Hola, vengo con el capítulo 10 un poco más tarde lo que tenía pensado, pero bueno ya está aquí. Más abajo dejo las explicaciones de porque me tarde.
Los teen titans no me pertenecen.
Capítulo 10
Despertó temprano al día siguiente. Su estómago aún cosquilleaba y podía sentir un nuevo entusiasmo brotándole por cada uno de los poros. No recordaba haber estado tan emocionado por un entrenamiento desde los primeros que tuvo y de eso ya habían pasado algunos años.
La posibilidad de volver a demostrar de lo que era capaz frente a otro grupo de titanes, que además eran los primeros titanes, lo hacía sentir igual que un niño el día antes de navidad.
Esa mezcla entre nervios y ansiedad que incrementaba su deseo porque llegará la hora lo hizo sonreír al reparar que la parte juguetona y un tanto infantil que tanto lo caracterizaba comenzaba a despertar en su interior luego de un interminable letargo. Tal vez eso significaba que por fin su mente estaba lista para iniciar el proceso de sanación que tanto necesitaba.
Se aferró a ese pensamiento al levantarse de la cama. Un bostezo salió de sus labios y sacudió la cabeza en ademán casi automático. Luego de ponerse de pie, se dirigió al punto donde días atrás Robin y Raven habían acomodado su maleta después de limpiar y vaciar la habitación. Una pequeña mueca asomo en sus labios al recordar que aún no le había agradecido a ninguno de los dos el gesto, pero su reciente buen humor se apresuró a liberarlo del sentimiento, en el desayuno bien podía hacerlo.
Al abrir la maleta varios de sus trajes y algunas cosas personales saltaron y por unos segundos pensó en simplemente tomar un traje limpio, volver a guardar todo y salir de ahí pero desechó la idea. Ahora la certeza de que estaría en esa torre más tiempo del pensado era mayor y estaba seguro de que si dejaba todo en la maleta terminaría por resultarle fastidioso tener que estar abriéndola y buscando entre las prendas una adecuada cada día, así que opto por vaciarla y ponerse a guardar las cosas, que al final de cuentas no era muchas.
Gracias a sus poderes no le llevo mucho tiempo guardar la ropa y decorar la mesita de noche con algunos juguetes que traía. Guardo la maleta al fondo del armario y le dio un rápido vistazo a la habitación; aún continuaba viéndose vacía pero más no podía hacer. Tal vez después del entrenamiento podía pedirle a alguno de los chicos que lo acompañara al centro a comprar algunas cosas.
Fue obvio que la primera persona que saltará en su mente ante tal idea no fuera otra que Raven, pero tan pronto pensó en la manera de proponérselo recordó la discusión que habían tenido el día anterior y una leve incomodidad no tardo en abordarlo. De más estaba decir que él ya no estaba molesto, pero ignoraba si ella seguiría enojada. Luego de que abandonara la azotea ya no volvió a verla en todo el día hasta la noche, pero no tuvo oportunidad de acercarse debido a que ella se limitó a aparecer en la sala, tomar una botella de agua y volver a recluirse en su cuarto. Quiso seguirla tan pronto la vio marchar, pero su mente todavía no alcanzaba a comprender la razón de su molestia por lo que se detuvo y regreso con Cyborg y Chico Bestia, convencido de que lo mejor era esperar al día siguiente.
Desafortunadamente para él ya era el día siguiente y aunque había pasado una pequeña fracción de la noche tratando de comprenderla, continuaba sin tener respuesta de su enojo.
—Tal vez sólo deba disculparme y ya — mascullo al terminar de vestirse.
Sabía que no era una buena idea. Podía no conocer al 100% el alcance de los poderes de Raven y si estos le permitían saber si alguien no era del todo sincero con ella, pero dudaba que ella los necesitara. Se veía lo bastante intuitiva e inteligente para poder identificar sin ayuda de nada cuando alguien decía o no la verdad.
Un bufido escapó de sus labios, pero no permitió que aquel detalle le nublara el día. Podría existir la posibilidad de que el enojo de Raven también hubiera desaparecido y que aquel día sólo sería uno más. Le bastaría con verla a los ojos y ver si ella le sostenía la mirada, o en el mejor de los casos devolvía la sonrisa, para saberlo.
Con ese pensamiento se encamino a la puerta, no sin antes regresar, tomar algo de la mesita de noche y guardarlo en el bolsillo de su traje.
….
—Raven ¿me pasas una taza?
