—Katsuki— le habló Ochako tras su espalda, sintiendo sus suaves manos rodear su torso.
Bakugo dejó escapar un pesado suspiro, estaba agotado de toda esta mierda, él lo único que quería era tranquilidad para poder vivir su vida y ser feliz junto a la castaña pero no se la estaban poniendo fácil. De verdad necesitaba eliminar a Shindo de aquella ecuación, sin él podría traer toda la paz y tranquilidad que Ochako necesitaba.
—¿Qué haremos ahora? — preguntó la castaña.
Katsuki realizó un amago de sonrisa al escuchar hablar a Ochako y llevó sus manos sobre las de su novia apretándolas levemente. Esa era una de las cosas que le encantaba de ella, que tomaba los problemas de él como si fueran propios y le ayudaba a sobrellevar la carga y encontrar una solución; y él también quería hacer lo mimo por ella.
—En estos momentos quiero explotarle el culo a ese imbécil— confesó—, y nunca más vuelvas a culparte Ochako, lo que acaba de pasar es culpa de mi imprudencia— recalcó cerrando sus ojos, sintiendo cómo Ochako se encogía tras su espalda.
—No puedo evitarlo, Katsuki— susurró—, siento que te involucré en todo este desastre cuando sólo eran problemas míos.
—Escúchame bien, cara redonda, porque no lo volveré a repetir otra vez. — se giró hasta quedar frente a frente a los ojos de Uraraka— Estamos juntos en esto y al igual que tú quieres ayudarme a solucionar toda la mierda que tengo encima, yo también te ayudaré a solucionar toda la mierda que tienes sobre tus hombros, tú saltas y yo salto, ¿lo recuerdas?
Ochako esbozó un sonrisa temblorosa y asintió bajo la mirada de Katsuki, recordando que ella le mencionó esas palabras a su novio y ahora él las empleaba para con ella, clavando en su mente cada frase que había mencionado el rubio dándose valor en el proceso.
—Tú saltas y yo salto— confirmó.
—Esa es mi chica— besó sus labios rápidamente— Y ahora llamaré a Hawks, lo más probable es que quiera matarme en estos momentos.
—¿Qué le dirás?
—La verdad, sólo si tú me autorizas— la miró con seriedad, Ochako asintió rápidamente— Lo más probable es que quiera que dé algún comunicado y toda esa jodida mierda.
—Estoy segura de que todo saldrá bien, cariño— acarició sus mejillas con cuidado, provocando que Katsuki se sonrojara ante el apelativo— Confió en ti.
Katsuki asintió, memorizando el tacto de los dedos de Uraraka sobre su piel, cuando sintió su teléfono vibrar, era Hawks.
—Ya voy a la agencia, no me hinches las pelotas— habló al contestar la llamada provocando una leve risita en Ochako. Él cortó de inmediato.
—Adoro tus improperios— confesó Ochako, cambiando de humor al escucharlo hablar.
—Tengo todo un repertorio de insultos, cara redonda.
—Quiero escucharlos, cada uno de ellos— dejó escapar una leve carcajada.
—Cuando acabe toda esta mierda nos iremos lejos.
Ochako asintió, esperanzada mientras sus ojos brillaban imaginándose estar rodeada de tranquilidad disfrutando de la compañía de Katsuki, dejando de lado cada uno de los problemas que aquejaban a ambos.
—Así será, Kacchan— rio traviesa, depositando un beso en la mejilla del rubio, quien rodó los ojos al escuchar el sobrenombre pero disfrutando de la caricia.
—Bien, necesito que me des una buena razón para no suspenderte, Bakugo— Keigo tomó la palabra, observando a Katsuki sentado frente a su escritorio quien no quitaba el ceño fruncido de su rostro. — ¿Es cierto lo que se habla en la prensa? ¿Golpeaste a un civil? Ahora entiendo el porqué de tus palabras en la mañana.
—Es verdad— gruñó molesto—, lo hice por proteger a alguien y créeme que lo haría de nuevo.
—Explícate— Hawks masajeo su sien.
—El tipo que envió las fotografías ha estado amenazando a mi novia— confesó tronando sus dedos— Él fue su pareja hace unos años en dónde la violentó de todas las formas posibles, ahora ella recibe amenazas de su parte y se apareció en su lugar de trabajo, yo estaba ahí y la defendí, cumplí mi rol de héroe a fin de cuentas.
Hawks asintió comprendiendo la situación y relacionando los hechos con las palabras y preguntas de Bakugo durante su charla de la mañana. Y en parte el rubio tenía razón, estaba defendiendo la integridad de un civil, en este caso su novia, y había actuado como un héroe a fin de cuentas, sólo que la situación se salió de descontrol con la acusación que se le estaba dando en los programas de televisión que disfrutaban del morbo.
—¿El tipo aún sigue suelto?
—Sí, no ha dejado de acosar a Ochako desde que volvió a esta ciudad. Tiene una orden de alejamiento pero la policía quiere pruebas concretas.
—¿Qué tienes en mente, Katsuki? — preguntó el héroe preocupado.
—Atraparlo, no sólo Ochako fue maltratada por él, hay más personas involucradas— mencionó recordando a Camie. —El tipo es escurridizo y sabe lo que hace pero eso no es impedimento para mí.
—Lo dejaré a tu elección, si quieres puedes hacer un comunicado público a través de la página de la agencia o simplemente dejarlo tal cual está— le propuso el héroe. — Tampoco te suspenderé, yo hubiera hecho lo mismo en tu posición.
Katsuki asintió pensando en las propuestas que le había presentado su jefe, pensando en el bienestar de Ochako más que nada, a él le importaba una mierda lo que las personas especularan de él.
—Y piensa en lo que te dije en la mañana, tienes influencias y puedes hacer grandes cosas, Katsuki. — dio por finalizada la breve reunión.
Se puso de pie y palmeo el hombro de Bakugo sintiendo lo tenso que estaba, tratando de entregarle un poco de apoyo a través del acto.
"Buenos días, les saluda la Agencia de Hawks.
En vista de los rumores que involucran a Ground Zero los cuales se han esparcido por medio de los programas de farándula nos hemos visto en la necesidad de aclarar la delicada situación.
Ground Zero, al igual que todos los héroes de la ciudad y el mundo, vela por la protección e integridad de los ciudadanos; es así como se desencadenó la serie de rumores malintencionados respecto a su labor. Él cumplía su rol de héroe al ver la integridad de un civil amenazada por otra persona y actuó en su defensa asumiendo las consecuencias de sus actos.
