CAPÍTULO 10 – RECLUSIÓN Y SENTENCIA
Anahid: Ven ahora o será la última vez que le veas.
Mystika: No es como si me dejaras otra opción.
La Fenghuang me regaló una irónica sonrisa mientras daba orden de llevarme hasta su habitación al fondo del pasillo. Los matones de Malek se aseguraron de no dejarme escapar, aunque teniendo en cuenta que podían tener a Valkyon, sabían que no iba a oponer resistencia.
Su cuarto era como cualquier otro de invitados, no había nada de especial, nada que me dijera nada personal de ellos. Todos estaban callados, esperando no sé a qué. Los guardaespaldas me soltaron pero se quedaron cerca.
Al cabo de uno o dos minutos de interminable espera, se abrió la puerta. Me giré para ver quién entraba. Dos hombres corpulentos llevaban a Valkyon a rastras, desmayado.
Mystika: ¡Valkyon!
Antes de que pudiera ir hacia él, volvieron a sujetarme mientras veía como lo tiraban al suelo detrás de Anahid y Malek.
Anahid: Bien, ya estamos todos. ¿Malek?
Malek: Debes venir con nosotros, te presentaremos al futuro de tu especie.
Mystika: ¿De qué hablas?
Anahid: Hablamos del futuro de Eldarya y el tuyo, junto con tu especie. Bueno, parte de ella.
Malek: El Rey Yahir te está esperando en Lurr Shahish.
No entendía nada y sólo podía mirar a Valkyon de reojo para ver si volvía en sí.
Mystika: ¿Quién es ese?
Malek: Lo sabrás en su debido momento.
Tampoco había que ser muy avispado, ¿un Rey que colaboraba con ellos y hablaban del futuro de Eldarya y mi especie? Sólo podía tratarse del Rey del clan Valea, un Rey Dragón. Pero era mejor hacerse la tonta y que no supieran qué clase y cantidad de información tenía en mi poder.
Mystika: ¿Qué pasa con Valkyon?
Anahid: No lo necesitamos para nada.
Mystika: No iré a ningún lado sin él.
Anahid: No lo entiendes, ¿verdad? Él sólo es un estorbo, si sigue vivo es porque mi hermano se ha vuelto algo blando con los años...
Malek le miró de reojo con la ceja levantada, acusando el golpe sin decir una palabra. Luego miré de nuevo a Valkyon, al que nadie más prestaba atención. Craso error.
Súbitamente abrió los ojos y me hizo un gesto con total discreción, apuntando hacia los dos matones que tenía tras de mí. En seguida entendí lo que me quería decir, iba a atacar a sus captores y tenía que estar sincronizada con él. Hice un gesto afirmativo de forma disimulada y continué conversando con los Li mientras vigilaba a que Valkyon diera el primer paso.
Mystika: Está bien, ya me tenéis aquí, ¿por qué no le dejáis en paz?
Anahid: ¿Y que vaya tras de ti y cree problemas?
Mystika: Hablaré con él.
Anahid siguió argumentando, yo miré a Valkyon y con un último gesto se levantó dispuesto a atacar a los dos Fenghuangs que tenía más cerca, aquellos que le habían traído hasta allí. Yo me transformé a toda velocidad, sacando mis alas con tal fuerza que golpeé a los dos que tenía pegados a mí y me escoltaban desde el pasillo.
Anahid dio un grito por la sorpresa y Malek se llevó rápidamente la mano al cinturón para sacar su arma, cambiando a una posición defensiva. Ahora mismo él era mi prioridad. Me abalancé sobre él y clavé mis garras en su brazo, impidiendo que pudiera mover el sable un sólo centímetro hacia mí. Finalmente lo soltó quejándose, retorciéndose por el dolor de mis uñas clavadas en su piel hasta quedar de rodillas en el suelo.
Valkyón terminó de ocuparse de los otros, sólo faltaba la hermana. Por desgracia no vi a tiempo cómo agarró el arma de su hermano. Pero en vez de blandir la hoja hacia nosotros, se la puso en su propio cuello. Valkyon y yo nos quedamos quietos, viendo la insólita escena, no conseguíamos entender qué diablos hacía.
Anahid: Suelta a mi hermano.
Mystika: Te estás amenazando a ti misma...
