Harry Potter pertenece a JK Rowling.
Tokyo Ghoul pertenece a Sui Ishida.
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Este es un Fic con una Fem-Harry (llamada Artemisa, en esta versión), podríamos decir que es como otra versión del Fic "La Chica del Rayo".
Aquí Artemisa será un Ghoul (Estilo Tokyo Ghoul).
Aquí los padres de Artemisa, están vivos, y tiene dos hermanos menores.
Harem: Hermione Granger, Padma Patil, Daphne Greengrass, Susan Bones, Tōka Kirishima, Lily Potter y Stephanie (su hermana menor OC).
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Artemisa: The History of The Queen Ghoul
Capítulo 9: Mansión Familiar.
El director suspiró, mientras veía a los alumnos irse del colegio. No había informado la verdad, sobre el fallecimiento de Quirrell, ni siquiera a los maestros. No quería horrorizarlos.
―Sea lo que sea, que... acabó con la vida de Quirrell... ―se mordió los labios. ― ¿Artemisa?, no, no había magia.
―Aunque los centauros son criaturas mágicas, no siempre necesitan usarla, para realizar actividades mundanas. ―Dijo su consciencia.
Entonces, en ese momento, escuchó, al lado de su oído, como si un vidrio se quebrara, y luego escuchó el quiebre de un iceberg, palideció cuando reconoció eso, y abrió rápidamente, un cajón su escritorio, viendo como una hoja de papel, era consumida por un fuego azul. ― "No" ―susurró. Abrió otro cajón y sacó de su interior un plato, el cual fue llenado por un líquido plateado, al mirarlo fijamente, vio lo ocurrido la noche pasada y apretó los labios. ―Destruyó los sellos, que yo había colocado en la capa... ¿solo colocándosela encima? ―se preguntó incrédulo, antes de llevarse las manos a la cabeza. ― ¿Es tan poderosa, que su aura mágica pasiva, destruyó los sellos? ―entonces, reparó en algo. ―Un momento: el espejo muestra que esa es la ventana de la habitación de las alumnas de primer año de Ravenclaw... ―miró el papel quemándose, miró el plato y volvió a mirar el papel. ¿Por qué los sellos que colocó en la capa, habían reaccionado quebrándose solo hasta ahora, si en estos momentos, los tres hermanos, estarían apenas llegando a King Cross...? Apretó los dientes. El padre de James, Fleamont Potter, era un amante de la música Muggle, del genero rock, y había llegado a sus oídos, sobre una compra, hecha por Fleamont, hace ya varias décadas, quizás cuando James tendría unos quince años: La compra de una casa a las orillas del lago Ness, esa misma casa, era llamada Boleskin House. Era la casa del ocultista Aleister Crowley, del productor de Led Zeppelin: Jimmy Page y del cineasta experimental: Kenneth Anger, se decía que Crowley había realizado los rituales suficientes, para cargar la casa con una muy mala vibra o que había almas violentas y en pena, recorriendo los pasillos de la casa. Cuando Fleamont la compró, hizo que enviaran espiritistas y toda clase de personas, para eliminar las malas energías y los restos de los posibles rituales de Magia Oscura, que se realizaron en el interior de la casa. ―James... ¿realmente, habitarás una casa como esa, junto a tus hijos, de once años? ―se preguntó pesadamente el anciano, quien estaba a punto de condenar a 1991, como el peor año de su vida. Había estado vigilando a Artemisa, pero su actitud era muy extraña, solo había visto algún tipo de... de... pequeños rasgos (más rasgos de Lily, que de James), pero no sabía cómo podría traer a la chica Ghoul a su lado, no se parecía a sus padres, al menos si se hablaba de su personalidad. ¿Qué hacer?, ¿Cómo traerla a su lado?, ¿Cómo hablar con ella, con calma?, solo mirarla a los ojos, o mirarla por un largo tiempo, causaba que sus emociones se desbordaran, en un temor que le solía pedir, gritar y suplicar, que corriera tan lejos de la joven, como pudiera. Se pasó las manos por el rostro. Debía de acercarse a ella, pues estaba convencido de que ella era la niña de la cual hablaba la profecía. ―La Profecía... ―recordó como la chica había quebrado y quemado, los restos de la profecía, miró hacía su armario, donde tenía su Pensadero, y luego miró uno de los cajones de su escritorio, donde estaba su propio recuerdo, de aquella noche, en la cual Sybill