Nosotros como agencia respaldamos a nuestros héroes ya que han tenido un trabajo intachable para mantener la paz en la ciudad y al igual que no toleramos los abusos y maltratos que se generan en las calles de Tokio entre los propios civiles.
Seguiremos trabajando para mantener la ciudad segura para ustedes y solicitamos no difundir rumores malintencionados sin fundamentos u origen claro de los mismos.
Se despide, la Agencia de Hawks."
—A mí me parece que está bien— murmuró Kirishima terminando de leer el documento.
—Me parece que es una mierda— habló Bakugo con sus brazos cruzados.
—¿Lo escribiste tú? — preguntó Ochako apoyando sus manos sobre los hombros de Bakugo mientras leía la pantalla del computador.
—Lo dudo, si Bakugo lo hubiera escrito solo serían groserías— se burló Ashido tratando de aligerar el ambiente.
Ochako rio y asintió energéticamente ante las palabras de su amiga, Kirishima también se unió.
Los cuatro de encontraban en el departamento de la castaña, la pareja de héroes había ido de visita para ofrecerles su ayuda respecto a todo lo que se estaba divulgando y Ochako les explicó la situación que los tenía en aquel embrollo.
Hawks, jefe de los tres héroes, un día después de la reunión que tuvo con Bakugo decidió enviar una carta aclaratoria a Ground Zero para que este la leyera, aprobara y se pudiera publicar a los medios que aún seguían difundiendo rumores maliciosos.
—Fue Keigo— gruñó Katsuki irritado.
—Tienen un jefe bastante comprometido con ustedes— sonrió Uraraka y tomó asiento en una de las sillas del comedor, quedando frente a Katsuki.
Ashido la imitó y se sentó a su lado, asintiendo ante las palabras de su amiga.
—Aunque tiene cierto favoritismo por Bakugo— siguió molestando Eijiro.
—¿Se puede saber a qué mierda vinieron ustedes dos? — preguntó Katsuki con una mueca en sus labios luego de aprobar y responder al correo de Hawks.
—Porque somos sus amigos y los queremos mucho— respondió Mina revolviendo los cabellos de Uraraka—, además sabemos que no lo están pasando bien con todo este tema.
—Gracias chicos— sonrió la castaña sinceramente.
—No hay de qué, además debemos pensar en cómo atrapar a esa sabandija— le sonrió Eijiro con confianza.
—Debemos encontrar su escondite, ya confirmamos que su departamento es sólo una fachada— hablo Bakugo.
—Quizás puedan solicitar las cámaras de seguridad del condominio— sugirió Mina seriamente—, debe tener algo en qué movilizarse y es posible que las cámaras de seguridad lo hayan grabado.
—Buena Idea, Mina— Felicitó Kirishima emocionado— si quieres puedo ir yo a solicitarlas— se dirigió a hablándole a Bakugo—, no creo que te dejen pasar así como si nada después de todo el escándalo que armaste en su departamento.
Katsuki bufó luego de escuchar al pelirrojo y asintió muy a su pesar, por mucho que él quisiera participar debía mantener un perfil bajo para no levanta sospechas en Shindo, y Kirishima podía ser la persona indicada para solicitar esos videos con algún conserje, a fin de cuentas él era mucho más amable y de corazón más blando.
—Lo dejo en tus manos, pelos de mierda— miró con seriedad a su amigo y este asintió con determinación—. Esperemos que esos videos nos den alguna pista.
—¿Qué pretenderá con todo esto? — murmuro Mina refiriéndose a Shindo.
—Está obsesionado— respondió Ochako dando un suspiro—, puede que sea su forma de vengarse por haber terminado con él y que no acepta el hecho de que yo ya no estoy en su vida, él siempre creyó que iba a estar a mi lado— la castaña comenzó a jugar con sus dedos en señal de nerviosismo.
—Ese es el problema, él te ve como un objeto y quiere recuperarte a toda costa— habló Bakugo con seriedad tensionando levemente su mandíbula— Puede que algo en su cabeza no esté bien.
—Los maltratadores y abusadores cuentan con un perfil característico respecto a su personalidad y pensamiento. — comentó Mina, preocupada por la seguridad de su amiga y el resto de mujeres que vivía a diario en esa situación.
—Es difícil atraparlos, también no hay que negar que son inteligentes o astutos, él sabe en qué lugar se encuentra Ochako y es capaz de llegar hasta ella sin dificultades— Eijiro tomó la palabra recordando los sucesos que le habían sucedido a la castaña últimamente al igual que a Camie.
—Es por eso que tengo algo en mente— Bakugo miró directamente a Ochako a los ojos, provocando que la castaña se sonrojara ante la intensidad de su mirada— Sabemos que la justicia es una mierda y que son incompetentes en resolver estos casos, quieren cosas concretas.
—Así que si la policía no se hace cargo…—comenzó a murmurar Ochako y sus ojos se abrieron con sorpresa.
Bakugo la observó y sonrió ante su deducción.
—Nos haremos cargo nosotros— terminó la frase por ella— Sé que como héroes cada uno de nosotros tiene influencias, Hawks me lo dejó bastante claro, he estado pensado en cómo podemos frenar esto de forma más rápida y eficiente antes de que siga aumentando la tasa de violencia hacia las mujeres y los femicidios.
—Algo así como una rama dedicada exclusivamente a resolver ese tipo de casos — comentó Kirishima entusiasmado ante la idea de su amigo.
—Exacto, propondré la idea a los altos mandos, necesito que más héroes me apoyen en esto para que tenga mayor validez.
—Puedes contar con nosotros— respondió Mina de inmediato.
—Además yo solo propondré la idea, soy hombre y tengo privilegios, pero no me corresponde a mí llevar esa causa; es importante también entregarle un apoyo completo a las víctimas— volvió a mirar a su novia quien estaba expectante ante cada una de sus palabras. —Me aseguraré de que esto se concrete, nosotros atraparemos a esos imbéciles y me gustaría que tú, junto a más heroínas o mujeres que hayan vivido lo mismo que tú pasaste tomaran las riendas del asunto.
Ochako contuvo el aliento mientras un silencio se formaba en la sala de su departamento. Sintió una liberación en su pecho mientras sentía sus ojos brillar a causa de los amagos de lágrimas de emoción que amenazaban por salir de sus cuencas.
Sonrió bajo la atenta mirada de su novio, sintiéndose dichosa de tenerlo a su lado y que la haya considerado para tal propuesta. Ella siempre había querido ayudar a aquellas mujeres que habían sido víctimas de violencia al igual que ella, siempre quiso contribuir ya sea por medio de su trabajo o acciones diarias y se frustraba al ser consciente de que muchas veces la sociedad y la justicia remaban en contra de todo lo que ella y muchas mujeres luchaban.
