Los personajes no son de mi autoría, pertenecen a Kishimoto-sensei


Capítulo IX

Cambiazo


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Nunca sabes que tan dura es la vida de otro, hasta que te toca vivirla.

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Un extraño sentimiento se apoderó de su cuerpo al contemplar aquella profunda y oscura entrada, había pasado tanto desde la última vez que estuvo en una de esas guaridas, que ese sentimiento de incomodidad que se cernía en él ahora le parecía lejano, como un viejo recuerdo de una vida pasada, una vida la cual ansiaba dejar atrás y olvidar.

Aunque esta se negaba rotundamente a desprenderse del. Exhaló profundamente, hastiado, quería terminar rápido con todo aquello para irse de ese lugar, estar allí solo le traía recuerdos de lo estúpido que actuó en su adolescencia, unos recuerdos que sobra decir quería olvidar.

Le dio un vistazo a la Uzumaki, quien se encontraba completamente concentrada realizando una gran cantidad de sellos con sus manos, si algo debía admitir el Uchiha era que esta poseía una destreza impecable a la hora de romper cualquier tipo de sellos, a veces incluso olvidaba que la mujer compartía la sangre con el estúpido de su amigo.

— ¡Listo Sasuke-kun!— canturreó animadamente a la vez que se abalanzaba hacia el azabache. Sasuke respiró profundamente, intentando contener esa vena palpitante en su sien, sí, definitivamente compartía sangre con el idiota de su amigo.

—Argh…podrías parar por favor con tu patética demostración—vociferó Suigetsu, viendo con aburrimiento la escena frente a él. No importa el tiempo que pasara, Karin parecía no cambiar, siempre obsesionada por una relación que solo existía en su cabeza.

—Si tanto te molesta, ¿para qué viniste?

Suigetsu abrió su boca, dispuesto a iniciar una de sus tan comunes discusiones, pero antes de siquiera poder articular palabra alguna el Uchiha los calló a los dos.

—Déjense de idioteces, tenemos cosas más importantes que hacer. — sentenció el Uchiha con ese tono autoritario que le caracterizaba—. Nos dividiremos, Jūgo tu quédate aquí con Nozomi, no creo que sea conveniente que entre por los momentos, no sabemos si vaya a recuperar la conciencia mientras estemos dentro ni como vaya a reaccionar.

Detalló a la niña que dormitaba en brazos de su gran compañero, aún no se despertaba, lo cual no le sorprendía después de ese exorbitante despliegue de chakra que utilizó, siendo sincero, no le sorprendería que durmiese por otros días más, cosa la cual supondría un gran retraso en su misión.

—Karin tu vendrás conmigo y Suigetsu irás con Hyūga, ustedes dos conocen mejor este escondite que nosotros, así que nos guiarán, si deseamos conseguir algo de información útil lo mejor es dividirnos y cubrir más terreno.

Karin sonrió con superioridad al escuchar al pelinegro, ocasionando que este dudara si había tomado la decisión correcta, los escondites de Orochimaru se caracterizaban por estar llenos de trampas y habitaciones ocultas, si la Hyūga y el iban juntos no abarcarían mucho terreno, tampoco podía emparejarla con la pelirroja por varias razones, primero, sería un desperdicio poner a dos ninjas rastreadoras juntas y segundo…

Dudaba seriamente de que Karin se contuviera de guiar a una trampa a la Hyūga, detestaba la idea de poner a Suigetsu junto a la kunoichi, pero era eso o que la heredera del clan Hyūga desapareciera bajo su mando y todo a causa de una demente fan.

Los tres ninjas asintieron a las órdenes de su líder y sin decir más, se separaron en grupos y se adentraron a aquella oscura cueva.

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Hinata se estremeció un poco al recorrer aquellos largos y oscuros pasillos de piedra, los espirales que los adornaban serpenteaban por todas las paredes creando la ilusión de millares de serpientes reptando por estas. Tragó saliva, incomoda, ese sitio sí que sabía cómo ponerla de los nervios, no se imaginaba como es que el Uchiha y el resto pudieron pasar tanto tiempo en un lugar como ese, peor aún, no podía imaginarse a la pequeña Nozomi en ese sitio, sí, el Uchiha había tomado una sabia decisión al dejar a Jūgo con la pequeña afuera, no quería ni imaginar que reacción podría llegar a tener al despertar en ese lugar, considerando la forma en la que reaccionó al sello, lo mejor que podían hacer era intentar mantenerla calmada, hasta que esta pudiese controlar un poco mejor su chakra.

