—¡Ay, no! ¡Todos nuestros esfuerzos fueron en vano! —gritó Rarity—. ¡Hemos terminado últimas!
—L-lo importante es que hayamos disfrutado —respondió Fluttershy.
—¡¿Tener fango en la melena es haber disfrutado la carrera?! —vociferó indignada la unicornio en un intento desesperado de limpiarse.
—Rarity, por todos los rebaños, ¡Ya párale! —interrumpió AJ—. Es solo fango, se irá luego de una ducha.
—A mí lo que me desconcierta...es cómo Twilight y Pinkie Pie ganaron —preguntó Camila aún algo agitada mientras observaba cómo su hermano se acercaba a la unicornio de pelaje lavanda.
—¡Eso no es lo importante ahora! ¡Lo es tu reconciliación con tu hermano! —vociferó la granjera abrazando a su amiga, esta última lanzó una risa nerviosa.
—Yo no lo llamaría reconciliación, más bien diría que hemos comenzado de cero —respondió la joven.
—Ey, ¡Es un progreso! ¡Y llevó mucho trabajo que se lograra! —habló Dash con entusiasmo.
—Tú lo único que debías hacer era enseñar a Eric a volar...y apenas puede despegar del suelo —señaló Applejack a la pegaso de rizos arcoíris.
—Meh, lo intenté —respondió ella con indiferencia.
—Debo admitir que me has sorprendido, Twilight. Siendo honesto, no esperaba que cruzaras la línea de meta antes que todos —confesó el joven pegaso, quien se había posicionado frente a la yegua.
—Eh...No sé cómo es que llegamos tan rápido, solamente recuerdo haber empezado a trotar… —respondió Twilight con gran asombro.
El joven pegaso quedó perplejo.
—Pinkie Pie asusta —respondió él mientras miraba para otro lado, buscando a la pony rosada.
—¡Asusto a muchos! —vociferó Pinkie apareciendo de la nada y asustando a ambos ponys.
—¿Acaso eres alguna clase de deidad cósmica? —preguntó Eric incrédulo.
—Oh, no, ¡Para nada! Solamente camino como cualquier pony —respondió la pony de rizos alborotados para luego ir a reunirse con las demás.
—Ella sería capaz de ganarle a Thor...no...creo que al Doctor Strange, pero sería injusto, él está algo viejo, ya. —pensó Eric para sí mismo.
—Eric —habló la unicornio lavanda, pero no recibió respuesta de su amigo—. ¡Eric!
Él salió del trance y prestó atención.
—El día de hoy no ha terminado. Es mejor que tú, Camila y yo emprendamos el viaje a la biblioteca —explicó la unicornio con un tono de voz más suave. El muchacho enseguida notó esto.
—¿Estás cansada? Tu voz se escucha un poco más apagada —indagó con curiosidad Eric.
Twilight no tardó en soltar un gran bostezo. Acción que por alguna razón alegró al pegaso.
—¿Qué? ¿Ocurre algo? —preguntó ella mientras evitaba que una lágrima cayera de su ojo derecho.
—En los pocos días que llevo aquí, he notado que has estado más y más cansada con el pasar de los días —observó Eric mientras agitaba sus alas para estirar los músculos.
Twilight no tardó en lanzar otro bostezo, esta vez más largo. Luego de frotarse los ojos, se relajó y respondió:
—Creo que estoy muy agotada...te diré la verdad. Antes de comenzar con este plan, en las noches me forzaba a dormir, pero estaba en vela, sentía la obligación de no quitarte un ojo de encima
—Bueno...te seré honesto. En la primera noche que pasé en la biblioteca, tenía intenciones de irme, pero el tener cascos y no saberlos usar me impidieron hacerlo. Por ende, en todo el trayecto hacia la puerta noté que roncabas con profundidad. Ahora pregunto, ¿Estabas fingiendo Twilita? —Curioseó él con una sonrisa pícara en el proceso.
Twilight se sonrojó hasta las orejas. En aquella ocasión apenas conocía a Eric, que la viera roncar la avergonzaba como nunca antes nadie lo había hecho. Pero todo eso desapareció al recordar que él ya no era ese tipo de pony burlón, sino alguien totalmente cambiado. Lanzó un ligero resoplido y contestó la pregunta de Eric manteniendo aún el mismo tono de voz.
—Supongo que me quedé dormida...pero luego me percaté de que había hecho mal y posteriores noches estuve en vela vigilando tus posibles movimientos. Y ahora que tú y tu hermana han hecho las paces y se han ganado nuestra confianza y amistad, todo el cansancio ha caído sobre mi lomo.
Eric esbozó una gran sonrisa y se acercó al oído derecho de la unicornio y susurró.
—Tus ronquidos me causaron mucha gracia —admitió Eric. Twilight se sonrojó otra vez hasta las orejas, y cuando iba a reprocharle por lo dicho, Rarity apareció junto con Camila. Su melena aún estaba cubierta de fango, y como consecuencia esta había quedado arrugada y desaliñada.
—Twilight, cariño, me veo en la necesidad de solicitar la presencia de Eric en mi boutique —dijo Rarity mientras se rascaba la cabeza—. ¡Por Celestia, éste fango! No hay tiempo que perder Eric, ¡Quiero darme una ducha!
—¡Oh, claro !—rió Twilight, revisando nuevamente la lista de ítems en su lista—. Casi lo había olvidado. ¡Es todo tuyo!
Eric, sin la posibilidad de elegir, fue tomado del casco derecho delantero y arrastrado a la fuerza por Rarity, y Camila también corrió la misma suerte. Pero antes de alejarse demasiado de Twilight, le dijo para sorpresa de ella:
—Te aconsejaría ir a la biblioteca en seguida. ¡Créeme, no te arrepentirás! —exclamó él a consecuencia de encontrarse lejos de su amiga.
Acomodados y relajados en la Boutique, Rarity se empeñó en explicar a Eric el por qué lo necesitaba ahí.
—Suena descabellado saber que Twilight planeó hasta una fiesta. Creí que Pinkie Pie sería la portadora de la idea —dijo Eric mientras se levantaba de un sofá de terciopelo color rojizo y empezaba a caminar de un lado a otro—. ¿Etiqueta ante las Princesas? Pero tengo una muy buena educación por parte de mi madre.
—No lo sé, Eric. No te vendría mal. Siempre has socializado muy poco con las mujeres a lo largo de tu vida. Y el único amigo que tienes es hombre —reflexionó su hermana mientras lo observaba.
—¡Pero Celeste es mi amiga! —respondió él de repente. Se detuvo y pensó—. Bueno… lo era.
—Eso lo hablaremos cuando regresemos a casa, si es que regresamos —respondió seriamente su hermana. Pero su cara cambió al ver la expresión de tristeza que Rarity llevaba en su rostro—. ¿Estás bien, Rarity?
—Es que… no creí que pensaran regresar tan pronto. Sé perfectamente que ustedes pertenecen a otro mundo y que allí es su hogar. ¡Pero hay tantas cosas que debo enseñarte, Camila! ¡Tienes futuro en el mundo de la moda! Y Eric...me encantaría disfrutar de tu compañía en mi Boutique.
—Claro, Camila se convierte en tu aprendiz y yo en tu empleado. ¡Qué buena idea! Noten que estoy siendo sarcástico… —respondió él mientras volvía a sentarse en el sofá, acto seguido lanzó una risa que logró contagiar a su hermana.
—Te has encariñado con nosotros, Rarity, eres la única de las chicas que lo ha admitido —observó el pegaso. La unicornio se ruborizó levemente.
—Bueno. Es verdad, sí. A pesar de los pocos días...y...¡No se vayan tan pronto! —exclamó Rarity con sus ojos a punto de estallar en un volcán de lágrimas. Reacción que alarmó a los hermanos, quienes sin pensarlo se acercaron a abrazar a su amiga.
—No nos iremos por unos días. Realmente quiero conocer un poco más Ponyville, y pasar algo de tiempo con las chicas y Camila —admitió el joven mientras rompía el abrazo en conjunto con su hermana—. Y mientras tú le enseñas a Camila, yo podría venir con Spike y ayudarte.
Rarity, secando sus lágrimas con un pequeño pañuelo que hizo levitar desde solo Celestia sabía dónde, respondió agradecida:
—Eso me reconforta, querido. ¡Gracias! —agradeció la unicornio—. Pero es hora de enfocarnos en los preparativos para esta noche.
—Sigo creyendo que estoy listo… pero si no es el caso, ¿Por qué Camila no es preparada también? —indagó algo indignado Eric.
—Eso se debe a que yo ya soy toda una señorita —respondió su hermana con una notable sonrisa de triunfo en su rostro.
—¡Eso es incorrecto! ¿Te has escuchado comer? A veces no cierras la boca —respondió su hermano con celeridad.
Rarity decidió alejarse de ellos e ir a buscar un par de prendas que había reservado para ambos tomando en cuenta tanto las medidas de Camila como las que Twilight le había dado previamente para Eric. Recordó que las tenía colocadas en dos maniquís que se encontraban ubicados en su habitación. Al encontrarse en el pie de la escalera, se volvió para observar a Eric y Camila, quienes nuevamente habían comenzado a discutir, pero esta misma era tan ridícula que le recordó a aquellas discusiones triviales que solía tener de vez en cuando con Sweetie Belle. Una vez bajó con las dos prendas, escuchó como ambos hermanos platicaban acerca del collar, La expresión de asombro en el rostro de Camila, despertó la curiosidad de la diseñadora.
—Disculpen por entrometerme, pero quisiera saber más acerca de su conversación...¿Es acaso del origen de esa hermosa piedra?—consultó Rarity.
Eric rápidamente se giró hacia ella y con notable nerviosismo abrió la boca, pero Camila habló por él.
—¡Estás en lo correcto, Rarity! Nunca te lo he dicho, pero pertenece a nuestro mundo, básicamente nuestro mundo. Es una Perla que apareció en las orillas de la playa que se encuentra cerca de nuestro hogar.
—¡Qué suerte tan maravillosa tienes, querida! Ay, vivir cerca de una playa, el ruido del mar, encontrar una hermosa joya. En verdad envidio tu suerte —confesó la joven unicornio de rizos morados—Bien, he aquí dos prendas para ustedes. Estoy segura de que las hallarán más que cómodas.
—¿Pero la fiesta es formal o informal? —curioseó Eric.
—Para nosotros tres será formal —dijo Rarity denotando su orgullo—. Acomodaré algunas cosas y tú y yo nos pondremos a practicar.
El pegaso lanzó con pesadez un fuerte resoplido. Cuando Rarity estuvo fuera de la vista de ambos jóvenes, Camila procedió a hablar.
—E-es increíble cómo mis pesadillas se hicieron realidad...Exterminé a todos...—reflexionó la joven con su voz a punto de quebrarse.
Eric le dio un cálido y reconfortante abrazo.
—Todos están bien, y tú también. Y yo estoy muy feliz de tenerte a mi lado. Realmente me siento tan culpable de haber sido un completo estúpido contigo y no…apreciarte —confesó su hermano con un leve dejo de melancolía en su voz.
—No digas eso. Has hecho cosas lindas por mí...aquella vez cuando me regalaste tu auto para que el chófer de papá no me acompañara a todos lados, por ejemplo—confesó su hermana sin romper el abrazo.
—Sí...pero nuestro padre se enteró y confiscó el vehículo, y también las tarjetas de crédito que te había cedido, y yo no hice nada. Te he hecho y dicho cosas horribles...cosas que no se olvidan de un día para el otro, y nunca las suficientes para hacerte sentir bien —contestó Eric—. Escucha, dentro de poco volveremos a casa, actualmente el elemento está desactivado por lo ocurrido, pero sé que Twilight podrá ayudarnos cuando le explique sobre el objeto que nos trajo. Pero...existe la posibilidad de que, si tenemos éxito, nunca más podamos regresar a Equestria, Aún no comprendo del todo la funcionalidad del elemento, y una hipótesis que tengo es que si logro abrir otro portal, tal vez podríamos terminar varados en otro mundo más.
Camila al escuchar esas palabras abrazó más fuerte a su hermano y apoyó su cabeza sobre el pecho de Eric.
—En el poco tiempo que pasé en Equestria, me encariñé con los Apple. Me han llegado a considerar parte de la familia, y me han enseñado a apreciar un estilo de vida que antes repudiaba. Pero aprendí tanto con ellos. Applejack es como una hermana...irme y jamás poder volver a verla…—dijo para luego hacer una pausa, dejando salir unas pequeñas lágrimas a causa del inmenso dolor que ahora sentía.
—Tranquila...no queremos que Rarity también se nos ponga sentimental si se entera. Tengo un plan, Cami—confesó Eric sin romper el abrazo. Empezó a acariciar el cabello de su hermana y prosiguió—. Esta noche celebraremos y comeremos platillos de Equestria, disfrutaremos con nuestras nuevas amigas y seguramente conoceremos más. Luego de esa gran fiesta, pasaremos unos días explorando el pueblo y también visitaremos a las chicas para pasar más tiempo con ellas. Posterior a eso, yo cruzaré el portal y tú te quedarás con los Apple.
Camila abrió los ojos como platos y rompió en un abrir y cerrar de ojos el abrazo. Miró desconcertada a su recién reconciliado hermano y abrió la boca para formular su descontento, pero la cerró al instante, su cara se posicionó hacia abajo, y con la voz quebrada respondió al fin:
—¿Y...y si jamás vuelves? ¿Qué haré sin mi hermano?
—Al menos sabré que estás aquí en Equestria viviendo una vida feliz...¡Una vida que te mereces! Siempre la has merecido —respondió su hermano, quien le otorgó una cálida sonrisa y le secó una lágrima que caía de su ojo derecho con su casco delantero derecho.
—¡Pero yo quiero vivir una nueva vida contigo! Yo también quiero que seas feliz, ¿Por qué tengo que ser yo la única? ¿A quién recurriré si necesito un abrazo fraternal? —preguntó ella desesperada.
—Applejack es como una hermana para ti, tú misma me has dicho —contestó él bastante preocupado por las respuestas de su hermana y por el simple hecho de no saber qué responder.
—No es lo mismo, yo la quiero, sí. Pero no es mi hermana de sangre, tú lo eres… aunque aquí tenga a las chicas, me sentiré relativamente sola—protestó Camila abrazando de nuevo a su hermano—. Dejemos a la Tierra atrás, deberíamos quedarnos aquí. Ya no hay nada que la Tierra pueda ofrecernos.
Eric, dubitativo, pensó en las posibilidades. Quedarse en Equestria no era mala idea: Sus nuevas amigas eran amables, los días pacíficos y la cultura y costumbres más que interesantes. La paz prácticamente rondaba en todo el Reino.
—Cami… —comenzó.
Ella solamente lo abrazó más fuerte.
—Hay asuntos pendientes en la Tierra. Tus amigas, por ejemplo, les dejaré un mensaje de parte tuya, pero inevitablemente se pondrán tristes.
—Vivimos en un mundo donde los súperhumanos, los dioses y los seres de otras dimensiones existen...no creo que se espanten al saber que me encuentro en otro mundo...pero tienes razón, las pondría tristes saber que ya no estaré ahí. ¿Tú qué tienes que hacer en la Tierra? —indagó Camila aún melancólica y sin separarse de las patas de su hermano que se aferraban con cariño a su espalda.
—Roberto, nuestros padres, nuestra compañía, nuestra ida a Alfa Centauri...sabes muy bien que la humanidad empezó a ir a ese nuevo Sistema Solar hace tres años. Nuestros padres quieren que vayamos, tengo que sacar esas piedras del camino y luego me pondré día y noche a buscar la manera de volver a Equestria. ¡Pero tú tienes que quedarte y ser feliz!
Camila rompió el abrazo, varias lágrimas habían caído mientras ambos estaban abrazados. Su hermano le sonrió, cariñosamente pasó su casco izquierdo por la mejilla izquierda de su hermana. Ella, con ternura, tomó los dos cascos delanteros de su hermano y habló.
—No me quedaré —respondió ella desconcertando a su hermano, quien se quedó sin palabras—. Prometimos comenzar desde cero, y estamos haciendo un gran progreso, no quiero que esto se vea afectado por tu partida. Además, quiero estar ahí para despedirme de mis amigas y de nuestra madre...y también de papá...él habrá sido muy desatento, pero él y mamá nos dieron la vida. Ambos nos brindaron un hogar y muchas enseñanzas.