Contrario a lo que hubiera hecho en otra circunstancia, en la que se la pasaría de manera manual, la aludida utilizo sus poderes para alcanzarle la taza. Distinguió de reojo como Robin la tomaba y llenaba de café y un suspiro de alivio estuvo por salir de sus labios. Esa mañana había recuperado momentáneamente el "control" de sus poderes, lo que la colmaba de tranquilidad, pues sabía que le serían necesarios durante el entrenamiento.
Dicha tranquilidad era tanta que ni siquiera resentía el hecho de haber pasado la noche en vela preocupada por sus poderes… y por su discusión con Kid Flash.
Y como si su pensamiento lo invocara, pudo sentir la presencia del chico acercándose antes de que él cruzara la puerta. Todos sus instintos le gritaron que se volteara para mirarlo, pero se resistió y continuo con la preparación de su té.
Quería hablar con él, aclarar las cosas y darle la razón sobre su poco conocimiento sobre la relación que llevaba con Jinx, además de que era completamente su asunto si decidía seguir ocultando esa información a Robin y a Abeja, pero no podía y no sólo porque ahora no se encontrarán solos. Algo en su interior, muy probablemente vergüenza, le impedía encararlo.
—Despertaste temprano —le dijo Robin a modo de saludo al recién llegado.
—Espero se vuelva un hábito, mejor que nadie sabes lo mucho que me gusta dormir —se atrevió a bromear un poco el pelirrojo al acercarse a la cocina.
Robin dejo escapar una risa y asintió.
Los ojos de Kid Flash fueron a dar sobre la silueta que permanecía con la mirada perdida en la tetera frente a ella. Pensó en acercarse y saludarla, pero que ella pareciera esforzarse por no mirarlo lo desalentaba. Por escasos dos segundos se quedo a mitad del camino y fue su inconsciente el que lo hizo reaccionar antes de despertar las sospechas de Robin.
—Hola Raven.
Las palabras salieron de sus labios antes de que las pudiera contener y no supo cómo interpretar que ella diera un rápido asentimiento en su dirección, antes de volver a lo suyo.
Por fortuna antes de que la incomodidad creciera, el resto de los chicos entro y el ambiente cambio a uno en donde reinaron las risas, bromas y comentarios amistosos. Sin embargo una vez que todos hubieron terminado por desayunar y que los platos se encontraron limpios, Robin les recordó que debían acudir al entrenamiento por lo que todos lo siguieron al campo.
Kid Flash continuaba mostrándose un poco más de extasiado que el resto de los chicos y tan pronto sus ojos vislumbraron el campo, lo recorrió de un lado a otro, deteniéndose en cada uno de los obstáculos para examinarlo con cuidado antes de pasar al siguiente.
—Parece gustarte Flashito —se burló Cyborg cuando el velocista regreso a reunirse con ellos.
—Reconozco que se ve mucho mejor que el circuito que el de la Torre del este.
—Bien, puedes ir primero si tienes tantas ansias de probarlo —sugirió Robin, al colocarse detrás de los mandos.
—¿No les importa?
—Nah, tú date gusto. A mí me viene bien ser de los últimos, necesito reposar todo el tofú que comí —comentó Chico Bestia restándole importancia al asunto con un gesto.
Sin dar tiempo para que alguna de las chicas dijera algo, Kid Flash corrió y se colocó al inicio. Como si fuera una carrera inclino la espalda y las yemas de sus dedos se encontraron en el suelo a la vez que flexionaba una de sus piernas. Alzó la vista y le dedicó una seña a Robin de que se encontraba listo.
—¿No crees que es demasiado ponerlo en difícil? Kid Flash nunca ha cruzado la pista —se atrevió a cuestionar Raven al ver como Robin pasaba los dedos con rapidez sobre los controles y aumentaba la dificultad.
—Kid Flash juega con la carta de su velocidad —le respondió Robin sin girarse —si lo dejo en fácil o medio se encontrará al final de la pista en dos segundos, e incluso dejándolo en difícil verán que no le toma mucho tiempo sortear todos los obstáculos.
Como prueba de sus palabras, el Chico Maravilla presiono el botón de inicio y le hizo una seña a Kid Flash. El velocista escuchó una cuenta regresiva que poco tardo en llegar a cero y arrancó dejando una leve nube de tierra detrás de sí.
