Después de que la ceremonia estuvo terminada, las felicitaciones dadas, Pod se deslizó silenciosamente hasta donde ella estaba junto con su familia para dejarle notar su presencia. Rickon, Jon y el tío Benjen saludándolo de mano y abrazo, Catelyn de la mano –y era él, ¿o ambos siempre parecían dudar de un beso en la mejilla?–, todos preguntándole por qué no se había sentado con ellos desde un inicio, y estaba azarado explicando que gracias a su trabajo llegó un poco tarde cuando Sansa dejó al fotógrafo y se aproximó interrumpiendo aquella respuesta. Una sonrisa esplendorosa marcada en su rostro, como las que no le había visto en los últimos meses.
"Felicitaciones." los ojos destellándole con emoción verdadera por felicidad, orgullo de sí misma…talvez también a que él sí se hubiera aparecido. Y delante de los presentes ella le zampó un pico prolongado en los labios junto con un abrazo y un gracias. "Como sorpresa mi jefe llegó a última hora y citó a una reunión…no me pude escapar. Llegué casi a mitad de ceremonia. Lo siento."Se explicó, pero ella le sacudió la cabeza y después de quedársele mirando por unos instantes se dio la vuelta, tomándolo de la mano y llamando al fotógrafo para hacerse tomar unas fotos con él. Y la verdad, durante toda la ceremonia se la imaginó desilusionada al creer que no había asistido a su grado. Pero no parecía estar enojada. Al contrario, después de ver una de las fotos en la cámara Sansa se giró hacia él, en broma diciéndole que sonriera más, que se demostrara más feliz por ella. "¡Pero estoy feliz por ti!" le robó un pico, "Dichoso." Otro pico. "Orgulloso." y vio que la complació porque ella soltó una carcajada contagiándolo, y ambos volvieron a mirar al fotógrafo.
De antelación ya había sido invitado por la mismísima Catelyn a la cena que darían para celebrar a Sansa.
No supo porque creyó que la reunión sería solo la familia, pero no se sorprendió al llegar al restaurante y ser guiado a una zona privada donde se encontró también con un puñado de desconocidos. Pod saludó a los amigos de Sansa, y fue presentado como el novio de Sansa a los amigos de la familia que desconocía. En su mente revoloteando que en esos momentos no era exactamente el novio de Sansa, pero sus dudas y preocupaciones se las guardaba para sí mismo…y para hablarlo con ella en los próximos días, de nuevo.
Estuvo con Jayne y Myranda por unos minutos, con quienes habló más a fondo del porqué de la notoria ausencia de los otros hermanos de Sansa. Robb ocupado con un proyecto importante en Las Tierras de los Ríos, Bran en un intercambio Más Allá del Norte donde el clima no le permitió viajar, y Arya en Essos también ocupada.
Al buscar compañía a más largo plazo –mientras Sansa llegaba– lo hizo al lado de Margaery. Estaba conversando bobadas con ella cuando ambos observaron el arribo de Petyr Baelish. Por la forma en que pujo ésta, el interés con que lo miraba de arriba abajo y por su ceja levantada, Pod se dio cuenta que Sansa le había contado sobre el hombre.
"Esto va a ser interesante…" Margaery murmuró con el borde de la copa de vino entre los labios.
"Mmmm." Y esa fue la confirmación que Pod necesitaba para sus asunciones. Ambos lo vieron saludar a las hermanas Tully, a una con mayor efusividad que a otra. "…De las dos veces que los he visto interactuando se me ha hecho que también siente algo por Catelyn," comentó Pod, ¡Y vaya si no sentía emoción de por fin hablar de esto con alguien!
En ese momento Baelish le dejó el segundo beso en la mejilla a Catelyn y aunque se separaron él le dejó la mano puesta en la espalda mientras hablaban con la hermana de esta. "Ew. Madre e hija. Hay hombres que en verdad no tienen vergüenza."
Pod se sonrió ante aquello, al parecer ambos no teniendo la mejor de las opiniones del hombre.
No pasó mucho para que a Baelish le estuvieran presentando a Margaery, y la tomó de la mano sonriéndole y preguntándole por su abuela e intercambiando unas cuantas palabras con ella. Para cuando saludó a Pod, se tomaron firmemente de la mano, Pod no devolviéndole la sonrisa falsa y descarada con la cual el hombre se presentaba ante todos.
"Creí que las cosas contigo habían llegado a su final. Es bueno verte presente."
"¿Lo es?" Pod preguntó de frente, haciendo la sonrisa segura de Baelish falsear, y Margaery a su lado atragantarse con el sorbo de vino que en el momento se tomaba. Y Pod se preguntaba por quién habría escuchado del rompimiento, si Por Catelyn talvez en algún momento ufanándose de Sansa haber hecho lo apropiado, o si por la mismísima Sansa mientras el hombre trataba de consolarla en su despecho.
"Por supuesto. Por supuesto. Si es lo que hace feliz a Sansa…"
Pod se enderezó, respirando profundo a las palabras del hombre venir a molestarlo. Por alguna razón su mirada fue a parar a una aun ahogada Margaery, quien lo miró y le sacudió la cabeza sutilmente mientras trataba de no toser tanto. "Supongo que lo hago." Y sólo fue decir eso para ver al hombre preguntarle a Margaery si estaba bien para después de su afirmación sonreír, disculparse y continuar saludando a otros invitados. Pod se giró hacia Margaery brindándole agua y una servilleta mientras ambos seguían al tipo con la mirada.
Acabando de toser y charrasqueando su garganta Margaery habló bajamente, "Hagas lo que hagas quedarás mal… Si le haces algún comentario, algún reclamo, quedarás mal con Catelyn a no ser que le digas que sedujo a Sansa. Y sí das a conocer aquello olvídate de una reconciliación con todas las de la ley."
No tenía ni que decirlo, "Ese tipo me cae como patada al estómago. Hasta ganas me dan de borrarle esa puta sonrisa a golpes. Y mira que no soy violento."
"Te concedo que tiene una desfachatez que muy pocos." Volvió a carraspear.
Pod exhaló, tomando un sorbo de su vino, "Todavía no sé Sansa que le vio…"
"Pues es atractivo…tiene lo suyo, así como de hombre mayor y de mundo…" y se sonrió cuando vio a Pod sacudirle la cabeza, como si lo que hubiera dicho fuera algo inaudito, "Pero si tuviera que elegir, me quedo contigo. Me atrae es la juventud, y he escuchado cuan feliz haces a Sansa."
Y por el tono de voz y la sonrisa burletera no quedaba duda a qué se refería Margaery. Pod se sintió sonrojando mientras Margaery se carcajeaba.