Inesperadamente se echó a reír casi como una loca, lo que nos confundía aún más. Miré a Malek, aún arrodillado en el suelo con su brazo bien atrapado en mis garras, sonreía de lado. Esto me daba muy mala espina.
Entonces la Fenghuang retiró el sable de su cuello, extendió el brazo izquierdo, puso la hoja sobre su antebrazo y apretando los dientes se dio un tajo no muy profundo, pero aún así escandalosamente sangrante.
Valkyon: ¡AAGGH!
Me giré hacia mi prometido después de escuchar su grito. Las vendas de su brazo izquierdo comenzaban a empaparse en sangre, sangre que salía de dentro. Él se retiró rápidamente su brazal y luego los ahora rojos vendajes, tenía un corte que era imposible haberse hecho en la pequeña trifulca que habíamos tenido.
Volví a mirar a Anahid, que sonreía complacida al admirar la herida de Valkyon.
Anahid: Te dije que teníamos algunos truquitos... Ahora, suelta a mi hermano.
Fui soltando garra por garra el brazo de Malek, que se levantó del suelo y se cubrió la herida con una tela mientras volvía al lado de su hermana.
Anahid: Como ya habréis adivinado, hemos lanzado un hechizo de vinculación, lo que me ocurra a mí, le ocurrirá a él y viceversa.
Miré a Valkyon, que apretaba su mandíbula conteniendo la rabia. A pesar del contratiempo no podía dejar que nos chantajeara así como así.
Mystika: En ese caso, lo mejor que podemos hacer es tenerlo con nosotros, para que podáis vigilarle o incluso como protección.
Anahid: Chica lista.
Ella miró a su hermano, pidiendo su opinión sólo con la mirada, Malek nos miró y simplemente hizo una leve inclinación con la cabeza a modo de aserción.
Anahid: Bien, así tú también estarás más colaborativa.
Sus hombres comenzaron a despertar o levantarse después de la insignificante batalla, mientras los hermanos daban órdenes para preparar nuestra marcha. Lurr Shahish era nuestro destino, desconocía dónde quedaba eso ni a cuanto tiempo estaba, Valkyon me dijo que tampoco lo conocía ni había oído hablar de ese lugar, así que iríamos totalmente a ciegas.
Anahid se dirigió a nosotros para permitirnos ir a recoger nuestras cosas, bajo la amenaza de no contar nada a nadie si no quería que Valkyon pagara las consecuencias. Era por eso que dos de sus hombres nos seguirían a una distancia prudencial y vigilarían nuestra habitación. Llegamos rápido a ella, evitando cruzarnos con alguien y recogimos nuestras pertenencias.
Llamé a Ignis con un silbido por la ventana y casi al instante apareció batiendo sus alas, manteniendo la posición a la espera. Como ya hiciera una vez, saqué el anillo del Rey Thiedil y se lo entregué a mi dragón. Eran nuestra única esperanza y no había nadie vigilando allí fuera.
Valkyon: Deberías escribir una nota, quizás ellos puedan desvincularnos a la Fenghuang y a mí.
Mystika: Tienes razón, no quiero que la maten antes de tiempo...
Fui al escritorio y escribí la nota a Thiedil mientras Ignis esperaba paciente fuera, pues ya no cabía por la mayoría de puertas y ventanas. En ella expliqué a dónde nos llevaban y el propósito del viaje, quizás él entendería mejor todo esto y conocería el lugar ese. Y, por supuesto, les pedí que buscaran la forma de desvincular a mi prometido de la tipa esa para poder luchar en condiciones. Al terminar se la entregué y la agarró con la otra garra trasera para luego partir volando lejos. Sólo esperaba que los Li no lo vieran o no les pareciera sospechoso.
Como no partiríamos hasta después del funeral de los Fenghuangs caídos en la batalla de la tarde anterior, nos hicieron quedarnos en nuestro cuarto, llevándonos allí la comida incluso. Así que aprovechamos para seguir leyendo los libros que teníamos. Valkyon volvió con el de su clan y yo con el mío. Cuando terminamos, compartimos lo que habíamos aprendido.
Mystika: Mira, el último conocido de mi clan es el que nombró mi padre, Mael, único heredero. En el libro no pone nada más, pero he encontrado esto...
Saqué un pergamino algo estropeado y se lo mostré con cuidado. Era una especie de acta de unión entre un tal Mael y una tal Brianna. Más abajo, y añadido con una tinta diferente, había dos nombres más, en un apartado que parecía decir "descendencia": Morrigan y Breogan.