También entendía el pensamiento de Bakugo, él no se quería apropiar de aquella lucha, él sólo quería ayudar y facilitarle las cosas para lograr un bien mayor en beneficio de muchas mujeres entregándole a ella y otras heroínas la responsabilidad de tal proyecto.
Amaba que Bakugo fuera así, que no se quedara de brazos cruzados y pudiera hacer lo que estaba a su alcance para detener todo esto. Se sentía feliz y apoyada por él, por sus amigos y familia.
Con rapidez se acercó a tomar la mano del rubio sobre la mesa y la apretó suavemente, asintiendo con euforia ante la propuesta de su novio quien dejó escapar el aire contenido a causa su nerviosismo.
—¡Lo haré, joder, claro que lo haré!— afirmó sintiendo las manos de Bakugo rodear las suyas.
La sonrisa de Ochako temblaba levemente a causa de la emoción que sentía en su pecho, pestañeando con mayor rapidez para eliminar los indicios de lágrimas que amenazaban con salir a flote aunque fueran de felicidad.
Mina y Kirishima observaron la escena conmovidos tomándose de las manos en silencio; sonriendo con complicidad al darse cuenta de los cambios leves pero notorios que había tenido Bakugo desde que Ochako llegó a su vida. Ninguno de los dos se imaginó lo profundo que iba a calar en él el pasado de Ochako queriendo realizar todas estas acciones por ella; comprendiendo a su vez lo enamorado que estaba el rubio de la castaña.
—Por todos los héroes, nunca creí que esto se haría posible— murmuro Ochako sin quitar la sonrisa de su rostro.
—Créelo Ochako— Mina sonrió feliz—, tú y Bakugo hacen un equipo excelente, estoy segura de que funcionará este proyecto, créeme. — con sus palabras provocó un sonrojo notorio en el rubio.
—Debo contactar a los otros héroes— el rubio carraspeo desviando su mirada avergonzada—, llamaré al bastardo de Deku, estoy seguro de que él nos ayudará.
—¡Él tiene muchas más influencias que tú, Bakubro! — Eijiro casi gritó en su oreja.
—¡¿Puedes callarte, pelos de mierda?! — frunció su ceño molesto, como de costumbre cada vez que le recordaban que él aún no llegaba a ser número 1.
Ochako rio ante los gritos de Bakugo y Mina rodó los ojos, acostumbrada a tales niveles de escándalo.
—Yo puedo comunicarme con amigas y ex compañeras de la UA— le mencionó Mina a la castaña, ambas ignorando el griterío tras su espalda. — Earphone Jack e Invisible Girl estarán más que encantadas en colaborar.
—Me parece genial, Mina— respondió con un asentimiento— De verdad espero que todo esto funcione, nunca esperé recibir tanto apoyo.
Ashido se lanzó a sus brazos de forma efusiva tomando por sorpresa a Uraraka, quien dejó escapar una carcajada al sentir el abrazo levemente asfixiante de su amiga.
—¡Funcionará, lo decretamos!
Asui y Momo no podían ocultar la sorpresa en sus rostros al escuchar lo que Ochako les estaba relatando; por su parte Todoroki esbozó una leve sonrisa e Iida asentía con entusiasmo.
—De verdad no puedo creerlo, quero— Asui comentó con una gigante sonrisa en su rostro.
—Se nota que Ground Zero está comprometido con el bienestar de la población— apoyó Iida con su característico aire recto.
—De verdad me parece maravilloso— aplaudió Yaomomo con elegancia—, de verdad les deseo todo el éxito del mundo y puedes contar conmigo para lo que sea.
—Conmigo también, quero— se sumó Asui entusiasmada.
— Y conmigo también, Ochako— Shoto tomó la palabra luego de comer su soba—, es un gran proyecto y necesitarán toda la ayuda posible.
—Chicos— susurró Ochako con sus ojos brillantes, enternecida por el apoyo de sus amigos y compañeros— ¡Así será! — habló con mayor determinación elevando su puño.
La chica había esperado su hora de almuerzo y que todos sus amigos estuvieran presentes para contarles la noticia de la propuesta que Bakugo le había hecho el día anterior.
Estaba feliz, sentía que podía con todo lo que se le venía encima teniendo el apoyo de quienes más quería en el momento; aunque muy en el fondo una sensación de opresión en el pecho no la dejaba tranquila al saber que Shindo aún estaba suelto por las calles de Tokio, esperando para acechar en cualquier momento buscando algún tipo de insana venganza.
Trató de alejar ese pensamiento de su mente centrándose en la conversación de sus amigos, más bien de Momo y Asui que cambiaron de tema al recordar la fiesta del hospital dentro de unos días.
—El vestido que elijan les quedará muy bien— Iida comentó con seriedad, escuchando atento las dudas de sus amigas.
—Iida- kun tiene razón— Ochako apoyó a su amigo, olvidando sus pensamientos.
—Estoy emocionada, quero, desde la celebración de Mina no tenemos algo de distracción.
—Solo esperemos que Ochako no desaparezca a mitad de la celebración— comentó Shoto como si nada, bebiendo el té que Yaomomo le sirvió.
—¡Shoto! — exclamó avergonzada la castaña, recordando el momento en que desapareció en la pista de baile junto a Bakugo donde se besaron por primera vez.
—Te admiramos por eso— sonrió Yaomomo con picardía.
Ochako cubrió su rostro al ser el centro de atención por parte de sus amigos hasta que sintió un suave toque en su hombro. Con vergüenza se descubrió los ojos y observó a Akira-san, enfermera que trabajaba junto a Momo.
—Perdón por interrumpir— se disculpó la muchacha, haciendo una leve reverencia.
—No te preocupes, Akira-san— Momo le restó importancia con una sonrisa.
—Una chica quiere hablar contigo, Uraraka-san— comentó centrando su atención en la castaña. — Está esperando en la entrada del área de rehabilitación, dice que es algo rápido.
Ochako asintió con extrañeza mientras la enfermera se retiraba con una reverencia.
—Qué raro, no tengo a nadie citado a esta hora— murmuró recordando su lista de pacientes.
—¿Necesitas que te acompañe? —preguntó Asui, con su ceño levemente fruncido mostrando un poco de preocupación.
—No, no, sigan almorzando, volveré dentro de poco. — tranquilizó a su amiga poniéndose de pie bajo la atenta mirada del resto del grupo.
—Llama si es necesario— le habló Shoto con seriedad.
Ochako levantó su pulgar en señal de aprobación y salió del comedor del hospital, caminando a paso rápido por los pasillos pensando en quien podría ser la persona que solicitó hablar con ella.
