Esta es una versión bastante libre, no en la situación sino en los diálogos, de esa inolvidable escena que Azize y Cevdet compartieron en la que él la cuida y vela su sueño mientras ella se repone en la tienda, afectada por la presión del trabajo y sus responsabilidades. Momento romántico y quizá también de confesiones... (quiero aclarar que el título del capítulo es el mismo de una de mis primeras historias, aunque es otra versión de la misma escena)

Capítulo 20 "En silencio"

Azize se despertó algo desorientada y se encontró con un par de ojos color cielo que la observaban con tanto amor que creyó que se había vuelto loca…

Él le sonrió y ella frotó sus ojos, consciente de que probablemente estuviera soñando aún y creyera que se había despertado…

-Cevdet…- dijo en voz bajísima, le costaba mucho hablar.

-¿Cómo te sientes?

-¿Qué pasó?

-¿No lo recuerdas? Te desmayaste… estábamos discutiendo… de repente te pusiste pálida… Azize, no deberías estar aquí… estás poniendo en riesgo tu salud y la de nuestro hijo…- su voz era suave, plena de afecto.

-No puedo darme el lujo de quedarme en mi casa cómodamente con todo lo que está pasando, Cevdet…- dijo un poco más recuperada.

-Azize…

-Cevdet… en honor a todo lo que compartimos juntos alguna vez… por favor…

-Se trata de nuestro hijo… debes cuidarte, por favor te pido yo a ti…

-A veces cuando te veo así, tan preocupado por mí… tan conectado con la que solía ser nuestra vida juntos… de pronto siento que nada cambió, que ese uniforme que vistes es solo un disfraz, algo que usas porque nos quieres hacer creer lo que no es… que eres un traidor…

-Azize…

-Yo lo sé… mi corazón está seguro por momentos, los momentos en los que no estoy enojada por tus actitudes hacia mí… ¿quieres saber qué pienso?

-¿Qué piensas?

-Que esta es una misión secreta… que nos haces creer a todos que eres un traidor a nuestra patria cuando en realidad estás allí para informar los planes de los griegos a nuestro ejército… Cevdet…- dijo y buscó sus ojos, que él había escondido un poco, en rigor de todo lo que ella le estaba diciendo- ¿por qué no me dices nada? ¿por qué no puedes hacerlo?

-Eres tan obstinada… mi Azize…- dijo mirándola de cerca, sin atreverse a contradecirla, mintiéndole más aún, ella tenía razón y él se había cansado de engañarla.

-Dímelo, Cevdet… por favor…- insistió ella.

-¿Qué quieres saber? - preguntó él para ganar tiempo.

-La verdad, mi vida… como siempre…

-¿Por qué insistes? ¿qué ganas? - dijo él con los ojos empañados en lágrimas de emoción, no estaba seguro de si sería esa noche, pero sabía que pronto la verdad sería demasiado abrumadora como para seguir tapándola.

-La tranquilidad de saber que sigues siendo el mismo Cevdet… mi héroe de quien me enamoré desde el primer día… el padre de mis hijos de quien siempre, además de enamorada estuve orgullosa…

Cevdet sacudió la cabeza y se recostó…

-Ven aquí, Azize…- dijo y tocó su pecho para indicarle donde quería que ella se recostara.

Azize lo obedeció inmediatamente, no podía darse el lujo de perder las pocas oportunidades que tenía de sentirlo cerca… el precio que estaba pagando era demasiado caro…

-¿No me dirás nada? - insistió ella, su voz apaciguada por el efecto que los latidos del corazón de él tenían sobre ella.

-Calla, mi vida… no hace falta decir nada…- le dijo y besó su cabello, mientras acariciaba el costado de su cuerpo.

-Estoy tan cansada… todo esto es tan difícil… a veces siento que ya no tengo fuerzas, que esto es demasiado para mí… y encima este hijo… es una responsabilidad tan grande… tan dulce y a la vez amarga… porque siento que podría no verlo crecer…

-Shhhh, mi vida… descansa… tú eres una mujer fuerte, la más fuerte que he conocido… podrás con esto, podrás con todo y verás a nuestro hijo crecer… juntos lo haremos…

Azize cerró los ojos, deleitada por las tenues caricias de él y de pronto escucharon pasos fuera de la tienda…

-Azize…- ambos abrieron los ojos alarmados al reconocer la voz de Tevfik.

-¿Qué vamos a hacer?- dijo ella con desesperación.