Mystika: ¿Qué tienes tú?
Valkyon: Teniendo en cuenta que no sé si este árbol genealógico habla exactamente de mis antepasados... Mira esto.
Me mostró el libro, señalándome el último nombre escrito en él: Lance. Podía ser casualidad o un nombre común en su clan y en la época. Repasé los nombres escritos en niveles superiores y vi, cada dos generaciones, los nombres "Lanzo" o "Launce".
Mystika: Mira Valkyon, el nombre se repite en varias generaciones, en el primogénito, aunque en otra variables.
Seguí estudiando los nombres mientras él buscaba esas variables. Y entonces vi el nombre "Valko" en uno de los descendientes, en este caso era el segundo hijo varón, algo que no se repetía demasiado, no solían tener mucha descendencia. Se lo mostré a Valkyon, que seguía sin estar muy convencido. No había que hacerse ilusiones, pero parecía una pista bastante fiable.
Valkyon: Bueno, no tenemos los árboles de todos los Dragones, puede que fueran nombres comunes también entre los civiles.
Aunque parecía poco optimista, podía ver el brillo en sus ojos por la emoción de haber encontrado, con toda probabilidad, la información que siempre había anhelado. Puse mi mano sobre la suya y le sonreí. Él la cubrió con la suya, dejó el libro y me sentó encima de él para besarme con devoción.
Mystika: ¿Crees que con ese hechizo de vinculación también notará otras cosas a parte de dolor?
Valkyon: Yo no he sentido absolutamente nada más que el corte...
Mystika: Bueno, ella es una perra fría, no me extraña.
Valkyon se rio y volvió a besarme, claramente importándole bien poco si Anahid podía sentir lo que hacíamos o lo que él experimentaba. Por desgracia, antes de que la cosa pudiera ir a más, picaron a la puerta para avisarnos que el funeral comenzaría en cinco minutos.
Nos separamos con un último beso y abrimos para salir. Los hermanos Li nos estaban esperando en la puerta, el resto de ellos estaba dividido a cada final del pasillo, seguramente por si intentábamos escapar o algo. Al parecer tenían otros planes y esos no eran asistir a las exequias.
Malek sólo hizo un gesto con la cabeza para que le siguiéramos, dos de sus hombres entraron a nuestro dormitorio, cogieron nuestras mochilas de viaje y partimos de allí por la parte trasera, donde había un hueco en la muralla que aún no había sido reparado.
...
Estuvimos caminando varios días, con poco descanso y prácticamente en silencio, sólo hablaba con Valkyon, aunque el cansancio que arrastrábamos de estar tantos días en movimiento nos quitaba las ganas de todo.
En un momento dado el paisaje comenzó a cambiar de forma bastante drástica, lo que antes eran frondosos y verdes árboles y arbustos con flores de colores vibrantes, se estaba convirtiendo en algo tétrico, sin vida. La vegetación tenía un tono verde oscuro a grisáceo y las pocas flores que había también estaban como apagadas. Asimismo podíamos notar la humedad en el ambiente, que aumentaba exponencialmente a medida que avanzábamos.
Anahid: Bien, ya casi hemos llegado, portaos bien.
Unos metros más adelante nos hicieron pasar por una cortina de hojas enormes y largas, dando paso a una especie de poblado alrededor de un pantano, igual de tétrico que el paisaje. Las casas estaban hechas de madera que parecía podrida y todo olía a moho debido a los árboles que allí había, eran tan altos y tenían tantas hojas que tapaban casi por completo el sol. El agua estancada tampoco ayudaba.
Pude notar como se movían algunas contraventanas al pasar, como si los habitantes nos espiaran desde sus casas. Y entonces llegamos a una casa de mucho mayor tamaño y entramos tras los hermanos sin esperar invitación.
El interior era lúgubre, con apenas alguna luz tenue en algún rincón, que iluminaba lo justo para que no te tropezaras por el camino.
Malek: Quedaos aquí.
Hizo un gesto con la mano para frenar nuestro avance y se fue solo con su hermana hasta el final de la sala. Había un hombre sentado en una especie de trono hecho con huesos y pieles, pero no podía ver apenas ningún rasgo desde allí con esa iluminación. Sólo pude oír la conversación, que por desgracia entablaron en otro idioma y en un tono podo agradable.