"…Ganas incontables puntos con lo que ella me ha contado."
"Ok, ya no más." Le comentó al hacerlo incomodar.
Margaery asintió aún sonriente, y viendo a Loras llegar y hacer la ronda saludando, "Y bueno, ¿qué te ha hecho Baelish para que lo odies tanto?"
Pod sacudió la cabeza, "Nada. Absolutamente nada. Sólo sé que su cordialidad es falsa. ¿Acaso la gente no lo nota?"
"…Pod, en este mundo todos somos falsos, unos a unas medidas más grandes que otros. Tu y Sansa son todavía demasiado inocentes."
Ante eso Pod le giró los ojos, como siempre lo hacía cuando se ponía a hablar de aquella forma.
No hubo ningún contratiempo mientras esperaban a Sansa, el único talvez fue la sorpresa que se dio cuando nada más ni nada menos que Jaime Lannister entró a la zona privada. Y por su forma casual de vestir fue obvio que no estaba invitado. Pero quien le iba a decir que no a un Lannister.
Y parecía apenado de estar ahí mientras esperaba que lo anunciaran con Catelyn quien en el momento daba la espalda a la puerta.
A parte de ser un Lannister también era una estrella de cine, y tan atractivo y carismático como muy pocos, así que era de esperarse que las mujeres de la sala –y algunos hombres– lo rodearan en cuanto se dieron cuenta de su aparición. Incluso Margaery, que era bastante cínica y apática con los famosos pareció encantada con los treinta segundos de atención que le brindó al ella ir a saludarlo...por las relaciones familiares. Pero era obvio que no era solo por las relaciones familiares.
De la bandada de fanáticas que le pedían fotos se deshizo al aparentemente disculparse y señalar hacia Catelyn, quien lo esperaba a unos metros, y quien no se comportaba con el entusiasmo que aparentemente lo seguía donde fuera.
Pod no hacía nada de ello, conocía a Jaime gracias a Tyrion, pero no vio para qué acercarse a saludarlo, y fue Loras como chismoso el que les hizo llamar la atención hacia Catelyn y a Jaime momentos después.
"¿Están notando lo que yo esto notando?"
Una mirada hacia ellos y Pod creyó saber a qué se refería, pero no estaba seguro. Él nunca había sido bueno con esas cosas.
Pero era evidente que Jaime se sonreía ampliamente mientras intercambiaba palabras con Catelyn, que se mostraba entusiasmado y no le quitaba los ojos de encima por mucho. Catelyn no respondiéndole de igual manera, y aunque en su pose elegante y rígida no se demostraba entusiasmada si demostraba una sonrisa más que cordial.
Incluso cuando Jaime se despidió lo hizo para la sala completa, de lejos y simplemente en voz alta disculpándose por interrumpir. Con Catelyn lo hizo besándola en la mejilla, apretándole el hombro y Pod creyó leer en sus labios un 'es bueno verte.' ¿Y fue él o Catelyn se sonrojó? La verdad aquello era fácil de notar por su blancura y vibrante color de cabello.
"Sansa va a quedar montada de padrastro donde Catelyn decida darle la hora del día a Jaime." Loras se burló.
Y Pod nuevamente desvió su atención para ver la reacción de Baelish. Y lo encontró como si nada, sonriéndose plácidamente, aunque no descrestado como parecía estarlo el resto de los invitados.
"Si a mí me brindara ese tipo de atención yo de Catelyn no dudaría en brincarle encima." Margaery continuó y vio a Pod colocándole atención fue a Baelish.
"¿Entonces, quien le va a decir a Sansa?" Loras preguntó cuando Pod los volvió a mirar.
"Nah, nos tenemos que burlar de ella entre los tres." Margaery interrumpió riéndose maldadosamente.
Sansa llegó tarde y acompañada de sus dos hermanos. Divina y saludando a todos los invitados uno por uno, incluido al hipócrita de Baelish quien se la comía con la mirada. A sus amigas las saludaba sonriente y abrazándolas efusivamente, y cuando fue su turno Pod le dio un abrazo y otro corto pico en los labios.
La comida –deliciosa como era de esperarse– transcurrió sin ninguna eventualidad y siendo un momento ameno.
Algunas fotos prosiguieron, y fue en ese momento en que tuvieron un momento para hablar.
"No sabía que Baelish estaba en la ciudad. Mi mamá lo invitó."
"Está bien." Le comentó, y por primera vez en el último mes la notó preocupada de lo que él pudiera estar sintiendo o pensando. Lo que invariablemente fue un alivio pues ella llevaba ese mes haciéndose la fría e indiferente. Aunque no la culpaba, fue él quien se lo buscó. Ambos miraron hacia el fotógrafo, quien los hacía esperar porque algo ocurría con su cámara. Mientras tanto Pod se sentía incomodo al tener la mirada del resto de invitados sobre ellos.
La de ella también, fija sobre él, y se giró a mirarla.
"Estoy contenta de que estés aquí."
"Me alegra que me invitaran," Pod le mantuvo la mirada por unos momentos y después miró de nuevo hacia el fotógrafo queriendo ir a ver qué ocurría con la cámara, y de nuevo sintió que Sansa no le quitaba la mirada de encima, y al volverla a mirar ella le mantuvo la mirada, y esa mirada se lo dijo todo, le dijo que le esperaba más tarde, que estaba contenta, que lo quería besar y fue ella quien se agachó y le robó un beso no tan corto como con el cual habría estado cómodo en otras circunstancias, y cuando se separaron, más porque debían que por que quisieran ella le sonrió ampliamente y le dejó otra sucesión de picos cortos. Pod alejándose tras unos momentos y sonriéndose apenado. De la emoción no buscando la reacción de Catelyn o de Baelish a eso.
Y la cámara estaba lista, y en vez de posar tensos e incomodos lado a lado como lo habían hecho antes Pod le pasó la mano sobre los hombros, y se empinó haciendo a los invitados reír, porque Sansa con tacones era más alta que él.
Para cuando todos se empezaron a marchar Pod notó que Baelish no lo hacía, y estaba mirando en otra dirección cuando se dio cuenta de Margaery con dos botellas de vino en la mano y colocándose en pie.
"Bueno, si nos disculpan, y ya que esto parece haber terminado, me voy a llevar a celebrar a Sansa." Y por supuesto que obtuvo risas ante aquello, con Sansa también colocándose en pie y en voz alta invitando a quien quisiera acompañarlos, quienes por supuesto fueron todos sus contemporáneos. "Ok, vámonos."