Cuando vislumbro la entrada de su área de trabajo liberó el aire que no sabía que tenía contenido en sus pulmones y abrió sus ojos con sorpresa al ver a Camie vestida con ropa informal.
La heroína se puso de pie con una sonrisa que no llegaba a sus ojos al observarla.
—Perdón por venir sin avisar— se disculpó la rubia al tener a Ochako al frente.
—Oh, tranquila— se apresuró a responder.
—No sabía dónde podía encontrarte y Katsuki me dijo que trabajabas aquí— habló con un poco de incomodidad.
—Si quieres pasamos a mi oficina y hablamos con tranquilidad— le invitó Ochako de forma cordial, comprendiendo el nervosismo que dejaba ver la heroína.
La rubia la siguió en completo silencio hasta su lugar de trabajo y tomó asiento con cuidado frente a Uraraka, esperando el momento oportuno para comenzar a hablar.
—En primer lugar quiero darte las gracias— dio inicio a la conversación mirando a los ojos castaños de Ochako—, por tu forma de contenerme aquel día en que aparecí en el departamento de Bakugo.
—Cualquiera hubiese hecho lo mismo.
—No, tú lo hiciste porque ambas pasamos por lo mismo, comprendías mi dolor en aquel entonces.
Ochako mordió su labio y asintió ante las palabras de Camie, percatándose como los moretones de su rostro estaban atenuados en comparación a la primera vez que labio, la herida de su labio ya estaba completamente sanada y quedaba una leve evidencia de las marcas de las manos de Shindo sobre sus muñecas.
—Katsuki me contó lo que ocurrió— murmuró Ochako, trayendo a colación los recuerdos negativos para ambas de su abusador.
—Sin darnos cuenta estábamos más conectadas de lo que imaginábamos— susurró Camie.
—Es triste la situación, pero es tan cierto. — Confesó Ochako— ¿Cómo te encuentras? — preguntó con preocupación.
—Mejor, ya los golpes comenzaron a desaparecer y mi amiga con la que me estoy quedando ha sido un apoyo fundamental— respondió la heroína con una leve sonrisa en su rostro—, he pedido licencia médica para no presentarme a trabajar estos días.
Ochako asintió comprendiendo la situación, sabía todo el conflicto mental y físico que se desarrollaba al tratar de ocultar las marcas de los golpes y tratar de aparentar que todo estaba bien frente al resto, sobretodo entendía lo agotador que debía ser para la heroína cuando su rol consistía en salvar las vidas de los demás cuando ella estaba destrozada por dentro.
—Sabes que si necesitas ayuda puedes contar conmigo— habló Ochako con determinación.
—Gracias— sonrió Camie mientras sus ojos se cristalizaban por las lágrimas que amenazaban con salir—. Yo…estoy preocupada por ti Ochako— confesó la rubia dando un suspiro.
Ochako mordió su labio entendiendo el porqué de la preocupación de la heroína.
—De verdad Shindo desarrolló una obsesión por ti, durante el poco tiempo en que lo conocí siempre murmuraba tu nombre y la reacción que tuvo al momento que se filtró esa fotografía me dejó helada, supo reconocerte de inmediato aunque al comienzo yo no sabía nada de ti.
—El saber que está ahí afuera, libre, sin respetar las restricciones me hace sentir vulnerable— susurró Ochako, expresando sus miedos a través de sus palabras.
Porque era cierto, podía sentirse segura al estar acompañada de más personas pero ese miedo que la invadía al saber que Shindo podía aparecer en cualquier momento la paralizaba por completo ya que el muchacho era cada vez más astuto a la hora de aparecer frente a sus ojos, se sentía como una presa esperando la aparición de su captor; contando los minutos y segundos.
—Sentir miedo es lo peor— secundó Camie acomodando un mechón de su cabello. — Es por eso que tomé una decisión.
Uraraka la miró expectante al darse cuenta del cambio empleado en su voz a un más decidido.
—Tomé fotografías de cada golpe que me dio Shindo— comenzó a relatar la rubia—, quiero hacer una denuncia formal para que no vuelva a acercarse nunca más. — finalizó la chica con determinación.
Los ojos castaños de Ochako se abrieron a más no poder y sonrió al escuchar las palabras de la heroína; para ella el denunciar era el primer acto para tratar de detener todo esto; aunque muchas veces muy a su pesar aquellas denuncias no servían de nada.
—Me alegro de la decisión que estás tomando, Camie.
—Por eso también he venido, sé que mi denuncia quizás no tenga tanta validez, pero sé que Shindo tiene una orden de alejamiento impuesta para tu seguridad— mordió su labio con inseguridad, algo no propio de ella pero que se había hecho costumbre desde que Shindo había parecido en su vida—. Quizás es un atrevimiento muy grande de mi parte solicitarlo, pero me gustaría que dieras alguna declaración en la estación de policía para hacer ver lo peligroso que es ese hombre.
Ochako mentiría si dijera que aquella propuesta no la sorprendió y fue consciente de que su rostro igual habló por ella al ver el nerviosismo asomar en Camie. De inmediato eliminó la sorpresa de su rostro y sonrió cálidamente a la rubia entregándole su apoyo.
—Claro que puedes contar conmigo— se apresuró a responder—, se toda la valentía que se debe reunir para tomar este tipo de decisiones así que estoy feliz de poder acompañarte en este proceso.
—Sé qué no nos conocemos de nada pero en ti veo un gran apoyo, Ochako— confesó la heroína sonriendo. — Esa rivalidad estúpida que nos obligan a desarrollar hacia nuestro propio género es absurda, nosotras estamos para ayudarnos mutuamente.
—Por lo mismo haremos lo posible para que Shindo caiga— Ochako tomó la palabra con su característica determinación— Ambas pasamos un infierno a su lado así que cuenta conmigo para lo que sea.
Camie asintió energéticamente luego de escuchar a Ochako y unas rebeldes lágrimas se escaparon de sus ojos, provocando una sensación de alivio en su pecho al verse apoyada de tal forma.
La castaña la miró con una sonrisa de comprensión y limpió disimuladamente una lágrima de su mejilla, comprendiendo la mayoría de los sentimientos y pensamientos que estaban invadiendo a la heroína.
—Si quieres puedo acompañarte a hacer la denuncia y testificar de inmediato— habló Ochako rompiendo la atmosfera con su delicada voz.
—¿De verdad? — Preguntó con asombro, Ochako asintió de inmediato— Puedo esperar hasta que termines de trabajar.
—Buscaré mi historial médico, ahí hay pruebas concretas de lo que sufrí junto a él.
—En serio te lo agradezco, Ochako.