¿?: Pam ydych chi'n dod â'r Brenin Aurus ataf!? Byddai'n rhaid iddo fod yn farw!
Malek: Sori y Brenin Yahir, nhw enillodd y frwydr. Arbedodd y Brenhines Mystika ei bywyd.
Anahid: Peidiwch â phoeni, Mae Eich Uchelder, y Brenin Aurus ynghlwm wrthyf. Ni fyddant yn rhoi cynnig ar unrhyw beth.
Poniendo atención pude escuchar varias palabras reconocidas: "Brenin Aurus" de nuevo, "Brenin Yahir" y mi nombre. Miré extrañada a Valkyon, también confuso por la conversación. Sin duda el hombre ese era el tal Yahir, Rey de los Valea... ¿Entonces qué significaba "Brenin"?
[VALKYON]
Miré a Mystika confundido, repasando las palabras que me eran conocidas. Ella parecía pensar en lo mismo, pues su cara reflejaba el mismo desconcierto que el mío. Se habían dirigido a aquél hombre como "Brenin Yahir", lo que podía ser la palabra "Dragón" en su idioma, aunque parecía un forma algo rara para dirigirse a alguien.
Mystika: {¿Qué crees que significa?}
Valkyon: {No lo sé... ¿"Dragón"?}
Ella hizo una mueca tan poco convencida como yo de esa posibilidad y antes de que pudiéramos seguir discutiendo sobre ello, los tres se callaron y Yahir hizo una señal con la mano para que nos acercáramos.
Al presentarnos frente a él, se aclaró la garganta y comenzó a hablar con un extraño acento bastante marcado.
Yahir: Bienvenidos a mi hogar.
Yahir era un hombre enjuto, demacrado por la falta de luz solar y con ojeras. Su pelo largo y negro no tenía ningún brillo, igual que sus ojos de color rojo sangre. Tenía una larga barba, la nariz deformada probablemente por algún golpe que se la partiera, y un par de cicatrices en la cara, una de ellas atravesando su ojo derecho. Sus ropajes estaban algo raídos y viejos, iba cubierto por una capa de retales de piel de Bâkhrâhell y su asiento estaba formado por huesos y piel de Crylasm.
Yahir: Por favor, no seáis tímidos.
Mystika: ¿Qué hacemos aquí?
Yahir: Directa al grano por lo que veo. Pues estás aquí para hacer cumplir la profecía, por supuesto.
Mystika: Dudo mucho que mi destino está precisamente aquí.
Yahir: No dice eso nuestra profecía. No quiero aburriros con detalles, pero la vuestra es errónea, una mala transcripción seguramente.
Valkyon: ¿A qué te refieres?
Yahir me miró por primera vez con un gesto de disgusto mal disimulado en su cara. No entendía su animosidad, pues no me conocía de nada, a menos que fuera única y exclusivamente por nuestro Clan de pertenencia.
Yahir: En nuestra profecía no se habla de amor, sólo de la unión necesaria para fortalecer a la especie, fuego y oscuridad.
Mystika: No sé cual es esa profecía, pero no me interesa, gracias.
Anahid: ¡No seas tan descarada!
Mystika se volvió hacia ella con rabia contenida, sabiendo que no podía tocarla sin hacerme sufrir a mí también, pero parecía tener ganas de partirle la boca a ella, al hermano y a Yahir. Obviamente había comprendido por dónde iban los tiros. Yahir era Rey Dragón y había traído a la Elegida a su pueblo.
No podía creer que esto estuviera pasando de nuevo, otra vez la reclamaban para estar con otro hombre en nombre de la maldita Profecía. La diferencia era que este Rey no parecía tan amistoso y comprensivo como Thiedil, precisamente.
Agarré a Mystika de la mano para calmarla, pero en cuanto lo hice, Malek se interpuso entre medio de los dos para separarnos, soltando así nuestro agarre. Eso me enfureció, así que le di un puñetazo en la cara sin medir la fuerza. Se oyó un sonoro "crack" y Malek se vio girado por la fuerza del golpe, con las manos sobre su nariz mientras se colaba la sangre entre sus dedos.
Yo volví a una posición defensiva por si contraatacaba, pero Yahir se levantó de su trono y ese gesto sirvió para que los hermanos Fenghuang se contuvieran.