"Rickon es muy joven–"
"¡Le pondré cuidado!" exclamó Jon interrumpiendo la protesta de Catelyn.
"¡Sí, no vamos a hacer nada malo!" apoyó Sansa también, mirando a su tía pues esta protestaría aun más de que Robyn viniera con ellos, lo que evidentemente quería hacer.
"¡Ah, lo que es ser joven!" alguien exclamó.
Pod tomó otra botella de la mesa cuando Margaery le hizo señas para que lo hiciera.
"No los esperen, se quedarán en mi casa." Margaery le dejó saber a Catelyn y a la mamá de Robyn.
Pod vio a los hermanos deteniéndose ante Catelyn, Sansa siendo la última en despedirse, agradeciéndole por la comida y abrazándola y besándola. Catelyn haciéndole la recomendación que no fuera a tomar y recordándole su operación.
Pod esperando cerca y tirando una última mirada a Baelish mientras Sansa se le acercaba y lo tomaba del brazo para dejar el restaurante de esa manera.
Margaery sabía cómo divertirse. Había que darle eso. Verla llevarse bien, talvez demasiado bien, con Jon fue una sorpresa la que no supo si a Sansa le desagradó o no. Sansa colocándole cuidado a Rickon, pero ya el hermano menor dejando ver que no era la primera vez que iba a un club. El primo también divirtiéndose. Él y Sansa, Jayne, Myranda, todos, bailando.
Cuando llegaron a la casa de Margaery, apenas y podían caminar del cansancio, y se les fue dadas habitaciones, un simple 'escojan por este corredor' Y Pod entró en una al azar, solo para arrepentirse por no haber seguido a Sansa hasta la de ella, solo para salir el corredor y viéndola entrar a una habitación con Rickon.
Decidió por un baño para quitarse el sudor de encima y que la resaca no le fuera a dar tan duro el día siguiente. Minutos después escuchó la puerta abriéndose y aquello lo inquietó, solo para segundos después ver a Sansa aparecer y empezar a quitarse el vestido para hacerle compañía. Se sonrieron, "No voy a poner el agua más fría." Le hizo el comentario que en sí era una burla, pues acostumbrada al frío le encantaba el agua helada y el aire acondicionado al tope…
Ella le sonrió, llegando hasta donde él y abrazándolo desde atrás, dejándole un beso en el hombro. Y se quedaron de esa forma por unos momentos.
"Hoy no habría sido lo mismo sin ti."
Y las palabras de ella sabía que venían a que mal que mal, él había estado a su lado durante todo su paso por la universidad.
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En silencio y en calma, acostados con el aire acondicionado encendido no tan fuerte, no hicieron más que mantenerle la mirada al otro. Era algo que al principio de la relación le pareció tonto, pero que empezaron a hacer cada vez más a menudo. Y algo que hacía mucho tiempo no hacían.
Y Pod decidió romper el momento, la calma, "Eres lo único que tengo. Sé eso. Tú tienes a tu familia. Pero yo no. Sin ti estoy solo." Y no había necesitado tiempo alejado de ella para caer en cuenta de eso. Sólo que…nadie sabe lo que tiene hasta que lo pierde, suponía.
"Las cosas no van a ser como antes de un día para otro."
"Lo sé. Pero vamos a tratar, ¿cierto?" Y ella le asintió. Llenándolo de calma. "Te amo."
"Te amo."
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Siempre había notado que fueran donde fueran ella haría girar cabezas gracias a su belleza. Nunca le había interesado a decir verdad, hasta gusto le sacaba a aquello; que ella se decidiera por él, un simpletón. Que rechazara toda clase de hombres por él.
Nunca le habían dado celos.
Ahora todo le daba celos y molestia, aunque se tragaba sus emociones. No era desconfianza, era saber que ya no contaba con la misma seguridad de antes.
"¿Estoy invitado a tu ceremonia de graduación?" le preguntó una tarde pues ella no le había hecho mención de ello. Y la vio sentándose en la cama de él, el cabello suelto, rojizo y enredado cubriéndole la espalda desnuda.
"Si quieres."
Podrick la vio que no perdió momento para empezar a vestirse, y se sentó, tomándole la mano e interrumpiéndola, "La cagué, sé que lo hice, y no sé qué hacer para resarcirme."
"Las cosas no volverán a la normalidad solo porque me digas que lo sientes." Y sacó la mano de entre la de él, continuando vistiéndose.
Ya lista, la vio yendo por su bolso, y cuando la vio detenerse a punto de decir algo se enderezó, creyendo que sería algo importante.
"Ya tengo todas las invitaciones copadas. Pero si quieres ir, avísame. Te consigo una." Y con eso dejó el apartamento de Pod.
Y así sintiera cierto rencor por la forma fría con que lo continuaba tratando y manipulando, ¿cómo no ir si ella fue la única persona que lo acompañó a él en ese día tan importante?
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"¿Me estás invitando a una cena con tus compañeros de trabajo?" Sansa preguntó, ironía corriendo por su voz.
Pod asintió, viéndola enrojecer, del enojo, pues podía ver sus fosas nasales moviéndose con la emoción contenida.
"¿Y dónde queda el avergonzarse de estar conmigo?"
La rabia contenida en su voz siendo audible y Pod nuevamente se encontró con culpa, y queriendo sosegarla, "Sabes que no me avergüenzo de ti. Me avergüenzo de lo que no soy para estar contigo."
Sansa sacudió la cabeza. "Pues hasta que dejes de pensar así la respuesta es no."
Pod se colocó en pie, pasándose la mano por la cabeza y silenciosamente pidiendo paciencia, "Se pueden ir a la mierda. ¡Todos ellos, y lo que piensen! ¡Ya no me importa!" La vio echándose para atrás en el mueble, pensativa, y lo tuvo en velo por varios momentos que se le hicieron interminables.
"No voy a reunirme con ellos hasta no sentir que las cosas van bien entre nosotros."
Pod asintió, "Entonces pon de tu parte." Y ella inmediatamente lo volvió a mirar con furia, "Siento que ya he hecho todo lo que puedo hacer por convencerte de que me arrepiento de cómo te traté."
"No necesito que hagas nada para convencerme de que cambiaste de opinión. Sólo necesito tiempo para que todo el rencor que te tengo se vaya."
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La primera vez que se acostaron después de retomar la relación hubo necesidad, y aunque ya el médico había dado el visto bueno para actividades físicas fueron cuidadosos con su herida y algún malestar que esto le pudiera traer. Creyó que hicieron el amor al no haber afanes, al ser cuidadosos, al cariño ser evidente, al escuchar las palabras susurradas de que seguían queriendo y extrañando al otro.