Camie se despidió de Ochako para que esta pudiera terminar con su jornada laboral; la rubia esperó en silencio en el pasillo del hospital mientras agitaba su pie de forma ansiosa contra el suelo deseando que la hora avanzara de forma veloz para poder ir a hacer la denuncia; quizás la tacharan de loca pero se sentía feliz de poder realizar aquella acción, sentía que al fin se quitaba una sombra de encima.
Sonrió y se puso de pie de inmediato cuando vio a la castaña asomar por las puertas de área de rehabilitación, verla a ella, tan decidida en acompañarla y entusiasta, le dio el impulso y valentía que necesitaba.
La penumbra inundaba aquella habitación mezclada con el intenso olor a tabaco; la tenue luz de una pequeña vela cerca de la mohosa pared le bastaba para poder obtener su pequeño campo de visión.
Mordió su labio, indeciso de su siguiente movimiento y se levantó del sucio sofá a buscar el objeto que lo ayudaría en su decisión en aquel polvoriento baúl.
Elevó su ceja y sopló aquel objeto esparciendo una nube de polvo, de paso recogió aquella fotografía que tantos malos ratos le había hecho pasar, aquel recordatorio de que la mujer que él amaba y le pertenecía estaba en las manos de otro hombre. Suprimió el pinchazo en su corazón y sus ojos se llenaron de lágrimas; aquel estúpido estaba profanando a su dulce amor, la alejaba cada vez más de él envenenando su mente e influenciando en sus decisiones.
Ella corría peligro estando junto a ese sujeto, si su dulce amor estuviera a su lado no permitiría que nada malo le sucediera, la cuidaría y veneraría como ella se lo merecía, como lo hizo en el pasado en donde fueron tan felices juntos.
Aquel pasado que se esfumó en un abrir y cerrar de ojos a causa de la indecisión de ella influenciada por los comentarios maliciosos del resto; su mente aún no lo comprendía pero él hizo todo lo que estuvo a su alcance para mantenerla a su lado, pero su dulce amor a la primera oportunidad que tuvo salió arrancando como un pajarito encarcelado.
Ochako era aquel pajarito y él su cuidador, aquel que le dio mucho pero a pesar de eso ella terminó huyendo de todas formas; porque él lo hacia todo por ella, todo era por su bien y su mente y corazón siempre le dijeron que ella debía permanecer a su lado por el resto de su vida y la eternidad.
A paso lento tomó los objetos y los acomodó en la pared; volvió a sentarse en aquel sucio sofá y dio una calada a su cigarrillo; eliminó el humo tóxico de sus pulmones y apagó con brusquedad el cigarro. Pasó la lengua por sus labios resecos, se acercó a tomar uno de los dardos que estaba sobre la pequeña mesita al lado del sofá y comenzó a jugar con él entre sus dedos.
¿Uraraka Ochako o Bakugo Katsuki?
Shindo cerró sus ojos y lanzó aquel dardo al tablero que estaba sobre la pared, incrustándose de forma perfecta en aquella fotografía. Abrió sus ojos con lentitud y dio un suspiro al ver los resultados de aquella forma tan descabellada para tomar su elección.
El dardo ya había decidido.
Katsuki apretó con molestia el volante, miró el reloj y aún faltaban 15 minutos para las nueve de la noche; gruñó observando el tráfico y se odió por no haber salido con más minutos de anticipación. Él odiaba la impuntualidad y más aún saber que tenía a Ochako esperando por su llegada; por lo mismo apretó el acelerador al ver el semáforo en verde y comenzó adelantar a aquellos vehículos más lentos que el suyo.
Noviembre les daba la bienvenida, el tiempo había pasado más rápido que de costumbre a causa de todos los sucesos que habían irrumpido en su vida estas últimas semanas a causa de la aparición de Shindo. Gracias a la aclaración pública que dio su agencia los rumores mal intencionados habían disminuido considerablemente y su abogado tomó acción para poder eliminar aquellas fotos del cuerpo lastimado de Shindo que circulaban en la red.
El fin de semana anterior fue junto a Ochako a visitar a sus padres nuevamente para poder distraerse con los gritos de su madre a quien la castaña encontraba bastante divertida; también aquella visita le sirvió para aclararles las cosas a sus padres respecto a las últimas noticias que habían salido en cuanto a su trabajo.
También Ochako le hablo respecto a la demanda que estaba realizando Camie en contra de Shindo en donde ella le iba a ayudar en todo lo que pudiera; sonriendo con orgullo ante la entrega de su novia con el caso, a fin de cuentas también la involucraba a ella.
Suspiró ya mucho más tranquilo cuando vislumbró el complejo de departamentos de Ochako y bajó con rapidez luego de estacionar. Saludó al conserje el cual estaba más que acostumbrado a verlo transitar por el lugar y se adentró al elevador mientras movía su pie con impaciencia.
Sus ojos se abrieron con sorpresa y sonrió de medio lado al momento en que la puerta del departamento de Ochako se abrió y ella apareció bajo el umbral.
Tan hermosa y etérea como siempre; despertando en él las ganas de besar aquellos labios rosa que lo estaban tentando con esa gran sonrisa que llegaba hasta sus grandes y brillantes ojos.
Observó con atención como su cabello completamente alisado remarcaba aún más cada una de sus delicadas facciones de su rostro redondo que él adoraba, provocando un sonrojo en la chica al sentirse completamente observada por la intensa mirada del rubio.
Lentamente comenzó a bajar la mirada por su cuello y resto del cuerpo, sonriendo y mordiendo su labio inferior al ver el cuerpo de Uraraka cubierto por un vestido color vino y escote en V que se ajustaba a su cintura con un pequeño y delgado cinturón de lentejuelas plateadas para caer libremente por el resto de su cuerpo, dejando a la vista la piel delicada de su muslo.
—¿Qué te parece? — preguntó Uraraka con falsa inocencia.
Katsuki sonrió y pasó saliva acercándose hasta su novia para tomar su mano y hacerla girar en su lugar, modelando para él.
—Quiero follarte con ese vestido, amor— gruñó Katsuki en su oído con lujuria, acercándose lentamente para besar los labios de la chica.
Ochako fue mucho más rápida y con una sonrisa giró su rostro y los labios de Katsuki besaron su mejilla.
—Arruinarás mi labial, cariño— rio la castaña mientras Katsuki gruñía a su lado por su desfachatez—, pero yo también quiero follarte con ese traje— habló en su oído mientras mordía el lóbulo de su oreja descaradamente.