La reciente revisión por la pista le fue más útil de lo que considero al principio ya que recordó el orden en que se encontraban las secciones que incluían disparos y explosiones, los cuales no batallo en esquivar debido a sus reflejos. Sin embargo la segunda parte del circuito estaba plagada de trampas engañosas que se activaban por sensores y en más de una ocasión estuvo por impactarse con algún obstáculo salido de la nada del suelo, pero aun con esas pequeñas dificultades consiguió llegar al final cuando apenas habían pasado diez segundos.
—A eso me refería —dijo Robin antes de volver a presionar el botón de encendido—, bien hecho Kid Flash.
—Y eso que no es mi mejor tiempo —presumió con orgullo el velocista.
Sin que pudiera evitarlo, sus ojos fueron a dar al punto en que se encontraba Raven y una pequeña decepción lo invadió al ver que la chica ni siquiera lo miraba y parecía haberse perdido su pequeña carrera por encontrarse sumergida en una discusión con Chico Bestia. Desvió la mirada y frunció un poco la boca al reparar en el trasfondo de sus pensamientos. ¿Existía la posibilidad de que una parte de su interior esperara impresionarla al verlo "en acción"?
—Bueno Star, es tu turno —señaló Robin trayéndolo de vuelta a la realidad.
Durante la siguiente hora cada uno de los chicos tuvo su oportunidad de recorrer el mismo circuito y para todos fue gran logro ver que sus tiempos mejoraban en comparación con la semana anterior.
—Pasemos al combate —anunció Robin cuando terminó de anotar los datos en las tablas de rendimiento— Kid Flash para esto irás al final para que veas como es la dinámica.
El aludido asintió y observó a Cyborg ser el primer. La "dinámica" no era muy difícil de comprender, ya que el combate se limitaba a los chicos enfrentándose en solitario durante veinte minutos a varios androides en una pequeña arena. Tenían permitido usar sus poderes, pero sólo cuando fueran necesarios ya que era su capacidad de combate cuerpo a cuerpo lo que se ponía a prueba.
Kid Flash fue testigo de cómo cada uno de los chicos exhibía habilidades de combate que nunca se imaginó dominarán, pero en definitiva quien más lo cautivo fue Raven. Sabía de su gran potencial con la magia y como eso la convertía en una fuerte rival, pero al verla deshacerse de sus atacantes por medio de golpes y patadas su admiración por ella no hizo más que crecer y con ello sus deseos por impresionarla.
Ahora más que antes ansiaba demostrar todo su potencial para que cuando su suspensión terminará ella pudiera considerarlo como alguien digno de ser su compañero de batalla, aunque ella no lo necesitara. Mas cuando llegó su turno de combatir la atención de Raven volvió a centrarse en otro de sus compañeros y lo único que la hechicera vio fue como una de las bolas de pintura le impactaba en el brazo segundos antes de que el tiempo terminará.
Con un claro ceño fruncido y sobándose el punto en que la bala lo había golpeado se acercó a reunirse con el resto de los titanes. Su ánimo, rebosante en la mañana, había decaído notoriamente pese a haber recibido comentarios positivos por parte de la mayoría de los chicos. Agradecía las felicitaciones y los halagos pero le frustraba que de la única persona que esperaba escuchar algún comentario sólo obtuviera silencio y una mirada de vez en cuando.
Por décima ocasión en la mañana, sus ojos la buscaron y, por primera vez, sus miradas se encontraron. Kid Flash sintió como las comisuras de sus labios comenzaban estirarse para formar una sonrisa, pero en eso Star la llamó y Raven cortó el contacto visual de golpe. Kid Flash dejo salir el aire de golpe y sacudió la cabeza.
—Para finalizar combate en pareja —anunció Robin—, Raven, Chico Bestia.
Aquello capturo la atención de Kid Flash y se acercó un poco más para observar mejor.
—¿Combate en pareja? —le pregunto a Cyborg.
—¿Eh? —alzó la mirada Cyborg de lo que tecleaba en su brazo—, ah sí, eso sólo lo hacen Bestita y Rae — informó antes de volver a prestar atención en lo que escribía.
Tenía deseos de preguntar la razón, pero al ver la concentración en el moreno decidió esperar y limitarse a mirar a los chicos.
—Pelean bien juntos —señaló minutos después, cuando Cyborg bajo el brazo y se unió a él para ver a sus compañeros.
Cyborg asintió y dejó salir una risa.
