"Cotidianidad"
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Amanece pasadas las seis, se despierta entre siete y media y ocho de la mañana, siendo recibido por el viento cálido que sopla rebosante y alegre contra la ventana.
Voltea al otro lado de la cama y está vacía.
Recuerda que su pareja salió temprano al trabajo, luego de haberle dado un beso en la cabeza y acariciar sus mechones rubios con dulzura.
Para las nueve de la mañana, se encuentra recién bañado, mientras está preparando el desayuno en lo que escucha las noticias desde el televisor encendido que tienen colocado en la sala de estar.
No dicen nada interesante sobre las noticias de ese día, por lo que opta por cambiar de canal, picando el control del televisor, en lo que inspecciona su desayuno en preparación al mismo tiempo.
Cambia los canales con una mano, mientras que con la otra se sirve el desayuno. De pronto se topa con una película que le causa un recuerdo austero del pasado. La película no es particularmente buena, en sí, si no el recuerdo que acarrea consigo, lo que la convierte en especial.
Se sienta a tomar su desayuno en compañía de un café sin azúcar, mirando el televisor con el deje de nostalgia picando su cráneo. Aquella película la había visto durante su primera cita hace unos años atrás, cuando apenas eran alumnos de preparatoria en la U.A.
Sin embargo, su cerebro revive el nerviosismo que se apoderó de él, los colores que estallaron en su visión, el matiz de los pequeños roces que intercambiaban en la sala del cine, las miradas en parte ilusionadas y en parte nerviosas. Ha sido varios años de aquel vergonzoso suceso, que en su momento se sentía todo tan nuevo, mágico, exclusivo.
Y, ahora en su presente se siente cotidiano, especial y único. La diferencia de la adolescencia con respecto a la adultez es abismal.
Se siente ridículo ante la lógica que solía tener cuando era un adolescente que creía que los adultos tenían la vida mucho más fácil; pero grande fue su sorpresa cuando salio de la preparatoria que se enfrentó con la realidad de lo que es ser un adulto.
Se sintió timado, engañado, traicionado por sus propios ideales.
Afortunadamente, contó con la compañía incondicional de su novio, que pudo sobrellevar la desilusión que experimentó al probar la vida adulta.
Con un poco de tiempo, supo manejar la decepción. Y con eso, compró con el nerd de su novio el departamento en el que actualmente viven juntos. Y con el mismo con el que han vivido por casi ocho años.
Si bien, aunque no se han casado, viven como una pareja casada llena de detalles y momentos que la hacen única. Cuentan con la confianza que se tienen, con los recuerdos de muchos años de conocerse, con el vivo sentimiento de su amor que en ningún momento se ha detenido, con discusiones (mayormente por su parte) entremezcladas con risas. Es lo que consiste su relación.
Y no puede ser de mejor manera en que todo ha encajado perfectamente en su vida, que sabe que dentro de las cosas buenas que han vivido juntos, vienen las cosas malas, por no decir desgracias.
Termina el desayuno y apaga el televisor, optando por centrar su atención hacia otras labores.
No sabe cuándo fue exactamente la etapa en la que no se ponía nervioso cuando veía a Izuku, o las veces en las que su mente se apagaba y decía puras estupideces. Pero la época de estar enamorado cruzó otra etapa que es la que vive actualmente. Es una etapa donde los nervios, las palpitaciones, los sonrojos no son lo único que los une, sino la confianza, la calidad de diálogo que mantienen, el sentimiento de amor que vive entre ellos y sobretodo, los pequeños detalles, los cuales significan mucho para él.
Lavó los trastes con la mirada centrada en su labor.
Aquella insignificante película lo había hecho recordar muchas cosas; del momento en que todo entre ellos comenzó.
Si bien, no conoce el preciso momento en que sintió atracción por Izuku, pero sabe que data después de que se reconciliaron en la segunda pelea que tuvieron juntos. Donde él lo retó, en contra de los deseos de Izuku por no pelear; que al final se terminaron por decir lo que se llevaban guardado con los años.
A pesar de salir regañados y castigados por dicha pelea, se volvieron rivales, y tiempo después en amigos.