Trelawney, le había contado la Profecía, de que una niña, nacida a finales de Julio y de dos padres quienes habían enfrentado a Voldemort y sobrevivido tres veces, a sus ataques, sería la destinada a acabar con el lord oscuro. Cuando vio la cicatriz en la frente de la chica, creyó que era eso de lo que hablaba la profecía. Creyó que esa era la señal, aquella de la cual hablaba la profecía, y especialmente, cuando, aquella misma noche, del primero de agosto, llevó a la niña a la casa de los Dursley, cuando vio la cicatriz, en la frente de la niña. La recordaba perfectamente. ―El único con el poder para derrotar al Señor Tenebroso se acerca, nacido de quienes lo han enfrentado tres veces, vendrá al concluir el Séptimo Mes. El Señor Tenebroso le señalará como su igual, ¡pero él tendrá un poder que el señor tenebroso no conoce!, y uno de los dos tendrá que morir, pues ambos vivirán, hasta que uno ya no respire. ―apretó sus labios, él había sabido desde el primer momento, el secreto de la cicatriz. Sabía que la niña se había convertido en un contenedor de un trozo de alma del Lord Oscuro, pero cuando ella llegó a Hogwarts, ya no podía sentir ese trozo de alma, en la niña. La llevó con los Dursley, para que sufriera, para que viera al Mundo Mágico, como su hogar, como una protección, como una forma de escape de ese lugar toxico, pero en ocurrió algo inesperado, y era la forma de ser de la niña. Se preguntó, que podría haber hecho, si la profecía jamás hubiera sido pronunciada. Se preguntó cómo hubiera sido su vida, cómo hubiera sido la vida de vida de los hermanos Potter y sus padres, cómo hubiera sido la vida de los Longbottom, si jamás hubiera escuchado la Profecía, en un primer momento.
¿Seguir con su plan original, y tratar de guiar a Artemisa a una segunda confrontación contra Voldemort?
¿U olvidarse de Artemisa, y centrarse en Neville?
¿Enseñarle a Artemisa, que no todos los Muggles eran malvados y que ella debía de luchar por ellos?
Inconscientemente, se fue agachando, en su propio sillón, quizás podría auxiliar a Neville: Había visto que su varita era el problema, y no el niño. Podría visitar a Augusta y a Neville, llevarlos al Callejón Diagon, llevarlos ante Ollivander y comprarle una varita nueva al niño rubio; si el niño mejoraba, entonces podría ser un As bajo la manga de Dumbledore, si es que se veía obligado, a hacer que sus planes, dejaran de orbitar alrededor de Artemisa.
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Cuando los hermanos Potter, estuvieron por subirse al Expreso de Hogwarts, después de haber caminado, y atravesado Hogsmeade, un mano se posó en los hombros de las niñas Potter, quienes se giraron y abrazaron a su madre, segundos después, fue el momento de Thomas se dejarse abrazar.
―No iremos a casa en el tren, niños ―dijo Lily, mientras sacaba un Galeón y hacía que sus hijos se tomaran de las manos, el Galeón brilló de color azul, en la mano de Lily, y los cuatro sintieron como unos ganchos los agarraba por detrás del ombligo y como si una caña de pescar los jalara, entrando en un tubo muy estrecho, hasta salir ante una mansión, a orillas, de lo que Thomas reconoció como el lago Ness. ―Nos quedaremos a vivir, en esta casa de los Potter.
― ¡Sí! ―dijeron emocionados, mientras miraban la imponente casa/mansión pintada en rojo, y con detalles dorados.
―Casa Gryffindor ―pensaron Artemisa y Stephanie divertidas, mientras caminaban más calmadas, que su muy emocionado hermano. Al entrar, el olor de los espaguetis los golpeó a los cuatro.
― ¡Ya estamos aquí, querida! ―anunció James.
― "Al menos no dijo algo cliché como: "Lily, ya llegué"" ―susurró Thomas, a sus hermanas, quienes rieron en voz baja.
―Vengan: ayudemos a poner la mesa, el mantel y todo eso ―dijo Artemisa.
Lily salió de la cocina, y abrazó a sus hijos, manteniéndose más tiempo abrazando a Artemisa, quien no buscó evitar los abrazos. ―Por cierto, querido ―la pelirroja mayor sonrió. ―Los duendes de Gringotts, dijeron que las runas de dispersión de magia, fueron colocadas perfectamente. ―Inconscientemente, la cabeza de Lily fue hacía un lado, en señal de que estaba confundida. ― ¿Para qué queremos algo así?