—Sí, a pesar de que parece que no se soportan cuando estamos en la torre son buena pareja —reconoció Cyborg con cierto orgullo por sus dos amigos—. De los cinco son los que mejor pelean en equipo, es por eso que Robin los pone a entrenar juntos.
—¿En serio?
—Bueno tienen un método extraño —empezó Cyborg sin saber muy bien cómo explicarlo rascándose la nuca—, parece como si estuvieran sincronizados…
Si sus palabras no servían para convencerlo, lo ocurrido frente a ellos fue la comprobación. Cuatro robots salieron de diversas trampillas del suelo y rodearon el punto en que Raven y Chico Bestia, espalda con espalda, se encargaban de esquivar los proyectiles. En un rápido movimiento, Chico Bestia enredo sus brazos con los de Raven y se inclinó hacia adelante. Gracias al apoyo que le ofrecía el cambiante, Raven levanto ambos pies del suelo y los impacto en el rostro del robot que tenía enfrente y, aprovechando el impulso, giro hacia atrás para golpear también al que estaba delante de Chico Bestia, liberándose del agarre en el proceso. Por su parte, Chico Bestia se levantó y propino un golpe y una posterior patada a los dos androides que estaban a sus lados.
Apenas estaban recuperando la postura cuando un quinto androide comenzó a salir del suelo, en medio de ambos chicos. Sin embargo tan pronto salió, Chico Bestia lo pateó justo en las corvas, haciendo que se inclinara hacia atrás, y permitiendo que Raven le diera el golpe final en el rostro.
—¿Ves a lo que me refiero? —preguntó Cyborg—. No cualquiera tiene esa confianza ciega en los miembros de su equipo, de hecho la mayoría peleamos mejor en solitario y no digo que ellos no, pero no se puede negar que esos dos, al menos en las peleas, se complementan de una manera que nadie alcanza a comprender.
Kid Flash frunció un poco el ceño y asintió. Una punzada le atravesó el pecho y no batalló en descubrir que eran celos, pero no estuvo seguro de la causa. ¿Le causaba envidia ver que dos miembros del equipo se hallaban tan bien peleando juntos, al punto de no tener que verse siquiera para saber lo que necesitaba el otro? ¿o le molestaba ver la relación "especial" que tenía otro titán con Raven?
Vio disipadas sus dudas en el momento en que, ante otro ataque, Chico Bestia la tomo por la cintura para apartarla de un disparo. Por las pocas interacciones que había visto entre ambos, y las mismas palabras de Cyborg, uno esperaría que ella lo rechazara de golpe o al menos mostrará molestia por tal acción, pero en su lugar Raven se apoyó en el cambiante para responder un ataque y cuando Chico Bestia la soltó, ella no se alejó ni un poco de él de modo que la distancia entre ambos continuó siendo mínima.
Se odió a si mismo por tener la irrefrenable necesidad de irse a parar en medio de ambos, sin embargo el saber que su sentir era irracional no le ayudo a disipar el enojo. Por extraña razón le molestaba que Chico Bestia fuera tan digno de la confianza de Raven que ella prácticamente pudiera poner su vida en sus manos sin pensarlo. Cyborg tenía razón al decir que estaban sincronizados en una manera que no se podía entender; al verlos pelear, apoyarse y cuidarse así sería fácil para cualquiera pensar que había algo más que una simple amistad entre ambos y Kid Flash no fue la excepción.
—Ahí tienes la razón de porque Robin siempre los manda juntos en las misiones —remato Cyborg sus pensamientos cuando el reloj llegó a cero y Raven y Chico Bestia ya habían terminado con todos los robots.
Recordó su primera misión con ellos y, justo como señalaba Cyborg, en aquella ocasión Robin los había mandado juntos, cosa que a primera instancia no parecía importante pero ahora que los veía combatir juntos no sólo comprendía la decisión sino que incluso las palabras que Chico Bestia había dicho adquirían sentido.
—Es todo por hoy —anunció Robin —. Buen trabajo titanes, tienen la tarde libre.
Una pequeña sonrisa acompaño sus palabras y eso motivo a que Chico Bestia y Cyborg hicieran exclamaciones de orgullo y chocaran los cinco. Star no tardó en unirse a ambos jóvenes desbordando alegría y palabras de afecto hacia cada uno de los titanes. Los únicos que permanecieron ajenos a la celebración fueron Robin, quien salió cuando empezaba el festejo, Raven y Kid Flash.