Yahir: Tú, Aurus, sigues vivo porque estás vinculado a una aliada. Sigue por ese camino y me importará bien poco quien es amigo o enemigo.
Mystika se transformó por completo y se puso delante de mí, mirando al Dragón a los ojos desafiante.
Mystika: Vuelve a amenazarle y tu Clan terminará contigo.
Yahir: Ya me habían dicho que eras una pequeña fiera.
El Rey hizo tronar los dedos y de los lados del gran salón salieron varios elfos oscuros con armas en sus manos para rodearnos. Era obvio que en aquél lugar ya estábamos en inferioridad numérica, lo que no sabíamos era que tenía un séquito de drows allí mismo, ni tampoco cuántos eran en total.
Mystika volvió a su forma humana respirando con dificultad por la cólera imposible de ocultar.
Yahir: Metedlos en el calabozo hasta que venga alguien que sepa desvincular a estos dos. {Malditos trucos de magia...}
Los elfos oscuros nos agarraron y nos llevaron a otra sala donde había unas escaleras de caracol que bajaban varios pisos, hasta llegar a uno donde había varias jaulas de barrotes anchos de un hierro demasiado resistente para conseguir romperlo o doblarlo.
En cuanto nos dejaron solos en la misma celda, nos abrazamos sin contención.
[THIEDIL]
Apenas había pasado un mes desde que Mystika y Valkyon se fueron de Rhodaris y por lo que escuché habían sido atacados en su ciudad. Por suerte pudieron solucionarlo con pocas bajas.
Sabía que iban a ir a por ella, era por eso que había querido ponerla bajo mi protección, entre otras cosas. Y aunque no había conocido jamás mujer igual, tuve que dejarla marchar para que pudiera ser feliz. Ahora sólo deseaba que esa felicidad le llegara pronto.
Estaba en el escritorio de mi despacho firmando algunos documentos cuando escuché un rugido fuera, uno que ya conocía de antes sin duda. Fui hacia la ventana y al abrirla vi al dragón de Mystika más crecido que la vez anterior, esperando al otro lado. Él se aproximó y con sus garras me acercó una carta y un anillo, mi anillo. Tomé ambos y me dispuse a leer la carta:
Querido Thiedil,
Hemos descubierto una traición de los Li Fenghuang, están aliados con los elfos oscuros y con Yahir del Clan Valea, los Dragones negros. Nos llevan a un lugar llamado Lurr Shahish, que no conocemos de nada, y han vinculado a Valkyon a Huang Anahid, con lo que no puedo atacarla sin hacerle daño a él.
Necesitamos tu ayuda desesperadamente.
Con cariño,
Mystika
(¿Otro Dragón?¿Era esto a lo que se refería cuando decía que encontraría otro rey, que había más Dragones?)
Dejé los pensamientos a parte, me levanté y fui corriendo a agrupar a mis más fieles guerreros, tanto elfos como humanizados, sin pensarlo dos veces. Sabía que había otras versiones de la Profecía, según quién las hubiera transcrito; y si era cierto todo esto del Clan Valea, los elfos oscuros y los traicioneros Li, entonces realmente estaban en problemas.
Después de avisar a los guerreros para que fueran preparándose, llame a mis mejores hechiceros y alquimistas para encontrar la forma de anular el hechizo de vinculación que caía sobre Valkyon y Huang Anahid. Eso sería más complicado que luchar contra un pequeño ejército, si es que lo había. Los hechizos de vinculación de este tipo se hacían con una magia muy potente, magia negra para ser más exactos.
Les dejé discutiendo mientras yo divagaba sobre las posibilidades de lo que podríamos encontrar allí. Sabíamos de la existencia de Lurr Shahish, pero para nada que allí hubiera alguien viviendo, y menos aún un Dragón. Por lo general siempre evitábamos ese lugar, era demasiado frondoso y tétrico, sin ningún tipo de valor hasta ahora. Un enorme pantano húmedo sin nada que ofrecer.
Finalmente fui a los establos para preparar las monturas para los que no podíamos volar, ordenando que todos los Galorzes estuvieran a punto cuanto antes. Los humanizados eran en su mayoría Owletts, así que no tendrían problemas en llegar allí cuanto antes.
En ese momento, uno de los alquimistas llegó a toda prisa a mi lado.
Alquimista: Lo tenemos, señor, podemos desvincularles.
Thiedil: Excelente, partiremos de inmediato.