—Sé que muchas de esas fueron una mala influencia para mí. Pero es bueno reconocerlo y empezar a trabajar en eso —respondió el joven muchacho convertido en pegaso. Le dio un beso en la frente a su hermana y ambos se volvieron a abrazar.
Rarity, quien se encontró escuchando todo desde otra habitación sonrió y, secando sus propias lágrimas, prosiguió a continuar con lo suyo, pero se detuvo en seco.
—"Rarity, ¿Desde cuándo eres una entrometida? Ay, espero esto no se me haga costumbre" —se dijo para sus adentros la unicornio de pelaje blanco grisáceo y melena violeta cuidadosamente peinada y arreglada mientras bajaba sus orejas en señal de preocupación.
—¡Bien, ya tengo aquí sus prendas para esta noche! —vociferó Rarity mientras bajaba las escaleras. Habían pasado ya quince minutos, en los cuales los hermanos no habían visto ni oído a la unicornio.
—¡Rarity! Eh...¿Ese vestido es para mí? —preguntó algo nerviosa Camila.
—¡Por supuesto que sí, querida! No es para Eric, eso desde luego...al menos que...bueno, vayas para ese lado, Eric —respondió la diseñadora.
—¡¿Qué?! ¡No! —exclamó indignado Eric—. Eres muy osada, Rarity…
—Ay, vamos, era una pequeña broma —contestó ella mientras se acercaba a ambos jóvenes y dejaba las respectivas prendas sobre unos maniquís ubicados no muy lejos de ellos.
—Rarity, apreciamos el gesto, ¿Pero es necesario ir de gala? ¿No podemos ir con nuestro estilo natural? —indagó Camila mientras evitaba ponerse algo nerviosa al observar su posible vestido.
—Pero Camila, Applejack me contó que tú eras una muchacha de la alta sociedad...Es bien sabido por todos que ponys de esa clase asisten a eventos con vestimenta presentable y lujosa —explicó Rarity sin inmutarse por las palabras de su amiga.
—Eric era quien asistía a esas fiestas con su amigo Roberto. Yo soy alguien más básica...bueno...si soy honesta, repudiaba mucho el estilo de vida que en este caso llevan los Apple...así que no soy ninguna santa.
—Pero eso quedó en el pasado —respondió su hermano quien la rodeó con su pata izquierda y la acercó a él con afecto—. En la Tierra había muchas fiestas de negocio, e invitaban a muchos empresarios, incluyéndonos. Cuando fundamos nuestra compañía, íbamos siempre, pero poco a poco Camila fue perdiendo el interés y yo también. En cierta parte se debió a nuestra relación, que en esa época se estaba haciendo pedazos poco a poco...y yo me había obsesionado con el diseñar armaduras.
Rarity se limitó a asentir y a lanzar un suspiro con pesadez al ver que Eric había terminado de contar su anécdota. Se levantó y con el aura mágica celeste que irradiaba su cuerno, levitó las prendas y las trajo hacia ella.
—Es una pena, supongo que los guardaré...sería una desgracia que se llenasen de polvo —se lamentó ella mientras se acercaba a la escalera, pero detuvo su pata delantera derecha en el pie de la misma y giró su cuello rápidamente y de imprevisto, para sorpresa de los hermanos—. Aún así, es mi deber enseñarte algunos modales para presentarte ante la realeza, Eric.
La representante del Elemento de la Generosidad subió con suma tranquilidad la escalera y cerró la puerta de su habitación. En ese instante, la puerta principal se abrió con fuerza y Sweetie Belle entró a la Boutique. Su rostro reflejaba gran frustración. Detrás de ella aparecieron dos potras más, una de ellas daba ánimos a sus amigas.
—¡Vamos, chicas! El ala delta no será lo nuestro, pero aún podemos hacer más cosas para obtener nuestras cutie marks —animó una potra de melena rojo brillante, pelaje amarillo limón y ojos naranja fuerte.
—¡Hemos hecho más de diez actividades en la semana, Apple Bloom! —exclamó una pegaso de melena magenta, ojos morados y pelaje naranja.
Sweetie Belle no se molestó en decir palabra alguna, pero al pasar al costado del sofá, no dudó en alegrarse, lo mismo ocurrió con Apple Bloom. Ambas potras gritaron el nombre de un respectivo hermano al unísono y corrieron a abrazarlos.
—Aw, Apple Bloom, ¡Qué lindo verte! —afirmó Camila devolviendo el afectuoso abrazo que le había concedido la potra.
—Ey, potra, ¡Hola! —dijo Eric bajando a Sweetie Belle de él. Aunque Eric no tuviera mucho afecto a la potranca y apenas se conocieran, ella indudablemente se había encariñado con el joven pegaso de crin castaña.
La pequeña unicornio pasó a presentarles a Scootaloo a Eric y Camila. Estos últimos explicaron a las potrillas el porqué de su presencia en la Boutique.
—¡Claro! La dichosa fiesta que Apple Bloom viene mencionando desde esta mañana —respondió la potranca pegaso, quien de acuerdo con Apple Bloom y Sweetie Belle se llamaba Scootaloo.
—Estoy muy emocionada, mi hermana me dijo que no se sabía si se iba a hacer o no. ¡Pero esas dudas se disiparon! —vociferó la potra de melena rojo brillante mientras saltaba en su lugar.
En eso, Rarity bajó las escaleras dispuesta a preparar a Eric. Al encontrarse con las potras, saludó con un cálido abrazo a su hermanita y a sus amigas. Sin decir nada más, apartó al pegaso del grupo y lo llevó a un gran espejo que se encontraba al otro lado de la sala principal. Entre tanto, las potras se quedaron con Camila, dispuestas a entablar cualquier tema de conversación con ella.
—¡¿Novio?! —preguntó alterada la unicornio de rizos dorados y pelaje verde claro—. Y-yo sí tuve uno. Era buen mozo, muy atento, cariñoso…
—¿Y te espera en tu mundo? —preguntó Sweetie Belle con ojos soñadores.
Camila negó con la cabeza.
—No...por alguna razón la relación no funcionó. ¡Yo lo quería mucho, y él a mí! Pero lo veía como un gran amigo, como si me hubiera acompañado toda la vida.
—Ouch —dijeron las tres potras al unísono.
—No, no, no. Él no se lo tomó a mal, lo entendió y seguimos con nuestras vidas y saliendo de vez en cuando —finalizó Camila—. ¿Por qué les estoy contando esto a ustedes?
—Oh, somos muy curiosas...y cuando lo somos, logramos que cualquier pony conteste nuestras preguntas...de hecho. ¡Chicas! ¿Y si nuestro talento especial es… —preguntó Apple Bloom con emoción.
—No, ya basta de buscar nuestras cutie marks...por hoy —interrumpió Scootaloo—. Quiero relajarme y pensar en lo que comeré en la fiesta...aunque, ahora que lo pienso. ¿A qué hora es?
—A las diez de la noche. Eso me dijo Applejack —respondió Apple Bloom con su felicidad opacada por la pregunta de su amiga.
—Son apenas las ocho. ¡Vayamos a mi cuarto! ¡Allí podremos planear nuestras siguientes actividades!—propuso Sweetie Belle. Sus amigas sin dudarlo aceptaron, despidiéndose con ella de Camila para subir las escaleras.
Camila sintió la necesidad urgente de cerrar sus ojos, el sueño repentino la había invadido. Al ver que Rarity enseñaba algunas poses que denotaban etiqueta a su hermano y que éste intentaba imitarlas, calculó que tardarían media hora en terminar. Se acomodó, y apoyó su cabeza en el respaldó del sofá.
De un momento a otro, sintió el suave tacto de un casco sobre su mejilla, abrió los ojos con pesadez y vio a Eric ofreciéndole una sonrisa.
—¿Qué hora es? —preguntó ella rascándose ambos ojos y desperezándose luego de eso.
—¡Nueve y cuarenta y cinco de la noche! Te quedaste dormida, pero se ve que te ha resultado reparador —observó el muchacho mientras se acercaba a la puerta de entrada—. ¿Nos vamos?
—Ay...desearía dormir más, espero y la fiesta no dure mucho… —respondió ella lanzando un gran bostezo.
—Solamente es pereza la que sientes —dijo Eric
—Espera Eric...¿Dónde está Rarity? —preguntó ella algo alarmada al notar que la unicornio blanca había desaparecido del lugar.
—Se adelantó antes que nosotros, se llevó a las potras —explicó mientras entre abría la puerta con algo de esfuerzo—. Supongo que tienen una sorpresa para nosotros.
—No te hagas ilusiones...no sabríamos de la fiesta entonces —contestó ella con indiferencia mientras salía de la Boutique, Eric la siguió detrás e intentó cerrar la puerta. Camila notablemente fastidiada usó su magia y la cerró de un portazo, despertando por completo en el proceso—. Ay, ay, ay, ¡Perdón! Estaba algo dormida aún.
—¡Impresionante! ¡Puedes usar magia de unicornio como Twilight y Rarity! —exclamó Eric mientras se regocijaba—. ¿Cuándo aprendiste?
—Te explico en el camino —respondió ella adquiriendo marcha.
En menos de quince minutos se encontraron cerca de la granja de los Apple. Pinkie había decidido organizar la fiesta allí, según les había dicho Rarity. La caminata había sido enérgica y los dos hermanos habían estado manteniendo varios temas de conversación.
—Anhelo poder estudiar a profundidad el elemento cuando regresemos a la Tierra. Ha desbloqueado la magia en tu cuerno...¡Imagínate qué otras cosas podría hacer! —explicó el muchacho con entusiasmo.
—No, no tengo las intenciones de pensar en el elemento...mi estómago es el que piensa en este preciso momento —respondió ella. En eso su estómago lanzó un gran gruñido—. Esta noche nos divertiremos y no pensaron en ninguna otra cosa más. Así que, ¡Apresuremos la marcha! ¡Quiero comer pastel de manzana!
De repente escucharon una leve galopada, que fue aumentando mediante los segundos pasaban. En un dos por tres, un unicornio de pelaje blanco y melena azul zafiro con mechones celestes se detuvo frente a ellos, trayendo sobre su lomo a un pequeño y conocido dragón.
—¡Ay, Spike! —habló Eric con suma felicidad al ver a su amigo.
—¡Eric! —respondió él con alegría para bajarse del semental y correr a abrazarlo.
Camila se encontraba confundida. Recordaba haber visto a aquel pequeño lagarto morado de escamas verdes junto a Twilight el día que Eric y ella fueron aprehendidas por las chicas, más desconocía por completo la relación entre este y su hermano. Decidió ignorar lo que había presenciado y extendió su casco delantero derecho hacia el corcel desconocido en señal de saludo.
—Un gusto, mi nombre es Camila —se presentó.
—Shining Armor —respondió él extendiendo su casco izquierdo delantero y respondiendo con mucho gusto el saludo de la unicornio.
Eric no tardó en presentarse ante el unicornio. Luego de un intercambio de palabras, el ahora cuarteto avanzó en su camino a la fiesta mientras iniciaban una conversación.
—¡Literalmente estoy ante un príncipe! —exclamó Camila mientras sacudía a su hermano de la emoción. Shining no pudo evitar sonrojarse levemente ante el halago.
—Pero has conocido a Thor, Camila...¡Incluso te ha traído varios regalos de cumpleaños! —respondió Eric, reincorporándose de las sacudidas.
—Thor es un amor, sí. ¡Pero esta es la primera deidad que conocemos estando aquí! —contestó ella.
—¡Oh! Yo no soy ninguna deidad, Camila, solamente un unicornio con el título de príncipe —alegó Shining mientras cargaba a Spike, quien observaba la noche.
—Spike, ¿Cómo es que ustedes dos se atrasaron exactamente? —preguntó el joven pegaso colocándose al lado del dragón y semental.
—Nosotros no nos atrasamos, Twilight y Cadence sí. Estaban tan concentradas recuperando el tiempo perdido que ignoraron nuestra llamada para salir hacia la fiesta —aclaró el pequeño dragón de escamas verdes.
—¿Y por qué venían corriendo? —indagó la unicornio de rizos rubios.
Spike se sonrojó.
—Quería sentirme como un caballero en busca de su dama acompañado de su fiel corcel —respondió algo avergonzado.
Camila rió por la ternura que le género el dragón. Éste último se avergonzó aún más.
—Aw, no, no te sientas mal, no me burlo de ti, me genera mucha ternura. Siempre es bueno tener una imaginación activa.
Ya en la granja, los tres ponys y dragón se encontraron con una gran decoración, lograda según Spike gracias a los cascos de Pinkie Pie, algo que Eric sin duda creía. No recibieron ninguna bienvenida sorpresa, tal y como Camila había adivinado. Esto, por supuesto, no desanimó a Eric. Estaba ansioso de probar algunas recetas de Equestria y poder conocer a las princesas, pero le preocupaba algo en el fondo, ¿Cómo le diría a todos que dentro de unos días partirían? Rarity ya lo sabía y no tomó del todo bien la noticia. Él tampoco esperó que todas las chicas se encariñasen tan rápido.
Lanzó un leve resoplido y ocultó esos pensamientos hasta que el momento llegase, la noche era para disfrutar. Spike se bajó del lomo de Shining y éste último se acercó al hermano de Applejack, quien se encontraba acomodando algunos postres recién salidos del horno sobre las mesas.
—¡Muy bien! Se ve que todas no llegaron todavía, a excepción de Pinkie y Rarity con las CMC. AJ obviamente no cuenta —dijo Camila con mucha emoción en su voz—Eric, anhelaba volver a la granja.
—Llegará el día en que te convertirás en una vaca —respondió en tono burlón Eric. Esto hizo que Spike tapara su boca con la mano derecha para ocultar la leve risa que se le había escapado.
Camila miró a su hermano y le sacó la lengua. Posterior a esto se alejó de él para ir en busca de la granjera. El pegaso solo seguía sonriendo por la respuesta de la unicornio.
—Creí que ustedes dos habían solucionado sus problemas —curioseó el dragón.
—No...no los solucionamos. Comenzamos de cero. Pero cuando éramos pequeños, a veces nos burlábamos uno del otro, pero siempre cariñosamente. Como ahora por ejemplo —explicó Eric observando otra vez la decoración—. Cambiando de tema, Spike...me resulta raro que Twilight se demore así.
—Ella es extremadamente puntual...cuando no está distraída con un libro o en este caso, alguien. Cadence se dará cuenta y vendrán en un parpadeo.
—¡Ah! Sí, ella puede teletrasportarse a grandes distancias —contestó él.
—¡Sí! ¿Pero cómo lo supiste? —indagó él muy curioso por la reciente respuesta de su amigo.
—¡Supongo que ser muy inteligente ayuda a que adivines las cosas con más facilidad! —exclamó él bastante nervioso y colocando una gran y forzada sonrisa. El joven dragón arqueó su ceja izquierda para luego fruncir el ceño.
—¡Supongo que tienes razón! —respondió Spike volviendo a su anterior expresión de felicidad. En eso notó a Rarity, había venido casual. Spike entrecerró los ojos y se quedó observándola un largo rato.
—¿Sabes que pareces un acosador? —dijo Eric sacando a Spike del trance—. Es indudable que te gusta. ¿Qué esperas? ¡Dile algo bonito! Espera...nunca te pregunté tu edad.
Spike volvió en si y se giró hacia Eric. Bastante sonrojado respondió.
—Tengo nueve años…pero…
—Pero como eres un dragón, creces muy diferente a otras especies y tu edad no es comparable, en este caso, a un potro de nueve años. ¿Verdad?—interrumpió Eric, empezando a caminar y alejándose del dragón poco a poco—. Twilight me contó alguna que otra cosa de los dragones y Equestria. A cambio, por supuesto, de haberle contado sobre mi mundo.
Spike siguió al pegaso verde agua y respondió.
—¿No es malo que me guste una yegua mayor que yo? —preguntó el pequeño nervioso por la respuesta del muchacho.
—Mira, apenas conozco Equestria, ¿Crees que me molestará las edades aquí? ¡Eres un dragón parlante! —respondió Eric.
—¡Pero no tiene nada que ver con mi pregunta! —refutó estupefacto el dragón de escamas verdes.