—Así que tú eres la nueva compañera de Sasuke ¿eh?— Suigetsu le dio una mirada inquisidora a la Hyūga— dime ¿no te molesta que Sasuke se haya ido con Karin?

— ¿Por qué debería de molestarme eso?

Preguntó algo confundida, Suigetsu la observó con incredulidad y cierta desconfianza.

— ¡Oh, vamos! No seas penosa— amplió su sonrisa, mostrando sus filosos dientes— ya estoy acostumbrado a los desplantes de celos de Karin, no tienes por qué reprimirte, no es algo nuevo.

Hinata negó con la cabeza, sin saber bien a lo que intentaba referirse el hombre.

— ¿Qué acaso no estas celosa? Si hubieses ido tú con Sasuke lo más probable es que Karin estuviese pensando las mil y un formas de acabarte.

—Se equivoca, yo no tengo ese tipo de sentimientos por Uchiha-san, nosotros somos solamente compañeros de equipo.

— ¡Wow! Nunca pensé que viviría para ver el día en el que una mujer no se babeara por ese amargado. Esto sí que es algo digno de contar, supongo que todos tienen su excepción…

Suigetsu fijó su mirada en la kunoichi, no le había prestado suficiente atención antes, pero ahora que lo hacía, se daba cuenta de lo realmente hermosa que era la chica. Sonrió muy ampliamente, tenía la ligera impresión de que disfrutaría muchísimo esa misión.

Hinata arqueó ambas cejas, sin comprender muy bien la actitud del hombre, sin embargo, a pesar de ser algo extraño cierto aire en él le resultaba ligeramente familiar.

—Aunque, dudo seriamente que Karin vaya a creerte, para ella todas las mujeres son sus rivales sin importar nada, así que te aconsejo que no despegues el ojo de esa demente.

Un ligero escalofrío recorrió toda su columna vertebral, lo menos que quería era tener una rival, especialmente cuando ni siquiera estaba interesada en el objeto de toda esa disputa.

—Pero yo… ¡a mí ni siquiera me gusta Uchiha-san!

Vociferó quizás demasiado alto, ocasionando que sus mejillas se colorearan y que Suigetsu estallara en carcajadas.

—No te preocupes por nada, prometo que no dejaré que Karin te lance de algún precipicio o algo por el estilo.

Hinata se encogió de hombros, la verdad eso no le hacía sentir ni un poco mejor. Soltó un leve suspiro, desde que le asignaron al Uchiha de compañero muchas cosas extrañas le estaban pasando. Esa vida tranquila y normal, sin tantas emociones a la que estaba acostumbrada poco a poco iba distorsionándose, aunque aún no estaba segura si eso era algo malo…o por el contrario algo bueno.

Enfocó su mirada nuevamente en el pasillo que se desplegaba ante ellos, aún no habían conseguido nada ni nadie extraño, Hinata estudió toda el área usando su dōjutsu sin resultado alguno, por más que buscara no conseguía visualizar otra firma de chakra que no fuese la de sus compañeros.

— ¿Aun no consigues ver nada con esos ojos tuyos?

—No, todo se encuentra completamente solo.

El Hōzuki se llevó una mano a su mentón, pensativo, si las chicas raptadas no se encontraban en esa guarida, la otra opción más cercana era la anteriormente vigilada por los hermanos Ishida, contuvo una mueca de desagrado, rezando a todos los dioses que estuviese equivocado.

Aunque bien sabia, que cuando quería algo con todas sus fuerza, la vida, le daba justo lo contrario.

—Bueno supongo que esto fue un desperdicio de tiempo, ya me imagino lo cabreado que estará Sasuke por no encontrar nada útil.

Hinata estuvo a punto de asentir, cuando una extraña presencia la alertó, fijó su mirada justo al lugar donde otra firma de chakra se materializaba.

—Hōzuki-san, detecto una presencia a cincuenta metros de aquí.

