DISCLAIMER
El Halcón Milenario salió del hiper espacio, el planeta Ossus estaba al frente de ellos, el carguero ingresó a la atmosfera del planeta.
Ossus se caracterizaba de ser un planeta verde, de grandes valles y bosques, llanuras y colinas interminables, también tenía grandes lagos, pero estos se ubicaban en el sur del planeta.
Había vida inteligente, en cada punto había grandes asentamientos humanos en su mayoría.
No suelen salir del planeta, salvo los comerciantes, que se dedicaban a la ganadería y agricultura, no tenían un sistema de gobierno que controlaba todos los asentamientos, en lugar de ello, cada asentamiento tenía un alcalde que se ocupaba de los problemas de sus pobladores.
En el pasado muy, muy lejano, Ossus fue un enclave Jedi, donde el atractivo era su biblioteca, ubicado en el ecuador del planeta.
El carguero corelliano aterrizó en el verde césped del planeta, en lo alto de una colina; solo a unos metros más al sur, colina abajo, estaba el pueblo. Rey y Poe descendieron de la nave, la brisa agitó el cabello suelo de la Jedi, no muy lejos, al frente de ellos, estaba la biblioteca Jedi.
Parecía un templo muy antiguo, de tamaño medio, de piedra rugosa y ornamentos en las esquinas, sus columnas estaban talladas con líneas uniformes.
Avanzaron en silencio, Rey se abrió a la Fuerza, sintiendo a cada ser vivo del planeta y a los habitantes del pueblo, captó a un sintiente.
—No tiene cerradura— exclamó Poe examinando la puerta, Rey se había quedado en su sitio, había percibido a alguien muy cerca pero luego, se escondió.
El piloto se giró y vio a Rey tan callada.
—¿Pasa algo?
—Es extraño…sentí algo, pero luego se ocultó.
Poe se llevó una mano a su arma, listo para disparar, pero Rey negó con la cabeza.
—No creo que sea algo malo, parece que intenta esconderse de nosotros.
—No, nadie intenta esconderse de nadie.
Alguien estaba a la espalda de ellos, así que se giraron rápidamente; delante de ellos, estaba una mujer, un par de años mayor que Rey, cabello gris (a pesar de su juventud), una capa con capucha y sus ojos estaban vendados, era evidente que era ciega.
La joven mujer sujetó su bastón en posición defensiva, Rey levantó sus manos y dio un paso.
—Soy Rey Skywalker y él…
—¿Skywalker? Eso no tiene sentido, el maestro Luke Skywalker no tuvo hijos.
—Bueno, técnicamente no soy su hija.
—Entonces, mientes— exclamó la joven mientras daba un paso— Mi maestro me dio la responsabilidad de custodiar este lugar, y lo haré.
—La Fuerza está presente en ti— exclamó Rey rápidamente antes que las cosas se tuerzan.
—Sí, eres sensible a la Fuerza. Tu luz es más brillante que la de tu compañero, lo puedo ver— y su vista fue a la izquierda, mirando por encima del hombro de Poe y movió su mano— "Es suficiente, vámonos de aquí"
Poe parpadeó, sintió que algo entraba en su mente y luego sintió una brisa proveniente de Rey.
—¿Intentaste manipular su mente?
—No puedo hacerlo contigo y el hombre se ha resistido un poco.
—De acuerdo— exclamó Poe, ligeramente mareado, realmente odiaba que algo entrase en su mente— Nosotros no somos saqueadores por si te preocupa. Yo soy piloto de la Alianza Galáctica, mi nombre es Poe Dameron y ella, es una caballero Jedi.
—No capto mentiras— exclamó la mujer, pero no bajó la guardia— ¿Caballero Jedi? Pero eso no es posible, sé que fuimos atacados por un grupo mercenarios liderados por Ben Solo. Mi maestro logró sacarnos del planeta y nos escondimos aquí.
—Puedo contarte la historia— exclamó Rey— Confía en mis palabras, yo estoy aquí porque quiero aprender más de la Fuerza. Tengo libros antiguos, pero esos libros no me ayudan en como restaurar la Orden Jedi.
Hubo un silencio, parecía que la mujer guardiana estaba en modo de espera, la cabeza la tenía cabizbaja como escuchando atentamente sus palabras.