—Tranquilo, ¡Aprovecha esta noche y podrás hacerla tuya! —respondió Eric mientras se reía por su comentario. El dragón se llevó su mano izquierda al mentón en señal de estar pensando. Eric se impresionó—. ¿Realmente planeas llevarla a la ca…?
—¡Tienes razón! Esta noche haré mía a Rarity, acapararé su atención y verá el caballero que soy, ¡Seguramente le podré invitar un helado en estos días! —explicó emocionado el dragón. Abrazó a su desconcertado amigo y se fue en busca de la unicornio.
—Ay...de suerte no entendió a lo que me refería. Espero no diga su plan al resto de las chicas o me van a matar. Si es que saben sobre el enamoramiento de Spike hacia Rarity —se dijo así mismo Eric.
Sin pensarlo dos veces, se adentró en su totalidad a la fiesta, que todavía no mostraba indicios de comenzar. Estaba atento a que Pinkie Pie no se le apareciera de repente y le causara un infarto del susto. No la encontró por ningún lado, por lo que concluyó que estaría ayudando a AJ en la cocina, y su hipótesis fue reforzada al ver que su hermana no se encontraba por ahí. Vio cómo Spike hablaba con Rarity y esta misma le prestaba atención a cada palabra, había una linda conexión entre ellos, pero Eric notó que esa conexión se mantendría así, como una amistad. Recordaba sus días del secundario y el cómo muchos muchachos intentaban impresionar a las chicas, y aunque estas se vieran interesadas, muchos de estos intentos de ligue terminaban como una simple amistad que perduraría toda la vida. Decidió no apresurar esa idea, pues su falta de experiencia con mujeres podría jugarle en contra. Se acercó a Shining y a Big Mac, que se encontraban platicando a gusto.
—¿Qué tal? ¿De qué platican? —preguntó curioso el joven.
—¡Eric! —dijo Shining Armor con alegría al notar la proximidad del pegaso—Es bueno tener a otro de nuestra estirpe aquí. Big Mac me narraba sobre una yegua que conoció y su aventura gracias a una pócima de amor.
—¡Síp! —respondió el gran semental de pelaje rojo y melena naranja brillante.
—Ahora que recuerdo, ¿De qué región de Equestria vienes? —preguntó el unicornio de pelaje blanco y melena azul y brillos celestes.
—Seré honesto con ustedes. Provengo de otra dimensión, no soy un pony, sino un humano —respondió secamente Eric observando a los dos sementales que sostenían un plato cada uno con una porción de pastel de manzana.
—¡Ah! ¿Y cómo es un ser humano? —preguntó el unicornio mientras daba una mordida a su rebanada.
—¿Cómo? No entiendo, esperaba otra reacción de ti y Big Macintosh—respondió bastante sorprendido Eric.
—El lugar donde actualmente vivo, estuvo desaparecido, incluyendo a los habitantes, por mil años. De la nada regresó, y trajo consigo mismo a un ente que se hacía llamar el Rey Sombra, literalmente era una sombra. Que alguien me diga que viene de otra dimensión, no me impresiona tanto. Ni siquiera a Big Mac, que vivió en carne y hueso cómo nuestra tierra se deformaba gracias a Discord, una criatura capaz de hacer desaparecer Canterlot con solo chasquear los dedos.
Eric quedó asombrado. Big Mac le acercó un plato con una rebanada de pastel, y él lo recibió aún estando estupefacto.
—Tenía entendido que Equestria era rara...pero esto ya me impresiona. Nunca creí que unos ponys fueran capaces de tanto —habló al fin el joven pegaso, observando la suculenta porción.
—Spike mencionó que vives con él y Twilight actualmente, ¿Mi hermana no te contó sobre esos sucesos?
—No. Ni siquiera sabía que tú eras su hermano hasta el momento que nos encontramos en el camino —explicó el joven Stark mientras probaba el pie —. ¡Wow! ¡Esto está exquisito! Se siente la manzana y el ácido de la misma, la contextura…, es perfecta ¡Delicioso!
Big Mac se sonrojó levemente al recibir una crítica positiva de la cocina de su familia. Mientras el semental de pelaje rojo le hacía un resumen de su experiencia con una pócima de amor a Eric, un brillo celeste impresionó a los presentes. Cadence, junto con Twilight, Fluttershy y Rainbow Dash habían arribado. Shining Armor se acercó a la alicornio con suma felicidad, mientras que Eric saludó al resto desde la distancia.
Pero su tranquilidad se vio interrumpida cuando Pinkie Pie apareció de la nada y lo tiró al suelo, exclamando:
—¡Es hora de festejar! —gritó la pony de tierra rosada —¡Haz tu magia Ponybot9000!
Un pony grisáceo con melena naranja y una máscara plateada, dio su señal de aprobación y colocó dos discos de música en un mezclador que había aparecido junto con él de la nada. La música empezó a sonar y el ambiente empezó a sentirse más vivo. Eric se levantó con rapidez del suelo, anonadado y con su corazón latiendo a mil por hora, como si su alma estuviese a punto de abandonar su cuerpo a causa del susto.
¡Pinkie Pie, qué demonios…! —exclamó Eric muy enojado con ella. Pinkie solo le dio un abrazo y respondió.
—¡Perdón, adoro hacerte eso!
Él rompió el abrazo y la miró fijamente con el ceño fruncido. Su ira se fue aplacando poco a poco por la expresión de felicidad que mantenía la rosada.
—Bien. No preguntaré cómo has hecho para aparecer de la nada y traer a ese DJ contigo —habló con indiferencia.
Pinkie se echó a reír por el comentario de su amigo. Una vez calmada, procedió a responder.
—¿Crees que aparecí de la nada? El DJ acomodó sus instrumentos mientras tú estabas distraído con los muchachos. Yo me encontraba en la cocina con la linda Applejack y tu adorable hermana —aclaró Pinkie sin borrar la sonrisa de su rostro. Olía a manzanas acarameladas, lo que hizo que Eric se calmara por completo.
—¡Oh! ¡Asumí que te encontrarías ahí! —dijo él.
—¡Tenemos una conexión especial! ¡Si ya sabes dónde me encuentro cuando no te veo, pronto sabrás detener mis apariciones sorpresa! —alegó con júbilo la pony terrestre mientras saltaba alrededor de Eric.
—Eh...sí...yo diría que dejaras de hacerlo —respondió el pegaso con una ceja levantada mientras sujetaba a Pinkie Pie y la dejaba quieta en un solo lugar.
—Eric, ¿Cómo estás? —preguntó Twilight mientras se acercaba a él, estaba muy contenta de ver a su amigo. El joven soltó a la rosada y esta misma salió disparada para otro lado a toda velocidad.
—¡Twilight! ¡Qué bueno verte! Dime, ¿Desde cuándo hay DJ en este mundo? No creí…
—¿...Qué fuéramos modernos…? —interrumpió ella con una ceja levantada y una sonrisa—- Tenemos algunas cosas interesantes aquí —explicó ella mientras se acercaba a él y colocaba su pata derecha sobre el lomo del muchacho —¿Sorprendido?
—Debo reconocer, Twilight, qué sí. Pero me impresiona más cómo los ponys se desenvuelven con los problemas que aquí surgen. El Rey Sombra, Discord… —explicó él mientras la acusaba con la mirada. Ella enseguida comprendió.
—Supongo que obvié contarte varias cosas. ¡No es mi culpa! ¡Mi cabeza estaba muy ocupada! —se excusó la unicornio lavanda.
—Ay, Twilita, no intentes excusarte...—respondió él mientras se zafaba de la pata de la unicornio y se alejaba en dirección a AJ y Camila, quienes habían salido de la casa.
—¡Te dije que no me dijeras así! —exclamó Twilight irritada, pero solo logró que Eric se riese ante su reacción—. Luego no quiero que vengas a aplicar el "perdón" conmigo otra vez.
Él solo le sacó la lengua en tono burlesco. Twilight entró en cólera y en un momento que su cerebro se apagó, tomó una rebanada de pastel de manzana y se lo lanzó al pegaso, ensuciando su cabello y pelaje con el contenido.
—Ay...no...no fue mi intención… —admitió Twilight mientras le alcanzaba un cubo con agua a Eric. Ambos se encontraban cerca de la puerta dentro del granero—. A veces tengo ataques de ira…
—Lo supuse cuando sentí el pastel en mi cabeza, Twilight —contestó Eric mientras se limpiaba con un trapo.
—¡Haré lo que sea para compensártelo! —suplicó la unicornio lavanda.
—Oh...¿Lo que sea? —contestó él con una sonrisa que Twilight malinterpretó.
—¡Eso jamás! —respondió ella indignada. El semental quedó desconcertado.
—¿Eh? Espera, ¿Creías que me refería a...? ¡Eres muy mal pensada Twilight! ¡Sigo siendo humano! —respondió muy sonrojado Eric.
Ambos desviaron la mirada unos cuantos segundos, con sus rostros rojos de la vergüenza.
—Supongo que empeoré la situación —habló al fin la hechicera mientras se frotaba su mejilla con su casco delantero izquierdo—. Lo lamento.
—He...pasado peores situaciones con chicas, Twi...esto no es nada. Aún así yo me expresé mal. Y retomando, hay algo que puedes hacer por mí.
Twilight levantó sus orejas y esperó con ansiedad las palabras de su amigo.
—¡Un tour por Ponyville! Te alegrará saber que me quedaré unos días más...sí...partiré con Camila hacia mi mundo —admitió Eric esperando la peor reacción de la unicornio. Pero Twilight miró hacia un costado en dirección al suelo y respondió.
— Sabía que tarde o temprano dirías eso —dijo ella mientras volvía la vista hacia el humano convertido en pegaso—. Haré lo necesario para que tu estadía aquí en Ponyville sea de lo mejor y te vayas con una gran sonrisa y recuerdos. Sé que Camila también recibirá la misma atención de los Apple.
—Ey, ey, ey. ¡Tranquila! No hay necesidad de lanzar lágrimas. Hay una posibilidad de que podamos regresar...si es que logro entender el funcionamiento del elemento…—tranquilizó él a su amiga.
—¿Elemento? ¿Cuál exactamente? —indagó Twilight mientras fruncía el ceño y miraba fijamente a Eric. Este último sabía que tenía que explicarle todo al fin y al cabo. Ya no había que ocultar nada.
Quince minutos pasaron, y ambos salieron del granero. Rainbow Dash, que pasaba por ahí con un jarro de madera lleno de sidra de manzana en su casco izquierdo, observó a ambos y les sonrió sardónicamente.
—¿La han pasado bien allí dentro? —preguntó mientras se iba lanzando una carcajada. Los dos se lanzaron una mirada cómplice y siguieron su camino.
—Creo que Rainbow necesita ir a alcohólicos anónimos —sugirió Eric a Twilight.
—Nah, ella no es de tomar constantemente alcohol...pero cuando hay reuniones y AJ lleva un lote especial de sidra...ahí es cuando deja de ser ella. Pero nunca se ha sobrepasado con la bebida al punto de emborracharse, solamente se pone más burlona de lo habitual.
Eric lanzó una pequeña risa. Los dos se acercaron a la mesa de postres.
—Ahora entiendo cómo supiste que Cadence y Shining me harían una visita sorpresa...Pero no quiero pensar en lo sucedido con el elemento —dijo Twilight. En seguida ella notó algo que la hizo reaccionar abruptamente—. ¡Las Princesas! ¡Faltan ellas! —vociferó algo alarmada.
Spike apareció tras ellos con un pergamino, quien se lo otorgó a Twilight.
—Llegó mientras no estabas Twilight...¿Serán malas noticias? —preguntó el dragón.
—Eso me temo Spike —respondió ella leyendo con rapidez—. Parece que las princesas no podrán venir lamentablemente. Celestia tuvo una junta directiva y quedó agotada con otras actividades externas en Canterlot. Y la princesa Luna debe proteger el mundo de los sueños y no puede darse el lujo de estar en una fiesta.
Cuando la unicornio terminó de hablar, Eric bajó sus orejas en señal de desilusión.
—Qué pena...anhelaba hablar con ellas y que vieran el progreso que Camila y yo tuvimos —habló Eric.
—¡Tengo una idea! —habló de repente Twilight—. Me has dicho que te quedarás unos días más, ¡Mañana podríamos visitar a las princesas!
Las palabras de la unicornio tomaron de imprevisto a Spike, quien no logró evitar que sus ojos se pusieran llorosos.
—¿Se irán de Equestria? —preguntó el dragón de escamas verde muy melancólico.
Eric levantó la agachada cabeza del pequeño con su casco delantero izquierdo y le dijo.
—Este no es mi mundo, Spike...Aunque la haya pasado muy bien aquí en este...hay cosas que aún tengo que resolver en el mío. ¡Pero prometo que regresaré con mi hermana! Y esta vez será definitivo, ahí tú y yo podremos hacer muchas más cosas —explicó Eric para terminar esbozando una cálida sonrisa que alegró al dragón y a la unicornio. El primero lo abrazó.
—¡Eso espero! —respondió sin romper el afectuoso abrazo. Luego de la emotiva escena, Spike se acercó a Fluttershy, quien conversaba con Cadence y Shining.
Las CMC rondaban por toda la fiesta, saltando y gritando, producto del la azúcar que habían consumido. La música seguía sonando y algunas de las chicas empezaron a bailar. Eric, quien aún se encontraba con la unicornio lavanda observando el show, notó a Scootaloo con más detalle.
—Ahora regreso, Twi.
Ella solo asintió mientras degustaba un cupcake acompañado de una jarra de sidra.
—¡Scootaloo! ¿Verdad? —preguntó Eric mientras se acercaba a las potras.
—¡Sí! —respondió ella con júbilo—. ¿Qué es lo que necesita?
—¡Oh! Somos amigos, no es necesario que me hables así —contestó él al ver cómo la potranca se refería a él como "usted"—. Puede sonar muy...descabellado lo que voy a preguntarte, pero...¿Puedo revisar tus alas?
Las dos amigas de Scootaloo la miraron confundidas, pero le dieron su aprobación al saber que Eric no haría nada malo.
—S-seguro —respondió la potra.
Eric se sentó en el piso y le pidió a la potra acercarse un poco más. Con delicadeza tocó sus alas y las examinó cautela.
—¿Puedes moverlas? —preguntó.
Ella asintió y las movió con mucha celeridad. Pero una duda le había entrado a la potra.
—¿Por qué necesitas saber si las puedo mover? —indagó ella muy curiosa.
—En mi camino al Bosque Everfree con Rarity, logré ver a un potro pegaso volar. Cuando te conocí, analicé que los pegasos de tu edad y un poco más tienen casi las mismas longitudes en las alas. Me resultó raro ver que no despegabas del suelo —explicó Eric.
—¡Claro que puedo despegar! —afirmó Scootaloo mientras batía sus alas con ademán de separarse del suelo. Pero solo logró elevarse unos centímetros del mismo—. Aún estoy practicando…
Scootaloo se ruborizó un poco y se despidió velozmente de Eric, Apple Bloom y Sweetie Bellle hicieron lo mismo. Eric se quedó allí parado pensando por unos minutos, y justo cuando se disponía a hablar con Twilight, quien se encontraba conversando con Camila, la pequeña hermanita de Applejack lo detuvo.
—¿Por qué querías ver las alas de Scoots? —preguntó con una sonrisa inocente la pequeña potra.
—No sé nada de anatomía pony, pero es una duda que me surgió al ver a tu amiga. No es nada de qué preocuparse—respondió él mientras se sentaba otra vez para estar más cerca de la potra.
—Tú puedes decirme lo que sea, Eric. Yo no diré nada. Además, no soy ninguna tonta.
Eric suspiró y compartió su hipótesis.
—Puedo reconocer una malformación del cuerpo cuando observo detenidamente. Creo que las alas de Scootaloo se atrofiaron cuando ella...¿Cómo puedo decir esto delicadamente? Estaba en la panza de su mamá… —explicó Eric, esperando una reacción negativa de Apple Bloom. Pero ella comprendió muy bien las palabras del pegaso.
—Ya veo...es algo que ella sospechaba desde hace mucho tiempo —confesó algo triste la potra—. Los pegasos aprenden a volar por sí solos a los cuatro o cinco años...pero Scootaloo jamás llegó a hacer eso.
—Y-yo no quise entristecer a Scootaloo con eso...cómo lo siento...la curiosidad me invadió por completo —se disculpó el muchacho.