El ninja asintió rápidamente poniéndose en marcha hacia el lugar que señalaba la Hyūga, sus ojos se abrieron como platos al caer en cuenta a que habitación se dirigían, un escalofrío recorrió todo su cuerpo cuando viejos recuerdos que creía olvidados volvían, paralizándolo momentáneamente.

— ¿Hōzuki-san? ¿Se encuentra bien?

— ¿Eh? Sí…todo está bien.

Sacudió su cabeza, alejando aquellas imágenes de una versión más joven del, una asustadiza y débil. Sus labios se curvaron en una mueca de desagrado, no era el momento para viajar al pasado, menos a ese, y sin perder más tiempo tomó el pomo de la puerta entre sus manos y la giró.

Los orbes perla de Hinata se abrieron desmesuradamente, una sensación nauseabunda se apoderó de su estómago, podía sentir las arcadas golpearle furiosamente, obligándola a salir de aquella horrible habitación. El ninja de la niebla articuló una expresión de asco, llevándose inmediatamente una mano a su nariz, intentando alejar el fétido olor que despedía la habitación.

Todo se encontraba cubierto de sangre: las paredes, el suelo, el techo, las mesas; no existía sitio en ese pequeño cuarto que hubiese escapado de aquel líquido carmesí, parecía como si alguien hubiese tomado enormes cubos de pintura y hubiesen esparcido todo el contenido en el lugar, sin embargo, lo más alarmante no era la sangre en sí, sino el origen de ella, las mesas estaban repletas de vísceras y huesos rotos.

Él era un asesino con una enorme lista de asesinatos tras de sí, la muerte no era algo anormal para él, menos aún el estar rodeado de cadáveres, ese fue sido su día a día durante mucho tiempo, aun así, en todo ese tiempo nunca se había visto frente a algo como lo que ahora se mostraba ante sus ojos, el suelo se encontraba completamente repleto de extremidades desmembradas así como otras partes en las cuales sinceramente no deseaba reparar, recorrió con la mirada todo aquel laboratorio, ni cuando Orochimaru realizaba sus experimentos había presenciado algo como eso, se acercó a la mesa donde aún se encontraba el cuerpo de una de las chicas desaparecidas, inspeccionando con cuidado el maltratado cuerpo, detallando una pequeña figura en su hombro que identificó inmediatamente como el sello maldito que Orochimaru solía usar.

Supuso que todo ese caos había sido producto de un experimento fallido, así que a la final Jūgo tenía razón, ese tal Raiden secuestró a todas esas chicas con el fin de probar el sello en ellas hasta perfeccionarlo.

Al parecer me equivoqué, si existen peores monstruos que Orochimaru

Pensó el ninja de la niebla mientras recorría toda la habitación en busca de lo que originalmente los llevó a ese lugar, sin embargo, no encontraba nada.

— ¡Hey, Hyūga! ¿Estas segura que viste algo aquí?

Hinata dio un leve respingo al escuchar la voz del Hōzuki, no podía permitir que algo como eso la sacara de combate, ella era una kunoichi y presenciar ese tipo de cosas era su día a día, aunque dicha sea la verdad, jamás se acostumbraría a tal masacre. Tragó seco, irguiéndose todo lo que podía entrando nuevamente en la habitación, inspeccionando todo con su línea de sangre activa.

Arqueó ambas cejas.

—Ahí Hōzuki-san— señaló el sitio donde se escondía una lagartija.

— ¿Una lagartija? Supongo que Raiden se quedó corto de personal para proteger el laboratorio ¿eh?

— ¡Hōzuki-san, cuidado!— gritó la Hyūga a la vez que tiraba del ninja de la niebla alejándolo de aquel reptil, que aumentaba cada vez más y más de tamaño.

Ambos ninjas salieron corriendo de la habitación siendo perseguidos por aquel animal que parecía fuera de control.

Hinata frunció el entrecejo al notar una marca conocida.

— ¡Tiene un sello!

— ¡Mierda! ¿Qué acaso ese tal Raiden ha estado colocándole esas cosas a todo lo que se mueva?

Farfulló irritado a la vez que esquivaba un ataque del enorme animal, que no paraba de crecer.

—Si sigue creciendo sin control va a destruir todo, debemos de salir de aquí Hōzuki-san.

