Boku no hero academia pertenece a Kōhei Horikoshi y yo escribo esto por simple pasatiempo. Nada más y nada menos.

Personajes: Izuku Midoriya/Katsuki Bakugo/Shouto Todoroki. OT3

Palabra: Besos.


¿Y nosotros?

Por:

PukitChan

XX

Una cama demasiado grande

Cuando Shouto despertó poco antes del amanecer, el brazo que rodeaba su cuerpo junto con el dulce y familiar aroma que provenía de Katsuki, le hicieron pensar que todo lo que recordaba con una espantosa vividez, era sólo una pesadilla; horrendas ideas que se habían formado en su mente y sabían terriblemente a realidad, pero que no eran otra cosa más que el resultado de sus propias preocupaciones y días largos. Por un maravilloso instante, con la cercanía de Bakugo en su cama y los murmullos de una ciudad que apenas comenzaba a despertar, Shouto en verdad creyó que en cualquier momento Izuku abriría la puerta de su habitación, intentando ser lo más silencioso posible después de un largo patrullaje nocturno. Los besaría con pereza y cariño, y pronto se volverían un lío de pieles, caricias y abrazos.

Sin embargo, cuando Katsuki ni siquiera gruñó por sus inquietos movimientos al despertar y en cambio puso una mano sobre su pecho, aferrándose más a él y pidiéndole sin palabras que se detuviera, la dolorosa realidad se impuso una vez más, haciéndole notar el lugar en el que se encontraban. Mostrándole que allí, en esa impersonal habitación que olía demasiado a desinfectante, sólo estaban ellos dos.

—¿Izuku? —preguntó Shouto con la voz rasposa mientras tocaba el cabello de Katsuki, notando finalmente los cables que lo rodeaban. Probablemente, si no sentía ninguna clase de dolor en ese momento, era porque su cuerpo estaba inundado de analgésicos—. ¿Dónde está?

—En cuidados intensivos —respondió tras un prolongado silencio en el que los nervios de Shouto comenzaron a alterarse, porque el silencio en los labios de Katsuki significaba que todo estaba mal—. Entrará a cirugía pronto. Estaban… esperando que Izuku sobreviviera durante la maldita noche.

Shouto cerró una vez más los ojos, intentando que su mente comprendiera el peso de cada palabra mientras se detestaba a sí mismo por haber tardado tanto en despertar, inclusive si eso no era su culpa. Odiaba todo: lo que le pasaba a Izuku, esa estúpida habitación y haber dejado que Katsuki se enfrentara a eso solo, porque siempre había sido el tipo de persona que cargaba en sus hombros todo el peso hasta que éste le sobrepasaba. Katsuki explotaba sólo cuando había llegado a su límite y ese silencio en el que estaban sumergidos era demasiado largo y doloroso. Usualmente, en situaciones así, era Izuku quien sabía cómo hacer para que las barreras cayeran, las de ambos. Sabía hacerlos hablar cuando los gritos no salían y las palabras eran demasiado pesadas. De alguna forma, Shouto no sabía cómo, Izuku se las había ingeniado para salvarlos de sí mismos. Para levantarlos cuando más habían sufrido.

Si Izuku no hubiera llegado, ¿en dónde estarían ellos?

No, no quería saberlo.

Shouto no quería conocer un mundo en el que no estuvieran Izuku y Katsuki.

—¿Le gritaste a las enfermeras por la cadena?

No era exactamente lo más reconfortante ni mucho menos las palabras con las que Shouto esperaba romper el silencio. Sin embargo, cuando bajó la mirada y vio la cadena de Izuku en el cuello de Katsuki, luciendo fuera de lugar para alguien que sólo traía puesta la pulcra bata del hospital, no pudo evitar preguntarlo. Dentro sí, y supuso que al igual que Katsuki, la existencia de aquella cadena era como la prueba que necesitaban para decirse a sí mismos que Izuku volvería a su lado.