—No has hecho nada malo, Eric. Creo que es algo que ella ya sabía...nos lo ha compartido a nosotras y la apoyamos día a día. Ella cree que nunca volará, pero nada la detiene —contó la potranca.
—Tengo una idea, pero espero poder efectuarla en estos días. Si logro conseguirlo, traeré noticias dentro de cuatro días. ¿Sí? —confesó el pegaso de crin castaña. La potra asintió con una sonrisa y corrió a juntarse con sus amigas.
—Así que ese es el plan para mañana, Cami. ¿Te podrás apuntar? —le preguntó Twilight a la muchacha de rizos dorados.
—No estoy muy segura, Twilight. Applejack me dijo que tendrá una competencia mañana en Appleloosa, y acepté acompañarla. Tal vez pueda asistir luego de la reunión. Veré qué me dice—contó la unicornio verde claro.
—¡Señoritas! ¿De qué hablamos con exactitud? —preguntó Eric deteniéndose al frente de ellas.
—¡El plan para mañana! Tendremos que levantarnos muy temprano, lo que significa que deberíamos volver a la biblioteca en un rato… —explicó Twilight—. Espero puedas ir Camila, me gustaría conversar y conocerte mejor.
Ella le sonrió. Pero Eric cambió su expresión, algo que notaron ambas.
—¿Qué ocurre Eric? —preguntó su hermana.
—¿Tan pronto nos iremos? Cadence y tu hermano vinieron de visita, mayormente para verte a ti —expresó el joven mirando a Twilight.
—Bueno, me encantó que ambos vinieran, pero la idea era que Cadence viniese para acompañar a las princesas en el momento que ustedes se presentasen. Y como eso no sucedió, ella y mi hermano partirán pronto hacia el Imperio. Aún hay trenes circulando.
—Apenas son las diez y media de la noche… —se quejó él.
—Bueno...aunque ustedes se vayan, la fiesta seguirá. Dudo mucho que Pinkie Pie quiera finalizarla tan pronto —dijo Camila mientras miraba a Twilight, quien se llevó su casco derecho delantero al mentón pensando en las palabras de su amiga.
—¡¿Finalizar la fiesta?! ¡Claro! ¡Por mí no hay problema! No es que yo quiera, pero los Apple siempre madrugan y no podemos quedarnos hasta las tres de la mañana. Aunque podría convencerlos, no...¡La abuela se enojaría! ¡Y Apple Bloom tendría insomnio! ¡Ay, pobre! ¡AJ también! Y-y-y-y podría fallar en la competencia de mañana y…
—¡Pinkie, ya cállate! —vociferó Eric con el ceño fruncido.
—¡Oki doki loki! —respondió ella y salió disparada hacia quién sabe dónde. De la nada ella apareció donde el DJ y con el micrófono dijo—. ¡La fiesta se acabó! Eric y Twilight tienen que retirarse, ¡Gracias a los pocos invitados por venir! ¡Hasta la próxima!
La pony de tierra rosada lanzó una bomba de humo y desapareció junto con el DJ y los parlantes antes de que el humo se disipase. Eric quedó anonadado.
—¡Listo! —exclamó ella asustando a ambos hermanos.
—¡¿Cómo no te sorprendes, Twilight?! —preguntó con el corazón a mil Camila, asombrada al ver cómo la unicornio había presenciado el suceso como si fuese la cosa más normal que hubiese visto en toda su vida.
—Meh, es típico en mi día a día —dijo ella—. Además es solo Pinkie Pie. Créanme, se acostumbrarán.
Una vez que el ambiente se calmó, poco a poco las chicas empezaron a despedirse una de otra. Cadence, acompañada de Shining, se acercó a ambos hermanos.
—Es una pena que Celestia y Luna no hayan podido asistir. ¡Me encantaría poder conversar más con ustedes! Mi esposo y yo estaríamos muy felices de que visiten el Imperio de Cristal en estos días—confesó ella con felicidad.
—¡Será un honor, para mi hermana y yo aceptar su invitación, princesa! —expresó el joven de veinticuatro años mientras hacia una reverencia. Cadence se sonrojó, no esperaba esa reacción.
—Un gusto haberlos conocido a ambos. Realmente me divertí, espero a futuro podamos hacer nuevamente más reuniones —habló Shining. Con delicadeza tomó el casco derecho de Camila y le dio un beso en señal de despedida. La joven se limitó a desviar la mirada sonrojada, pues nadie en su vida había hecho eso con ella—. Eric, espero que podamos hacer una reunión de chicos con Big Mac y Spike alguna vez.
—Estaría bastante bien —respondió él estrechando su casco derecho delantero con el izquierdo del unicornio.
La princesa y su esposo se retiraron luego de Fluttershy y Rarity, esta última acompañada de su hermanita. Rainbow Dash siguió después junto con Scootaloo. Pinkie Pie limpió todo de una manera tan veloz e increíble que la granja quedó como si nada hubiese ocurrido, y luego se retiró después de haber saludado a todos. Del DJ nada se sabía. Camila intercambió algunas palabras con su hermano y Twilight, se abrazaron y se despidieron. AJ hizo lo mismo con ambos.
—Aunque la fiesta fue corta y no salió como lo planeado, ¡Fue divertida! —observó la unicornio lavanda mientras caminaba a paso lento junto al pegaso. Sobre su lomo, Spike dormía plácidamente.
—Eso creo, aunque no pude hablar mucho con Dash, Fluttershy o Applejack. Sigo creyendo que fue muy abrupto finalizarla así —confesó el semental de cabello castaño.
—Aún te quedan cuatro días, Eric. Habrá tiempo para que visites a las chicas. Ahora es preferible tener una buena noche de descanso y aprovecharla —explicó ella otorgándole una cálida sonrisa a su amigo, él con mucho gusto le dio un beso en la mejilla derecha. Twilight se sonrojó hasta la orejas, pero en seguida lo hizo desaparecer—. ¿Eso por qué fue?
—Por todo lo que me has ayudado, Twilight. Si me hubiera detenido cuando se abrió el portal y hubiera esperado a que se cierre, nunca habría conocido este maravilloso mundo. Ni a ti, ni a tus amigas, ni a tu hermano, ni a Cadence. A ninguno de ellos, de hecho. Mi vida con Camila seguiría siendo la misma —tomó aire y prosiguió—. Y seguramente habríamos acabado muy mal, pero eso jamás va a ocurrir gracias a ti y las chicas, pero especialmente tú...literalmente fuiste el cerebro de la operación.
Los ojos de Twilight contemplaron al pegaso reflejado bajo la luz de la luna y se pusieron llorosos. Las palabras de él llegaron a su corazón. De pequeña había recibido muchos halagos por su trabajo duro, tanto de parte de sus padres como de Celestia. Pero había algo en la declaración de Eric que hacía que lo viera con otros ojos. Se ruborizó levemente.
—Estoy muy feliz de haber logrado ayudarte. El verte a ti y a tu hermana logrando dar un paso al frente me ha hecho muy, muy feliz —dijo ella mientras se secaba sus lágrimas.
Eric sonrió. Ambos siguieron su marcha hacia la biblioteca para al fin descansar del día que habían afrontado.
Los rayos del sol no tardaron en aparecer, y los mismos empezaron a molestar a la unicornio, quien se dio vuelta para evitarlos. Pero sintió un casco sobre ella y cómo este la sacudía para sacarla del mundo de los sueños.
—¡Twiliiiiight! ¡Estaría perfecto que te levantaras! —vociferó Eric.
—¿Qué hora es…? —preguntó para luego taparse con la almohada.
—Ocho y media...es el resultado más cercano que pude sacar con ayuda de los rayos del sol y algo de matemática. Tu reloj cucú está algo fallado, no da bien la hora —respondió el muchacho.
—¡¿Qué cosa?! —espabiló la unicornio mientras se levantaba abruptamente de la cama.
—Ay, no quise insultar tu reloj. ¡Es bastante lindo! —habló Eric muy sorprendido por la reacción de su amiga.
—¡N-no! ¡Hace medía hora tendríamos que haber subido a un tren y estar yendo hacia Canterlot! ¡Acuérdate que hoy era nuestra visita a las princesas! —explicó Twilight muy alarmada mientras iba de un lado hacia otro en la habitación recogiendo y usando objetos para acicalarse y estar más presentable.
Spike subió al cuarto con una taza de café en manos. Observó la escena mientras sorbía un poco la bebida.
—Twilight está twiliando para variar —observó el dragón.
—¡Spike! ¿Le has enviado una carta a la princesa Celestia? —preguntó ella deteniéndose en seco.
—¿No…? ¿Tenía que hacerlo? —respondió él mientras daba otro sorbo a su café.
Twilight abrió los ojos como platos y lanzó un fuerte grito de frustración.
—¡S-s-s-se supone que teníamos que ir hacia Canterlot hace media hora! ¡Pero no! ¡Tú estás tomando un café, no has mandado una carta a las Princesas, y… —volteó Twiligh hacia Eric suspirando con pesadez—, tú estás sentado en mi cama sin hacer nada!
—¿Qué quieres que haga? ¿Qué me convierta en alicornio y nos lleve hacia Canterlot? Perdón, pero aquí la magia del guion no nos ayudará —respondió él con una sonrisa al final.
Ella solamente entró en cólera. Asustando a los presentes.
—¡Twilight, Twilight! Recuerda lo que te enseñó Cadence aquella vez. Inhala y exhala, Inhala y exhala —indicó Spike a la unicornio mientras esta seguía su consejo.
Una vez se tranquilizó la situación, Twilight, mucho más relajada, indicó a su asistente número uno que enviara una carta a la princesa Celestia, avisándole de su inminente visita junto con Eric y Camila.
—¿Yo también puedo ir? —preguntó Spike.
—¡Claro que puedes ir! ¿Qué haría sin mi asistente número uno? —preguntó ella mientras rozaba su casco derecho sobre la mejilla izquierda del pequeño.
—¿Volverte loca? —indagó Eric.
Twilight se limitó a ignorar a Eric y se preparó algunas cosas para ducharse. Spike terminó de escribir sobre el pergamino y lo enrolló, para luego exhalar un fuego color verde sobre el objeto y hacerlo desaparecer. Eric quedó maravillado ante tal acción y dijo:
—¡Increíble! Supuse que tenías aliento de fuego, pero nunca imaginé que el tuyo tendría ese color y podría hacer desaparecer cosas.
—¿Genial, no? Recibo los pergaminos que Celestia envía a Twilight. Antes recibía muchas respuestas ya que Twi enviaba muchas lecciones de amistad aprendidas. Pero por suerte ya no es necesario —respondió el dragón violeta.
—¡Oh! Interesante, ¿Twilight antes era una antisocial? —preguntó Eric mientras lanzaba una carcajada en el proceso.
—S-sí...su niñez eran libros y libros, magia y magia. Y cuando yo era pequeño, ella no tenía tiempo para estar conmigo, así que me cuidaba Shining —explicó Spike mientras se sentaba en la cama junto a Eric—. Aunque tuvimos muchos momentos fraternales. Ay, pero aún así Twilight se encerraba en su mundo.
—¿Ustedes son hermanos? Yo creía que tú eras una especie de aprendiz —observó el pegaso.
—Nope. Shining y Twilight son mis hermanos. Aunque ella para mí es una madre —contó Spike mientras movía la taza de café y miraba cómo el liquido se movía de un lado a otro.
—Pues si ella te crió la mayor parte de tu vida, ¡Hizo un trabajo fabuloso! —habló Eric mientras apoyaba su casco izquierdo delantero en el hombro izquierdo del dragón de escamas verdes.
Cuando Twillight salió de ducharse, se encontró con Spike otorgándole un pergamino. Ella con gusto lo agarró con su magia que desprendía un tono rosado y lo abrió para leer su contenido. Celestia había aceptado con mucho gusto la visita de ella y de ambos hermanos, pero necesitaba su presencia lo más pronto posible, ya que a las once de la mañana tendría una junta con unos embajadores. Sin pensarlo cuatro veces, agarró con su magia a Eric y Spike y salieron de la biblioteca a la velocidad de un rayo, impidiendo que el pobre dragoncito terminara su café. Nueve y diez de la mañana eran, los ponys ya empezaban con su rutina y las calles se veían más vivas, algunos pueblerinos saludaban a la unicornio, uno de estos siendo la Sr. Cake. A paso veloz, lograron llegar a Sweet Apple Acres en tiempo récord, y sin perder tiempo, Twilight llamó al hogar de los Apple. Una voz ronca se escuchó desde el otro lado:
—¡En seguida abro!
Los presentes esperaron unos largos segundos.
—Estoy llegando. ¡La edad no favorece! —dijo una pony abriendo la puerta. Era una yegua anciana de pelaje pálida limón, crin y cola amarillo claro y ojos moderada rojo.
—¡Abuela Smith! Es un gusto verla —dijo Twilight abrazando a la pony longeva. Spike saludó también y otorgó un cálido abrazo.
—¡Querida, Twilight! ¡Un placer que nos visites! —respondió ella.
—¡Oh! Él es Eric, un buen amigo mió —presentó la unicornio a la anciana al joven convertido en pegaso.
—¿Ese bastardo que hizo sufrir a su hermana viene contigo? —preguntó Smith.
Eric, impresionado por esas palabras, frunció el ceño y entrecerró los ojos a la par que el derecho empezó involuntariamente un tic. Applejack, que terminó de bajar las escaleras, vio cómo su abuela estaba acusando con la mirada a su amigo pegaso frente a una nerviosa y desconcertada Twilight. Sin dudarlo se acercó y colocó su pata izquierda sobre el lomo de la longeva yegua y dijo:
—¡Abuela! Por favor, Eric ya…
—Calla, niña. Los adultos están hablando —interrumpió Smith—. ¿Qué tienes que decir en tu defensa, desgraciado sin alma?
—Okey, okey. Señora, usted está acusándome erróneamente. Admito que antes era un desgraciado, sí. Pero he cambiado para bien, mi hermana y yo hemos hecho las paces. ¿No le ha contado? —explicó Eric calmándose de a poco.
—Un embustero como tú no puede engañarme —replicó ella.
—Abuela, lo que él dice es verdad —dijo una voz muy familiar para todos.
—¡Oh! Nena, no te escuché llegar —respondió la abuela bastante impresionada por la presencia de Camila.
—¡Es lo que te quería decir antes de que me interrumpieras, abuela Smith! —retó Applejack mientras golpeaba levemente la madera del suelo con su pata delantera derecha.
Twilight solamente suspiró. Su corazón se encontraba en la mitad de su garganta, por suerte había regresado a su lugar. Spike solamente observó todo con indiferencia.
—Dudo mucho que Applejack o Camila estén mintiendo —dijo la pony de pelaje pálida limón—. Empezamos con el casco equivocado, Eric. Un gusto conocerte.
La abuela Smith extendió su casco delantero izquierdo en señal de saludo, Eric respondió el gesto sin problema. Twilight pasó a explicar que estaban cortos de tiempo y que necesitaban a Camila en Canterlot, recibiendo una respuesta de Applejack explicando que se estaban preparando para partir hacia Appleloosa. Big Mac, junto con Camila y la granjera de rizos dorados, bajaron algunas pertenencias que llevarían al evento que ocurriría en ese pueblo, mientras que Apple Bloom era regañada por la pony anciana por no ayudar y haberse quedado dormida. En menos de lo que canta un gallo, todos partieron hacia la única estación de tren ubicada en Ponyville. La locomotora no tardó en arribar a la parada, esta misma era de proporciones gigantescas, pintada de negro con detalles azulados, los vagones eran alargados y de color naranja.
—¡Por Celestia! ¡Qué hermoso tren! —exclamó la potrilla de rizos pelirrojos.
Spike asintió al comentario de la potra.
—Extrañaré los antiguos modelos… —lamentó la abuela Smith.
—No entiendo, ¿Qué ocurre Applejack? —preguntó Eric a la granjera bastante desconcertado.
—El dueño de "Ferrocarriles Equestrianos" falleció hace un mes. El viejo era terco, y nunca tuvo familia, así que no había descendencia para que heredara la compañía. Se puso en venta, y un joven multimillonario la compró, desguazando los viejos modelos y reemplazándolos por estos cachivaches sin gracia —explicó Applejack colocándose su sombrero marrón en el pecho— El viejo ese era malhumorado, pero fue unos de los primeros ponys que fundó Ponyville y el primero de todos en darnos comodidad para transportarnos.