Suigetsu estaba a punto de contestarle, cuando la larga lengua de la lagartija lo sujeto por la cintura, soltó unas cuantas maldiciones antes de desenvainar su espada y cortarla de tajo.

Una mueca de superioridad se dibujó en sus labios.

—Bien, creo que ya es suficiente con esto lagartija del demonio.

Suigetsu corrió en dirección al animal, Hinata frunció el entrecejo gritándole al Hōzuki que se detuviera, siendo ignorada por este.

Y antes de que pudiese hacer algo, el enorme animal explotó.

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Un potente sonido retumbó por toda la guarida, seguido de una fuerte sacudida, Sasuke frunció el ceño.

—Karin. — fue lo único que necesitó decir cuando la Uzumaki ya se encontraba inspeccionando todo con su jutsu.

—Debemos salir de aquí cuanto antes, todo este lugar se va a derrumbar.

Articuló impacientemente la kunoichi, mientras ambos corrían en dirección a la salida.

Una maldición salió volando de los labios del Uchiha cuando llegaron a la entrada, seguidos por una enorme nube de polvo y escombros.

— ¿Están todos bien? — articuló Jūgo preocupado al verlos salir. — escuché una enorme explosión.

Sasuke alzó la mirada, observando a la Uzumaki que jadeaba a su lado, giró el rostro en todas direcciones en busca de los otros dos, pero por más que buscaba no había rastro alguno de la Hyūga ni de Suigetsu. Una extraña ansiedad se apoderó del ¿sería acaso que no lograron salir a tiempo? No, eso era imposible, ellos no podían quedar atrapados en algo como eso. Se levantó de golpe, gritando el nombre de la kunoichi, podía sentir la desesperación roer toda su espina dorsal, tal vez si se hubiese quedado con la Hyūga nada de eso estaría ocurriendo.

— ¿Dónde mierdas están?— dijo en un gruñido.

—No lo sé, ustedes son los únicos que lograron salir.

Repuso Jūgo con el semblante mucho más sombrío. Karin se contuvo de lanzar una maldición, por alguna razón cada vez que algo como esto ocurría, Suigetsu estaba en medio de todo, activó rápidamente su jutsu, buscando los rastros de chakra de ambos ninjas.

— ¡Los encontré! Se encuentran a cincuenta metros debajo de los escombros.

Sasuke asintió rápidamente, liberando a su Susanoo para deshacerse de los escombros hasta llegar a los dos ninjas, una enorme esfera de chakra se encontraba recubriéndolos, un suspiro de alivio se escapó de sus labios sin poder evitarlo cuando por fin logró sacarlos a la superficie.

Ambos se encontraban completamente cubiertos de un líquido pegajoso de aspecto ciertamente muy desagradable.

— ¿Se puede saber que mierda hiciste ahora Suigetsu? Estoy absolutamente segura que esa explosión fue a causa tuya.

Se quejó la pelirroja poniendo las manos en jarra en sus caderas, el ninja de la niebla puso los ojos en blanco, aburrido de la tan habitual diatriba de la Uzumaki.

— ¡No fue culpa mía! Esa estúpida lagartija explotó antes de que siquiera pudiese atacarla, de no ser por el jutsu de la princesa, no lo estaría contando.

Señaló a la Hyūga, quien se encontraba aun en el suelo, intentando inútilmente quitarse los restos de aquel animal.

Sasuke se llevó los dedos al puente de la nariz, estresado.

—Hyūga ¿puedes explicarme exactamente qué fue lo que ocurrió?

Hinata alzó su mirada al azabache, asintiendo.

—Hōzuki-san y yo distinguimos la presencia de otra firma de chakra en uno de los laboratorios, cuando llegamos allí…encontramos— la kunoichi hizo una pequeña pausa, intentando no darle tanta importancia a toda la escena— encontramos varias de las niñas secuestradas…

—Yo más bien diría partes de las niñas secuestradas.

Interrumpió el ninja de la niebla, ganándose una mirada de pocos amigos por parte del Uchiha.

—Al parecer la hipótesis de Jūgo-san estaba en lo correcto, Raiden ha estado probando los sellos malditos en las chicas raptadas, el laboratorio se encontraba lleno de pergaminos y de libros.