Las consiguientes veces empezó a sentir en sus besos y caricias el enojo que ella aún le tenía.
No solo en sus besos y caricias, sino también en sus palabras y acciones.
No se sintió que estaba siendo utilizado hasta cuando se dio cuenta –gracias a una página web–, de un evento que hubo en la universidad en la carrera de ella. Sansa habiendo participado y llevándose todas las felicitaciones. Se hacía mención de que los diseñadores importantes que habían participado como jueces decían que ella tenía talento para convertirse en alguien importante, y que era una joven a quien seguir en su futura carrera profesional. La persona que redactaba parecía no estar de acuerdo o tenerle en contra el nepotismo con el cual obviamente contaba, pues hacía alusión a los diseños presuntuosos y elegantes con que Sansa Stark se había destacado, 'En conclusión, vestidos de una niña rica para otras niñas ricas para destacar cuando la mismísima Cersei Lannister invite a sus familias a una de sus despampanantes y ansiadas galas. Sansa Stark tira por lo alto, y no a los gustos ni bolsillos más comunes.'
"Wow, esa periodista suena resentida."
Pod levantó la mirada, viendo a Tory a su lado, habiendo leído de la pantalla de su computador el reporte al mismo tiempo que él.
"Yo vi el desfile por internet. Y no creas, los vestidos de tu novia son de lo precioso que hay, tiene un gusto entre elegante, divino y suave, y pues sí son algo que gente normal no usaría en su vida cotidiana. ¡Pero ya quisiera yo tener un vestido de esos y donde usarlo!"
"¡¿Cierto?!" Leah, que escuchó la conversación se unió.
Pod esforzó una sonrisa mientras las escuchaba hablar, no queriendo sacarlas del error al decirles que no eran novios ya, y si algo estaban era en el limbo, "Sansa es bastante talentosa." Comentó cuando le dieron tiempo a hacer algún comentario.
"¿Y qué? ¿Cuándo va a uno de esos eventos elegante la acompañas? ¿Cómo es ese mundo tras bambalinas?"
Y Pod talvez fue un tanto cortante en las pocas respuestas que dio, en como desvió el tema. No queriendo a ir a hablar de más por un lado, y por el otro entre fastidiado y triste de que Sansa no lo hubierainvitado a dicho evento, que ni siquiera se lo hubiera mencionado cuando él sabía cuán importante era algo así para ella.
Cuando se lo preguntó ella se encogió de hombros sin levantar la mirada de la sopa ni dejándola de revolver con la cuchara.
"No estamos juntos."
Si no lo estaban era porque ella no quería dar su mano a torcer. Él ya no sabía cómo más pedir disculpas o resarcirse.
Más se calló todo lo que pensaba por no buscar peleas y acabar de echar a perder todo. De ahí en adelante la dejó que hiciera de esta relación lo que quisiera.
Aunque sí lo molestó de sobre manera cuando en un par de ocasiones lo presentó como 'Pod, un amigo', y aquella era su venganza.Cuando le hizo el reclamo ella tan solo se quedó mirándolo fijamente, desafiantemente.
"¿Ves que no es bueno?"
Tampoco pasaban el tiempo como antes, entre calma, caricias, comentarios absurdos, risas y juegos. No, simplemente saldrían. Se acostarían. Pasarían la noche y repetición.
"…Extraño como era antes." Pod le admitió una noche mientras daban un paseo.
"Lo sé, yo también."
"Antes era perfecto, Sansa. Lo mejor que me había pasado."
"Y tan solo terminaste conmigo de un día para el otro."
"Y no sabes cómo me arrepiento. Discúlpame."
Tras unos momentos Pod pasó saliva, frunciendo el ceño, mirando y estudiando a sus alrededores, despertando de aquel recuerdo. Las emociones verdaderas regresando a él, "Pues al menos lo hice de frente y dándote la puta cara. Eso es mejor que desaparecerme y olvidarte detrás de tus espaldas, ¿no?" preguntó mientras miraba el tráfico antes de cruzar la calle,no deseando ni verla, "Ahórrate tus hipocresías." Y con eso la dejó sola, decidiéndose por alejarse y no mirar atrás.
Ya este puto mundo se desvanecería por sí solo.
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Pod miró una de las tres pequeñas cicatrices mientras ella se las mostraba, viendo los músculos en su estómago contraerse mientras se la rozaba, y se encontró remojándose los labios, deseando besarle dichas cicatrices, ¿Pero una infección?
No le besó las heridas porque no estaban solos y porque tampoco ella le había dado indicaciones de nada, pero esa tarde mientras estaban en la sala Catelyn recibió una visita, y como estaban viendo una película decidieron acabársela de ver en la habitación de ella. Rickon en la cama con Sansa, y él en un asiento. Y Pod notando en el balcón de dicha habitación la planta florecida que le había traído a regalar días atrás.
Y ese detalle le dio emoción, lo que terminaba por borrar todas sus dudas. Quería regresar con ella. Y si ella tenía aquella planta insignificante en su habitación era porque todavía lo quería y estaba dispuesto a perdonarlo. Para cuando dejó de mirar hacia el balcón fue porque sintió la atención de ella en él, así que le mantuvo la mirada por unos cuantos momentos dicientes para ambos.
Esa tarde de Rickon se despidió con un abrazo y sacudón de mano y deseándole buen viaje hacia el Norte. Y de Sansa de un pico en los labios por mutuo acuerdo no hablado.
La tarde siguiente y sin chaperón se besaron en la habitación de ella por la duración completa de otra película de la cual no recordarían nada. Pod deshaciéndose en disculpas mientras la bañaba en besos y caricias tiernas y calmadas.
"¿Has estado con alguien más?"
"No." Pod pasó saliva, "¿Tú?"
"No."
"Todo el tiempo me la pasaba pensando en ti." Pod le admitió, y no hizo nada de que ella no le contestara.
Las dos siguientes semanas transcurrieron de igual manera. Incluso acompañando a Sansa y a su mamá a la cita de seguimiento con el médico, y saliendo con ellas a comer y hacer algunas vueltas en un par de ocasiones.
Catelyn dando por hecho que habían regresado. Y Pod sonriéndose cuando la escuchó decirle que se marchaba para el Norte tranquila sabiendo que dejaba a Sansa en buenas manos.
"Yo sí quiero a Sansa, señora." No supo porque se lo admitió.
"Lo sé."
Y por primera vez sintió que la mujer estaba a gusto con lo de ellos. Que sus palabras eran sinceras.