-No me importa nada… lo mataré si es necesario…

-No, no…- dijo y se levantó, buscó su velo y se lo puso- espérame aquí…- le dijo antes de salir.


Cevdet se quedó en alerta, tratando de escuchar lo que ocurría afuera… Tevfik le dijo que venía a buscarla, ella se negó a ir con él, tenía trabajo por terminar… él le dijo que se quedaría con ella y Azize se lo agradeció, pero no lo dejó entrar.

Varias veces durante la conversación, Cevdet quiso salir y mostrarle que ella estaba con él, que seguía eligiéndolo, por más casada que estuviera con él…

Cuando vio que las cortinas que hacían de puerta se corrían, deseó que Tevfik entrara tras ella para terminar con todo, pero solo se trataba de Azize…

Ella alzó las cejas, queriendo decirle que el peligro había pasado y cuando extendía sus manos para tocarlo, para hacerlo sentir más tranquilo, volvieron a escuchar a Tevfik…

-Me quedaré aquí afuera, velando tu sueño…- le dijo en voz alta.

-Te lo agradezco, Tevfik…- contestó ella y bajó la mirada, consciente de que Cevdet tendría que quedarse allí con ella, toda la noche porque sino sería descubierto.

Cevdet alzó las cejas y le indicó que volvieran a la cama. Ella le sonrió con complicidad, volver a pasar una noche con él sería maravilloso…

Él la acomodó entre sus brazos y ella sonrió relajada, feliz… esa noche quería olvidarse de todo lo malo, de todo lo injusto de esa guerra… quería volver al pasado, al momento en que se había enamorado de Cevdet para toda la vida…

La dejó recostada y se incorporó para mirarla de cerca… Azize se perdió en sus ojos y sintió los dedos de Cevdet deslizándose por debajo de la tela para llegar a su abdomen. Cerró los ojos al sentir sus caricias y él se quedó mirándola…

-Cevdet…- dijo en voz bajísima.

-No digas nada…- le pidió y lo próximo que ella sintió fueron sus labios sobre su piel, a la altura del ombligo.

Apretó los ojos para no dejarse llevar. Por un lado, sentía ternura por el gesto que tanto le hacía acordar a otros tiempos, a tiempos felices, pero, por otro lado, sentía su piel ardiendo en deseo por sentirlo cerca, para saciar su necesidad de él, esa que ella pretendía dejar dormida…

Cevdet abandonó sus caricias y la miró, Azize abrió los ojos y se mordió el labio, era imposible ocultar su estado…

Él se inclinó y buscó sus labios, Azize pudo sentir que él estaba igual que ella, aceptó el beso y le permitió ahondarlo, sintió en su abdomen un remolino placentero de emociones y cuando quiso acordar era ella quien estaba sobre él, besándolo sin reprimirse…

Cevdet la miró con complicidad en el momento en que ella se separó de él y la rozó con su pelvis. Azize suspiró y acomodaron su ropa lo necesario como para que ella pudiera descender sobre él y lo sintiera otra vez parte suya…

Ella quiso decir algo, pero no pudo, él apoyó sus dedos sobre sus labios y luego los apoyó sobre sus caderas y dirigió sus movimientos con suavidad…

Ambos alcanzaron el éxtasis casi al mismo tiempo y Azize se mordió el labio para no hacer ruido… Cevdet deslizó sus manos hacia el vientre de ella y la acarició con suavidad…

-Te amo, nunca dejé de hacerlo y nunca dejaré de hacerlo…- le dijo él cuando ella se recostó a su lado, otra vez sobre su pecho.

-Es una lástima que tengamos que pasar tantas pruebas, que nuestro amor tenga que pasarlas…

-Y aún así… siempre encontramos la forma de reencontrarnos…- le dijo él y la apretó contra su cuerpo.

-Yo también te amo, Cevdet… pero...

-Azize… por favor, no sigas interrogándome…- le dijo él en tono de súplica.

-Sigo sin entender por qué no puedes confiar en mí…

-Porque te pongo en peligro ¿no entiendes?

-Solo dime sí o no… no volveré a preguntarte…

-Sí…- dijo y ella levantó su cabeza y lo miró a los ojos con emoción.

-Lo sabía…- dijo y volvió a recostarse luego de besar sus labios.

Cevdet aspiró el aroma de su cabello y cerró los ojos. Quería quedarse dormido y descansar en sus brazos, ambos lo merecían…


Bueno, espero que les haya gustado! Gracias por seguir leyendo esta historia! Nos vemos en el próximo capítulo!