—Pero antes de que pudiésemos tomar algo esa estúpida lagartija apareció…

Hinata asintió dándole la razón a su compañero. —Al parecer era parte de otro de los experimentos de Raiden ya que también llevaba el sello, aunque este era ligeramente diferente, quizás un plan de contingencia en caso de que alguien encontrara esta guarida.

Sasuke absorbió toda la información cuidadosamente, cuando un extraño olor inundó todo el lugar ocasionándole una mueca de desagrado.

— ¿Pero qué mierda es ese desagradable olor?— vociferó sin nada de sutileza la Uzumaki.

Hinata y Suigetsu se vieron mutuamente, dándose cuenta que el olor provenía de ellos, más específicamente de lo que los recubría. A pesar de que Hinata los había protegido de quedar sepultados, no escaparon a tiempo de ser cubiertos por los restos de la lagartija antes de hacer implosión, quedando completamente cubiertos de inmundicia.

—Creo que lo mejor es que acampemos aquí, no muy lejos hay un pequeño arroyo, lo mejor es que se limpien.

Repuso el Uchiha dándose media vuelta intentando buscar algo de aire.

— ¿Quién de los dos irá primero?— una sonrisa pícara se dibujó en sus labios— yo no tengo problema alguno en compartir el baño.

Sonrió ampliamente a la Hyūga la cual inmediatamente se ruborizó, Sasuke achicó sus ojos dándole una mirada de pocos amigos a Suigetsu.

—Suigetsu…si sigues con tus bromas te volveré a enviar a la dimensión de hielo.

—Cielos, solo era una broma nada más, puedes ir tu primero princesa.

Alzó las manos en rendición, si algo nunca cambiaría en Sasuke era su falta de humor.

—G-gracias Hōzuki-san.

—Creo que ya que me salvaste y sobrevivimos a nuestra primera misión juntos, no es necesario el usar tantos honoríficos, puedes llamarme Sui-chan o Sui-kun y yo te diré Hina-chan.

Dijo con su enorme sonrisa mostrando sus blancos y afilados dientes. Hinata se ruborizó ante tal acto de confianza, hasta ahora solo Naruto se había mostrado tan confianzudo con ella.

Un gruñido se escapó de la garganta de Sasuke, detestaba esa confianza con la cual Suigetsu siempre trataba a todos, más aun detestaba esa confianza con la cual la Hyūga se dejaba tratar.

—En vez de estar perdiendo el tiempo flirteando, deberías ir a darte un baño que apestas a muerto.

Repuso molesta la Uzumaki, dándole una mirada de muy pocos amigos a la Hyūga, la cual desvió inmediatamente el rostro en otra dirección, Karin estaba absolutamente segura de que nunca podría llevarse bien con dicha kunoichi, inclusive era capaz de tolerar a Sakura, pero no a la mujer frente suyo.

Si algo detestaba Karin era ese tipo que fingían ser delicadas y tiernas solo para llamar la atención, pero, eso no era suficiente para conquistar al Uchiha, Karin sabía que ese tipo de cosas no funcionaban con él, Sasuke no quería una mujer débil y con poca personalidad, no, el necesitaba a alguien fuerte y tenaz a su lado.

Alguien como ella.

Vio de reojo a Sasuke, quien se encontraba revisando a la pequeña chica que aun dormitaba profundamente, su entrecejo se frunció levemente, recordando la ansiedad en la voz del azabache al pronunciar el nombre de la kunoichi, pudo jurar que por una milésima de segundo algo en el chakra del hombre había cambiado, muy sutilmente, ¿preocupación acaso? No estaba realmente segura, pero ahí estaba.

Nuevamente sintió una pizca de celos estallar en su interior, durante todo ese tiempo conociéndolo Sasuke apenas había mostrado algo más o menos humano por ella, sin embargo, con esa chica era diferente, solo unas semanas juntos y ahora el hombre comenzaba a mostrar atisbos de humanidad.

No, definitivamente ella no se dejaría ganar y menos aún por alguien con tan poco temple.

Sasuke soltó un largo suspiro, estaba agotado, ese día definitivamente no había ido como lo esperaba, pensó que al menos tendrían suerte consiguiendo a algunas de las niñas secuestradas, sin embargo, luego de hablar aparte con el ninja de la niebla y este le comentara exactamente en qué estado habían encontrado a las chicas desaparecidas, una pulsátil vena empezó a bailar en su sien. Cada vez estaba mucho más decidido a acabar con esa basura de Raiden, no solo estaba usando nuevamente el apellido de su clan para sus actos deplorables, sino que además de eso se encontraba realizando brutales experimentos con niñas.