—También era un viejo amigo mío. Él fue de gran ayuda cuando descubrí las zapamanzanas. Estábamos pasando un mal momento en la granja, había escasez de alimento. Así que decidí aventurarme en el bosque Everfree, y ahí es cuando descubrí esa maravillosa fruta. No sabía si eran seguras, pero él se arriesgó a probarlas, y su expresión al quedar maravillado lo decía todo. Gracias a eso, preparé una exquisita jalea, logré vendérsela a un pony que a su vez la revendió, y así muchos ponys empezaron a llegar. En poco tiempo Ponyville fue fundado —explicó Smith con un deje de melancolía en su voz.
—Mi más sentido pésame —respondió Eric mientras ingresaba detrás de Twilight al vagón de la formación —. Pero lo importante es que quedaron buenos recuerdos, ¿No es así?
—¡Claro! Una pena que haya sido un malhumorado, tacaño...pero era un amigo —respondió la pony anciana.
Todos terminaron de ponerse cómodos y el guarda procedió a dar la señal para que la formación avance. La locomotora hizo sonar su silbato y las ruedas resbalaron con la vía hasta detenerse en seco y lograr que el vehículo comenzara a moverse.
—¡Ay, maldita sea! No me esperé esa sacudida… —se quejó Eric mientras acariciaba la parte trasera de su cabeza, producto de haberse golpeado con el respaldo del asiento.
—Cuida tu lenguaje, compañero. Mi hermanita está sentada atrás mío —retó la granjera al pegaso.
—¡Perdón! No suelo maldecir. Estoy acostumbrado a viajar en trenes muy cómodos, lujosos y que no hacen ruido —explicó logrando calmar el dolor de su cabeza.
—Ay, aquí vamos otra vez con la historia del pony estirado. Ya viví esa historia con tu hermana, terrón de azúcar —dijo Applejack mientras se acomodaba su sombrero y cerraba un poco la ventada ubicada a su lado izquierdo.
—Pero solamente compartía la anécdota. ¡Seguramente tu disfrutarías de esos trenes! —dijo Eric observándola con el ceño fruncido y una ceja levantada.
—Seguramente todos nosotros disfrutaríamos las comodidades de tu mundo, Eric. Sillones que otorgan masajes, esos dichosos teléfonos celulares, televisión, internet… —contó la granjera mientras disfrutaba la vista que brindaba el viaje.
—Camila no perdió el tiempo quejándose —respondió Eric mientras se reía—. ¿Y tú qué opinas sobre todo eso?
—Yo no lo disfrutaría. Soy una pony trabajadora, la vagancia no es algo que esté en mi lista de posibilidades —respondió ella.
—Ya que estamos sentados aquí y los demás están separados… —habló Eric.
—¿Te le vas a declarar a mi hermana? —interrumpió la pequeña Apple Bloom apoyándose en su respaldo y mirando al joven Eric con júbilo.
—Eh...no —respondió él desviando la mirada.
—¡Apple Bloom! No seas entrometida. Eso no está bien —retó la granjera de pelaje naranja a su hermanita.
—¡Maldita sea! La abuela se quedó dormida y es aburrido —se quejó ella mientras volvía a acomodarse en su lugar.
Applejack abrió la boca por la estupefacción que había invadido su ser. Dirigió su mirada, cómo si de una flecha recién disparada se tratase, hacia la del joven. Eric tragó saliva e intentó excusarse:
—Bueno, antes de que tú me lo dijeras, yo no sabía que ella estaba sentada atrás tuyo.
La granjera entró en cólera y su rostro se puso rojo.
—¡Sabes cuánto me costará que olvide…!
Camila y Twilight se encontraban a unos asientos de Eric, Applejack, Apple Bloom y la abuela Smith. Las acompañaba Bic Mac, quien se sobresaltó por el regaño de su hermana hacia el pegaso.
—Bueno, parece ser que Eric no tardó en hacer enojar a Applejack —observó Camila mientras miraba hacia el techo del vagón.
—Nunca la había oído hablar en ese tono —dijo Twilight aún sorprendida.
—Es la fase sobreprotectora que ella tiene. El segundo día con los Apple, exclamé una fea palabra y la pequeña de Apple Bloom se encontraba cerca. Nunca olvidaré el rostro de Applejack en aquel momento. Big Mac lo puede confirmar, ¿Verdad? —preguntó ella al fornido semental rojo.
—¡Sip! —respondió.
—Camila, en este corto viaje quiero aprovechar y conocerte aún más —dijo Twilight con entusiasmo.
—Con gusto. ¿Qué quieres saber? —preguntó la unicornio verde claro.
Twilight sacó de su alforja una lista bastante larga. Impresionó a Big Mac como a Camila, ambos se miraron desconcertados.
—Bien...veamos. ¿Cual fue tu mayor logro? —preguntó la hechicera mientras mantenía la vista en el papel, levantó esta última y se encontró con una confundida Camila—. Perdón, eran muchas preguntas y adoro hacer listas, así que las acomodé aquí.
—Está bien...¿Mi mayor logro? Bueno, sin duda alguna poder comenzar de cero con Eric. Siempre he tenido logros, pero nunca los consideré gran cosa. ¡Pero este sin duda es el mejor! —contó la joven Stark.
Twilight lanzó una sonrisa de oreja a oreja.
—Twilight, no necesitas una lista, tengamos una conversación más natural —aconsejó la unicornio mientras descansaba su cabeza en el hombro izquierdo de Bic Mac.
—Oh, bueno. Las preguntas las escogí cuidadosamente. No quisiera meter la pata y preguntarte algo privado —respondió Twilight mientras guardaba la lista en la alforja—. Veo que tu cutie mark es una nota musical, ¿Exactamente qué instrumento tocas?
—Oh, mi cutie mark. Cuando tenía tiempo libre, tocaba uno de mis instrumentos favoritos, ya sea a veces el violín, la viola o el clarinete. Pero me encariñe con la viola —contó Camila mientras tomaba aire para luego continuar—. Asumo que mi favoritismo por la viola se vio reflejado en mi talento especial.
—¡Ya lo creo! La viola es un instrumento muy hermoso. Lamentablemente no hay muchos ponys que practiquen con ella. Por lo general, el piano, el violín o violonchelo, son famosos en la cultura popular. Si Eric y tú llegan a quedarse en Equestria, ¡Podrías dedicarte a hacer shows con ese instrumento!
—Lo pensaré. Sé tocarla en mi forma humana...¿Pero con cascos? Es literalmente comenzar de cero. Y dudo mucho que aquí haya tutoriales de youtube que me puedan ayudar —dijo Camila mientras se reincorporaba y miraba sus dos cascos delanteros.
—¡Siempre podrás conocer a alguien que te ayude! Si tuviera una amistad que supiera tocar algún instrumento...¡Pinkie Pie! —vociferó la unicornio de rizos violetas.
—¡¿Pinkie Pie toca instrumentos?! —preguntó Camila estupefacta.
—Oh, cuando se lo propone, puede llegar a ser una orquesta completa —respondió Twilight con una sonrisa cálida al final—. Pero ahora no te preocupes por la viola. ¿Estás nerviosa por conocer a la princesa Celestia?
—Sí. Applejack me contó sobre ella. La definió como un ser celestial y me recordó a los seres celestiales de mi universo —habló Camila mientras dejaba a Big Mac reposar su cabeza en su hombro derecho para que tomara una pequeña siesta.
—En efecto. La princesa Celestia como su hermana, Luna, podrían considerarse seres celestiales. Pero aquí todos se dirigen a ellas como princesas y no especulan más. ¿Y cómo son los seres celestiales en tu mundo?
—No conozco a ninguno en específico. Nunca hemos tenido problemas con ellos, ni siquiera el universo. ¡Pero si conozco a un dios llamado Thor! —contó Camila—. Si mi hermano no te contó sobre los vengadores...tu expresión lo dice todo. ¡Bien! No tengo problema en contarte sobre ellos.
Twilight sonrió nuevamente de oreja a oreja, buscó en su alforja, y sacó un pergamino con una pluma de halcón. La unicornio verde claro y de rizos dorados, comenzó a narrar la historia de los vengadores originales, incluyendo acciones heroicas de su padre, y algún que otro dato sobre los integrantes principales.
—¡Tu papá era un gran héroe! No logro comprender por qué se llevan tan mal él...—dijo Twilight.
—Supongo que son de esas personas que no están hechas para formar una familia. Mal no nos llevamos, nunca nos ha levantado la mano o insultado. Solamente fue muy desatento con sus hijos —explicó Camila—. Aunque le trasmitió todo su conocimiento a Eric, no fue un padre ejemplar con él. Yo creo que por eso, Eric terminó siendo un cretino en el pasado. Pero es eso, el pasado.
—¡Tiene razón! De hecho, ibas a explicarme que conocías a Thor —recordó la unicornio lavanda a su amiga.
—¡Oh, claro, Thor! Los vengadores aún hacían reuniones para hablar y pasar un buen momento. Qué bueno que lo hacían, si no estaban peleando con enemigos, peleaban entre ellos verbalmente. En fin, en una de sus muchas reuniones, mi papá me llevó a mi, ¡Me sentía como una piedra del aburrimiento! No entendía nada de los temas que tocaban...tendría seis años, creo. Bueno, yo me encontraba sentada al lado de mi papá comiendo un poco de botana, Thor se me acercó y como vio que mi padre no me estaba prestando atención, decidió sentarme en una de sus rodillas y hablar un poco conmigo —hizo una pausa para tomar aire—. Me preguntó qué hacía para entretenerme cuando estaba en mi casa y otras cosas más que le preguntarías a un niño. Mediante fui creciendo, nuestra relación se hizo más fuerte, y aunque los vengadores originales abandonaron el equipo para dar paso a nuevos héroes, él y yo mantuvimos contacto, visitándome en mi cumpleaños, e incluso pasando navidad en casa de mi madre junto con Eric y yo.
—Awwww. ¡Qué lindos recuerdos! —admitió Twilight—. ¿Tus papás se separaron?
—Oh...¡Sí! Lo hicieron cuando mi hermano y yo nos graduamos, su relación ya no funcionaba. Pero realmente no me inmutó, y Eric tampoco —dijo Camila con indiferencia.
El tren empezó a aminorar la marcha, mientras que el guarda del tren avisaba que la formación había llegado a la estación de Canterlot. Camila, Eric, Twilight y Spike se fueron preparando para descender.
—¡Ay, Spike! Me había olvidado que estabas con nosotras...—confesó Twilight bastante avergonzada.
—Me di cuenta. —respondió el dragón mientras se rascaba un ojo, producto de haber tomado una siesta.
Día uno:
La locomotora hizo sonar su silbato y la campana, mientras retomaba la marcha. Camila, Eric, Twilight y Spike se despidieron de los Apple desde la estación, mientras que ellos saludaban desde el interior de la formación. Al salir de la estación de Canterlot, ambos hermanos se llevaron una gran sorpresa al ver lo inmenso que era ese lugar. Notaron varios ponys con indumentaria muy cara, sus expresiones reflejaban gran ego y modales, bueno, esto último algo dudoso para los dos jóvenes. Iniciaron su marcha y admiraron su entorno, el ambiente de ese lugar era como una fiesta de negocios, pero eterna. Spike procedió a contarles algunas anécdotas que él vivió con las chicas no hace mucho tiempo en Canterlot.
—Alguien que puede absorber el amor...no esperaba escuchar eso en mi vida —habló Camila sorprendida por las anécdotas recién contadas de Spike.
—Pobre Cadence, secuestrada unos días antes de su boda y su marido hipnotizado. No es el tipo de boda que yo querría. —dijo Eric.
—A mí me cayó muy bien la princesa, es muy hermosa —confesó la unicornio de risos dorados.
Twilight sonrió por el cumplido que Camila le había hecho a su cuñada. Al haber llegado bastante temprano, el grupo mantuvo un paso lento para disfrutar de la vista que proporcionaban algunos lugares, y el castillo mismo. Pero al pasar frente a una tienda, una pony terrestre salió a toda prisa, tropezando con Eric y Spike en el proceso. Dejó caer un sobre, este mismo se abrió y reveló el nombre de la pony, algo que el joven pegaso logró ver de reojo mientras intentaba asimilar el golpe que se dio contra el suelo. Pero de un momento a otro, fue recogido.
—¡Perdón, perdón! No fue mi intención —se disculpó con celeridad la pony sin mirar al cuarteto. Se levantó y se fue caminando a toda prisa en dirección opuesta a ellos.
—¡Tienen que prestar más atención ustedes dos! —regañó Camila a los dos machos.
Eric solo siguió observando a la pony alejarse. Una vez perdida de vista, habló:
—Hmm, Agatha se llama…lindo nombre —dijo Eric volviendo a observar a su hermana y amigo dragón.
—Solamente fue un descuido de esa pony. No hay porqué echar culpas —habló Twilight mientras retomaba el camino.
Llegaron a la entrada del Castillo de Canterlot, algo que sin duda dejó maravillada a Camila con la infraestructura externa de este. Unos guardias reconocieron a Spike y Twilight, y los dejaron pasar junto a los Stark. Al ingresar, nuevamente la unicornio de rizos dorados se maravilló, nunca había estado en un lugar tan hermoso. Notó que algunos sementales que vigilaban el lugar le echaron el ojo y toda esa felicidad se fue en un dos por tres, pero su hermano la ayudó a hacer caso omiso a esas miradas.
Luego de unos cuatro minutos de caminata por un inmenso pasillo, los cuatro arribaron a una gran puerta, esperaron a que la custodia abriera la entrada e ingresaron sin más dilatación, encontrándose con una gran sala llena de vitrales coloridos que mostraban diferentes hazañas a los largo de la historia de Equestria. Eric y Camila supieron reconocer en tres de ellos a las chicas.
Al mirar dónde terminaba la sala, encontraron sentada en su trono una alicornio de pelaje blanco fucsia grisáceo y ojos magenta grisáceo, su crin y cola tenían varios colores que a sus vez ondeaban, algo que impresionó a Camila y Eric. Ella bajó de su trono y desplegó sus alas, su mirada, clavada en ambos jóvenes, reflejaba a alguien de carácter serio, una gran autoridad y que no se le podía faltar al respeto. Se frenó ante ellos y los observó con detalle, luego posó sus ojos sobre Camila, quien lanzó un leve gemido por el susto. Luego estos se dirigieron a Eric, quien también le devolvió una mirada penetrante y seria. Spike y Twilight solamente esperaron con gran ansiedad.
—Yo soy la Princesa Celestia. Gobierno Equestria junto con mi hermana, la Princesa Luna, quien fue la encargada de su transformación. Hizo un excelente trabajo.
—Es un honor poder conocerla, Princesa —dijeron ambos hermanos al unísono mientras hacían una reverencia.
—El placer es todo mío —dijo ella mientras les daba la espalda y hacía ademán de que la siguieran—. Spike, me envió una carta explicando que ustedes vendrían a presentarse y a mostrar su progreso, que estuvo vigilado por mi excelente alumna, Twilight.
Ellos dos la miraron con asombro. Twilight solamente devolvió una sonrisa triunfante.
Celestia se acomodó nuevamente en su trono, con su magia, hizo aparecer un gran pergamino.
—Antes de que hagan sus preguntas. Debo decirles que no es necesario que me cuenten todo su progreso y aventura en estos días. Es mi hermana quien tiene que escucharlo —explicó con serenidad Celestia—. Este pergamino me fue otorgado por Twilight con todos sus avances, he notado que ella se enfocó mucho más en ti, Eric
El joven Stark se impresionó por las palabras de la monarca.
—Así es, princesa Celestia. Cuando accedimos a arreglar su relación, Eric se quedó conmigo en la biblioteca, y yo creía que ambos tenían un gran problema por igual. Pero luego Applejack, quien accedió a llevarse a Camila a la granja, me explicó que la actitud de ella era totalmente pacífica, mostrando específicamente tristeza por el maltrato de su hermano. Por ende decidí volcar todo mi esfuerzo sobre él —explicó Twilight con suma seriedad.
