos y que tanta gente deje de seguirlos. En fin y en cuenta, Harry es un simple Hufflepuff.
Ahí en la oscuridad de la noche Harry agradeció al sombrero Seleccionador por colocarlo en una casa que lo pondría en una buena situación frente a la guerra.