Y era cierto, Bakugo se veía jodidamente apuesto con aquella camisa negra ajustada a su cuerpo remarcando sus trabajados músculos, destacando su corbata a juego con su vestido, además de lo bien que le quedaban esos pantalones negros.
—Si sigues haciendo eso me veré en la obligación de follarte aquí toda la noche.
—Disculpe usted, Ground Zero, por semejante atrevimiento— se burló Ochako mientras Katsuki rodeaba su cintura acariciando la piel expuesta de su espalda. — Pero ya vamos tarde. — le cortó acariciando su mejilla.
Katsuki bufó al momento en que la chica se alejó de su lado para adentrarse a su departamento, sintiendo de inmediato la falta de su calor. Ochako no le dio tiempo para entrar apareciendo con un pequeño sobre en donde guardó sus cosas y tomó la mano de Bakugo para salir del lugar.
Ochako parloteó todo el camino respecto a lo emocionada que estaba por poder asistir a la celebración del hospital diciendo lo mucho que necesitaba tomar un respiro, cosa que era verdad, pero él sabía que la muchacha quería ingerir un poco de alcohol en su cuerpo.
—Esta mierda está llena— gruñó Bakugo al llegar al estacionamiento del salón de eventos reservado por el hospital.
Ochako asintió con asombro al ver la cantidad de personas en el lugar, una fila se comenzaba a formar en la entrada del salón, supuso ella para confirmar a los asistentes, y la elegancia se dejaba ver gracias a la preciosa decoración del lugar.
—¡Por ahí hay uno! — habló entusiasmada la castaña, ignorando el pequeño salto del rubio a su lado al cual tomó por desprovisto su grito.
—Bienvenidos a la celebración de aniversario del Healer Hospital— les recibió el recepcionista con una sonrisa cordial—, por favor firmen la lista de asistencia y pasen por la derecha, el cóctel los espera.
Ochako asintió y firmó la lista en donde estaba su nombre, Katsuki hizo lo mismo. Luego de firmar el recepcionista les entregó dos antifaces como prenda decorativa.
—Vaya, siento que me parezco a ti con tu traje de héroe— habló Ochako con emoción mientras Katsuki le acomodaba el objeto; ella hizo lo mismo.
—Solo que a ti te queda mejor, cara de ángel.
La castaña se sonrojó y entrelazó sus dedos con los de Katsuki, sintiéndose el centro de atención ya que muchos reconocieron a Bakugo como su acompañante antes de ponerse el antifaz.
La decoración del lugar era exquisita, un candelabro inmenso se encontraba al centro del lugar entregando una completa iluminación mientras delicados lienzos en tonos dorados y plateados decoraban las paredes.
—Mira, ahí está el bastardo mitad mitad— habló Katsuki en su oído, reconociendo al muchacho bicolor entre medio de la gente a pesar de llevar su antifaz.
—Oi, creí que ya eran amigos.
Katsuki se encogió de hombros mientras avanzaban hasta el médico, quien estaba en compañía de Yaomomo quien vestía un elegante vestido negro con corte de sirena.
—Todoroki— saludó Ochako con entusiasmo, provocando el sonrojo en sus amigos quienes tenían sus brazos entrelazados. — Momo te ves hermosa— exclamó en un gritito mientras se lanzaba a abrazar a su amiga.
—Ese color te sienta genial, Ochako— alagó la chica para luego centrar su mirada en su acompañante.
—Oh, Yaomomo, él es Bakugo Katsuki, mi novio— comentó Ochako con un leve sonrojo— Katsuki, ella es Yaoyorozu Momo, una de mis mejores amigas.
El rubio asintió mientras la morena hacia una pequeña reverencia; a pesar de haber coincidido hace un tiempo en la celebración de Mina ellos nunca tuvieron la oportunidad de presentarse formalmente.
—Ochako habla mucho de ti, Bakugo-san— comentó Momo con una sonrisa, provocando que el rubio elevara una de sus cejas en forma de burla.
—¡Yaomomo!
—Ahora que lo pienso es verdad— murmuró Shoto con tranquilidad—, es como si el grupo ya te conociera desde hace mucho antes.
—¡Todoroki!
—¿Es verdad, cara redonda? — preguntó el chico con burla.
—Gracias por la vergüenza— respondió irónicamente a sus amigos, quienes asintieron orgullosos.
—La cara redonda también vomita información de ustedes— se encogió de hombros el rubio, mientras acariciaba la espalda de Ochako con la yema de sus dedos. —Ya son parte de mi día a día— se burló Bakugo.
Luego de una charla amena y de que se unieran Iida y Tsuyu con su precioso vestido estilo griego color mostaza, pasaron a tomar asiento a una de las mesas para degustar de la comida.
El transcurso de la noche fue entretenida para Katsuki, quien a pesar de tener una personalidad completamente opuesta a todos los presentes se sintió completamente a gusto en aquel grupo, quienes se reían de las ocurrencias de Ochako o trataban de quitar ese aire tan recto en Tenya. También pudo conversar con Todoroki y ponerse al tanto de los últimos acontecimientos en cuando a Shindo y hablarle de la idea que le propuso a Ochako hace un par de semanas atrás.
—La amas— afirmó Shoto luego de escucharlo hablar.
—¿Qué? — preguntón con asombro Katsuki, quien de inmediato observó a Ochako reír junto a sus amigas.
—No es necesario que me lo confirmes, pero así se siente cuando hablas de ella.
Katsuki quedó pensativo frente a lo que acababa de hablar Todoroki, ¿de verdad amaba a Ochako? Los ojos avellana de su novia hicieron contacto con él al sentir su mirada y le sonrió con gracia para luego volver a conversar con sus amigas. Y con aquella mirada se dio cuenta de que sí, a pesar del poco tiempo que ambos llevaban juntos era innegable la inmensa química que existía entre ellos, esa conexión indescriptible que se formó desde que se conocieron evolucionado con el respeto y admiración entre ambos, en donde los dos podían ser transparentes el uno con el otro, sin apariencias. También ese cosquilleo innegable que se formaba en su interior al verla a diario, esas ganas de besarla y abrazarla con anhelo, el disfrutar de su compañía y sobretodo de su química y conexión al momento de hacer el amor. Lo que ambos tenían era más allá de lo físico y superficial; él la amaba, joder como la amaba y no tenía miedo de hacérselo saber.
Sintió la calidez característica de las suaves manos de Ochako sobre la suya y sonrió al verla con su antifaz puesto.
—Vamos a bailar— le animó.
El observó la pista de baile la cual poco a poco comenzaba a llenarse, le dio en el gusto a su novia y se puso su antifaz para luego ser arrastrado por ella.
La muchacha sonreía en sus brazos disfrutando de la música acercándose de vez en cuando para besar sus labios con deseo.