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"No puede comer cualquier cosa de la calle, tiene que llevar una dieta rigurosa. No puede hacer esfuerzos físicos. No la vayas a dejar manejar. Cuidado con la herida. Y nada de montarse en esos aparatos."
"Puede venir con nosotros, señora." Pod extendió la invitación, después de todo Rickon iba a acompañarlos. Específicamente había elegido esa playa porque sabía que Rickon no la conocía y ya un año antes había mencionado quererse montar en las atracciones. Y vio que su invitación sorprendió tanto a Rickon como a Catelyn.
"Necesitas un ejército para que Sansa no se tire encima, ¿o qué?"
"Rickon." Catelyn le llamó la atención a su hijo, a lo que éste tan solo se sonrió.
Pod trató de ignorar el comentario, y fue fácil, porque en ese momento apareció Sansa. Se veía dolorosamente hermosa, como siempre. Era horrible. Ella no se arregló mucho, iba sencillamente vestida en unas sandalias, pantalón suelto y una camiseta, ni siquiera se maquilló, y su cabello lo llevaba en el tipo de trenza al hombro que a él le encantaba. Pero por la mirada que ella le dio supo que algo iba a salir de todo esto y se empezó a sentir ansioso.
Tal vez era un ejército para él no tirársele encima a ella.
"Pod estaba invitando a mi mamá a ir con nosotros."
"Estaba por negarme, tendré el apartamento para mí sola por unas horas, y el tiempo necesario para ponerme al día de unos informes financieros."
Pod asintió. Mientras los dos hermanos salían hacia la puerta se detuvo cuando después de empezarlos a seguir su nombre fue llamado.
"Cuídame a Sansa."
Pod de inmediato asintió, dando un claro, y girándose de nuevo hacia la puerta, donde Sansa los miraba atenta.
"Soy el menor, más bien deberías de pedirles que me cuiden a mí." Rickon se burló, haciéndolos apurar el paso.
-0-
"Cálmate, no creo que esto te haga bien." Pod le murmuró a Sansa mientras Rickon hacía un buen rato los había dejado solos por montarse en una montaña rusa, y desde que no regresaba para darles privacidad también.
"–Si dejarlo todo tirado e irme de vacaciones para olvidarme de ti fue inmaduro, ¿que fuiste tú?"
"…Sé que fui un idiota, un desgraciado…pero–"
"–pero nada. Y no tienes ningún derecho a hacerme reclamos, no es asunto tuyo si me fui o no con alguien, si Baelish me acompañó. Qué más da el u otro."
Pod se sentía ansioso, estaban en público, pero él también quería hablar y con Rickon en el medio no podrían, "¿Pero lo hizo?" el sonido que ella hizo le dejó ver que estaba siendo un idiota. Sabía que lo estaba siendo, que ella tenía la razón. Pero aquel pequeño detalle era algo que lo llevaba carcomiendo por dentro. Eran sus inseguridades saliendo a aflorar. En un apuro la siguió después de unos segundos sabiendo que se dirigía al carro, y era él quien tenía las llaves.
"¡No!" Sansa le contestó antes de llegar al carro.
Después de que se encerraron en este la vio llorando más abiertamente. Decepcionada de él, en la pregunta. Y Pod se sentía como una mierda. Y se lo dijo mientras le confesaba su inseguridad para con el tipo. Sansasin aire colocándose la mano en la herida y aquello lo hizo preocuparse. Pidiéndole disculpas, diciéndole que no volvería a traer el tema, que la quería. Y mejor dicho, desviviéndose por hacerla calmar.
Pero ella no quería calmarse, no, ella le echó en cara las estúpidas inseguridades que sólo él veía, y lo llamó por el idiota que había sido todo el semestre.
"Mi intención no era lastimarte."
Sansa sacudió la cabeza, pujando y llorando incluso más, "De toda la gente, nadie más que tú sabe cuánto me lastimaste."
Pod bajó la cabeza ante aquello pues era verdad, "Lo sé. No estaba pensando claramente, ¿está bien? Lo admito. Estaba pensando en mí y no en ti."
Esta primera salida resultó en pelea.
Las consiguientes no.
Pero un rato después al tener a Rickon silenciosamente matándolo con la mirada desde la parte de atrás del carro no ayudaba a sus emociones de que las cosas saldrían mejor en una próxima visita.
Talvez y debía dejarlo así.
Llevarlos hasta el apartamento, despedirse y desaparecer de la vida de Sansa. Sería mejor; sabía que le estaba haciendo mal a ella.
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Pod la llamó después del mediodía. Sabiendo que para ahora ya estaría en una habitación y probablemente con su mamá. No contestó.
Volvió a intentarlo horas después. Él habiendo salido ya del trabajo y preguntándose si darse una pasada por el hospital, asumía que alguien como ella no tendría horarios de visita. Sansa le contestó, ahogada, y le dijo que era por la anestesia, también le dijo que estaba bien, pero que no fuera a visitarla. Que ya mañana estaría en el apartamento y podía verla allí.
No fue al día siguiente, ni los dos consiguientes, pero sí al cuarto.
No le llevó flores, pero si sus frutas favoritas y una matera con una planta llena de flores bonitas y pequeñas. Le abrió Beth, quien era la señora que le arreglaba a Sansa el apartamento varias veces a la semana. Y ella se le quedó mirando sorprendida para después sonreírle, y decirle bajamente que le alegraba volver a verlo y que seguramente Sansa estaría dichosa.
Nada más fue dar unos pasos al interior de aquel gigantesco apartamento familiar para el olor a flores llegarle, después de unos momentos la espaciosa sala lo bien vino, lleno de grandes ramos de flores exóticas, los ventanales abiertos de par en par, las cortinas blancas ondeando al aire.
Fue Rickon quien lo vio desde aquella sala y salió a saludarlo, mientras Beth se hacía con las frutas y la matera, de la cual de repente se vino a avergonzar.
Era un idiota, ¿cómo no prever que le traerían algo mejor que con lo que él se apareció? Entendía porque Catelyn pensaba que él estaba con Sansa por su dinero.
Rickon dejándole saber que estaría en Desembarco tan solo por una semana porque debía de regresar al colegio, e hicieron charla banal por unos minutos.
"¿Reconciliación?" se atrevió a preguntar Rickon subiéndole y bajándole las cejas.
Pod no supo qué decir.