La mirada asustada de Nozomi golpeó sus recuerdos, afuera habían muchas más como ella, con esa mirada de terror grabada perpetuamente en su rostro, se preguntó si los niños que ignoró en aquel momento tendrían esa misma expresión, de desesperanza y horror.

Sintió la culpa serpentear nuevamente en lo más profundo de su cabeza. Estaba tan sumido en sus tétricos pensamientos que no notó la presencia de otra persona acercándose.

—Uchiha-san…— la suave voz de la kunoichi viajó entre el follaje— Uchiha-san.

—Hmmp ¿Qué quieres Hyūga?

No se tomó la molestia en girarse para verla, permaneciendo estático en el pie del árbol, con la mirada aun perdida en la nada. Estaba ligeramente molesto con ella, aunque si era sincero consigo mismo, estaba molesto por su pequeño momento de flaqueza, Sasuke estaba acostumbrado a estar solo y preocuparse solo de sí mismo, con unas muy pocas excepciones, y, ahora la Hyūga al parecer se estaba abriendo paso lentamente a esa muy reservada lista de personas por las cuales Sasuke se preocupaba.

—Yo…yo quería agradecerle, por salvarme nuevamente.

—Soy el líder Hyūga, mi deber es mantener a mi equipo a salvo, así que no te hagas falsas ilusiones, y para la próxima vez, se más cuidadosa.

Giró ligeramente su rostro hacia la kunoichi, la luz de la luna se encontraba bañando todo su silueta, casi parecía una aparición más que una persona real, sintió un ligero hormigueo en la punta de sus dedos, como si estos quisiesen estirarse para comprobar que era real y no producto de su imaginación.

Frunció el ceño, despejando todas esas estúpidas ideas de su cabeza.

—Estoy acostumbrado a que Suigetsu haga estupideces, pero tú eres más inteligente Hyūga.

Ella asintió, un poco desanimada. Sasuke soltó un largo y pesado suspiro, si para él esa misión había resultado un fracaso, para ella, quien había visto en persona toda aquella espantosa masacre, el día debía ser peor que una mierda. Se levantó tranquilamente, acercándose a la kunoichi, quien mantenía su distancia del hombre.

—No te sientas mal por lo de la mañana. Sabíamos que cabía la posibilidad de que no pudiésemos rescatarlas a todas, pero aún hay chicas que esperan que alguien las salve, llegaremos a ellas.

Hinata alzó su mirada, fijando sus perlados y lavandas orbes en aquellos ónix, sus labios se movieron suavemente para decir algo, pero antes de que alguna palabra pudiese salir de estos, la chica simplemente…se desplomó a sus pies.

Sasuke masculló una maldición cuando al momento de atrapar a la chica pudo sentir su piel arder bajo sus dedos.

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Para cuando despertó habían ocurrido tantas cosas que sinceramente no sabía cómo procesar toda la información, lo primero que sus negros ojos distinguieron al despertar fue la figura de un enorme hombre de cabellos naranja ante ella, una profunda ola de pánico se adueñó de todo su cuerpo, intentó levantarse y salir corriendo siendo detenida por sus piernas, quienes se negaban rotundamente a dar algún paso ¿Qué había ocurrido con la Hyūga y el Uchiha? ¿Acaso aquellos hombres les habían derrotado? O peor aún, matado.

Solo bastó ese pensamiento para que todo su cuerpo se congelara, se preparó para gritar en lo que vio al hombre acercarse pero, antes de poder hacer algo la presencia de otra silueta llamó su atención.

— ¿Uchiha-san?

Articuló la joven chica mientras la alta y oscura figura del azabache se dibujaba frente a ella, seguida de una figura mucho más pequeña y peluda, sus ojos se abrieron como platos al identificar al pequeño animal ¿Cómo era posible? Ella misma había visto como su propio clon envolvía en llamas a su pequeño gato.

—Karasu…pero yo…yo lo vi morir.

—Lo más probable es que todo haya sido un truco del sharingan, una simple ilusión con la finalidad de perturbarte.