El fin del entrenamiento supuso tal alivio para Raven que incluso se permitió una pequeña sonrisa. Se había sentido invadida por los nervios durante la primera parte del entrenamiento en la pista e incluso hubo una ocasión en la que sus poderes no parecieron responderle como deseaba, pero se las había arreglado bastante bien para disimular frente a los chicos. Esto llevó a que por primera vez agradeciera que llegara el momento del combate, pues la limitación del uso de sus poderes jugaba a su favor para ocultar el descontrol de los chicos.
Resulto en una sorpresa darse cuenta de lo mucho que había mejorado en el combate, tanto en solitario como con Chico Bestia. Las últimas veces se había visto en la necesidad de recurrir a sus poderes con más frecuencia que el resto de los chicos, hecho que aumentaba su inquietud sobre perderlos en batalla y convertirse en una carga para su equipo. Pero ahora hasta ella misma debía reconocer lo bien que se había desempeñado y eso le brindaba cierta tranquilidad. Al menos ahora sabía que podría defenderse sin perjudicar a sus amigos.
Observó a sus amigos se dirigirse de regreso a la Torre y fue cuando reparó que se encontraba sola con Kid Flash. Durante todo el entrenamiento había pensado en las maneras de acercarse a hablar con él, pero descartaba cualquier escenario imaginario posible por sentirlo muy forzado y, tras quedarse sin ideas, apelo a ser directa con él. Así que, tomando una gran bocanada de aire y dejando de lado su orgullo, se acercó a él.
Absorto en sus pensamientos, Kid Flash no reparo en que casi todos se habían ido, por lo que fue una sorpresa ver que se encontraba a solas con Raven.
—Buen trabajo con Chico Bestia— reconoció con una pequeña sonrisa de lado.
Raven estaba acostumbrada a esas mismas palabras por parte de los chicos y casi podía decir que ya le eran indiferentes, pero que vinieran de Kid Flash de una manera tan genuina provocó que se sonrojara.
—¿Qué tal tu brazo? —preguntó ansiosa de cambiar el tema—, vi que te pego una bola de pintura.
La sonrisa desapareció de su rostro y dirigió su mirada a la mancha de pintura en su brazo.
—No es nada, no pasara de un moretón —se encogió en hombros para restarle importancia—, interesante la elección de Robin por esos proyectiles.
—Fue idea de Cyborg y Chico Bestia, les parecían más divertidas y menos doloroso que las balas de salva —corrigió Raven, dio un pequeño paso hacia él y levantó la mano—, si quieres puedo sanarte.
De un segundo a otro sus dedos estuvieron rodeados de su energía.
El orgullo de Kid Flash le indicaba lo estúpido y débil que se vería al ser sanado de un simple moretón, pero sabía que si aceptaba la oferta Raven tendría que poner su mano sobre él y la sensación que el contacto le producía era más que suficiente para mandar su orgullo al diablo.
—Seguro —y acortó la distancia entre ambos.
Raven asintió y colocó la mano sobre la mancha para iniciar el proceso. No estaba segura de lo que hacía, muchas otras veces sus amigos habían recibido los mismos disparos, pero ella pocas veces se había ofrecido a sanarlos. Después de todo sólo eran heridas de bolas de pintura, tal como había dicho Kid Flash, no pasaban de moretones, nada que los afectará con gravedad. Entonces ¿por qué quería sanarlo a él? ¿Era una especie de compensación por el pleito… o era su inconsciente buscando cualquier pretexto para tocarlo?
Cerró los ojos y sacudió con rapidez la cabeza al sentir como sus mejillas se calentaban ante tal idea. Abrió los ojos al reparar que su magia había dejado de fluir, pero que sus dedos continuaban sobre el brazo de Kid Flash. Apartó la mano y dio un paso hacia atrás para alejarse de él.
Las acciones no pasaron desapercibidos para Kid Flash y una pequeña risa escapo de sus labios al darse cuenta que de nuevo daría todo lo que tenía para saber que estaría pensando ella para haberse sonrojado así.
—Gracias Raven.
—No es nada —masculló ella antes de ponerse la capucha—, por cierto… quería disculparme por lo de ayer.
Le tomó algunos segundos a Kid Flash comprender sus palabras.
—No debí reaccionar así. Tienes razón, no sé nada de tu relación con Jinx ni de lo que sientes por ella.
Sus últimas palabras estaban cargadas de algo que Kid Flash no podía descifrar, pero le produjeron la necesidad de desmentirlas.