Una enfermera de repente dejándose ser notada, siendo seguida por Sansa. Y verla fue una sacudida, física y de emociones. No se veía del todo bien, estaba pálida, delgada, ojerosa, parecía un tanto débil. Sin pensarlo se apuró a caminar hacia ella pues parecía que a cualquier segundo se podría desvanecer, ya después de unos pasos recorridos se preguntó qué iba a hacer. Así que deteniéndose ante ella le preguntó cómo estaba, y después de un par de frases cortas de lado a lado se explicó, "No quise venir antes, me imaginé que estarías descansando, o llena de visitas." Ella no le respondió, y Pod se incomodó, "¿Y tu mamá?"
"Está descansado. Los últimos días han sido estresantes para ella…" Sansa miró a Rickon, "¿Te importa si Pod me acompaña a caminar?" No esperó respuesta y miró a Pod, "Caminar lo recomendó el médico." La respuesta de Rickon fue tirarse al mueble y volver a coger el control del play. Pod de inmediato la miró, pues dudaba que pudiera caminar por mucho, aun así, le hizo una seña hacia la puerta y escucharon una advertencia de la enfermera de no irse a esforzar demasiado.
Caminaron lento y en silencio, demasiado lento. Notándola sin aire ante el poco esfuerzo de poner un pie delante del otro y cuando hablaba. Ella explicándole que era gracias a la anestesia y al malestar, que antes debió de haberla visto el primer día sin poder dar más de cincuenta pasos sin sentir que se ahogaba.
Pod con cautela le preguntó si la podía tomar del brazo para ayudarla, pues le daba miedo de que se desvaneciera. Y ella le devolvió una sonrisa, y con cautela también le aceptó.
Y vaya sino tuvo que hacer dolorosamente a un lado sus ganas de consentirla y mimarla cuando le dio aquella sonrisa. Donde aun fueran novios sabía que lo estaría haciendo sin chistar, queriéndole hacer su convalecencia más cómoda…
Sólo fue cuando estuvieron esperando el ascensor, que Pod le mencionó que Margaery le había contado que Catelyn no sabía nada de su rompimiento.
"Ya lo sabe." Exhaló, y de repente algo le vino a la mente, "No sabe que me fui de vacaciones. Para que no vayas a decir nada."
"Mmmm…¿y otra excusa médica no será demasiado para tus profesores?"
"Sí, probablemente. Por eso pienso asistir a clases desde el lunes así tenga incapacidad…No me tiré el semestre y pues ya doy por hecho que me gradúo este año…Si no me muero primero."
"Ah, no digas bobadas." Y Pod recibió un jugo notando el desayuno tan…flojo que le esperaba a Sansa, suponía que era por la operación, pero ¿cómo iba a retomar fuerzas con una clara de huevo un té y dos ruedas de pan?
Sansa lo notó mirando desaprobatoriamente a su plato, "Tengo que llevar una dieta, y creo que a uno le dan algo para que no de apetito."
Eso Pod ya lo había leído por internet, le asintió despidiéndose. Una parte suya no queriendo encontrarse con Catelyn. Como despedida la besó en la mejilla, ambos dubitativos. "Si necesitas algo, llámame."
Lo llamó la tarde siguiente, citando haber hecho solo lo que uno puede hacer en una convalecencia y que estaba aburrida. Y Pod ya sabía para donde iba todo esto, "¿Cine? …Aunque no sé qué están dando." Y cine sonaba perfecto; la compañía del otro, pero sin tener que hablar.
"Sí. Cualquier cosa para dejar la casa…¿Puedes creer que ahora hasta tengo que pedirle permiso a Rickon para darle una vuelta a la manzana?"
Pod se rio, "Él y tu mamá se preocupan. Sólo me puedo imaginar lo feo que fue para ella hacer ese viaje del Norte hasta acá angustiada y sin saber del todo que estabas bien."
"No voy a mentir, a sido fantástico tenerlos aquí conmigo. Ambos me cuidan y me miman. Pero ya empiezo a sentir que exageran en sus cuidados. Estoy bien."
"Algo me dice que a tu mamá no le va a agradar nada que te saque del apartamento. Invita a Rickon a que venga con nosotros al cine."
"Mmm, pero no quiero ir al cine. He ido con ellos los tres últimos días y las películas que quedan no es algo que me llame la atención."
"…Oh…"
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Su teléfono sonando en plena madrugada en día de semana no era algo común, tampoco lo sería en un fin de semana. Vio el número desconocido y éste no le dijo nada, contestó creyendo que talvez sería alguna urgencia del trabajo.
"Podrick, Sansa no me contesta. ¿Estás con ella en el hospital?"
De repente se encontró con la voz turbada de Catelyn Tully, "¿Hospital?" De inmediato se sentó, en cortos segundos imaginándose lo peor, aunque la verdad no sabía bien qué imaginar.
"Sí, me llamó diciendo que no aguantaba más el dolor y– ¡Oh! está entrando una llamada, es uno de sus guardaespaldas."
Y así fue dejado con la incertidumbre de no saber que putas estaba pasando. De inmediato le marcó a Sansa, pero no contestó. Le marcó al guardaespaldas de ella de cabecera, el teléfono ocupado. Dudándolo siguió con Margaery, quien tras unos segundos le contestó, sin parecer estar adormilada. Fueron al punto de inmediato, ella diciéndole que a Sansa la acababan de revisar y que al parecer tenía apendicitis, que por el momento le estaban tratando el dolor, y tendrían que operarla. Pod mentalmente agradeció aquello pues una emergencia médica no fue lo primero que se le vino a la mente cuando escuchó hospital; se había imaginado otro accidente automovilístico imprudente e irresponsable.
Y ni siquiera lo pensó, tan solo preguntó en que hospital estaban.
Cuando por fin las encontró vio a una Sansa pálida en una camilla, canalizada, y cansada, sin ánimos, el dolor era ya poco, o eso decía. Él no entendiendo porque no la operaban inmediatamente si ya se había pagado y dado la luz verde para aquello. Estaban esperando por un cirujano mejor calificado, Margaery le dejó saber.
Fueron sacados de aquella sala, ya afuera Margaery le comentó como Sansa se había empezado a sentir mal desde la tarde anterior pero que no le dio demasiada importancia hasta que el dolor empezó a hacerse más fuerte…y ni siquiera así. Mejor dicho, decidió no hacer nada hasta que el dolor se hizo inaguantable y ahí sí ya le dio miedo.
"Catelyn me llamó…" Pod le comentó mientras esperaban. Y vio a Margaery como debatiéndose en qué decir.
"…Sansa no le ha dicho que terminaron."
Aquello tanto lo sorprendía como no lo hacía.
"Y no te creas que es por estar esperanzada de regresar contigo, bájate de esa nube. Es más por no darle el gusto a su mamá."