Dijo impasible el Uchiha mientras se agachaba hasta quedar a la altura de la niña, inspeccionando la marca que se encontraba en la muñeca de la menor, asegurándose que no hubiese ningún cambio en el sello de contención.

Nozomi observó con cuidado cada uno de los movimientos del hombre, olvidándose por completo del enorme pelirrojo que se acercaba a ellos.

—Veo que finalmente has despertado, pensé que tardarías más en recobrar la consciencia después de la cantidad de chakra que usaste.

La joven frunció levemente el ceño, confundida sobre la identidad del hombre, cosa la cual no pasó inadvertido para el ninja.

—Mi nombre es Jūgo, soy uno de los miembros del antiguo equipo Taka.

—No debes de preocuparte por Jūgo, solíamos ser compañeros de equipo, así que mientras estés con el estarás a salvo.

Intervino el Uchiha calmando un poco sus nervios, soltó un suspiro aliviado, había estado tanto tiempo sola, que para Nozomi confiar en nuevas personas era un poco más que difícil. Acarició el suave pelaje de Karasu, no sabía muy bien que es lo que ocurrió, pero agradecía que su pequeño gato estuviese a salvo.

Frunció levemente el ceño, virando su rostro en varias direcciones, buscando una cara conocida.

—Uchiha-san ¿Dónde se encuentra Hinata onee-san?

El semblante del Uchiha se oscureció al escuchar el nombre de su compañera, cosa que solo incrementó la ansiedad en la pequeña, un sentimiento de preocupación se acrecentó en su interior mientras veía los labios del azabache moverse, antes de que el Uchiha pudiese articular palabra alguna, un grito ciertamente muy agudo, retumbó en sus tímpanos.

La chica se cubrió sus oídos con ambas manos, intentando de alguna forma amortiguar el ensordecedor ruido, mientras veía como hacia ellos se dirigía una mujer pelirroja completamente echa una furia, instintivamente se escondió detrás del Uchiha quedando fuera del rango de visión de la mujer.

— ¡Esto es un completo y absurdo desastre!

Se quejó posicionándose al lado del Uchiha como si el mundo mismo fuese a llegar a su fin.

Nozomi arqueó una negra ceja, sin entender aun que estaba ocurriendo, no tenía idea de quien era la nueva y siendo sincera no le importaba, lo único que deseaba saber era si la Hyūga se encontraba bien.

—Karin, puedes explicar exactamente qué es lo que ocurrió— soltó el hombre sin muchos ánimos de tratar con todo el melodrama de la pelirroja.

—El estúpido de Suigetsu y la idiota de esa Hyūga, eso es lo que paso.

La chica frunció el entrecejo, molesta, ¿Quién demonios se creía esa mujer para insultar a la ojos perla?

—Hinata onee-san no es ninguna estúpida.

Karin bajó su mirada hacia la menor, frunciendo ligeramente el ceño— Por si no te has dado cuenta esta es una conversación de adultos, así que no interrumpas.

Nozomi sentía una vena palpitar en su sien, esa mujer le estaba irritando, pero antes de poder decir algo más, Sasuke intervino.

—Karin, ¿podrías ser mas especifica? ¿Qué fue lo que ocurrió con Suigetsu y Hyūga?

—Esa estúpida lagartija con la que se enfrentaron, su sangre no era normal, estaba modificada para crear una especie de veneno.

Veneno otra vez esa sensación de terror invadió su pequeño cuerpo entonces Hinata había sido envenenada, eso es lo que el Uchiha buscaba decirle antes de que aquella mujer apareciese.

— ¿Qué tipo de veneno exactamente?— intentó mantener la mente fría, la kunoichi era tan lista como Sakura, si alguien podía encontrar la forma de revertirlo, esa era ella.

—De la peor clase existente…su vida media es relativamente corta, de una a dos horas hasta que el cuerpo consiga eliminarlo por completo.

—Estas tratando de decir que no es letal ¿no? Si es así entonces no entiendo a qué se debe tanto escándalo.

Karin abrió la boca para explicar la verdadera razón de su molestia, cuando una voz resonó por todo el lugar.