En diez minutos después de dar la orden, todo el mundo estaba listo para marchar. Tomé a una cría de Owlett y le di el anillo e instrucciones. Los humanizados alzaron el vuelo, los elfos nos subimos a nuestras monturas, que también se elevaron en el cielo y partimos hacia Lurr Shahish junto con Ignis sin perder más tiempo.
Había perdido la cuenta de las horas y los días que habían pasado desde que nos encerraran en esa celda y la falta de sol y buen alimento comenzaba a hacer mella en ambos.
Cada día venía Yahir dos o tres veces a preguntar si había cambiado de parecer y siempre obtenía una respuesta rotundamente negativa. Según él, me dejaba tiempo para aceptar por mí misma, hasta que se le agotara la paciencia y mi voluntad ya no valiera para nada.
Valkyon y yo charlábamos de tonterías para entretenernos, o hacíamos el poco ejercicio que se podía en ese reducido espacio para no perder la forma y la cabeza.
Ese día, mientras comíamos el rancho que nos daban, oí un ruido fuera, como si algún pequeño animal rascara los barrotes de la diminuta ventana que tenía ese zulo.
Me levanté corriendo y subiéndome a una piedra, me acerqué a la abertura. Fuera había un bebé Owlett usando su pico para rasgar los barrotes, algo que dejó de hacer en cuanto me vio. En su pico tenía algo brillante. Lo metió entre las barras y yo agarré el objeto.
En cuanto lo soltó, se fue volando rápidamente de allí. Miré el objeto frío en mi mano, era el anillo de Thiedil. Fui corriendo a enseñárselo a Valkyon.
Mystika: ¡Vienen de camino!
Valkyon cerró los ojos con alivio mientras suspiraba y yo escondí el anillo entre mi ropa para que nadie más lo viera. Era momento de hacer un movimiento, el ataque resultaría más efectivo si al menos yo estaba fuera de la celda.
Mystika: Voy a decirles que he cambiado de parecer, necesito estar fuera de la celda cuando lleguen los elfos.
Valkyon: Si llegan a sospechar algo...
Mystika: Lo haré lo más creíble posible.
Como cada vez que nos daban de comer, alguien bajó para venir a buscar los platos vacíos. Siempre era alguien distinto, pero no eran elfos, seguramente serían Dragones plebeyos. Le dije a Valkyon que se separase de mí lo máximo posible, como si hubiéramos discutido.
El Dragón pidió los platos a través de las irrompibles rejas de nuestra celda y le di el mío sin llegar a soltarlo.
Mystika: Quiero ver al Rey, lo he pensado mejor.
El hombre asintió con la cabeza y se marchó con nuestros platos sin decir nada.
Valkyon se acercó a mí, me dio un beso y me deseó suerte y que tuviese cuidado antes de volver a separarse con mala cara.
Apenas un par de minutos después volvimos a oír a alguien bajando las escaleras y un ruido de llaves. Era Yahir en persona, que se acercó a la celda para abrirla. Luego se retiró invitándome a salir.
Salí sin siquiera mirar a Valkyon, algo que me costaba más de lo imaginado. Él siempre me calmaba y en ese momento estaba bastante ansiosa. Así que con todo el esfuerzo posible abandoné las mazmorras detrás del Rey.
Una vez volvimos al piso superior, al gran salón donde estaba su trono, vi otro trono algo más pequeño y estrecho al lado del anterior. También hecho con huesos y pieles de familiares, lo que me daba escalofríos.
Yahir: Por favor, toma asiento en tu trono. Espero que sea de tu agrado.
Mystika: Eh sí, gracias...
Haciendo de tripas corazón me senté en la horrenda silla intentando poner una cara neutra. Tampoco sería muy creíble poner una enorme sonrisa, dudaba que Yahir fuera tan estúpido.
Yahir: Así que te lo has pensado mejor... ¿Qué te hizo cambiar de opinión?
Mystika: Dicen que hay que aceptar el destino tal y como viene, así que si este es mi destino, mejor no hacerlo esperar más, sobre todo metida en un zulo apestoso.
Yahir se rio por mi contestación. Estábamos solos en la sala, al menos que yo pudiera ver. Los Fenghuangs tampoco parecían estar cerca, eso facilitaría mi tarea.