Pod exhaló ante aquello, "Sansa puede ser tan inmadura y caprichosa a veces…" hizo el comentario y vio que Margaery concordó con él.
"…Aunque sacar la cara por ti ante su familia para que vinieras a terminar con ella de la noche a la mañana…" sacudió la cabeza, "Y mira, felicitaciones por tener orgullo y no andar tras su dinero…pero en serio, la tomaste desprevenida."
"Lo sé. Y ya le he dicho que lo siento." Y antes de que Margaery continuara dando su punto de vista ante todo esto cambió el tema, "Si su mamá no sabe que terminó conmigo, ¿qué razón le dio para irse de vacaciones?"
"Pffff, no sabe que lo hizo…Para que ahora no se te vaya a salir cuando llegue."
"¿Catelyn viene?" preguntó, y Margaery lo miró como si le hubiera salido otra cabeza.
"¡Por supuesto que viene! En serio, Pod, ¿en qué planeta vives?"
Y pues tenía razón, en ese momento no estaba pensando. Estaba era preocupado pues había llegado a escuchar que este tipo de operaciones era mejor hacerlas rápido antes de que se fueran a complicar, algo sobre el apéndice estallando, una infección, drenaje y tener que esperar días…
Momentos después escuchó el celular de Margaery sonando y en la pantalla vio un mensaje por parte de un doctor que le decía que acababa de llegar, y que el equipo de cirugía ya estaba listo. No pasaría ni un minuto cuando vieron por un pequeño vidrio como era arrastrada la camilla donde ella estaba por un pasillo alterno donde obviamente no se les estaba permitido su presencia.
"¿Quieres café?" Pod decidió preguntar tras unos minutos, sintiéndose nervioso y necesitando hacer algo, así fuera buscar una cafetería. Aunque a esas horas…se imaginaba más que sería café de máquina expendedora. Margaery asintió.
La operación no duró mucho. Menos de una hora después salió un médico y habló directamente con Margaery, diciéndole que todo había salido de maravilla, que no había habido complicación alguna, y que la paciente permanecería en cuidados intensivos por unas horas y ya después la llevarían a una habitación. Que lo más probable era que le dieran salida para ese mismo medio día. Y que si algo ocurría no dudaran en llamarlo, en unos momentos su asistente le estaría enviando una lista con enfermeras recomendadas que pudieran cuidarla en casa, y 'Saludes a tu abuela.'
"Pod deberías irte, descansa lo que puedas antes de irte a trabajar."
"Me quedaré otro rato."
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Toda canción le recordaba a ella. Todo el tiempo se la pasaba pensando en ella.
Sansa se había convertido en parte de su vida y de eso había estado muy al tanto desde antes de terminar, no sabía porque creyó que esto se le haría fácil con el tiempo.
Rechazaba invitaciones de otras mujeres sintiendo que no tenía interés alguno, que necesitaba tiempo, que aún no estaba listo para dejarla ir, y aquello nunca le había pasado con ninguna otra novia, claro, ninguna otra había sido como Sansa. Con nadie había vivido lo que vivió con Sansa.
Tampoco nunca antes se había sentido tan querido y necesitado como con ella. Sansa lo amaba.
…Ambos le habían colocado tanto esfuerzo a aquella relación…la misma cantidad de esfuerzo. Se habían balanceado al otro.
Reconocía haber cometido un error. Pero muy en su interior sabía que era mejor no rectificarlo. No que creyera que ella lo fuera a recibir con brazos abiertos.
Así que continuó con su vida.
A veces ella lo llamaría en un impulso, uno o dos tonos y antes de que él alcanzara a contestar el teléfono dejaría de sonar.
Lo contrario también sucediendo. Y en una ocasión él alcanzando a contestar y ambos tan solo quedándose en silencio.
"Lo siento. Tan solo extrañaba tu voz."
"Es bueno oírte." Le respondió, "Yo también te extraño, no creas que no."
Y de nuevo silencio tras la línea, después de unos segundos ella despidiéndose con un simple chao, y colgando antes de que él pudiera contestarle. ¿Y terminarle para decirle que la extrañaba? Podía ver porque aquello la molestaría.
La próxima ocasión fue él llamándola, diciéndole nuevamente que la extrañaba y preguntándole si se podían reunir para hablar. Pero la verdad quería más que hablar.
"…Estás tomando. Llámame mañana si lo deseas." Y le colgó.
Pod la llamó la tarde siguiente, no para reunirse pues sobrio sabía que ese sería un error, la llamó para disculparse y de paso le preguntó cómo le iba ese semestre, si se había logrado colocar al día. Qué excusas le había dado a sus maestros pues había perdido demasiado tiempo por irse de vacaciones.
Y después de la corta conversación se dio cuenta ella compró excusas médicas tras excusas médicas que le permitieron entregar proyectos atrasados y presentar uno que otro examen. Y la verdad, no era que lo aprobara, pero eso le causó gracia.
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Recibió un mensaje de ella. Estaba de vuelta en Desembarco del Rey y estaba enfocada en ponerse al día en sus materias. La forma en que escribió la frase le dejó saber que no la buscara.
Simplemente le contestó que se alegraba por eso último. Y que le deseaba lo mejor. No quería que esto se terminara con ellos enemistados.
Ella no le contestó.
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Un mes y medio para que ella regresara a Desembarco del Rey.
Y no se dio cuenta porque le avisara sino porque se la encontró en un bar al cual sus compañeros de trabajo lo habían invitado. Uno que él nunca había visitado. Y desde lejos la reconoció de inmediato, ella sentada con Margaery y sus amigos en una zona privada. Se estaba divirtiendo, eso estaba claro, pensó al verla muerta de la risa interrumpiendo a alguien en alguna historia, diciendo algo y haciendo carcajear a todos sus acompañantes. Y no era que se la imaginara en un mar de llanto, ni que deseara que estuviera triste, pero sí le dio algo el verla tan contenta cuando él se sentía como una mierda.
Pero no se podía quejar, él mismo se había buscado esto.
Pod se aseguró de dos cosas, acomodarse en un lugar donde no pudiera estar mirando hacia ella a cada rato, y que ella tampoco se fuera a dar cuenta de su presencia.
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Quince días para recibir un mensaje de ella, de que no se preocupara, que estaba bien.
Vinieron a hablar cortamente por teléfono días después. Ella diciéndole que no había dejado el semestre tirado, que solo necesitaba tiempo para que la transición en su vida no se diera tan duro, "Sabes que no soy buena manejando mis sentimientos."
Y ahí fue cuando la escuchó empezar a llorar. Él sintiéndose como un zapato y manteniéndose al teléfono, bajamente pidiéndole disculpas y que su intención no era lastimarla.