—Eres el centro de atención, Katsuki— ronroneo la chica en su oído, pegándose más a su cuerpo.
—Soy Ground Zero, Ochako— gruñó el en su oído, pellizcando suavemente su cintura— Pero tú eres mi centro de atención, cara de ángel.
Ochako sonrió mientras las mariposas revoloteaban en su interior al escuchar a Katsuki hablar en su oído. Con cuidado se acomodó hasta quedar frente a sus labios y unió sus bocas en un gran beso, deleitándose del sabor de los labios de Katsuki como si su vida dependiera de ello, ignorando a las personas a su alrededor y disfrutando del juego de sus bocas.
—I'm chasing the clues you left me— Cantó Bakugo en su oído luego de besar sus labios, provocando una sonrisa en Ochako al reconocer la letra— That you might still join me in the wild.
Ochako mordió su labio y dejó escapar una carcajada el momento en que la melodía de su canción favorita llamaba su atención a lo lejos.
—¿Lo recordaste? — preguntó asombrada.
—¿Cómo olvidar la canción que sonó al momento de besarte por primera vez? — Katsuki la miró con intensidad a sus ojos los cuales brillaban más que la propia luz del lugar.
El sonrojo en las mejillas de Ochako se acentuó al sentir su rojiza mirada, creyendo que en cualquier momento sus piernas flaquearían por la intensidad de la misma, creyendo que su pecho explotaría de felicidad por tenerlo frente a ella.
Porque lo amaba con intensidad; y no supo en que momento ese sentimiento se apropió con tal fuerza de su corazón, no negaba que tenía miedo de decírselo pero no podía reprimirlo, Katsuki se había convertido en alguien fundamental en su vida, en su compañero que la ayudaba a luchar contra las batallas de la vida, que la respetaba de igual a igual, que cuidaba de ella pero sin minimizar sus propias capacidades, amaba eso de él y ya no tenía miedo de callarlo.
Con cuidado se acercó a besar sus labios nuevamente mientras la melodía de Lost in the wild seguía sonando, como un deja vú.
—Katsuki…— habló al momento de romper el beso.
—Te amo— soltó el rubio tomando desprevenida a la chica.
Ochako abrió su boca sorprendida y pestañeo varias veces tratando de asimilar lo que Bakugo acababa de decirle. Lo observó con atención mientras él le sonreía con esa característica sonrisa sexy y no pudo encontrar la mentira en su mirada.
—¿Qué..?
—Que te amo, cara redonda— tomó sus mejillas limpiando las imperceptibles lágrimas que aparecían bajo el antifaz. — No es necesario que me lo digas, pero necesitaba hacértelo saber— le comentó sonrojado, agradeciendo que la máscara cubriera parte de sus mejillas.
Y en ese momento Ochako sintió su corazón explotar, no antes ni después, si no que en el momento exacto en que escuchó a Bakugo volver a mencionar aquellas palabras, queriendo atesorar el momento por siempre al sentirse correspondida.
Sin pensarlo enredó sus brazos alrededor de su cuello y lo volvió a besar con amor, deseo e intensidad, expresando con el movimiento de sus labios cuando lo amaba ella a él y lo feliz que se sentía aquel momento, ahogando un imperceptible gemido al sentir la traviesa lengua de Katsuki jugar con la de ella sin vergüenza ni pudor.
—Yo…yo también te amo, Katsuki— rompió el beso para tomar la palabra— no sé desde cuándo pero te amo.
Y Bakugo se sintió dichoso de tenerla a su lado, de ser correspondido por la mujer que amaba más allá de los límites cuestionables y afortunado de haberse cruzado con ella en el camino.
Y sonrió al sentir la calidez de su cuerpo, su característico olor de su propia piel y las cosquillas que hacían sus cabellos en su cuello; no se cansó de bailar con ella mientras Ochako se reía a carcajadas a causa de la felicidad contagiándolo a él en el camino.
—Joder, mis pies estos zapatos me están matando— gimió Ochako con dolor.
—Ven, vamos a tomar un descanso, aún no es media noche— con delicadeza la condujo hasta su mesa en donde sólo estaba la pareja conformada por Momo y Todoroki.
—Necesito un masaje en mis pies.
—Te lo daré cuando lleguemos a tu departamento, cara redonda.
Ochako asintió feliz y su ánimo cambio, tomando asiento junto a Momo mientras observaban a Iida y Tsuyu bailar a lo lejos, riendo ante los movimientos robóticos del muchacho y la vergüenza en el rostro de Asui.
—Ochako, ¿me acompañas al baño? — le preguntó Momo. —Necesito retocarme el maquillaje.
La castaña asintió y se encaminó con su amiga hasta el tocador chocando con la gente en el camino, algunos ya estaban bastante bebidos y otros solo disfrutaban de la noche.
—Es lindo verte tan feliz, Ochako— le comentó su amiga mirándose al espejo dejando el antifaz en el mostrador, acomodando sus largos cabellos.
—¿Parezco muy enamorada? — preguntó avergonzada.
—Sí, y no tiene nada de malo.
—La verdad es que así me siento, nunca me había pasado, es todo tan extraño y nuevo pero se siente tan bien— comentó la castaña con sinceridad.
—Y debes disfrutarlo al máximo, cariño— Momo se acercó hasta rodearla con sus brazos, feliz por ella.
—Eso hago— dejó escapar una risita— Y no se me olvida que has estado junto a Todoroki toda la noche.
La muchacha de cabellos azabaches se separó de Ochako bastante sonrojada en donde una leve sonrisa adornaba su rostro.
—Lo estamos intentando, vamos lento pero seguros— se cohibió al hablar.
—Estoy muy feliz por ustedes— nuevamente Ochako rodeo a su amiga en un caluroso abrazo.
—Comprendo su felicidad, pero la tuya está junto a mí, mi dulce Ochako.
Ambas mujeres se tensaron al escuchar aquella voz, sobretodo la castaña quien la reconoció en el instante.
Maldición, no ahora.
—Ochako— murmuró Yaomomo en su oído, separándose lentamente de su cuerpo mientras sus ojos se abrían a más no poder.
La castaña se giró mientras sentía como el tiempo se detenía, helando su piel y sintiendo su corazón latir a mil por hora. Ahí estaba Shindo, supo reconocerlo a pesar de llevar un antifaz.
—Fue difícil para mí soportar aquella escena en la pista de baile— comenzó a relatar el muchacho sin moverse bajo el umbral de la puerta; el muy astuto la había cerrado sin que ellas se dieran cuenta.