—No puedo evitar estar totalmente de acuerdo con Twilight —dijo Camila mientras apoyaba su pata derecha sobre el lomo de su hermano. Él solamente arqueó una ceja por la reacción humorística y poco necesaria de su hermana.
—Toda esa información no hubiera llegado a los cascos de la princesa, sin ayuda de mi gran asistente, Spike —reveló la unicornio lavanda abrazando al pequeño dragón.
—¿Tú estabas involucrado? —preguntó Eric algo incrédulo.
—Yo siempre estoy involucrado en todo —respondió Spike. Celestia y Twilight solamente lo miraron con una ceja levantada—. Bueno, no en todo.
—¡Muy bien! Es hora de que hablen con mi hermana. Con gusto Twilight los llevará —dijo Celestia mientras se levantaba de su trono—. ¡Ah! Casi lo olvidaba. Twilight, la reunión solamente es exclusiva para Eric y Camila, Spike y tú no podrán acceder.
—Es comprensible, princesa —aceptó Twilight.
—P-princesa...hay algo que tenemos que contarle —dijo abruptamente Camila.
Celestia dio media vuelta y dijo:
—Dentro de quince minutos recibiré a unos embajadores...y son muy quisquillosos. Les pediré que su explicación sea breve.
—¿Y tú portas esa arma extremadamente peligrosa a modo de collar? —preguntó una alicornio de pelaje azul zafiro oscuro, melena y cola azul cobalto moderado con un aura azul persa grisáceo, y ojos turquesa moderado.
—S-sí...princesa Luna —respondió Camila con mucha timidez.
Al igual que su hermana, su cabello y cola hondeaban.
—Camila Stark, portar ese elemento desde el principio y no haberme dicho nada cuando los transformé, condujo a la destrucción de toda Equestria...¡Algo que sin duda sería imperdonable! —vociferó muy enojada la Princesa de la noche.
Eric observaba cómo Luna regañaba a su hermana, pero la impotencia lo invadía, ¿Qué podría decirle? Nada.
—Eric Stark, has tenido mucha suerte en manipular ese objeto y regresar Equestria a la paz. Ahora éste mismo está desactivado, ¿Verdad? ¿Qué posibilidades hay de que no se sobrecargue de poder cuando mi hermana y yo los ayudemos a abrir el portal de regreso a su hogar? —preguntó la alicornio mientras apoyaba sus dos patas delanteras sobre la mesa. Los Stark se encontraban en la otra punta de esta misma, sin duda era muy larga, pero el vacío del lugar hacía que las voces se escucharan fuertes y claras.
—Como había mencionado. El elemento se activó de manera peligrosa al reaccionar a las emociones de mi hermana. Es lógico que si no se implementa una cantidad de emociones negativas sobre él, todo estará muy bien y se podrá usar sin problema —explicó Eric mirándola fijamente, pero la expresión de la yegua al observarlo le congeló la sangre, ni Thor logró causarle esa sensación. Le otorgó una sonrisa forzada a la monarca, ella solamente lanzó una expresión de confusión e indiferencia.
—¿Entonces Celestia está de acuerdo en ayudarlos? —preguntó ella fijando su mirada sobre la unicornio de pelaje verde claro, quien se sobresaltó.
—¡S-s-sí! —contestó ella con mucho esfuerzo, el ambiente era muy hostil para la pobre Camila.
Luna se recostó sobre su respaldo y bajó las patas delanteras de la mesa. Adoptó una expresión más gentil, pero sin ocultar su seriedad.
—Con lo que me han contado ustedes, y lo que dicen los pergaminos de Twilight Sparkle, solamente puedo decir que lo han hecho muy bien. La alumna de mi hermana ha cumplido su palabra y ha logrado que ustedes dos se reconcilien. Respecto al elemento, lo estudiaré junto con mi hermana —explicó Luna mientras retiraba con su magia el amuleto del collar de Camila.
—¿Cuánto tiempo? —indagó muy curioso el pegaso.
—Aún no sabemos nada sobre él. Si tu hermana me hubiera revelado desde el principio que poseía esto, seguramente ahora mismo tendríamos un avance. No les puedo dar una fecha exacta, Celestia y yo no tenemos el título de princesas de decoración. En cinco meses podría estar. —respondió Luna mientras observaba el objeto.
—¡¿Cinco meses?! —exclamó Eric golpeando la mesa con sus dos patas delanteras. La monarca lo miró con indiferencia.
—Si tienes algún problema, Stark, más vale que te lo ahorres. Nosotras dos somos su pase de salida de este mundo. Esperarán y punto —contestó ella. Se levantó de su silla y se despidió de ambos sin dirigir la mirada.
—Creo que no le caímos muy bien a la princesa Luna, Eric… —dijo su hermana dirigiendo su mirada hacia él con las orejas caídas—. Anhelo vivir en Equestria...pero siento la urgencia de acomodar todo en nuestro mundo.
—Ay, Camila, lo sé completamente… —respondió Eric muy frustrado.
Spike, acompañado de su hermana, entraron al salón con una expresión que reflejaba compasión. El pequeño se sentó al lado de Camila y dijo:
—No es problema para Twilight y yo que te quedes con nosotros, Eric.
—Cami, sabes muy bien que la familia Apple tiene las puertas abiertas para ti —afirmó la unicornio de melena morada mientras apoyaba involuntariamente su casco derecho sobre el de Eric, luego de haberse sentado a su lado.
Los cuatro se dieron un abrazo afectuoso y decidieron retirarse del Castillo. Para su mala fortuna, no pudieron despedirse de las princesas. Luna desapareció por completo, y Celestia estaba en una junta. Al llegar a la estación, los dos Stark se despidieron y partieron por caminos diferentes. Camila se dirigió hacia Appleloosa y Eric, Spike y Twilight retomaron su vuelta a Ponyville. El muchacho había quedado completamente exhausto por lo intimidante que la princesa Luna resultó ser. Pero todo se disipó al llegar a lo que sería su nuevo hogar durante esos meses.
Segundo día:
—Debo admitir que un picnic no está nada mal hacerlo de vez en cuando, Fluttershy —confesó Eric mientras le clavaba el ojo a un sándwich.
—Suelo hacer esto con mis amigos animales. Pero hoy tu compañía fue igual de buena. Muchas gracias por estar aquí —respondió ella calurosamente.
—Aún podremos organizar otros, y esta vez con el resto de las chicas —contestó él luego de devorarse la mitad del emparedado—. Entonces, ¿Tu hermano te visitó para qué exactamente?
Fluttershy suspiró con pesadez.
—Otra vez perdió otro empleo. Según él, los trabajos que tomó no estaba listos para su presencia o cosas así. ¡Es solamente un vago que se aferra de mi mamá y papá! —exclamó muy enojada Fluttershy.
—¡Wow! No creí que tuvieras esos ataques de ira. ¿Entonces ahora se encuentra en la casa de tus papás?
—Sí...traté de todo, Eric...pero mamá y papá están de acuerdo que se quede. Con la excusa de que el tiempo sabrá qué hacer… —aclaró la pegaso de melena rosado claro.
—¡Yo me encargo de él! —se levantó en un instante—. Como soy un pegaso, me puedes guiar a la casa de tus papás y…
—No. No te lo permito —ordenó Fluttershy en un tono serio que hizo sentar nuevamente a Eric—. Perdón, pero ese tema lo solucionaré por cuenta propia. No quiero involucrarte en un problema familiar.
—Je...al menos pudiste desahogarte —observó él.
—S-sí...g-gracias. Eres un gran amigo —respondió la pegaso, volviendo a ser nuevamente tímida como de costumbre.
Tercer día:
—Te lo has ganado, Eric —dijo Twilight mientras le otorgaba su parche de nanotecnología.
—Me lo debí haber ganado ya hace mucho, ¿No crees? —respondió él con una sonrisa burlona.
—Bien, ahora tendrás que esperar más tiempo —contestó ella retirando el objeto de su vista.
—Oh, vamos, ¡Por favor! ¡Te ofendes con mucha facilidad! —suplicó el joven mientras agitaba sus alas por los nervios.
Eric creó un escudo con su pata delantera derecha, portaba su armadura y estaba recibiendo un rayo mágico de Twilight. Esta misma utilizó todas sus fuerzas mágicas pero no logró destruir la protección del muchacho.
—Si no logras dañar mi escudo, dudo que lo hagas con otra amenaza Twilight. —dijo Eric—. Probemos tu escudo mágico.
Sacó un cañón de protones y le disparó a la unicornio, quien rápidamente invocó un escudo rosado, pero este mismo se destruyó en cientos de pedazos, provocando que su creadora cayera exhausta al suelo. Eric retiró su casco y habló.
—Perdón, creo que me he pasado un poco —se excusó el joven mientras retiraba finalmente su armadura al parche.
—E-e-eso fue...¡A-asombroso! —exclamó Twilight mientras se levantaba con esfuerzo—. ¡Sigamos entrenando! ¡Eres un excelente compañero!
—Nah. Suficiente entrenamiento. Necesitas descansar, además me aburrí de no hacer nada y solamente atacarte —explicó él mientras pasaba al lado de la unicornio.
—¿Te burlas de mí porque tienes una súper armadura capaz de repeler todo posible ataque? —preguntó Twilight sarcásticamente—. Si fueras un unicornio, te retaría a un duelo y te patearía el trasero.
—Seguramente tendrías que pedirle ayuda a tus amigas, tal y como lo hiciste con esa tal Trixie —se burló él.
Twilight resopló, saltó sobre Eric y dijo:
—¡Vamos a ver si te puedes defender contra las cosquillas! ¡Será un experimento interesante saber las zonas susceptibles de tu cuerpo que harán que te defiendas!
—¡No, Twilight! ¡No, no, no! —gritó Eric mientras reía nerviosamente producto de las cosquillas—. ¡Inva-a-ades m-mi espac-cio personal! ¡Le d-d-diré a Celestia!
El ocaso se hacía presente en Equestria, los pájaros entonaban sus últimas canciones del día antes de irse a dormir. Las tiendas y puestos del pueblo cerraban de a poco, los ponys se despedían y se retiraban a sus hogares para culminar otro día más. Twilight y Eric se encontraban sentados sobre una pradera, disfrutando la vista que el atardecer les otorgaba.
—¡Ah! Tú querías saber más sobre porqué hablamos también el idioma que llamas inglés —recordó Twilight a Eric.
—¡Ey! Es verdad, me había olvidado por completo, y eso que nunca te callas, y siempre estás hablando. ¿Cómo pude olvidarlo? —se preguntó así mismo.
—Sé perfectamente que te estás burlando de mí para intentar hacerme enojar. ¡Pero no te daré el gusto! Estoy poco a poco aprendiendo a controlar mis ataques de ira —explicó Twilight con un dejo de triunfo en su voz.
—Te recuerdo que hace tres días me lanzaste un pastel a la cabeza —reprochó Eric a la unicornio.
—Ay, qué pena, ¿No? El pasado, pasado es —se excusó con una sonrisa triunfante y presumida al final.
Eric solamente se indignó.
—En fin, sobre el idioma —recordó él.
—¡Oh! Claro. Ustedes los humanos lo llaman inglés. Bueno, aquí en esta dimensión, por así decirlo, ese idioma se llama "ponánico" —explicó Twilight mientras miraba cómo el sol seguía ocultándose en el horizonte.
Eric lanzó una gran carcajada al escuchar ese nombre. Tal fue la risa que terminó de espaldas en el suelo.
—¡Oh, vamos! ¿Siempre tienes que reírte cuando menciono algo que escapa a tu compresión? —preguntó ella.
Eric detuvo su risa y se reincorporó en un dos por tres. Miró fijamente a Twilight y dijo:
—¿Acaso me estás diciendo que no tengo el suficiente intelecto para comprender lo que me estás diciendo y por eso me rio? —preguntó Eric sabiendo en su mente lo que la unicornio respondería.
—Claro, así es. ¡Estás mejorando! —se burló Twilight—. Tus bromas ya no pueden hacerme enojar o hacerme callar. ¡Estoy un paso adelante tuyo, Eric!
Ella lanzó una risa sarcástica. Eric la observó muy asombrado.
—Debo admitir que me has sorprendido, Sparkle. No esperé eso de ti. —respondió él seriamente para luego volver a mirar el horizonte.
Ella notó el cambio drástico en la expresión y voz de Eric y preguntó:
—¿Estás bien? ¿Herí tu orgullo? ¡Pobre! —se mofó nuevamente ella.
Él la miró perplejo.
—¿Te crees que caeré en ese truco? No soy estúpida, Eric. ¡Como dije! ¡Estoy un paso delante tuyo! No...¡Tres pasos delante tuyo!
—¡Okey, okey! ¡Me ganaste! Necesitaríamos a Pinkie para que lance un poco de serpentina y te dé algunos globos. ¿No crees? —dijo él con una sonrisa poco usual.
Twilight lo miró, y no pudo evitar lanzar una carcajada que contagió a Eric. Ambos lanzaron un suspiro de relajación.
—Entonces, ponánico. —volvió a recordar Eric a la unicornio.
—Básicamente así se le dice al inglés en Equestria. ¿Existen diferentes variaciones en tu mundo, ¿Verdad? —indagó Twilight.
—Sí —respondió el muchacho sin dejar de mirar el paisaje.
—Originalmente el ponánico surgió de los primeros colonos que fundaron Canterlot. Con el paso del tiempo, el reino se empezó a expandir, así como el idioma. Apareció el ponánico sureño, característico de Appleloosa, el ponanico norteño, de Manehattan, y el norteño del este, originario de Cloudsdale —explicó Twilight con gran entusiasmo.
—¡Vaya! Realmente me gusta que me enseñes cosas, Twi. ¡Me encanta tu compañía! —agradeció el muchacho a la unicornio.
Inesperadamente para ella, fue rodeada por la pata derecha de Eric, hizo ademán para que se acercara, y la invitó a apoyarse en su hombro. Los dos disfrutaron el espectáculo que el paisaje, en conjunto con el ocaso, les estaba otorgando. Al terminar, regresaron hacia la biblioteca manteniendo una alegre conversación.
Cuarto día:
—¡Así es, Camila! Hoy serás una Cutie Mark Crusader honoraría —platicó la potra de melena rojiza.
—Pero yo ya tengo mi cutie mark… —respondió ella bastante confundida mientras observaba su flanco.
—¡Claro que sí! Pero no es necesario tener el costado en blanco para ser una crusader —explicó Sweetie Belle con su típica voz serena.
—¡Además nos podrás acompañar a nuestra próxima aventura con esa armadura tuya! —exclamó muy emocionada Scootaloo.
—Ustedes solo quieren ver que la use… son muy pícaras. Eric me la entregó ayer y Apple Bloom seguramente estaba espiando. Asumiré que prepararon una actividad especial para que yo use esta cosa ¿Verdad? —observó la unicornio verde claro.
Las tres potras se ruborizaron.
—Sí. La actividad se llama, "Un día de vuelo con Camila" —confesó Apple Bloom sin ocultar su cara roja de los nervios.
—Por mí, ningún problema, pero el vuelo será a una corta distancia del suelo. Nada de suplicarme de volar quince metros —aclaró Camila mientras se levantaba y abría la puerta de la casa del árbol de las potras.
Las tres asintieron muy felices y salieron primeras del lugar bajando las escaleras a toda prisa y suplicando a la yegua adulta que se colocara su armadura.
Quinto día:
—¡¿Applejack quedó en segundo lugar?! Eso tendría que haberlo fotografiado —habló Eric, quien se encontraba sentado al lado de su hermana. Ambos habían asistido a un bar como recomendación de Rarity, por supuesto, Camila tenía su propio dinero que había ganado trabajando en la granja, por ende invitó a su hermano. Aún así AJ le prestó un mapa del pueblo para que se guiase.
—No seas desgraciado, ella se esforzó mucho. Debías haber visto su expresión, estaba súper feliz —explicó ella mientras se ruborizaba levemente.
—¿Qué les sirvo? —preguntó el barpony a los dos. Se encontraban sentados en una barra.
—¿Bebidas de naranja tiene? —preguntó Eric.
—Así es. Tenemos una selección exclusiva. Les otorgaré la carta —dijo el pony mientras les ofrecía un menú a cada uno.
—Es...interesante que aquí exista un bar que solo se especialice en bebidas frutales. Más sabiendo que la bebida de los Apple es alcohólica —observó el joven de veinticuatro años mientras miraba las diferentes opciones.