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Le tomó varios días el sentir que podían hablar sin ir a sucumbir. Deseaba terminar las cosas por lo sano y no de esta manera, aunque entendía que estuviera dolida con él.
Ella no le contestó. Ni al teléfono. Ni a sus innumerables mensajes de texto ni de voz.
Aunque sabía que no debía por el stress volvió a fumar. Casi dos años yéndose a la basura con la primera bocanada.
Una semana después, preocupado, no lo aguantó más y llamó a Margaery.
Oh sí. Sansa estaba dolida. Y su amiga sacó pecho por ella como era de esperarse, diciéndole que en todo esto debía estar agradecido de que alguien como Sansa se hubiera fijado en él.
"Sí, apuesto que tú y todos tus amigos creyeron que nuestro rompimiento se daría por ella avergonzarse de mí, no al contrario." Le dijo con ironía. Ironía que Margaery siendo como era no le prestaría atención, o peor, la convertiría en un arma en su contra. Pero sólo vino a pensar en ello una vez que el comentario estuvo en el aire.
"…Tienes toda la razón."
Esperó, esperó por que continuara con un comentario que le removiera más el cuchillo en el pecho, pero este no llegó, como cosa rara, "¿Está Sansa bien? Dime. Es lo único que quiero saber. No he sabido nada de ella en más de una semana y estoy preocupado."
"Mmmm, sí está bien. Solo se fue de la ciudad para no lidiar con todo esto."
"…¿Qué? Pero si el semestre apenas está comenzando…"
"Sí, lo sé, lo mismo le dije yo. Sólo necesita tiempo para despejarse."
"…Este es su último semestre." Le recordó. ¿En verdad iba a tirarlo por la borda?
"Lo sé. No quiso escuchar. Pero regresará en un par de semanas, o eso dice. Oye Pod, que pena contigo, pero me tengo que marchar."
"Ok. Si hablas con ella pídele que me conteste, por favor." Algo le dijo que no le daría su mensaje, pero que sí le diría que hablaron.
"Pod, incluso yo me esperaba mejor de ti."
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Una llamada antes de la media noche lo despertó. Podía escuchar música alta en el fondo y algarabía.
"…¿Eso es todo lo que significo para ti que es tan fácil terminar conmigo así nada más?…"
"…No, Sansa, eres todo, lo sabes. Pero…creo que a la larga es mejor dejarlo así. Tanto para ti como para mí. No creas que está siendo fácil."
"Pod, piensa las cosas, hablémoslas–"
"–No, no quiero." Y silencio. Tras un par de segundos ella le colgó.
Pod volvió en si después de aquel recuerdo, viendo todo desaparecer a su alrededor. "Nos habríamos ahorrado tantos problemas si tan solo hubiéramos dejado las cosas así." Se dijo a si mismo.
¿Por qué simplemente no lo pudimos dejar así? ¿Por qué no lo pude dejar así?
Se encontró lamentándose.
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Podrick sabía que la razón del rompimiento era su culpa. Sabía que la extrañaba. Estaba destrozado, pero también sabía que esto era lo mejor a la larga. Habían hablado absurdamente de matrimonio en una sola ocasión, y por semanas, meses, eso hizo saltar todas sus alarmas una vez que estuvo sobrio.
Entre universidad y campo laboral había una gran brecha, y deseaba que se le tomara en serio en este último siendo de los novatos en su trabajo.
Fue una basura cuando empezó a sacar excusas para no llevarla a ningún sitio donde se estaba reuniendo con sus colegas. Hasta que eso le vino a estallar en la cara una tarde que estaban en la playa y uno de esos compañeros de trabajo que se encontraron accidentalmente preguntó quién era su amiga, y él no lo sacó de su error, en lo más recóndito de su mente diciéndose que después le podía dar la excusa a Sansa de que no lo notó.
Estaba al tanto de que eso era bajo de su parte.
Ella de inmediato se dio cuenta de que él la escondía.
Y todo esto ocasionó una gran pelea entre ellos en cuanto tuvieron privacidad. La primera de las grandes. Antes siempre se peleaban era por bobadas, esta vez no.
Y aunque se había disculpado mantuvo su posición de porque no quería que sus colegas supieran que eran pareja.
Sabiendo que los humores estaban pesados no se hablaron por casi una semana. En esa semana en su trabajo corrió el chisme de que su novia era Sansa Stark. Como Stark, de los Stark del Norte, cuya familia seguramente podía comprar la empresa completa con un tronar de dedos.
Y fue un imbécil, que todas las burlas, todos los comentarios, todo lo que se dijo lo abrumó. Tanto que cuando se reencontraron nuevamente la conversación escaló rápidamente a otra discusión.
"¡Pues si tanta vergüenza te da andar conmigo, terminemos!"
Y el silencio se dio a continuación mientras él consideraba aquellas palabras, mientras silenciosamente agradecía que fuera ella y no él quien las dio. En su mirada vio que lo leyó como un libro. "Sabes que no es vergüenza de ti, o de quién eres, sino más bien lo que yo no soy para estar contigo. Y sí, creo que lo mejor es terminar." Dijo, sintiendo su pecho constriñéndose, y Pod realmente no deseaba terminar con ella, pero sabía que era algo que se daría en un futuro tarde que temprano, ¿y para qué prolongar lo inevitable cuando talvez estuvieran incluso más perdidos por el otro? Era mejor ahorrarse todo ese sufrimiento. Ella tomó sus palabras con obstinación, y aunque en sus ojos vio la más pura cólera hablando por si sola, evadió su mirada cuando lagrimas le empezaron a caer por el rostro pues si no lo hacía correría hasta ella, pediría disculpas y se retractaría.
"¿Hablas en serio?" preguntó tratando de controlarse.
Respirando profundo asintió, "Sí. Lo siento." Y ella de repente pujó, un sonido entre burla y decepción, dolor.
"¿Así nada más?"
Había frialdad en su voz, incredulidad, pero también el evidente dolor que aquello le estaba produciendo, Pod la miró, "Lo siento, Sans–" no terminó de hablar pues ella salió hacia la puerta en un afán y hecha una furia. Dando un portazo que retumbó por su apartamento e hizo vibrar las paredes.
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A/N: De aquí en adelante, e incluido este capítulo, tendrá una duración de 1 semestre en la relación de ellos. ¿Qué puedo decir? Siempre me expando en mis historias y esta no fue la excepción. Y estos capítulos fueron los más divertidos por escribir porque no había tanto draaaama y todo era amor y felicidad.
