Disclaimer: Harry Potter y todos sus personajes, historias y características no me pertenece, son propiedad de J.K Rowling.


Este fic participa en el Reto #44: "La magia del azar" del foro Hogwarts a través de los años.


Categoría: Familia Black.

Personaje: Sirius Black.

Prompt: Lujuria.

Condiciones: Debe mencionarse un color.

Palabras: 336.

Blanco. Descrito como la ausencia de color, un lienzo sobre con el que crear el resto. Se suele asociar con la paz, la bondad y la humildad. Nunca había pensado en el color blanco, es más, jamás había escuchado que ese fuera el favorito de alguien. Solía ser un color olvidado, pero sin duda, el más importante.

Rosa. Asociado a lo femenino, a la delicadeza y a la dulzura. Aunque también estaba inevitablemente ligado a lo cursi, y por ese motivo le producía rechazo. Era un "hombre" y por tanto el rosa no era para él.

Negro. Un color fuerte que destila elegancia y sensualidad. El misterio lo rodea, así como lo tétrico y lo espeluznante, por eso no le gustaba. Le recordaba demasiado a su propia naturaleza y quería separarse completamente de ella.

–¡Sirius!

Tres gritos acompañaron a su llamamiento junto con el cierre de una cortina.

–¡Sirius! ¡Ven aquí ahora mismo! –Walburga salió corriendo de la casa con la varita en mano. –¡Te voy a meter tal cruciatus que se te van a quitar las ganas de volver a espiar a tus primas desde la ventana del jardín!

No pudo evitar sonreír mientras rodeaba los arboles. Su madre ya estaba muy mayor para esas cosas y el era un adolescente enérgico. Solo necesitaba distraerla un poco y entrar por otra de las ventanas que daban al jardín, una junto por la que había estado mirando a sus primas probándose vestidos para la celebración de navidad.

Finalmente consiguió entrar a la casa y subir a su dormitorio. Se tumbó sobre la cama y revivió con detalle lo que había visto. El delicado encaje, la tela amoldándose a suculentas curvas… La ropa interior blanca de Andromeda contrastaba con su tez más morena que la de sus hermanas, pero lo hacía aún más en comparación con el negro de la de Bellatrix, y la de esta última era la antítesis del rosa de la de Narcisa.

No podía evitarlo, la lujuria invadía cada poro de su cuerpo.