Yahir: Sabes, en otra época esto de juntarse entre diferentes clanes no estaba permitido, incluso entre clanes aliados. Entre enemigos te castigaban con la muerte, entre aliados simplemente no aprobaban la unión y la aprobación del Clan era muy importante. Pero imagino que todo eso ya no importa. Apenas hay mujeres Valea y la fertilidad de nuestra especie es bajísima...
Mystika: ¿Por eso hay tan pocos Dragones por Eldarya?
Yahir: Exacto. Es por esto que con la Elegida hay que hacer una excepción, eres el futuro de la especie entera y de nuestro mundo y, por tanto, de la supervivencia de todas las especies no humanas.
Al menos su sentido práctico del tema me evitaría tener que aguantarlo de forma más cercana, lo que era un gran alivio para mí.
Yahir llamó a alguno de sus sirvientes, le dijo algo al oído y volvió su atención a mí.
Yahir: Así pues, imagino que entiendes tú situación.
Mystika: Así es.
Yahir: Genial, así será más fácil.
El sirviente volvió con una bandeja llena de frutas variadas y la colocó frente a mí hincando su rodilla en el suelo.
Yahir: Debes tener hambre, sírvete, por favor.
Le hice caso sin ningún tipo de temor y guardé una pieza de fruta disimuladamente con la esperanza de poder dársela a Valkyon más tarde, mientras seguía conversando con Yahir, esperando que así confiara en mí.
...
En el segundo día de semilibertad comí con el Rey en su mesa. La comida no era muy abundante que digamos, pero desde luego sabía mejor que lo que habíamos comido encarcelados.
Yahir: ¿Y qué querrás hacer con el Aurus?
Mystika: ¿Mhh?
Yahir: Como comprenderás, no puede quedarse aquí, además de ser un peligro. Y prefiero consultarlo contigo ahora qué vas a ser mi Reina por voluntad propia.
Mystika: No habrá que preocuparse por él, lo mandaré de vuelta al Cuartel y haré que lo vigilen.
Él me miró algo escéptico, pero no podía esperar que quisiera hacerle ningún daño, incluso si realmente estuviera emocionada con su idea de la Profecía. Intentaba seguir con mi cara de póker, impasible ante el tema de Valkyon.
Mystika: Algo que le tendría entretenido es conocer sus orígenes, sus antepasados. Lo lleva deseando desde siempre.
Yahir pareció algo sorprendido ante mi contestación, lo que no conseguía entender, a mí me parecía muy lógico querer saber de dónde provienes.
Yahir: Entonces, ¿él no sabe absolutamente nada sobre quién es?
Mystika: Sólo que es mestizo de Dragón Aurus y humano.
Me encogí de hombros con aire despreocupado mientras cogía una uva de un racimo en una bandeja de madera. Todo allí era tosco, rústico, tanto los habitantes como sus hogares.
Yahir: Ya veo...
Mystika: ¿Por qué, tú sabes algo?
Intenté sonar plana, como si preguntara sólo por sacar conversación, pero por dentro me moría de la curiosidad, sobre todo por el tono que había empleado el Dragón.
Yahir: Tenemos gente estudiando a posibles Dragones en Eldarya e incluso en la Tierra. Indagamos en sus familias, en su procedencia.
Hizo una pausa con aire pensativo, como si sopesara el decirme más de lo que ya había dicho. Tenía que esforzarme en calmar el impulso que me llamaba a golpearle hasta que soltara toda la información que tenía.
Yahir: Puede que tengamos información sobre él... Información que creíamos que ya conocíais. Al fin y al cabo estabais presentes cuando llegasteis ayer y hablamos de él.
Mystika: Hablasteis un idioma desconocido para nosotros.
Yahir: Claro... ¿Entonces la palabra "Brenin" no la conocéis?
Negué con la cabeza mientras continuaba comiendo uvas. El Rey entrelazó sus dedos, suspiró y cuando se dispuso a hablar, ambos oímos un rugido a varios metros en el exterior.
Yahir frunció el ceño confuso por el ruido desconocido para él. Se levantó de repente y pidió a sus sirvientes que acudieran para que fueran a averiguar qué había sido eso.
En cuanto abrieron el portón de la casa se escucharon gritos ahogados. Entonces una llamarada entró hacia dentro, relamiendo las paredes enmohecidas del salón y todo mueble y tela a su paso.
Yahir: ¡GUARDIAS!
CONTINUARÁ