—Nací ciega, así que desarrollé mis otros sentidos, así que puedo captar mentiras y engaños— y alzó la cabeza— Siento que eres honesta y no estás intentando engañarme, tu aura es más cálida y no estás intentando esconderme algo— bajó su bastón y empezó a caminar hacia la puerta, Rey y Poe se hicieron a un lado, la joven colocó su mano en lo que parecía una protuberancia en la puerta, las líneas grises se iluminaron de un azul resplandeciente, dejando sorprendidos a los dos viajeros, la puerta se abrió hacia adentro, no había antorchas ni objetos luminosos, solo el techo era de transpiacero lo cual la iluminación era natural.
Los tres ingresaron, las puertas volvieron a cerrarse, caminaron un pasadizo corto, pero suficientemente ancho para caminar dos personas a cada lado sin tocarse.
La sala era bastante grande, hileras de estantes altos que casi tocaban el techo de vidrio, columnas con extraños ornamentos y al lado derecho, escritorios de madera tallada, una gran fila de ellos.
—Me llamo Gawyn Kora, guardiana de la biblioteca de Ossus. Vamos a sentarnos— exclamó mientras se sentaba en el suelo, los dos la imitaron— Antes que me cuentes tu historia, Rey, te contaré un poco la mía. Mis recuerdos me llevan a donde un hombre miraluka me llevó a la academia del maestro Luke Skywalker; era muy pequeña y ciega. Mi maestro, llamado Mazur, fue el último miraluka y él se encargó de mi entrenamiento; como sabrán los miraluka fue una especie que carecían de ojos así que me enseñó a sentir la Fuerza con mis sentidos del oído y tacto. Tenía 8 años, mi maestro me despertó y sentí dolor y el Lado Oscuro tan fuertemente que me hizo entrar en pánico, pero él me calmó, pero aun así estaba nerviosa.
Él corrió, logramos encontrar una nave y huimos, estaba confusa y no entendía lo que había pasado, pero luego él contó que un grupo de mercenarios atacó al Templo Jedi siendo Ben Solo el responsable y que posiblemente Luke Skywalker pereció en la purga.
Catorce años han pasado de aquella vez ¿verdad? Mi maestro ya era un miraluka viejo, estuvo conmigo por cinco años, suficiente para terminar con mi entrenamiento y me dejó al cuidado de esta biblioteca.
Gawyn se quedó en silencio, Poe y Rey se miraron entre sí.
—Lo siento— exclamó Poe— Solo por curiosidad ¿Fue con la Fuerza que abriste la puerta?
—Sí, solo los usuarios de Lado Luminoso, es por ello que los pobladores nunca se han acercado a aquí. Y ¿Rey? Me dices que eres una Skywalker.
Rey contó su historia, desde que era una chatarrera de Jakku, de Kylo Ren y sus esbirros, de cómo el sable de Anakin la "llamó" en Takodana, de su viaje de encontrar a Luke Skywalker, que en realidad estaba escondido en Ach-To. La negativa del anciano Jedi de querer unirse a la Resistencia y de entrenarla. La batalla de Crait, donde la Resistencia estuvo a punto de ser aniquilada si no fuera por la intervención del legendario maestro Jedi por medio de la proyección de la Fuerza, sacrificándose después. Su entrenamiento con Leia una vez que se asentó en Ajan Kloss, su duelo con Kylo Ren y su regreso al lado luminoso de la Fuerza; y luego sobre Exegol. Tuvo que confesarle que era la nieta de Palpatine, no tenía caso ocultarla, era un hecho que tenía que vivir con ello. Y finalizó cuando fue a Tattoine, donde enterró los sables de luz de Luke y Leia. Luego, su viaje para restaurar la Orden Jedi.
—Tantas cosas— exclamó Gawyn— Ya había escuchado rumores de la Primera Orden y de la Resistencia, escuchaba de hablar de eso a los comerciantes que regresaban de sus viajes por la galaxia. Eres una Jedi, a diferencia mía.
—Pero terminaste tu entrenamiento.
—Sí, lo hice, pero no hay Orden Jedi— suspiró— ¿En serio, eres la nieta de Palpatine?
—No me gusta recordar eso— exclamó Rey esquivando la mirada.