Amigos que entrenaban juntos, que pasaban la tarde jugando videojuegos en la habitación del otro, en hacer tarea juntos. Eran tantas las cosas que hacían en la compañía del otro, que no se dio cuenta en qué punto se terminó enamorando de él,
Aún no lo recuerda, mas que la sensación que le devino de un parpadeo. Durante semanas albergaba sus sentimientos por él, puesto a que no quería que nadie se percatara de dichos sentimientos, en especial Izuku, de quien sentía amor.
Se la vivía convencido de que no sería correspondido, hasta que un buen día por la noche, Izuku le mandó mensaje, diciéndole que si veían una película en su cuarto. Él se negó al principio, pero terminó aceptando al verse tentado en querer pasar la noche a su lado.
Lo que nunca esperó fue que Izuku, tuviera el atrevimiento de besarlo en plena función.
Su sorpresa fue enorme, tal que rebasó los límites de su imaginación. Su siguiente acción fue golpearlo, a pesar de que estaba consciente que Izuku se había vuelto más fuerte que él y por tanto, lo volvió a besar. Un beso corto.
Y por consiguiente, lo abrazó apasionadamente, confesándole sus sentimientos a flor de piel. Su discurso cual poesía recitada, destruyó todas sus barreras autoimpuestas para sobrellevarse durante el día. Sin embargo, el apasionado discurso, la pasión de sus brazos aprisionar su cintura, su cara suplicante y lagrimosa, su voz sentimental. Hizo que aceptara de inmediato estar a su lado.
Aún recuerda el calor de su voz chocar con su oído y se estremece. Sin más, continúa lavando los platos, guardando cada uno en la repisa de platos, desplazando sus orbes rojas hacia cada sitio en donde necesita limpiar el departamento.
Izuku es pésimo para la organización, por lo que necesitará paciencia y mucha disciplina por organizar los platos que no van en la sección correspondiente. Izuku, otra vez ha roto con su organización, a causa de su torpeza de mantener la casa limpia.
Piensa que Izuku es un maldito idiota por ser tan jodidamente descuidado. Pero es su idiota, así que el enojo es pasajero.
Se dispone de organizar el desastre que su novio ha dejado horas atrás, en lo que su mente divaga en reminiscencias del pasado con mucho recato. No es que le moleste acordarse del pasado, pero no puede evitar que cada vez que indaga sobre él, se sienta incómodo.
En cualquier motivo, Izuku no es quien le provoca la incomodidad, si no, más bien él mismo. Su comportamiento en el pasado no fue el adecuado en más de una ocasión, incluso habiendo veces donde llegó a golpearlo por despecho, o, en cualquier caso por gusto.
Y a pesar de que ya se disculpó con Izuku por su comportamiento y ha sido perdonado en todas las veces, sigue echándose la culpa en cara. Se sigue lamentando por lo inmaduro que fue, por las motivaciones que lo llevaron a despreciar al amor de su vida.
Sin embargo, ya no quedan las cenizas de lo que su persona fue.
Ahora trata lo más que puede por enmendar el tiempo perdido, trata de ser un buen novio para Izuku, quien le dice que no necesita que él haga nada en especial para que lo perdone; y, es que Izuku le perdona todo.
Lo que lo hace más difícil para él de digerir. Si Izuku dijera algo en específico que él quisiera, Katsuki se lo diera sin objetarse.
Lo único que le ha llegado a pedir es que no lo abandone; lo cual, es lo que obviamente no haría por nada del mundo.
No lo ha hecho en más de ocho años de noviazgo y no piensa hacerlo en los siguientes años que les quedan de estar juntos.
Así que sin más, saca la basura hacia el contenedor de basura, la tira y regresa al departamento del piso cinco. Continua limpiando hasta dar las cuatro, luego de que a las cuatro y media ejercita en la pequeña salita que lograron destituir como gimnasio. Seguido de darse otra ducha, para después sentarse en el sofá de la sala a leer un libro que tomó del mini librero que tienen montado en su habitación.