—Rarity me explicó que esos tipos de bares se encuentran en las grandes ciudades. Habría que ir en unos de estos meses a visitarlos. ¡Hay que aprovechar todo este tiempo que nos queda! —expuso ella con regocijo.
—Calma, Cami, calma...me sorprende que este reino tenga ciudades….¿Será cómo en algunos países europeos? O sea, ¿Una monarquía parlamentaria con un gobierno? —curioseó él mientras llamaba al barpony.
Luego de solicitar sus bebidas, su hermana habló:
—¿No le has preguntado a Twilight?
—Estos días estuvimos ocupados con otras cosas. Ella se enfocó en observar las estrellas todas las noches, supuestamente está estudiando las constelaciones a profundidad. Yo ayudé a Rarity en algunas tareas dentro de la Boutique...ay, me llegó a exasperar esa unicornio. Pero volviendo a Twi, ha estado muy distraída últimamente. Tomando apuntes, leyendo, pasando la mayor parte del tiempo en su pequeño balcón... —explicó él.
—Wow, noto soledad en tu voz. —dijo su hermana con suma seriedad mientras recibía su bebida al igual que su hermano.
—¿Qué? ¡No! ¿Por qué? —preguntó Eric con una expresión que reflejaba confusión.
—Lo mismo me ocurre con Applejack, ¡Me encanta su compañía! Y a veces cuando estamos separadas por unas horas, añoro conversar con ella —reveló Camila a su hermano, para luego darle un sorbo a su bebida.
—Tengo a Spike, hablo con él, juego con él. Mi día a día no es Twilight, Twilight y Twilight —respondió él, haciendo lo mismo con la bebida.
—No, idiota. A lo que quiero llegar, es que tienes una relación profunda con Twilight, y disfrutas mucho su compañía. Yo podría ir con Rainbow Dash y pasar el día con ella, ¡Estaría acompañada, sí! ¡Pero…! No sería lo mismo —aclaró Camila.
—E-entiendo. Supongo que tienes razón, Cami.
Primer mes:
—¿El hogar de Scootaloo? —preguntó Rainbow Dash mientras invitaba pasar a Eric a su hogar. Él ya había aprendido a controlar mejor su vuelo y podía ascender a distancias bastante altas.
—Sí. Sé muy bien sobre su condición, y quería ayudarla —respondió el joven Stark mientras admiraba la decoración del hogar de su amiga pegaso.
—¿Qué condición exactamente? —preguntó ella algo impactada por las palabras de Eric.
—Hace poco ustedes dos entablaron una relación como hermanas adoptivas, ¿Y no sabes nada sobre ella? —acusó Eric con la miraba. Pasó a sentarse en el sofá de Rainbow Dash, le resultaba extremadamente cómodo, provocando que esbozara un gran bostezo.
—No es mi culpa, Eric. ¡Estoy muy ocupada! —respondió ella bastante fastidiada.
—¿Con qué exactamente? —contestó el humano convertido en pegaso mientras se estiraba.
—¡Estoy a unos pasos de ingresar como reserva a la Academia Wonderbolt! No sabes el estrés que eso puede generar, ¡Pero a mí no me afecta en nada! —explicó ella mientras agitaba sus alas con emoción.
—Veo que te distraé más que nada. La familia es algo fundamental —repuso Eric.
—Hace tan solo un tiempo tú no sabía nada de eso. ¡No quieras darme lecciones morales! —exclamó la pegaso de melena multicolor.
Ambos se miraron fijamente, Dash mantenía una expresión que reflejaba fastidio y enojo, mientras que Eric la miraba muy sorprendido.
—Supongo que te daré la razón. En fin, a lo que iba. Scootaloo tiene una malformación en sus alas que impedirá que vuele en el futuro. Ella ya estaba consciente de ello, pero aún así sigue adelante —relató el joven Stark. Rainbow Dash cambió su expresión a una totalmente diferente, una que exhibía total preocupación.
—¡N-no puede ser...pobre Scoot...—expresó Dash con melancolía mientras guiaba su cabeza hacia al suelo.
—Sí...¡Por eso he creado un artefacto especial para que ella sienta la experiencia del vuelo por su propia cuenta! Aunque estuve muy limitado a la hora de hacerlo. Pero todo eso se solucionará cuando regrese de mi mundo —explicó con devoción el pegaso de melena marrón claro.
—¡Asombroso! —respondió ella con suma emoción—. Pero, espera, ¿Seguro que podrás regresar? Nos explicaste al resto de las chicas, y a mí en aquel almuerzo, que Camila y tú tal vez no regresarían.
—Habrá que esperar a ver qué ocurre. Pero ahora lo importante es ayudar a Scootaloo. ¿Dónde vive exactamente? —contestó él mientras se levantaba del sofá.
—N-no lo sé —habló ella algo avergonzada.
Eric solamente demostró su descontento.
—El aparato es poco ortodoxo, pero al colocártelo forzará a tu columna, los huesos que están conectados a tus alas se extenderán un poco, permitiéndote así volar a una distancia cercana al suelo. Cuando regrese de mi mundo, traeré algo de nanotecnología y podrás volar por los aires en total libertad —explicó Eric a la potra.
Los lagrimales de Scootaloo casi estallaron por la emoción, pero al encontrarse Rainbow Dash ahí, se contuvo y se limitó a agradecerle al pegaso con suma seriedad. Luego de un intercambio de palabras con las respectivas tías de las potrillas, quienes estaban a su cuidado, Rainbow Dash y Eric se retiraron.
—Sabes que eres una mala influencia para Scootaloo, ¿Verdad? —preguntó él mientras miraba a la yegua.
—¿Y eso a qué viene? —respondió ella bastante indignada.
—Oh, no, nada. Ya te darás cuenta.
Segundo mes:
—Gracias por enseñarme a controlar mejor mi magia, Twilight. Sin duda podré ayudar mejor en la granja —agradeció Camila a la unicornio lavanda.
—Es lo menos que puedo hacer Camila. Nosotras dos tenemos algo en común, y es el afán de aprender magia, algo que sin duda me encantaría seguir estudiando a tu lado. Solo espero que Applejack y la Abuela Smith te permitan usar magia a la hora de hacer las labores. Ya sabes que los ponys aquí en Ponyville no son mucho de usar magia por tradición.
—Estoy segura de que no tendrán problema. Ay, Twilight...eres un encanto. ¡Cuídate! Nos veremos pronto. Espera...¿Quieres mañana asistir a una pijamada en la granja con el resto de las chicas? Eres la primera a quien le pregunto, no es que te dejáramos apartada… —dijo ella mientras se frotaba su pata derecha con la izquierda algo apenada.-
A Twilight se le iluminó la cara por completo.
—¡Me encantaría! De hecho mañana iba a estar sola todo el día, aunque me hubiera entretenido con algún libro. ¿Quieres que lleve algunos? —preguntó la unicornio lavanda muy emocionada.
—Yo que tú llevaría comida, además en ese tipo de fiestas hay mucha más conversación, y un libro no sería de ayuda. —explicó ella.
—¡Bien! Me aseguraré de ello. ¡Adiós Camila! —se despidió Twilight.
—Aunque no lo parezca, allí a veces hace mucho frío, Eric. Así que me tomé la molestia de comprarte esta bufanda. Rarity me va a matar si se entera que es de otro diseñador y que no se la solicité a ella, pero siempre puedes decir que tú la compraste —contó Twilight mientras envolvía el cuello de su amigo con la prenda, quien aceptó el gesto con una amplia sonrisa.
—¿Y yo? —preguntó el dragón con una expresión melancólica.
—Awww, nunca me olvidaría de mi asistente número uno —se acercó Twilight.
Ella le otorgó un cálido buzo hecho a su medida. En seguida supo que comprado no era.
—¿Esto es de…? —preguntó muy emocionado.
—Sí, de Rarity. Ella te lo iba a dar en el próximo invierno, pero aproveché esta oportunidad y se lo solicité para este momento.
Spike la abrazó con fuerza, gesto que devolvió sin problemas.
—¡Toooodos a bordo! —gritó el guardia del tren.
—¡Muy bien, hora de partir! ¡Hasta la vista Twilight! —se despidió Eric. El dragón hizo lo mismo—. Muchas gracias por esto, ¡Te quiero!
Twilight se llevó su casco delantero derecho hacia su pecho, su corazón latía muy rápido. Esas palabras la habían dejado bastante feliz, manteniéndose así todo el día. Al caer la noche de primavera, la hechicera ya se encontraba tocando la puerta del hogar de los Apple. Una desaliñada Camila abrió la entrada e invitó a su amiga a pasar.
—Es increíble tu progreso con los Apple, Camila. No quiero sonar mal intencionada, pero ellos confían mucho en ti —observó Twilight mientras subía las escaleras y se sacaba su alforja para mantenerla suspendida en el aire con su magia.
—Oh, no lo eres, Twi. Comparto tu punto de vista. Yo antes era muy vigilada por Big Mac, aunque no me diera cuenta al inicio —confesó ella mientras terminaba de subir hacia el segundo piso—. Luego cuando las aguas se calmaron, AJ me contó todo y la poca confianza que ella me tenía, se hizo poco a poco más fuerte. Llegó a tal punto que me he ganado la de la familia Apple, y ya puedo rondar por donde quiera.
—¡Me alegra escuchar eso! —respondió Twilight rebozando una brillante sonrisa.
—Spike, ¿Te acuerdas de aquella vez cuando mamá y papá se fueron unas horas y tú te comiste todas la galletas de la casa? —preguntó Shining Armor mientras analizaba con su mirada una rosquilla que tenía frente suyo.
—Vagamente...¿Mamá y papá no te culparon a ti? —respondió el pequeño mientras engullía su respectiva rosquilla.
—Sí...pero Twilight llevó a cabo una profunda investigación de las galletas y descubrió que fuiste tú. Pero nada ocurrió luego de eso, eras pequeño. Aunque por suerte me lograron retirar el castigo —explicó su hermano mayor.
—¿En serio? ¿Por unas galletas? —habló Eric algo sorprendido por lo recién contado.
—¿A ti te han castigado por algo severo, Eric? —curioseó el príncipe.
—¡Claro que sí! Era un día normal en donde mi papá visitó la sede de los vengadores. Él realmente mucho no tenía que hacer ahí, así que me dejó en su automóvil. Yo tendría...ocho años en aquella época, y aunque mi papá no estaba hecho para formar una familia, a veces se esforzaba. En fin, aburrido de ver YouTube, me puse a examinar el coche y accidentalmente presioné un botón que quitó el freno de mano, el auto se empezó a mover lentamente...¡Ay, condenado terreno! Resultó decrecer poco a poco —hizo una pausa para saborear su comida—, en fin, el auto empezó a moverse a una velocidad algo alarmante, pero antes de estrellarme con un árbol fui salvado por James Rhodes, un gran amigo de mi papá. Luego de eso, recibí un gran regaño por parte de mi padre y quedé castigado por un mes, sin celular y sin TV. Un castigo muy severo para un niño de ocho años.
—Wow —dijeron Spike y Shining al unísono.
—Asumo que tienen algunas dudas, ¿Verdad? —preguntó Eric.
—¿Sobre tu mundo? Varias...¡Pero tenemos toda la noche! —respondió su nuevo amigo.
La noche era ideal para una pijamada, idea que supieron aprovechar las chicas. Todas se encontraban contando diferentes anécdotas, recordando lindos momentos, incluyendo la llegada de Twilight al pueblo, y la victoria contra Nightmare Moon. Camila aprendía de Equestria y conocía cada vez más a las ponys que ahí se encontraban. Terminó reforzando su amistad con Rarity, se entendía muy bien con la diseñadora y el mundo de la moda.
—¡Uh, uh, uh, uh, uh! ¡Chicas! ¡Tengo una idea! ¡Una idea que solo se puede compartir entre yeguas! —exclamó Pinkie Pie con regocijo mientras sacudía sus patas.
—¡Adelante, Pinkie! —incitó Dash a su rosada amiga.
—¡Nuestros amores secretos! —dijo relamiendo sus labios varias veces.
—Oh… —respondió Fluttershy bastante sonrojada.
—¡Vamos! ¿Qué tan malo puede ser? —preguntó Camila sin inmutarse.
Todas se habían acomodado en un circulo en el suelo de madera de la habitación de Applejack.
—Camila, ya que has sido la que motivó esta charla, serás la primera —alegó Applejack mientras el resto la observaba esperando su relato.
—Fácil, nunca tuve una experiencia amorosa —admitió ella mientras se recostaba sobre el suelo.
—¡¿Nunca?! ¿Ni siquiera un amor de secundaria? —preguntó anonadada Rainbow Dash.
—Nah, estaba concentrada en otras cosas —respondió la unicornio de melena rubia.
—Eres alguien muy fuerte, Camila. No eres la típica yegua en apuros que necesita a un príncipe azul —apoyó Applejack a su amiga.
—Vamos, querida. No tiene nada de malo ser una damisela en apuros de vez en cuando — explicó Rarity mientras observaba su casco delantero derecho con indiferencia —. Recibir la atención de un semental no está nada mal.
—Ay, vamos Rarity, no vengas con tus cosas de pony estirada —respondió la granjera.
—¡Eres muy osada pequeña Applejack! —habló en un tono bastante serio la diseñadora.
—¡¿Pequeña?! Tengo tu misma edad...¡Pequeño tendrás el cerebro para no darte cuenta de los sentimientos de Spike hacia ti —acusó la granjera a la diseñadora, mientras apoyaba su pata derecha delantera sobre el pecho de la unicornio.
Rarity quedó anonadada por las palabras de la granjera, quitó con fastidio el casco de su amiga, chocó sus dientes y resopló con su nariz. Ambas amigas empezaron a discutir.
—Ay...no otra vez… —admitió Twilight con pesadez.
Camila no quería ver cómo las ponys que consideraba sus mejores amigas peleaban fuertemente. No le gustó la idea que se le pasó por la cabeza, pero eso las iba a distraer.
—¡A Twilight le gusta mi hermano! —confesó abruptamente llamando la atención de todas y logrando que la hechicera se pusiese roja como un tomate.
—¡¿Qué?! —exclamaron todas al unísono menos Fluttershy.
—¡Eso no es verdad! ¡Camila! ¡¿Por qué dices algo así?! —exclamó muy enojada la unicornio de rizos morados muy asustada.
Las chicas notaron este comportamiento en Twilight y Rainbow Dash no dudó en hablar.
—Ey, ey, ey, tranquila Twilight. ¡Somos tus amigas! No tienes que ponerte así —calmó la pegaso a la unicornio.
—¡Uhhhhhhhhhhhh! ¡Esto se está poniendo ardiente! —habló muy exaltada Pinkie Pie mientras lamía su casco izquierdo delantero y lo apoyaba en su flanco izquierdo, provocando que saliera vapor.
—Camila, ¿Tú tienes pruebas de tal cosa? —preguntó Applejack bastante seria. Camila abrió la boca pero la cerró al momento.
Las yeguas presentes la miraron con desaprobación, exceptuando Pinkie y Fluttershy, esta última estaba bastante atemorizada por lo que estaba sucediendo. Miró a Twilight, quien se encontraba recostada en el suelo con las orejas caídas y muy roja de la vergüenza, su respiración estaba muy agitada.
—Ah...Y-yo...no era mi intención. Solamente quería impedir la discusión de AJ y Rarity —se disculpó Camila.
—¿Acusando falsamente a Twilight de algo que no es cierto? —cuestionó muy enojada Rainbow Dash.
Camila se vio contra la espada y la pared, y el arma le llegaba al cuello. Pero Twilight se reincorporó y habló.
—Es… —suspiró con pesadez—, cierto. Me gusta Eric desde hace un tiempo.
Todas quedaron más sorprendidas que antes. Tal era la cosa que la disputa entre la diseñadora y la granjera quedó en segundo plano.
—No sé por qué...aún no lo descifro. ¿Su forma de expresarse? ¿Sus modales? ¿Sus gustos por la historia, por los libros? ¿Su personalidad que me atraé como un imán a un metal? —se preguntaba Twilight aún roja de la vergüenza.
—Twilight...el amor no tiene que descifrarse, se explora —dijo Fluutershy sacando a Twilight de su trance.