—No importa; lo que vale son tus acciones no tu línea de sangre. ¿Adoptaste el apellido del maestro Skywalker? Entonces, te llamaré así: Rey Skywalker.
Rey sonrió levemente y le agradeció.
—Entonces ¿Todo está aquí? ¿Todos estos libros ayudarán a Rey a restaurar la Orden Jedi?
—Lo que queda de ellos, sí, además, al fondo hay una bóveda, hasta donde sé, hay holocrones.
—¡Eso es genial! Me gustaría verlos— exclamó Rey.
—Entonces, sígueme.
Los tres se pusieron de pie, y a pesar de que era una joven ciega, parecía conocer el camino, siendo la Fuerza su guía.
Delante de ellos estaba una bóveda, la altura era del tamaño de un wookie
Gawyn tanteó el lado extremo hasta encontrar la hendidura, y al igual que en la entrada, la puerta de la bóveda se iluminó con líneas azules brillantes, Rey notó que formaban una figura de un árbol. "El árbol de la Fuerza" pensó.
El interior estaba muy iluminado, puso un pie en el interior, la luz intensa venia de los pocos holocrones estaba ahí, en estantes opuestos.
—Puedo sentir el calor que emana de aquí— exclamó Gawyn— Mi maestro me habló de esto, pero nunca lo abrí hasta hoy.
—Hay pocos, pero creo que serán suficientes— exclamó Rey mientras agarraba uno.
—Es increíble— exclamó Poe— ¿Los holocrones emiten esta luz?
—Sí— exclamó Gawyn girando levemente su cabeza hacia la voz de Poe, Rey usó la Fuerza para abrir el que tenía en la mano, el objeto en forma de cubo, abrió sus cuatro lados, revelando una figura holográfica de una mujer Jedi.
—Soy Nomi Sunrider, Gran Maestra de la Orden Jedi. Estoy dispuesta a ayudarte con tus dudas.
—Nomi Sunrider— musitó Rey— Leí ese nombre…
—Fue una legendaria Jedi de la Antigua República, mucho antes de Palpatine— exclamó Gawyn, los libros de Rey mencionaron ese nombre, pero no ahondaron más en ello. Apagó el holocron, lo que quería preguntar era algo más personal, no estaba cómoda en mencionarlo en voz alta delante de Gawyn o de Poe. Especialmente en Poe.
—Puedes quedártelo— exclamó Gawyn— Al fin al cabo, eres una Jedi. Eres libre de venir aquí, consultar e irte.
—Aún no me puedo ir— exclamó Rey— Sé que tengo una misión importante después, pero quisiera echar un vistazo a esos libros.
—De acuerdo, hazlo con confianza— exclamó Gawyn, sonriendo por primera vez.
Rey guardó el holocron en su morral y fue hacia el estante, Poe se acercó a ella.
—Yo también quiero echar un vistazo.
.-.
El pueblo de Orinda estaba ocupada por tropas de la Alianza Galáctica, pero su gente estaba oculta en sus casas, los soldados caminaban por las calles mientras otros estaban sentados en banquetas de madera, Sion Syko dobló la esquina y vio la nave de transporte, avanzó con gran confianza hasta que uno de los soldados lo vieron.
—¡Deténgase!
Haciendo caso omiso, siguió avanzando hacia la nave, no detectaba nadie sensible a la Fuerza así que supuso que Rey estaba ocultándose de él. Los oficiales corrían a cerrarle el paso hasta que tuvo que detenerse.
—No tengo intención de matarlos, soldados, pero estoy aquí buscando a Rey— exclamó Sion Syko, ellos estaban confusos.
—¿Quién es Rey?
—¿Estás hablando de la mujer Jedi?
—Debe estar en el Princesa Leia
—No la he visto subir en ninguna nave capital.
Los soldados hablaban entre sí, ignorando al anciano cuando apareció un hombre de sienes plateadas, el general a cargo de la ocupación de Orinda había llegado, lo cual ellos se callaron.
— ¿Qué es lo que sucede aquí?
—Este anciano intenta ingresar en nuestros dominios. — explicó el soldado, el general se acercó al anciano.
—Ya hemos avisado al pueblo que no pueden salir de sus casas hasta que el planeta este bajo control nuestro.
—No soy de aquí, busco a la Jedi Skywalker.