Aunque tengan una vivienda modesta y relativamente pequeña, tiene un aire acogedor que lo convierte hogareño. El ambiente es cálido, sobre acogedor, lleno de decoraciones de las miles de colecciones que Izuku lleva ampliando con los años y sigue creciendo. Su fanatismo ha transformado un pequeño departamento en una tienda de artesanías, porque literalmente están figuras de All Might colgadas dondequiera, junto con la colección de Ground Zero que integró en el gimnasio, en su habitación y obviamente, en la sala de estar.
Viendo todo el empeño que Izuku le mete a un simple departamento, reconoce que no le molesta. Al contrario, se siente aliviado de sentirse acogido cuando Izuku no está en casa.
No se siente solo, aunque lo esté.
La vida adulta es tan aburrida que pasa desapercibida; para él, ha sido un parpadeo lo que ha logrado construir con Izuku. Tanto que incluso le da escalofrío de recordar que luego de que su relación pasara a otra etapa—etapa mejor dicho, de noviazgo—, su manera de ser se vio convertida en alguien celoso, preocupón, demandante, insistente, entre otras características que conocía que tenía, pero no con qué fuerza se manifestaban.
Izuku explota sus defectos y sus cualidades a maneras que nadie más puede hacer. Hasta la fecha se llega a pillar armando una escena de celos, cuando sabe que Izuku no lo engañaría con nadie. Discute con Izuku, cuando sabe perfectamente que éste no haría nada indebido con nadie de sus amigos. Pero sus inseguridades también crecieron conforme los meses pasaban a su lado de un suspiro.
Sus sentimientos, sus acciones, todas han evolucionado, para pasar a otro plano, donde sentirse inseguro es igual a no confiar.
A pesar de saberlo, es inevitable no molestarse cuando alguna fan busca sobrepasarse con su pareja e intenta tocarlo mucho—para su gusto— mientras sonríe estúpidamente con Izuku a su lado, quien no sabe cómo manejar a las mujeres cuando éstas están muy cerca de él.
Izuku sigue sin aprender a tratar con las mujeres.
Y Katsuki sigue sin saber cómo lidiar con sus celos.
Dentro de lo que cabe, no aprenderá, si las fans siguen existiendo, e Izuku siga existiendo y él y su mente insegura sigan existiendo.
Es el ciclo que ha surgido entre ellos con el tiempo.
Que aquello que existe en cada uno, forma parte de su historia.
Una historia que está trazada en conjunto, porque no hay manera de que se pueda escribir por sí sola. Él solo, no puede existir si Izuku no está ahí; y de la misma manera, es al revés.
Es la historia más imperfecta que conoce de memoria, pero es su historia. Es suave y ruda, es tersa y ruidosa, es triste pero también es bonita, es trágica y hermosa, es mucho y es poco. Pero es la historia que más le gusta.
La tiene escrita con los años que tiene, con las cicatrices que forman parte de su cuerpo, con las lágrimas de Izuku, con sus cicatrices que también tienen fecha de nacimiento, con todo lo que puede llegar a pasar contra lo que no ha pasado.
Es lo cotidiano contra lo ocurrido.
Es lo inesperado contra lo fácilmente predecible.
Es todo un conjunto de datos que lo conforman en una pieza completa que vale la pena rememorar cuando está solo.
Y así es cómo Katsuki pasa su día libre.
Tranquilo, apacible, silencioso.
No se da cuenta, cuándo se queda dormido, pero cuando despierta se encuentra con la mirada verdosa que lo hace sonreír sin querer. Izuku le dice que lleva rato de llegar del trabajo, pero que prefirió dejarlo dormir, en lugar de llevarlo a la cama. Izuku sonríe sonrosado, y le da un beso en los labios.
Katsuki corresponde, embelesado de volverlo a ver luego de pasar todo su día libre en completa soledad.
—Bienvenido, idiota— Dice en respuesta.
Izuku asiente, sonríe y lo vuelve a besar.
—Te extrañé todo el día.
Katsuki enmudece, pues no responde a frases cursis con palabras de regreso, sino con otro beso en los labios y lanzarse a los brazos de su novio, quienes lo acogen genuinamente, como hace años lo siguen haciendo.
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NOTA: Un Dekukatsu un tanto doméstico y nostálgico a la vez.
Espero que lo disfruten.