Lo miró y durante unos segundos, sólo fue eso: ellos, la cadena y el silencio. Luego, una risa cansada que no era sino una manera de sobrellevar el dolor, apareció.

—Uraraka fue quien les gritó hasta que apareció. Y todas las enfermeras la perdonaron por su cara redonda y mejillas sonrojadas. Es una estupidez.

Shouto sonrió mientras acariciaba su rostro, buscando la atención de Katsuki. Se inclinó hacia él, mirándolo unos instantes, pidiendo su aprobación antes de rozar sus labios, que lo recibieron con desesperación. Podía sentir su angustia en ese beso, la desesperación y el cansancio. En ocasiones, la única forma de encontrarse el uno al otro era así; en medio de instantes llenos de caricias y emociones que sólo podían compartirse mientras sus labios se tocaban y sus cuerpos se unían.

A veces, la única forma de aligerar el peso era estando el uno al lado del otro.

—Tampoco deberías estar en mi cama —dijo Shouto al separarse, tratando de imaginarse en qué punto de la noche, cuando era incapaz de dormir por la preocupación, Katsuki se había metido allí.

—¿A quién mierda le importa eso? Ellos no saben…

Antes de que pudiera completar la oración, Shouto volvió a besarlo, porque sabía lo que seguía.

No, las demás personas no sabían que los tres necesitaban dormir en la misma cama para sentirse tranquilos. No sabían que más a menudo de lo que decía, Katsuki se despertaba teniendo pesadillas, porque los recuerdos donde los villanos sonreían a veces le ganaban la pelea. Tampoco entendían que Izuku cada noche contaba sus cicatrices, alegrándose de que no hubieran nuevas. Nadie sabía que Shouto amaba jugar con el cabello de ambos antes de dormir y que a veces se despertaba a media noche, asustado de que ya no estuvieran a su lado y que sólo conseguía volver a conciliar el sueño cuando se encontraban en medio de ellos.

Nadie sabía lo frágiles que podían ser los héroes y cómo cosas tan absurdas como una cadena en la que pedían objetos viejos, era lo que les ayudaba a mantener la cordura.

Las personas no sabían que en ocasiones Izuku dejaba de sonreír y eso era como si el sol se hubiera apagado. No sabían que Katsuki lloraba y los gritos se volvían susurros. No entendían que, a veces. Shouto gritaba hasta desgarrarse la garganta y en ocasiones su propio fuego le asustaba. Eso era algo íntimo, algo que sólo les pertenecía a ellos. Así que, sí, las reglas sobre dormir cada uno en una cama bien podrían ser ignoradas e insultadas, sobre todo cuando a poca distancia Izuku estaba luchando por su vida.

El mundo podía irse a la mierda con todas sus reglas sobre los héroes y cómo eran, porque en ese momento, besándose con lágrimas en los ojos, Shouto y Katsuki se necesitaban el uno al otro.


Autora al habla:

Algo tranquilo, solitario, pero tranquilo para los últimos capítulos. Me gusta que Kacchan haya recuperado la cadena gracias a Ochako, porque ella es bien genial.

Anónimo; te deseo toda las buenas energías del mundo con la universidad. ¡Tú puedes, no te rindas! ¡Seguro que superas el montón de tarea!

Hime-chan; ¡muchas gracias! Ahí vamos, pacientes y cuidándonos. ¡Me alegra que estés bien! Un abrazo de oso gigantesco.

¡Muchas gracias a I'm Dreams of a Violet Rose, Itzelloveless, mi estimada anónima, Nea Poulain y Hime-chan por sus hermosos reviews!

Espero que lleguen las respuestas, fanfiction ha estado de latosos últimamente :(

¡MUCHAS GRACIAS POR LEER Y MÁS GRACIAS SI LES NACE UN REVIEW PARA ESTA PEQUEÑA HISTORIA!

Tomen awa, duerman bien, usen cubrebocas y laven sus manitas. ¡Os quiero!