—No estoy seguro de si aún siento algo por ella —admitió y al ver como Raven adoptaba una expresión confundida suspiro—. Sé que no es coherente con lo que dije ayer... digo… creo que aún la quiero por todo lo que vivimos, pero estos días han sido complicados y yo… —sus palabras sólo servían para acrecentar la confusión en Raven y no podía más que sentirse frustrado por no darse a entender— no lo sé… es complicado supongo.
Raven no estaba segura de la manera de interpretar sus palabras, por lo que sólo atinó a decir:
—No tienes que darme explicaciones…
"Y aun así quiero hacerlo" pensó Kid Flash pero se mordió la lengua.
—…sólo quería que supieras que lo siento.
El pelirrojo sacudió la cabeza.
—No tienes que disculparte. Estamos bien —y adorno sus palabras con una sonrisa.
El gesto fue tan tentador que las comisuras de los labios de Raven se curvaron para corresponder.
Kid Flash estaba casi seguro de que ya con anterioridad la había visto sonreír, pero no alcanzaba a recordar si había apreciado su sonrisa como era debido, así que quiso tomarse un par de segundos para guardar esa imagen en su mente.
Y mientras la contemplaba, Raven sintió como sus ojos la volvían a invitar a sumergirse en ellos, pero en esta ocasión su sentido común le hizo buscar cualquier pretexto para abandonar el lugar.
—Debo ir a meditar —dijo al apartar la mirada.
Dio unos cuantos pasos en dirección a la torre, pero la voz de Kid Flash la detuvo.
—Antes de que te marches…
Estuvo a su lado en un abrir y cerrar de ojos. Rebuscó en el bolsillo de su traje, sacó una pequeña tira de cuero y se la tendió. Sin comprender, Raven la tomo y descubrió que se trataba de un separador de color oscuro que tenía al final el dibujo de un libro abierto.
—Sé que te gusta leer y lo compré luego de que estuviste en mi mente —explico Kid Flash con un poco de incomodidad, nunca imagino que estaría tan nervioso al momento de por fin dárselo— espero te guste.
Raven seguía desconcertada por el gesto. Fuera de sus amigos no había quien le diera regalos y de nuevo no sabía cómo reaccionar.
—Es muy lindo —se atrevió a mirarlo—, gracias Kid Flash.
Tan pronto Raven volvió a mirarlo, la expresión nerviosa desapareció de su rostro para dar paso a una sincera sonrisa que no tardó en ser correspondida y que lo llevó a pensar en que quería hacer más cosas por verla sonreír más seguido.
Hasta aquí le dejo aquí. Espero les haya gustado, me tardé un poco porque tenía diversas ideas sobre cómo sería el entrenamiento, así que las escribía pero al final no me convencían y empezaba de nuevo. Al final, como es obvio, me decidí por esta, en parte porque fue un pequeño guiño a mis principios siendo fan del RaeXCB (aunque aclaro que no será un fic con un triángulo amoroso ente estos tres) y porque viendo algunos capítulos de la caricatura note que esos dos casi siempre estaban juntos en las peleas y en otra parte para que Kid Flash sintiera celos.
Muchas gracias por seguir leyendo y comentando.
TsukihimePrincess : Jaja es que Kid Flash es la definición del "amiga date cuenta", pero ya poco a poco se dará cuenta que Jinx no le conviene y que Raven es lo mejor para él :3 jaja Ojalá el entrenamiento si haya resultado intrigante.
Laubaskarville: Que bueno que te guste, ojalá este capítulo también :)
Road-chan: jaja Raven celosa es adorable jaja. Sí, concuerdo contigo nunca es fácil olvidar a un viejo amor y menos cuando estas fijándote en alguien más sin darte cuenta, bien dijo Kid Flash que era complicado jaja. Bueno si hubieron celos por parte de Kid Flash, tal vez no tan explosivos como los de Raven pero ahí estuvieron. Jaja que bueno que te gustara el detalle de las puertas, espero encuentres con que decorar la tuya (la mía lo está con un dibujo que hice de niña en la madera y que hasta la fecha no le quito jajaja)
Chica cuervo: bueno si habrá un poco más de celos, pero por lo pronto sólo entre Raven y Kid Flash, aunque de una manera indirecta Chico Bestia salió embarrado jaja la ventaja es que él vive en su mundo y ni cuenta se va a dar jaja.
Si llegaron hasta aquí vuelvo a decir ¡muchas gracias!