—Ella no está aquí— exclamó frunciendo el ceño cuando el intercom del general pitó y él, sin perder tiempo, lo activó.
—¡General, hemos avistado naves de la Primera Orden! ¡ESTÁN SOBRE EL PLANETA!
—Diablos, han pedido refuerzos antes de ser derrotados— exclamó alarmado— ¡A sus pues…!
El sonido de un sable de luz cortó el aire y el general cayó al suelo con un gran agujero en el abdomen, los soldados, alarmados, apuntaron al viejo, pero Sion Syko fue más rápido, alzó su mano y rayos plateados salieron despedidos de sus dedos, electrocutando a sus rivales.
—¡Kriff! La Jedi no está aquí— maldijo entre dientes mientras apagaba su sable de luz escarlata.
Mientras tanto, en el espacio exterior, los destructores estelares abrieron fuego contra las naves corellianas. El ataque fue sorpresivo, los oficiales de la Alianza Galáctica intentaron reordenarse, pero sus Ala X fueron destruidas de a pocos por los furiosos cazas TIE. Kaydel Ko Connix palideció al ver como una nave calamari caía a la superficie del planeta, totalmente destruido.
—¡Retirada!— abrió un canal a Karé Kun, líder del escuadrón Negro— ¡Estamos perdiendo recursos, ordena una retirada antes que nos rodeen!
—Recibido.
—Preparen el salto Ajan Kloss. Es el lugar más cercano— exclamó Kaydel y miró a un chico de comunicaciones— Informa a todos que nos reuniremos en Ajan Kloss.
El Princesa Leia giró para cubrir la retirada, Kaydel intentó contactar con el equipo a tierra, pero no recibía ninguna respuesta; dándolo por muerto, cortó la comunicación.
Los Ala X regresaron a la nave calamari mientras las naves corellianas abrieron fuego contra los destructores, y una vez que todos saltaron al hiper espacio, los corellianos hicieron lo mismo.
El oficial de la Primera Orden, observó el escape de la Resistencia desde la pasarela del destructor estelar, abrió un canal donde se vio una figura holográfica azul.
—Moff Packstar, la Resistencia ha huido.
—Muy bien hecho, aseguren la zona y estén preparados para un contra ataque. Es probable que regresen una vez que se han reagrupado.
—De acuerdo, señor.
—Señor— exclamó un alférez acercándose con marcialidad— Hemos recibido un mensaje desde Orinda.
—Adelante— exclamó el oficial y nuevamente, otra figura azulada pero esta vez era el anciano— Soy Syko, estuve aquí cuando el equipo anterior fue aniquilado. Estoy seguro que mi objetivo no estará aquí así que pido subirme a una de sus naves para irme a Borosk.
El oficial recordó que era el anciano que contrató el finado moff Hawalto, apagó el intercom y ordenó a sus oficiales a recogerlo en Orinda.
De vuelta en Ossus; Poe y Rey avanzaban hacia el Halcón; cuando el piloto puso un pie en la rampa, Rey se giró hacia Gawyn, quién estaba cerca de ellos.
—Me gustaría que te unieras.
—¿Yo? No lo sé…
—Gawyn— exclamó Rey dando un paso adelante— No he conocido a otro sintiente que no sea mi amigo Finn y Jannah. Siento que nos serias muy útil, tú has recibido entrenamiento de la antigua Orden Jedi.
—Sí, es verdad— exclamó Gawyn— Mi maestro me dijo que mi entrenamiento terminó, pero en realidad no siento así. Sé defenderme, sé cómo percibir a otros seres vivos estando muy lejos de mi radio de detección.
—¿Te preocupa la biblioteca?— exclamó Poe, Gawyn se mantuvo en silencio por unos segundos.
—¿Por qué no? La biblioteca estará a salvo. Además, son los únicos que saben de la existencia de la biblioteca. Me uniré, pero debo llevarme unas cosas.
—No te preocupes por eso, te ayudaré— exclamó Poe.
Rey vio como el piloto y Gawyn iban hacia la biblioteca, sintió algo pesado en la boca del estómago, pero decidió ignorarlo, se sentó en la rampa y abrió su morral, donde sacó un libro que contaba la historia y hazañas de Nomi Sunrider.