— ¡Vamos Karin! ¿Por qué no comprobamos quien los tiene más grandes?—Soltó una eufórica Hinata mientras pasaba su brazo por el hombro de la pelirroja— no tiene por qué avergonzarte somos mujeres al fin ¿no?

— ¡Ah! Aléjate de mí estúpido idiota. — gritó molesta lanzándole una patada que la Hyūga logró esquivar con facilidad.

—Wow…el cuerpo de Hina-chan es muy hábil, creo que podría acostumbrarme a esto.

La menor observaba todo con precaución ¿Por qué Hinata actuaba tan extraño? No era normal en ella tener esas expresiones ni mucho menos comportarse de esa forma tan…rara.

Sasuke estaba a punto de preguntar qué mierdas es lo que estaba sucediendo allí, cuando otro grito más lo interrumpió, respiró profundo contando hasta diez, intentando controlar su temperamento.

—H-Hōzuki-san… ¿Qué, que es esto?— vociferó un asustado Suigetsu el cual se encontraba completamente hecho agua.

Hinata se acercó a donde se encontraba el ninja de la niebla, acuclillándose cerca del.

—Si quieres volver a tu forma natural debes concentrarte, piensa en cosas sólidas, si te relajas demasiado terminaras volviéndote agua nuevamente.

Suigetsu asintió, concentrándose en lo que le decía la kunoichi y después de un largo minuto, volvió a su forma normal.

—Muchas gracias Hōzuki-san.

—Vamos, creí decirte que no había necesidad de formalidades, menos ahora que estamos conociéndonos más a fondo.

Hinata le guiñó un ojo al ninja de la niebla, el cual se sonrojó ligeramente.

Toda aquella escena lucía irreal, gritos e insultos repentinamente comenzaron a volar de los labios de la pelirroja, junto con una que otra patada la cual fue detenida por Jūgo al alejar a la Uzumaki de la Hyūga –o del ninja de la niebla que se encontraba en su cuerpo– Nozomi no entendía nada de lo que estaba ocurriendo, ¿Por qué Hinata se comportaba de aquella manera tan personal con ese hombre? Y ¿quién demonios era el en todo caso? ¿Acaso era ese chico del que la kunoichi se había referido anteriormente?

Tenía tantas preguntas y tan pocas respuestas que sentía como si su cabeza fuese a explotar.

Viró su rostro buscando al del Uchiha, esperando que este le diese las respuestas que necesitaba, sin embargo, al verlo todo su cuerpo pareció petrificarse del terror, si las miradas fuesen capaces de matar.

Entonces ya aquel hombre estaría completamente enterrado dos metros bajo tierra.

—Se puede saber— pronunció con una falsa calma en su voz el Uchiha— ¿Qué mierdas está ocurriendo aquí?

Todo el bullicio y los gritos repentinamente cesaron creando un silencio tan filoso e incómodo, que la niña pensó que podría cortar cualquier cosa.

Hinata se encogió de hombros, restándole importancia a todo el asunto.

—Tsk ¿Qué acaso no es obvio? Hina-chan y yo cambiamos de cuerpo.

Articuló finalmente la kunoichi, o el ninja en el cuerpo de la kunoichi.

Sí, definitivamente ella no entendía absolutamente nada de lo que estaba pasando.

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Continuará…

Notas de autora:

¡Hola!

¡Mil disculpaaaaaas! Lamento muchísimo la tardanza, ha pasado una vida entera desde que publique, de verdad lo siento, pero la vida me dio un fuerte jalón y me mantuvo apartada, este año ha sido excesivamente horrible, pero estoy bien. Y lo más importante aún, he venido con actualización.

Como vemos la pobre Hinata y Suigetsu han cambiado de cuerpo ¿Qué pasará ahora? ¿Qué hará nuestro querido Sasuke? Y más importante aun… ¿Qué hará Suigetsu en el cuerpo de Hina? Al pobre Sasuke le espera mucho por delante, y como lidiará Nozomi con el nuevo grupo, podemos ver que por los momentos no parece llevarse muy bien con Karin (la principal shipper del sasuhina pls)

¡Muchísimas gracias por sus comentarios me llenan de amor! De verdad espero les guste mucho el cap, lo hice con mucho cariño.

¡No se olviden de dejar su comentario, nos leemos el próximo lunes!

¡Sayonara!Daria R.