—¿Es correcto lo que siento? Él es literalmente una criatura de otro universo, solamente con anatomía pony. No sería correcto —explicó Twilight regresando un poco en sí.
—Habrá nacido en otra dimensión, sí. Pero aquí ya no tiene sus dos piernas y brazos. Además, tú no te enamoraste de su apariencia, sino de cómo es él —expuso Pinkie con su voz normal, que usaba en momentos delicados o serios.
—Lamento haber expuesto tus sentimientos de esa manera, Twilight...no fue mi intención —se eximió la joven Stark mientras apoyaba su pata delantera izquierda sobre el lomo de su amiga.
—No, te lo agradezco de hecho —respondió ella—. Ahora que mis amigas saben sobre esto, ya no tengo que ocultarlo.
Todas se acercaron a la hechicera y le dieron un fuerte abrazo.
—Pero, Camila, ten más delicadeza la próxima vez —retó Rarity a la humana convertida en unicornio.
Ella solo se sonrojó.
Twilight se encontraba a gusto leyendo un clásico de literatura para matar el tiempo hasta que Eric y Spike arribasen a la biblioteca. Al pasar a la página ciento cuarenta, vio de reojo a Pinkie Pie apoyada en una ventana cercana a la puerta. La pony fiestera tomó aíre y empezó a cantar.
—"Esta noche es para Amar…"
En seguida se detuvo al darse cuenta que no podía darse el lujo de cantar esa canción. Se esfumó de la nada dejando a Twilight anonadada.
Quinto mes:
Las CMC se abalanzaron sobre Eric, la tres estaban muy melancólicas.
—¿Se van hoy? —preguntaron las tres al unísono con los ojos llorosos—. ¡No se vayan!
—¡Quiero que sigas viendo el progreso de mi vuelo! —habló Scoot.
—¡Yo quiero volver a comer helado contigo y mi hermana! —confesó Sweetie Belle.
—Y yo quiero volver a visitar a Zecora contigo, Eric! —vociferó Apple Bloom.
—¡Oigan, oigan! Ya quítense de encima. Bien, ahora está mejor —se quejó Eric mientras se sacudía el polvo—. Entiendo que estén tristes, y no son las únicas. Pinkie Pie no pudo contenerse y se lo reveló a las chicas antes de tiempo, así que estos días Camila y yo estuvimos lidiando con muchos sentimientos.
—¿V-volverán? Camila es como otra hermana mayor...una hermana mayor adoptiva —confesó la potra de melena pelirroja.
Eric se compadeció de ella.
—También eres un hermano para mí, Eric. ¡Ni el ser más poderoso del universo habría logrado que yo volara! —reconoció Scootaloo.
—Oh, vamos Scoot. Sabes que Rainbow también ha hecho todo lo posible para que experimentes la sensación de volar —habló Eric con sus ojos a punto de soltar algunas lágrimas.
—Eres una linda compañía, nos haces reír mucho a mi hermana y a mí —contó Sweetie Belle.
—Haré lo necesario para volver a Equestria junto con mi hermana. Y cuando regrese, haremos muchas cosas juntos —respondió el pegaso mientras se secaba una lágrima del ojo derecho.
Abrazó calurosamente a las potras. Se despidieron una última vez, pues para el momento en el que él y Camila se estuviesen yendo, ellas ya estarían en sus hogares.
—Esta es una bufanda que creamos para ti, Cami. Los cuatro colores que lleva representa nuestro pelaje. Así tendrás un recuerdo en tu mundo sobre nosotros —expresó la pony granjera a la unicornio.
—¡Espero y no nos olvides en ese planeta tuyo! —vociferó la abuela Smith.
—Jamás lo haré. Atesoraré esto con todo mi corazón. Y Big Mac, en serio, sin resentimientos. No te sientas culpable por haberme vigilado en los primeros días —respondió ella observando al semental.
El corpulento semental levantó las orejas, aunque hacía mucho que había dejado de vigilar los movimientos de Camila, no pudo evitar sentirse culpable constantemente sobre lo que ella pudiera pensar sobre él.
—¡Oye, Camila! ¿Me traerás algo de tu mundo cuando regreses?—preguntó la potra.
—¡Jovencita, eso no se pregunta! —retó la anciana a la pequeña.
La joven solamente lanzó una pequeña risa y respondió mientras se acomodaba la bufanda.
—Les traeré a todos algo. Me queda perfecta —dijo ella mientras admiraba la prenda.
—Pues me alegra que te quede muy bien, ¡Me llevó horas tejerla! —recriminó la anciana yegua mientras se mecía sobre su mecedora.
—¡Abuela, eso no se dice! —reprochó su nieta mayor.
—Bueno, quedan aún unas horas antes de la llegada de las Princesas con el elemento. Así que podríamos hacer algo —sugirió la muchacha de otro mundo.
—¡Se me ocurrió algo! —admitió Applejack.
—Wow...esas hamburguesas de heno estuvieron deliciosas Twilight. —dijo Eric mientras se tiraba en la cama de la unicornio.
—No...desarmarás la cama...ay…¡Qué más da! —se rindió la unicornio ante la incomodidad.
Ambos miraron fijamente el techo por varios segundos, el silencio había invadido todo el lugar. Spike no se encontraba presente por el momento. Una oportunidad que Twilight pensaba usar para confesar sus sentimientos, algo que sin duda había estado analizando tres meses atrás con consejos de las chicas.
—Eric, ¿Puedo preguntarte algo? —miró Twilight al joven.
—Adelante. Pero que no sean esas preguntas capciosas que tanto te gustan—respondió Eric con los ojos entrecerrados mientras la observaba.
—¿Has experimentado la sensación de enamorarte de alguien pero no tienes las fuerzas para decirle a ese alguien especial lo que sientes? —preguntó ella con una sonrisa al final.
—¿Pregunta capciosa otra vez, Twi? —contestó él con una expresión pícara.
—Esta pregunta no es capciosa —afirmó ella mientras se sentaba en la cama.
—Mi vida amorosa...mi vida amorosa. No, no recuerdo haber formado una relación con una chica. Una...amiga mía intentó declararse, pero las cosas no salieron para nada bien. —respondió Eric reincorporándose—. Así que no te puedo responder, Twi. ¿Conociste acaso a alguien?
—Bueno...¡Sí! No hace mucho de hecho —contó ella mientras frotaba su casco derecho en la colcha fría de su cama.
—Es obvio que te quieres declarar. ¡Hagamos esto! Yo seré tu muñeco de pruebas, practica tu declaración. Hice lo mismo con mi buen amigo Roberto, estuvo de novio durante unos años, ¡O sea que funcionó! —dijo él con suma alegría mientras le guiñaba un ojo a su amiga.
Twilight quedó incrédula ante las palabras de Eric. Su amigo estaba tan dispuesto a ayudarla, que no tuvo otra opción que seguirle el juego. Aclaró bien su mente, pensó en otro nombre y pony para no confundirse con Eric, y nombrarlo accidentalmente en su declaración.
—Me da bastante vergüenza, de hecho. ¿Podríamos posponerlo? —dudó ella.
—Si no superas esa vergüenza, jamás te le vas a poder declarar a ese pony tan especial —contestó su amigo bastante relajado.
Twilight inhaló profundamente, y exhaló un suspiro que reflejaba nerviosismo.
—Al principio, eras simplemente alguien más que había llegado a mi vida, y estaría en ella por tiempo indefinido, pero jamás creí que tu compañía llegara a ser tan...tan linda, al punto de verte con otros ojos. La posibilidad de que tú y yo fuéramos algo más, invadió todo mi ser y rodeó mi corazón. Realmente estaba asustada, y aún lo sigo estando, incluso por el mero hecho de saber tu respuesta, y lo que nos depararía el futuro si llegáramos a estar juntos —confesó Twilight bastante ruborizada.
—¡Vaya…! Tu declaración no es para nada cursi, directa y al grano. ¡Sin duda, ese semental tendría que aceptarte! —habló Eric aún muy sorprendido—. ¡Tengo un regalo para ti!
Eric le otorgó un pequeña caja, pero esta misma decía: "No abrir hasta que Eric y Camila se hayan ido a su mundo". Esto puso aún más triste a Twilight, la partida de ambos no solo le afectaba mucho a ella, sino a sus amigas.
—Yo te incitaría a abrirlo ahora, pero estaría contradiciendo el mensaje que escribí—dijo Eric.
—¿Tú lo escribiste? ¡Increíble! Mejoraste mucho tu ortografía en tu forma pony —lo felicitó la hechicera.
—¡Aprendí de la mejor! Pero ahora hay que hacer la digestión hasta que llegue la hora de la merienda con el resto de las chicas. Ya anhelo saborear lo que Pinkie y Fluttershy prepararon —contó él mientras se imaginaba los posibles platillos.
Twilight lanzó una risa, se golpeó suavemente su frente con su casco derecho delantero en señal de desilusión. Decidió no pensar más en la incredulidad de Eric, y cambiar de tema.
—En fin, Eric, cambiemos de tema. Quisiera saber más sobre tu mundo, te has quedado en la Guerra Fría —le recordó Twilight a su amigo.
—Ay, claro, ¡Tienes mucha razón! —contestó él mientras empezaba a hacer memoria.
—¿La mayoría de la humanidad? —preguntó Fluttershy.
—Así es. Próxima Centauri siempre fue una posibilidad para la raza humana, pero como ahora han avanzado en tecnología, y gracias a muchos héroes que literalmente pueden viajar por el espacio a velocidades increíbles, y tienen acceso a tecnología más avanzada que la nuestra, es posible. —explicó Camila a las chicas.
—De hecho, ahí hay una enana roja, se creía imposible hace unos años que hubiera un planeta parecido a la Tierra. Pero esas dudas quedaron descartadas al ubicar hace quince años uno en la zona habitable, que se creía que no era habitable...ay, los científicos van y vienen. —explicó Eric mientras se reía por su comentario—. Son muy graciosas las hipótesis, nunca sabes con qué resultado te vas a encontrar.
—¿Enana roja? ¡Pero esas estrellas son un mito! —exclamó Twilight estupefacta.
—Bueno, ahora ya no lo son. También existen las enanas blancas, las marrones —admitió Camila para luego darle una probada a una malteada.
La hechicera abrió la boca y descubrió que no tenía nada para refutar las afirmaciones de Eric.
—Ya, ya. Van a hacer que la pobre Twili entre en coma por tanta información —observó Rarity—. ¿Así que una vez que sus padres se vayan a ese planeta, ¿Ustedes regresarán?
—¡Claro! Esperamos que el elemento nos vuelva a traer a Equestria —respondió Camila a la unicornio de rizos violetas.
—¡Verás que sí! —afirmó su hermano.
—¡Ya estoy ansiosa de su regreso! ¡Sé que todavía no se fueron! ¡Pero aún así estoy muy emocionada! ¡Podremos hacer más cosas! ¡Pero para siempre! —exclamó Pinkie Pie mientras desbordaba alegría.
—Eso es discutible… —dijo Eric agarrando un cupcake.
Las horas de la tarde se pasaron igual de rápidas que una lluvia de verano. Al llegar el ocaso, las chicas sabían que esta sería la última despedida, pues las princesas no tardarían en llegar. Todos empezaron a compartir los recuerdos vividos en esos últimos meses, la felicidad y melancolía se hacían presentes. Cinco meses habían pasado, pero todos creían que solo fueron unas pocas semanas, muchas cosas que pensaron efectuar no se lograron hacer por diferentes sucesos, rutina del día a día, u otras actividades minúsculas que les quitaban tiempo a las chicas. Entre charlas y recuerdos de las experiencias aprendidas, la luna ya se encontraba presente y dispuesta a cubrir el cielo con su belleza, momento en que Celestia y Luna dieron acto de presencia. Estas últimas levitaron el elemento con su magia, nuevamente estaba activo, y se veía como el poder de las dos alicornios se reflejaba dentro de este.
—El portal que abriremos los llevará con seguridad a su mundo —explicó Celestia luego de haber saludado a las portadoras de los elementos de la armonía.
—Perfecto —respondió con melancolía Camila.
—Me encantaría que se quedasen en Equestria. Ustedes dos están destinados a ser ponys, pero sé perfectamente que tienen que solucionar algunas cosas en su mundo. Disfruté mucho su segunda visita —explicó Celestia mientras se acercaba a los Stark y les brindaba un caluroso abrazo con sus alas. Luna solamente miró la escena con una sonrisa en su rostro mientras sostenía el elemento con su magia.
Todas pasaron a abrazar y a compartir unas últimas palabras de afecto a ambos hermanos. Twilight, quien fue la última, le entregó a Eric un regalo.
—Solamente puedes abrirlo cuando vuelvas a la Tierra —dijo ella guiñándole un ojo.
—¡Ah! ¿Así que usas el mismo truco que yo? Graciosa —respondió él muy agradecido por el gesto de su amiga.
Spike se abalanzó sobre ambos abrazándolos con mucha fuerza.
—¡Espero volverlos a ver muy pronto, chicos! —dijo él sin despegarse de ellos. Pero un aura rosada lo separó de los dos poco a poco.
—Es hora, Spike… —habló la hechicera.
Camila, con su bufanda hecha por la familia Apple, y Eric sosteniendo su regalo con su pata delantera izquierda, se acercaron a las Princesas. Las dos monarcas hicieron brillar con más fuerza sus cuernos y el objeto deslumbró un poderoso color blanco mezclado con las auras mágicas de Celestia y Luna. Un portal se abrió detrás de ellas, quienes se apartaron para permitirles el paso a los dos jóvenes. Ambos se colocaron sus armaduras por seguridad y miraron hacia atrás para contemplar a las ponys que los habían ayudado. Miraron al frente nuevamente y cruzaron la entrada entre ambos mundos.
Antes de que se cerrase, Luna lanzó el elemento para evitar que se quedase en Equestria. Ambos Stark pisaron el suelo del laboratorio aún siendo ponys, lo cual los dejó bastante sorprendidos. Se quitaron sus trajes rápidamente y el elemento pasó por sus cabezas aterrizando en el suelo, causando el cierre del portal y logrando que Eric y Camila retomasen su forma humana nuevamente.
—Hasta ahí llegó la magia de Equestria… —observó Camila con suma tristeza.
Su hermano sin pensarlo la abrazó.
—Volveremos, te lo prometo —prometió el joven Stark.
—Y yo te ayudaré.
Twilight se encontraba recostada en su cama, mientras tanto, Spike yacía durmiendo en la suya, sus ojos se encontraban un poco rojos, a causa de sus lágrimas de cocodrilo recientes. Ella levitó con su magia el regalo que Eric le había dedicado, con tranquilidad lo abrió y se encontró dentro de el, un casco de metal que pertenecía al traje de su amigo. Dentro de este, estaba ubicada una pequeña carta, con entusiasmo retiró el contenido que el sobre protegía, e iluminó la habitación con una tenue luz rosada proveniente de su cuerno. Lo que leyó le dejó una gran sonrisa en su rosto.
Twilita:
Estaré agradecido contigo toda la vida por lo que has hecho. Nos has ayudado a mi hermana y a mí a superar un gran desafío en nuestras vidas que seguramente no hubiéramos podido conllevar aunque tuviéramos la ayuda del mejor psicólogo. Tu amistad al igual que la de las chicas, tu hermano, Spike, las potras y las princesas, es lo mejor que me haya sucedido. Sin ustedes, Camila y yo no seríamos las personas, o mejor dicho, los ponys en que nos convertimos. Algo que atesoraré en mi corazón para siempre. ¡Nos volveremos a ver!
El más guapo de todos los sementales, Eric.
—Debo decir que extrañaré bastante la vida de campo...me siento como una total desconocida en esta casa —explicó Camila mientras se sentaba al lado de su hermano en el sofá—. Es raro que no estés viendo DBZ, pensé que era lo primero que harías.
Ella notó que él tenía un libro en sus manos.
—Es una de las ediciones de oro de la "Historia de Equestria". Twilight me lo regaló. Y tanto que le costó conseguirlo cuando era una potra —contó él con sus lagrimales a punto de estallar.
Su hermana apoyó su cabeza en el hombro izquierdo de Eric y dijo:
—Sí que te llegó a querer mucho.
Fin.
¡Muchas gracias a todos los lectores que me han acompañado hasta el final de esta historia! ¡Muy pronto habrá una nueva aventura! ¡Nos leemos!