―Por si los niños desean practicar magia, en algún momento, querida ―dijo James, haciendo que Lily frunciera el ceño.
― ¿No será quizás, para que tus hijos, sean una nueva generación de merodeadores? ―preguntó Lily, haciendo que James diera un pequeño salto.
―N... NO. ―Dijo en voz muy alta el ahora nervioso pelinegro, de ojos avellana. ― ¡Por cierto, hablando de Merodear! ―ignoró a su esposa e hijos, y se fue a la oficina, con gran velocidad. Se habían enterado de que Sirius fue encarcelado, esto gracias a Amelia Bones. Enviaría una carta señorial al Wizengamot, para que su hermano del alma fuera liberado. Sabía cómo funcionaba el Wizengamot, sabía que lo mandarían a llamar, para saber si eran realmente una carta señorial (luego del almuerzo, pediría a Lily, colocar en el pergamino, las runas necesarias para el Accio Inverso), así los tomaría a todos con la guardia baja y podría exponer el problema, sin que pudieran negarse, a liberar a su amigo e interrogarlo por medio del Veritaserum y con la ayuda de su Pensadero.
― ¡JAMES, EL ALMUERZO! ―Gritó Lily, desde el comedor. Cuando James se acercó, un par de poderosas alas, se escucharon batir, Hugin y Munin graznaron, todos miraron hacía el patio y vieron una esfinge, la cual se transformó en una mujer común y corriente. Artemisa se levantó y fue a abrazar a su tutora. ― ¡Nadia!, bien... bienvenida.
―Hola Lily, me alegro de volverte a ver ―dijo la esfinge.
―Mamá, Papá, Thomas, Alice ―dijo Artemisa sonriente. ―Artemisa me ha cuidado, en estos últimos dos años, ella me educó sobre el Mundo Mágico.
―Y evité, que su infancia fuera un asco total, en manos de los Dursley. ―Gruñó Nadia.
―Descuida ―dijo Lily con un tono de voz oscuro. ―Ya me estoy haciendo cargo, de que los culpables inmediatos, paguen muy cargo, por esa osadía. ―Los tres menores de edad sufrieron un escalofrío, ante tales palabras. La mujer volvió a su rostro sonriente y feliz, antes de mirar curiosa a su primogénita. ―Arti, cariño, ¿Qué haces?
―Me temo, que... sufrí un... "accidente", durante un viaje a Japón ―dijo Artemisa, quien tenía su varita en su mano. ―Y no puedo comer cualquier cosa, sino algo muy... especial.
―Sí, el profesor Dumbledore, nos dijo que eras una Ghoul. ―Dijo James, encogiéndose de hombros. ―Artemisa, no dejarás de ser nuestra hija, esto es solo una condición de vida, a la cual tus hermanos, tu madre y yo, debemos acostumbrarnos.
― "Gracias" ―susurró algo apenada, mirando hacia abajo, centrándose en su almuerzo, el cual comenzó a consumir, como si nada malo estuviera pasando.
―Se siente extraño, poder formar un vínculo emocional, real. ―Se dijo a sí misma, pensando en sus hermanos, en Hermione, Padma, Susan y Daphne. Ella creía saber, lo que pensaba el director, creía entender sus planes e ideas, pero aún no estaba a un 100% segura, tendría que esperar, y verlo reaccionar el próximo año, para saber si estaba totalmente en lo correcto.
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Al mismo tiempo, en un edificio, usado como una prisión en el mar del norte, tres Aurores se acercaron a una celda.
―Sirius Black, ponte en pie ―ordenó un Auror. ―Serás enjuiciado, por los supuestos crímenes, que cometiste hace once años.
―Por fin ―dijo el hombre, colocándose de pie y siendo ayudado por los Aurores, a salir de la celda.
"Todo preso, que sea enjuiciado después de haber cumplido, como mínimo un año de condena en Azkaban, será llevado a una casa del Ministerio, donde permanecerá, tratando de recuperarse de su condición, con Sanadores, y con Aurores en sus puertas, día y noche, hasta el momento del juicio ante el Wizengamot" (Ley 104, párrafo L, sobre Criminalística, del Ministerio de Magia Ingles, de 1789)