—¿Qué estás haciendo aquí? — preguntó Ochako armándose de valor ignorando el temblor en sus manos.
—Vine a llevarte para ser felices juntos— le sonrió mientras se quitaba aquel antifaz, sonriendo de gran manera.
—¡Estás loco! — habló Yaomomo sin dejar que el miedo la dominara.
Ella conocía la historia y sabía de lo que aquel imbécil era capaz de hacer; debían salir de ahí a como dé lugar para dar algún aviso al resto de las personas.
—Qué falta de respeto la tuya, Yaoyorozu— sonrió con cinismo, tomando por sorpresa a la enfermera; fue tarea fácil para él conocer al círculo cercano de Ochako.
—¡No me iré contigo, imbécil— gritó Ochako tomando la mano de Momo, dándose fuerzas la una a la otra.
—Créeme que lo harás. — se acercó a paso amenazante hasta las dos muchachas.
Ochako tomó con fuerza a su amiga y se apresuró hasta salir del baño, pero sus piernas comenzaron a temblar, más bien el piso comenzó a vibrar bajo sus pies. El muy astuto había activado su don provocando el pánico en ambas mujeres.
—¡Yaomomo! — gritó Ochako al sentir como la chica tropezaba a su lado, recogiéndola rápidamente con todas sus fuerzas— ¡Debes salir de aquí! ¡Avísale a Katsuki! — habló con desesperación mientras Momo se ponía de pie.
La chica asintió ignorando el temblor de sus piernas, pero luego sintió un tirón brusco de su cabello, provocando un ardor en su cuero cabelludo producto de la fuerza ejercida.
—Tú no vas a ningún lado— gruñó Shindo tomándola con más fuerza por sus cabellos mientras la abofeteaba lanzándola al suelo.
—¡Momo!—gritó Ochako al ver a su amiga tendida en el suelo mientras su nívea piel se tornaba roja a causa del golpe. — Estás demente! Para con esto, Shindo, yo no te pertenezco, no te amo! — gritó Ochako cayendo en la desesperación, rogando porque alguien la escuchara e interrumpiera aquel calvario.
El chico dejó ver una expresión de furia al escuchar las palabras tan hirientes, a su criterio, de la castaña, en donde en medio de su rabia comenzó a patear cada una de las puertas del tocador destruyendo todo a su paso, mientras Ochako la miraba horrorizada.
—¡Eres mía, entiéndelo de una puta vez, siempre lo has sido y así será!— se acercó de forma rápida tomando las muñecas de Ochako, imposibilitándola de hacer cualquier movimiento.
Uraraka gimió de dolor y frustración, forcejeando con el muchacho recordando las técnicas aprendidas con Katsuki pero era tanta la fuerza que Shindo estaba empleando que se le hacía imposible moverse.
—Déjame en paz— gimió la castaña en medio de su desesperación. —¡Katsuki! — gritó con todas sus fuerzas sintiendo como su garganta se rasgaba.
—¡Cállate! — Shindo cubrió su boca con brusquedad para evitar que siguiera gritando.
Ochako aprovechó para morder con todas sus fuerzas las manos de Shindo provocando que este la soltara en un descuido y trató de acercarse hasta la puerta, pero luego gimió de frustración al darse cuenta que estaba trabada.
Unos golpes continuos se escucharon tras la puerta, devolviéndole la esperanza a la castaña.
—¡Nos vamos! — la tomó con fuerza por la cintura.
Ochako lloró al sentir el asqueroso cuerpo de Shindo rodearla y pataleo con la poca energía que le quedaba.
El muchacho abrió la puerta provocando asombro en las mujeres que estaban a la espera del baño, las cuales gritaron al ver la escena asustadas.
—¡NO, DÉJAME! — Gritó Ochako, pero nuevamente Shindo cubrió su boca, corriendo con ella a su costado dejando a las personas que habían presenciado aquel suceso en estado de shock.
Salió por una de las puertas traseras del salón de eventos en donde el fuerte volumen de la música camuflaba los intentos de gritos de Uraraka. Estaban en una zona completamente descubierta y escondida del resto de las personas, en donde un auto viejo los estaba esperando, listo para partir.
Ochako lloró en desesperación y recordó a Katsuki, sintiéndose una completa inútil por no poder aplicar todo lo que aprendió con él, culpable porque su amiga salió lastimada y miserable porque Shindo logró capturarla.
Y se cansó de forcejear, se cansó de luchar, se cansó de gritar y se rindió, cuando creía que tenía la batalla ganada contra su ex, este nuevamente volvía a hacerla su presa.
Las náuseas causa del miedo y la ansiedad le dieron la bienvenida, y cerró sus ojos, tratando de respirar a pesar de que el brazo de Shindo hacía presión a sus costillas.
—Tomaremos ese auto y seremos felices, amor, como siempre lo deseamos— habló Shindo entrecortadamente mientras corría por aquel lugar.
—Nunca seré tuya— logró murmurar a pesar de que su garganta dolía tanto gritar.
Shindo ignoró su comentario y abrió la puerta del copiloto, acomodando su cuerpo y asegurándose de que no pudiera escapar.
Ochako sintió su respiración detenerse en el momento en que escuchó varias explosiones a lo lejos. Con lentitud y sin falsas esperanzas se giró y pudo identificar a Bakugo explotando la puerta de salida.
—¡Maldición! — gimió Shindo y trató de apresurarse.
—¡Katsuki! — Gritó Ochako con todas sus fuerzas desde el interior del vehículo.
Bakugo frunció aún más su ceño al identificar el desgarrador grito de Uraraka a lo lejos y trató de apresurar aún más la velocidad de expulsión de sus explosiones. La rabia y el enojo lo dominaron al ver a Shindo un par de metros más adelante.
—¡¿A dónde crees que vas, hijo de puta?!— gritó impulsándose aún más, cada vez más cerca de Ochako.
Shindo se vio acorralado al ver al héroe aparecer casi frente a sus ojos.
No lo pensó dos veces; tomó el arma de su bolsillo y apretó el gatillo.
—¡BAKUGO!
El desgarrador gritó de Ochako irrumpió en medio de la tragedia.
N.A
Holis? No me odien, comprendo que ha sido un dia bien intenso con los spoilers del manga pero esto ya estaba decidido desde el día uno en que comencé a escribir el fic jeje El final ha estado decidido desde mucho antes del fic, fue lo primero que imagine antes de comenzar a plasmar y armar la historia así que espero no decepcionarlos y ser lo más realista posible.
Solo un capítulo más y nos despedimos de esta historia; muchísimas gracias por su apoyo y sus bellos comentarios! lxs amo mucho!
Cuidense mucho y nos leemos pronto!
